El estatus del error en la escuela

Parece de sentido común defender que en la escuela, todos deberíamos tratar de evitar los errores. En una escuela ideal, el profesor y el alumno que realizaran bien su labor minimizarían los errores y, en caso de aparecer, “los corregirían”. A pesar de la notable simplificación de lo expuesto, esta concepción es muy común entre profesores, alumnos y padres: el error manifiesta un “fallo” atribuido al profesor (“esto no se ha explicado bien”) o al alumno (“esto no se ha aprendido bien”). Dado el estatus negativo del error, es sensato tratar de evitarlo a toda costa. Nadie está cómodo con los errores, pues cuando aparecen indican o bien una “falta” del alumno o una la labor deficiente del profesor. Me refiero, por supuesto, a los errores que cometen alumnos comprometidos con su trabajo y no a los errores atribuidos a la dejadez, la pereza o la desidia.


Esta consideración del error conlleva dos posturas simétricas. Si la responsabilidad de evitarlos es del alumno, el modo de tratarlos es a posteriori: el profesor los detecta y el alumno los corrige. Si el error se repite el profesor puede sancionarlo para forzar al alumno a asumir su responsabilidad de corregirlo. Si la responsabilidad de evitar los errores es del profesor, el modo de tratarlo es a priori: el profesor debe prevenirlo, anticipando en su labor docente las dificultades con las que se va a encontrar el alumno. Si el error se repite el profesor debería replantearse sus propuestas didácticas.


Examinar las concepciones del error no es una bagatela de un profesor ocioso. Estas concepciones tienen unas consecuencias tremendas. Si el error tiene un estatus negativo, todo el mundo trata de ocultarlo cuando no sabe cómo evitarlo. El alumno que desconoce la grafía correcta de una palabra, busca inmediatamente un sinónimo. El alumno que no es capaz de comprender un problema, lo resuelve memorizando la mecánica de la operaciones. El alumno que se siente inseguro con las oraciones subordinadas, redacta frases breves y cortas. Es decir, los alumnos desarrollan estrategias para ocultar lo que no saben. Si escondemos lo que no sabemos, no podemos interrogarnos sobre las causas de esa ignorancia!
La ocultación del error, paradójicamente, impide el aprendizaje.


Afirma Astolfi que el estatus didáctico que se da al error es un buen indicador del modelo pedagógico utilizado en clase. Y sostiene, con razón a mi entender, que los errores no son faltas condenables ni fallos de programa: son síntomas de los obstáculos con los que se enfrenta el pensamiento de los alumnos
. Debemos, pues, despenalizarlos y concederles otro estatus: los errores son indicadores de procesos y, consecuentemente, el modo de tratarlos es in situ.


Un libro que aborda magníficamente todo este tema es
“El error”, un medio para enseñar de Jean Pierre Astolfi. Astolfi, profesor de Ciencias de la Educación en la Universidad de Rouen, hace un buen examen del estatus del error, un serio análisis de su naturaleza según Bachelard y Piaget, una tipología sugerente de los errores de los alumnos y, finalmente, una mirada a los aspectos didácticos, estratégicos y afectivos del error.

Extraído de

http://lamiradapedagogica.blogspot.com/2007/01/el-estatus-del-error-en-la-escuela.html


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, , Reportar este Comentario estrella del sur dijo

SI EXISTE EL ERROR ES PORQUE EXISTE EL ACIERTO…HE AQUI LA “DOXA”, EL MECANISMO EDUCATIVO SOBRE EL QUE ESTA BASADO EL SISTEMA Y QUE ES REFORZADO POR LA EVALUACION.

SI ACERTAS APROBAS , SI NO ACERTAS NO APROBAS.

¿PERO QUE SIGNIFICA ACERTAR? ¿PORQUE ESTA SITUACION DIALECTICA?

EL SISTEMA QUE SIEMPRE ES COERCITIVO PORQUE PRECISAMENTE NO PUEDE ROMPER LA DEPENDENCIA POSITIVISTA DE LA EDUCACION QUE INTENTA NO QUE EL ALUMNO “aprenda” , SINO QUE SE INTERNALICE EN EL UN MECANISMO DE LO CORRECTO Y LO QUE NO LO ES, LO DEMAS ES MUY SIMPLE Y CONSISTE EN CARGALO CON “datos o informacion? QUE EN EDUCACION LLAMAMOS MUY DESCARADAMENTE “contenidos”.

DICHO DE OTRA FORMA: LA EDUCACION SE PREOCUPA PRIMERO DE ESTABLECER MECANISMOS (ACIERTOS Y ERRORES) QUE LUEGO SON “reforzados” (PERMITANME ESTE TERMINO DEL CONDUCTISMO QUE VIENE DE MARAVILLAS) CON LA “nota” DE LAS EVALUACIONES.

ES MAS…CUANTAS VECES HA PASADO QUE HEMOS APROBADO EXAMENES SIN ESTAR DE ACUERDO CON ELLOS O CUANTAS VECES DEJAMOS DE EMITIR OPINION PORQUE SABIAMOS QUE DE HACERLO NO APROBABAMOS: ratas de laboratorio conducta aprendida gracias a la aplicacion del condicionamiento clasico.

EN PALABRAS DE E. DURKHEIN: “(…) es evidente que toda educacion consiste en un esfuerzo continuo por imponer al niño formas de ver, de sentir y de actuar al las que no arribaria espontaneamente.”

ES MAS EN UNA FRASE LAPIDARIA AGREGA: “La constante que el niño padece es la presion misma del medio social que tiende a plasmarlo a su imagen y de la que padres y maestros no son mas que intermediarios”.