Posts etiquetados como ‘rentabilidad’

¿Cómo armar un plan de negocio?



Un plan de negocios es un documento escrito y conciso, preparado por un emprendedor (o su equipo) donde se describe el negocio actual, la situación del mercado, las futuras acciones y estrategias de implementación.

Su objetivo consiste en comunicar la idea del negocio y establecer credibilidad frente a diferentes públicos con argumentos sólidos para “vender” la idea a posibles inversores. No obstante, más allá de su utilidad externa, el plan también constituye una gran herramienta para que el emprendedor evalúe la viabilidad de la idea y realice un seguimiento de su implementación.

Ahora bien, veamos algunos interrogantes tradicionales que surgen en torno de los planes de negocios…

¿Siempre hay que elaborar un plan de negocios? ¿Debo elaborarlo incluso si ya tengo en marcha mi empresa?

Siempre es conveniente armar un plan de negocios, aun cuando la empresa ya esté en marcha.

El plan de empresa es una herramienta útil para reflexionar acerca de dónde queremos (o podemos) ir en los próximos meses y cuáles serán los pasos claves para crecer (o sobrevivir). Pero, fundamentalmente, el plan sirve para comprender el negocio en el que estoy y cómo operan los principales cambios.

No caben dudas de que, en una realidad dinámica, el plan cambiará y serán necesarios ajustes ulteriores. No obstante, durante la elaboración del documento, debemos tener en claro cómo hacer para brindar valor al cliente y rentabilizar la empresa.

¿Qué no puede faltar en un plan y qué se debe evitar?

El plan debe incluir un análisis del mercado, de los clientes y los competidores. También debe permitir identificar las diferentes fuentes de financiamiento para la sostenibilidad del negocio y, finalmente, incluir el detalle de un plan de acción concreto frente a los objetivos que se pretenden alcanzar.

En la confección del plan, debe evitarse la inclusión de todo tipo de información ambigua que pueda conducir a una interpretación distorsionada de las fuerzas de mercado y, en última instancia, a decisiones equivocadas.

Por otro lado, el plan no debe ser tan rígido como para impedir la realización de cambios en sus diferentes secciones y no debe dejarse guardado en un cajón esperando que “mágicamente” las cosas sucedan. Un plan de negocios es una guía a seguir y una herramienta de trabajo permanente para el empresario.

¿Cuál es la estructura básica de un plan de negocios?

Un plan de negocios debería incluir los siguientes puntos:

a) Análisis del sector y de los competidores

b) Análisis del mercado y de los clientes

c) El modelo de negocio de la empresa con sus principales ventajas y desventajas

d) Estrategia comercial

e) Estrategia de producción

f) Análisis económico-financiero que describa las fuentes de financiamiento de la empresa

g) Una sección dedicada a la organización propiamente del negocio y al equipo de personas que lo conforman

h) Riesgos a los que se enfrentará el negocio

Los siete pecados capitales del desarrollo de un plan de negocios

1) Creer que el plan es el negocio en sí mismo

2) Pensar que no hay que hacer nada para que se cumpla lo previsto

3) Realizar una deficiente (o irreal) investigación de mercado

4) Redactar el plan únicamente por compromiso y sin convicción

5) Utilizar datos desactualizados o de fuentes no confiables

6) Elaborar el plan sin involucrar a quienes lo implementarán o a personas de mayor experiencia

7) Construir un plan poco realista que no sirva como base para la toma de decisiones

¿Es imprescindible contratar a un consultor para armar un plan?

Si bien no es imprescindible contratar a un consultor para armar un plan de negocios, siempre conviene contar con el apoyo de una persona experimentada. Mientras más personas participen en su confección, mejor. Esto brinda una mayor variedad de puntos de vista sobre los problemas actuales y potenciales de la empresa.

Contratar a un consultor o acudir a alguna institución que ofrece asistencia a emprendedores puede ser una excelente forma de alcanzar un plan más profesional, útil y, fundamentalmente, evitar los siete pecados capitales.

*Cátedra Karel Steuer en Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés
Fuente: Materiabiz

LA ETICA EMPRESARIAL



“La empresa contribuye al desarrollo de la sociedad y tiene su referencia central en la persona como alguien que posee una dignidad, que es sujeto de derechos y obligaciones, libre y capaz de asumir compromisos”.

En lo últimos años se ha creado consenso en el mundo académico y empresarial alrededor de los impactos positivos que produce la ética empresarial[1] en las organizaciones y en sus objetivos misionales: generar excedentes económicos, perdurar en el tiempo y producir bienes y servicios que el mercado demanda.

Es así como el desempeño financiero de las compañías, al ceñirse a un código de ética y una política de gobierno corporativo, se ve beneficiado cuando su valor bursátil aumenta como producto de la confianza generada por factores como la mayor percepción de transparencia, la existencia de códigos para solucionar los conflictos de interés, la mejor calificación y mayor diversidad interna de los órganos de gobierno.  

Dicha relación se ha evidenciado y demostrado en diversos estudios, entre estos, uno realizado por DePaul University a 300 grandes compañías concluyó que el valor bursátil de las firmas que hacían un compromiso explicito de ceñirse a su código de ética era el doble del valor de las que no lo hacían[2]. En lo que respecta a la atracción de inversionistas, los individuos e instituciones están eligiendo invertir en compañías con una fuerte estrategia basada en valores. En noviembre de 1999, el Social Investment Forum informó que más de US $ 2 trillones de dólares fueron invertidos en los Estados Unidos en fondos identificados como socialmente responsables, un incremento de 82% desde 1997. Esto representa cerca del 13% de los US .3 trillones de dólares administrados profesionalmente en los Estados Unidos, es decir, uno de cada ocho dólares[3] 

En América Latina, una encuesta realizada por KPMG de México a altos ejecutivos de las ciudades de México y Monterrey indagando acerca de los beneficios que observan al implementar prácticas de Gobierno Corporativo, el 44% ve mejoras en su productividad, que es la prioridad de mayor peso, por ser esta pieza básica para obtener resultados financieros positivos; 39% en la imagen de integridad, ya que ayuda a obtener mejores calificaciones crediticias, que disminuyen el costo del capital y deuda, lo que atrae nuevos inversionistas, e incrementar el precio de su acción; 12% en la atracción y retención de talento, y 5% no ve ningún beneficio[4]. 

En cuanto a la imagen de la marca y su reputación, la ética se ha convertido en factor de diferenciación de marca que construye lealtad y confianza en el consumidor, factores que se ven reflejados en incrementos en las ventas, protección frente a nuevos competidores y variaciones en el precio.

Lo anterior se evidencia en variadas investigaciones. En un estudio realizado en 25 países en el año 2002 por Environics International se encontró que más de la tercera parte de los consumidores de los países estudiados creen que las grandes compañías “deberían hacer mas que dar dinero para solucionar los problemas sociales”. El mismo estudio encontró que cerca del 50% de los consumidores ha considerado castigar una compañía basados en sus acciones sociales y alrededor del 30% ha evitado comprar el producto de una empresa a causa de sus acciones sociales[5].

En América Latina, un estudio encargado por Acción RSE a MORI Internacional, en diciembre de 2000, encontró que el 37% de los consumidores chilenos ha considerado castigar, o efectivamente ha castigado a una empresa por una conducta irresponsable y el 74% ha conversado en el último año con amigos o familiares sobre el comportamiento social o ético de las empresas[6].

Tal supervisión del mercado y los consumidores puede ser particularmente difícil de combatir por parte de las compañías debido a la dificultad para medir la pérdida de ventas, identificar sus causas y mitigarlas.

En el marco de la Cultura Organizacional[7], entendida como la manera de ser y hacer las cosas en el día a día, la ética se convierte en un ingrediente que genera un sentido de identidad, aprendizaje continuo y mecanismos de control interno. 

Estos mecanismos están auto-regulados a través de la implementación de un código que mediante la creación y refuerzo de valores y principios que guían comportamientos adecuados para cada situación, le dan sentido y significado a las actuaciones de la empresa y de sus miembros.

Un sondeo llevado a cabo en EE.UU. por la Walker Information determinó que solo el 6% de los trabajadores que piensan que sus jefes no se comportan correctamente se inclinan por permanecer en su empresa, mientras que el 40% de quienes creen que sus superiores son éticos desea continuar en su actual puesto de trabajo[8].

En lo que respecta al recurso humano, los códigos de ética[9] disminuyen el absentismo, mejoran las tasas de retención de los talentos y aumentan su lealtad[10] y compromiso. Debido a que disminuye las posiciones incomodas, da pautas de resolución de conflictos y la oportunidad de sentir que el impacto positivo de su labor concilia con sus expectativas de desarrollo humano: “los negocios son parte de la actividad humana y, por lo tanto, son intrínsicamente morales”[11].

En síntesis, los beneficios de la ética en la empresa tienen impacto directo en los resultados económicos y en el balance empresa/sociedad, el verdadero reto se encuentra en la inclusión de un modelo de empresa sostenible y socialmente responsable, lo que implica un arduo trabajo en la cultura organizacional y una decisión explicita y comprometida de los directivos en adaptar códigos de ética y de gobierno corporativo.

Por último, la persona como miembro de una organización debe afrontar el hecho de que sus decisiones y comportamientos afectan al sistema individuo/organización/sociedad y que a su vez las determinaciones de su organización lo afectan. Frente a esta perspectiva las empresas y los individuos, al momento de tomar decisiones de vinculación o continuidad laboral, deben establecer que tipo de contraparte es la adecuada, es decir, cada uno debe confrontar sus expectativas éticas y de responsabilidad contra las de su organización y viceversa. 


