Mayo 17, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
EL PERIODO DE SATURNO
Habiendo visto, pues, que el principio de nuestro sistema y la obra de las Jerarquías creadoras, tal como lo describe la ciencia oculta, armoniza con las enseñanzas de la Biblia, examinaremos ahora las enseñanzas de la Biblia sobre los diferentes “Días de la Creación” y veremos cómo concuerdan con las enseñanzas ocultistas relativas a los Períodos de Saturno, Solar y Lunar; las tres y media revoluciones del Período Terrestre, y las Epocas Polar, Hiperbórea, Lemúrica y Atlante, que han precedido a la presente Epoca Aria.
Naturalmente, no puede darse una descripción detallada en pocas líneas como en el primer capítulo del Génesis, pero los puntos principales están en orden sucesivo allí, muy semejante a una fórmula algebraica de la Creación.
En el segundo versículo dice: “La Tierra era vasta y deshabitada, y la obscuridad era sobre la faz del abismo y los Espíritus de los Elohim flotaban sobre el abismo”. Al principio de la manifestación, lo que actualmente es la Tierra, estaba en el Período de Saturno, exactamente en la condición descrita, como puede verse apelando a la descripción ya dada sobre ese Período. No era “vacía e informe”, como dice la versión del Rey Jaime. Era caliente, y por lo tanto bien definida y separada del abismo del espacio, que era frío. Es cierto que era obscura, pero podía ser obscura y al mismo tiempo caliente, porque el calor “obscuro” precede necesariamente al calor brillante y visible. Sobre esa Tierra obscura del Período de Saturno flotaban las Jerarquías creadoras. Obraron sobre ella desde afuera y la moldearon. Y la Biblia, refiriéndose a ellas, las llama los “Espíritus de los Elohim”.
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de libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Mayo 8, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente

EN EL PRINCIPIO
La primera sentencia del Génesis es un buen ejemplo de lo que ya se ha indicado acerca de la interpretación del texto hebreo, interpretación que no puede cambiarse colocando diferentemente las vocales y dividiendo las palabras de otra manera.
Hay dos métodos bien conocidos para leer esa sentencia. El uno es: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”; el otro es: “Tomando de la siempre-existente esencia (del espacio) la doble energía formó el doble cielo”.
Mucho se ha dicho y escrito acerca de cuál de estas dos interpretaciones es correcta. La dificultad está en que el pueblo necesita algo firme y definido. Y afirman que si cierta explicación es verdadera, todas las demás tienen que ser falsas. Pero, evidentemente, no es éste el camino para llegar a la verdad, la cual tiene muchos aspectos y es múltiple. Cada verdad oculta requiere que se la examine de muy diferentes puntos de vista; cada uno de ellos presenta cierta fase de la verdad, y todos ellos son necesarios para arribar a una concepción completa y definida de lo que se esté considerando.
