Archivo para la categoría ‘Economía Política’
Febrero 11, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
El Pacto Social que propone el gobierno debería dejar atrás definitivamente las heridas abiertas por el corporativismo.
El nuevo Pacto debiera contener lo principios esenciales de la nueva república democrática que los argentinos queremos fundar. Lograrlo exigirá una ardua tarea pero, si no la realizáramos, la misión histórica quedaría incompleta.
Los proactivos proponemos el diálogo social en la Argentina, pero sobre la base de la sinergia de clases.
En él tendrán similar protagonismo emprendedores y asalariados. Y el Estado será quien redireccione el Impuesto al Beneficio Empresario, para garantizar las condiciones y así evitar cualquier cimbronazo.
Las inversiones se multiplicarán cuando los diarios publiquen:
“Se Redireccionará una Parte del Impuesto al Beneficio Empresario. Se depositará prorrateada en las cuentas del personal propio y de terceros de cada empresa”
De esa manera todos los asalariados serán rentables para sí y para su patrón y entonces ninguno quedará sin trabajo.
El Estado entonces se podrá ahorrar todo lo que gasta en asistencialismo.
La recaudación por el Impuesto a las Ganancias es menos del 10% de la recaudación global del Estado. Los demás impuestos podrían quedar como están pero recaudarán más.
No hay que coparticipar a cada provincia, hay que coparticipar a cada asalariado.
Es La Cuarta Postura.
Hay que restituir el principio “siembra, y cosecharás” para los asalariados, porque hoy experimentan otro que les quita actitud: “Siembra, nosotros cosechamos y te cubrimos los gastos para que mañana puedas seguir sembrando”
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Febrero 6, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
El Pacto Social que propone el gobierno trata de avanzar en un marco estratégico que permita tener un horizonte en común y ampliar así la base de sustentación para dejar atrás definitivamente las heridas abiertas por el corporativismo.
Los proactivos proponemos el diálogo social en la Argentina, pero sobre la base de la sinergia de clases.
En él tendrán similar protagonismo emprendedores y asalariados. Y el Estado será quien redireccionará el impuesto al beneficio empresario, para garantizar las condiciones y así evitar cualquier cimbronazo.
Las inversiones se multiplicarán cuando los diarios publiquen:
“Se Redireccionará una Parte del impuesto al beneficio empresario
Será depositada prorrateada en las cuentas del personal propio y de terceros de cada empresa”
De esa manera todos los asalariados serán rentables para sí y para su patrón y entonces ninguno quedará sin trabajo.
El Estado entonces se podrá ahorrar todo lo que gasta en asistencialismo.
La recaudación por el impuesto al beneficio empresario es menos del 10% de la recaudación global del Estado. Los demás impuestos podrían quedar como están pero recaudarán más.
No hay que coparticipar a cada provincia, hay que coparticipar a cada asalariado.
Es La Cuarta Postura.
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Febrero 2, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Traten de imaginar el siguiente mecanismo:
Se trata de una calesita apoyada sobre su eje, y además en cuatro ruedas ubicadas en los cuatro puntos cardinales en dirección al movimiento,
Cada rueda está impulsada por un motor eléctrico montado debajo del piso de la calesita.
Estos motores eléctricos se ponen en movimiento por turnos de un minuto cada uno.
Es decir que cuando a cada motor le toca el turno, la calesita ya está en movimiento, por lo cual el efecto que logra es aumentar cada vez más su velocidad.
La inercia va acumulando la energía, por lo que si se colocara un generador de energía en el techo de la calesita, podría producir más energía eléctrica que la que necesitan los cuatro motores para funcionar.
Es un mecanismo de movimiento constante, que además entrega energía para ser usada en otros usos.
De la misma forma está diseñada la sociedad, con cuatro vientos que impulsan la rueda del progreso.
Esos cuatro vientos han sido citados en muchas de las canalizaciones que he podido estudiar y son:
asalariados (600)
emprendedores (60)
líderes (6)
y místicos. (1)
Cuando los vientos (o las ruedas en el caso de la calesita) no están bien orientados, o peor, están orientados para oponerse mutuamente, el progreso se detiene.
Por eso es tan importante diseñar un mecanismo social, un sistema económico social sinérgico, ya que si no lo logramos en los próximos años, la especie humana se extinguirá irremediablemente.
Hay que pagarles a los asalariados por lo que hagan y no sólo por lo que necesiten, y el movimiento será constante.
Se acabará el desempleo y todas sus lacras que hostigan hoy a la sociedad mundial.
