El Período de Saturno

El Período de Saturno


Los globos del período de Saturno estaban formados por substancia mucho más fina y sutil que nuestra Tierra, como se evidenciará estudiando los diagramas 7 y 8, que el estudiante debiera tener muy a mano, como referencia mientras estudia el asunto. El Globo más denso de ese período estaba situado en la misma porción del Mundo del Pensamiento, ocupada por los globos más sutiles del período actual, la Región del Pensamiento Concreto. Estos globos no tenían consistencia, tal como generalmente podemos sentir. El “Calor” es lo que más se aproxima a la verdadera idea de lo que era el antiguo Período de Saturno. Era muy obscuro; y si una persona hubiera podido penetrar en el espacio ocupado por él no hubiera visto nada. En torno suyo, suyo todo hubiera sido obscuridad, pero hubiera podido sentir su calor.

Para el materialista será, por supuesto, locura el llamar a cosa semejante un “Globo” y afirmar que era el campo de evolución de la vida y de la forma. Sin embargo, cuando estudiamos la teoría nebular, comprendemos fácilmente que la nebulosa debió haber sido obscura antes de iluminarse y que debió estar caliente antes de poder ser ígnea. Ese calor debió haberse producido por el movimiento, y el movimiento es vida.


Los espíritus virginales, que debían desarrollar conciencia y forma, fueron colocados en ese globo, o mejor dicho, todo el globo estaba compuesto por espíritus virginales, así como la frambuesa está compuesta de un gran número de pequeñas frambuesas. Fueron incorporadas al Globo en la misma forma que la vida que anima al mineral está incorporada en la Tierra. Por lo tanto, se dice, entre los ocultistas científicos, que en el Período de Saturno el hombre atravesó el estado mineral.


Fuera de ese “Globo de Calor” -en su atmósfera, por decirlo así estaban las grandes Jerarquías Creadoras, que ayudaban a los espíritus virginales; pero por el momento nos referiremos a los principales únicamente, a aquellas que realizaron el trabajo más importante en el Período de Saturno.


En terminología rosacruz, esas jerarquías son denominadas los “Señores de la Llama”, debido a la brillante luminosidad de sus cuerpos y a sus grandes poderes espirituales. En la Biblia se las llama “Tronos”, y ayudaron al hombre por su libre voluntad. Estaban tan avanzadas que esta manifestación evolutiva no podía proporcionarles nuevas experiencias, y por lo tanto, ninguna sabiduría más; y lo mismo podríamos decir de dos Jerarquías de orden más elevado aún, que se nombrarán más tarde. Las restantes jerarquías creadoras, con objeto de completar su propia evolución, se vieron impelidas a trabajar en y con el hombre.


Estos Señores de la Llama estaban fuera del obscuro globo de Saturno, y sus cuerpos emitían una luz fortísima, y proyectaban, por así decirlo, sus imágenes sobre la superficie de ese antiguo globo, que era tan poco impresionable que reflejaba múltiplemente, como un eco, todo cuanto se ponía en contacto con él, reflejando las imágenes multiplicadas. Esto es lo que en el mito griego se quiere significar cuando se habla de que Saturno devoraba a sus propios hijos.


Sin embargo, por repetidos esfuerzos durante la primera evolución, los Señores de la Llama consiguieron implantar en la vida evolucionante el germen que ha desarrollado nuestro cuerpo físico. Este germen se desarrolló un tanto durante el resto de las seis primeras revoluciones, obteniendo la capacidad de desarrollar los órganos de los sentidos, especialmente el del oído. Por lo tanto, el oído es el órgano más desarrollado que poseemos. Es el instrumento que conduce con la mayor exactitud todas las impresiones que recibe del exterior hasta la conciencia. Está menos sujeto a las ilusiones del Mundo Físico que cualquier otro sentido.


