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COMO PROTEGER, CONSERVAR Y PRESERVAR A LOS RECURSOS HUMANOS EN EPOCA DE CRISIS


Empresas, a tomar nota: cómo fidelizar a los empleados en época de “vacas flacas” Guardar

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En tiempos de crisis o cuando los recursos monetarios no abundan para poder otorgar subas salariales, acordes con las expectativas del personal, las compañías deben desplegar la imaginación y recurrir a otros recursos. Cómo hacer que cada uno de ellos elija quedarse en el equipo

Empresas, a tomar nota: cómo fidelizar a los empleados en época de “vacas flacas”

En tiempos de crisis e incertidumbre –como el actual- o cuando los recursos monetarios no abundan para poder otorgar subas salariales, acordes con las expectativas de los empleados, las compañías deben desplegar la imaginación y recurrir a herramientas y beneficios extras a fin de fidelizar a los colaboradores, sobre todo a los talentos y a aquellos considerados clave para el funcionamiento de la organización.

Puntos Importantes
  • Las empresas tienen que lograr que el empleado se sienta leal y fiel a la compañía y no retenido.
  • Hoy, al momento de iniciar una búsqueda, lo que se trata de encontrar son candidatos altamente capacitados y calificados.
  • El crecimiento profesional del empleado también es fundamental al momento de su fidelización.
  • La importancia de la fidelización está directamente relacionada con el impacto que genera la pérdida o la rotación de un empleado.
  • Las compañías no deben pasar por alto qué es lo que espera hoy un talento al ser convocado a una nueva oportunidad laboral.

Puertas adentro, en este tipo de situaciones es fundamental el rol de los líderes. Son ellos quienes deberán lograr que cada uno de los empleados elija formar parte de sus equipos de trabajo en particular y de la organización en general, y no que permanezcan en ella sólo porque no tienen otra opción

De lo que se trata, en definitiva, es que el empleado se sienta leal y fiel a la compañía y no retenido. Este va a ser el factor clave por el cual el colaborador le va a dar un valor agregado al departamento o área a la que pertenece.

Según María Eugenia Besler, directora de Capacitación, Training & Consulting de la consultora Adecco, la fidelización de los empleados comienza en el mismo momento en el que la compañía sale al mercado laboral en su búsqueda y va de la mano del desarrollo de cada uno de ellos.

“Cuando luego de hacer una búsqueda el nuevo colaborador firma su legajo de ingreso a la compañía, sus condiciones económicas y el sueldo acordado dejan de ser un beneficio, como lo eran en el momento de la negociación durante la entrevista, para pasar a ser una obligación del empleador”, destacó Besler en una charla brindada en el marco de ExpoManagement.

Así, en su opinión, el “salario mental” da la posibilidad a las áreas de Recursos Humanos de pensar y repensar cuáles son los beneficios que se van a poder otorgar para que los empleados estén motivados a diario.

A esta altura ya no quedan dudas que el activo más valioso que tienen las compañías es cada uno de sus colaboradores, para quienes hay que preparar un desarrollo estratégico y gestionar su talento con el objetivo de lograr que ellos elijan trabajar en la compañía. 

Esto cobra mayor relevancia aún si se tiene en cuenta que los desafíos hoy impactan de forma directa en el sistema, a través de la competitividad y productividad, como así también de la innovación y creatividad, destacó Besler.

Cambiaron los perfiles
A su vez, la directora de Capacitación, Training & Consulting de Adecco destacó el viraje que hubo desde los últimos años a esta parte en cuanto al proceso de selección: hasta hace un tiempo atrás se buscaba personal “justo a tiempo” (just in time), es decir, un perfil con el que se pueda hacer una búsqueda rápida.

Sin embargo, este perfil tenía un gran problema ya que al no necesitar especialización y requerir sólo de una capacitación muy básica, al momento de querer desarrollarlo y buscar otras oportunidades laborales que lo motiven en su plan de carrera se hacía muy difícil.

“Hoy, por el contrario, al momento de iniciar una búsqueda, lo que se trata de encontrar son candidatos altamente capacitados y calificados, y la problemática que surge es la escasez de talentos en el mercado y una competencia que se intensifica día a día”, sostuvo Besler.

En este contexto, el área de Recursos Humanos se tiene que poner en el lugar de la persona que está buscando un cambio para ver cuál es el valor agregado que el candidato espera que se le ofrezca para poder comprometerse y desarrollar su sentido de pertenencia en el equipo de trabajo.

El crecimiento profesional del empleado también es fundamental al momento de su fidelización. “El desarrollo tiene que ser a través de competencias y habilidades aptitudinales que directamente vinculen a los colaboradores a cada uno de los negocios o áreas”, manifestó la especialista de Adecco.

Y al respecto expuso un ejemplo más que ilustrativo: “Antes sólo el perfil de ejecutivo de cuentas tenía que tener una capacidad de negociación, mientras que hoy se busca en todos los casos y no sólo en el área comercial, porque en la actualidad se demandan perfiles más amplios.”

No perder de vista la rotación
La importancia de la fidelización está directamente relacionada con el impacto que genera la pérdida o la rotación de un empleado, un aspecto que ningún líder debe menospreciar ya que conseguir un reemplazo no sólo sale más caro en términos monetarios sino que, a su vez, lleva mucho tiempo de inducción y de adaptación a los valores culturales y visión de la compañía para que pueda entender el negocio y sentirse parte del mismo y poder desarrollarlo.

Una de las herramientas que desde Adecco sugirieron para poder trabajar el desarrollo de un empleado es la realización de un mapeo de la población que tiene cada área o departamento de la compañía. 

“Es importante sobre todo hacer un mapeo a partir de potencial y del desempeño y poder establecer con qué actitudes y habilidades cuenta cada uno de los equipos de trabajo, porque es la única forma en que en función a los resultados de este mapeo se puedan diagnosticar un proceso de desarrollo y evaluar alternativas para ellos”, aseguró Besler.

En su opinión, las compañías no necesitan que todos sus empleados sean altos potenciales ni personas claves, porque sino sería una caos. Muy por el contario, una estrategia correcta es poder conformar en cada uno de los departamentos equipos heterogéneos, en cuanto a habilidades y competencias, para poder tomar lo mejor de cada uno de los integrantes y buscar sinergia y complemento. 

En definitiva, el mapeo sería algo así como una foto de cada uno de los sectores que conforman la empresa, la que permitirá ver cómo están ubicados cada uno de los colaboradores y en función de ello desarrollarlos personal y profesionalmente.

Teniendo en cuenta el mapeo, para poder fidelizar al colaborador es necesario observar cuáles son los signos de rotación que habitualmente se plantean. Es en este momento cuando, por lo general, sale a la luz la falta de capacitación del talento existente, es decir, una situación en la que el empleado no percibe cual es su nivel de excelencia y de qué manera puede capitalizar suknow how y su experiencia. En ese momento es cuando se produce su partida. 

Al respecto, la especialista de Adecco destacó: “El equipo debe reconocer esto para que él pueda capitalizar su talento. Muchas veces se siente que no es tenido en cuenta, está desmotivado y cree que no hay nada en el futuro para él, lo que muchas veces se traduce en un alto nivel de rotación.”

Por lo tanto, lo que sugirió Besler es la capitalización de experiencia a través de una cadena de valor que sería el reconocimiento permanente de las habilidades de los empleados generando su fidelización y un buen clima laboral. 

La importancia de los líderes
En este desafío, es fundamental el papel que juegan los líderes. Ellos tienen que:

  • Darles a sus colaboradores libertad para decidir

  • Plantearles desafíos permanentemente, caso contrario la motivación no existe
  • Ser observadores diferentes, es decir, estar abiertos a una escucha activa y a una forma abierta de ver las cosas
  • Lograr empatía
  • Poder dar feedback permanente con fundamentación en el objetivo de construir
  • Ofrecer coaching en el sentido de posibilitar momentos de reflexión en los equipos
  • Entrenar para el propio liderazgo
  • Capacitar permanente
  • Generar impacto en el sistema


Qué esperan los talentos
Y, por último, para lograr una efectiva fidelización, las empresas no deben pasar por alto qué es lo que espera hoy un talento –es decir, aquellas personas que a partir de sus habilidades puede darle un valor agregado al negocio- al ser convocado a una nueva oportunidad laboral. 

Según Besler, las expectativas pasan por:

  • Elegir y exigir

  • Percibir un salario vinculado a su esfuerzo académico
  • Lograr un equilibrio entre vida profesional y personal
  • Dar prioridad en la formación
  • Incorporarse más tarde al mercado laboral
  • Buscar un líder con el cual poder identificarse y que les pueda servir de tutor
  • Conseguir y exigir ascensos inmediatos 
  • Trabajar por objetivos 
  • Disponer de reglas claras

Ante semejante panorama, las herramientas con que cuentan las áreas de Recursos Humanos para gestionar y fidelizar a los empleados son la inducción a objetivos, la correcta descripción del puesto de trabajo y de la proyección de carrera, las encuestas de clima organizacional, las evaluaciones de desempeño, las capacitaciones, y los egresos, ya que incluso en el difícil momento de la desvinculación mediante una entrevista es posible que la persona se vaya fidelizada con la empresa.

La recesión y crisis ¿amenaza u oportunidad?


En momentos de recesión, muchas empresas empeoran sus resultados. Pero otras muchas encuentran en estos momentos importantes oportunidades. En este artículo tratamos de dar las claves que nos ayuden a encontrar dichas oportunidades en los tiempos de crisis.

Es obvio que en momentos de recesión o crisis, la mayoría de organizaciones empeoran sus resultados. Sin embargo otras muchas encuentran en estos momentos oportunidades importantes. La pregunta es ¿por qué hay empresas que en momentos de recesión empeoran sus resultados mientras que otras los mejoran? ¿Estos tiempos de turbulencia ofrecen amenazas u oportunidades?

De hecho, actualmente se está en un momento en el que se empieza a salir del túnel (lo dice Greespan) al menos en Estados Unidos y en parte de Europa y algunos pueden preguntarse ¿hemos dejado / estamos dejando pasar una oportunidad?

Por citar un ejemplo de casos exitosos en tiempos de recesión, Bill Gates en una entrevista afirmó que en el periodo 1990-1993, Microsoft había crecido un 50%.

Básicamente las oportunidades en momentos turbulentos vienen en cuatro áreas:

  1. Los competidores entran en posiciones defensivas haciendo recortes indiscriminados que les pueden hacer perder clientes, activos y talento

  2. Los precios de los activos disminuyen aportando importantes oportunidades para adquisiciones. Según un estudio de Mercer, esta reducción está entre un 15% y un 35%.

  3. Son momentos ideales para la construcción de marca debido a lareducción de precios de la publicidad. En la recesión de los años 90, Intel aprovechó para hacer inversiones de nueva tecnología y lanzó la marca “Intel Inside”.

  4. Aprovechar la menor actividad para construir ventajas competitivas para el futuro. Por ejemplo, en la recesión de los años 90-91, Dell perfeccionó su gestión telefónica y el sistema de producción lo que le ha llevado a una posición de liderazgo.

Obviamente para explotar estas oportunidades, se debe llegar a esta situación con un plan perfectamente diseñado así como el suficiente dinero para poder ejecutarlo.

Puede consultar más sobre estos temas en un anterior artículo de la revista,Preparandonos para la crisis

¿Por qué no hay más organizaciones que aprovechan las oportunidades que la recesión ofrece?

Muchas veces es un problema de actitud y de visión. Muchos directivos y empresarios asocian los momentos de recesión como un castigo y asumen que la organización debe ir en la línea del resto de compañías.

Por ello empiezan a recortar costes indiscriminadamente para “no perder demasiado” llevando a la organización a situaciones problemáticas en el largo plazo. Pensar en el corto plazo, aunque puede ser una actitud “natural” no es la más adecuada. Jack Welch, famoso ex-directivo de General Electric, dice “gestionar una organización pensando en el corto y largo plazo es muy complicado. Pocas compañías son capaces de hacerlo”.

Por ello, un elemento clave es enfocar la recesión como una oportunidad y no como un castigo, preparándose para cuando vuelva el ciclo positivo.

Ya hay muchas organizaciones que entienden esto. Según un estudio de PriceWaterhouseCoopers, en Europa, los consejeros delegados han procurado preservar aquellas actividades importantes para el futuro de las empresas: el 84% asegura no haber recortado su presupuesto de I+D, el 72% no haber rebajado sus gastos de expansión y el 77% afirma no haber cerrado fábricas u oficinas. El 53% afirma haber apostado por ajustar el tamaño de sus empresas reduciendo personal y subcontratando aquellas funciones menos importantes de la compañía.

Algunas “recetas”

Aunque es posiblemente algo tarde para usar estas “recetas”, más vale tarde que nunca:

  • Tener un plan estratégico (y sus respectivos planes de contingencia) para balancear entre la estrategia a corto y largo plazo. Se debe conocer donde se está y hacia donde se dirige la organización haciendo partícipe a todo el equipo.

  • Focalizar en los mejores clientes. Citando el libro “The Loyalty Effect”, un incremento en la retención del 5% aumenta la rentabilidad entre un 40% y un 95%. Emplear herramientas CRM puede ser muy importante.

  • Reducir costes de manera estratégica. Es importante que esta reducción se haga con una clara visión en el largo plazo y valorando siempre el valor percibido por el cliente. Los costes “recortables” son los que aportan poco valor al cliente.

  • Actuar rápido pero con tranquilidad

  • Focalizar en las actividades del core business de la compañía

  • Fidelizar a las mejores personas

  • Mejorar la comunicación con los empleados, inversores, clientes, proveedores, ?

En esta línea, también es muy interesante leer “Seven rules for leading in a recession” con el estilo peculiar de Tom Peters


CRISIS ECONOMICAS CICLICAS – DEFINICION – CAUSAS – DURACION – REFERENCIAS


Crisis cíclicas

Este concepto está basado en las teorías de Karl Marx. Sostiene que aproximadamente cada ocho años y medio el capitalismo registra una crisis. La economía capitalista se desenvuelve necesariamente en oscilaciones cíclicas que alternan la prosperidad, crisis, recesión y reactivación. Esto ocurre en todos los países en donde esta economía se ha desarrollado, pero no necesariamente la crisis y las diferentes fases del ciclo económico ocurren simultáneamente en todos los países ni en todas las ramas de la economía.

Causa 

Según la teoría marxiana de la crisis, a medida que el capital se acumula, tiende a invertir más en medios de producción que en mano de obra. O en términos marxianos, el capital constante crece más rápido que el capital variable.

De esta manera, al reducirse la proporción invertida en mano de obra la tasa de ganancia (proporción entre la plusvalía y la suma del capital constante y el capital variable) tiende a caer, y eventualmente esto provoca la caída de la masa de ganancia y la sobreacumulación de capital. Ésta es la causa principal -no única- de las crisis capitalistas. Hay a la vez una crisis de superproducción de capitales y una crisis de superproducción de mercancías. Al bajar la ganancia se reducen las inversiones y por esta vía el empleo y el consumo de maquinarias, materias primas y artículos de subsistencia, multiplicándose el efecto depresivo y expandiéndose a otras ramas de la industria.

La baja de la tasa de ganancia se contrarresta mediante la destrucción de capitales, bien sea física, por la guerra, o meramente económica, por la competencia. Las empresas se arruinan, aumenta el desempleo y la precarización del trabajo, desvalorizándose la fuerza de trabajo. La acumulación de capital resurge pues para los competidores victoriosos (que han absorbido a las empresas quebradas o a su porción del mercado, fortaleciéndose la tendencia a la concentración y centralización del capital) el aumento de la ganancia vuelve a ser más rápido que el incremento de la inversión.

