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Frases de Paulo Freire

No caben dudas de la vigencia del pensamiento de Paulo Freire. El principal pedagogo latinoamericano nos marca un rumbo, que nos orienta. La siguiente es una selección de frases, extraída de su bibliografía.

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• “No puedo volverme conviviente con un orden perverso y exculparlo de su maldad al atribuir a “fuerzas ciegas” e imponderables los daños que causa a los seres humanos ….

Mi voz tiene otra semántica, otra música. Hablo de la resistencia, de la indignación, de la “justa ira” de los traicionados y de los engañados. De su derecho y de su deber de rebelarse contra las transgresiones éticas de que son víctimas cada vez más

• “Hay un montón de gente de izquierda que nos da la impresión que, asustados, hoy casi gritan que se han equivocado de dirección. Se arrepienten de haber sido de izquierda, y se vuelven felices con la idea del fin de la historia y que la lucha de clases terminó. Se dicen posmodernos. Yo creo incluso que son posmodernos, pero posmodernos reaccionarios.

• “Tenemos derecho y deber de cambiar el mundo… Lo que no es posible es pensar en transformar el mundo, sin un sueño, sin utopía y sin proyecto… Los sueños son proyectos por los que se lucha… y toda concreción de sueños supone lucha… En realidad, la transformación del mundo a la que aspira el sueño, es un acto político, y sería una ingenuidad no reconocer que los sueños tienen sus contrasueños” Pedagogía de la indignación, ps. 64-65

• “30 años para el país, para América Latina, 30 años para el mundo no son nada. Yo creo que en estos 30 años la chance del sueño socialista, democrático, está ahí”.

“No existe ayuda real entre clases dominantes y clases dominadas, ni entre las llamadas sociedades “imperiales” y las llamadas sociedades “dependientes” (de hecho dominadas), en la comprensión de cuyas relaciones no puede prescindirse del análisis de clase” (Cartas a Guinea Bissau, pág. 15)

“Y es que nuestra opción como militantes progresistas era para la promoción de las clases populares, lo que no se consigue a no ser por la transformación política y económico-social de la sociedad”

“Lo ideal es la promoción de la conciencia rebelde a conciencia revolucionaria. Radical sin llegar a ser sectaria. Astuta sin llegar a ser cínica. Hábil sin ser oportunista. Ética sin llegar al puritanismo” Cartas a Cristina, 1994. Primera edición en español en 1996, en Siglo XXI. p.135-136

“De allí la crítica permanente que siempre llevo en mí a la maldad neoliberal, al cinismo de su ideología fatalista y a su rechazo inflexible al sueño y la utopía” Pedagogía de la autonomía, p. 16

La democracia política o formal no es suficiente -2 La democracia puramente formal hace muy poco, o casi nada, por la liberación de los oprimidos, a no ser a través de la utilización de espacios políticos cuya existencia la misma democracia formal no tiene cómo no admitir. Espacios que deben ser aprovechados por los progresistas en la lucha por la transformación de la sociedad”. Cartas a Cristina, 1994. Primera edición en español en 1996, en Siglo XXI. “Decimocuarta Carta: 164-177):

“El dividir para mantener la opresión es otra dimensión fundamental de la teoría de la acción opresora, tan vieja como la misma opresión (…) Los opresores no se pueden dar el lujo de consentir la unificación de las masas populares, ya que ello ciertamente significaría una seria amenaza para su hegemonía (…)

Toda unión de los oprimidos entre sí, ya es una acción en sí misma; pero ella apunta hacia una práctica mayor. Implica que tarde o temprano –al tomar conciencia de su despersonalización- descubran que serán fácil presa del dirigismo y de la dominación. Por el contrario, unidos y organizados podrán transformar sus debilidades, en fuerza transformadora, capaz de recrear el mundo para hacerlo más humano” Pedagogía del oprimido, ps. 138 y 142)

“Utilizando una fórmula tan antigua como aún eficaz, el dominador divide entre si a los dominados, y de esta manera continúa reinando. La unidad de los diferentes se impone una vez más si éstos pretenden ser eficaces en su justa lucha” (Cartas a Cristina, 1994. Primera edición en español en 1996, en Siglo XXI. Carta octava, p. .199-200

Gracias

José Roullón Delgado