[1] La organización, Business for Social Responsibility define: Ética empresarial como la manera en que una compañía integra valores esenciales como honestidad, confianza, respeto y justicia en sus políticas y prácticas así como en la toma de decisiones a todos los niveles.

[2] BSR Staff. Overview of Business Ethics. Recuperado el 28 de Julio de 2006, del sitio Web: Businnes for Social Responsability:http://www.bsr.org/CSRResources/IssueBriefDetail.cfm?DocumentID=48815

[3]Ética Empresarial. Recuperado el 31 de Julio de 2006, del sitio Web: Responsabilidad Social:http://www.responsabilidadsocial.com/rse/modules.php?name=News&file=article&sid=7

[4] Gobierno corporativo, a la vanguardia (02/01/2006).Recuperado el 06 de agosto de 2006, del sitio Web: El Inversionista, finanzas personales:http://www.inversionista.com.mx/negocioscorto.php

[5] Fundación Chile Unido (2003, agosto). Ética empresarial: cuando los negocios no son sólo negocios. Revista Corriente de Opinión, numero 83.

[6] Marketing Responsable. Recuperado el 31 de Julio de 2006, del sitio Web: Responsabilidad Social:http://www.responsabilidadsocial.com/rse/modules.php?name=News&file=article&sid=8

[7]Edgar Schein define Cultura Organizacional como: “patrones compartidos de creencias básicas que un grupo ha aprendido gracias a que les han ayudado a resolver situaciones de adaptación externa e integración interna de forma adecuada para ser consideradas como válidas y por consiguiente, merecedoras de ser transmitidas a nuevos miembros como la forma correcta de percibir, pensar y sentir en relación con estas situaciones”.

[8]Recruiting the Best with Ethics in Mind. Recuperado el 31 de Julio de 2006, del sitio Web: WorkingValueshttp://www.workingvalues.com/thought_pieces.asp

[9]La ética es la disciplina que se ocupa de la conducta humana, más específicamente, de aquellos actos racionales y voluntarios de los cuales el sujeto puede hacerse responsable.

El sujeto moral de la ética es la persona, quien por medio de su inteligencia y libertad puede darse –construirse – a sí mismo un carácter más allá de los condicionamientos heredados por su temperamento. Y cada vez que el hombre elige, al mismo tiempo, se elige. Decimos entonces que el acto moral exige como condición el conocimiento, la libertad y la toma de decisión.

Schiavoni, Fernanda. Ética y Recursos Humanos. Recuperado el 31 de Julio de 2006, del sitio Web: Proetica:http://www.proetica.uccor.edu.ar/congresos/archivos/eticafernanda.pdf

[10] Un estudio del Hudson Institute, encontró correlación positiva entre altos estándares éticos, compromiso y lealtad, y concluyo que los empleados que sienten que trabajan en ambientes éticos son seis veces mas leales que quienes consideran que en su organización no lo son.

[11] Fundación Chile Unido (2003, agosto). Ética empresarial: cuando los negocios no son sólo negocios. Revista Corriente de Opinión, numero 83.

 

LA DEFLACION

La deflación es una caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el Fondo Monetario Internacional). Por lo tanto, se excluyen las caídas de precios en sectores concretos o que se produzcan de forma puntual. La deflación es el fenómeno económico opuesto a la inflación.

 

Conviene distinguir deflación de desinflación, término que aparece con cierta frecuencia en los medios de comunicación. La desinflación se define como una desaceleración de los precios, es decir, siguen creciendo pero a un ritmo menor, mientras que la deflación implicaría tasas de variación negativas del IPC.

 

La deflación se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular stocks. Este desajuste entre oferta y demanda puede venir por dos motivos:

 

     

  • Insuficiencia de la demanda. Por ejemplo, en la Gran Depresión ocurrida en los Estados Unidos a finales de los aos 20, el derrumbe de los mercados bursátiles y el colapso del sistema financiero redujo drásticamente la capacidad de gasto de las familias induciendo una espiral deflacionista: el IPC se redujo un 24% entre agosto de 1929 y marzo de 1933.

     

 

     

  • Exceso de la oferta. El mejor ejemplo es la coyuntura actual. En los últimos aos del fuerte ciclo expansivo de los noventa, las empresas acometieron cuantiosos proyectos de inversión seducidas por la “nueva economía”. La no cristalización de estas expectativas dejó al sector productivo (sobre todo en USA) con un fuerte exceso de capacidad que todavía no ha sido purgado: en Estados Unidos el uso de capacidad estaba (abril-2003) en el 74%, siete puntos por debajo de la medía 1972-2002.

     

 

El impacto de este desajuste sobre los precios puede verse acentuado por cambios estructurales en la economía mundial que impliquen un incremento de la productividad o de la competencia entre las empresas, como ocurre en los últimos aos con la progresiva desaparición de las barreras al comercio mundial y la liberalización de sectores básicos (telefonía, transporte, energía) en muchos países.

 

En realidad, la deflación ha sido un fenómeno muy poco frecuente en el siglo XX, donde sólo se han registrado dos casos relevantes. El primero, ya citado, fue la Gran Depresión nortemericana que se reproduciría en Japón y Suecia (-25% y -20% en precios). El segundo se observa en Japón desde mediados de los 90 hasta la actualidad.

 

Los efectos de la deflación sobre la actividad económica son muy negativos y difíciles de corregir. Un descenso de los precios deteriora los resultados empresariales, lo que implica recortes de plantilla y de inversión en bienes de equipo, lo que a su vez lleva a una disminución de la demanda que de nuevo recorta el excedente empresarial. En ausencia de políticas correctoras, la salida de este círculo vicioso sólo se produce cuando los precios han disminuido lo suficiente para que los consumidores y empresas puedan restablecer progresivamente su nivel de demanda.

 

Además, la deflación provoca fuertes distorsiones en la actividad financiera, ya que aumenta la carga real de intereses que sufren los deudores. En efecto, los tipos de interés no pueden disminuir por debajo de cero, pero los precios están cayendo, lo que aumenta el poder adquisitivo del dinero. Si una persona pide 100€ con interés cero a un ao y los precios caen un 10%, en términos reales la deuda se habrá transformado en 110€.

 

Las políticas que la Administración puede aplicar para actuar contra la deflación estarán orientadas a potenciar la demanda para cubrir el desfase con la oferta. El consenso entre los economistas sobre la mejor opción se limita al énfasis en actuar a anteriori (prevenir la deflación) más que a posteriori (combatir la deflación).

 

A partir de ahí, las opiniones se agrupan en torno a dos propuestas. La primera (monetaristas) sugiere bajar los tipos de interés y aportar fondos a las entidades financieras para fomentar el crédito a familias y empresas. La segunda (keynesianos) propone incrementar el gasto público para dinamizar la economía. Normalmente, la opción más adecuada dependerá de cada situación y consistirá en una combinación de ambas propuestas.

 

Por ejemplo, durante la Gran Depresión la Reserva Federal disminuyó los tipos de interés hasta el 0,5% a principios de 1930. Sin embargo, en estas condiciones las familias preferían atesorar su dinero en casa ya que la rentabilidad que ofrecían las entidades financieras era muy reducida (trampa de la liquidez). Al no disponer de recursos de clientes, los bancos no podían conceder préstamos para la actividad productiva. Por ello, fue la política de estímulo a través del gasto público acometida por el presidente Rooselvelt en el marco del “new deal” la herramienta que permitió superar la crisis.

EL ESPIRITU EMPRENDEDOR Y LA MOTIVACION PERSONAL

 

            EL ESPIRITU EMPRENDEDOR Y LA MOTIVACION PERSONAL

 

 

1.1).- EL ESPÍRITU EMPRENDEDOR

 

1.1.a).- FACTOR CLAVE PARA LA CREACIÓN DE LAS EMPRESAS

1.1.b).- LA ACTITUD EMPRENDEDORA

1.1.c).- CARACTERÍSTICAS DE TODO EMPRENDEDOR/A

 


 

 

1.1.a).- EL ESPÍRITU EMPRENDEDOR:

FACTOR CLAVE PARA LA CREACIÓN DE EMPRESAS

 

El problema del desempleo y su derivación en el paro se ha convertido en tema de debate a nivel mundial y en consecuencia en un reto social que compete a toda la sociedad actual.

 

De este modo, el espíritu emprendedor se configura como uno de los pilares del modelo social del siglo XXI, y como motor del crecimiento y desarrollo económicos. La solución por la que se apuesta en la actualidad es el fomento de acciones de auto-empleo:

 

 i CREA TU PROPIA EMPRESA!!!

 

 

Podemos diferenciar tres FACTORES CLAVE para la creación de toda empresa. Estos tres factores los podemos sintetizar en tres “palabras” que nos ayudarán a recordar las claves para llegar a desarrollar nuestro propio negocio.