En este proceso básico de la recuperación se imponen simultáneamente el aumento de horas de trabajo de los obreros y la rebaja de salarios reales y prestaciones sociales, aprovechando el desempleo; la apropiación del aumento de la eficiencia del trabajo; el saqueo colonial de otros pueblos o de los campesinos, indígenas y artesanos; la guerra, las maniobras políticas, las conquistas y la inversión en países o zonas “atrasadas”, donde la tasa de ganancia es más alta; el cobro de intereses a las empresas del Estado o a otros Estados, etc.

El único método “limpio” para salir de las crisis ha sido abaratar el capital mediante los descubrimientos, el esfuerzo del gobierno y el avance tecnológico, pero este método a la larga también termina en descenso de la cantidad proporcional de trabajo agregado y de la parte de capital invertida en salarios, restableciendo al cabo del tiempo la causa de la crisis, al utilizar menos trabajo vivo por peso invertido y volver a incorporar menos valor nuevo y obtener menos plusvalía con relación a los valores viejos, al capital constante o trabajo muerto.

Duración de los ciclos 

El ciclo aproximadamente de 8 años y medio se conoce como ciclo Juglar, por el médico francés Clement Juglar que lo descubrió. Posteriormente se ha comprobado que estos ciclos “medios” son fracciones de ciclos más largos, de 40 a 50 años, también conocidos como “ondas largas”, que tienen una fase de expansión en que los auges son más fuertes y prolongados y una de descenso con crisis fuertes y depresiones prolongadas. Estos ciclos largos se denominan ciclos de Kondratieff, en memoria del economista ruso que los estudió.

Además pueden detectarse oscilaciones de cuarenta meses o ciclos cortos, a las que se denomian ciclo de Kitchin, por su descubridor. Joseph Schumpeter fue el expositor del modelo tricíclico y vio el motor de las oscilaciones económicas, en la innovación.

Algunas ramas de la economía registran oscilaciones por fuera de este modelo. En el caso de la industria de la construcción con ciclos de 15 a 20 años o el caso de la agricultura con ciclos de 9 a 11 años.

Para Schumpeter, “cada fluctuación económica constituye una unidad histórica que no puede explicarse sino mediante un análisis detallado de los numerosos factores que concurren en cada caso“.

Referencias 

  • Marx, Karl 1867-1894: El Capital III: 213-263; Fondo de Cultura Económica, 2ª ed. 1959, México.
  • Schumpeter Joseph A. 1935: “Análisis del Cambio Económico”; Ensayos sobre el Ciclo Económico: 17-35; Gottfried Haberler compilador. Fondo de Cultura Económica, México, 2ª ed. 1956.

LA DEFLACION

La deflación es una caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el Fondo Monetario Internacional). Por lo tanto, se excluyen las caídas de precios en sectores concretos o que se produzcan de forma puntual. La deflación es el fenómeno económico opuesto a la inflación.

 

Conviene distinguir deflación de desinflación, término que aparece con cierta frecuencia en los medios de comunicación. La desinflación se define como una desaceleración de los precios, es decir, siguen creciendo pero a un ritmo menor, mientras que la deflación implicaría tasas de variación negativas del IPC.

 

La deflación se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular stocks. Este desajuste entre oferta y demanda puede venir por dos motivos:

 

     

  • Insuficiencia de la demanda. Por ejemplo, en la Gran Depresión ocurrida en los Estados Unidos a finales de los aos 20, el derrumbe de los mercados bursátiles y el colapso del sistema financiero redujo drásticamente la capacidad de gasto de las familias induciendo una espiral deflacionista: el IPC se redujo un 24% entre agosto de 1929 y marzo de 1933.

     

 

     

  • Exceso de la oferta. El mejor ejemplo es la coyuntura actual. En los últimos aos del fuerte ciclo expansivo de los noventa, las empresas acometieron cuantiosos proyectos de inversión seducidas por la “nueva economía”. La no cristalización de estas expectativas dejó al sector productivo (sobre todo en USA) con un fuerte exceso de capacidad que todavía no ha sido purgado: en Estados Unidos el uso de capacidad estaba (abril-2003) en el 74%, siete puntos por debajo de la medía 1972-2002.

     

 

El impacto de este desajuste sobre los precios puede verse acentuado por cambios estructurales en la economía mundial que impliquen un incremento de la productividad o de la competencia entre las empresas, como ocurre en los últimos aos con la progresiva desaparición de las barreras al comercio mundial y la liberalización de sectores básicos (telefonía, transporte, energía) en muchos países.

 

En realidad, la deflación ha sido un fenómeno muy poco frecuente en el siglo XX, donde sólo se han registrado dos casos relevantes. El primero, ya citado, fue la Gran Depresión nortemericana que se reproduciría en Japón y Suecia (-25% y -20% en precios). El segundo se observa en Japón desde mediados de los 90 hasta la actualidad.

 

Los efectos de la deflación sobre la actividad económica son muy negativos y difíciles de corregir. Un descenso de los precios deteriora los resultados empresariales, lo que implica recortes de plantilla y de inversión en bienes de equipo, lo que a su vez lleva a una disminución de la demanda que de nuevo recorta el excedente empresarial. En ausencia de políticas correctoras, la salida de este círculo vicioso sólo se produce cuando los precios han disminuido lo suficiente para que los consumidores y empresas puedan restablecer progresivamente su nivel de demanda.

 

Además, la deflación provoca fuertes distorsiones en la actividad financiera, ya que aumenta la carga real de intereses que sufren los deudores. En efecto, los tipos de interés no pueden disminuir por debajo de cero, pero los precios están cayendo, lo que aumenta el poder adquisitivo del dinero. Si una persona pide 100€ con interés cero a un ao y los precios caen un 10%, en términos reales la deuda se habrá transformado en 110€.

 

Las políticas que la Administración puede aplicar para actuar contra la deflación estarán orientadas a potenciar la demanda para cubrir el desfase con la oferta. El consenso entre los economistas sobre la mejor opción se limita al énfasis en actuar a anteriori (prevenir la deflación) más que a posteriori (combatir la deflación).

 

A partir de ahí, las opiniones se agrupan en torno a dos propuestas. La primera (monetaristas) sugiere bajar los tipos de interés y aportar fondos a las entidades financieras para fomentar el crédito a familias y empresas. La segunda (keynesianos) propone incrementar el gasto público para dinamizar la economía. Normalmente, la opción más adecuada dependerá de cada situación y consistirá en una combinación de ambas propuestas.

 

Por ejemplo, durante la Gran Depresión la Reserva Federal disminuyó los tipos de interés hasta el 0,5% a principios de 1930. Sin embargo, en estas condiciones las familias preferían atesorar su dinero en casa ya que la rentabilidad que ofrecían las entidades financieras era muy reducida (trampa de la liquidez). Al no disponer de recursos de clientes, los bancos no podían conceder préstamos para la actividad productiva. Por ello, fue la política de estímulo a través del gasto público acometida por el presidente Rooselvelt en el marco del “new deal” la herramienta que permitió superar la crisis.

LAS CRISIS FINANCIERAS: MITOS, REALIDADES Y LECCIONES (EL CASO DE RUSIA)