El mismo hecho de que esta sentencia, así como muchas otras del Thorah, puedan tener muchos significados, si bien es confundible para el no iniciado, es por el contrario iluminadora para aquel que tiene la clave, y mediante ella se ve la sabiduría trascendental y la maravillosa inteligencia de los que inspiraron el Thorah. Si se hubieran insertado las vocales y se hubieran dividido las palabras, hubiera habido únicamente una sola manera de leerlo, y estos grandes y sublimes misterios no hubieran podido ser ocultados en ellas. Esa hubiera sido la forma más natural de escribir, si los autores se hubieran propuesto escribir un libro “abierto” sobre Dios, pero no fue ése su propósito. Fue escrito únicamente para los iniciados, y únicamente puede ser bien comprendido por ellos. Se hubiera necesitado mucha menos destreza para escribir un libro claramente, que para encubrir su significado. Pero ningún trabajo es mal empleado, sin embargo, para dar informaciones, a su debido tiempo, a aquellos que están capacitados para ellas, al mismo tiempo que se ocultan a aquellos que aún no han ganado el derecho de poseerlas.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2011/11/en-el-principio.html
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Mayo 7, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente

CAPÍTULO XIV-
ANÁLISIS OCULTO DEL GÉNESIS
LIMITACIONES DE LA BIBLIA
En nuestro trabajo anterior al Capítulo XIII hemos hecho relativamente pocas referencias a la Biblia, pero ahora dedicaremos nuestra atención a ella en el resto del trabajo. No intentamos vindicarla (en la forma en la que comúnmente se conoce actualmente) como la única, verdadera e inspirada palabra de Dios; pero, sin embargo, es muy cierto que contiene muchos conocimientos ocultos inestimables. Este conocimiento está oculto, en gran extensión, debido a las interpolaciones y confusiones, y por haberse separado ciertas partes arbitrariamente, pretendiendo que eran “apócrifas”. Los ocultistas, que saben lo que se quiso significar, pueden, por supuesto, ver fácilmente qué proporciones son originales y cuáles las que han sido interpoladas. Aún así, si tomamos el primer capítulo del Génesis tal como está en las mejores traducciones que poseemos, encontraremos que desarrolla el mismo esquema evolutivo que hemos aplicado en la porción anterior de esta obra y que armoniza perfectamente con las enseñanzas ocultistas respecto a los Períodos, Revoluciones, Razas, etc. El bosquejo que allí se da es necesariamente condensado y brevísimo, mencionándose un Período en unas cuantas palabras; pero, sin embargo, el bosquejo subsiste.
Antes de proceder al análisis, es necesario decir que las palabras del lenguaje hebreo, especialmente el estilo antiguo, se suceden unas en otras y no están separadas o divididas como las de nuestro lenguaje. Añádese a esto que existía la costumbre de sacar las vocales de la escritura, de manera que su lectura depende mucho de donde se inserten aquéllas, y se verá cuán grandes son las dificultades que hay que sortear para acertar con el significado original. Un ligerísimo cambio puede alterar casi completamente el significado de cualquier sentencia.
Además de esas grandes dificultades debemos también saber que de los cuarenta y siete traductores de la versión del Rey Jaime (la más comúnmente usada en Inglaterra y Norte América) únicamente tres eran eruditos del hebreo, y de esos tres, dos murieron antes de que se tradujeran los salmos. Debemos tener en cuenta, además, que el acta que autorizaba la traducción prohibía a los traductores todo párrafo que pudiera desviar grandemente las creencias ya existentes o perturbarlas. Es evidente, por lo tanto, que las probabilidades de conseguir una traducción correcta eran bien escasas.
Ni esas condiciones fueron tampoco más favorables en Alemania, porque allí fue Martín Lutero el único traductor y hasta no la tradujo del texto original hebreo, sino simplemente de un texto latino. La mayoría de las versiones empleadas por los protestantes continentales de los diversos países son simples traducciones a diferentes idiomas de la traducción de Lutero.
Ciertamente, ha habido revisiones, pero no han mejorado grandemente la materia. Además, hay gran número de personas en este país que insisten en que el texto inglés de la versión del Rey Jaime es absolutamente exacto desde la primera hasta la última letra, como si la Biblia hubiera sido escrita originalmente en inglés y la versión del Rey Jaime hubiera sido una copia fidedigna del manuscrito original. Así que, los antiguos errores subsisten, a pesar de los esfuerzos que se han hecho para quitarlos.
Débese notar también que los que originalmente escribieron la Biblia no intentaron dar la verdad de una manera que todo el que quisiera pudiera leerla. Nada estaba tan lejos de su mente que escribir “un libro abierto sobre Dios”. Los grandes ocultistas que escribieron el Zohar son muy categóricos en este punto. Los secretos del Thorah no podían ser comprendidos por todos, como lo mostrará la cita siguiente:
“!Ay del hombre que ve en el Thorah (la ley) sólo simples recitados y palabras ordinarias! Porque, si en verdad, la contuvieran éstas, podríamos escribir aún hoy un Thorah mucho más digno de admiración. Pero no es así. Cada palabra del Thorah tiene un elevado significado y un misterio sublime… Los recitados del Thorah son los vestidos del Thorah. !Ay de aquel que tome esas vestiduras del Thorah por el Thorah mismo!… Los simples sólo notan los ornamentos y los recitados del Thorah. No saben nada más. No ven lo que está encerrado en estas vestiduras. El hombre más instruido no presta atención alguna a las vestiduras, sino al cuerpo que encierran”.