 

 

u

“EMPRENDEDOR”

 

v

“EMPRENDIZAJE”

 

w

“EMPRESARIALIDAD”

 

 

Persona

 

Aprender a Emprender

Proceso emprendedor

 

Sujeto

 

Método

Acción

 

Cualidades y Actitudes

 

Práctica y Disciplina

Proceso creador de la empresa

 

Cualidades

Habilidades

Capacidades

 

Familia

Educación

Trabajo

Factores externos

Planificación

Soportes

 

“Un buen proyecto con una persona mediocre,

no tendrá éxito en el tiempo”

 

“una idea corriente liderada por una persona brillante

la podrá transformar en un proyecto de éxito”

 

El espíritu emprendedor se apoya en señales de:

 

þ Oportunidad

 

þ Innovación

 

þ Creatividad

 

þ Diferenciación

 

þ Positivismo para crear ideas

 

           

Una idea básica nos debe quedar presente:

 

“Todo emprendedor/a

en algún momento se ha sentido aislado y desorientado ante la idea de

empezar un proyecto,

y ante el laberinto de formalidades y requisitos

exigidos para desarrollar su idea”.

 

 

Por lo que como futuro emprendedor/a que eres, NO debes desanimarte. En la actualidad existen múltiples programas de apoyo, entidades que te ayudarán a empezar tu negocio, subvenciones, programas de formación….

 

La CLAVE para conseguir ser un emprendedor/a se basa en tu propia EDUCACIÓN Y FORMACIÓN CONTÍNUA:

 

 

La formación y la educación son siempre tu punto de apoyo personal para conseguir tener un espíritu emprendedor

 

 

þ Fórmate continuamente: no dejes de aprender nunca

 

þ No tengas miedo en preguntar

 

þ Nadie nace “aprendido”: todos han tenido que aprender alguna vez

 

þ Tu también puedes aprender

 

þ La información esta ahí: sólo tienes que aprender como buscarla

 

 


 

1.1.b)- EL ESPÍRITU EMPRENDEDOR:

LA ACTITUD EMPRENDEDORA

 

El empresario/a que quiere llevar a la práctica un proyecto de negocio debe estar por lo general convencido y seguro con la actividad que va a desarrollar. No lo guía solamente la necesidad de ganar dinero.

 

La actitud emprendedora es la capacidad de desarrollar e iniciar un proyecto o una empresa basada en la confianza en nosotros mismos. La determinación de actuar con perseverancia y creatividad. La actitud emprendedora es iniciar, hacer, actuar, no esperar, ser creativo…

 

“La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito”

R.W. Emerson

 

Hay estímulos que movilizan a las personas para ser empresarios, como por ejemplo:

 

þ La independencia y libertad par tomar decisiones

 

þ Gestión del propio tiempo

 

þ Independencia económica

 

þ Asumir riesgos

 

þ Buscar el reconocimiento y prestigio de su entorno social y familiar

 

þ Desarrollar una vocación empresarial de forma independiente

 

þ Llevar a la práctica un determinado sistema de vida individual y/o familiar

 

(…)

 

Tener tu propia empresa o negocio es una experiencia que puede proporcionarte desarrollo profesional, dinero, satisfacción personal, reconocimiento…. Pero también existen riesgos que pueden hacer que una empresa fracase.

 

La manera de evitar o aminorar las posibilidades de fracaso e incrementar las posibilidades de éxito es la planificación y análisis previo.

 

 

i Planificar y analizar ANTES de empezar un negocio!!!

 

 

 

 

 

Muchas personas piensan que merece la pena asumir el desafío de ser empresario/a porque están disconformes con su situación actual y desean desarrollar un negocio propio.

 

Lo importante es analizar y ser conscientes en cada caso de cuáles son “mis” motivaciones personales e individuales.

 

A continuación, se detallan alguna de las razones por las que una persona decide convertirse en empresario/a:

 

Ejercicio:

Te proponemos que analices cuales son las razones que te impulsan a convertirte en empresario/a y crear tu propia empresa. Aquí encontrarás algunos ejemplos entre los que elegir… pero puedes añadir aquellas razones personales que en tu caso hacen que quieras empezar tu propio negocio.

 

¨ Estás sin empleo y quieres intentar una mejora mediante un trabajo por cuenta propia

 

¨ Has trabajado muchos años para otras personas y no toleras más el trato de los encargados o gerentes.

 

¨ Este es el momento de tener mi propia empresa, porque se presentó una oportunidad interesante.

 

¨ Soy una persona con experiencia en otras empresas y quiero desarrollar de forma independiente mi propio negocio.

 

¨ No se me presentan oportunidades interesantes de trabajo.

 

¨ Mi pareja está sin trabajo y hace tiempo que quiero realizar una idea propia de negocio.

 

¨ Esta es la oportunidad para colaborar en la economía familiar con nuevos ingresos y desarrollar mi propio negocio.

 

¨ Estoy trabajando a tiempo parcial y me queda tiempo para montar mi propio negocio en el tiempo libre.

 

¨ Quiero probar suerte con un negocio propio para ganar más dinero que siendo empleado/a.

 

                                                                                                          (…)

i

VERIFICA TU POSICIÓN ACTUAL

Y LO QUE ESPERAR LOGRAR

CON LA DECISIÓN DE SER EMPRESARIO/A

 

 

Una vez que se tiene claro donde se está hay que perseguir unos objetivos que te ayudarán a convertirte en un empresario/a de éxito.

 

Objetivos:

 

§  Estimular una actitud positiva frente al desafío que supone todo cambio

§  Identificar y conocer cuales son las posibles “barreras psicológicas” que puedan suponerte una dificultad para convertirte en empresario/a