 INTRODUCCION Durante los años noventa la economía mundial entró en un etapa de creciente inestabilidad y crisis financieras frecuentes. Los acontecimientos de 1997 en el sudeste asiático mostraron que incluso países como Japón no están exentos de sufrir este tipo de crisis. Se está cada vez más propenso a la influencia de nuevos factores desestabilizadores, sobre todo cuando se trata de países en vías de desarrollo o de una transición económica. Por estas razones es de gran importancia el análisis de la naturaleza de las nuevas crisis financieras y el desarrollo de las bases científicas de una política económica enfocada a evitarlas. En este contexto, cada caso concreto de las crisis financieras modernas representa un interés científico, puesto que en éste, además de particularidades, se muestran los rasgos comunes de este relativamente nuevofenómeno. Uno de los pilares de los últimos brotes de crisis financieras, junto a los casos de los países del sudeste asiático y del Brasil, ha sido el de Rusia, el cual, en términos del Fondo Monetario Internacional, contenía un alto potencial de expansión de la inestabilidad financiera mundial. A pesar de que recientemente se han publicado una serie de informes y artículos dedicados al análisis de la naturaleza y particularidades de la crisis financiera en Rusia, las causas de este fenómeno no han sido descubiertas en su totalidad. Más aún, en lugar de tener análisis profundos y objetivos de la situación, con frecuencia se han presentado creaciones y divulgaciones de mitos, los cuales están muy alejados de la realidad. Siguen siendo importantes los interrogantes tales, por ejemplo, como: ¿cuál fue la principal causa de la crisis financiera rusa?;¿por qué, a pesar de las múltiples predicciones apocalípticas de agosto-septiembre de 1998, de hiperinflación, nueva caída catastrófica del tipo de cambio e inevitable quebranto de la economía rusa y futuras condiciones de hambruna en el país, ninguna de éstas se cumplió y, por el contrario, surgió una reactivación de la industria, totalmente inesperada por el FMI, con crecimiento económico desde marzo de 1999?; ¿cuáles son las lecciones que deja esta crisis y cuál debe ser la política económica a emplear para evitarlas en futuro? Este artículo representa un intento del autor por tener una aportación hacia la respuesta de las cuestiones anteriores; para su elaboración, él se basó en informes y publicaciones de una serie de instituciones económicas y centros de análisis económico importantes de Rusia, las cuales se señalan en la bibliografía. I.DESARROLLO, CULMINACION E INESPERADA RECUPERACION DE LA CRISIS . Durante los primeros nueve meses de 1997, el crecimiento del PIB real ruso fue del 0.7% respecto al periódo homólogo anterior; el crecimiento de la producción industrial real fue de 2.4% y de la agropecuaria de 12%; la inflación en octubre de ese año fue de 0.2% y el índice de precios acumulado de 9.2%; los ingresos del presupuesto federal de los primeros nueve meses del mismo representaron 10.9% del PIB. No obstante, cabe señalar que la estabilización financiera y el desarrollo expansivo de los mercados bursátiles rusos se llevaban a cabo dentro de un marco de profundización de una serie de problemas económicos fundamentales: crisis fiscal, empeoramiento considerable de la balanza de pagos y crecimiento de inestabilidad de la política económica. Causaba una gran preocupación la situación de las obligaciones gubernamentales de corto plazo (GKO), que se encontraban en manos extranjeras y la de las reservas internacionales del Banco Central, que caracterizaban el riesgo cambiario de la repatriación de los ingresos por las inversiones en los mercados financieros rusos. El 27 de octubre de 1997 puede ser considerado como el inicio de la gestación de la crisis financiera en Rusia. Ese día, el índice norteamericano Dow Jones registró una caída récord de 554 puntos y, a pesar de la agudización de la crisis financiera mundial, resultó ser sólo un detonador de los procesos destructivos en Rusia, podemos considerar los últimos días de octubre como el punto de partida del periodo en el que la confianza de los inversionistas extranjeros hacia la estabilidad de la situación macroeconómica y financiera de Rusia empezó a perderse, siendo acompañada de una caída en los precios de los instrumentos financieros rusos y de un aumento en la demanda de divisas en el país. En la semana del 27 de octubre al 2 de noviembre de 1997 el índice de precios y cotizaciones de Bolsa de Valores cayó en 18.5%, mientras que el rendimiento de las obligaciones gubernamentales creció de 22 a 28%. Durante noviembre de ese año el éxodo de dólares representó 6.5 mil millones de dólares, por lo que el Banco Central se vio obligado a decidir entre mantener la liquidez de los bonos y defender al rublo de ataques especulativos y lo hizo por este último. No obstante, el crecimiento de la demanda de divisas por parte de extranjeros, quienes se deshacían de sus paquetes de obligaciones gubernamentales, condujo a la reducción acelerada de reservas internacionales en poder del Banco Central; durante el mes de noviembre de 1997 dichas reservas cayeron de 22.9 mil millones de dólares a 16.8 mil millones. En la última semana de noviembre, el Banco Central dejó de mantener las tazas bajas de rendimiento de papel gubernamental y se retiró del mercado; el rendimiento de las obligaciones gubernamentales creció entonces hasta 40% anual. A principios de enero de 1998 la inestabilidad financiera fue mayor; la agudización en este periodo de la crisis del sudeste asiático tuvo un impacto negativo en la situación de los mercados bursátiles de Rusia. El incremento del nivel de riesgo llevó a otra caída en el precio de los mercados accionarios y en otro brinco de la tasa de rendimiento de los GKO. La caída del Indice de precios y cotizaciones en Bolsa de Valores del 6 de octubre de 1997 a finales de enero de 1998 fue del 51%. El periodo febrero-abril de 1998 fue una etapa de relativa estabilidad en los mercados financieros rusos. Dicha estabilidad se debe principalmente a tres factores: una serie de declaraciones del presidente y las autoridades acerca de una mayor rigidez de la política presupuestal y el logro, incluso para 1998, de un saldo primario positivo en el presupuesto federal; la aprobación en febrero, por parte del Fondo Monetario Internacional, de una prórroga hasta 4 años del programa trienal de ampliación de créditos para Rusia y el acuerdo del 24 de febrero entre Rusia y la Gran Bretaña sobre la reestructuración de la deuda rusa dentro del club de París. Sin embargo, a mediados de mayo de 1998 la situación macroeconómica de Rusia empezó a empeorar sustancialmente. Para finales del mes, la tasa de rendimiento de los GKO era de 65%, aumentaron las presiones sobre el tipo de cambio y las reservas internacionales decrecieron en 1.4 mil millones de dólares en el mes. Una parte de la responsabilidad por este desarrollo corrió a cargo del aumento de inestabilidad políticoeconómica en Asia y la espera del aumento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Sin embargo, al parecer fueron los acontecimientos internos de Rusia los principales responsables por las señales negativas que enviaban a los mercados financieros. Entre estos acontecimientos podemos destacar los siguientes: en primer lugar, se aprobó a principios de mayo una ley que reducía la participación accionaria de los capitales extranjeros en el SUER (Sistema Unificado Eléctrico de Rusia) a un 25%, porcentaje que ya había sido superado para ese entonces. Esto incrementó la incertidumbre sobre la firmeza de las autoridades rusas para garantizar el respeto a los derechos de propiedad. En segundo término, aparecieron síntomas alarmantes de una posible crisis bancaria, dada la imposición de una dirección externa en el Tokobank, que poseía una elevada cantidad de créditos en divisas. La cuestión es que, entre 1995 y 96, se llevaba a cabo un proceso de incremento de pasivos en divisas en los bancos comerciales. Tan sólo en el primer trimestre de 1997 su monto rebasó los activos en divisas de dichas instituciones, además de que en un año (hacia finales del primer trimestre de 1998) las obligaciones en divisas de los bancos comerciales prácticamente se duplicaron, al pasar de 9.5 a 19.2 mil millones de dólares, creciendo inclusive, para el primero de julio de 1998, a 20.5 mil millones. Dicha estructura de la balanza del sistema bancario lo hizo muy vulnerable frente a una posible devaluación del rublo. En tercer lugar, la lenta reacción de las autoridades al desarrollo de los acontecimientos y la ausencia de cualquier tipo de acciones del sistema para superar la crisis impulsaron una nueva oleada de desconfianza por parte de los inversionistas. En junio de 1998 cayeron de manera importante los ratings de los títulos de deuda pública y privada de Rusia, con lo que aumentó la retirada de algunos inversionistas de los mercados financieros rusos. Esto provocó que en la segunda quincena de junio se diera un nuevo incremento en rendimiento de los GKO, que llegó hasta 50%. Durante el mes de junio el índice bursátil se contrajo 20%, con lo que aumentó de manera importante las presiones al tipo de cambio y requirió de inversiones cuantiosas por parte del Banco Central en el mercado cambiario. Para la primera quincena de julio de 1998, la situación en los mercados financieros continuó empeorando y el rendimiento de las obligaciones gubernamentales creció hasta 126% anual. La situación mejoró un poco con el aviso del 13 de julio de que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial de Reconstrucción y Desarrollo y el gobierno de Japón entregarían a Rusia 22.6 mil millones de dólares de ayuda financiera. La primera parte de esa cantidad, 4.8 mil millones, fue recibida el 23 de julio; el impacto sobre los mercados financieros fue positivo, logrando que el rendimiento de los bonos gubernamentales descendiera a 45%. Sin embargo, por ningún lado se veía la existencia de un sólido plan de acción; más aún, una serie de factores demostraron que las autoridades carecían de entendimiento de la gravedad de la situación que se estaba construyendo. Alrededor del 3 de agosto, el proceso tomó un carácter de fuera de control; la tasa de rendimiento de las obligaciones gubernamentales aumentó entonces hasta 56%. Entre el 23 de julio y el 17 de agosto de 1998, el índice bursátil tuvo una caída de cerca de 30%, al tiempo que iba disminuyendo la cantidad de reservas internacionales en poder de las autoridades monetarias. Aunado al pánico del mercado cambiario, empezó en Rusia una crisis bancaria. Un papel importante en la agudización de la crisis de liquidez del sistema bancario la jugó la caída en la cotización del papel gubernamental ruso, el cual servía como garantía a los créditos otorgados a los bancos rusos por parte de los bancos extranjeros. Un punto culminante del desarrollo de la crisis fue la publicación del 17 de agosto de 1998 del plan de acción del gobierno y el Banco Central, cuya ejecución dio el inicio a una rápida devaluación del rublo. El plan contenía 3 puntos fundamentales: ampliación de la brecha de banda de flotación; rechazo unilateral al pago de las obligaciones gubernamentales de corto plazo y la suspensión de su compra-venta, con una posterior reestructuración; anuncio de una moratoria de 90 días al pago de deudas con el exterior por parte de las empresas y bancos rusos. Como resultado de estas medidas, el rublo se devaluó 26.7% sólo durante el mes de agosto, el índice bursátil cayó en 55%, prácticamente todos los grandes bancos comerciales se vieron en una situación muy complicada en términos de la crisis de liquidez y los montos diarios de créditos otorgados cayeron a niveles récord. Se produjeron pérdidas cuantiosas de muchos agentes económicos, se detuvo la aprobación de créditos externos a las empresas y autoridades rusas, se generó un parálisis del sistema de pagos, una caída acelerada del sector real de la economía, un aumento en los niveles de desempleo y una fuerte reducción en los niveles de vida de la población. Los meses que siguieron a la devaluación del rublo y al quebranto del sistema financiero fueron de pocas esperanzas. Se pensaba que si los países del sudeste asiático, con estructuras económicas más sólidas que las existentes en Rusia, tardarían en salir adelante después de la crisis financiera de 1997, éste último había caído en un abismo profundo, en el que seguiría cayendo sin sostenerse. Los pronósticos para el año 1999 consistían en una hiperinflación, una fuerte devaluación (adicional a la de agosto de 1998) y caídas en la producción industrial y el producto interno bruto. En este sentido, especialistas del Fondo Monetario Internacional pronosticaban una caída de 6% del PIB ruso durante 1998 y otra de la misma magnitud para el año siguiente.[1] Sin embargo, a principios del año 2000 se puede apreciar que la economía rusa no tuvo una debacle como se pronosticaba después de la crisis de agosto de 1998 y que se ha deteriorado en menor medida de lo esperado. Contrario a los temores de los escépticos expertos ortodoxos, las principales variables macroeconómicas mostraban un comportamiento satisfactorio: el tipo de cambio proyectado en el presupuesto de 1999 (21.5 rublos por dólar) no estuvo tan alejado de los 27 que cerró el año; la inflación proyectada (30% anual) fue ligeramente menor a la que se presentó, pues para diciembre de 1999 el nivel de precios fue 36.7% superior al registrado en el mismo mes de 1998; la economía rusa había crecido 8.8% para el cuarto trimestre de 1999 respecto al año anterior, la producción industrial presentó un incremento de 11.1% en 1999 respecto a la que se tuvo el año previo (destacando los volúmenes de producción de los sectores metalúrgico, petroquímico y editorial, que mostraron incrementos de 14.4, 21.7 y 17.2%, respectivamente); la balanza comercial de enero a noviembre de 1999 marcó un superávit de 26.3 mil millones de dólares; cifras inimaginables en diciembre de 1998.[2](Véase Cuadro 1) Ahora bien, cuáles eran las causas de esta profunda crisis y de esta inesperada recuperación en Rusia? II.LAS CAUSAS DE LA CRISIS Resulta interesante y aleccionador analizar, antes que nada, la explicación que dieron de la crisis los principales autores y actores de la política económica de Rusia. Se trata del gobierno ruso, el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional. Llama la atención el hecho de que justo estas explicaciones, en última instancia reproducidas en múltiples ocasiones en la prensa y en publicaciones científicas de economía, corresponden a lo que puede considerarse como los mitos de la crisis financiera rusa. Análisis de las explicaciones “oficiales” De acuerdo con la posición del gobierno ruso, la crisis financiera ocurrió a consecuencia de los siguientes factores: caída en el precio del petróleo; la crisis asiática; rechazo del Parlamento a apoyar el programa anti-crisis del gobierno de S. Kiriyenko; problemas y dificultades en la recolección de impuestos; causas psicológicas así como falta de tiempo y de suerte.[3] Según los representantes del Banco Central de Rusia, las causas de la crisis financiera rusa fueron las siguientes: renuncia el 23 de marzo de 1998 del gobierno del Primer Ministro V. Chernomyrdin, quien estuvo en el poder durante 5 años y se convirtió en el símbolo de la estabilidad política y económica; insuficiente ayuda financiera del exterior; incapacidad recaudatoria de las autoridades; causas psicológicas.[4] Los expertos del Fondo Monetario Internacional opinan que las causas de la crisis financiera en Rusia fueron: rechazo del Parlamento a apoyar las medidas del gobierno de S. Kiriyenko; oposición de las grandes empresas rusas al programa del FMI; incapacidad recaudatoria del gobierno; la crisis asiática; caída de los precios internacionales del petróleo.[5] Veamos pues, qué muestra el análisis de los supuestos factores causales de la crisis financiera rusa que se han expuesto anteriormente.[6] Caída en los precios internacionales del petróleo. Ciertamente en el periodo enero-julio de 1998, a causa de la caída de los precios internacionales de petróleo, los ingresos en divisas del gobierno ruso por concepto de exportaciones se redujo a comparación del periodo homólogo anterior de 8.6a 6.4 mil millones de dólares, es decir en 26%. Inclusive, si todos los ingresos de las exportaciones petroleras se destinaran al presupuesto federal (lo cual no ocurre en la realidad), esto hubiera significado una reducción en los ingresos presupuestales de tan sólo 2.2 mil millones de dólares. Sin embargo, al parecer esta situación no se tradujo en una reducción de los ingresos del presupuesto federal, puesto que los ingresos recaudados en los primeros 7 meses de 1998 se incrementaron en 3.1 mil millones de dólares respecto al mismo periodo del año anterior. En segundo lugar, durante esos mismos 7 meses el saldo neto de los recursos financieros del sector gubernamental provenientes del exterior fue de un cuarto mayor, es decir 4.5 mil millones de dólares. De esta manera, las posibles pérdidas en divisas para el país, a consecuencia de la caída del precio del petróleo, fueron compensadas de manera significativa por el crecimiento de los ingresos del presupuesto del gobierno y por la llegada de recursos financieros del exterior. Insuficiente ayuda financiera del exterior. Las cifras muestran que, en realidad, la llegada de este tipo de recursos fue bastante significativa. Por ejemplo, los ingresos netos de recursos financieros internacionales por parte del sector gubernamental ruso fueron de 14.8 mil millones de dólares en 1996, 20.7 mil millones en 1997 y 15.6 mil millones en 98.De acuerdo con el convenio de julio de 1998 entre las autoridades rusas y el FMI, Rusia debió haber recibido de los organismos internacionales y del gobierno japonés 22.6 mil millones de dólares; aunque de este monto solamente se recibió una parte consistente en 4.8 mil millones, la deuda externa del gobierno ruso aumentó en 31 mil millones de dólares para 1998. (Véase Gráfica 1) La crisis asiática y pérdida de confianza por parte de los inversionistas extranjeros. Para contrarrestar este fenómeno como una de las posibles causas de la crisis financiera en Rusia se puede decir lo siguiente: en primer lugar, los 2 mil millones de dólares que, supuestamente, fueron retirados de Rusia por inversionistas asiáticos, fueron compensados con endeudamientos masivos del gobierno en los mercados mundiales y con los organismos financieros internacionales durante enero-julio de 1998 por la cantidad de 16.5 mil millones de dólares. De esta manera, el balance final de 14.5 mil millones de dólares atestiguó la dirección del flujo de recursos internacionales; es decir, en lugar de que estos salieran de Rusia, fueron ingresando al país en mayor medida. En segundo lugar, entre el primero de enero al 14 de agosto de 1998, la proporción de inversionistas extranjeros, al menos en el mercado de bonos gubernamentales, no sólo no se redujo, sino que, por el contrario, aumentó un poco, al pasar de 30 a 30.7%; esto demuestra que su confianza, aunque sea en este mercado, no había sido traicionada antes del 17 de agosto. En tercer lugar, en lo que se refiere al éxodo de recursos de los inversionistas del mercado accionario y la caída del índice bursátil, éste no necesariamente conduce a una crisis cambiaria, como fue el caso de Rusia. Por ejemplo, de acuerdo con los datos del Instituto de Análisis Económico de Rusia, de 24 países que mostraron caídas de más del 15% en sus bolsas, solamente 12 tuvieron crisis cambiarias. En cuarto lugar, durante el periodo primavera-verano de 1998 ningún otro país de los considerados mercados emergentes fue alcanzado por la crisis asiática, hasta que la crisis financiera rusa generara una oleada de inestabilidad que los azotó. En consecuencia, la economía de Rusia tenía características muy específicas, que la distinguían de otros mercados en desarrollo. De esta manera, la hipótesis de que la crisis financiera rusa fue provocada por una combinación de factores externos parece carecer de fundamentos sólidos. Veamos ahora el complejo de causas internas que se señalan en las explicaciones oficiales sobre la crisis. Incapacidad recaudatoria del gobierno. La afirmación sobre la incapacidad de las autoridades para recaudar impuestos resultó ser uno de los mitos más expandidos y faltos de fundamento sobre la economía rusa actual. Efectivamente, en promedio entre 1994 y 98, todos los ingresos del presupuesto federal ruso significaron 12.6% del PIB; sin embargo, esta cifra es menor en tan sólo 0.7% a la análoga para los Estados Unidos. Además, si contabilizamos, no sólo el presupuesto federal, sino también los locales, la proporción de los ingresos federales rusos para el periodo anterior constituye 33.9% del PIB, superior inclusive a los 31.5% de Estos Unidos. (Véase Cuadro 2) Vale la pena recordar, también, que en enero-julio de 1998, a comparación del mismo periodo del año anterior, los ingresos del presupuesto federal se incrementaron de 10.07% a 11.87% del PIB. Por último, si tomamos en cuenta que en Rusia existe un amplio sector de economía informal y que la recaudación recae tan sólo en el sector formal, la proporción de ingresos representaría el 46-50% del PIB del sector formal. Tomando en cuenta el menor nivel del desarrollo económico del país, una carga presupuestal de esta magnitud sobre la economía rusa en su conjunto y la carga impositiva en particular, no pueden ser consideradas como bajas. Rechazo del Parlamento a apoyar el programa anti-crisis de S. Kiriyenko.Es cierto que el Parlamento ruso apoyó solamente un tercio del paquete impositivo propuesto por el gobierno y el FMI; sin embargo, las restantes dos terceras partes fueron promovidasy aplicadas casi simultáneamente en forma de decretos presidenciales. Renuncia de V. Chernomyrdin como el símbolo de la estabilidad de la economía rusa. En realidad, la renuncia de Chernomyrdin no repercutió de ninguna manera en la estabilidad de los mercados financieros rusos. A excepción del breve y poco significativo brote durante el mismo día de la renuncia, el 23 de marzo de 1998, todos los indicadores de los mercados financieros rusos durante 2 meses más continuaron en su tendencia tradicional de fluctuación, previo a la última etapa de la crisis financiera, a mediados de mayo de 1998. Oposición al programa del FMI por parte de los productores rusos. El programa del Fondo Monetario Internacional está sujeto a profundas críticas en, prácticamente, todos los países donde el gobierno trata de llevarlo a cabo, pero hasta la fecha, en ningún lugar o momento, dicha crítica se ha visto como una explicación satisfactoria de su fracaso. Por ello, este factor difícilmente puede ser visto como una explicación seria de la crisis financiera rusa. De esta manera, el análisis de las causas de la crisis financiera rusa, que más se hicieron públicas por parte de los autores y partícipes de la política económica llevada a cabo en aquel entonces, muestra que éstas, ni por si solas, ni en conjunto, explican el surgimiento y desarrollo de dicha crisis. Por otro lado, esta claro que si existió una crisis, ésta tubo unas causas de origen. Cuál era, entonces, la combinación de tendencias reales de la economía rusa que la llevó a la crisis? Lo superficial y lo profundo de la crisis Para encontrar las causas de la crisis financiera rusa, es importante distinguir entre la causalidad externa e interna de los eventos y tendencias económicas. La parte más evidente de las causas de la devaluación, etapa culminante de la crisis, consistió en que dentro del periodo que le precedió estaba creciendo la falta de respaldo con reservas internacionales de las obligaciones directas e indirectas del Banco Central, lo cual debilitó las bases de estabilidad del tipo de cambio de rublo que se mantenía en el marco de la banda de flotación. Como obligaciones directas del Banco Central se le considera a la base monetaria, mientras que las indirectas (pero igualmente importantes), implican la deuda externa pública y privada. El nivel de seguridad del tipo de cambio disminuye cuando se incrementa la diferencia entre las reservas internacionales y las obligaciones del Banco Central en su conjunto. Esta diferencia (desbalance) iba aumentando paulatinamente en la economía rusa, más aceleradamente cuando estaba en vigor la banda de flotación del tipo de cambio (julio 1995 – agosto 1998).