Las palabras que anteceden dan a entender claramente la significación alegórica. San Pablo también dice inequívocamente que la leyenda de Abraham y de los dos hijos que tuvo de Sara y de Hagar, es puramente alegórica (Gal, IV: 22-26). Muchos pasajes están velados; otros deben entenderse al pie de la letra; y nadie que no posea la clave oculta puede descifrar las profundas verdades encubiertas en lo que muy a menudo aparentan ser feísimas vestiduras.
El secreto respecto a esas materias profundas y el uso invariable de alegorías cuando se permitía a las masas el ponerse en contacto con verdades ocultas se hará también patente en las prácticas de Cristo, quien siempre se dirigió a las multitudes con parábolas, explicando después privadamente a sus discípulos el profundo significado en ellas contenido. En varias ocasiones El les impuso el secreto sobre esas enseñanzas privadas.
Los métodos de San Pablo están también en armonía con esto, pues da “leche” o las enseñanzas más elementales, a los “niños” en fe, reservando la “carne”, o las enseñanzas más profundas para los “fuertes”, esto es para aquellos que se han capacitado para comprenderlas y recibirlas.
La Biblia judía fue escrita originalmente en hebreo, pero no poseemos ni una sola línea de escritura original. Ya en el año 280 antes de Jesucristo se hizo una traducción al griego, la Septuagésima1. Aún en tiempos de Cristo, había ya una confusión tremenda y diversidad de opiniones respecto a lo que debía admitirse como original y a lo que había sido interpolado.Hasta después de la vuelta del destierro en Babilonia, no comenzaron los escribas a recopilar las diferentes escrituras, y alrededor del año 500 D. C. apareció el Talmud, con el primer
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1 Se llama “Septuagésima” a la versión griega del Antiguo Testamento, porque para efectuar ese trabajo se ocuparon setenta o más bien setenta y dos traductores. (N. del T.).
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texto semejante al actual, el que, en vista de los hechos mencionados, no puede ser perfecto.El Talmud estuvo en posesión de la escuela Masorética, la que desde el año 590 hasta el 800 D. C. estuvo principalmente en Tiberias. Después de enorme y pacientísima labor se escribió un Antiguo Testamento Hebreo, que es el más próximo al original que tenemos actualmente.Este texto masotérico es el que usaremos en la siguiente dilucidación del Génesis, y no confiando sobre la obra de un solo traductor, será complementada con una traducción alemana, obra de tres eminentes literatos hebreos: H. Arnheim, M. Sachs y Jul Furst, quienes cooperaron con un cuarto, y el Dr. Zunz, que fue también el editor.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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CAPÍTULO XIII – HACIA LA BIBLIA
En nuestros tiempos el espíritu misionero es muy fuerte. La Iglesias occidentales están enviando continuamente misioneros a todo el mundo para convertir a los pueblos de todas las naciones a sus credos; ni son ellos solos tampoco en sus esfuerzos de proselitismo.
