Las doctrinas de los ideólogos de la economía de las naciones no han escuchado esa enseñanza magistral.
Así nos fue.
El prosperismo, por el contrario no se mete con el crecimiento espiritual de las personas ni necesita ‘educarlas’ para que el hambre desaparezca.
Se limita a utilizar al protagonista principal de la economía respetando las instrucciones del ‘Manual de Uso’ que todos tenemos pero que nunca leemos: las escrituras.
Hoy con la interpretación comparada de las mismas, fue posible diseñar el prosperismo.
El sistema económico social liberal supuso que los dueños de los emprendimientos debían administrar los exedentes de sus asalariados.
Pero esa fue la mecha que produjo la reacción en cadena, generando primero el socialismo que supuso que era el Estado quien debía administrar los excedentes de los asalariados.
Y después, para completarla vino el corporativismo que supuso que eran las corporaciones de empresarios, asalariados y profesionales quienes debían administrar los excedentes de los asalariados.
En ninguno de esos tres sistemas, el poder fue del pueblo, sino de quien en cada caso administraba los excedentes de los asalariados. (Los dueños de las empresas, el Estado o las corporaciones)
Nosotros decimos: cada asalariado administre los excedentes que genere. Consecuentemente el poder del país residirá por primera vez en la democracia.
Cuando cada asalariado administre los excedentes que genere, producirá más que lo que consume.
Y entonces, los emprendedores demandarán más empleados que los disponibles, porque les serán altamente rentables.
Y así, cuando todos tengan un buen empleo genuino, se generarán más bienes y servicios que los que se consuman, y se acabará el hambre en el mundo.
Estas nuevas relaciones laborales resolverán todos nuestros problemas económicos.
Las personas no serán una carga para el mundo, sino un instrumento del progreso.
Cada uno será su propia gallina de los huevos de oro.
Eso que está escrito en Apocalipsis, no tiene absolutamente nada que ver con el demonio.
Fue un sueño que tuvo Juan y que él lo escribió tal cual como lo soñó.
Sabrás vos que los sueños son mensajes en formas de parábola. Son enseñanzas como las que impartía Jesús, con parábolas.
Los que saben interpretar los sueños pueden, con tiempo y perseverancia, llegar a conocer la verdad de muchos aspectos del ser humano.
No dice 666, dice seiscientos, sesenta y seis, y es que se le está revelando a un místico (Juan) cómo está constituida la raza humana en el aspecto económico. Y refiriéndola a él dice:
seicientos asalariados
sesenta emprendedores
seis líderes.
Si lees con detenimiento, cada uno de esos géneros humanos está representado como una “bestia”. Por eso dice “el número de la bestia, que es número de hombres”
Esto mismo está escrito en otras escrituras de otras religiones, que si son bien traducidas desde el sánscrito, iluminan sobre el mismo aspecto.
Pasa lo mismo con eso de la “fruta prohibida” que en realidad se refiere al fruto del “árbol del conocimiento del bien y del mal” que no son otra cosa que los recursos excedentes.
Justamente, lo que está diciéndonos es que no comamos los excedentes, que es exactamente lo que se ha venido haciendo desde la revolución industrial hasta ahora con los asalariados.
Desde ya que no tiene nada que ver con el sexo, así como el 666 no tiene nada que ver con el demonio.
El Apocalipsis bien traducido sería más o menos así:
7:1 Después de esto vi a cuatro géneros en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra… (Adviértase aquí lo que hablábamos ayer sobre la svástica)
7:2 Vi también a un ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro géneros, a quienes se les había dado el poder de modificar la tierra y el mar,
7:3 diciendo: No modifiquéis a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.
13:16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;
13:17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre del género, o el número de su nombre.
13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número del género, pues es número de hombres. Y su número es seiscientos, sesenta y seis.
Si leen todo lo anterior advertirán que
600 (libres y esclavos) son los asalariados,
60 (pobres y ricos) son los emprendedores,
6 (pequeños y grandes) son los líderes…
que Dios le ha provisto a cada místico para que prospere la humanidad.
Esto mismo, con palabras ligeramente diferentes, está en la Bhagavad Gitá, en el Srimad Bhagavatam, en el Corán, etc.
Esa es la ventaja de entender sánscrito
Las diferentes ocupaciones humanas obedecen siempre a ese esquema.
Por ejemplo:
El científico, quiere llegar a la verdad, pero motivado por previsión, por ganancias, por prestigio o por fe.
El artista, expresa la belleza y la armonía pero motivado por previsión, por ganancias, por prestigio o por fe.
Y así todas las demás ocupaciones humanas
Antropólogos actuales también descubrieron los cuatro géneros humanos basándose en un análisis de las sustancias químicas del cerebro para determinar cómo se relaciona esa persona con su trabajo.
Clasificaron los cuatro géneros de personas, según sus personalidades, basándose en la química cerebral.
Esta teoría establece al “constructor”, al “dominador”, al “explorador” y al “negociador” como las clases de hombres a la hora del trabajo.
Cada categoría está relacionada con la concentración de sustancias que participan en la configuración cerebral.
Así, si usted es “constructor” será la serotonina la sustancia cerebral que predomine en su actividad. Se trata de un neurotransmisor asociado a las sensaciones de placer y saciedad, por lo que estaremos en presencia de un hombre calmo, leal, convencional y que obedece a las normas sociales.
Se los denomina también: Asalariados y son el 90% de la población
En tanto, si usted es “explorador” debe conocer que la dopamina es la sustancia predominante en su actividad cerebral. Y que eso hará que sea -dada su característica de neurotransmisor asociado a conductas objetivas y a la pasión amorosa- una persona enérgica, curiosa, creativa y afecta a correr riesgos.
Se los denomina también: Emprendedores y son el 9% de la población.
Mientras que un “dominador” será un hombre cuya sustancia cerebral predominante es la testosterona, una hormona asociada al deseo y a la agresividad.
Ser directo, agresivo y osado serán sus principales cualidades. También será rápido y eficiente en la toma de decisiones.
Se los denomina también: Líderes y son el 0,9% de la población.
En cambio si lo que predomina en su cerebro son los estrógenos, será un “negociador”. La preponderancia de estas hormonas de la ovulación y desarrollo de los rasgos femeninos hará que su personalidad sea intuitiva, altruista, solidaria y con mucha habilidad verbal.
Se los denomina también: Místicos y son el 0,09% de la población
Esto es el fruto de mis investigaciones sobre el “mapa humano”. Esas son las cuatro especies de “árbol del conocimiento del bien y del mal” a las que había aludido en mis intervenciones anteriores, y había dicho que nos son adjudicadas en la primera respiración en armonía con la totalidad del universo en ese mágico instante. Por eso es que el embrión no es persona
Hoy el mundo marcha hacia el prosperismo: que cada asalariado administre los excedentes que genere.
Entonces ya no será necesario distribuir la riqueza. Se autodistribuirá.
Cada uno, entusiasmado con su trabajo, generará tanta riqueza como su esfuerzo y creatividad se lo permitan.
Si bien los cuatro géneros subsistirán hasta el fin de los tiempos, no habrá más pobreza.
El Estado se reducirá a su mínima expresión porque sólo se dedicará a la infraestructura, a los discapacitados desamparados y al planeamiento estratégico de largo plazo como es la ecología, hoy en manos de improvisados.
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