LA META DE UN PLAN DE NEGOCIOS EN EPOCA DE RECESION ES SOBREVIVIR

El actual clima económico esta siendo algo mas que un simple reto para todas las empresas, no importa su tamaño o su giro, ya que otra vez y otra y otra, y se escucha a la gente decir: “Es que son tiempos difíciles”. Pero ¿realmente está usted dando hoy los pasos correctos para asegurar que su empresa salga bien librada de esta interminable crisis cuando los polvos del remolino se calmen? La primera cosa que haría cualquier directivo en un período de crisis es apuntar hacia una reducción de costos en la fuerza de trabajo. Pero para desarrollar un “plan de negocios para una recesión”, Philip Kotler, autor de múltiples libros y reconocido gurú de la mercadotecnia aconseja “Por favor no dejen todo en manos del departamento financiero, ya que su criterio es cortar todo lo que considera como gasto muy alto, y le dirán que se debe detener la mercadotecnia, cuando la mercadotecnia es el único elemento que le permitirá a su empresa salir del bache y mantener la demanda”. En vez de eso Kotler, quien dio una plática a profesionales en mercadotecnia, sugirió a las empresas que formaran un equipo multi-funcional, para llevar a cabo e implementar estrategias de ajuste. Ajustando la mezcla de Mercadotecnia: “Posiblemente existen algunos segmentos débiles en su cartera de negocios que pueden eliminados porque muchas empresas dedican cantidades desproporcionadas de tiempo para resolver pequeños problemas, respecto de su negocio total, Por lo que el Señor Kotler al igual que Peter Drucker, reconocido autor sobre temas de administración, señalan que la administración debe enfocarse a las oportunidades no a los problemas. Otra forma de mejorar su cartera de negocios es hacer en este momento una evaluación de los mercados que usted esté en posibilidad de dominar o seguir dominando después de la recesión. Abandone los mercados donde usted sea él numero tres, o cinco y no pueda nunca llegar a ser el número dos o el número uno. ¿Por que desperdicia su tiempo? En el negocio de la comida, por ejemplo, los supermercados siempre quieren ser el número uno o número dos en los mercados de grandes volúmenes, pero hay segmentos que son cubiertos por pequeños negocios – las llamadas “tiendas de la esquina”- que atienden segmentos diferentes a los de las grandes super tiendas, por lo que es indispensable investigar e identificar nuevos segmentos de mercado y su potencial que no puedan ser atacados por debilitados competidores o que no les interesen y que pudieran ser mercados atractivos para usted”. Ajustando la mezcla del Consumidor: Dentro de cada segmento de mercado se pueden tener clientes no rentables o elevar los costos. Los bancos grandes se están moviendo hacia el cobro por todos sus servicios a fin de ahuyentar al 40 por ciento de sus actuales clientes no redituables, y van apareciendo bancos no tan grandes que atraen clientes que los grandes no quieren o atraen clientes que no se sienten bien tratados por ellos. Aplique un análisis de costo sobre cada uno de esos clientes. Esto requiere que se calcule todo lo que consumen esos clientes durante su relación de negocio, para así saber proteger a sus mejores clientes añadiendo valor a sus ofertas o darles mejores condiciones de precio y así conservar a los clientes que se desea conservar: A los clientes redituables. Trate de estandarizar, a bajo costo, las relaciones con sus clientes. Esto se puede hacer, por ejemplo, que los pedidos puedan ser hechos a un bajo costo si los hacen a través de un sistema interconectádose con ellos por computadora o en una forma más sencilla, aceptando órdenes por medio de Fax. Reduzca sus costos sin reducir el nivel de servicio a su cliente. “Cambie a ordenes telefónicas – No envíe a un vendedor cada vez que reciba una llamada de un cliente a menos que sea estrictamente necesario.” Los costos que se producen en el campo de ventas pueden ser drásticamente reducidos al tener gente de ventas trabajando desde su casa como lo hizo la compañía de computadoras Compaq. En vez de tener personal en una oficina central, el personal de ventas esta en su casa y la oficina del vendedor es su lap top. Esto trae grandes ahorros en renta de espacio e instalaciones de una oficina como a la que estamos acostumbrados; con esto la empresa Compaq logró beneficios del 30% en productividad. Otros enfoques incluyen cambiar de pago de nómina fijo al pago a destajo. En este escenario el resultado es una contribución marginal, no de volumen. Haciendo esto el enfoque será cuanto dinero se logra comparado contra cuantasunidades vendidas. Otro gran cambio es utilizar el telemarketing, el correo directo, y la mercadotecnia por la Internet, o sea, estamos cambiando del tiro con escopeta al tiro de precisión. Ajustando la Mezcla de Producto: Revise y evalúe en términos de contribución a las utilidades de su negocio lo que está vendiendo y elimine los productos y marcas más débiles y las extensiones innecesarias de líneas. Por ejemplo, es política de Procter & Gamble, mantener su porcentaje de gasto en mercadotecnia respecto de las ventas por abajo del 25% llegando a veces hasta el 20%. Para esto, están identificando productos que no se están vendiendo, enfocándose en sus productos líderes. Seguramente usted también defenderá a sus productos triunfadores, y desde el punto de vista de la respuesta del consumidor antes que pase la situación de crisis, usted puede pensar de inmediato en la introducción de productos en empaques más económicos o introducir marcas más económicas que las que está manejando, haciéndose usted mismo la competencia, así el consumidor tendrá una alternativa más para comprar, pero de todas maneras ese gasto irá directo a sus utilidades. Otra estrategia recomendable es tener una amplia gama de productos con diferentes precios, para diferentes mercados objetivo. El Sr. Kotler dijo: “Una cadena hotelera, por ejemplo, debería tener varios niveles de precios para poder enfrentar una crisis.” La empresa Marriott ha implementado este enfoque. “ Un huésped puede quedarse en el Marriott Marquis por $350 dólares la noche, en el Marriott normal por $180 dólares, en el motel Courtyard por $80, y en el Fairfield Inn por $50, así que cualquiera que sea la situación económica, están capturando a muchos clientes con su sistema”. Esto permite tener diferentes ofertas para diferentes capacidades y necesidades, pero el cliente se queda en la organización y su dinero también. Ajustando la mezcla Mercadotécnica: Una de las grandes preguntas actuales que enfrentan las empresas es el dilema de la participación marginal de mercado. Una gran cantidad de compañías y consumidores demandarán precios cada vez más bajos y se mostrarán listos para cambiarse con las empresas que se los ofrezcan porque buscarán sustitutos más baratos. Es lógico que si la empresa no hace nada y mantiene sus precios actuales durante una recesión, seguramente perderá clientes y obviamente participación de mercado. Si, por otro lado, reduce sus precios entonces perderá un gran margen de utilidad.” ¿Entonces cuál es la mejor estrategia? Lo más inteligente que usted puede hacer es mantener su participación de mercado (no perder a los clientes que le interese conservar) ya que recuperar esos clientes después de la recesión está probado que es más difícil, ya que sus competidores los están atendiendo y probablemente ya hasta les puso “la alfombra roja”. Así que, piénselo, es mejor que usted reduzca ahora sus precios para conservar a sus clientes. Sin embargo, al reducir sus precios, asegúrese de mantener vigente su actual lista de precios, no la modifique, pero aplíquela utilizando técnicas estándar de optimización a esa lista original, tales como: rebajas, descuentos por volumen, descuentos por pagos anticipados en compras y bajos intereses de financiamiento. Al terminar el período de crisis puede ser difícil restablecer su nivel de precios posteriormente si bajó los precios actuales de su lista de precios vigente, ya que los clientes no van a estar dispuestos a aceptar una variación hacia arriba de los precios a los que estaban acostumbrados. Piense en el poder de los descuentos por volumen de compra, dice Kotler, ya que no puede ser subestimado y aconseja que la Internet, puede ser una valiosa herramienta para hacerlo. Una mejor estrategia que la de hacer descuentos en el precio es añadir valor a los bienes y servicios – y se puede lograr con argumentos como “instalación gratuita”, “capacitación para mantenimiento”, y “garantías más amplias o por más tiempo”. Por ejemplo, se le dice al cliente en la negociación: “No puedo bajar mis precios, pero le ofrezco asesoría que le ahorrará la misma o una mayor cantidad de dinero y así recibirá un precio mas bajo”. Como explica el Sr. Kotler, hay algunas empresas que están extremadamente familiarizadas con el negocio de sus clientes y pueden asesorarlos con expertos para que logren ahorrar dinero en sus propios negocios. Baxter, que es una empresa proveedora de artículos para hospital, ofrece un buen ejemplo de valor agregado. “Ellos dan puntos de crédito a los hospitales que compran sus productos – tal como lo hacen las líneas aéreas a los viajeros frecuentes.” Estos puntos pueden ser canjeados para compras de productos o por días de consulta. Baxter mantiene y pone a disposición de sus clientes 12 equipos de consultores, cada uno con una especialidad diferente. Un equipo, por ejemplo, ayuda al mejoramiento de la administración de sistemas de información de sus clientes mientras que otro equipo puede ayudarlos a manejar mejor sus desperdicios médicos. Como lo maneja la empresaBaxter, la consultoría es tan útil que los clientes utilizan sus puntos en su mayor parte para esto, para “pagar” la consultoría. Kotler también recomienda ajustar los canales de distribución. Usted puede ver si sus distribuidores actuales compartirían también las pérdidas que pueda tener. “Cambie algunos de sus productos, especialmente las marcas económicas a canales menos costosos, tales como tiendas de descuento”. Cámbiese a los canales que están creciendo, dice Kotler, y vaya disminuyendo su presencia en aquellos que se están haciendo más pequeños. Este puede ser el momento de incrementar su energía mercadotécnica y su fuerza de ventas a todo lo que da. Algunas empresas escogerán precisamente un período de crisis para usar este tipo de estrategia de ataque. En cada crisis trae una brillante oportunidad disfrazada, cuando se observa en forma creativa. Puede ser que su empresa esté en una situación más feliz que la de sus competidores que están sufriendo la misma crisis también. Si ellos sufren mas que usted, y su empresa tiene los recursos, no necesariamente económicos, sino también de creatividad, entonces puede incrementar ahora mismo su participación de mercado y poner a su competencia contra la pared, pero ¡hágalo antes de que lo pongan a usted!. Si en este momento usted no va a ser un atacante, entonces si tendrá que reducir su presupuesto de publicidad. “La publicidad no trabaja a corto plazo”, explica Kotler. “Su propósito básico es crear una participación en la mente de los consumidores para que reconozcan la marca y el cliente se sienta bien al comprar ese producto. Por lo tanto la publicidad no provoca al cliente a salir corriendo a comprar ese producto, es decir, no es un incentivo”. Si usted está buscando eso, un incentivo para que su cliente salga disparado a comprar el producto, entonces cámbiese a la promoción. Cambie su mensaje hacia el valor que significa un ahorro en el precio, incremente el uso de cupones de descuento, haga rebajas de centavos, etc., y considere hacer concursos y rifas. Y lo más importante: Sea Creativo. “En cada crisis hay una brillante oportunidad disfrazada, cuando se le mira creativamente “. Negocie y presione a los medios masivos que esté utilizando para conseguir precios más bajos en sus tarifas ó cámbiese a medios más económicos. “Algunas empresas utilizan el sistema de pago de publicidad por resultados”, de ahí que las campañas no efectivas reciben una penalidad en forma de porcentaje. Esto significa que si el mensaje no llega al auditorio prometido o no se tiene el nivel de audiencia ofrecido, entonces habrá penalidades para el medio y el patrocinador pagará al medio menos de lo convenido. Ajuste el Costo por Pagos de Nómina y Otros Costos: La regla para evaluar el gasto de su nómina actual se basa en la siguiente pregunta: ¿Este gasto añade algún valor agregado para el cliente en todo lo que su empresa hace?. Los negocios se están redefiniendo a sí mismos como que deben estar enfocados hacia el mercado y hacia el cliente. Recuerde que su único activo valioso no es la empresa sino sus clientes y la duración de la vida de su cliente como cliente real, es decir, que siga comprándole a su empresa. De hecho, debe haber una gran cantidad de investigación que se refleja en los números de sus estados financieros y que pudieran mostrar que estas investigaciones han sido poco o nada efectivas. Los estados financieros no incluyen las cuatro cosas más importantes de su negocio: 1) Su base de clientes y las relaciones que en su empresa se han desarrollado con ellos. 2) su capital humano – el valor de sus empleados y sus conocimientos. 3) el valor de sus marcas, y finalmente 4) el valor de sus relaciones con los canales de distribución. Contrate con proveedores externos aquellas actividades que otros puedan hacer mejor y más barato, lo que se conoce como “out – sourcing”. “Nike, por ejemplo, no es un productor de zapatos porque contratan su producción por fuera. Así es más fácil generarmayores utilidades cuando alguien distinto de su empresa les produce sus artículos.” Considere rentar en lugar comprar. Es conveniente hacer números, piense que si alguien confiable le manufactura sus productos, entonces usted no invierte en maquinaria e instalaciones ni es responsable de todo lo que implica manejar un grupo de empleados y obreros. Por supuesto también es importante incrementar su liquidez reduciendo su capital de trabajo. “Reduzca sus inventarios”. Piense en un sistema de producción “Justo a tiempo”. La adecuación masiva al cliente es una forma de reducir el capital de trabajo. Esta es una de las razones por las que Levis está cambiando a la adecuación masiva de sus pantalones de mezclilla. ¿Qué es la “adecuación masiva?” Bueno pues piense en que se pierde mucho dinero adivinando que tallas y estilos poner en los anaqueles de las tiendas que ofrecen los productos Levis. Es decir, esto significa trabajar de acuerdo a la demanda, no a su capacidad de almacén. Computadoras Dell también ofrece un excelente ejemplo de esta estrategia. “Dell,” explica Kotler, “es la única empresa de computadoras, aparte de Gateway, que tiene un inventario para siete días. Ellos solo ponen su orden. Dell no requiere llenarse de partes para computadora y hacerlo con su capital de trabajo”. Estas empresas cobran a sus clientes en 20 días, y pagan a sus proveedores en 60 días. Con inventarios prácticamente en cero, tener cobros más rápidos que los pagos, eso sí es una máquina de hacer dinero en forma inteligente. Si después de emplear estas estrategias a usted le parece que éstas no son suficientes y que se deben tomar mas acciones, entonces pudiera ser necesario pensar en reducir algún personal. Toda la gente que ha tenido un entrenamiento en mercadotecnia, incluyendo a Philip Kotler, se declaran fuertemente contra la adulteración o cambios en producto para bajar el precio y la calidad de la marca, aún cuando en un clima de crisis parezca tentador hacerlo. En casos como este, usted seguramente encontrará que la barrita de dulce es más pequeña o el caramelo es sensiblemente mas chico que como antes era, aunque el precio siga siendo el mismo o ligeramente mas barato, o que ya no sabe tan sabroso como antes, el cliente piensa (y difícilmente se equivoca) que seguramente sustituyeron los ingredientes originales por otros más baratos. En casos como este hay un peligro inminente de perder grandes cantidades de clientes y en consecuencia participación de mercado, que ganará un competidor inteligente que no se preste a adulterar su producto. No lo abaraten. No abandonen su actual posicionamiento ya que será muy difícil recobrar el lugar que antes se tenía si la gente lo rechaza. Recuerden siempre, en una recesión, la meta es sobrevivir, no lograr las más altas utilidades.