El Oriente ha comenzado también con una fuerte invasión en los campos occidentales, y muchos cristianos que estaban descontentos con los credos y dogmas de los clérigos y que estaban buscando la verdad que satisficiera las ansias de su inteligencia por una explicación adecuada de los problemas de la vida, se han familiarizado y en muchos casos han aceptado las enseñanzas orientales del Budismo, Hinduismo, etc. Desde el punto de vista oculto, estos esfuerzos misioneros, sean de oriente o del occidente, no son deseables, pues son contrarios al tren de la evolución. Los grandes-Guias de la humanidad, que están a cargo de nuestro desarrollo, nos prestan la ayuda necesaria en ese sentido. La religión es una de esas ayudas, y hay muy buenas razones para que la Biblia que contiene no solo una sino dos religiones, la Cristiana y la Judía, haya sido dada solamente al occidente. Si buscamos diligentemente la luz, veremos la Suprema Sabiduría que nos ha dado esa doble religión y cómo ninguna otra religión actual, es apropiada para nuestras necesidades especiales. Con este fin tocaremos en este capítulo algunos puntos ya tratados antes en varios sitios. Durante las Épocas Polar , Hiperborea y Lemúrica, la tarea de guiar a la humanidad era comparativamente fácil, porque el hombre no tenía mente; pero cuando obtuvo ese elemento perturbador, durante la primera parte de la Época Atlante desarrolló la astucia, que es el producto de la mente no gobernada por el espíritu. La astucia obra ayudando al deseo, sin tener en cuenta si éste es bueno o malo, o de si puede traer alegría o dolor. A mediados de la Época Atlante el espíritu entró completamente dentro de sus vehículos y comenzó a trabajar en la mente, produciendo el pensamiento y la razón; la capacidad de deducir una causa dado el efecto inevitable que aquella produce. Esta facultad de razonamiento o lógica se desarrolló más completamente en la Época Aria, y, por lo tanto, los semitas originales (la quinta raza de la Época Atlante) eran un “pueblo elegido” para llevar esa facultad germinal a tal madurez, que impregnara completamente las mismas fibras de sus descendientes, quienes así se convirtieron en una nueva raza. La transmutación de la astucia en razón no fue una tarea fácil. Los primeros cambios en la naturaleza humana se efectuaron fácilmente. Podía entonces ser guiada sin dificultad porque no tenía deseos conscientes ni mente para guiarse, pero en el tiempo de los semitas originales se había hecho suficientemente astuta para sentir las limitaciones de su libertad y para evitar repetidas veces las medidas que se tomaban para mantenerla en linea. La tarea de guiarla fue entonces sumamente difícil, porque era necesario que tuviera alguna libertad de elección, para que a su debido tiempo pudiera aprender el dominio propio. Por lo tanto, se hizo una ley que decretaba recompensa inmediata por la obediencia y castigo instantáneo por la violación de aquella. Y de esta suerte se enseñó al hombre a razonar y a comprender de limitada manera que “el camino del transgresor es muy duro” y que debía “temer a Dios” o al Guía que lo conducía. De todos los que fueron elegidos como “simiente” para la nueva raza, solo unos pocos permanecieron fieles. La mayoría de ellos se rebelaron y, en lo que a ellos mismos concernía, frustraron completamente el propósito de su Guía, casándose con miembros de otras razas atlantes, dando así sangre inferior a sus descendientes. Esto es lo que quiere significar la Biblia cuando se habla de que los hijos de Dios se casaron con las hijas de los hombres. Por ese acto de desobediencia fueron abandonados y “perdidos”. Aun los mismos fieles murieron en lo que respecta al cuerpo en el Desierto de Gobi (el Desierto) en el Asia Central, la patria de nuestra raza actual. Y reencarnaron , como sus propios descendientes, por supuesto, y de esta manera heredaron la “Tierra de Promisión”, la Tierra como es ahora. Son las razas arias en las que la razón está