Enero 30, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Si a los dirigentes no les interesa buscar las soluciones eficaces, a los ciudadanos comunes no nos queda otra alternativa: Morir o encontrar una solución.
Ofrezcamos al país trabajo, esfuerzo y creatividad para generar recursos excedentes.
Pero claro, con garantía antifraude, porque si después algún inescrupuloso nos arrebata lo que logremos, este ofrecimiento sería una nueva decepción.
Debemos incorporarle a nuestra predisposición, consecuentemente, una traba de seguridad.
Exigiremos una sencilla reforma impositiva que actuará espontáneamente consolidando nuestros logros e instándonos a ser cada vez más esforzados y creativos.
Estableceremos un mecanismo para que el trabajo humano tenga el impulso de su motivación más poderosa.
Un ordenamiento diferente e innovador que no afecta la recaudación sino que por el contrario, puede incrementarla de manera constante y creciente y redireccionarla hacia los sectores productores.
Transformaremos el impuesto al beneficio empresario en Asignaciones Plus para todos los asalariados propios y tercerizados de cada emprendimiento, proporcionales a sus remuneraciones.
El Estado aumentará su recaudación, ya que la evasión en impuestos al consumo es cuatro veces superior al total de recaudación de Ganancias que deberá resignar.
Se beneficiará toda la sociedad con mayor rentabilidad de las inversiones productivas, incremento de la recaudación estatal de los impuestos a la facturación y al consumo, incremento de las ganancias efectivas, blanqueo de las ventas por presión de los consumidores, aceleración de la circulación monetaria por aumento del ingreso promedio, voluntad compartida entre empresarios, empleados, inversores y Estado para generar ganancias genuinas, tendencia global hacia una economía competitiva y “blanca”, tendencia hacia el ahorro estimulada por la sensación de progreso, etc.
La prosperidad es el más seguro lazo de la unidad social
Ofrezcamos nuestro corazón.
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Una Opción Fresca
Enero 29, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
No se trata de ‘distribuir la riqueza’, ya que eso presupone una discrecionalidad.
La riqueza, entendida como recurso excedente, es decir para ser invertida en progreso y no en consumo, es generada en la simbiosis copulativa de capital y trabajo. No hay nada que distribuir. Cada dólar tiene dueño.
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“La simbiosis copulativa de capital y trabajo es motor del progreso”
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Las potencialidades relativas de ambos congéneres son las que determinan las cantidades de excedentes que cada uno generó.
Y su cálculo es fácil.
Los liberales no aceptarán jamás que los asalariados administren sus propios excedentes.
Se confunden creyendo que todos los excedentes del emprendimiento son mérito del dueño del medio de producción. Y no es así. Ése es el ‘único’ error del liberalismo, pero lo ha llevado a generar tan profundos resentimientos, que si no se lo destrona, terminará apestando al 80% de la humanidad.
Las nuevas relaciones de producción, el nuevo sistema económico-social, entonces no podrá ser una continuidad del liberalismo. Será traumático, ya que los liberales prefieren malgastar la tercera parte de las ganancias de la sociedad en el Estado, que entregárselas a sus verdaderos dueños: el personal propio y tercerizado de ese medio de producción.
Nunca debió haber sido discrecional la distribución de esa riqueza. Ningún economista ha aconsejado jamás el impuesto al beneficio empresario.
Es una rémora subsistente de la lucha entre asalariados y patrones azuzada por Lenin, más la subsidiariedad del Estado apañada por los papas, lo que determinó ese adefesio.
Hoy las potencias que practican el financismo están apoyadas en el valiosísimo principio liberal de que la producción se logra con incentivos y no por obligación. Pero los emprendedores sólo son el 9% de la población. Imaginen entonces cuando ese principio se aplique al 99% de la población.
El crecimiento será geométrico.
El liberalismo, antes que una revolución tecnológica fue una revolución ideológica, ya que logró restituir ese principio natural. Ese principio natural, que diferencia a los humanos de los animales, tiene tanta potencia que ha logrado el avance tecnológico actual que tanto nos maravilla y en condiciones no óptimas por la falta armonía.
El proactivismo jamás se allanará a ser una continuidad del sistema capitalista liberal mientras éste no se “desnaturalice” aceptando que los asalariados administren sus propios excedentes, cosa que es virtualmente imposible.
Ninguna otra fórmula jurídica puede compatibilizar los objetivos de emprendedores y asalariados, pues la coerción es contraproducente.