LA CREATIVIDAD

La creatividad es una forma de ver las cosas de manera diferente, hacer algo nuevo y encontrar mejores soluciones a problemas cotidianos. Por ello es importante escuchar, analizar, preguntar, ser espontáneo, aceptar nuevas ideas, ser proactivo e innovador son algunas de las actitudes que se deben adoptar.

1. Destrezas propias

En muchos casos, lo primero que debe hacer una persona a la hora de generar ideas de negocio es una lista de sus aptitudes, conocimientos y nivel educativo. Un punto de partida es tomar aquella idea que mejor coincida con estas habilidades. Para establecerlas, hágase preguntas personales y anote sus respuestas. Por ejemplo, ¿qué tipo de cosas disfruta? ¿Cuáles son las cosas que otros le reconocen? Tómate el tiempo suficiente para escribir tus capacidades y deficiencias, tus preferencias y aversiones.

2. Lluvia de ideas

Una vez identificadas tus habilidades, inicia la etapa de la lluvia de ideas. Aunque se trata de una herramienta de trabajo grupal que facilita el surgimiento de nuevas ideas sobre un tema o problema determinado para generar ideas originales en un ambiente relajado, también lo puedes implementar de manera individual. Aplica las ideas a tres categorías: producir, distribuir productos o prestar servicios. Piense cuál te atrae más y, a partir de esto, toma la decisión.
El método consiste en escribir todas las ideas que se te ocurran o se le ocurran al grupo en un cierto período, por ejemplo, 30 minutos. Luego se analiza cada una de ellas para aclararlas y combinarlas en categorías afines. Valora cada opción y de esta manera quedará una lista con las mejores ideas.

3. Otros métodos

Puedes generar nuevos negocios si piensa en:

A. Problemas y/o necesidades. Un gran número de ideas de negocio nace de los problemas que se presentan en la vida diaria. Haz una lista de los problemas o necesidades que encuentra en los sitios o actividades que realizas. Una vez tenga esta lista, elige un grupo de problemas o necesidades y trata de buscarles solución mediante una lluvia de ideas.

B. Deseos. De la misma forma que en el paso anterior, identifica aquellos deseos que las personas tienen a diario. Los deseos difieren de las necesidades en que no son imprescindibles para vivir.

C. Piense en un producto o servicio y trata de generar nuevas ideas de negocio a partir de:

-Sustituir. ¿Qué se podría sustituir en el enfoque, materiales, ingredientes o aspecto?
-Combinar. ¿Qué se podría combinar con una idea existente? Materiales, atributos, colores, sabores.
-Adaptar. ¿A qué se parece esta idea? ¿Qué se podría copiar?
-Aumentar o minimizar. ¿Qué pasaría si se añadiera, alargara o disminuyera?
-Emplearlo para otros usos. ¿De qué otra forma se podría usar?
-Eliminar. ¿De qué te podrías deshacer?
-Invertir o reordenar. ¿Qué podrías cambiar de sitio o mirar al revés?

LA INDUSTRIA ANTE CRISIS FINANCIERA Y POSIBLES SOLUCIONES

Tengo la impresión de que la mayoría de los ciudadanos se sienten confusos ante la crisis que se ha desatado en las últimas semanas. A la vista del esfuerzo financiero desplegado por los bancos centrales deben intuir que se trata de una crisis muy seria. Y a tenor del efecto que tiene sobre sus bolsillos la subida de los tipos de interés, pueden percibir que va a hacerles más daño de lo que las autoridades quieren reconocer. 

En cualquier caso, aunque todo el mundo habla de la crisis, hay muy pocas ideas claras que permitan a los ciudadanos corrientes y molientes saber a ciencia cierta lo que está pasando.

Habitualmente, los economistas ortodoxos y la mayoría de los dirigentes políticos nos quieren hacer creer que las medidas económicas que toman son siempre las más acertadas y que responden a criterios “científicos” y “técnicos” indiscutibles que no hay que poner en cuestión. Pero cuando las cosas no salen bien, como ahora, cuando todos los datos se descuadran, cuando las economías casi saltan por los aires , callan como si nada ocurriera.

Su silencio está dirigido a que nos creamos que lo que sucede es algo normal, que no pasa nada de relieve y que todo deber seguir, por tanto, exactamente igual que estaba. Evitan plantearlo como un problema “político” (que es lo que en realidad es) para los ciudadanos no nos pronunciemos sobre sus causas, responsabiolidades y soluciones.

En mi opinión, la crisis de este verano es grave, mucho más profunda de lo que están reconociendo las autoridades económicas y, sobre todo, nada más que un anticipo de situaciones peores que están por llegar. Tiendo a creer que lo que está ocurriendo ahora es solo un aviso.

Conviene, pues, entender bien lo que ha ocurrido y lo que puede ir sucediendo en los próximos meses. Y para tratar de ayudar a entenderlo voy a apuntar algunas ideas explicativas básicas de la forma más sencilla e intuitiva posible, sin perjuicio de abundar más en ellas en otros trabajos posteriores más detallados.

Para facilitar su lectura omitiré datos y números así como referencias bibliográficas que, en todo caso, aún no son muy definitivos para saber con todo rigor lo que está sucediendo.

Las cuestiones que principalmente me parece que hay que conocer pare entender la actual crisis son las siguientes.

1. Es una crisis hipotecaria.

El origen inmediato de la crisis radica en el mercado hipotecario estadounidense.

Como es sabido, al calor de la enorme expansión del sector inmobiliario se generó una masiva oferta de hipotecas, de las cuales casi una quinta parte se concedieron a familias que apenas si tenían las rentas justas para pagarlas cuando los tipos de interés estaban muy bajos. 

Cuanto se fueron produciendo subidas en los tipos y las hipotecas se fueron encareciendo comenzaron a darse impagados.
Esto afecta inmediatamente a los bancos que había concedido estas hipotecas pero dado lo que normalmente hacen con los títulos, la crisis se extendió.

Lo que sucede es que los bancos que conceden estas hipotecas venden, a su vez, los títulos hipotecarios en los mercados financieros. Esta es la forma en que los bancos convierten el endeudamiento familiar en un impresionante negocio porque no sólo van a recibir el dinero que prestaron más los intereses sino que, además, obtienen beneficios negociando los títulos de crédito.

El inconveniente es que, como ha pasado este verano, cuando comienzan a producirse impagos porque suban los intereses o porque disminuya la renta familiar, se genera un efecto en cadena que es el que provoca que la crisis se extienda.

2. Pero la crisis no es solamente hipotecaria: es una crisis financiera.

Cuando se firma una hipoteca se crea un título financiero. Un “pasivo” u obligación para el que debe el dinero y un “activo” o derecho para el que lo presta. que es el banco. Y lo que puede y suele hacer el banco, como acabo de señalar, es comerciar con ese activo. Por ejemplo, asegurarlo o venderlo. 

La paradoja que lógicamente se produce entonces es que cuanto más riesgo lleve consigo un título será menos seguro y en principio menos atractivo, pero por eso se pagará más por él y resultará más rentable. 

Esa es la razón de que los títulos “basura” (técnicamente llamados “sub prime”), es decir, los que tienen bastante riesgo porque se han dado a familias con poca renta, sean precisamente los más rentables y, en consecuencia, los más apetitosos para los inversores que, en principio, busquen preferentemente rentabilidad, que son aquellos más poderosos y que, por tanto, pueden asumir más riesgo.