desarrollándose a perfección. Los rebeldes abandonados fueron los Judíos, la mayoría de los cuales están gobernados todavía más por la facultad atlante de la astucia que por la razón. En ellos, el sentimiento de raza es tan fuerte que únicamente distinguen dos clases de pueblos: Judios y Gentiles. Ellos desprecian a las demás naciones y a su vez son despreciados por ellas, por su astucia, egoísmo y avaricia. No se niega que hagan caridades; pero es principalmente, si no exclusivamente, entre su propio pueblo y rara vez internacionalmente, como sucedió en el caso de los desastres ocurridos en Italia a consecuencia de los Terremotos, en el que todas las barreras de credos, razas, y nacionalidades se olvidaron ante el sentimiento de simpatía humana. En tales casos, como en el desastre de San Francisco, la naturaleza interna del hombre se hace más evidente que bajo cualesquiera otras circunstancias, y el observador atento puede entonces discernir la tendencia de la evolución. Entonces se manifiesta el hecho de que aunque en medio de las luchas de nuestra vida ordinaria lo olvidamos, sentimos en el corazón y reconocemos esa gran verdad de que todos somos hermanos y que la desgracia de uno es realmente sentida por todos. Tales incidentes determinan, por lo tanto, la dirección de la evolución. El dominio del hombre por la razón será sucedido por el del Amor, que actualmente obra independientemente y a veces hasta contrariamente a los dictados de la razón. Esta anomalía se produce porque el Amor actualmente es muy rara vez altruista y nuestra razón no siempre es cierta. En la “Nueva Galilea”, la próxima Sexta Época, el Amor se hará altruista y la razón aprobará sus dictados. La Fraternidad Universal se realizará entonces plenamente, y cada uno trabajará para el bien de todos, porque el egoísmo será una cosa del pasado. Para que este anhelado fin pueda realizarse, será necesario seleccionar otro “pueblo escogido” de los actuales linajes de reserva, como núcleo del cual pueda surgir la nueva raza. Esta selección no se hará contra la voluntad de los escogidos. Cada hombre debe elegir por sí mismo; debe entrar voluntariamente en las filas. Las razas no son sino rasgos evanescentes de la evolución. Antes de la terminación de la Época Lemúrica, hubo un pueblo elegido diferente de la humanidad ordinaria de aquel tiempo, que fue el antecesor de las razas atlantes. De la quinta raza de éstas, otro “pueblo elegido” se seleccionó, del cual descienden las razas arias, de las cuales ha habido ya cinco y habrá dos más. Pero antes del comienzo de una nueva Época deberá haber, sin embargo, “un nuevo cielo y una nueva tierra”; los rasgos físicos de la Tierra se cambiarán y disminuirá también su densidad. Habrá otra raza al principio de la próxima Época, pero después de ella desaparecerá todo pensamiento o sentimiento de raza. La humanidad constituirá entonces una vasta fraternidad, sin tener para nada en cuenta la menor distinción. Las razas son simplemente gradaciones de la evolución que deben atravesarse, pues en caso contrario no habría progreso alguno para los espíritus que en ellas se encarnan. Pero, aunque grados necesarios, son extremadamente peligrosos, y son , por lo tanto, causa de que los Guías de la humanidad tengan que obrar con mucho cuidado. Ellos llaman a esas dieciséis razas los “dieciséis senderos de destrucción”, porque mientras en las épocas precedentes los cambios sólo se efectuaban después de enormes intervalos, era más fácil que la mayoría de las entidades estuvieran prontas para ello; pero no sucede así con las razas. Éstas son comparativamente fugaces y, en consecuencia, hay que obrar con sumo cuidado, a fin de impedir que los espíritus se adhieran demasiado a las características de raza. Esto fue exactamente lo que sucedió con los espíritus que encarnaron en los cuerpos de la raza Judía. Se adhirieron tan firmemente a esa raza que siempre encarnan en la misma. “una vez Judío, siempre Judío”, es su lema.