Si los proactivos llegamos al gobierno convocaremos a Asamblea Constituyente para reformar el 14 bis, el que quedaría más o menos así:
“Las ganancias de los emprendimientos no estarán sujetas a impuesto. Sin embargo el Estado continuará confiscando la tercera parte de ellas para pagar Asignaciones Plus a todo el personal propio y de terceros de cada medio de producción”
Estas nuevas relaciones de producción compatibilizarán por vez primera los objetivos de emprendedores y asalariados.
Se premiará al que pone el hombro, y así la economía dejará de tener “suma cero” para empezar a crecer aceleradamente
La prosperidad será el más seguro lazo de unidad social.
Proyecto Actitud
| Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Todo emprendimiento está constituido por su capital inmovilizado y por su personal propio y de terceros.
Cuando logra la producción de equilibrio, es decir que no pierde pero tampoco gana, factura lo suficiente como para pagar las materias primas y los costos de ese capital y de ese personal.
Recordemos que el costo del capital, el costo para tenerlo siempre disponible para el emprendimiento, es la suma de interés, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos inherentes.
Ahora bien, imaginemos por un instante que el empresario pudiese reemplazar a todo su personal propio y de terceros, por máquinas cuyo costo mensual fuese igual al del personal reemplazado.
En ese hipotético caso, el empresario jamás podría incrementar su rentabilidad, porque sus “máquinas” tienen un rendimiento constante, lo que significa que jamás podría lograr ser más rentable.
Sólo se aseguraría no ser menos rentable que ahora, porque evitaría toda posibilidad de boicot laboral del personal o de su sindicato.
Pero ahora imaginemos lo contrario. ¿Qué pasaría si fuese posible reemplazar todas sus “máquinas” y demás componentes de su capital, por personas que costasen lo mismo que el capital que se descartó?
Ahora sí su empresa podría producir más que lo esperado, podría superar la producción de equilibrio, porque el rendimiento de las personas depende exclusivamente de su actitud.
Si por ejemplo, lograra producir el doble de la producción de equilibrio facturaría lo suficiente para comprar el doble de materias primas, pero además “ganaría” un excedente igual a a la suma de todas las remuneraciones y accesorios de su personal.
El mérito por trabajar el doble de lo esperado sería sólo de su personal, porque ese mayor esfuerzo y esa mayor creatividad fueron la única causa para que se hubiera generado un excedente igual a todas las remuneraciones y accesorios.
El personal podría entonces cobrar un plus para duplicar su remuneración habitual.
¿Y qué sucede entonces en una empresa normal, constituida por capital y personal en diversas proporciones?
Pareciera que el mérito de producir más de lo esperado fuese privativo de su personal, ya que tiene la discrecionalidad de poner más actitud o de ajustarse sólo a la producción de equilibrio sin llegar por eso a defraudar.
Pero veamos más en profundidad.
Es innegable que cuando la producción resulte mayor que la producción de equilibrio, el personal necesitará utilizar un poco más los bienes de uso de su patrón, las “máquinas” de su patrón y demás componentes del capital inmovilizado de la empresa.
Cuando la empresa produzca, por ejemplo, el doble de la producción de equilibrio, facturará el doble, con lo cual podrá comprar el doble de materias primas pero además le “sobrará” dinero como para pagar el doble de lo que cobra habitualmente el dueño por su capital y el doble de lo que cobra habitualmente el personal propio y de terceros!
Resulta entonces que el personal habría generado el dinero necesario para cobrar en relación a lo que hiciese y no sólo a lo que necesitase para venir al otro día a trabajar.
Pero además le habría generado una rentabilidad excepcional al capital de “su” empresa.
Con lo anterior, acabamos de demostrar que el beneficio empresario podría adjudicarse proporcionalmente a los costos de capital y trabajo, y que además sería la forma más conveniente de distribuirlo, pues se lograría que la rentabilidad fuese sustentablemente creciente.
Acabamos de demostrar además que cuando el Estado confisca el 35% del beneficio empresario, está privando al personal de la empresa del principio “siembra, y cosecharás”, ya que el patrón no puede participarlo en las ganancias, porque ya participa al Estado con la tercera parte de las mismas.
Acabamos de demostrar además que la falta de actitud y compromiso de los asalariados, esa que hace que resulte muy riesgoso y poco rentable contratarlos, es causada por esa “curiosa” confiscación del beneficio empresario.
Y lo peor es que ese miedo a contratar personal, esa sospecha de que sus objetivos no serán compatibles con los de la empresa es la principal causa del desempleo, de la pobreza consecuente y de todas sus lacras sociales.