Los bancos norteamericanos colocaron en el mercado millones de estos títulos que adquirieron bancos e inversores de todos los países.

Es por esa causa que cuando se desata la crisis hipotecaria se desencadena al mismo tiempo una crisis financiera, puesto que el impago creciente inicial afecta enseguida a la seguridad y rentabilidad de los grandes bancos y fondos de inversión internacionales. Cuando se ven afectados, no sólo pierden dinero sino que retiran sus fondos de los mercados hasta el punto de frenar o incluso paralizar los flujos financieros internacionales, en mayor o menor medida en función de la magnitud del “latigazo” original o de su participación en el montante de los fondos afectados.

Se produce así una crisis de liquidez, no porque “falten” medios de pago, sino porque se retiran y esto ocurre porque hoy día la inmensa mayoría de los medios de pago son “ficticios”, es decir, papeles financieros más o menos como los títulos hiptecarios que comenté arriba que están vinculados principalmente a operaciones financieras de carácter especulativo.

3. Y además es una crisis que afecta a la economía real.

Aunque la crisis se desencadene inicialmente en el ámbito hipotecario, bancario o financiero, enseguida tiene efectos sobre la economía real (es decir, la que tiene que ver con la producción efectiva de bienes y servicios y no con “papeles” financieros).

El impacto sobre la economía real de esta última crisis se produce por tres razones principales.

En primer lugar, porque la crisis hipotecaria afecta lógicamente de modo muy directo al sector de la construcción que, como es bien sabido, ha sido una de las bases principales, cuando no la que más, de la expansión económica de los últimos años. 

La inicial crisis hipotecaria producirá sin lugar a dudas desempleo no sólo en la construcción sino en las actividades que están relacionadas con el sector inmobiliario. Y eso permite aventurar que, sin lugar a dudas, nos encontramos desde que la crisis se empezara a manifestar incluso de manera latente, ante una nueva fase de recesión económica. 

En segundo lugar, porque cuando se desata la crisis los bancos y los inversores reaccionan, como he dicho, retirando fondos del mercado y generando falta de liquidez. Los bancos ya no se prestan tan fácilmente entre ellos y, lógicamente, también reducen su oferta de créditos a los consumidores y empresas que necesitan recursos para gastar o invertir en actividades productivas. 

Por lo tanto, la disminución de la liquidez en los circuitos financieros afecta a la financiación de la economía. El gasto total se resiente y, a su socaire, el conjunto de la actividad económica “real”.

En tercer lugar, y como corolario de lo anterior, los bancos centrales se enfrentan a una dilema perverso: por un lado lo que hacen (como han hecho) es poner a disposición de los bancos cientos de miles de millones de dólares (con una generosidad de la que carecen cuando los afectados por las crisis son los más desfavorecidos del planeta). Pero, por otro, para favorecer la movilización del capital, suben los tipos de interés.

Esto último lo hacen porque el tipo de interés es, al fin y al cabo, la retribución que recibirán los propietarios del dinero cuando lo ponen en disposición de otros. Y al subirlos, lo que hacen los bancos centrales es a incentivar a los poseedores de recursos financieros para que vuelvan a colocar en los mercados los recursos que han retirado.

Pero la subida de los tipos de interés tiene un doble efecto. Por un lado, favorecen la movilización del capital gracias a su mayor rentabilidad. Pero, por otro, encarecen el casi siempre imprescindible endeudamiento de las empresas y de las familias. Lo primero enriquece a los propietarios del capital que actúan preferentemente en la economía financiera y lo segundo coadyuva de nuevo a que baje su inversión y su consumo, deteriorando como he dicho el conjunto de la actividad económica.

4. Es una crisis global.

Los flujos financieros son prácticamente los únicos que se puede decir que estén completamente globalizados hoy día. Todas las operaciones financieras se realizan a escala internacional y la inmensa mayoría de ellas pasando por los paraísos fiscales que se encuentran estratégicamente situados en todos los husos horarios del planeta con el fin de que no quede ni un segundo del día sin posibilidad de ser utilizado para realizar las transacciones.

Por eso, aunque la crisis se inicie en el mercado hipotecario de un país, en este caso de Estados Unidos, es completamente seguro que se extenderá por todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son globales y los bancos e inversores que adquirieron los títulos a partir de los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y operan en todas las esquinas de la Tierra.

De hecho, lo más probable que esté ocurriendo es que mucho de esos bancos ni siquiera sepan todavía a ciencia cierta en qué grado están siendo afectados por la crisis. Las inversiones que realizan en los mercados financieros son cruzadas, muy opacas, de papel sobre papel y de estructura piramidal, de modo que el tenedor final de un título no sabe bien a qué operación financiera original responde lo que está comprando o tratando de vender en operaciones que las nuevas tecnologías permiten realizar e modo vertiginoso y anónimo.

Pero poco a poco se va a ir descubriendo que en la crisis están implicadas muchas más entidades bancarias (por ejemplo en España) de las que en un principio han reconocido estarlo.

5. Y quizá sea algo más que una crisis hipotecaria, financiera y global.

Lo que no sabemos aún de la presente crisis es hasta qué punto todo lo anterior ha generado una crisis de solvencia bancaria, algo que no hay que descartar ni mucho menos, al menos en algunos países como España.

Los bancos (y en general los grandes poseedores de recursos financieros) se han convertido en el eje torno al cual gira la vida económica. Vienen obteniendo ingentes beneficios y han realizado inversiones gigantescas alimentando la concentración bancaria y empresarial y la especulación financiera. Bien directa o indirectamente (gracias a su financiación) son los verdaderos protagonistas de las burbujas especulativas inmobiliarias de los últimos años, de las adquisiciones especulativas de empresas y de los vaivenes de las bolsas.

Pero ahora, la cuestión estriba en saber si, después de haber colocado sus reservas en tantas inversiones especulativas, en estos momentos estarían en condiciones de soportar una crisis de liquidez financiera, una drástica disminución de la capacidad de endeudamiento de las familias y las empresas, impagos más o menos generalizados, o una explosión de la burbuja inmobiliaria que redujera el valor contable de sus activos. Es decir, si ahora dispondrían de recursos suficientes para hacer frente a las demandas de efectivo o para proporcionar los recursos financieros que requiere la vida económica.

No es aventurado sospechar que esto puede estar ocurriendo y que la ingente aportación de liquidez que han realizado los bancos centrales haya tenido como fin tratar de paliar la irresponsabilidad bancaria de los últimos años.

De hecho, es sorprendente la falta de información, la opacidad y falta de transparencia con la que las autoridades económicas manejan la crisis. Sólo están preocupadas por quitarle importancia y porque no se publiciten sus peligros, que es justamente lo que conviene hacer para pasar de puntillas cuando lo que hay sobre la mesa es una crisis de solvencia bancaria. 

Puede ser, por tanto, que lo que esté ocurriendo sea algo más que una crisis producida por una mala gestión puntual de cartera de los grandes inversores derivada de los problemas hipotecarios de las familias que genera, a su vez, una crisis de liquidez. Es decir, que nos encontremos con que, además de ello, se estuviera dando una crisis que afectara a la propia estructura patrimonial de los bancos, en cuyo caso la situación actual tendría, lógicamente, consecuencias más graves y a largo plazo. 

En ese caso, nos encontraríamos ante una crisis gravísima que obligaría (para salvaguardar la rentabilidad y el status quo bancarios) a establecer una especie de “corralito global” o localizado según se diera, es decir, una inmovilización del dinero depositado en los bancos para favorecer (como se hizo en Argentina) la recuperación de la solvencia bancaria.

En mi modesta opinión, ésta última circunstancia no es del todo imposible ni descartable hoy día. Hay indicios de ello: las ampliaciones de capital de algunos bancos, la intensidad con que tratan de atraer fondos (por cierto, con activos de alto riesgo que podrían agravar en el medio plazo los problemas) y las demandas de algunos dirigentes políticos más sensatos para realizar algunos cambios en las reglas del juego que imponen los reguladores (los bancos centrales, principalmente) y que actualmente consisten en dar “barra libre” a los fondos de inversión más arriesgados y volátiles detrás de los cuales están los propios bancos.

Como se sabe, el funcionamiento del negocio bancario se basa en un principio muy simple: se recogen fondos ahorrados, se “reserva” una parte de ellos para hacer frente a la demanda de pagos y con el resto se hacen inversiones rentables.

Tradicionalmente, esas inversiones consistían en prestar el dinero a los inversores reales, es decir, a las empresas que crean bienes y servicios o a los consumidores. Pero en los últimos decenios el negocio bancario ha cambiado y se dedica a colocar el ahorro, principalmente, en operaciones financieras especulativas.

Gracias al apoyo de los bancos centrales (que salen enseguida en su apoyo cuando lo necesitan) y al grado general de aceptación que tiene este estado de cosas, los bancos han podido aumentar sus negocios manteniendo una porción de reservas cada vez más pequeña, lo que lógicamente incrementa su rentabilidad, como viene sucediendo, pero aumenta agigantadamente el riesgo y disminuye su solvencia.

La consecuencia de todo ello es el extraordinario aumento de la inestabilidad del sistema y del riesgo que se asume y la pregunta que hoy día es inevitable hacerse es si en esa loca carrera hacia el beneficio no habrán llegado los bancos al paroxismo y al riesgo excesivo en los momentos actuales. 