Han olvidado completamente su naturaleza espiritual, y se glorían del hecho material de ser la “simiente de Abraham”. Por lo tanto, ni son “carne ni pescado”. No han tomado parte alguna en el desarrollo de la raza aria y, sin embargo, están más allá de los remanentes de los pueblos atlante y lemúrico que aún tenemos entre nosotros. Se han convertido en un pueblo sin patria, una anomalía en la humanidad. Debido a su limitación a esa idea de raza, el Guía de su tiempo se vio obligado a a abandonares y se “perdieron”. Con objeto de que pudieran cesar de considerarse a sí mismos como separados de otros pueblos, los Guías dirigieron contra ellos a otras naciones en diversas ocasiones y fueron llevados como cautivos y arrancados del país donde se habían asentado, pero en vano. Se negaron abiertamente a amalgamarse con los otros. Una y otra vez volvían como un solo hombre a sus áridas tierras. Profetas de su propia raza surgieron y les predicaron por amor y predijeron el desastre, pero sin resultado. Como esfuerzo final, para persuadirlos de que debían echar a un lado la adherencia a la raza, hemos visto la anomalía de que el Guía de la raza siguiente, el Gran Instructor Cristo, apareció entre los Judíos. Esto muestra además la compasión y la sabiduría de los Grandes Seres que guían la evolución. Entre todas las razas de la Tierra no había ninguna otra “perdida” en el mismo sentido que los judíos; ninguna otra necesitaba tanta ayuda. El haberles enviado a un extranjero, uno que no fuera de su propia raza, hubiera sido manifiestamente inútil. Anticipadamente se sabía que lo hubieran rechazado. Así como el gran espíritu conocido por el nombre de Booker T. Washington encarnó entre los negros y éstos le recibieron como uno de los suyos, habitándolo así para iluminarlos en manera tal que ningún blanco pudiera haberlo hecho, así también los Grandes Guías esperaban que la aparición de Jesús, como uno de los suyos, pudiera hacerlos aceptar sus enseñanzas y salir así de su adhesión a los cuerpos de su raza. Pero es muy triste ver cómo prevalecen los prejuicios humanos. “El vino entre Su propia sangre”, y ellos eligieron a Barrabás. No glorificó a Abraham ni a ninguna otra de sus antiguas tradiciones. El habló de “otro mundo”, de una nueva Tierra de Amor y Olvido, y repudió la doctrina de “ojo por ojo”. No les incitó a armarse contra el Cesar; si lo hubiera hecho, hubiera sido vitoreado como un libertador. Aun en ese respecto, fue mal comprendido hasta por sus discípulos, quienes lamentaron tanto su perdida esperanza de un reino terrestre, como lloraban a su Amigo muerto a manos de los romanos. El rechazo de Cristo por los judíos fue la prueba suprema de su adherencia a la raza. Desde entonces, todos los esfuerzos para salvarlos como conjunto dándoles profetas especiales e instructores, se abandonaron, y como se probó la futilidad de aislarlos en bloque, como último expediente se les mezcló con todas las naciones de la tierra. A pesar de todo, no obstante, la extrema tenacidad de este pueblo ha prevalecido hasta nuestros días y la mayoría continúan siendo ortodoxos. En América, sin embargo, está perdiéndose ligeramente. Las generaciones más jóvenes están comenzando a casarse fuera de la raza. A su tiempo se irá proveyendo un número de cuerpos siempre crecientes con cada vez menos características de raza para los espíritus judíos que se encarnen. Y de esta manera se salvarán, a pesar de ellos mismos. Se “perdieron” casándose con razas inferiores, y serán salvados amalgamándose con las más avanzadas. Como las actuales razas arias son seres humanos más racionales, capaces de aprovecharse de la experiencia del pasado, el medio más lógico de ayudarlas es decirles los estados de crecimiento pasados y el destino que cayó sobre los desobedientes judíos. Esos rebeldes tienen un recuero escrito de como los trataron sus Guías. En el se dice cómo fueron elegidos, rebelados, castigados; pero aún están llenos de esperanzas de una última redención. Esos escritos pueden ser aprovechables por nosotros para aprender cómo no debemos obrar. No tiene importancia el que, en el transcurso de las edades, se hayan mutilado, y que los judíos de hoy tengan la ilusión de ser un “pueblo elegido”; la lección que podemos tomar de sus experiencias no es por eso menos estimable. Podemos aprender como un “pueblo elegido” puede desobedecer a su Guía, frustrar sus planes y limitarse a una raza durante edades. Su experiencia debe ser una buena recomendación