Febrero 19, 2009 | Por aniamontalara | Claves: caminar, florida, oasis, wanderwall | # Enlace permanente
Me baje del colectivo, con los minutos contados para llegar a destino. Decidí que no iba a mirar para adelante, hoy no. Así que con el mp3 puesto, doblé en Florida y seguí caminando, enfocada en la nada.
La calle estaba vacía, o por lo menos eso presentía yo. Levanté la mirada, sólo por unos instantes para corroborar mi hipótesis y por primera vez desde que circulo por esa peatonal logro captar un poco su escencia…
Son las 10 de la mañana y, si bien hay gente que recorre las arterias del bajo desde las 7 u 8 de la mañana, Florida recién se despierta.
Sigo caminando, pero siento mis pasos pausados y vivo mi recorrido como en cámara lenta, siento en cada negocio que levanta sus percianas y abre sus puerta cómo se despereza.
La poca gente que la transita está apurada y dormida y casi no hay turistas.
En mi mp3 suena “Wonderwall”, de Oasis y no es más que la sinfonía perfecta para la escena que observo, nunca, hasta hoy, esa melodía había cobrado tanto sentido. Sin embargo, tal vez lo cierto es que hoy estoy tr
iste y mi sensibilidad es diferente.
Julio 9, 2008 | Por aniamontalara | # Enlace permanente
Esa nena se la pasaba soñando, una y otra vez. Creaba mundos imaginarios al derecho y al revés.
Por muchos años fue una princesa encerrada en un castillo. No podía salir de su cuarto y estaba destinada a los quehaceres domésticos. Triste miraba jugar a las otras doncellas en el campo a través de la ventana enrejada de su habitación, en lo alto de la torre. Siempre envidió la libertad que gozaban las otras niñas y deseaba ser como ellas.
Años más tarde, la princesa adolescente se vio con la necesidad de empezar a salir y encontrar su propio rumbo y por algunas pocas noches pudo salir a divertirse, siempre hasta las doce de la noche. Amaba fingir que era doncella y pretender que su vida era otra; hasta que una noche no prestó atención a la hora y volvió algunos minutos más tarde de lo debido. Su descuido la confinó por años a estar en su cuarto nuevamente, sin posibilidad de salida.
La princesa lloró y lloró, hasta que sus lágrimas llegaron al cielo y se convirtieron lluvia. Así, naufragando en su propio dolor, pudo escapar del encierro. La marea la llevó a otro pueblo, donde un príncipe la rescató. Ella le contó su historia y prometió ayudarla.
El príncipe y la princesa se enamoraron el uno del otro, a penas se vieron, pero a diferencia de los cuentos de hadas tradicionales esta historia todavía no tiene un final feliz, sino que, es una historia de felicidad en si misma, que ambos viven día a día, sobrellevando cada obstáculo que se les presenta.
Esta historia hoy cumple DOS FANTÁSTICOS AÑOS. La princesa nunca fue tan feliz.
Y esa nena, que soñaba cuentos de hadas, cumplió su propia fantasía, ya convertida en una mujer que nunca va a dejar de sentir que en algún punto todos los sueños se hacen realidad.
Gracias por tanto AMOR
Sinceramente,
Romy
Junio 28, 2008 | Por aniamontalara | Claves: amor, ania montalara, castillo de arena | # Enlace permanente
Esa noche no pude dormir, lo miré constantemente, iluminado solo y únicamente por un rayo de luna que entraba por la hendija de la persiana.
Lo oí reír, jadear, gemir y roncar.
Lo observé dormir, soñar y disfrutar.
Imaginé un millón de fantasías y sus sueños puestos en mí, me regocijé en la triste utopía de que yo lo hacía feliz.
Esa noche lo vi y entre lágrimas que nublaban mis fantasías terminé de entender la realidad.
La última lágrima fue de dolor.
Sentí algo raro en el pecho, como si al latir el corazón se me fuera a escapar.
Lo seguí mirando, esperando a que pasaran las lágrimas, para volver a mi realidad.
Sentí un escalofrío por mi cuerpo, cerré los ojos por un instante.
Al volver a abrirlos él ya no estaba.
Miré a mí alrededor y vi mi fortaleza convertida en un castillo de arena.
Derrumbándose frente a mis ojos.
Me levanté lentamente de la cama y caminé por la arena.
El viento soplaba tan fuerte que me obligó a cerrar nuevamente los ojos.
La tormenta de arena cesó a los pocos minutos.
Abrí los ojos y vi la luna reflejándose en el mar, me volteé para ver aquello que había dejado atrás…
Ya no quedaban rastros de mi fortaleza.
Caminé unos pasos más y lo vi nuevamente, sentado en una roca junto a la orilla.
Corrí a abrazarlo y en mis brazos se hizo agua.
El único rastro que dejó fue una carta, sobre la piedra. Una reina de corazones.
En ese momento volvió la ventisca y voló el naipe al mar.
Corrí para recuperar el último vestigio de mi amado.
Me sorprendió que el agua estuviera tan cálida y me dejé llevar por las olas.
En las profundidades lo volví a encontrar, tan resplandeciente como siempre.
Lo abracé fuerte y no despegué mi mirada de él, por miedo a perderlo nuevamente.
El también se aferró de mí y juntos nos hundimos en el más profundo y sentido beso.
Detrás de él un castillo de naipes, la única carta faltante era mi reina de corazones. Tome la baraja y sellé la cúpula de nuestra nueva fortaleza.
Junio 22, 2008 | Por aniamontalara | Claves: hostia, milagro eucarístico | # Enlace permanente
A menudo sucede que al tomar un taxi, uno no puede escapar de la charla del taxista. Debo admitir que no me molesta, siempre y cuando no se vuelva tediosa. También es cierto que cuando me tomo un taxi es porque estoy apurada o es re tarde y quiero volver a mi casa a descansar y, la mayoría de las veces no tengo ganas de charlar con nadie!