La conciencia de la vida evolucionante de ese período era semejante a la del mineral actual -un estado de inconsciencia análoga a la de los médiums en trance profundo-, si bien durante las primeras seis revoluciones la vida evolucionante trabajó el germen del cuerpo denso bajo la dirección y con ayuda de las diversas jerarquías creadoras. A la mitad de la séptima revolución los Señores de la Llama, que habían permanecido inactivos desde el momento en que proporcionaron el germen del cuerpo denso en la primera revolución, se hicieron activos nuevamente, esta vez con objeto de despertar el principio espiritual más elevado, y produjeron la actividad inicial del espíritu divino en el hombre.


Así que el hombre debe su vehículo más elevado y el más inferior -el espíritu divino y el cuerpo denso- a la evolución del Período de Saturno. Estos Señores de la Llama ayudaron a esa manifestación voluntariamente, sin que nada los obligara, en manera alguna, a hacerlo.


La obra de las varias jerarquías creadoras no comienza en el globo A al principio de un Período o de una Revolución, sino que empieza a la mitad de una revolución, creciendo en fuerza y alcanzando su mayor eficacia en la mitad de la Noche Cósmica, la que tiene lugar lo mismo entre las revoluciones que entre los períodos. Entonces empieza a declinar gradualmente, y la oleada de vida va desapareciendo hasta la mitad de la próxima revolución.


Así que la obra de los Señores de la Llama con objeto de despertar la conciencia germinal, fue más activa y eficiente durante el período de reposo entre los períodos de Saturno y Solar.


Repetimos nuevamente que una Noche Cósmica no debe ser considerada como un período de inactividad. No es una existencia inerte, según ya vimos al estudiar la vida de un individuo desde su muerte hasta el próximo nacimiento. Y así sucede igualmente después de la gran muerte de todos los globos de un Período. Es una cesación de manifestación activa, con objeto de que pueda desarrollarse una actividad subjetiva proporcionalmente más aguda.

Quizá la mejor idea de la naturaleza de esta actividad nos la puede proporcionar la observación de lo que ocurre cuando una fruta madura cae bajo tierra. La fermentación y la desintegración es lo que se presenta primero; pero de todo ese caos brota la nueva planta, surgiendo hacia el aire y a la luz del Sol. Y así, también, cuando termina un período, todo se resuelve en un caos conglomerado, a primera vista imposible de ordenarlo. Pero a su debido tiempo, sin embargo, se forman los globos de un nuevo período y se convierte en Mundos habitables por el hombre. Después la vida evolucionante se transfiere a los cinco globos obscuros que atraviesa durante la Noche Cósmica, para comenzar las actividades de un nuevo día creador, pero en medio de un ambiente distinto, preparado y exteriorizado durante el transcurso y por medio de las actividades desplegadas en la Noche Cósmica. Así como las fuerzas producidas por la fermentación de la fruta estimulan la semilla y fertilizan la tierra en la que crece, así también los Señores de la Llama estimulan el germen del espíritu divino, especialmente durante la Noche Cósmica entre los períodos de Saturno y Solar, continuando en su actividad hasta la mitad de la primera revolución del Período Solar.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa008.htm
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2012/01/el-periodo-de-saturno.html
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El Hilo de Ariadna

CAPÍTULO VIII – LA OBRA DE LA EVOLUCION

El Hilo de Ariadna


Habiendo estudiado los Mundos, los Globos y las Revoluciones que constituyen el sendero de la evolución durante los siete Períodos, podemos ahora considerar la obra efectuada en cada Período, así como los métodos empleados para realizarla.

El hilo de Ariadna nos guiará a través de esa masa de Globos, Mundos, Revoluciones y Períodos, y lo encontramos, si recordamos claramente que los espíritus virginales que constituyen la oleada de vida evolucionante se hicieron completamente inconscientes cuando comenzaron su peregrinaje evolutivo a través de los cinco mundos de substancia más densa que el Mundo de los Espíritus Virginales. El propósito de la evolución es hacerlos plenamente conscientes y capaces de dominar la materia de todos los mundos, y, por lo tanto, las condiciones de los diversos globos, Mundos, Revoluciones y Períodos están ordenadas teniendo en cuenta tal finalidad. Durante los Períodos de Saturno, Solar y Lunar, y la pasada mitad del actual Período Terrestre, los espíritus virginales habían construido inconscientemente sus diferentes vehículos, bajo la dirección de exaltados Seres que guiaron su progreso y despertándolos gradualmente hasta que adquirieron su estado actual de conciencia de vigilia. Este período se llama “Involución”.