para cualquier futuro “pueblo elegido”. Y esto lo dice San Pablo en términos inequívocos. (Heb. II:3-4). “Porque si la palabra de los ángeles era firme y cada transgresión y desobediencia recibía una justa recompensa, ¿ cómo escaparemos a ella si descuidamos tan gran salvación?” Y San Pablo estaba hablando a los cristianos, pues los Hebreos a quienes escribió esto, eran “conversos” y habían aceptado a Cristo; eran gente de la que él, San Pablo, esperaba que en alguna vida futura, hubiera podido contarse entre el nuevo “pueblo elegido”, que voluntariamente siguiera a su Guía y desarrollara la facultad de la percepción espiritual y el Amor, la intuición, que sucederá a la propia investigación y a la razón. Las enseñanzas cristianas del Nuevo Testamento pertenecen particularmente a las razas adelantadas del mundo occidental. Está implantándose especialmente entre el pueblo de los Estados Unidos, porque como el objeto de la nueva raza de la Sexta Época será la unificación de todas las razas, los Estados Unidos (1) se
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están convirtiendo en un lugar donde todo se mezcla, donde todas las naciones de la tierra se están amalgamando, y de esta amalgama se derivará el próximo “pueblo elegido”. Esos espíritus, de todos los países de la tierra, que se han esforzado en seguir las enseñanzas de Cristo, conscientemente o no, encarnarán allí, con el propósito de dárseles las condiciones apropiadas para ese desarrollo. De ahí que el judío nacido en América sea diferente de los judíos de otros países. El mismo hecho de que hayan nacido en el Mundo Occidental prueba que se está emancipando el espíritu de su raza y, por consiguiente, que se ha adelantado a los judíos ortodoxos del viejo mundo cristiano, como eran sus padres, pues de lo contrario no habrían concebido la idea de romper sus lazos antiguos y venir a América. Por lo tanto, el judío nacido en América es el precursor que preparará el sendero que seguirán sus compatriotas más tarde. Vemos, pues, que la Biblia contiene las enseñanzas que necesitan especialmente los pueblos occidentales, quienes pueden aprender una lección del ejemplo horrendo de la raza judía, tal como se relata en el Antiguo Testamento, y pueden aprender a vivir las enseñanzas que Cristo da en el Nuevo Testamento, ofreciendo voluntariamente sus cuerpos como un sacrificio viviente sobre el altar de la Fraternidad y del Amor.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com.ar/2011/12/capitulo-xiii-hacia-la-biblia.html
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Abril 24, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
LOS DIECISÉIS SENDEROS DE DESTRUCCIÓN
Las dieciséis razas son llamadas los “dieciséis senderos de destrucción”, porque siempre hay en cada raza el peligro de que el alma pueda adherirse demasiado a la raza; de que se sumerja tanto en las características raciales que no pueda sobrepasar la idea de raza, y fracasaría entonces en su progreso; hay el peligro de que se cristalice tanto en esa raza que se confine a los cuerpos
de la misma, cuando éstos comiencen a degenerar, como sucedió con los judíos.
En los Períodos, Revoluciones y Epocas en los que no hay razas, hay mucho más tiempo y la probabilidad de fosilizarse no es tan grande ni tan frecuente. Pero las dieciséis razas nacen y mueren en un tiempo tan relativamente corto, que existe el peligro muy grave de adherirse demasiado a condiciones que deben dejarse atrás.
Cristo es el Gran Guía Unificador de la Sexta Epoca, y enunció esta ley cuando emitió esas poco comprendidas palabras: “Si alguien viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a sus hijos, y a sus hermanos, y a sus hermanas, y hasta su propia vida también, no puede ser mi discípulo”. “Y cualquiera que no lleve su cruz y venga tras mí, no puede ser mi discípulo” “… quienquiera que no abandone todo lo que tenga, no puede ser mi discípulo”.
Esto no quiere decir que debemos dejar o desestimar los lazos familiares, sino que debemos elevarnos más allá de ellos. Padre y madre son “cuerpos”; todas las relaciones son parte de la raza que Pág. 263 – 264 pertenece a la Forma. Las almas deben reconocer que no son cuerpos ni razas, sino Egos que están luchando por la perfección. Si un hombre se olvida de esto y se identifica con la raza -adhiriéndose a ella con patriotismo fanático- es lo mismo que fosilizarse en ella cuando sus compañeros hayan pasado a otras alturas del Sendero de Realización.