(Véase Gráfica 2) De acuerdo a estimaciones del Instituto de Análisis Económico de Rusia, durante dicho periodo, el monto total de obligaciones del Banco Central que no estaban respaldadas por reservas internacionales se incrementó en 52.4 mil millones de dólares. La “aportación” de los distintos agentes económicos a este incremento fue la siguiente: la parte de la base monetaria (responsabilidad del Banco Central) no respaldada por reservas internacionales, de acuerdo al tipo de cambio corriente, aumentó en 8.3 mil millones de dólares (15.8% del incremento total del desbalance); la deuda externa del gobierno (responsabilidad del gobierno federal) aumentó 31.1 mil millones de dólares (59.4% del incremento total del desbalance); el saldo negativo en divisas de los bancos comerciales rusos se incrementó en 11.2 mil millones de dólares (21.4% del incremento total del desbalance); las reservas internacionales (responsabilidad de los autores de la política cambiaria) cayeron 1.8 mil millones de dólares (3.4% del incremento del desbalance). (Véase Gráfica 3) Para abril de 1998 (inicio de la última etapa de la crisis) el balance conjunto en divisas del gobierno y el Banco Central se componía de lo siguiente: las reservas internacionales ascendían a 11 mil millones de dólares (incluyendo las reservas en oro – 16 mil millones, aproximadamente); el monto total de lasobligaciones en divisas (de acuerdo al tipo de cambio corriente) – 175.6 mil millones de dólares, de los cuales 26.4 mil millones correspondían a la base monetaria, 131.3 mil a la deuda gubernamental en divisas, 17.9 mil al saldo negativo neto del balance de activos y pasivos en divisas de los bancos comerciales. El monto anual destinado al servicio de la deuda externa ascendía a 25-30 mil millones de dólares. La situación se agravó en el segundo semestre de 1997, cuando, junto con el desbalance en el stok de los activos y pasivos en divisas, se generó una desproporciónen los flujos corrientes. En el primer trimestre de 1998, el gasto mensual destinado al servicio de la deuda externa rebasaba al ingreso de divisas en 1.2 millones de dólares, en promedio. La prolongación de esta tendencia se traduciríaen un incremento de alrededor de 13 mil millones de dólares anuales sobre el la diferencia ya existente en el stok de activos y pasivos en divisas. En estas condiciones, el gobierno y el Banco Central tenían dos posibles líneas de acción. La primera: mantenimiento de la banda de flotación en su forma original e incremento de la deuda externa hasta los 37- 43 mil millones de dólares anuales y/o el anuncio de una moratoria sobre la deuda externa, con todas sus consecuencias. La segunda: eliminación de la banda de flotación y una devaluación del rublo, con lo que se hubiera garantizado un decremento más o menos acelerado de la diferencia en stok de activos y pasivos en divisas. Las autoridades optaron por la primera línea de acción, aunque era evidente, inclusive para alguien no especializado en la materia, que mantener el tipo de cambio a costa de un incremento desmesurado en la deuda externa tendría como consecuencia un quebranto financiero. En mayo-junio de 1998, los prestamos externos llegaron a ser de 3 mil millones de dólares mensuales, en julio las autoridades lograron acordar el envío de un paquete de ayuda económica internacional por la cantidad de22.6 mil millones de dólares y a un plazo de año y medio. De esta manera, parece que el análisis de la parte “visible” de los acontecimientos previos a la crisis financiera en Rusia, conduce a una conclusión de que la causa de ésta radica en la política económica irresponsable, llevada a cabo en los últimos años: la presupuestal del gobierno y la cambiaria y crediticia, por parte del Banco Central. Pero en realidad, esta conclusión nos dejaría en un nivel de análisis superficial (técnico-financiero) y, a pesar de su aparente objetividad, nos ocultaría los resortes que habían impulsadolas tendencias económicas que se presentaban. El análisis técnico-financiero es imprescindible pero, a la vez, insuficiente. La conclusión sobre las causas de la crisis a la que se llega mediante este análisis, genera nuevas preguntas: ¿ acaso los expertos del Banco Central y del gobierno ruso no veían los efectos negativos que provocaría la política económica llevada a cabo?: ¿acaso las autoridades tenían tal libertad de actuar como para decidir si se aplicaba o no la banda de flotación?; ¿acaso ellos hubieran podido aplicar esta política errónea si estuvieraésta al margen de los intereses de los grupos oligárquicos que dominnaban el país? Para responder a estas interrogantes, es necesario analizar la política económica, no sólo en términos de sus resultados, sino también en función de los intereses económicos que la impulsaron. En otras palabras, la respuesta se encuentra en el terreno de lo que podría llamarse la economía política de la crisis financiera rusa. En que consiste, pues, esta economía política? Sobre el papel de la devaluación en la economía moderna. La devaluación ha sido estudiada desde distintos ángulos, pero uno de éstos tiene un significado especial para entender los procesos económicos modernos. Este se refiere a que la devaluación, aparte de otras funciones, cumple con la de ser una condición de intercambio económico equivalente entre países con distinto ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo. Es que en los países que tienen un ritmo mayor de crecimiento de la productividad de trabajo, el poder adquisitivo de la unidad monetaria crece más aceleradamente que aquéllos cuyo ritmo de crecimiento de esta variable es menor; al mismo tiempo cambia laparidad o, sea, la relación del poder adquisitivo de las unidades monetarias de dos países diferentes. En estas condiciones, para que el intercambio comercial entre dos países sea equivalente, es necesario que la moneda del país que tiene el menor ritmo de crecimiento de la productividad sea devaluada (respecto a la moneda del país cuyo ritmo de crecimiento de la productividad es mayor) en la misma proporción en que cambia su paridad. Si la proporción en que se devalúa dicha moneda es menor a la del cambio de su paridad, la unidad monetaria se verá sobrevaluada, siendo una ventaja para los exportadores del país más desarrollado. En el caso de que la proporción en que se devalúa la moneda sea mayor a la proporción en que cambia la paridad, dicha moneda estará subvaluada, con lo que se genera una ventaja para los exportadores del país menos desarrollado. Si tomemos, en calidad de ejemplo, un modelo abstracto de economía, donde nadie puede influir por separado en el mercado cambiario, tendremos que en esta situación el tipo de cambio se mantiene cercano a su paridad, mediante una “autoregulación”, a partir de la oferta y la demanda de moneda nacional y de divisas por parte de los exportadores e importadores. En la actualidad, existen otros dos factores que influyen de manera importante sobre los mercados cambiarios: la política del gobierno y la movilidad internacional de capitales.Con la aparición de estos factores, surgió la posibilidad formal de una desviación prolongada del tipo de cambio (respecto de sus valores que se determinan a partir de la paridad monetaria) y el resultante desequilibrio de las condiciones de intercambio comercial y de los intereses de exportadores e importadores. Esta posibilidad formal se convierte en real si el gobierno interviene en el mercado cambiario o si la movilidad de capitales influye sobre el tipo de cambio de manera inversa a la influencia sobre éste de las exportaciones e importaciones de productos y servicios. El tipo de cambio y los intereses económicos.En la economía moderna, la cuestión del tipo de cambio atrae intereses, no sólo de los exportadores e importadores, sino también del sector financiero, cuya importancia en las últimas 2-3 décadas se ha incrementado al grado de que ha empezado a comandar el proceso de la globalización[7].En relación a esto, ¿cuál es el balance actual de intereses sobre el tipo de cambio? Como sucedíaanteriormente, hoy en día, en la devaluación (a medida del cambio en la paridad de la moneda) está interesado el sector real de la economía nacional y, antes que otro, el sector exportador de bienes y servicios.[8]Tal y como antes, hoy en día, en el tipo de cambio fijo (o una banda de flotación) está interesado el sector real (y, antes que otro, el sector exportador) de las economías externas a la que tiene este sistema cambiario.[9]Sin embargo, en actualidad, a comparación de otros tiempos, el tipo de cambio fijo (o banda de flotación) cuenta con un nuevo y poderoso partidario: el sector financiero (exportadores externos e importadores nacionales de capital financiero). Para los inversionistas extranjeros en cartera, la fijación del tipo de cambio, o limitación de sus oscilaciones por medio de una banda de flotación, representa una disminución en el riesgo cambiario durante la repatriación de las ganancias y un aumento en la rentabilidad, puesto que esas ganancias están en una moneda cada vez más sobrevaluada. En lo que respecta a los importadores nacionales de capital en cartera (por lo general representados por los bancos comerciales y el gobierno), la política cambiaria mencionada les facilita la recepción de créditos externos y, también, el servicio de la deuda externa. Ahora bien, si tomemos en cuenta que: los países que manifiestan un menor ritmo de crecimiento de la productividad y donde por esto la devaluación de la moneda nacional (a medida de la disminución de su paridad), es un problema importante, por lo general son aquéllos que se encuentran en vías de desarrollo o en una transición económica; la gran mayoría de las exportaciones de bienes, servicios y capital financiero es llevada a cabo por los países industrializados; resultará evidente que el poderío de los agentes económicos interesados en un tipo de cambio fijo (o una banda de flotación) es claramente superior al poderío de los agentes interesados en un tipo de cambio competitivo. Es precisamente esta circunstancia la que explica mucho en la actualidad y en la historia económica y política recientes. A partir de este balance de intereses se hace evidente:porqué la teoría y prácticas keynesianas que prevalecían en dos décadas de la posguerra fueron reemplazadas por la teoría y políticas neoliberales, que se convirtieron en una especie de las “vacas sagradas” de los tiempos modernos; porqué en la década de los ochenta los países de América Latina pasaron a una política de cambios estructurales, basada en los programas ortodoxas del Fondo Monetario Internacional; porqué en los últimos años se puso de moda el tema de la dolarización de la economía. [10] Consecuencias de la fijación del tipo de cambio o de una banda de flotación.Como hemos visto, por un lado, la devaluación de la moneda nacional conforme a la disminución de su paridad resulta una condición para un intercambio mercantil equivalente entre un país desarrollado y uno en vías de desarrollo; por otro lado, esta devaluación se ve frenada por la política cambiaria, promovida por los principales exportadores de capitales, bienes y servicios. Esta contradicción ha sometido a las economías de países que llevaban a cabo esta política (y la economía mundial en su conjunto) a una especie de los ciclos cuya dinámica se determina principalmente por los movimientos del capital ficticio y no del capital real, como solía suceder anteriormente.Tal cambio es el resultado natural del crecimiento más rápido del sector servicios en comparación con otros sectores, que se observaba en ultimas décadas. En las etapas iniciales de estos nuevos ciclos se da un crecimiento de las inversiones en portafolio en un país (o en un sector de la economía mundial) donde para éstas se dieron condiciones atractivas. (Estabilidad del tipo de cambio; bajo nivel de inflación; altas tasas de rendimiento; aceptable relación entre las reservas internacionalesy los pasivos en divisas del Banco Central; saldo positivo en las finanzas públicas; estricta política monetaria y crediticia; escasa probabilidad de cambios sociales o políticos). Sin embargo, el mantenimiento de condiciones atractivas para el arribo de inversiones extranjeras en carterapor un tiempo excesivo lleva al incremento de una serie de desproporciones importantes: generación o incremento del déficit en la balanza comercial; incremento de la deuda externa del gobierno y de la Banca comercial; reducción de reservas internacionales; incremento de la diferencia entre los activos y pasivos en divisas del Banco Central, disminución de la efectividad del sector exportador y un mayor subsidio indirecto a los bancos comerciales a través de la intervención de las autoridades en el mercado cambiario, con el objetivo de garantizar la estabilidad del tipo de cambio. El aumento de estas desproporciones lleva en la etapa culminante del ciclo a una crisis, cuyas raíces se encuentran en el ámbito cambiario, puesto que surge, antes que nada, de las desproporciones en el sector externo, cuyo elemento clave es el tipo de cambio. En esta etapa se presenta un éxodo de capitales del país (o sector de la economía mundial), se devalúa la moneda nacional, se desploman los índices bursátiles de los instrumentos financieros nacionales, aumentan las exportaciones, diminuyen las importaciones, se mejora la balanza comercial, se incrementan las reservas internacionales y disminuye la diferencia entre los activos y pasivos en divisas del Banco Central. En otras palabras, después de la devaluación se crean las condiciones, que contrarrestan las tendencias negativas que se tenían en la etapa inicial del ciclo. Las crisis financieras y cambiarias modernas no se explican sólo por una política económica miope del gobierno y el Banco Central de tal o cual país. Su causa de fondo es la sumisión del gobierno a intereses del sector financiero, la cual conduce al establecimiento de una política económica conveniente sólo para éste y en perjuicio de los demás sectores. Las crisis financieras son una manifestación externa y una solución temporal a este importante conflicto interno. Rusia – promotor y víctima de una economía financierizada. La lógica del desarrollo de la crisis moderna descrita anteriormente se confirmó plenamente en el caso de Rusia. En los antecedentes inmediatos y el desarrollo mismo de la crisis financiero-cambiaria rusapueden distinguirse tres etapas. Durante la primera etapa (1989-1992 los países desarrollados y los organismos económicos internacionales trataban de convencer a Rusia de llevar a cabo las reformas económicas bajo el concepto del Fondo Monetario Internacional. (Era muy tentador convertir una sexta parte del mundo en un importador de bienes y capitales).Este objetivo fue alcanzado exitosamente: el primero de enero de 1992 en el país iniciaron las reformas económicas correspondientes a los esquemas ortodoxos del FMI. En la segunda etapa (1992-1995) convencían activamente a Rusia de que había que lograr una estabilidad financiera a la brevedad posible, con lo que el país tendría acceso a créditos y ayuda financiera internacionales. Esta sujerencia también fue cumplida por el gobierno ruso: en 1995-1997 se logro alcanzar, según los criterios de FMI, la estabilidad financiera. Pero los métodos ortodoxos aplicados, junto con la liberalización de precios, privatización y apertura económica resultaron ser destructivos para el sector real de la economía. El producto interno bruto disminuyó en más de 50% durante los años de las reformas. Pero a cambio (lo que constituía la meta subyacente de los asesores) se incrementaron considerablemente las importaciones. Durante el periodo 1992-94 la participación de los productos importados en el volumen total del comercio al por menor creció de 23 a 48%. El único sector que floreció esos años fue el bancario. Durante los años de las reformas surgieron en el país cerca de 2,400 bancos comerciales que rápidamente se convirtieron en demandantes de los créditos externos. La paradoja del desarrollo de las estructuras bancarias en medio del derrumbe del sector real de la economía, se explicaba, en la primera etapa, con los altos ingresos inflacionarios. (En esta etapa se podía resignarse con la acelerada devaluación del rublo). Sin embargo, para 1995 el nivel de la inflación disminuyó considerablemente. La captación de ingresos inflacionarios como método de enriquecimiento bancario fue sustituido por otros procedimientos en cuyo centro se encontraba un esquema artificial de funcionamiento del sistema financiero ruso. Nuevo método consistíaen que los bancos comerciales utilizaban los créditos internacionales para invertir en las obligaciones gubernamentales. Pero nuevo esquema exigió una estabilización del tipo de cambio, ya que ésta fue la principal condición de su funcionamiento. Así se dio la coincidencia de los intereses económicos de los inversionistas extranjeros, los bancos comerciales y el gobierno ruso en que el país pasara en la política económica de una devaluación continua a una moneda estable. La tercera etapa (julio 1995-agosto 1998) empezó con la introducción, en julio de 1995, de una banda de flotación.A partir de este momento comenzó la cuenta regresiva, en el sentido de que la crisis se volvió una cuestión de tiempo solamente. El tipo de cambio, acorralado en la banda de flotación, el alto rendimiento de los instrumentos financieros rusos, la reducción significativa de la inflación, la política monetaria y créditicia dura y las perspectivas políticas, a raíz de la reelección del presidente Boris Yeltsin, convirtieron a Rusia en un campo atractivo para las inversiones extranjeras en portafolio. A partir de 1995, el ingreso de las inversiones extranjeras en Rusia se incrementó considerablemente. Si en 1993-1994 llegaban a Rusia en promedio 3.6 mil millones de dólares anuales de inversión extranjera, para 1995-1998 (enero-junio) esta cifra subió hasta los 20 mil millones, es decir 5.5 veces más. En total, durante el periodo de la banda de flotación, la inversión extranjera en Rusia ascendió a 70 mil millones de dólares, de la cual 51.4 mil era destinado al sector gubernamental, 16.9 mil al sector bancario y 1.7 al mercado de valores. (Véase Gráfica 4) Al mismo tiempo se incrementaron las operaciones en el mercado de valores. En 1995 el total de estas operaciones era equivalente a 18.9% del PIB, para 1997 esta cifra se elevó a 55.5%.Lo artificial de este proceso se manifestó en el hecho de que el 96% de estas operaciones se llevaban a cabo en el mercado de las obligacionesdel gobierno. Para 1998, debido a la devaluación, las operaciones en el mercado de valores se redujeron a 29.6% del PIB. Puesto que el aumento de los préstamos externos se llevaba en medio de la disminución de reservas internacionales, iba incrementando aceleradamente la diferencia entre los activos y pasivos (directos e indirectos) en divisas del Banco Central, lo que resultó ser la premisa material básica de la crisis. Sobre el papel del Estado. El gobierno (como una institución que posee sus intereses particulares) estaba interesado en mantener el funcionamiento del esquema mencionado de negocios bancarios. Esto lepermitía, en medio del derrumbe del sector real de la economía y la reducción de la base recaudatoria, completar los ingresos presupuestales. Inclusive, la aportación del gobierno para el incremento de la deuda externa durante el periodo de la banda de flotación fue fundamental (51.4 mil millones de dólares de los 70 mil).Sin embargo, sería incorrecta una conclusión de que, justamente, es el gobierno el culpable de que se presentara en el país la crisis. En primer lugar, los créditos internacionales eran utilizados en gran medida para el pago de altos rendimientos de las obligaciones gubernamentales así como para las intervenciones en el mercadocambiario o, sea, se utilizaba para el soporte de sistema artificial de flujos financieros en el que participaban, además del gobierno, los bancos comerciales rusos y los inversionistas extranjeros. En segundo lugar, las ilusiones sobre la autonomía del Estado en el caso de Rusiacarecen del fundamento. Es que durante las reformas, acompañada por la histeriageneralizada en torno a la necesidadde la defensa de la joven democracia rusa, se estaba llevando a cabo una intensa fusión entre el gobierno y los negocios.