Trabajo en grupo

docente grupoUna de las carencias en la formación docente es la capacitación para trabajar en grupos. Saber coordinar un grupo, saber «correrse» para que los miembros de un grupo participen no es tarea fácil en la educación individualista que la mayoría tuvimos.

Para conducir un proceso educativo (sea en casa o en la escuela) es fundamental saber acompañar al que aprende. Acompañar en un trabajo de investigación que debe hacer el que aprende. Por lo tanto, los que enseñamos no debemos tener todas las respuestas.
Si el aprendiz no participa activamente, repite pero no aprende.

Un chiquito cuyos padres no le dan el tiempo necesario para embocar la manito en su campera, tardará mucho en vestirse solo. (y en manejar solo las situaciones angustiosas que la vida presenta).

Valga el ejemplo para todos los hábitos de autonomía que debemos lograr en los primeros cinco años. Son estos años los que nos preparan para el proceso de aprendizaje en la escuela.

Los niños que más rápido hablan, se visten, duermen solos, se bañan solos, suelen ser los que más rápido se interesan por leer y escribir.
No se entusiasme el lector con lo de «rápido». Cada personita tiene su tiempo. Infórmese sobre los logros de cada edad. Hay mucha bibliografía en todos lados.
Respecto al ritmo de aprendizaje, recordemos lo de pensar y sentir. El que se siente bien puede pensar bien, y entonces aprender con ganas. Y cuando hay ganas todo es más fácil. Vamos al aula.

Cuando el docente tiene en cuenta las características de maduración de su grupo de alumnos y conoce algunas técnicas grupales (también hay bibliografía), dará pocas clases expositivas y promoverá que los chicos pregunten, participen e investiguen. Pero antes es imprescindible despertar el interés de los chicos, de lo contrario el esfuerzo por enseñarles va a ser inútil.

Recuerdo que en mi secundario formador de Maestra Normal Nacional, la primer consigna para armar la pesada planificación de clase, se llamaba motivación  psicológica. Tenían razón, si no estamos motivados poca bolilla (bolillero, palabra antigua de esa época antigua) le vamos a dar a los que nos enseñan.

Estamos hablando del interés de los alumnos y ¿qué pasa con el interés del docente?….
Los maestros y profesores están muy cansados. La tarea de educar, como casi todos los trabajos que implican «relaciones humanas» es agotadora. Placentera cuando hay compromiso y ganas, pero agotadora.

Los docentes de varios años al frente de alumnos no ven la hora de jubilarse, los que están en tareas administrativas soportan un poco más. Muchos contrajeron enfermedades importantes (al igual que personal de otras instituciones que atienden demandas de la comunidad).

Es decir, las presiones a las que los humanos estamos sometidos, son grandes. Presiones del entorno al que pertenecemos y presiones internas de situaciones privadas.
¿Cómo acompañar el proceso de aprendizaje y necesidades de contención de nuestros pibes con semejante carga?…

Compartiendo la carga, nuevamente el tipo de vínculo que tengamos con nuestros pares en los lugares de trabajo, es lo que nos va a beneficiar o a perjudicar en nuestro rendimiento. Igual que entre los chicos; cuando los grupos de alumnos se llevan mal es muy difícil trabajar con ellos.

Por eso es importante saber «correrse» de las personas conflictivas para optimizar la tarea. Dirá el lector ¿A dónde me corro si tengo que compartir el trabajo diario? Es aquí, donde el líder del grupo debe entrar en acción. Decíamos al comienzo, que la capacitación docente carece de la formación para trabajar en grupos, falta en la formación de liderazgo.

Autora

Irene Sofia Rojek

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