Desde los tiempos actuales, hasta el fin del Período de Vulcano, los espíritus virginales, que forman ahora nuestra humanidad, perfeccionarán sus vehículos y expandirán su conciencia a los cinco Mundos por sus propios esfuerzos y genios. Este período se denomina “Evolución”.

Lo anterior es la clave para comprender lo que sigue.
El comprender perfectamente el esquema de la evolución planetaria, que ha sido bosquejado en las páginas precedentes, es de valor importantísimo para el estudiante. Aunque algunos creyentes en las leyes de Consecuencia y Renacimiento parecen pensar que la posesión de tales conocimientos no es esencial, y, además, de poca utilidad, diremos, por el contrario, que es de la mayor importancia para el diligente estudiante de esas dos leyes, el comprender dicho esquema. Ejercita la mente por medio de pensamientos abstractos y la eleva sobre las cosas de la existencia concreta, ayudando a la imaginación a remontarse sobre los enmarañados afanes del propio interés. Como ya se indicó al estudiar el Mundo del Deseo, el Interés es lo que impulsa a la acción, si bien en nuestro presente grado de progreso el Interés se despierta generalmente por egoísmo. Algunas veces es de naturaleza muy sutil, pero aguijonea la acción de varias maneras. Toda acción inspirada por el interés genera ciertos efectos que actúan sobre nosotros, y , en consecuencia, nos rozamos con las acciones que tienen que ver con los mundos concretos. Pero si nuestras mentes están ocupadas con asuntos tales como las matemáticas o el estudio de las fases planetarias de la evolución, estamos en la Región del Pensamiento puramente Abstracto, más allá de la influencia del sentimiento, y la mente se dirige hacia arriba, a los dominios espirituales, a la liberación. Cuando estamos extrayendo raíces cúbicas, o multiplicando números, o meditando sobre los períodos, revoluciones, etc., no sentimos nada sobre ellos. No peleamos porque dos veces dos hagan cuatro. Si se mezclaran nuestros sentimientos, quizá trataríamos de convertirlos en cinco y nos pelearíamos con todo aquel que, por razones personales, quisiera que sólo fueran tres; pero en matemáticas la Verdad es clara y palpable, y, por lo tanto, elimina todo sentimiento. Por esto, para el hombre corriente, deseoso de vivir en sus emociones, las matemáticas son cosas áridas y sin interés. Pitágoras ordenaba a sus discípulos que vivieran en el Mundo del Espíritu Eterno y exigía a los que deseaban instrucciones, que estudiaran en primer lugar las matemáticas. Una mente capaz de comprender las matemáticas está por encima de lo corriente y es capaz de elevarse hasta el Mundo del Espíritu, porque no está sujeta al Mundo de la Emoción y del Deseo. Cuánto más nos acostumbremos a meditar sobre los Mundos Espirituales, más fácilmente podremos remontarnos sobre las ilusiones que nos rodean en esta existencia concreta, donde los sentimientos de Interés y de Indiferencia obscurecen la Verdad y nos sugestionan, así como la refracción de los rayos luminosos en las capas atmosféricas de la Tierra nos hace concebir ideas acerca de la posición ocupada por la luminaria que lo emite.

Por tanto, el estudiante que desea conocer la Verdad; que quiere penetrar e investigar los dominios del Espíritu; que anhela liberarse de los afanes de la carne tan rápidamente como lo permita su salvaguardia, seguridad y crecimiento conveniente, debe estudiar lo que sigue tan perfectamente como le sea posible, y debe también asimilar y fijar bien en su mente esas concepciones de los Mundos, Globos y Períodos. Si desea progresar en esta forma, el estudio de las matemáticas y de la obra “The Fourth Dimension” (”La Cuarta Dimensión”), de Hinton, son ejercicios admirables de pensamiento abstracto. Esa obra de Hinton (aunque básicamente errónea, porque el Mundo del Deseo de cuatro dimensiones no puede ser encontrado por métodos de tres dimensiones) ha abierto los ojos de muchas personas que la han estudiado y las ha hecho clarividentes. Y, además, recordando que la lógica es el mejor maestro en cualquier Mundo, es muy cierto que el individuo que consiga entrar en los mundos suprafísicos por medio de tales estudios, no se encontrará aturdido, sino que podrá estar en perfecto dominio de sí, bajo cualquier circunstancia.