[11]El hecho de que el gobierno ruso perseguía con sus políticas más que intereses propios, intereses de los bancos comerciales, es demostrado por sus acciones en la última etapa de la crisis (Mayoagosto de 1998): en lugar de utilizar los créditos internacionales para la reducción de la deuda pública, el gobierno lo canalizaba con el objetivo de apoyar a los bancos comerciales. [12] Las divisas recibidas por los bancos, a un tipo de cambio subsidiado (antes de la devaluación), así como la moratoria anunciada por las autoridades al pago de deudas comerciales privadas (después de la devaluación), ayudaron al sector bancario en mayo-noviembre de 1998 a reducir el saldo negativo en los activos y pasivos en divisas en 8.1 mil millones de dólares.(Véase Gráfica 5) Todo esto muestra que el objetivo central y el resultado más importante de las políticas de autoridades durante la última etapa de la crisis, era la sustitución de las obligaciones en divisas de los bancos comerciales por la deuda externa del gobierno. El precio de esta política fue el aumento en mayo-agosto de 1998 de la deuda pública en 16.5 mil millones de dólares. Sobre el papel del Fondo Monetario Internacional. Enseptiembre de 1998, el monto total de los créditos otorgados por este organismo a Rusia ascendía a 19 mil millones de dólares. Un mes antes de la devaluación, se alcanzó un nuevo acuerdo para asignación a Rusia de un paquete de ayuda internacional de 17.1 mil millones de dólares (de los cuales 11.6 mil provenían del FMI; 4 mil del Banco Mundial y 1.5 mil del gobierno japonés). El 22 de julio de ese mismo año ingresó a la cuenta del Banco Central de Rusia la primera parte de ese crédito por la cantidad 4.8 mil millones de dólares. Llama la atención una serie de circunstancias. En primer lugar, el monto de créditos otorgados a Rusia mediante el nuevo acuerdo, prácticamente coincide con el saldo negativo en operaciones externas del sistema bancario ruso para finales de junio de 1998. En segundo lugar, como condiciones para el otorgamiento del paquete de ayuda, el FMI exigió: que sean aumentados los ingresos del presupuesto federal de 10.7 a 13% del PIB yque siga el gobierno conla política monetaria dura ycon la política cambiaria de la banda de flotación. Ambas condiciones eran erróneas desde el punto de vista económico: su cumplimiento significaría un aumento adicional de la carga impositiva en 8 puntos porcentuales del PIB y hubiera llevado a la aceleración de la caída económica. El mantenimiento de un tipo de cambio poco realista representaría un impuesto indirecto adicional al sector exportador y un subsidio alsector bancario que, prácticamente, estaba en bancarrota. Sin embargo, el cumplimiento de estas exigencias era la única manera de canalizar inmensos recursos financieros al sector bancario. En tercer lugar, 4,8 mil millones de dólares, la primera parte del préstamo acordado en julio de 1998,no fueron transmitidos a las cuentas del Ministerio de Finanzas (como se hacia siempre), sino a las del Banco Central, ya que, de acuerdo a la ley del presupuesto, éste no tenía derecho de otorgar créditos directos al gobierno. Es una prueba más a favor de que el paquete de ayuda internacional, en lugar de aligerar los problemas del presupuesto, se destinaba al subsidio del sistema bancario.Si tomemos en cuenta que los bancos comerciales utilizaron los recursos recibidos para pagar sus deudas externas, no es difícil llegar a la conclusión de que el principal objetivo de la ayuda financiera internacional a Rusia era el de garantizar la devolución del dinero llevado a Rusia por parte de los inversionistas extranjeros. A partir de esto, se vuelven claras, también, las condiciones que exigió el FMI a Rusia para la entrega del crédito acordado en julio de 1998. Su cumplimiento conduciría a la profundización de la crisis, pero a cambio, hubiera podido aumentar temporalmente la capacidad de pago del gobierno y, con ello, permitir la continuidad de los créditos al sistema bancario y devolución de la deuda privada de éstos con el extranjero. ¿Porqué no se cumplieron las predicciones apocalípticas?De acuerdo a las estimaciones del Instituto de Análisis Económico de Rusia, esto sucedió porque en el verano de 1998 el programa del gobierno, basado en las recomendaciones del FMI, se derrumbó rápidamente. En lugar de un aumento de los ingresos presupuestales en 3% del PIB, como se establecía en el programa, éstos disminuyeron durante el cuarto trimestre de 1998 en 2.6% del PIB (respecto al primer semestre), y los gastos disminuyeron en 3.6% del PIB, mientras que el déficit presupuestal lo hizo en 1%. Junto con la disminución de la carga fiscal directa, se elimino la imposición indirecta al sector exportador de la economía, que se llevaba a través de la regulación del tipo de cambio. La devaluación del rublo y el rechazo a una intervención para su soporte causaron en septiembre 1998 – junio 1999 la disminución de esta imposición por el monto equivalente a más de 9% del PIB.Por ello, no es de sorprenderse que la economía real haya reaccionado a esto primero con una reducción en el ritmo de caída de la economía y, a partir de marzo de 1999, con un aumento en la producción en muchas ramas. Otro factor de la reanimación del sector real de la economía fue el nombramiento de E. Primakov como Primer Ministro que tubo lugar en septiembre de 1998. El nuevo gabinete elaboró un programa de estabilización económica, que entró en vigor el 31 de octubre de 1998. Su esquema heterodoxo contenía cuatro objetivos: normalización de las condiciones de vida; creación de condiciones para la estabilidad económica; activación del sector real; fortalecimiento del poder público hacia el desarrollo económico. A pesar de no aceptación de este esquema por parte del Fondo MonetarioInternacional, el nuevo gobierno prefirió, para el inicio de su programa, darle más importancia a la recuperación social que a la financiera. La emisión monetaria moderada ayudó a recuperar en la medida posible los ingresos de la población y el control de la salida de divisas evitó que el rublo se devaluara más de lo que ya lo había hecho en agosto de 1998. III. LAS LECCIONES DE LA CRISIS Sobre la naturaleza de la globlización financiera. Aunque la globalización financiera es argumentada con las ventajas de un libre mercado, los esquemas de flujos financieros (como lo mostró la experiencia de Rusia, en la que, aparte de las condiciones específicas, se presentaron tendencias generales) no emergen espontáneamente, sino como un resultado de las acciones premeditadas de grandes agentes económicos, quienes para lograr sus objetivos se apoyan en la cooperación de los gobiernos y de los organismos financieros internacionales. La esencia de estos esquemas consiste en una canalización de recursos económicos en favor del sector financiero de tal manera que él que paga las cuentas en ultima instancia queda el sector real y la población. Cualquier empeora de la situación en ambas esferas es considerada como aceptable, en la búsqueda de un progreso del sector financiero. Los que personifican este sector, perciben la crisis cambiaria y financiera como una oportunidad para convertir la deuda privada en pública. Mediante tal conversión la reproducción del sector financiero temporalmente queda institucionalizada y las garantías del retorno del capital invertido e intereses se fortalecen. Así que para los inversionistas financieros la crisis no es una catástrofe totalmente inesperada, sino “un mal que por bien no venga”.Después de la devaluación en Rusia, por ejemplo, ha pasado sólo un año y medio , pero el capital extranjero regresa al país; no está espantado ni ofendido; por el riesgo del default le fueron pagadas altas tasas de rendimiento, yel acuerdo de gentlemen no fue roto por nadie. Tal situación obliga a constatar que hoy en día está aún más correcta la característica del capitalismo moderno que fue dada en los principios del siglo, a saber: “El desarrollo ha llegado a un punto tal, que, aunque la producción mercantil sigue “reinando” como antes y es considerada la base de toda la economía, en realidad se halla ya quebrantada, y las ganancias principales van a parar a los “genios” de las maquinaciones financieras. Estas maquinaciones y estos chanchullos tienen su asiento en la socialización de la producción; pero el inmenso progreso de la humanidad, que ha llegado a esa socialización, beneficiaa los especuladores.”[13] ¿Quiénes son culpables? La creciente contradicción entre las declaraciones sobre las superioridades dellibre mercado y las prácticas reales del enriquecimiento financiero es tan evidente que los ideólogos de la libre competencia han empezado a buscar culpables; en Rusia ya los han encontrado.En la opinión, por ejemplo, del Dr. A. Ilarionov, (citado en repetidas ocasiones anteriormente), la crisis financiera que azotó a Rusia ” resultó ser una crisis del modelo de la política económica socialista: la repartición socialista (gubernamental) de los recursos naturales, que dominó en el país antes de 1991, fue cambiado por una, igualmente socialista (gubernamental), repartición de recursos financieros”.[14]“Para el razonamiento socialista no es admisible considerar que el sector bancario es igualmente un sector comercial, orientado a las ganancias y sujeto a un riesgo”.[15] Efectivamente, enRusia haymotivosformales para la conclusión citada: muchos directores de grandes empresas pertenecían a la llamada “nomenclatura industrial” en la época soviética.Pero, ¿porqué las situaciones semejantes se observaban en otros países? ¿Debemos concluir que, por ejemplo,la historia del Fobaproa en México y la conversión de 72 mil millones de dólares de deuda privada en pública es, también, una obra de los partidarios del la mentalidad socialista? Más aún, ¿resulta que cuando el Banco Mundial reconoce, en su informe (1997) “El Estado en un mundo en transformación”, que en las últimas décadas el papel del gobierno en la redistribución del PIB se ha incrementado considerablemente, con ello anuncia una mayor propagación del pensamiento socialista en el mundo? En realidad, en la afirmación citada se confunde el contenido de los procesos económicos con su forma social. La regulación es una consecuencia inevitable de la creciente complejidad e integridad del proceso económico, es decir, un elemento de su contenido.Mientras que, la diferencia entre el socialismo y el capitalismo no radica en el grado de intervención del gobierno a la economía, sino en quiénes comandan este proceso y hacia cuales intereses; es decir, depende no del contenido, sino de la forma social deproceso económico. El principal problema hoy en día no consiste en la elección: ¿regular o no regular la economía? (Esta elección esta predeterminada a favor de la regulación por el desarrollo de las modernas tecnologías[16]). Tal problema consiste en otra elección, a saber: ¿qué clase de intereses económicos debe realizar esta regulación?El caso de Rusia mostró que la regulación pública del proceso económico en el período de las reformas en el país realizaba ante todo los intereses del sector financiero nacional e internacional. Los resultados ya están bien conocidos. Sobre el papel de la ciencia económica. Es una verdadera lástima haber sido testigos de como el prestigio de la ciencia económica fue utilizado por los principales agentes económicos y participantes de la crisis en Rusia para defender y justificar sus acciones. Así, por ejemplo, la no aplicación de una devaluación oportuna (que hubiera podido evitar o, al menos, disminuir significativamente, las graves consecuencias de la crisis), se justificaba con el argumento de que la devaluación conduce invariablemente a la liberación de la espiral inflacionaria; aunque esta tesis es sólo una hipótesis y la práctica en muchos casos no la confirma. En Rusia, por ejemplo, la devaluación de tres dígitos del rublo fue acompañada por un incremento en el ritmo inflacionario anual, solamente en 44.6%. La devaluación de la moneda nacional de 58 – 70% en Filipinas, Malasia, Corea del Sur, Taiwán, en el período dejunio de 1997 a julio de 1998, llevó a un incremento de inflación anual de 2.8 – 4.5 puntos porcentuales, solamente. Esto sucedió, antes que nada, porque las crisis cambiarias en estos países no eran acompañadas por un rechazo a la política monetaria rígida. Todavía más ilustrativo es el caso de Japón, donde la caída del yen respecto al dólar en 68.5% durante más de 4 años fue acompañada por un incremento del ritmo de inflación anual de tan sólo 2.5 puntos porcentuales. Si el tipo de cambio fuera efectivamente un factor clave que influye sobre los precios, entonces el ritmo de inflación en Japón durante esos años debió haber sido de algunas decenas como mínimo. Pero, a final de cuentas, fue de la misma magnitud que el del crecimiento de la masa monetaria durante cuatro años.[17] La supuesta necesidad de aumentar la recaudación de los impuestos como método para enfrentar la crisis (la receta del FMI que, en realidad, servía para fortalecer las garantías de que Rusia pagara su deuda)fue argumentada con la tesis de que la crisis rusa tiene sus raíces en déficit presupuestal. Dicha tesis fue utilizado, sin tomar en cuenta que en Rusia no existía una sola muestra de que efectivamente así era la situación: en cuanto a la parte que corresponde al pago de los intereses de la deuda pública enlos ingresos y los gastos del presupuesto federal (14.7 y 9.6%), Rusia se encontraba en los lugares 40 y 49, respectivamente, entre 86 países; respectode la relación entre el servicio de la deuda externa ylos ingresos por las exportaciones (13.1%), se encontraba en el lugar 81; en cuanto al pago de deuda externa como parte del producto interno bruto (4%), se encontraba en el lugar 85; respecto de la relación entre el servicio de la deuda externa y los ingresos y egresos del presupuesto, en los lugares 102 y 107, respectivamente, entre 145 países.Además, en la práctica se ha visto que las crisis cambiarias afectan a diferentes países, independientemente de su capacidad recaudadora y del tamaño de su déficit presupuestal.[18] Apoyándoseen la autoridad de la ciencia económica, el Fondo Monetario Internacional exigió de Rusiaen julio de 1998 que ésta continuara la aplicación de la política monetaria rígida como remedio para enfrentar la crisis, aunque para los expertos no era un secreto que dicha crisis en realidad tiene poco que ver con esta política y, más aún, que precisamente en el período de la banda de flotación que precedía la devaluación, los indicadores que caracterizan la rigidez de esa política (tasas de incremento de: la masa monetaria (M2); la base monetaria (H); y la inflación)eran mucho más favorables en comparación con los de otros períodos (Véase Gráfica 6). La lección que se tiene que obtener de esta situación consiste en que los argumentos que apoyan la toma de importantes decisiones económicas y sociales, deben someterse a un serio dictamen científico independiente y que éste tome en cuenta un posible impacto a su carácter de los intereses económicos. ¿Cómo se puede evitar las crisis? El análisislas causas de la crisis financiera y cambiaria en Rusia resulta importante porque de acuerdo a sus conclusiones se resuelve la cuestión sobrelas medidas que se debe emplear para evitar la repetición de lo sucedido.Los autores que consideran que la causa de la crisis fue una política irresponsable de las autoridades y, antes que nada, del Banco Central, concluyen que para tal objetivo es indispensable modificar el status jurídico del Banco Central. Esto, a su vez, es necesario para: desregular el mercado de divisas y metales; privar el Banco Central de su función actual de prestamista de última instancia; eliminar la situación en la que éste actúa al mismo tiempo como Ministerio sobre los asuntos de la Banca comercial; separar el sistema nacional de pagos del Banco Central y venderla a los bancos comerciales; establecer el procedimiento de aprobación en el parlamentode los gastos del Banco Central; asegurar una completa cobertura de la base monetaria con las reservas internacionales.[19] La debilidad de esta propuesta consiste en que atenta contra las causas superficiales de las crisis modernas. Si partimos de que las raíces más profundosde este fenómeno consisten en la sumisión del Estado a los intereses particulares del sector financiero (es decir, en una especie de la “privatización” del Estado por parte de este sector), entonces la conclusión lógica sería otra, a saber: para evitar las crisis financieras y cambiarias modernas es indispensable separar al Estado de los intereses particulares del sector financiero y reorientarlohacia los intereses generales (es decir, “nacionalizarlo”). Pero, si tomemos en cuenta que hasta ahora ningún Estado servía a los intereses generales, se podría establecer un objetivo más sencillo, a saber: enfocar sus políticas a los intereses del sector real de la economía.[20]Sin embargo, es importante recordar las dificultades de llevar a cabo un plan de este estilo, ya que los tiempos han cambiado y su realización significaría una acción en contra de la lógica general de la evolución moderna del capital. Notas 1 FMI, Perspectivas de la economía mundial, octubre 1998,pág. 193. 2 Los datos para 1999 provienen de The Economist,Febrero 5 y 26,2000. 3 Esta posición se describe por Anatoly Chubais, el cual se encontraba en junio-agosto de 1998 como el enviado especial del presidente ruso en la relación con organizaciones financieras internacionales, véase: “Kommersant”, 1998, 8 sentiabria. 4 Estas causas fueron planteadas por S. Aleksashenko, quien en enero 1996 – agosto 1998 tenía el cargo de primer subdirector del Banco Central de Rusia, véase: “Ekspert”, 1998, 14 seniabria, c. 9-14. 5 Esta posición se manifiesta en las declaraciones del FMI de octubre de 1998 ymayo de 1999, véase: World Economic Outlook, October 1998, c. 53-54; may 1999, c. 32. 6 Para este análisis, los autores se basan en los datos del Instituto de Investigaciones Económicas de Rusia, véase: “Mify i uroki avgustovskava krisisa”, Voprosy Ekonomiki,N° 10,1999. 7 Véase A. Huerta, Globalización, Causa de la Crisis Asiática y Mexicana, Diana, México, 1999. 8 En estas condiciones aumenta la rentabilidad de las exportaciones, mientras que los productores enfocados al mercado interno reciben una ventaja sobre la competencia de los bienes importados. No es casualidad que en propuestas sobre política económica de diversas asociaciones de productores denominan a este tipo de cambio como “competitivo”. 9 En esta situación, los exportadores extranjeros aumentan sus ganancias en el proceso de repatriación de los ingresos en moneda sobrevaluada. Mientras que los productores enfocados al mercado interno obtienen una ventaja sobre los productos importados, que se vuelven menos competitivos. 10 Es que la dolarización no sólo garantiza la estabilidad de condiciones para la repatriación de ganancias obtenidas en las transacciones financieras, sino que simplemente elimina este problema, ya que si no existe la moneda nacional, tampoco existe la posibilidad de que ésta sea devaluada. 11 Basta con mencionar algunos ejemplos: V. Chernomyrdin, quien fue p

