¡Qué Extraño!

¿Qué extraño fenómeno nos impide creer que existe la fórmula para resolver los errores de la economía que tanto nos aquejan hoy?


Si hubiéramos escuchado a la gente bien intencionada pero conservadora, el sol todavía giraría alrededor de la tierra una vez al día.


En esta cuestión, la solución al enigma, también existe.

El salario paga sólo lo que cuesta disponer de la fuerza de trabajo y no lo que adicionalmente esa fuerza produce en el proceso de trabajo.


El salario es lo que necesita el que trabaja, pero si se complementa en relación con las ganancias del emprendimiento, se vuelve justo. Sólo cuando no hay ganancias, el salario es justo.

En cambio, cuando hay ganancias en el emprendimiento, al asalariado se le debe pagar efectivamente por lo que hizo y no por lo que necesitó


Exactamente eso es lo que resuelve nuestro Proyecto:

El salario seguirá siendo “injusto” porque seguirá siendo lo que cuesta disponer de la fuerza de trabajo. Porque el salario jamás recompensa al que se esfuerza más ni al que aporta su creatividad.

El trabajo no es sólo tiempo insumido. Es muchísimo más que eso, es meritualidad para aumentar la producción y las ventas y para disminuir los costos. Es mentalidad, racionalidad y ejecutividad, cosas que valen mucho más que el trabajo físico insumido.
Tendrá que haber Asignaciones Plus con el dinero que el patrón tributa como Impuesto a las Ganancias.

Para resolver el problema, el Impuesto a las Ganancias no debe ser para el Estado.
Debe adjudicarse a los asalariados propios y de terceros de cada emprendimiento, y entonces la paga se volverá justa. Debe prorratearse entre la nómina salarial.


Tan sólo hagamos un ejercicio de imaginación para vislumbrar cómo aumentarán las rentabilidades de todos los emprendimientos cuando esos dineros que son parte de las ganancias, (y que ya se ha demostrado que son precisamente los excedentes del trabajo de los asalariados) dejen de ser administrados por el Estado y pasen a ser administrados individualmente por los asalariados.
Imaginemos el efecto de esas Asignaciones Plus.


El capital y el trabajo tienen potencialidades relativas fácilmente calculables.
Están en la misma relación en que están sus costos:
Interés, amortización, mantenimiento, seguros e impuestos inherentes, son los costos del capital inmovilizado.
Mientras que la remuneración es el costo del trabajo.


Otro error grave es esa creencia doctrinaria que asevera que el excedente es social.
Eso es muy pernicioso, porque lleva a la peor de las injusticias.
Ese error es el que nos ha dejado en esta ciénaga de pobreza con todas sus secuelas.


El excedente que cada uno genera es de cada uno.
Esa es la verdadera justicia laboral.
Un capítulo aparte merece la ridícula aberración de cobrarle Impuesto a las Ganancias a los asalariados!


¿Cómo se promociona lo humano?
¿Se trata de crear dependencia mediante dádivas o de propiciar condiciones para que la gente recupere su dignidad y su autonomía?
¿Se trata de entregar dinero y bienes o de promover recursos para que la gente pueda proveérselos por sí misma?
¿Se trata de utilizar la pobreza como una herramienta para obtener algo a cambio o se trata de trabajar para incluir en la sociedad a quienes tienen capacidad para trabajar?
El clientelismo sigue existiendo en el país y está más interesado en lo que recibe a cambio que en lo que entrega.


No se trata aquí sólo de la distorsión de esperar algo a cambio de regalar a alguien lo que ha sido comprado con su propio dinero (ya que nuestros representantes no manejan otra cosa que los recursos de todos).

Se trata de la increíble distorsión mediante la cual la pobreza pasa a ser una fuente de recursos para la política, en vez de ser la política una fuente de recursos -no sólo monetarios- destinados a erradicar estructuralmente la pobreza.
Si bien existen también ejemplos de inversión social pública en los que se promueve el desarrollo, en este caso se invierte electoralmente para perpetuar cierta dirigencia política a la cual, en el fondo, le sirve la pobreza.


¿Se puede hacer una política diferente sin una concepción diferente de lo humano?
Así como las aplicaciones genéticas indiscriminadas podrían crear una forma de poshumanidad, las actitudes clientelísticas indiscriminadas promueven de hecho una forma de subhumanidad y una condena a la exclusión permanente.
Porque con ello se considera a la persona en términos de precio y no de valor, y se trata a los hombres como medios y no como fines en sí.