Un bosquejo estupendo es el que estamos desarrollando, y cuando se van agregando más y más detalles, su complejidad se hace casi inconcebible. Cualquiera que sea capaz de comprenderlo, será bien recompensado por grande que sea el trabajo que tenga que hacer para ello. Por lo tanto, el estudiante deberá leer con lentitud, repetir muy a menudo y meditar mucho y profundamente.

Este libro, y especialmente este capítulo, no puede leerse así a la ligera. Cada sentencia tiene su valor y es el sostén de la que le sigue, al mismo tiempo que presupone el conocimiento de lo que antecede. Si no se estudia el libro a fondo sistemáticamente, se irá haciendo cada vez más incomprensible y confuso. Si por el contrario, se estudia y medita bien conforme se va leyendo, se encontrará que cada página queda iluminada por el conocimiento adquirido con el estudio de las precedentes.

Ninguna obra de esta clase, que trate de los aspectos más profundos del Gran Misterio del Mundo que la mente humana en su estado actual de desarrollo es capaz de comprender, puede escribirse de manera tal que sea posible leerla ligeramente. Y aún así, las fases más profundas que podemos comprender por el momento no son más que el abecé del esquema, como se nos revelará cuando nuestras mentes sean capaces de comprender más, en los posteriores estados de desarrollo, como superhombres.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa008.htm
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REVOLUCIONES Y NOCHES CÓSMICAS


REVOLUCIONES Y NOCHES CÓSMICAS


El período de Saturno es el primero de los siete períodos, y en este primer estado los espíritus virginales dieron su primer paso hacia la evolución de la conciencia y de la forma. Refiriéndonos al diagrama 7, se verá que este impulso evolutivo da siete vueltas alrededor de los siete globos, A, B, C, D, E, F y G, mostrando la espiral la dirección.

Primeramente, una parte de la evolución se realiza en el globo A, situado en el Mundo del Espíritu Divino, el más sutil de los cinco Mundos que forman el campo de la evolución. Entonces, muy gradualmente, la vida evolucionante se va transfiriendo al globo B, que está situado en el Mundo del Espíritu de Vida, un tanto más denso. Aquí se realiza un nuevo grado de evolución. A su debido tiempo la vida evolucionante está pronta para entrar en el Globo C, que está situado y compuesto de la aún más densa substancia de la Región del Pensamiento Abstracto. Después de aprender las lecciones correspondientes a este estado de existencia, la oleada de vida sigue hasta el globo D, que está situado y formado por la substancia de la Región del Pensamiento Concreto. Este es el grado más denso de materia alcanzado por la oleada de vida durante el período de Saturno.

De este punto la oleada de vida es llevada hacia arriba al globo E, que está situado en la Región del Pensamiento Abstracto, como lo está también el globo C. Este es el estado involucionario, y la substancia de los mundos se hace cada vez más densa durante todo el tiempo. La tendencia en todo es la de hacerse más y más denso y más sólido conforme va pasando el tiempo; y además, como el sendero evolutivo es en espiral, es claro que aunque se pase por los mismos puntos, las condiciones no son nunca las mismas, sino que están en un plano superior y más avanzado.

Cuando se ha completado el trabajo en el globo E, se efectúa el siguiente grado en el globo F, que está situado en el Mundo del Espíritu de Vida, lo mismo que el globo B; de allí se asciende hasta el globo G. Cuando se ha efectuado este trabajo, la oleada de vida ha dado una vuelta en torno de los siete globos; una vez hacia abajo y vuelto hacia arriba a través de los cuatro mundos, respectivamente. Esta jornada de la oleada de vida se denomina
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Diagrama 7: Periodo De Saturno
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una Revolución, y siete Revoluciones forman un período. Durante un Período, la oleada de vida da siete vueltas a través de los cuatro mundos.