LA META DE UN PLAN DE NEGOCIOS EN EPOCA DE RECESION ES SOBREVIVIR

El actual clima económico esta siendo algo mas que un simple reto para todas las empresas, no importa su tamaño o su giro, ya que otra vez y otra y otra, y se escucha a la gente decir: “Es que son tiempos difíciles”. Pero ¿realmente está usted dando hoy los pasos correctos para asegurar que su empresa salga bien librada de esta interminable crisis cuando los polvos del remolino se calmen? La primera cosa que haría cualquier directivo en un período de crisis es apuntar hacia una reducción de costos en la fuerza de trabajo. Pero para desarrollar un “plan de negocios para una recesión”, Philip Kotler, autor de múltiples libros y reconocido gurú de la mercadotecnia aconseja “Por favor no dejen todo en manos del departamento financiero, ya que su criterio es cortar todo lo que considera como gasto muy alto, y le dirán que se debe detener la mercadotecnia, cuando la mercadotecnia es el único elemento que le permitirá a su empresa salir del bache y mantener la demanda”. En vez de eso Kotler, quien dio una plática a profesionales en mercadotecnia, sugirió a las empresas que formaran un equipo multi-funcional, para llevar a cabo e implementar estrategias de ajuste. Ajustando la mezcla de Mercadotecnia: “Posiblemente existen algunos segmentos débiles en su cartera de negocios que pueden eliminados porque muchas empresas dedican cantidades desproporcionadas de tiempo para resolver pequeños problemas, respecto de su negocio total, Por lo que el Señor Kotler al igual que Peter Drucker, reconocido autor sobre temas de administración, señalan que la administración debe enfocarse a las oportunidades no a los problemas. Otra forma de mejorar su cartera de negocios es hacer en este momento una evaluación de los mercados que usted esté en posibilidad de dominar o seguir dominando después de la recesión. Abandone los mercados donde usted sea él numero tres, o cinco y no pueda nunca llegar a ser el número dos o el número uno. ¿Por que desperdicia su tiempo? En el negocio de la comida, por ejemplo, los supermercados siempre quieren ser el número uno o número dos en los mercados de grandes volúmenes, pero hay segmentos que son cubiertos por pequeños negocios – las llamadas “tiendas de la esquina”- que atienden segmentos diferentes a los de las grandes super tiendas, por lo que es indispensable investigar e identificar nuevos segmentos de mercado y su potencial que no puedan ser atacados por debilitados competidores o que no les interesen y que pudieran ser mercados atractivos para usted”. Ajustando la mezcla del Consumidor: Dentro de cada segmento de mercado se pueden tener clientes no rentables o elevar los costos. Los bancos grandes se están moviendo hacia el cobro por todos sus servicios a fin de ahuyentar al 40 por ciento de sus actuales clientes no redituables, y van apareciendo bancos no tan grandes que atraen clientes que los grandes no quieren o atraen clientes que no se sienten bien tratados por ellos. Aplique un análisis de costo sobre cada uno de esos clientes. Esto requiere que se calcule todo lo que consumen esos clientes durante su relación de negocio, para así saber proteger a sus mejores clientes añadiendo valor a sus ofertas o darles mejores condiciones de precio y así conservar a los clientes que se desea conservar: A los clientes redituables. Trate de estandarizar, a bajo costo, las relaciones con sus clientes. Esto se puede hacer, por ejemplo, que los pedidos puedan ser hechos a un bajo costo si los hacen a través de un sistema interconectádose con ellos por computadora o en una forma más sencilla, aceptando órdenes por medio de Fax. Reduzca sus costos sin reducir el nivel de servicio a su cliente. “Cambie a ordenes telefónicas – No envíe a un vendedor cada vez que reciba una llamada de un cliente a menos que sea estrictamente necesario.” Los costos que se producen en el campo de ventas pueden ser drásticamente reducidos al tener gente de ventas trabajando desde su casa como lo hizo la compañía de computadoras Compaq. En vez de tener personal en una oficina central, el personal de ventas esta en su casa y la oficina del vendedor es su lap top. Esto trae grandes ahorros en renta de espacio e instalaciones de una oficina como a la que estamos acostumbrados; con esto la empresa Compaq logró beneficios del 30% en productividad. Otros enfoques incluyen cambiar de pago de nómina fijo al pago a destajo. En este escenario el resultado es una contribución marginal, no de volumen. Haciendo esto el enfoque será cuanto dinero se logra comparado contra cuantasunidades vendidas. Otro gran cambio es utilizar el telemarketing, el correo directo, y la mercadotecnia por la Internet, o sea, estamos cambiando del tiro con escopeta al tiro de precisión. Ajustando la Mezcla de Producto: Revise y evalúe en términos de contribución a las utilidades de su negocio lo que está vendiendo y elimine los productos y marcas más débiles y las extensiones innecesarias de líneas. Por ejemplo, es política de Procter & Gamble, mantener su porcentaje de gasto en mercadotecnia respecto de las ventas por abajo del 25% llegando a veces hasta el 20%. Para esto, están identificando productos que no se están vendiendo, enfocándose en sus productos líderes. Seguramente usted también defenderá a sus productos triunfadores, y desde el punto de vista de la respuesta del consumidor antes que pase la situación de crisis, usted puede pensar de inmediato en la introducción de productos en empaques más económicos o introducir marcas más económicas que las que está manejando, haciéndose usted mismo la competencia, así el consumidor tendrá una alternativa más para comprar, pero de todas maneras ese gasto irá directo a sus utilidades. Otra estrategia recomendable es tener una amplia gama de productos con diferentes precios, para diferentes mercados objetivo. El Sr. Kotler dijo: “Una cadena hotelera, por ejemplo, debería tener varios niveles de precios para poder enfrentar una crisis.” La empresa Marriott ha implementado este enfoque. “ Un huésped puede quedarse en el Marriott Marquis por $350 dólares la noche, en el Marriott normal por $180 dólares, en el motel Courtyard por $80, y en el Fairfield Inn por $50, así que cualquiera que sea la situación económica, están capturando a muchos clientes con su sistema”. Esto permite tener diferentes ofertas para diferentes capacidades y necesidades, pero el cliente se queda en la organización y su dinero también. Ajustando la mezcla Mercadotécnica: Una de las grandes preguntas actuales que enfrentan las empresas es el dilema de la participación marginal de mercado. Una gran cantidad de compañías y consumidores demandarán precios cada vez más bajos y se mostrarán listos para cambiarse con las empresas que se los ofrezcan porque buscarán sustitutos más baratos. Es lógico que si la empresa no hace nada y mantiene sus precios actuales durante una recesión, seguramente perderá clientes y obviamente participación de mercado. Si, por otro lado, reduce sus precios entonces perderá un gran margen de utilidad.” ¿Entonces cuál es la mejor estrategia? Lo más inteligente que usted puede hacer es mantener su participación de mercado (no perder a los clientes que le interese conservar) ya que recuperar esos clientes después de la recesión está probado que es más difícil, ya que sus competidores los están atendiendo y probablemente ya hasta les puso “la alfombra roja”. Así que, piénselo, es mejor que usted reduzca ahora sus precios para conservar a sus clientes. Sin embargo, al reducir sus precios, asegúrese de mantener vigente su actual lista de precios, no la modifique, pero aplíquela utilizando técnicas estándar de optimización a esa lista original, tales como: rebajas, descuentos por volumen, descuentos por pagos anticipados en compras y bajos intereses de financiamiento. Al terminar el período de crisis puede ser difícil restablecer su nivel de precios posteriormente si bajó los precios actuales de su lista de precios vigente, ya que los clientes no van a estar dispuestos a aceptar una variación hacia arriba de los precios a los que estaban acostumbrados. Piense en el poder de los descuentos por volumen de compra, dice Kotler, ya que no puede ser subestimado y aconseja que la Internet, puede ser una valiosa herramienta para hacerlo. Una mejor estrategia que la de hacer descuentos en el precio es añadir valor a los bienes y servicios – y se puede lograr con argumentos como “instalación gratuita”, “capacitación para mantenimiento”, y “garantías más amplias o por más tiempo”. Por ejemplo, se le dice al cliente en la negociación: “No puedo bajar mis precios, pero le ofrezco asesoría que le ahorrará la misma o una mayor cantidad de dinero y así recibirá un precio mas bajo”. Como explica el Sr. Kotler, hay algunas empresas que están extremadamente familiarizadas con el negocio de sus clientes y pueden asesorarlos con expertos para que logren ahorrar dinero en sus propios negocios. Baxter, que es una empresa proveedora de artículos para hospital, ofrece un buen ejemplo de valor agregado. “Ellos dan puntos de crédito a los hospitales que compran sus productos – tal como lo hacen las líneas aéreas a los viajeros frecuentes.” Estos puntos pueden ser canjeados para compras de productos o por días de consulta. Baxter mantiene y pone a disposición de sus clientes 12 equipos de consultores, cada uno con una especialidad diferente. Un equipo, por ejemplo, ayuda al mejoramiento de la administración de sistemas de información de sus clientes mientras que otro equipo puede ayudarlos a manejar mejor sus desperdicios médicos. Como lo maneja la empresaBaxter, la consultoría es tan útil que los clientes utilizan sus puntos en su mayor parte para esto, para “pagar” la consultoría. Kotler también recomienda ajustar los canales de distribución. Usted puede ver si sus distribuidores actuales compartirían también las pérdidas que pueda tener. “Cambie algunos de sus productos, especialmente las marcas económicas a canales menos costosos, tales como tiendas de descuento”. Cámbiese a los canales que están creciendo, dice Kotler, y vaya disminuyendo su presencia en aquellos que se están haciendo más pequeños. Este puede ser el momento de incrementar su energía mercadotécnica y su fuerza de ventas a todo lo que da. Algunas empresas escogerán precisamente un período de crisis para usar este tipo de estrategia de ataque. En cada crisis trae una brillante oportunidad disfrazada, cuando se observa en forma creativa. Puede ser que su empresa esté en una situación más feliz que la de sus competidores que están sufriendo la misma crisis también. Si ellos sufren mas que usted, y su empresa tiene los recursos, no necesariamente económicos, sino también de creatividad, entonces puede incrementar ahora mismo su participación de mercado y poner a su competencia contra la pared, pero ¡hágalo antes de que lo pongan a usted!. Si en este momento usted no va a ser un atacante, entonces si tendrá que reducir su presupuesto de publicidad. “La publicidad no trabaja a corto plazo”, explica Kotler. “Su propósito básico es crear una participación en la mente de los consumidores para que reconozcan la marca y el cliente se sienta bien al comprar ese producto. Por lo tanto la publicidad no provoca al cliente a salir corriendo a comprar ese producto, es decir, no es un incentivo”. Si usted está buscando eso, un incentivo para que su cliente salga disparado a comprar el producto, entonces cámbiese a la promoción. Cambie su mensaje hacia el valor que significa un ahorro en el precio, incremente el uso de cupones de descuento, haga rebajas de centavos, etc., y considere hacer concursos y rifas. Y lo más importante: Sea Creativo. “En cada crisis hay una brillante oportunidad disfrazada, cuando se le mira creativamente “. Negocie y presione a los medios masivos que esté utilizando para conseguir precios más bajos en sus tarifas ó cámbiese a medios más económicos. “Algunas empresas utilizan el sistema de pago de publicidad por resultados”, de ahí que las campañas no efectivas reciben una penalidad en forma de porcentaje. Esto significa que si el mensaje no llega al auditorio prometido o no se tiene el nivel de audiencia ofrecido, entonces habrá penalidades para el medio y el patrocinador pagará al medio menos de lo convenido. Ajuste el Costo por Pagos de Nómina y Otros Costos: La regla para evaluar el gasto de su nómina actual se basa en la siguiente pregunta: ¿Este gasto añade algún valor agregado para el cliente en todo lo que su empresa hace?. Los negocios se están redefiniendo a sí mismos como que deben estar enfocados hacia el mercado y hacia el cliente. Recuerde que su único activo valioso no es la empresa sino sus clientes y la duración de la vida de su cliente como cliente real, es decir, que siga comprándole a su empresa. De hecho, debe haber una gran cantidad de investigación que se refleja en los números de sus estados financieros y que pudieran mostrar que estas investigaciones han sido poco o nada efectivas. Los estados financieros no incluyen las cuatro cosas más importantes de su negocio: 1) Su base de clientes y las relaciones que en su empresa se han desarrollado con ellos. 2) su capital humano – el valor de sus empleados y sus conocimientos. 3) el valor de sus marcas, y finalmente 4) el valor de sus relaciones con los canales de distribución. Contrate con proveedores externos aquellas actividades que otros puedan hacer mejor y más barato, lo que se conoce como “out – sourcing”. “Nike, por ejemplo, no es un productor de zapatos porque contratan su producción por fuera. Así es más fácil generarmayores utilidades cuando alguien distinto de su empresa les produce sus artículos.” Considere rentar en lugar comprar. Es conveniente hacer números, piense que si alguien confiable le manufactura sus productos, entonces usted no invierte en maquinaria e instalaciones ni es responsable de todo lo que implica manejar un grupo de empleados y obreros. Por supuesto también es importante incrementar su liquidez reduciendo su capital de trabajo. “Reduzca sus inventarios”. Piense en un sistema de producción “Justo a tiempo”. La adecuación masiva al cliente es una forma de reducir el capital de trabajo. Esta es una de las razones por las que Levis está cambiando a la adecuación masiva de sus pantalones de mezclilla. ¿Qué es la “adecuación masiva?” Bueno pues piense en que se pierde mucho dinero adivinando que tallas y estilos poner en los anaqueles de las tiendas que ofrecen los productos Levis. Es decir, esto significa trabajar de acuerdo a la demanda, no a su capacidad de almacén. Computadoras Dell también ofrece un excelente ejemplo de esta estrategia. “Dell,” explica Kotler, “es la única empresa de computadoras, aparte de Gateway, que tiene un inventario para siete días. Ellos solo ponen su orden. Dell no requiere llenarse de partes para computadora y hacerlo con su capital de trabajo”. Estas empresas cobran a sus clientes en 20 días, y pagan a sus proveedores en 60 días. Con inventarios prácticamente en cero, tener cobros más rápidos que los pagos, eso sí es una máquina de hacer dinero en forma inteligente. Si después de emplear estas estrategias a usted le parece que éstas no son suficientes y que se deben tomar mas acciones, entonces pudiera ser necesario pensar en reducir algún personal. Toda la gente que ha tenido un entrenamiento en mercadotecnia, incluyendo a Philip Kotler, se declaran fuertemente contra la adulteración o cambios en producto para bajar el precio y la calidad de la marca, aún cuando en un clima de crisis parezca tentador hacerlo. En casos como este, usted seguramente encontrará que la barrita de dulce es más pequeña o el caramelo es sensiblemente mas chico que como antes era, aunque el precio siga siendo el mismo o ligeramente mas barato, o que ya no sabe tan sabroso como antes, el cliente piensa (y difícilmente se equivoca) que seguramente sustituyeron los ingredientes originales por otros más baratos. En casos como este hay un peligro inminente de perder grandes cantidades de clientes y en consecuencia participación de mercado, que ganará un competidor inteligente que no se preste a adulterar su producto. No lo abaraten. No abandonen su actual posicionamiento ya que será muy difícil recobrar el lugar que antes se tenía si la gente lo rechaza. Recuerden siempre, en una recesión, la meta es sobrevivir, no lograr las más altas utilidades.