Y simultáneamente se toma también a la pobreza, no sólo como medio para obtener votos, sino también como un fin, dado que se la perpetúa.
¿Qué extraño fenómeno nos impide luchar por estas verdades que benefician tanto a emprendedores como a asalariados?
¿Qué extraño fenómeno nos lleva irreversiblemente hacia la esterilidad económica de la humanidad?

www.proyectoactitud.com


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Tereso
Agosto 8, 2008, 10:13 pm, Reportar este Comentario Tereso dijo

Lo que es extraño es que Clarín no te haya echado de acá

adarsha
Agosto 8, 2008, 10:37 pm, Reportar este Comentario adarsha dijo

No se trata de guardar en el ropero un billete de $ 100 y esperar un tiempo a ver como se reproduce.
¿Cómo nace el capital?

El Proceso es simple.
Los naturales incentivos humanos a la acción, generan excedentes.
Eso es justamente lo que nos diferencia de los animales.

Al final de una vida, trabajando en un emprendimiento personal, que no necesitara incorporar empleados (o sólo con familiares), cualquier ser humano sería capaz de producir por lo menos un 50% más de lo que consume.

Si contamos los treinta años de vida útil, podríamos estimar que una persona (reitero, con condiciones naturales, sin la nefasta influencia de los actuales sistemas económico sociales) podría amasar un capital superior al cuarto de millón de dólares.

Y una vez jubilado podría invertir ese capital en un emprendimiento productivo, pero ahora sí con empleados.Y esos empleados también podrían amasar su cuarto de millón de dólares en su vida útil.
Y ése es el círculo virtuoso.

El capital es trabajo acumulado por otros antes.

Ahora analicemos esa empresa en la que invirtió el viejito.
En este segundo ciclo, ese capital inmovilizado tiene un “costo” que está compuesto por el interés que ese viejito hubiese obtenido de un banco, más la amortización del bien productivo que compró y que tiene una vida útil y por lo tanto hay que amortizarlo, más el mantenimiento para que no se desvalorice con el tiempo, más los seguros y los impuestos inherentes.

A ese costo le llamamos “remuneración del capital” para poder compararlo con la “remuneración del personal” de esa empresa.

En esa misma relación deben adjudicarse las ganancias del emprendimiento, porque la economía es sabia: Tanto cuestas, tanto se espera de tí.

Si esa empresa cambiara la plata, es decir que si al final del año tuviera el mismo patrimonio que al principio, los dos congéneres hubieran hecho exactamente lo que se esperaba de ellos.

Pero si generase ganancias, si la producción fuera el doble de la de equilibrio, cada congénere hubiese hecho el doble de las expectativas, ya que las expectativas son proporcionales a la potencialidad de cada uno, las que a su vez son proporcionales a los costos de cada uno.

Para hacerla corta, el capital es trabajo acumulado, que a su vez puede invertirse en nuevos emprendimientos para que su personal pueda seguir generando capital.
Sólo que ese nuevo capital debería asignarse en proporción a la potencialidad de los dos congéneres.
Pero eso jamás se ha hecho así.

Durante la revolución industrial, a los excedentes de los asalariados se los robaba el patrón.
Y después hasta ahora, se los roba el Estado disfrazado de Impuesto a las Ganancias

Nosotros haremos la revolución de la armonía.
No sin pena, debemos confesar que el motor de este Proyecto no serán los asalariados precisamente, porque como ya se ha dicho, el sistema los ha convertido en personas en letargo.
A pesar de que a la postre serán los más beneficiados, no están en condiciones de motorizar el cambio.
Creo que ni siquiera son capaces de visualizar sus ventajas todavía.
Mal podrían entonces ser la vanguardia de nada.
Primero debe instaurarse un sistema con relaciones laborales justas, mediante el cual puedan generar sus propios excedentes como para conocer lo que valen.
Si un hombre no conoce lo que vale, lo que puede, y lo que se le debe, ciertas ilusiones sucederán a las anteriores y luego de vacilar un tiempo de incertidumbre, será tal vez su destino mudar de dictador sin destruir la dictadura.
Así que necesitamos emprendedores.
Serán piezas clave en lograr un nuevo sistema económico social que también los beneficiará mucho.

http://www.proyectoactitud.com

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