Cuando la oleada de vida ha hecho por completo sus siete vueltas en torno de los siete globos, o sean siete Revoluciones, termina el primer Día de Creación y a continuación sigue una Noche Cósmica de reposo y asimilación, después de la cual alborea el Período Solar.

Similarmente a la noche de sueño entre dos días de la vida humana y el intervalo de reposo entre dos vidas terrestres, esta Noche Cósmica de reposo, después del período de Saturno, no es un intervalo de reposo pasivo, sino el tiempo de preparación para la actividad que debe desarrollarse en el próximo Período Solar, en el que el hombre naciente debe sumergirse más profundamente en la materia. Por lo tanto, se hacen necesarios nuevos globos, cuyas posiciones en los siete mundos sean diferentes de las ocupadas por los mundos del Período de Saturno. El proveer esos globos nuevos y las demás actividades subjetivas ocupan a los espíritus evolucionantes durante el intervalo entre Períodos: la Noche Cósmica. La forma en que se procede es la siguiente:

Cuando la oleada de vida ha dejado el globo A en el Período de Saturno, por última vez, ese globo comienza a desintegrarse lentamente. Las fuerzas que lo formaron son transferidas entonces del Mundo del Espíritu Divino (en el que se encuentra el globo A durante el Período de Saturno) al Mundo del Espíritu de Vida ( en el que se encuentra el globo A en el Período Solar). Esto podrá verse en el diagrama 8.

Cuando la oleada de vida ha dejado el globo B, en el Período de Saturno, por última vez, también empieza a disgregarse, y sus fuerzas, similarmente al átomo-simiente de los vehículos humanos, se emplean como núcleo para el globo B en el Período Solar, estando situado entonces ese globo en la Región del Pensamiento Abstracto.

De parecida manera, las fuerzas del globo C son transferidas a la Región del Pensamiento Concreto que absorben de esa Regíon la substancia necesaria para la construcción del nuevo globo C en el venidero Período Solar. El globo D es transmutado y colocado análogamente en el Mundo del Deseo. Los globos E, F y G, en el orden que se indican, son transferidos en forma semejante. El resultado de todo esto es que, como se ve en el diagrama 8, en el Período Solar todos los globos están situados un grado más abajo, en materia densa, que en el Período de Saturno, de manera que la oleada de vida, después de surgir de la Noche Cósmica de Reposo .entre la última actividad del Globo G del Período de Saturno y la primera actividad del globo A del Período Solar se encuentra con un nuevo alrededor ambiente, lo que le da facilidades para nuevas experiencias.

La oleada de vida circula ahora siete veces en torno de los siete globos durante el Período Solar, bajando y subiendo siete veces a través de los cuatro mundos o regiones en los que están situados esos globos. Y se efectúan siete Revoluciones en el Período Solar, lo mismo que en el de Saturno.

Cuando la oleada de vida abandona el globo A en el Período Solar, por última vez, ese globo comienza a disgregarse. Sus fuerzas son transferidas a la Región del Pensamiento Abstracto, más densa, donde forman un planeta que será utilizado en el Período Lunar. De la misma manera, las fuerzas de los demás globos son transferidas y sirven de núcleos para los globos del Período Lunar, tal como lo muestra el diagrama 8, siendo el proceso el mismo exactamente que cuando los globos pasaron de sus sitios del Período de Saturno a las posiciones ocupadas durante el Período Solar. De esta manera los globos del Período Lunar se encuentran un grado más abajo en la materia que en el Período Solar, estando situado el globo más inferior (el D) en la Región Etérica del Mundo Físico. Después del intervalo de Noche Cósmica entre el Período Solar y Período Lunar, la oleada de vida comienza su curso en el globo A de la última, completando a su debido tiempo sus siete revoluciones, como anteriormente. Entonces hay otra Noche Cósmica, durante la cual quedan los globos transferidos un grado más abajo, y entonces el globo más denso está situado en la Región Química del Mundo Físico, como lo muestra el citado diagrama 8.