Este era un día de esos en los que estaba tan dormida que sólo quería pasar la dirección a la que me dirigía y dormir los 20 minutos del viaje. Sin embargo, sabía que eso no iba a suceder!
Romy:- Vamos para el lado de cobo y Av. La Plata
Taxista:- Me imagino de que cuadro sos!!
R:- No, no soy de San Lorenzo… Hubo otras influencias antes que hicieron que sea de Independiente… Igual no me gusta el fútbol!!
T:- Ja! Yo soy del barrio, hace como 40 años que vivo ahí. ¿Querés que vayamos por Rio de Janeiro y después agarramos av. La Plata?
R:- Dale, me parece perfecto!
Acá pasan unos buenos 5 minutos sin conversación, hasta que yendo por Rosario…
T:- ¿Vos sos creyente?
R:- mmm… Tengo mis ciertas dudas.
T:- ¿Pero sos católica?
R:- Si, un poco por imposición. Estoy bautizada y tomé la comunión, si a eso te referís.
T:- ¿Sabés cómo se llama la parroquia por la que vamos a pasar ahora?
R:- La de Av. La Plata… Santa María, creo.
T:- Si, si. ¿Sabés que está pasando algo muy extraño ahí, una especie de milagro?
R:- No, no tenía idea. ¿Qué es lo que está pasando?
T:- En la parroquia hay una hostia que se está volviendo carne. ¿Sabés que es la hostia?
R:- El cuerpo de Cristo
T:- El cuerpo de Cristo, una hostia que se vuelve carne, en la parroquia Santa María. ¿Quién es María?
R:- La madre de Jesús, la virgen María.
T:- ¿Es la virgen María que nos trae de vuelta a Jesús? Pero, eso no es todo…
R:- Ah, ¿no?
T:- La hostia además, PALPITA! Imaginate, una porción de Cristo totalmente vuelta a la vida.Es un milagro que aún no se ha dado a conocer en forma mediática.
R:- La verdad que me sorprende. No lo había escuchado. ¿Pero, vos cómo sabés de esto?
T:- Mi papás de casaron en esa parroquia y nosotros fuimos bautizados y hemos tomado la comunión ahí. Mi hermana es catequista de la iglesia. ¿Querés más datos? Mi mamá tiene una casa a 4 cuadras que costa de dos departamentos y la parte de atrás fue alquilada por cuatro curas de distinta iglesias que vinieron a ver el milagro. En los próximos días van a mandar a alguien del Vaticano para que lo examine.
R:- Bueno, muchas gracias por el dato… habrá que investigar más a fondo… en la esquina sin cruzar está bien!
Y la duda quedó…
Nunca busqué nada…
¡Pero hoy me cruzo con esto!

¡El Milagro Eucarístico de la Ciudad de Buenos Aires!
A veces es cuestión de creer o reventar!!
Visto en: Reina del cielo
Junio 20, 2008 | Por aniamontalara | # Enlace permanente




Me olvidé el fucking celular en casa!! No lo puedo creer, encima el tiempo no me da para volver a casa a buscarlo y después ir a la facu… ¿Y si me mandan un mensaje, o si alguien me llama porque necesita algo? ¿Qué pasa si yo tengo una emergencia y tengo que llamar a algún lado, o si tengo que mandar un mensaje?… Me voy a morir, que estúpida!!! ¿Cómo me voy a olvidar el celu?
Así empezó mi jueves… Cada segundo que pasaba me preocupaba más por el hecho de no tener al endemoniado aparatito conmigo. No sabía a que hora me había tomado los breaks (porque no uso reloj y no se me pasaba por la cabeza mirar la hora en la computadora). Estaba todo el tiempo pensando en toda la gente que me quería contactar y yo no podía contestarle!!
Segunda llamada que atiendo en el día, llamada en la que la mujer de Minesotta hacía un mes que estaba sin teléfono, ella embarazada y sin poder contactar un médico, su marido perdiendo dinero dado que su segundo trabajo era telefónico, sus padres en otro Estado, con constanstes incendios, ella sin poder comunicarse con ellos. -”Estoy llamando desde el celular de mi cuñado, pero necesito que te apures porque se me acaban los minutos” – me dice en un tono casi desesperado-. “No te preocupes, este número es gratuito” -le aseguro- “No importa, en el celular es lo mismo grtatis o no te consume los minutos”- me replica-.
Le dí un par de instrucciones simples para comenzar a “troubleshootear” (argentinismo puro) el problema, pero me dice que ya intentó todo eso y no funciona, de hecho teléfono que tenía ahora era uno que le mandaron nuevo. Empiezo a repasar los comentarios de la cuenta, para ver que habían hecho los otros agentes, todo hicieron lo mismo y la communicación siempre se cortó en el medio. Me dije a mi misma que este no iba a ser el caso, ibámos a resolver el problema. Le insisto para que haga lo que yo le digo, para que lo haga rápido. Me pasa con el cuñado, me insulta, le explico, me insulta, no entiende, le explico, me insulta, me corta.
Incomunicación, eso es incomunicación. Vivir aislado y no tener teléfono. Pedir a yuda y no sentarse a escuchar lo que el otro te ofrece. Cerrarte en todo lo que hicieron los demás, no abrite a pensar que te puede pasar algo distinto. Eso es incomunicación.
Esa noche tuve una emergencia y no pude volver a casa, pase medio viernes sin celular también. Pero fue distinto, no me importo no tenerlo conmigo, entendí que había cosas peores.
A la tarde volví a casa, antes de ir a la facu. Lo encontré tirado en mi cama, apagado. Lo prendí. Ni un mensaje.
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