LA INDUSTRIA ANTE CRISIS FINANCIERA Y POSIBLES SOLUCIONES

Tengo la impresión de que la mayoría de los ciudadanos se sienten confusos ante la crisis que se ha desatado en las últimas semanas. A la vista del esfuerzo financiero desplegado por los bancos centrales deben intuir que se trata de una crisis muy seria. Y a tenor del efecto que tiene sobre sus bolsillos la subida de los tipos de interés, pueden percibir que va a hacerles más daño de lo que las autoridades quieren reconocer. 

En cualquier caso, aunque todo el mundo habla de la crisis, hay muy pocas ideas claras que permitan a los ciudadanos corrientes y molientes saber a ciencia cierta lo que está pasando.

Habitualmente, los economistas ortodoxos y la mayoría de los dirigentes políticos nos quieren hacer creer que las medidas económicas que toman son siempre las más acertadas y que responden a criterios “científicos” y “técnicos” indiscutibles que no hay que poner en cuestión. Pero cuando las cosas no salen bien, como ahora, cuando todos los datos se descuadran, cuando las economías casi saltan por los aires , callan como si nada ocurriera.

Su silencio está dirigido a que nos creamos que lo que sucede es algo normal, que no pasa nada de relieve y que todo deber seguir, por tanto, exactamente igual que estaba. Evitan plantearlo como un problema “político” (que es lo que en realidad es) para los ciudadanos no nos pronunciemos sobre sus causas, responsabiolidades y soluciones.

En mi opinión, la crisis de este verano es grave, mucho más profunda de lo que están reconociendo las autoridades económicas y, sobre todo, nada más que un anticipo de situaciones peores que están por llegar. Tiendo a creer que lo que está ocurriendo ahora es solo un aviso.

Conviene, pues, entender bien lo que ha ocurrido y lo que puede ir sucediendo en los próximos meses. Y para tratar de ayudar a entenderlo voy a apuntar algunas ideas explicativas básicas de la forma más sencilla e intuitiva posible, sin perjuicio de abundar más en ellas en otros trabajos posteriores más detallados.

Para facilitar su lectura omitiré datos y números así como referencias bibliográficas que, en todo caso, aún no son muy definitivos para saber con todo rigor lo que está sucediendo.

Las cuestiones que principalmente me parece que hay que conocer pare entender la actual crisis son las siguientes.

1. Es una crisis hipotecaria.

El origen inmediato de la crisis radica en el mercado hipotecario estadounidense.

Como es sabido, al calor de la enorme expansión del sector inmobiliario se generó una masiva oferta de hipotecas, de las cuales casi una quinta parte se concedieron a familias que apenas si tenían las rentas justas para pagarlas cuando los tipos de interés estaban muy bajos. 

Cuanto se fueron produciendo subidas en los tipos y las hipotecas se fueron encareciendo comenzaron a darse impagados.
Esto afecta inmediatamente a los bancos que había concedido estas hipotecas pero dado lo que normalmente hacen con los títulos, la crisis se extendió.

Lo que sucede es que los bancos que conceden estas hipotecas venden, a su vez, los títulos hipotecarios en los mercados financieros. Esta es la forma en que los bancos convierten el endeudamiento familiar en un impresionante negocio porque no sólo van a recibir el dinero que prestaron más los intereses sino que, además, obtienen beneficios negociando los títulos de crédito.

El inconveniente es que, como ha pasado este verano, cuando comienzan a producirse impagos porque suban los intereses o porque disminuya la renta familiar, se genera un efecto en cadena que es el que provoca que la crisis se extienda.

2. Pero la crisis no es solamente hipotecaria: es una crisis financiera.

Cuando se firma una hipoteca se crea un título financiero. Un “pasivo” u obligación para el que debe el dinero y un “activo” o derecho para el que lo presta. que es el banco. Y lo que puede y suele hacer el banco, como acabo de señalar, es comerciar con ese activo. Por ejemplo, asegurarlo o venderlo. 

La paradoja que lógicamente se produce entonces es que cuanto más riesgo lleve consigo un título será menos seguro y en principio menos atractivo, pero por eso se pagará más por él y resultará más rentable. 

Esa es la razón de que los títulos “basura” (técnicamente llamados “sub prime”), es decir, los que tienen bastante riesgo porque se han dado a familias con poca renta, sean precisamente los más rentables y, en consecuencia, los más apetitosos para los inversores que, en principio, busquen preferentemente rentabilidad, que son aquellos más poderosos y que, por tanto, pueden asumir más riesgo.

Los bancos norteamericanos colocaron en el mercado millones de estos títulos que adquirieron bancos e inversores de todos los países.

Es por esa causa que cuando se desata la crisis hipotecaria se desencadena al mismo tiempo una crisis financiera, puesto que el impago creciente inicial afecta enseguida a la seguridad y rentabilidad de los grandes bancos y fondos de inversión internacionales. Cuando se ven afectados, no sólo pierden dinero sino que retiran sus fondos de los mercados hasta el punto de frenar o incluso paralizar los flujos financieros internacionales, en mayor o menor medida en función de la magnitud del “latigazo” original o de su participación en el montante de los fondos afectados.

Se produce así una crisis de liquidez, no porque “falten” medios de pago, sino porque se retiran y esto ocurre porque hoy día la inmensa mayoría de los medios de pago son “ficticios”, es decir, papeles financieros más o menos como los títulos hiptecarios que comenté arriba que están vinculados principalmente a operaciones financieras de carácter especulativo.

3. Y además es una crisis que afecta a la economía real.

Aunque la crisis se desencadene inicialmente en el ámbito hipotecario, bancario o financiero, enseguida tiene efectos sobre la economía real (es decir, la que tiene que ver con la producción efectiva de bienes y servicios y no con “papeles” financieros).

El impacto sobre la economía real de esta última crisis se produce por tres razones principales.

En primer lugar, porque la crisis hipotecaria afecta lógicamente de modo muy directo al sector de la construcción que, como es bien sabido, ha sido una de las bases principales, cuando no la que más, de la expansión económica de los últimos años. 

La inicial crisis hipotecaria producirá sin lugar a dudas desempleo no sólo en la construcción sino en las actividades que están relacionadas con el sector inmobiliario. Y eso permite aventurar que, sin lugar a dudas, nos encontramos desde que la crisis se empezara a manifestar incluso de manera latente, ante una nueva fase de recesión económica. 

En segundo lugar, porque cuando se desata la crisis los bancos y los inversores reaccionan, como he dicho, retirando fondos del mercado y generando falta de liquidez. Los bancos ya no se prestan tan fácilmente entre ellos y, lógicamente, también reducen su oferta de créditos a los consumidores y empresas que necesitan recursos para gastar o invertir en actividades productivas. 

Por lo tanto, la disminución de la liquidez en los circuitos financieros afecta a la financiación de la economía. El gasto total se resiente y, a su socaire, el conjunto de la actividad económica “real”.

En tercer lugar, y como corolario de lo anterior, los bancos centrales se enfrentan a una dilema perverso: por un lado lo que hacen (como han hecho) es poner a disposición de los bancos cientos de miles de millones de dólares (con una generosidad de la que carecen cuando los afectados por las crisis son los más desfavorecidos del planeta). Pero, por otro, para favorecer la movilización del capital, suben los tipos de interés.

Esto último lo hacen porque el tipo de interés es, al fin y al cabo, la retribución que recibirán los propietarios del dinero cuando lo ponen en disposición de otros. Y al subirlos, lo que hacen los bancos centrales es a incentivar a los poseedores de recursos financieros para que vuelvan a colocar en los mercados los recursos que han retirado.

Pero la subida de los tipos de interés tiene un doble efecto. Por un lado, favorecen la movilización del capital gracias a su mayor rentabilidad. Pero, por otro, encarecen el casi siempre imprescindible endeudamiento de las empresas y de las familias. Lo primero enriquece a los propietarios del capital que actúan preferentemente en la economía financiera y lo segundo coadyuva de nuevo a que baje su inversión y su consumo, deteriorando como he dicho el conjunto de la actividad económica.

4. Es una crisis global.

Los flujos financieros son prácticamente los únicos que se puede decir que estén completamente globalizados hoy día. Todas las operaciones financieras se realizan a escala internacional y la inmensa mayoría de ellas pasando por los paraísos fiscales que se encuentran estratégicamente situados en todos los husos horarios del planeta con el fin de que no quede ni un segundo del día sin posibilidad de ser utilizado para realizar las transacciones.

Por eso, aunque la crisis se inicie en el mercado hipotecario de un país, en este caso de Estados Unidos, es completamente seguro que se extenderá por todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son globales y los bancos e inversores que adquirieron los títulos a partir de los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y operan en todas las esquinas de la Tierra.

De hecho, lo más probable que esté ocurriendo es que mucho de esos bancos ni siquiera sepan todavía a ciencia cierta en qué grado están siendo afectados por la crisis. Las inversiones que realizan en los mercados financieros son cruzadas, muy opacas, de papel sobre papel y de estructura piramidal, de modo que el tenedor final de un título no sabe bien a qué operación financiera original responde lo que está comprando o tratando de vender en operaciones que las nuevas tecnologías permiten realizar e modo vertiginoso y anónimo.

Pero poco a poco se va a ir descubriendo que en la crisis están implicadas muchas más entidades bancarias (por ejemplo en España) de las que en un principio han reconocido estarlo.

5. Y quizá sea algo más que una crisis hipotecaria, financiera y global.

Lo que no sabemos aún de la presente crisis es hasta qué punto todo lo anterior ha generado una crisis de solvencia bancaria, algo que no hay que descartar ni mucho menos, al menos en algunos países como España.

Los bancos (y en general los grandes poseedores de recursos financieros) se han convertido en el eje torno al cual gira la vida económica. Vienen obteniendo ingentes beneficios y han realizado inversiones gigantescas alimentando la concentración bancaria y empresarial y la especulación financiera. Bien directa o indirectamente (gracias a su financiación) son los verdaderos protagonistas de las burbujas especulativas inmobiliarias de los últimos años, de las adquisiciones especulativas de empresas y de los vaivenes de las bolsas.

Pero ahora, la cuestión estriba en saber si, después de haber colocado sus reservas en tantas inversiones especulativas, en estos momentos estarían en condiciones de soportar una crisis de liquidez financiera, una drástica disminución de la capacidad de endeudamiento de las familias y las empresas, impagos más o menos generalizados, o una explosión de la burbuja inmobiliaria que redujera el valor contable de sus activos. Es decir, si ahora dispondrían de recursos suficientes para hacer frente a las demandas de efectivo o para proporcionar los recursos financieros que requiere la vida económica.

No es aventurado sospechar que esto puede estar ocurriendo y que la ingente aportación de liquidez que han realizado los bancos centrales haya tenido como fin tratar de paliar la irresponsabilidad bancaria de los últimos años.

De hecho, es sorprendente la falta de información, la opacidad y falta de transparencia con la que las autoridades económicas manejan la crisis. Sólo están preocupadas por quitarle importancia y porque no se publiciten sus peligros, que es justamente lo que conviene hacer para pasar de puntillas cuando lo que hay sobre la mesa es una crisis de solvencia bancaria. 

Puede ser, por tanto, que lo que esté ocurriendo sea algo más que una crisis producida por una mala gestión puntual de cartera de los grandes inversores derivada de los problemas hipotecarios de las familias que genera, a su vez, una crisis de liquidez. Es decir, que nos encontremos con que, además de ello, se estuviera dando una crisis que afectara a la propia estructura patrimonial de los bancos, en cuyo caso la situación actual tendría, lógicamente, consecuencias más graves y a largo plazo. 

En ese caso, nos encontraríamos ante una crisis gravísima que obligaría (para salvaguardar la rentabilidad y el status quo bancarios) a establecer una especie de “corralito global” o localizado según se diera, es decir, una inmovilización del dinero depositado en los bancos para favorecer (como se hizo en Argentina) la recuperación de la solvencia bancaria.

En mi modesta opinión, ésta última circunstancia no es del todo imposible ni descartable hoy día. Hay indicios de ello: las ampliaciones de capital de algunos bancos, la intensidad con que tratan de atraer fondos (por cierto, con activos de alto riesgo que podrían agravar en el medio plazo los problemas) y las demandas de algunos dirigentes políticos más sensatos para realizar algunos cambios en las reglas del juego que imponen los reguladores (los bancos centrales, principalmente) y que actualmente consisten en dar “barra libre” a los fondos de inversión más arriesgados y volátiles detrás de los cuales están los propios bancos.

Como se sabe, el funcionamiento del negocio bancario se basa en un principio muy simple: se recogen fondos ahorrados, se “reserva” una parte de ellos para hacer frente a la demanda de pagos y con el resto se hacen inversiones rentables.

Tradicionalmente, esas inversiones consistían en prestar el dinero a los inversores reales, es decir, a las empresas que crean bienes y servicios o a los consumidores. Pero en los últimos decenios el negocio bancario ha cambiado y se dedica a colocar el ahorro, principalmente, en operaciones financieras especulativas.

Gracias al apoyo de los bancos centrales (que salen enseguida en su apoyo cuando lo necesitan) y al grado general de aceptación que tiene este estado de cosas, los bancos han podido aumentar sus negocios manteniendo una porción de reservas cada vez más pequeña, lo que lógicamente incrementa su rentabilidad, como viene sucediendo, pero aumenta agigantadamente el riesgo y disminuye su solvencia.

