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Pericias Psicológicas: Sobre La Inclusión De Los Protocolos De Las Técnicas De Psicodiagnóstico En Los Informes Periciales

Con frecuencia se debate respecto de si deben adjuntarse a los informes periciales los protocolos de las técnicas de psicodiagnóstico que se han administrado.
Hay quienes sostienen, incluso algunas Asociaciones, que por cuestiones éticas esto no debe hacerse ya que, por ejemplo, los dibujos realizados por un examinado en los tests gráficos podría llegar a revelar información que excede el horizonte de la pericia, establecido por los puntos de peritación y los demás datos que resulten de interés para la causa.
Con respecto a esta afirmación, lo que puede decirse en primer lugar es que para ello el material proyectivo debería ser analizado por un profesional de la psicología con acceso al expediente y por lo tanto al anexo del informe pericial. En muchos casos, ya sea a petición del perito o de alguna de las partes, los protocolos de las técnicas y otros estudios médicos son reservados en la caja de seguridad del juzgado al ordenarse su desglose por el juez de la causa.
Por otro lado, no puede dejar de señalarse que ha sido el propio examinado quien ha ofrecido la prueba pericial y que las partes deben poder ejercer su derecho a examinar los resultados y analizar los procedimientos técnicos instrumentados por el perito para arribar a las conclusiones de su dictamen. Asimismo, el magistrado debe valorar la prueba y la metodología con que la misma fue producida a efectos de poder dictar una sentencia.
Sea cual fuere el criterio que adopte el perito respecto de esta cuestión, el común denominador será que siempre que no se adjunten los protocolos, a pedido de parte se lo intimará a presentarlos.
No obstante ello, el perito podrá solicitar que se reserve el material original en la caja de seguridad del juzgado, habitualmente en la Secretaría, para que los profesionales que intervienen en la causa puedan consultarlo.
Es importante destacar que, no pocas veces, cuando el perito adjunta este material aparecen también importantes elementos que permiten realizar pedidos de explicaciones, impugnaciones y hasta nulidades, debido a que las conclusiones del dictamen no se ven respaldadas por un análisis objetivo de las técnicas administradas.
Tampoco faltan los casos en que se encuentran elementos que permiten inferir una incorrecta administración de los tests, o que no pueden llegar a adivinarse de ninguna manera cuáles fueron los indicadores que permitieron al perito formular un diagnóstico, establecer una relación de causalidad entre el mismo y los hechos motivo de litis, y emitir un dictamen.
El perito debe saber que, tarde o temprano, más allá de que pueda existir alguna excepción a la regla, los protocolos de las técnicas aparecerán en el expediente y que tanto las partes como el magistrado deben poder saber, sin hacer la carrera de Psicología, de dónde pudo inferir el experto lo enunciado en sus conclusiones.
Esto se relaciona con otro tema controvertido: ¿Cuál es el formato más apropiado para un informe? ¿Un análisis realizado conforme a las recurrencias y convergencias que pueden encontrarse en la evaluación de las técnicas incluidas en la batería de tests administrada o un análisis detallado de cada uno de ellos para arribar luego a una conclusión diagnóstica final?
Aun cuando en los puntos de pericia muchas veces se exige un análisis test por test, cada profesional tendrá su propio estilo y nada puede objetarse sobre ninguna de las opciones siempre y cuando el resultado final sea comprensible para las partes y no sea un caos de información sin orden ni claridad en un caso, ni un texto cuasi-telegráfico en el que resulta imposible llegar a saber algo acerca del fundamento de las conclusiones formuladas.
No me extenderé demasiado respecto de otras cuestiones sobre el tema, las cuales tienen más que ver con una estrategia que siempre será particular y propia de cada profesional, pero a pesar de ello puede decirse algo que muchas veces se pasa por alto en la práctica aunque se lo mencione todo el tiempo en la teoría.
Un informe pericial no es lo mismo que un psicodiagnóstico clínico, una pericia es parte de un expediente en el que las partes cuestionarán y atacarán por medio de sus abogados toda prueba que resulte desfavorable a sus intereses. Y los abogados tienen la obligación de defender los intereses de sus clientes. Para eso son abogados y para eso los contratan.
No importa cuál sea la estrategia que decida elegir el perito, pero sí es importante que tenga una y que sepa por qué la eligió, ese por qué no puede ser “porque así me dijeron en la facultad” o “porque así lo dice tal libro”. Lo más probable es que en algún momento tendrá que defender su informe contestando cualquier pedido de explicaciones que se haya articulado al mismo, procurando sostener y afirmar las conclusiones de un dictamen que refleja la verdad real sobre el psiquismo de un sujeto, frecuentemente una víctima. No tener una estrategia podrá significar que, por meros tecnicismos provenientes de quienes sí la tienen, un acertado diagnóstico, un correcto valor de incapacidad, una adecuada estimación del tratamiento necesario, terminen diluyéndose y perdiendo toda consistencia, fracasando así la tarea de asesorar debidamente al juez que la ha encomendado.

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Daño Psíquico: Preinforme o Consultor Técnico?

Tal como se señaló en entradas anteriores, ambos recursos son de gran utilidad en lo que refiere a tratar de asegurar resultados correctos en la prueba pericial que va a producirse en una causa.

Un diagnóstico inadecuado o un incorrecto establecimiento de la gravedad y el curso del trastorno existente terminarán en un dictamen que no estará mostrando en el expediente la realidad de ese sujeto que es la víctima. Revertir el resultado de una pericia desfavorable no será una tarea sencilla ya que, aún cuando las observaciones que se puedan realizar tengan un adecuado fundamento, las conclusiones elaboradas por el perito oficial tenderán a prevalecer en virtud de que su designación supone una imparcialidad que no tiene la parte interesada en el resultado de la prueba. Aún en el caso de que las conclusiones no se encuentren debidamente fundadas, o en el caso de otros errores groseros y evidentes que hagan que la pericia oficial se tenga por no presentada, se devuelva al profesional y se designe un nuevo perito, el tiempo (procesal y real) que se perderá podrá también producir toda una gama de pérdidas posibles.

¿Preinforme o Consultor Técnico? Ambas opciones son válidas. Aún cuandolas conclusiones a las que arribe el perito oficial designado tendrán, excepto raras excepciones, prevalencia sobre las conclusiones elaboradas por el consultor técnico y sobre las posibles objeciones de la parte que no ha resultado favorecida en el dictamen, ésto no representará un obstáculo si desde el inicio se tiene presente que la tarea fundamental es la de lograr que el perito designado arribe a conclusiones que reflejen claramente la realidad del peritado.

Para ello, probablemente, lo más adecuado es que el perito, en el momento de analizar el expediente, encuentre un estudio que le permita saber, con anticipación, lo que sucede en la psiquis del sujeto que debe examinar. No es lo mismo una evaluación realizada a un sujeto conociendo únicamente lo que se enuncia en el capítulo de los “hechos” de una demanda, que realizarla habiendo conocido el desarrollo y conclusiones de un psicodiagnóstico previo debidamente elaborado y fundamentado. Muchos errores y omisiones posibles se evitarán, ya que la inscripción de estos datos en la memoria del profesional designado lo mantendrá alerta durante la administración y evaluación del psicodiagnóstico que conducirá a su dictamen. De la misma manera, preguntas susceptibles de evaluar manifestaciones clínicas de relevancia diagnóstica pueden ser involuntariamente omitidas por el perito, no obstante lo cual el examinado podrá recordar de su primera evaluación y muy probablemente proporcionará las respuestas dentro de la entrevista semidirigida que se le administre para la pericia.

Podrán surgir algunas diferencias, principalmente originadas en el tiempo que haya transcurrido entre ambas evaluaciones, pero lo usual es que estas diferencias sean mínimas dado que por lo general se trata de cuadros clínicos de curso crónico y de pacientes que no han accedido a ningún tratamiento psicoterapéutico.

Si bien la fatalidad existe y la última garantía nunca puede tenerse en ningún ámbito de la vida, hay recursos disponibles que acercan la posibilidad de conocer la realidad de un sujeto que no debe ser víctima dos veces. La primera ya no puede evitarse; la segunda, relacionada con que pueda desconocerse lo que le sucede, sí.

Lic. Germán De Stéfano

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Accidentes De Trabajo: Psicodiagnóstico y Daño Psíquico

En los casos de accidentes laborales es frecuente observar la aparición de trastornos mentales como consecuencia de los mismos. Frecuentemente se trata de trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo que pueden ser más o menos graves de acuerdo a la experiencia vivida y a las secuelas físicas permanentes o transitorias con las que se confronta la víctima.
Si bien en muchos casos los trastornos sobrevinientes no se encuentran vinculados a una experiencia traumática como suele suceder con los accidentes de tránsito, los estados de preocupación, estados depresivos, temores vinculados con la posibilidad de recuperación, sufrir otros accidentes, etc. determinan un grado de incapacidad que no debe dejar de considerarse.
Por estos motivos siempre es conveniente una evaluación completa del estado psíquico de la víctima, arribando a un diagnóstico en el que se establezca la relación de causalidad del trastorno existente con el hecho del accidente y el grado de incapacidad que se derive del cuadro diagnosticado.
Con respecto a esta evaluación, es importante incluir no sólo el Baremo de las ART, en el caso de que su utilización sea exigida, sino también el que mejor considere el trastorno mental que se manifiesta en el examinado. La buena praxis del profesional, la objetividad, y un estudio debidamente fundado implica la utilización de los medios más adecuados al caso en particular, más allá de la conveniencia y pretensiones de las aseguradoras. En este sentido, el profesional no debe perder de vista la finalidad de la evaluación que realiza, ya sea un preinforme, una pericia, o un estudio complementario de una pericia médica: su función es, siempre, la de aportar a la causa los elementos relacionados con su especialidad que ayuden a conocer una verdad real y no únicamente una verdad de tecnicismos.

Lic. Germán De Stéfano

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Pericias Psicológicas y Psicodiagnósticos

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Psicología Forense y Psicodiagnóstico

Psicodiagnóstico para Adolescentes y Adultos

Psicotécnicos

Certificados Apto Psicológico

Laborales – Prequirúrgicos – RENAR

Atención a Estudios Jurídicos y

Médico-Forenses
Informes Preliminares – Estudios Complementarios

Consultor Técnico En La Pericia Psicológica

Elaboración de Pedidos de Explicaciones

Pericias de Parte en Causas Penales (PJN)

Examen Mental Obligatorio

Inimputabilidad

Trastorno Mental Transitorio – Emoción Violenta

Perfiles de Personalidad – Diagnóstico Diferencial

Análisis de la Credibilidad de Declaraciones Obtenidas en Cámara Gesell

Autopsias Psicológicas

Descripción De Los Servicios

Informes Preliminares: Se realiza la evaluación de los actores y se entrega un informe con la conclusión diagnóstica de acuerdo a las clasificaciones internacionales en vigencia; como así también la evaluación de incapacidad realizada de acuerdo a los Baremos de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y por medio de las pautas objetivas de la Escala Evaluación Actividad Global de la American Psychiatric Association (DSM IV). Se incluyen los apartados correspondientes al Tratamiento sugerido para el caso y al Pronóstico para el Trastorno diagnosticado.

Estudios Complementarios: Evaluaciones o Psicodiagnósticos completos como estudio complementario de preinformes o pericias médicas.

Elaboración de Pedidos de Explicaciones: Consiste en un asesoramiento especializado para confeccionar un adecuado pedido de explicaciones ante un dictamen desfavorable, cuestionando con un elevado criterio técnico las conclusiones relativas al diagnóstico, grado de incapacidad, pronóstico, tratamiento. y/o relación de causalidad del trastorno diagnosticado con los hechos motivo de litis.
En estos casos, y debido a los breves plazos luego de las notificaciones, se agradecerá la información de las fechas de los vencimientos, y remitir por correo electrónico los elementos necesarios.

Informe de Incapacidad: Incluye el diagnóstico y grado de incapacidad en un formato de recetario. Habitualmente es utilizado para presentar como documental o para exhibir en una negociación directa.

Preinforme Básico: Incluye el diagnóstico de la patología existente por medio de una evaluación psicoclínica, sin la administración de tests, el grado de incapacidad correspondiente y la existencia de una relación de adecuada causalidad de las mismas con el hecho motivo del juicio.

Consultor Técnico: Incluye una entrevista para la evaluación diagnóstica de la víctima con anterioridad a la pericia psicológica de oficio con la finalidad de lograr una óptima asistencia en el momento del examen; la concurrencia al lugar de revisación; y la presentación de las conclusiones adhiriendo o no, total o parcialmente, al dictamen elaborado por el perito designado en la causa.

Pericias de Parte: Actuación en las pericias psicológicas necesarias para la determinación de inimputabilidad, perfiles de personalidad, etc. incluyendo la concurrencia a la evaluación en la sede del Cuerpo Médico Forense, adhesión o disidencia con el dictámen oficial, presentación de informes ampliatorios, etc.

Análisis de credibilidad de las declaraciones de menores obtenidas en Cámara Gesell por medio de la técnica SVA (Statement Validity Assessment) que incluye el CBCA (Criteria Based Content Analysis – Análisis del Contenido Basado en Criterios).

Autopsias Psicológicas: Consiste en la exploración retrospectiva de las características de personalidad de un fallecido que tiene como objetivo acercarse a la comprensión de las circunstancias de su muerte.

Psicodiagnósticos para Adopción: Se realiza la evaluación individual de los aspirantes por medio de un psicodiagnóstico completo, entregándose los informes con las conclusiones acerca de las características de personalidad de cada uno de ellos, a efectos de determinar la inexistencia de patología psíquica. Asimismo se realiza una integración final en la que se describe la adecuada dinámica vincular y asunción de roles, el deseo y proyecto compartidos en relación a la inclusión del niño, y el lugar simbólico existente en el grupo familiar.
Lic. Germán G. De Stéfano

Ex Psicólogo del Hospital Eva Perón (Prof. Dr. Mariano Castex)

Ex Perito Psicólogo de los Deptos. Judiciales de San Isidro

y Gral. San Martín
Buenos Aires – Argentina

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Consultor Técnico En La Pericia Psicológica

La presencia del consultor técnico a la peritación de oficio reduce la posibilidad de errores en la evaluación del actor, como así también la posibilidad de que omisiones por parte del examinado al describir su situación clínica deriven en una conclusión diagnóstica que arroje valores de incapacidad inferiores a los que corresponden al cuadro clínico que se manifiesta.
Una situación similar se presenta, extrajudicialmente, cuando la víctima concurre a una evaluación que realiza una junta médica en la compañía de seguros con la finalidad de llegar a un acuerdo por medio de una negociación directa. Habitualmente no se encuentra presente ningún especialista controlando esta evaluación y es más probable que se produzcan errores y omisiones que se deriven en resultados de incapacidad inferiores a los existentes, ya sea por haberse diagnosticado un trastorno psíquico diferente o porque se le asigne una gravedad menor a la real.
En cuanto al concepto de Consultor Técnico, Rodolfo E. Witthaus describe las características de la siguiente manera en su texto Prueba Pericial:
El CPN ha introducido la posibilidad del patrocinio técnico de las partes al autorizar a éstas a designar un consultor técnico. El consultor técnico es primordialmente un auxiliar de la parte, y hará resaltar en la práctica, sin por ello faltar a la lealtad, probidad y buena fe con que debe proceder, aquellos aspectos técnicos que favorecen a la parte que asesora técnicamente en el proceso. Por ello la parte no puede pretender una nueva pericia por la disparidad de criterio entre su consultor técnico y el perito designado de oficio por el juzgado.
Fenochietto-Arazi señalan las diferencias con el perito al expresar que no debe aceptar el cargo ante el juzgado, no está sujeto a las causales de recusación; puede o no presentar su dictamen al expediente y no actúa en la etapa deliberativa ni conclusional junto al perito. Tampoco se encuentra legitimado para impugnar el dictamen, ni siquiera para pedir explicaciones al experto, pues carece de mandato para este fin, encontrándose impedido de ejercer la representación convencional por no ser procurador o abogado. Sí puede presentar su dictamen y formular observaciones a la pericia ante las explicaciones ordenadas por el juez.
En un reciente fallo la Sala C sostuvo que el consultor técnico presenta una figura estrictamente análoga a la del abogado y opera en el proceso a manera de este último, por lo cual debe comprendérselo en el amplio concepto de defensor-consultor y el tal carácter es el reemplazante de la parte que lo ha designado para hacer por ella las observaciones pertinentes, controlando técnicamente el desarrollo de las diligencias periciales e inclusive pudiendo presentar dicho consultor su propio informe dentro del plazo fijado para el perito.
Por su parte la Sala B del fuero civil sostuvo que la labor del consultor técnico está íntimamente relacionada con la pericia a practicar en el expediente; de allí que pueda presenciar las operaciones técnicas que se realicen y formular las observaciones que considere pertinentes pero no pueda intervenir en la elaboración del dictamen propiamente dicho.

La Evaluación Del Daño Psíquico

De acuerdo a lo definido Academia Nacional de Ciencias de Bs. As., puede hablarse de la existencia de “daño psíquico” en un determinado sujeto cuando éste presenta un “deterioro, disfunción, disturbio o trastorno, o desarrollo psico-génico o psico-orgánico que, afectando sus esferas afectiva y/o intelectiva y/o volitiva, limita su capacidad de goce individual, familar, laboral, social y/o recreativa.”

Conforme a ello, el “daño psíquico” implica la existencia de un trastorno mental, refiere a psicopatología, y se diferencia del concepto de “daño moral” en que que este último refiere a sufrimiento y no es objeto de la psicología forense ni de la medicina legal.Por lo tanto, no debe confundirse el daño psíquico con el daño moral. La indemnización por daño psíquico y por daño moral tienen distintos objetos: una es sufrimiento o padecimiento, la otra incapacidad.

Una adecuada valoración del daño psíquico no solo debe evaluar la presencia de un trastorno mental, sino también la relación de causalidad o concausalidad del mismo con el hecho motivo del juicio, la distinción entre una incapacidad permanente o transitoria y las posibilidades de remisión total o parcial del cuadro clínico por medio de un tratamiento psicológico y/o psiquiátrico, siendo estas consideraciones las que muchas veces originan implacables pedidos de explicaciones a los peritos por parte de los letrados de la contraria.

La psicología forense no será nunca la excepción a la lógica psicoanalítica del “no-todo”. Es obligación de los letrados defender a la parte que representan y cuestionar cualquier prueba desfavorable, una vez presentado el dictamen su trabajo será el de encontrar la “falta” y preguntar acerca de ella.El profesional de la psicología debe, en el ámbito forense, contar con los recursos para afirmarse en sus conclusiones, proporcionando las respuestas que se le requieren. Un psicodiagnóstico correctamente administrado y evaluado proporcionará por sí mismo la contestación a cualquier cuestionamiento y hará que un pedido de explicaciones termine otorgando aún una mayor consistencia al resultado de la evaluación. Porque así como acerca de la falta se debe preguntar, también se debe responder. En este caso, éste es nuestro trabajo profesional, y aquél el de ellos.
Lic. Germán De Stéfano

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