Este es un asunto que reconocen hasta los propios economistas liberales más sensatos y coherentes cuando critican el actual régimen del negocio bancario y proponen un sistema de reservas bancarias al 100% para evitar lo que podría llevar a un verdadero colapso económico.

Quizá sea demasiado atrevido afirmar que nos encontremos en esta situación, aunque yo no me atrevería tampoco a desestimarla.

En los próximos meses, o quien sabe si en pocas semanas, podremos ir descubriendo lo que efectivamente está pasando en el negocio bancario. 

6. Es una crisis que tiene perjudicados.

Las autoridades económicas suelen hablar de estas crisis como si fueran algo parecido a la avería de un mecanismo de fontanería o de un automóvil, sin hacer referencia a los millones de individuos que en realidad pagan con sus rentas, con su trabajo y con su seguridad y bienestar la irracionalidad del sistema financiero en que se soportan nuestras economías.

Como cualquier otra, esta crisis tiene unos claros perjudicados.

En primer lugar, los millones de personas que en Estados Unidos y en otros países han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros. O sus rentas, puesto que no se puede olvidar que cada vez que los bancos centrales suben los tipos de interés lo que directamente se produce es un trasvase de rentas desde los bolsillo de las familias o empresas endeudadas al de los banqueros. Así de fácil.

En segundo lugar, las economías más débiles (como las de las periferias en África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos) puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta se nota especialmente en los territorios que están más necesitados de inversiones y recursos. Y que son, además, los que hacen frente con más dificultad a intereses más elevados.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman, a su vez, un anillo marginal respecto a la inversión financiera. Lo cual es lo mismo que decir, que la crisis se paga en términos de empleo, actividad económica y creación de riqueza.

7. Pero la crisis tiene también unos claros beneficiarios.

No todo el mundo pierde con la crisis. Al revés, de ella saldrán fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.

Por un lado, hay que tener en cuenta que los bancos solo tienen en títulos arriesgados una parte pequeña de su negocio, de modo que la subida en los tipos de interés repercutirá favorablemente en su rentabilidad global.

Otro efecto de la crisis será que se concentrará mucho más la propiedad de los recursos financieros y económicos.

De hecho, ya ha pasado así con los activos inmobiliarios. 

Los grandes promotores y constructoras y los bancos han acumulado cientos de miles de viviendas y terrenos que en gran parte han financiado gratis gracias a la burbuja que ellos mismos han contribuido a crear. Se calcula, por ejemplo, que los bancos han adquirido alrededor de la mitad del suelo urbanizable puesto a la venta en España en los últimos quince años.

Ahora que la crisis hipotecaria se desata volverán a acumular activos inmobiliarios puesto que serán los que cuenten con información privilegiada para comprar barato a familias en apuros o a los pequeños constructores con el agua al cuello. O, simplemente, los que no tengan el más mínimo apuro a la hora de ejecutar sus créditos frente a familias que no puedan pagarlos, quedándose con sus viviendas. Y si el Estado (como incluso se ha apuntado en Estados Unidos) da ayudas a las familias para que paguen las hipotecas, lo único que se estará haciendo será garantizar que los bancos sigan cobrando sus anualidades aunque con intereses más elevados.

Además de todo ello, cuando se produce la crisis financiera los poseedores de títulos que tienen menos cobertura (los pequeños o medianos ahorradores, los fondos de inversión con menos liquidez o los que hayan calculado peor el riesgo que debían o podían asumir) tratarán de vender a toda prisa los títulos “infectados”, que serán adquiridos por los grandes bancos y fondos de inversión a precios de saldo, puesto que ellos pueden acumular títulos con rentabilidad más baja gracias a su cartera mucho más grande y a sus beneficios mucho más elevados.

Finalmente, el efecto de la crisis hipotecaria, de la crisis financiera y de la crisis real se traduce, como es lógico que así sea, en la rentabilidad empresarial y en las cotizaciones en bolsa de sus acciones. Y también en este mercado se producirán movimientos masivos de venta que serán aprovechados por los grandes inversores para acumular propiedades empresariales, concentrándose así el poder de los grandes bancos y grandes corporaciones sobre el conjunto de la economía.

La existencia de perjuidcados y beneficiados de estas crisis es lo que demuestra claramente que no son meras cuestiones “técnicas” sino auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas haciendo, no haciendo o dejando hacer son las que hacen que unos u otros sea perjudicados o beneficiados.

8. Es una es una crisis que quizá no sea fácilmente pasajera.

Como es fácil deducir de lo que vengo diciendo, una de las causas de la crisis actual (como de otras semejantes que se han producido en los últimos decenios) es que la economía mundial se ha volcado cada vez más hacia los intercambios financieros. En lugar de servir de instrumento para los intercambios de bienes y servicios, el dinero se ha convertido en un objeto del intercambio. Lo que se compra y se vende privilegiadamente son medios de pago, títulos financieros, papel por papel… Es lo que se ha llamado la economía financiarizada que es intrínsecamente inestable y propensa a las crisis (Un análisis más detallado en mi libro “Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas”. Editorial Icaria, Barcelona 2006).

A este tipo de economía se la ha calificado como “de casino” precisamente porque se basa en la especulación, porque en ella predomina el riesgo desmedido y la incertidumbre (a cambio, eso sí, de una extraordinaria rentabilidad) y eso lleva lógicamente a que las crisis se produzcan con inusitada frecuencia.

La generalización de la especulación financiera obliga a que los sujetos económicos estén continuamente caminando sobre la cuerda floja, sin una base real efectiva, como de puntillas. Pero, como dice un viejo refrán chino, ninguna persona puede mantenerse de puntillas mucho tiempo.

Por eso se sabía que la crisis hipotecaria iba a desencadenarse antes o después. Llegaría un momento en que las familias con rentas más bajas pero con hipotecas abusivas iban a no poder pagarlas. El nivel de endeudamiento que hoy día existe en la economía estadounidense, en la española o en muchas otras es sencilla y materialmente insostenible. Ha terminado saltando allí y saltará en los demás países.

La razón de por qué se ha consentido una situación abocada a la crisis es doble.

Por un lado, ya ha quedado dicho que la crisis no sólo tiene paganos, sino grandes y privilegiados beneficiarios. Y estos tienen el poder suficiente como para hacer que las cosas transcurran a favor de sus intereses aunque sea a costa de crisis y problemas económicos para los demás.

Por otro, resulta que es imposible evitar este tipo de crisis en el contexto financiarizado y global del capitalismo neoliberal de nuestros días. Cuando salta la chispa se puede tratar de paliar, como han querido hacer los bancos centrales, se pueden poner remedios pasajeros, pero es inevitable que la llama se extienda por todas las economías y por todos los sectores de la actividad económica.

Todo eso quiere decir que el caldo de cultivo de la crisis actual no es una mera incidencia hipotecaria, que sería más o menos fácil de atajar, sino el modo de funcionar de la economía capitalista de nuestros días en su conjunto. Algo que es mucho más difícil de controlar, sobre todo, cuando no hay intención ninguna de hacerlo.

En consecuencia, si hubiera que apostar, yo más bien lo haría por unos meses largos de inestabilidad profunda, de sobresaltos y de pérdida de vigor económico. El sector inmobiliario, en primer lugar, saltará próximamente por los aires en los países, como España, en donde ha generado burbujas especulativas; y detrás de él, quizá algunos ámbitos del sector bancario y financiero. Tras de lo cual es inevitable que venga una nueva fase recesiva que puede ser duradera si no se adoptan medidas de choque rápidas y contundentes en forma, principalmente, de incremento del gasto.

Desgraciadamente, esto último no suele tener hoy día otra lectura que no sea la militar como factor antirecesivo, lo que me permite augurar que, si la crisis va a más, volverán a hacerse fuertes los tambores de guerra.

Ojalá me equivoque.

9. Es una crisis avivada y consentida por los bancos centrales.

Es de gran importancia y muy relevante destacar que los bancos centrales han sido uno de los principales factores responsables de la crisis hipotecaria y financiera que estamos viviendo.

Podemos decir que los bancos centrales son responsables de la crisis, al menos, por tres razones fundamentales.

En primer lugar porque a ellos corresponde la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus consecuencias. Y tienen medios y poder suficiente para llevarla a cabo … si quisieran hacerlo.

Su vista gorda ante el verdaderamente aberrante e irracional comportamiento del mercado hipotecario, su indiferencia ante el sufrimiento económico que los bancos imponen a millones de familias, su mano abierta para consentir que la banca actúe con plena libertad para imponer condiciones draconianas en créditos y préstamos, o su ceguera cómplice ante el deterioro de la solvencia han favorecido la génesis de la crisis hipotecaria como primer e inmediato detonante del problema económico y financiero que hoy día se está viviendo.

Incluso algunos gobiernos o líderes mundiales estaban advirtiendo desde hace meses del riesgo que se estaba acumulando en los fondos de inversión especulativos, del peligro global que eso llevaba consigo y de la necesidad de regularlos de otra forma para tratar de darle más seguridad a la economía mundial. Pero los bancos centrales, que son quienes disponen de la mejor información sobre esa realidad y quienes sabían bien el problema real que se estaba generando, han venido callando y consintiendo que durante todo este tiempo se acumule la volatilidad y un peligro cierto de recesión mundial provocado por la llamarada originada en los flujos financieros.