Este es el Período Terrestre y el globo inferior y más denso (el D) es nuestra Tierra actual.

La oleada de vida parte también del globo A, después de la Noche Cósmica que sucedió al Período Lunar. En el actual Período Terrestre ha circulado ya tres veces en torno de los siete globos y está actualmente en el globo D, en su cuarta revolución.

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Diagrama 8: Las 777 Encarnaciones
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Aquí en la Tierra, en la actual cuarta revolución, se alcanzó la mayor densidad de materia, el nadir de la materialidad, hace unos cuantos millones de años. Desde entonces la tendencia es hacia la sutilización. Durante las tres revoluciones y media que faltan para completar este período, la condición de la Tierra se irá haciendo cada vez más etérea, y en el próximo — el Período de Júpiter — el globo D volverá a encontrarse situado en la Región Etérica, como estaba en el Período Lunar, elevándose los demás globos, también, correspondientemente.

En el Período de Venus se situarán en los mismos Mundos que cuando se estaba en el Período Solar. Los globos del Período de Vulcano tendrán la misma densidad y estarán situados en los mismos Mundos en que estaban los globos del Período de Saturno. Todo esto se detalla en el diagrama 8.

Cuando la oleada de vida haya completado su trabajo en el Período Terrestre, y cuando haya pasado la Noche Cósmica que le seguirá, aquella dará sus siete Revoluciones en torno de los globos del Período de Jupiter. A continuación seguirá la correspondiente Noche Cósmica con sus actividades subjetivas; después de ellas las siete revoluciones del Período de Venus; después de otro descanso, el que será sucedido por el último de los Períodos de nuestro esquema actual de evolución: el Período de Vulcano. La oleada de vida también hará sus siete revoluciones en ese período, y al fin de la última Revolución todos los globos se disolverán y la oleada de vida será reabsorbida por Dios durante un período de tiempo igual en duración al empleado por todos los siete Períodos de actividad. Dios Mismo se sumerge entonces en el Absoluto durante la Noche Universal de asimilación y preparación para otro Gran Día.

Otras evoluciones más grandes seguirán entonces, pero sólo podemos hablar de los siete Períodos ya descriptos.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa007.htm
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Los Siete Períodos

Los Siete Períodos


El esquema evolutivo se lleva a cabo a través de esos cinco Mundos en siete grandes Períodos de Manifestación, durante los cuales los espíritus virginales o vidas evolucionantes se convierten primero en hombres, y después en dioses.

Al principio de la Manifestación, Dios diferencia dentro de Sí Mismo (no de sí mismo) esos espíritus virginales, como chispas de una Llama, de la misma naturaleza que ésta, capaces de expandirse hasta convertirse ellas también en Llamas. La Evolución es el proceso que realiza ese fin. En los espíritus virginales están contenidas todas las posibilidades de su Divino Padre, incluso el germen de la voluntad independiente, lo que los hace capaces de originar nuevas fases no latentes en ellos. Las posibilidades latentes se transforman en poderes dinámicos y facultades aprovechables durante la evolución, mientras que la voluntad independiente produce puntos de partida nuevos y originales, o sea Epigénesis.

Antes del principio de su peregrinación a través de la materia, los espíritus virginales se encontraban en el Mundo de los Espíritus Virginales, el próximo al más elevado de los siete mundos. Ellos tienen Conciencia Divina, pero no la conciencia de sí, del yo. Esta conciencia, el poder anímico y la mente creadora son las facultades que se adquieren en la evolución.

Cuando los espíritus virginales están sumergidos en el Mundo del Espíritu Divino quedan ciegos e inconscientes en ese estado de materia. Están ya ajenos a las condiciones exteriores como lo está el hombre sumergido en trance profundo. Este estado de inconsciencia prevalece en el primer período.