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Abril 13, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
LA EPOCA ARIA
El Asia Central fue la patria de las razas arias, descendientes de los semitas originales. De estos partieron todas ellas. Es innecesario describirlas aquí, pues las investigaciones históricas han revelado suficientemente sus principales rasgos.
En la época presente (la quinta o Aria), el hombre conoció el uso del fuego y de otras fuerzas, cuyo divino origen se le ocultó intencionalmente, a fin de que pudiera emplearlo libremente para los más elevados propósitos de su propio desenvolvimiento. Por lo tanto tenemos en la actual época dos clases: La una que mira a la Tierra y al hombre como siendo de origen divino; la otra que ve todas las cosas desde un punto de vista puramente utilitario.
Los más avanzados de nuestra humanidad obtuvieron al principio de la Epoca Aria las Iniciaciones superiores, para que pudieran ocupar el lugar de los Mensajeros de Dios, o sean los Señores de Venus. Tales Iniciados humanos fueron desde ese tiempo los únicos mediadores entre el hombre y Dios. Aunque no aparezcan públicamente ni muestren signos o maravillas, son, sin embargo, los Guías y Maestros. El hombre quedó en completa libertad de buscarlos o no, según deseara.
Al final de nuestra Epoca actual el más elevado Iniciado aparecerá públicamente, cuando un número suficiente de humanidad ordinaria lo desee, y nos someteremos voluntariamente a ese Guía.
Formaráse así, entonces, el núcleo para la última raza que aparecerá al principio de la Sexta Epoca. Después de aquel momento, las razas y naciones cesarán de existir. La humanidad formará entonces una Fraternidad Espiritual como antes del fin de la Epoca Lemúrica.
Los nombres de las razas que han aparecido sobre la Tierra, durante la Quinta Epoca hasta ahora, son los siguientes:
1. -La Aria, que fue hacia el sur de la India.
2. -La Babilonio-Asirio-Caldea.
3. -La Perso-Greco-Laina.
4. -La Céltica.
5. -La Teutónico-Anglo-Sajona (a la que pertenecemos)1.
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1 – Así dice el original inglés, refiriéndose sin duda el autor al área racial en la cual se difundió primeramente esta obra. (N. del T.).
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De la mezcla de las diferentes nacionalidades que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos, vendrá la “simiente” para la última raza, al comenzar la Sexta Epoca.
Dos razas más se desarrollarán en nuestra Epoca actual, siendo una de ellas la Eslava. Cuando en el transcurso de centenares de años, el Sol (debido a la precesión de los equinoccios) haya entrado en el signo de Acuario, el pueblo ruso y las razas eslavas en general alcanzarán un grado de desarrollo espiritual que los llevará mucho más allá de su condición actual. La música será el factor principal para llevarlo a cabo, porque en alas de la música el alma, que es por ella afectada, puede volar hasta el mismo Trono de Dios, adonde no puede llegar el intelecto. El desarrollo obtenido de esa manera no es, sin embargo, permanente, por ser unilateral y no estar, por lo tanto, en armonía con la ley de la evolución, la que exige que, para que el desenvolvimiento sea permanente, debe ser equilibrado; o en otras palabras, que la espiritualidad debe evolucionar a través, o por lo menos igualmente, con el intelecto. Por esta razón la civilización eslava será de vida corta, pero será grande y feliz mientras dure, porque ha nacido del dolor y de sufrimiento sin cuento, y la ley de Consecuencia le llevará lo contrario a su debido tiempo.
De los eslavos descenderá un pueblo que formará la última de las siete razas de la Epoca Aria; y del pueblo de los Estados Unidos descenderá la última de todas las razas de este esquema evolutivo, que comenzará su curso al principio de la Sexta Época.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa012.htm
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