Es la causa de que los capitales prefieran las colocaciones especulativas a las productivas.
El impuesto al beneficio empresario es el causante del desempleo.
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Enero 28, 2009 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Invito a los que lean este debate a que revisen nuestro modelo matemático , porque puede ser fuente de ideas hacia un futuro que aplique la plusvalía gravada por el Estado a un nuevo sistema de compensación a empleados y trabajadores.
Por supuesto que la presentación se basa en algunas suposiciones rígidas, pero de ese defecto adolecen muchos modelos económicos. Además con el tiempo se irá perfeccionando.
Hay que tener en cuenta que es un “modelo” y no un reflejo de la realidad argentina (o la de cualquier otro lugar) si se aplica y cuando se aplique a un proyecto semejante.
Voy a intentar argumentar a favor de la afirmación : “cada empleado comenzará a producir como si fuese un empleado y medio” que expresa el modelo:
La plusvalía de cada trabajador aumentará proporcionalmente al aumento de la productividad del conjunto del personal propio y de terceros de esa empresa.
Porque esto último hará que aumente el beneficio empresario y consecuentemente los plus de todo el personal, proporcionalemente a sus respectivos sueldos.
Es la ley de los incentivos.
Después de centurias con las actuales relaciones laborales, es dable suponer que la actitud de los asalariados esté en su mínimo histórico. Es decir casi produciendo escasamente por encima de lo que consume.
Hay un estudio bastante extenso que demuestra que el ser humano está diseñado para producir un 50% más que lo que consume.
Ello me lleva a suponer que con estas nuevas relaciones laborales justas, dos empleados comenzarán a producir lo que actualmente producen tres.
| Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Es importante que busquemos una teoría superadora de las dos grandes ideologías en decadencia, como una manera de desterrar esta forma de hacer política.
Más que importante es vital.
No podemos seguir debatiendo desde hace más de un siglo sobre lo mismo y dar vueltas sobre un punto:
Desde un ángulo ‘que el capitalismo salvaje destruye el alma’, desde el otro ‘que el comunismo dictatorial destruye la razón’…..
Se necesita inteligencia para terminar con este debate, se necesitan ideas mundiales, no creo que sea patrimonio de un país, de una región.
Cuanto más internacionales las ideas más justas…
La cultura es sólo un mito.
El ser humano no puede tener fronteras en cuanto a lo esencial, su trabajo y relaciones laborales justas, etc., derechos todos escritos como aspiración pero sin una doctrina económica que los pueda aplicar.
Nosotros ponemos a consideración nuestra ‘Teoría del Arrastre‘ o ‘Draiving Forward Theory’, que no es incompatible con otras propuestas en danza.
Quizás muchos supongan que es una teoría superficial porque no pretendemos ‘mejorar’ al ser humano, sino sólo aprovechar todas su potencialidades naturales. Pero es muy profunda, porque para entender sus incentivos a la acción hay que conocerlo en profundidad.
Ésa y no otra es la clave: hacer el pan con nuestra propia harina.
La principal virtud de nuestro proyecto, (que no lo muestra ninguno hasta ahora) es que no consideramos necesario que los protagonistas de la economía deban ser ‘desapegados’ de lo material, porque sería como si a una lancha le sacáramos el motor y pretendiéramos marchar con remos.
Aunque cueste aceptarlo, ése es el error de todas las doctrinas económico-sociales hasta el presente.
Lo que tiene de revolucionario este nuevo sistema es la ‘justicia’ en la redistribución de las ganancias generadas en la simbiosis de capital y trabajo.
Porque el Estado, cuanto menos tenga que hacer, mejor.
Pero quizás lo más revolucionario de nuestra teoría es que los trabajadores y empresarios verán que esta propuesta es la mejor para satisfacer sus egoísmos particulares.
Y esa es la principal virtud de nuestro proyecto.!
Al pan lo haremos con nuestra harina.
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| Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
El Proyecto Actitud es una original idea desarrollada en Argentina; se trata de una construcción matemática capaz de desatar una energía de inusitada potencia, desconocida hasta ahora: La actitud de los asalariados
Mejorará cualquier sistema económico al compatibilizar los objetivos de emprendedores y asalariados en justicia laboral, lo cual será la base de la prosperidad general.
Será aceptada con beneplácito por los emprendedores, pues incrementará las rentabilidades de todos los emprendimientos.
Y también por los asalariados que ahora sí, tendrán un incentivo inalterable cuando quieran entregar esfuerzo y creatividad por encima de lo que supone su remuneración.
