LAS EMPRESAS FAMILIARES
Se denominan empresas familiares a aquellas en las que la mayoria de la propiedad está en manos de una o más familias. La importancia creciente de estas empresas en el mundo, tanto a nivel económico como social, hace que en muchos sectores se hayan convertido en motores del tejido empresarial mostrando un alto grado de innovación y capacidad para emprender. El empresario familiar desea transmitir su empresa a la generación siguiente y, sin embargo, según datos del Instituto de la Empresa Familiar, sólo una pequeña parte de las empresas familiares consigue mantener el carácter familiar por más de una generación.
Normas
Porque en esto, como en todo, la buena intención no basta. La ignorancia y a veces el deseo de copiar lo que hacen los demás conducen a situaciones que en lugar de mejorar la empresa ponen en peligro su supervivencia debido a la aplicación de herramientas y métodos inadecuados.
Es importante conocer cuáles son los criterios básicos a la hora de sacar provecho de un instrumento como el Protocolo Familiar. La dimensión de la empresa, el tamaño y complejidad que presenta a medida que se suceden las generaciones familiares y que justifican la necesidad de regular la relación entre familia y empresa, es uno de ellos. Cuando por el contrario no es imprescindible contar con un protocolo, es útil establecer normas de cumplimiento obligatorio para todos sus miembros y que pueden servir de base para un futuro protocolo.
Por qué es necesario
La propia naturaleza de la familia puede enturbiar la necesidad empresarial de mantener en claro sus objetivos. “Las familias se ven a sí mismas como entes informales y libres –reza el informe-, lo que hace que su respuesta inicial a la sugerencia de crear un protocolo familiar sea verlo como algo absolutamente innecesario.¿Quién lo necesita?, dicen. Nos conocemos lo suficientemente bien. Si hay que hablar de algo nos sentamos y lo arreglamos en un momento. Y el padre/propietario, si es sincero, añadirá: “Mi familia sabe dónde está y qué puede esperar. Yo dicto las normas. ¿Por qué ponerlas por escrito?”
En muchos casos, esta “informalidad” da resultado y la empresa sigue adelante durante un tiempo. Sin embargo, algunos propietarios comprueban que a medida que crece la familia y que el negocio se va haciendo más complejo, la elaboración de un protocolo familiar formal y escrito puede convertirse en uno de los activos más valiosos que pueden legar a las generaciones futuras.
Riesgos específicos
Algunos riesgos específicos a los que se enfrenta la empresa familiar son encontrar capital para crecer sin diluir el control familiar, resolver los conflictos entre las necesidades de liquidez de la familia y el negocio, planificar para resolver los problemas financieros del cambio generacional, vencer la resistencia de los seniors a dejar sus puestos en el momento oportuno, procurar que el sucesor familiar sea competente, superar las rivalidades entre hermanos en la no aceptación del sucesor y tener la capacidad para atraer y retener a directivos seniors no familiares.
Toma de decisiones
Si las familias predicen este tipo de cuestiones y crean líneas de actuación de común acuerdo con todos, estarán rebajando las posibilidades de que se produzcan conflictos y se tomen decisiones incorrectas. Para eso debe servir un protocolo familiar. Funciona como un método preventivo contra problemas que puedan surgir en el futuro. Creando acuerdos vinculantes de gobierno se está estableciendo el marco en que tendrá lugar la sucesión, además de aportar criterios claros para la toma de decisiones y crear mecanismos de ayuda para la resolución de conflictos y desacuerdos antes de que sea demasiado tarde. Un protocolo puede ayudar a definir los valores y los objetivos que deben tenerse en cuenta para resolver los conflictos.
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