La consecuencia de todo ello es el extraordinario aumento de la inestabilidad del sistema y del riesgo que se asume y la pregunta que hoy día es inevitable hacerse es si en esa loca carrera hacia el beneficio no habrán llegado los bancos al paroxismo y al riesgo excesivo en los momentos actuales. 

Este es un asunto que reconocen hasta los propios economistas liberales más sensatos y coherentes cuando critican el actual régimen del negocio bancario y proponen un sistema de reservas bancarias al 100% para evitar lo que podría llevar a un verdadero colapso económico.

Quizá sea demasiado atrevido afirmar que nos encontremos en esta situación, aunque yo no me atrevería tampoco a desestimarla.

En los próximos meses, o quien sabe si en pocas semanas, podremos ir descubriendo lo que efectivamente está pasando en el negocio bancario. 

6. Es una crisis que tiene perjudicados.

Las autoridades económicas suelen hablar de estas crisis como si fueran algo parecido a la avería de un mecanismo de fontanería o de un automóvil, sin hacer referencia a los millones de individuos que en realidad pagan con sus rentas, con su trabajo y con su seguridad y bienestar la irracionalidad del sistema financiero en que se soportan nuestras economías.

Como cualquier otra, esta crisis tiene unos claros perjudicados.

En primer lugar, los millones de personas que en Estados Unidos y en otros países han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros. O sus rentas, puesto que no se puede olvidar que cada vez que los bancos centrales suben los tipos de interés lo que directamente se produce es un trasvase de rentas desde los bolsillo de las familias o empresas endeudadas al de los banqueros. Así de fácil.

En segundo lugar, las economías más débiles (como las de las periferias en África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos) puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta se nota especialmente en los territorios que están más necesitados de inversiones y recursos. Y que son, además, los que hacen frente con más dificultad a intereses más elevados.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman, a su vez, un anillo marginal respecto a la inversión financiera. Lo cual es lo mismo que decir, que la crisis se paga en términos de empleo, actividad económica y creación de riqueza.

7. Pero la crisis tiene también unos claros beneficiarios.

No todo el mundo pierde con la crisis. Al revés, de ella saldrán fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.

Por un lado, hay que tener en cuenta que los bancos solo tienen en títulos arriesgados una parte pequeña de su negocio, de modo que la subida en los tipos de interés repercutirá favorablemente en su rentabilidad global.

Otro efecto de la crisis será que se concentrará mucho más la propiedad de los recursos financieros y económicos.

De hecho, ya ha pasado así con los activos inmobiliarios. 

Los grandes promotores y constructoras y los bancos han acumulado cientos de miles de viviendas y terrenos que en gran parte han financiado gratis gracias a la burbuja que ellos mismos han contribuido a crear. Se calcula, por ejemplo, que los bancos han adquirido alrededor de la mitad del suelo urbanizable puesto a la venta en España en los últimos quince años.

Ahora que la crisis hipotecaria se desata volverán a acumular activos inmobiliarios puesto que serán los que cuenten con información privilegiada para comprar barato a familias en apuros o a los pequeños constructores con el agua al cuello. O, simplemente, los que no tengan el más mínimo apuro a la hora de ejecutar sus créditos frente a familias que no puedan pagarlos, quedándose con sus viviendas. Y si el Estado (como incluso se ha apuntado en Estados Unidos) da ayudas a las familias para que paguen las hipotecas, lo único que se estará haciendo será garantizar que los bancos sigan cobrando sus anualidades aunque con intereses más elevados.

Además de todo ello, cuando se produce la crisis financiera los poseedores de títulos que tienen menos cobertura (los pequeños o medianos ahorradores, los fondos de inversión con menos liquidez o los que hayan calculado peor el riesgo que debían o podían asumir) tratarán de vender a toda prisa los títulos “infectados”, que serán adquiridos por los grandes bancos y fondos de inversión a precios de saldo, puesto que ellos pueden acumular títulos con rentabilidad más baja gracias a su cartera mucho más grande y a sus beneficios mucho más elevados.

Finalmente, el efecto de la crisis hipotecaria, de la crisis financiera y de la crisis real se traduce, como es lógico que así sea, en la rentabilidad empresarial y en las cotizaciones en bolsa de sus acciones. Y también en este mercado se producirán movimientos masivos de venta que serán aprovechados por los grandes inversores para acumular propiedades empresariales, concentrándose así el poder de los grandes bancos y grandes corporaciones sobre el conjunto de la economía.

La existencia de perjuidcados y beneficiados de estas crisis es lo que demuestra claramente que no son meras cuestiones “técnicas” sino auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas haciendo, no haciendo o dejando hacer son las que hacen que unos u otros sea perjudicados o beneficiados.

8. Es una es una crisis que quizá no sea fácilmente pasajera.

Como es fácil deducir de lo que vengo diciendo, una de las causas de la crisis actual (como de otras semejantes que se han producido en los últimos decenios) es que la economía mundial se ha volcado cada vez más hacia los intercambios financieros. En lugar de servir de instrumento para los intercambios de bienes y servicios, el dinero se ha convertido en un objeto del intercambio. Lo que se compra y se vende privilegiadamente son medios de pago, títulos financieros, papel por papel… Es lo que se ha llamado la economía financiarizada que es intrínsecamente inestable y propensa a las crisis (Un análisis más detallado en mi libro “Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas”. Editorial Icaria, Barcelona 2006).

A este tipo de economía se la ha calificado como “de casino” precisamente porque se basa en la especulación, porque en ella predomina el riesgo desmedido y la incertidumbre (a cambio, eso sí, de una extraordinaria rentabilidad) y eso lleva lógicamente a que las crisis se produzcan con inusitada frecuencia.

La generalización de la especulación financiera obliga a que los sujetos económicos estén continuamente caminando sobre la cuerda floja, sin una base real efectiva, como de puntillas. Pero, como dice un viejo refrán chino, ninguna persona puede mantenerse de puntillas mucho tiempo.

Por eso se sabía que la crisis hipotecaria iba a desencadenarse antes o después. Llegaría un momento en que las familias con rentas más bajas pero con hipotecas abusivas iban a no poder pagarlas. El nivel de endeudamiento que hoy día existe en la economía estadounidense, en la española o en muchas otras es sencilla y materialmente insostenible. Ha terminado saltando allí y saltará en los demás países.

La razón de por qué se ha consentido una situación abocada a la crisis es doble.

Por un lado, ya ha quedado dicho que la crisis no sólo tiene paganos, sino grandes y privilegiados beneficiarios. Y estos tienen el poder suficiente como para hacer que las cosas transcurran a favor de sus intereses aunque sea a costa de crisis y problemas económicos para los demás.

Por otro, resulta que es imposible evitar este tipo de crisis en el contexto financiarizado y global del capitalismo neoliberal de nuestros días. Cuando salta la chispa se puede tratar de paliar, como han querido hacer los bancos centrales, se pueden poner remedios pasajeros, pero es inevitable que la llama se extienda por todas las economías y por todos los sectores de la actividad económica.

Todo eso quiere decir que el caldo de cultivo de la crisis actual no es una mera incidencia hipotecaria, que sería más o menos fácil de atajar, sino el modo de funcionar de la economía capitalista de nuestros días en su conjunto. Algo que es mucho más difícil de controlar, sobre todo, cuando no hay intención ninguna de hacerlo.

En consecuencia, si hubiera que apostar, yo más bien lo haría por unos meses largos de inestabilidad profunda, de sobresaltos y de pérdida de vigor económico. El sector inmobiliario, en primer lugar, saltará próximamente por los aires en los países, como España, en donde ha generado burbujas especulativas; y detrás de él, quizá algunos ámbitos del sector bancario y financiero. Tras de lo cual es inevitable que venga una nueva fase recesiva que puede ser duradera si no se adoptan medidas de choque rápidas y contundentes en forma, principalmente, de incremento del gasto.

Desgraciadamente, esto último no suele tener hoy día otra lectura que no sea la militar como factor antirecesivo, lo que me permite augurar que, si la crisis va a más, volverán a hacerse fuertes los tambores de guerra.

Ojalá me equivoque.

9. Es una crisis avivada y consentida por los bancos centrales.

Es de gran importancia y muy relevante destacar que los bancos centrales han sido uno de los principales factores responsables de la crisis hipotecaria y financiera que estamos viviendo.

Podemos decir que los bancos centrales son responsables de la crisis, al menos, por tres razones fundamentales.

En primer lugar porque a ellos corresponde la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus consecuencias. Y tienen medios y poder suficiente para llevarla a cabo … si quisieran hacerlo.

Su vista gorda ante el verdaderamente aberrante e irracional comportamiento del mercado hipotecario, su indiferencia ante el sufrimiento económico que los bancos imponen a millones de familias, su mano abierta para consentir que la banca actúe con plena libertad para imponer condiciones draconianas en créditos y préstamos, o su ceguera cómplice ante el deterioro de la solvencia han favorecido la génesis de la crisis hipotecaria como primer e inmediato detonante del problema económico y financiero que hoy día se está viviendo.

Incluso algunos gobiernos o líderes mundiales estaban advirtiendo desde hace meses del riesgo que se estaba acumulando en los fondos de inversión especulativos, del peligro global que eso llevaba consigo y de la necesidad de regularlos de otra forma para tratar de darle más seguridad a la economía mundial. Pero los bancos centrales, que son quienes disponen de la mejor información sobre esa realidad y quienes sabían bien el problema real que se estaba generando, han venido callando y consintiendo que durante todo este tiempo se acumule la volatilidad y un peligro cierto de recesión mundial provocado por la llamarada originada en los flujos financieros.

En segundo lugar, porque los bancos centrales son los garantes del régimen de hipertrofia financiera y de privilegio de los flujos financieros sobre la economía real hoy día existente. Estas instituciones y la política que llevan a cabo constituyen el sostén principal de la especulación financiera y del privilegio que éstas actuaciones tienen en comparación con la actividad económica real orientada a la creación de riqueza.

Es obvio que la política monetaria es un instrumento esencial de la política económica general para conducir la actividad económica. Pero, en manos de los bancos centrales, se limita a aplicarse para controlar los precios (algo que beneficia sobre todo a los ricos y al capital, porque gracias a ello se garantizan salarios reducidos y retribución más alta al capital financiero), olvidándose de cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el empleo. Y ya he señalado que esa financiarización es el verdadero caldo de cultivo de estas crisis.

Finalmente, porque los bancos centrales no sólo se limitan a actuar de esta forma sino que, para colmo, atan de pies y manos a los gobiernos, que no tienen capacidad de maniobra para adoptar medidas que pudieran llevar a las economías por otros senderos.

Los bancos centrales, esclavos de una ortodoxia sin base científica alguna (puesto que ni uno solo de los postulados en los que se basa la política monetaria y económica que defienden ha quedado demostrado como más conveniente o adecuado que cualquier otro) ni comen ni dejan comer en la economía de nuestros días: como la crisis de estas últimas semanas está demostrando, vienen a ser unos meros instrumentos al servicio del mantenimiento del status quo bancario y del poder monetario y financiero global.

Su papel perverso es ya tan estrepitosamente claro que incluso algunos gobernantes de derechas más lúcidos, como Sarkozy, empiezan a denunciarlo. Y es que es muy difícil que un pirómano pase desapercibido cuando quiere actuar como apagafuegos.

10. Y es una crisis de las que podrían evitarse con otras políticas y con otros objetivos sociales.

Para terminar, hay que preguntarse si crisis como las que estamos viviendo son inevitables o si, por el contrario, hay medios para evitarlas.

En mi opinión, será muy difícil que dejen de existir en el contexto del capitalismo financiarizado de nuestros días. Como he dicho antes, son consustanciales a la lógica compulsiva del beneficio y a la hipertrofia de unos flujos financieros y actividades especulativas que son intrínsecamente inestables y volátiles.

Pero eso no quiere decir que no tengan remedio. Hay fórmulas e instrumentos suficientes para que la sociedad no tenga que soportar sus tremendos costes y para que las economías no se vean sometidas a la quiebra constante, al despilfarro, a la ineficiencia y al bloqueo permanentes.

En el marco breve de estas líneas no puedo desarrollar extensamente un planteamiento alternativo, del que hoy día ya empezamos a disponer en la literatura económica no neoliberal. Me limitaré a presentar, casi a manera de ejemplo y sin pretensión alguna de ser exhaustivo, los que considero más importantes y significativos.

- Para evitar las crisis hipotecarias es preciso evitar que la vivienda se convierta en un activo creado para generar beneficio a través de la acumulación y la especulación. Y, por supuesto, que sus instrumentos de financiación se transformen en la fuente que nutre la actividad de los mercados financieros secundarios intrínsecamente inestables y generadores de crisis. Los gobiernos tienen medios para asegurar que las viviendas sean lo que deben ser, soluciones al problema social de la habitabilidad, y no activos para canalizar el ahorro de los ricos y para labrar ganancias especulativas. 

Para ello pueden establecerse reservas de suelo, controles de precios y políticas impositivas que desincentiven la especulación con bienes sociales básicos. Puede y debe romperse la vinculación entre el mercado de la vivienda y los flujos financieros garantizando fuentes estables y asequibles de financiación no vinculadas a los mercados secundarios que, como hemos visto, son la fuente de las crisis financieras.

- Para evitar las crisis financieras ni siquiera sería necesaria, aunque fuese deseable, una auténtica regulación financiera internacional que hiciera saltar por los aires los mecanismos que transmiten la especulación y la volatilidad a todas las actividades económicas. Quizá baste con incorporar, como dijera hace años James Tobin, algo de arena en las ruedas de las finanzas internaciones para desincentivar ese tipo de lógica financiera. Una arena que deberían tener la forma de impuestos y tasas internacionales, erradicación de los paraísos fiscales, transparencia y control y, sobre todo, de la creación de fuentes de crédito públicas que garanticen el funcionamiento de la actividad económica con independencia de los desequilibrios y la volatilidad de los mercados. 

- Para evitar las crisis de solvencia bancaria y para limitar el irracional y excesivo poder bancario que provoca crisis y desequilibrios constantes es preciso establecer un sistema basado en la plena cobertura de las reservas bancarias.

- Para evitar que crisis localizadas se conviertan peligrosamente en crisis globales es preciso, sobre todo, acabar con el régimen de plena libertad de movimientos de capital. un régimen que solo es necesario y está justificado para garantizar mayores beneficios a los propietarios de capital, puesto que no hay razón científica alguna que permita asegurar que de esa forma se logran mejores resultados en la producción de bienes y servicios y en la actividad económica en general. 

- Para evitar los efectos de las crisis financieras sobre la economía real lo necesario es, lógicamente, evitarlas aplicando los mecanismos que vengo señalando y, sobre todo, controlar la hipertrofia de los flujos financieros, y garantizar fuentes de financiación en la vida económica que no estén al albur de la lógica del beneficio sino en función de las demandas sociales.

- Para evitar que estas crisis aumenten las desigualdades produciendo millones de afectados y muy pocos beneficiarios es preciso restablecer el valor social de los impuestos, crear un auténtico sistema fiscal internacional y mecanismos internacionales de redistribución de la renta.

- Para evitar que lo bancos centrales sigan estando al servicio exclusivo de los más poderosos y esclavos de una retórica económica equivocada que coadyuva a la aparición de recesión y crisis económicas, es preciso modificar su naturaleza, someterlos al control público y de las instituciones representativas y garantizar que la política monetaria se comprometa efectivamente con objetivos económicos como el pleno empleo, la equidad y el bienestar social efectivo.

Naturalmente, todo ello, que es plenamente posible, no puede llevarse a la práctica si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficientes para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas. Es decir, que las mayorías ciudadanas pueden hacer justo lo que desde tiempos inmemoriales vienen haciendo solamente los más ricos y poderosos.


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