Y también por el Estado, que recaudará más.
Y la prosperidad será el más seguro lazo de unidad social.
Diseñado para ser aplicado en cualquier país, se trata, en síntesis, de un proyecto de ley que:
• Establece que el Estado utilice todo el impuesto al beneficio empresario que tributa cada emprendimiento para pagar asignaciones plus a todo el personal propio y de terceros de ese emprendimiento. Se harán así más rentables todas las inversiones productivas, al liberarlas del artero boicot laboral y sindical y al dotarlas de personal en actitud positiva.
• Contempla además un mecanismo para que el Estado no se desfinancie por ello, sino que al contrario, recaude más que ahora.
Hoy es posible comenzar a forjar un nuevo paradigma, más humano, más natural y más próspero que servirá para que la pobreza y el hambre cedan hasta su mínima expresión. Se trata de aprovechar en toda su magnitud las motivaciones de la identidad humana hacia el progreso, hacia la conquista de los recursos naturales transformándolos en bienes y servicios y evitando esa antinatural corporativización a la que estamos acostumbrados.
Suena muy atractivo el concepto de ‘que pague el que gana’, pero así se termina saqueando al que se esfuerza, al más capaz.
El impuesto al beneficio empresario no es un impuesto a los ricos como supone el mito; es en cambio un solapado despojo a los asalariados de los emprendimientos rentables.
Los invitamos a adherir a nuestra iniciativa, para lo cual sólo solicitamos que incluyan en su propia publicidad el siguiente texto:
Sponsor del Proyecto Actitud
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| Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
No se trata de ‘distribuir la riqueza’, ya que eso presupone una discrecionalidad.
La riqueza, entendida como recurso excedente, es decir para ser invertida en progreso y no en consumo, es generada en la simbiosis copulativa de capital y trabajo. No hay nada que distribuir. Cada dólar tiene dueño.
Las potencialidades relativas de ambos congéneres son las que determinan las cantidades de excedentes que cada uno generó. Y su cálculo es fácil.
Los liberales no aceptarán jamás que los asalariados administren sus propios excedentes. Se confunden creyendo que todos los excedentes del emprendimiento son del dueño del medio de producción. Y no es así. Ése es el ‘único’ error del liberalismo, pero lo ha llevado a generar tan profundos resentimientos, que si no se lo destrona, terminará apestando al 80% de la humanidad.
Las nuevas relaciones de producción, el nuevo sistema económico-social, entonces no podrá ser una continuidad del liberalismo, ya que los liberales prefieren entregar la tercera parte de las ganancias al Estado, que entregárselas a sus verdaderos dueños: el personal propio y de terceros de ese medio de producción.
Nunca debió haber sido discrecional la distribución de esa riqueza. Ningún economista ha aconsejado jamás el impuesto a las ganancias. Es una rémora subsistente de la lucha entre asalariados y patrones, más la subsidiariedad del Estado, lo que determinó ese impuesto.
Hoy las potencias capitalistas están basadas en el principio liberal de que la producción se logra con incentivos y no por obligación. Pero los emprendedores sólo son el 9% de la población. Imaginen entonces cuando ese principio se aplique al 99% de la población. El crecimiento será geométrico. El liberalismo, antes que una revolución tecnológica fue una revolución ideológica, ya que logró restituir ese principio natural. Claro que sólo para el 10% de la población.
Ese principio natural, que diferencia a los humanos de los animales, tiene tanta potencia que ha logrado el avance tecnológico actual que tanto nos maravilla y aún en condiciones no óptimas por la falta armonía.
El proactivismo no es una continuidad del sistema capitalista liberal ya que éste jamás se “desnaturalizará” aceptando que los asalariados administren sus propios excedentes
Ninguna otra fórmula jurídica puede compatibilizar los objetivos de emprendedores y asalariados, pues toda coerción es contraproducente
En Argentina sería bueno convocar a Asamblea Constituyente para reglamentar el art.14 bis, el que establece la participación en las ganancias de los asalariados. Quedaría más o menos así:
“Las ganancias de los emprendimientos no estarán sujetas a impuesto. Sin embargo el Estado continuará confiscando una determinada parte de ellas para pagar Asignaciones Plus a todo el personal propio y de terceros de cada medio de producción”.

Estas nuevas relaciones de producción compatibilizarán por vez primera los objetivos de emprendedores y asalariados
Se premiará al que pone el hombro, y así la economía dejará de tener “suma cero” para empezar a crecer aceleradamente
La prosperidad será el más seguro lazo de unidad social.
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