En segundo lugar, porque los bancos centrales son los garantes del régimen de hipertrofia financiera y de privilegio de los flujos financieros sobre la economía real hoy día existente. Estas instituciones y la política que llevan a cabo constituyen el sostén principal de la especulación financiera y del privilegio que éstas actuaciones tienen en comparación con la actividad económica real orientada a la creación de riqueza.

Es obvio que la política monetaria es un instrumento esencial de la política económica general para conducir la actividad económica. Pero, en manos de los bancos centrales, se limita a aplicarse para controlar los precios (algo que beneficia sobre todo a los ricos y al capital, porque gracias a ello se garantizan salarios reducidos y retribución más alta al capital financiero), olvidándose de cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el empleo. Y ya he señalado que esa financiarización es el verdadero caldo de cultivo de estas crisis.

Finalmente, porque los bancos centrales no sólo se limitan a actuar de esta forma sino que, para colmo, atan de pies y manos a los gobiernos, que no tienen capacidad de maniobra para adoptar medidas que pudieran llevar a las economías por otros senderos.

Los bancos centrales, esclavos de una ortodoxia sin base científica alguna (puesto que ni uno solo de los postulados en los que se basa la política monetaria y económica que defienden ha quedado demostrado como más conveniente o adecuado que cualquier otro) ni comen ni dejan comer en la economía de nuestros días: como la crisis de estas últimas semanas está demostrando, vienen a ser unos meros instrumentos al servicio del mantenimiento del status quo bancario y del poder monetario y financiero global.

Su papel perverso es ya tan estrepitosamente claro que incluso algunos gobernantes de derechas más lúcidos, como Sarkozy, empiezan a denunciarlo. Y es que es muy difícil que un pirómano pase desapercibido cuando quiere actuar como apagafuegos.

10. Y es una crisis de las que podrían evitarse con otras políticas y con otros objetivos sociales.

Para terminar, hay que preguntarse si crisis como las que estamos viviendo son inevitables o si, por el contrario, hay medios para evitarlas.

En mi opinión, será muy difícil que dejen de existir en el contexto del capitalismo financiarizado de nuestros días. Como he dicho antes, son consustanciales a la lógica compulsiva del beneficio y a la hipertrofia de unos flujos financieros y actividades especulativas que son intrínsecamente inestables y volátiles.

Pero eso no quiere decir que no tengan remedio. Hay fórmulas e instrumentos suficientes para que la sociedad no tenga que soportar sus tremendos costes y para que las economías no se vean sometidas a la quiebra constante, al despilfarro, a la ineficiencia y al bloqueo permanentes.

En el marco breve de estas líneas no puedo desarrollar extensamente un planteamiento alternativo, del que hoy día ya empezamos a disponer en la literatura económica no neoliberal. Me limitaré a presentar, casi a manera de ejemplo y sin pretensión alguna de ser exhaustivo, los que considero más importantes y significativos.

- Para evitar las crisis hipotecarias es preciso evitar que la vivienda se convierta en un activo creado para generar beneficio a través de la acumulación y la especulación. Y, por supuesto, que sus instrumentos de financiación se transformen en la fuente que nutre la actividad de los mercados financieros secundarios intrínsecamente inestables y generadores de crisis. Los gobiernos tienen medios para asegurar que las viviendas sean lo que deben ser, soluciones al problema social de la habitabilidad, y no activos para canalizar el ahorro de los ricos y para labrar ganancias especulativas. 

Para ello pueden establecerse reservas de suelo, controles de precios y políticas impositivas que desincentiven la especulación con bienes sociales básicos. Puede y debe romperse la vinculación entre el mercado de la vivienda y los flujos financieros garantizando fuentes estables y asequibles de financiación no vinculadas a los mercados secundarios que, como hemos visto, son la fuente de las crisis financieras.

- Para evitar las crisis financieras ni siquiera sería necesaria, aunque fuese deseable, una auténtica regulación financiera internacional que hiciera saltar por los aires los mecanismos que transmiten la especulación y la volatilidad a todas las actividades económicas. Quizá baste con incorporar, como dijera hace años James Tobin, algo de arena en las ruedas de las finanzas internaciones para desincentivar ese tipo de lógica financiera. Una arena que deberían tener la forma de impuestos y tasas internacionales, erradicación de los paraísos fiscales, transparencia y control y, sobre todo, de la creación de fuentes de crédito públicas que garanticen el funcionamiento de la actividad económica con independencia de los desequilibrios y la volatilidad de los mercados. 

- Para evitar las crisis de solvencia bancaria y para limitar el irracional y excesivo poder bancario que provoca crisis y desequilibrios constantes es preciso establecer un sistema basado en la plena cobertura de las reservas bancarias.

- Para evitar que crisis localizadas se conviertan peligrosamente en crisis globales es preciso, sobre todo, acabar con el régimen de plena libertad de movimientos de capital. un régimen que solo es necesario y está justificado para garantizar mayores beneficios a los propietarios de capital, puesto que no hay razón científica alguna que permita asegurar que de esa forma se logran mejores resultados en la producción de bienes y servicios y en la actividad económica en general. 

- Para evitar los efectos de las crisis financieras sobre la economía real lo necesario es, lógicamente, evitarlas aplicando los mecanismos que vengo señalando y, sobre todo, controlar la hipertrofia de los flujos financieros, y garantizar fuentes de financiación en la vida económica que no estén al albur de la lógica del beneficio sino en función de las demandas sociales.

- Para evitar que estas crisis aumenten las desigualdades produciendo millones de afectados y muy pocos beneficiarios es preciso restablecer el valor social de los impuestos, crear un auténtico sistema fiscal internacional y mecanismos internacionales de redistribución de la renta.

- Para evitar que lo bancos centrales sigan estando al servicio exclusivo de los más poderosos y esclavos de una retórica económica equivocada que coadyuva a la aparición de recesión y crisis económicas, es preciso modificar su naturaleza, someterlos al control público y de las instituciones representativas y garantizar que la política monetaria se comprometa efectivamente con objetivos económicos como el pleno empleo, la equidad y el bienestar social efectivo.

Naturalmente, todo ello, que es plenamente posible, no puede llevarse a la práctica si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficientes para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas. Es decir, que las mayorías ciudadanas pueden hacer justo lo que desde tiempos inmemoriales vienen haciendo solamente los más ricos y poderosos.

EL CALCULO DE COSTOS EN UNA EMPRESA

El Cálculo de Costos se integra al sistema de informaciones indispensables para la gestión de una empresa.

El análisis de los costos empresariales es sumamente importante, principalmente desde el punto de vista práctico, puesto que su desconocimiento puede acarrear riesgos para la empresa, e incluso, como ha sucedido en muchos casos, llevarla a su desaparición.

Conocer no sólo que pasó, sino también dónde, cuándo, en qué medida (cuánto), cómo y porqué pasó, permite corregir los desvíos del pasado y preparar una mejor administración del futuro.

Esencialmente se utiliza para realizar las siguientes tareas:

  • Sirve de base para calcular el precio adecuado de los productos y servicios.
  • Conocer qué bienes o servicios producen utilidades o pérdidas, y en que magnitud.
  • Se utiliza para controlar los costos reales en comparación con los costos predeterminados: (comparación entre el costo presupuestado con el costo realmente generado, post-cálculo).
  • Permite comparar los costos entre:
    • Diferentes departamentos de la empresa
    • Diferentes empresas
    • Diferentes períodos
  • Localiza puntos débiles de una empresa.
  • Determina la parte de la empresa en la que más urgentemente se debe realizar medidas de racionalización.
  • Controla el impacto de las medidas de racionalización realizadas.
  • Diseñar nuevos productos y servicios que satisfagan las expectativas de los clientes y, al mismo tiempo, puedan ser producidos y entregados con un beneficio.
  • Guiar las decisiones de inversión.
  • Elegir entre proveedores alternativos.
  • Negociar con los clientes el precio, las características del producto, la calidad, las condiciones de entrega y el servicio a satisfacer.
  • Estructurar unos procesos eficientes y eficaces de distribución y servicios para los segmentos objetivos de mercado y de clientes.
  • Utilizar como instrumento de planificación y control.

El decalogo del exito de GOOGLE

    Google ha publicado un decálogo con las conclusiones que han extraído de su exitosa incursión empresarial, tiene unos maravillosos consejos que pueden aplicarse a cualquier actividad que realicemos. ¿Por qué no seguir los consejos de unos chicos que si que han sabido obtener éxito?.
  • 1. Lo más importante es pensar en el usuario.
  • 2. Es mejor especializarse en algo y hacerlo realmente bien.
  • 3. La velocidad es un valor seguro.
  • 4. La democracia en la web funciona.
  • 5. No tiene por qué estar en su despacho para obtener una respuesta.
  • 6. Es posible obtener ingresos actuando de forma ética.
  • 7. Es imposible abarcar toda la información disponible.
  • 8. La necesidad de información supera todas las fronteras.
  • 9. Es posible ser profesional sin llevar traje.
  • 10. No nos conformamos con unos resultados estupendos.

El Nombre del Producto (Humor)


Si alguna vez te has pasado horas de horas buscando en tu menteideas para el nombre que le pondras a tu producto, o talvez a tu empresa, seguramente te divertirá esta parodia de Dilbert que ilustra perfectamente el algunas veces estresante proceso de elegir el nombre comercial para nuestro producto.

Que lo disfrutes!



IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog