El sabio que nada sabia de su sabiduria
EL SABIO QUE NADA SABIA DE SU SABIDURIA
Cuenta la historia que existía un hombre sabio que nada sabia de su sabiduría. Tal es así que resolvía muchas cosas complicadas pero si le preguntabas que tenias que hacer solo te respondia que nada sabia.
Esto resultaba dificil también para él, ya que convencido de su poca sabiduria sobre todos los terrenos de la vida siempre actuaba cual ignorante y dejaba que otros que menos sabian le indicaran el camino.
Cuando esto sucedia siempre se equivocaba, estos errores le costaban muchos dolores de cabeza.
Este hombre además de sabio era muy muy malhumorado, tenia sobre todas las cosas el poder del sarcasmo.
Entonces siempre que decia alguna cosa sabia como su manera de hablar era tan agresiva nadie oia lo que decia.
Muchas veces suele pasar que en la vida no oigan al que grita, ni tampoco al que sabe.
Muchas eran las sabidurias de este sabio, pero casi todas estaban desperdiciadas.
Era tirar todo en una bolsa rota, ya que cada vez que daba algun discurso o enseñaba de algo que él no sabia que sabia tampoco había entre la gente que lo escuchaba alguién que prestara atención a sus palabras.
Este señor alto y flaco, de edad avanzada, que siempre tenia la cara comprimida, con el seño fruncido, y una palabra en la boca para quejarse de algo.
Este era su mayor inconveniente, además de no tener consciencia de que sabia más de lo que muchos querrían saber.
Llegar a cierta edad no es fácil, porque es necesario tener una buena conflección física, buena genética, que te permita llegar a una edad avanzada y seguir siendo el mismo que eras en tu juventud.
Este sabio que no sabe que sabe, es un señor muy bien constituido, se mueve con gracia, es muy ágil, y si nos descuidamos no nos damos cuenta que es tan viejo, pero lo delata su carácter.
Me distraigo con los detalles, porque lo que importa es la historia despues de todo. Bien como les decia este señor es un sabio, un sabio que no sabe que sabe y que por lo tanto no hace usufructo de esta sabiduria.
Una vez una mujer joven, no tan joven por cierto, lo escuchó, detrás de esa fachada insolente y renegada.
Ella empezó a reconocer esa sabiduria pero no habia forma de explicarle a Bernardo, les había dicho que se llamaba Bernardo, pues es así como se llama, que tenía algo especial que habia en él algo que rescatar y que era necesario por el bien de todos aprender de sus dichos.
Sofia asi se llama nuestra joven no tan joven, empezó a capturar todo aquello que decía, Bernardo y a poner en práctica aquello que le parecía sumamente inteligente.
Y de pronto todos empezaron a darse cuenta de que Sofía era una persona extraordinaria.
Empezaron a consultarle, empezaron a hacerle fama de sabia.
Cada vez que alguién tenia un problema le decian , anda consulta con Sofia que ella te lo va a resolver.
Pero Sofia se sentia deshonesta, porque esa fama era fama malhabida era una fama que no le correspondia.
Ya que todo lo que sabia lo habia aprendido de escuchar a Bernanrdo, de mirarlo actuar, de seguirlo, de ayudarlo.
Él ni se daba cuenta que ella insistentemente se quedaba horas escuchando sus quejas y reproches, sus teorias e hipotesis, su larga lista de aprendizajes de la vida.
Y siempre insistia que él de la vida no sabia nada por eso le habia ido tan mal.
En cambio a Sofia, la vida le sonreia, tenia fama entre todos sus vecinos, le traian regalos, nunca le faltaba nada la trataban con respeto.
La querían nadie la maltrataba, todos querian ser sus amigos.
Ella viendo esta situación decidió terminar con esta farsa, y contar la verdad.
Reunio a todas las personas del pueblo anunciando que tenia algo muy importante que comunicarles.
Entonces a la hora señalada dijo toda la verdad, dijo que ella no era sabia que el sabio era Bernanrdo y que todo lo que ella sabia lo habia a prendido de él.
Entonces un muchacho del público que habia oido atentamente le dijo, esta bien todo lo aprendiste de Bernardo, pero Bernardo no es un sabio porque nada de lo que sabe lo sabe aplicar la sabia sos vos, ya que aplicaste todo lo que aprendiste en cosas para ayudar a los demás.
Fuiste trasmitiendo, tuviste paciencia para escuchar, transformaste ese ser que todos excluian en alguien a quien respetar.
Sofia no reniegues de quien sos, porque todo lo que sos es lo que construiste de vos misma.
Y despues de esas palabras, Sofia aprendió otra lección, la sabiduria esta en ponerla en práctica y no en guardarla y no darle valor.
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Hola Gabriela
También podemos mirarlo así : Sofía es la Luna y Bernardo es el Sol
Ella no brilla sin el
El no sirve para iluminar la noche de la ignorancia
Por tanto, podemos decir que son complementarios
Así suelen funcionar las cosas
Algo así pasó con Newton cuando escribió sus ¨Principias¨, los comunes nunca lo entendieron y al le importó un pito (aunque en este caso, el sabia que sabia) ; tuvieron que aparecer las Sofías para llevar esos conocimientos a los demás.
Los complementarios siempre trabajan mejor juntos
Saludos
Rubén (LG) (Premium)