En el segundo período adquiere la conciencia del sueño sin ensueños; en el tercero alcanza el estado de sueño con ensueños, y a la mitad del cuarto período, al que hemos llegado ahora nosotros se adquiere la plena conciencia de vigilia humana. Esta conciencia pertenece únicamente a la más inferior de los siete mundos. Durante el restante medio período actual y los tres períodos completos subsiguientes el hombre debe expandir su conciencia hasta comprender los seis mundos superiores a este Mundo Físico.

Cuando el hombre pasó a través de estos mundos en su descenso, sus energías eran dirigidas por los Seres Superiores que lo ayudaron a enviar la energía inconsciente hacia adentro para construir los vehículos apropiados. Por último, cuando había avanzado y equipándose suficientemente con su triple cuerpo, instrumento necesario, entonces esos elevados seres “le abrieron los ojos” y le hicieron dirigir su mirada hacia afuera, sobre la Región Química del Mundo Físico, para que sus energías pudieran conquistarla.

Cuando el hombre se haya preparado por su trabajo en la Región Química, su próximo paso de progreso será la expansión de su conciencia, hasta incluir la Región Etérica; después el Mundo del Deseo, etcétera.

En terminología rosacruz, los nombres de los siete períodos son los siguientes:

1. El Período de Saturno

2. El Período Solar

3. El Período Lunar

4. El Período Terrestre
5. El Período de Júpiter
6. El Período de Venus
7. El Período de Vulcano

Estos períodos son renacimientos sucesivos de nuestra Tierra.

No debe creerse que los períodos arriba mencionados tengan algo que ver con los planetas que giran alrededor del Sol como nuestra Tierra. En realidad, nunca se repetirá lo suficiente que no hay relación alguna entre esos planetas y los períodos nombrados. Los períodos son simplemente las encarnaciones pasadas, presentes y futuras de nuestra Tierra, “condiciones” a través de las cuales ha pasado, está pasando y pasará en el futuro.

Los tres primeros períodos mencionados (de Saturno, Solar y Lunar) pertenecen al pasado. Estamos actualmente en el cuarto o período Terrestre. Cuando este período de nuestro globo se haya completado, éste y nosotros pasaremos a las condiciones de Júpiter, Venus y Vulcano antes de que el gran Día septenario de Manifestación concluya, cuando todo lo que ahora es, se sumerja una vez más en el Absoluto durante un período de descanso y asimilación de los frutos de nuestra evolución, para reemergir nuevamente para ulterior y más elevado desarrollo en la aurora de otro Gran Día.

Los tres períodos y medio ya pasados han sido empleados en la adquisición de nuestros vehículos y conciencia actual.
Los tres períodos y medio restantes se dedicarán a perfeccionar esas vehículos y a expansionar nuestra conciencia hasta un punto equivalente a la omnisciencia.
El peregrinaje hecho por los espíritus virginales desde la inconsciencia hasta la omnisciencia, desarrollando sus posibilidades latentes en energías dinámicas, es un proceso de maravillosa complejidad y únicamente damos, por ahora, un ligerísimo bosquejo de él. Conforme progresemos en nuestro estudio se irán añadiendo más detalles hasta que la descripción sea tan completa como el autor es capaz de hacerla. Llamamos la atención del estudiante para que se fije bien en las definiciones de los términos que se emplean, porque estamos presentando ideas nuevas. Rogásmole, simplificar el asunto, empleando únicamente nombres o palabras simples y familiares para designar las mismas ideas en toda la obra. Los nombres serán tan descriptivos de la idea encerrada como sea posible, esperando poder así anular muchas de las confusiones que las múltiples terminologías han producido. Dedicando estricta atención a la definición de los términos, no será difícil, para las personas de mediana inteligencia, el adquirir por lo menos un conocimiento general, aunque no sea más que un bosquejo esquemático de la evolución.

Que tal conocimiento es de la mayor importancia, creemos que será reconocido por cualquier individuo inteligente. Vivimos en este mundo regidos por las leyes de la Naturaleza. Bajo esas leyes debemos vivir y trabajar, y no podemos modificarlas. Si las conocemos y cooperamos inteligentemente con ellas, estas fuerzas por ejemplo, la electricidad y el vapor. Si, por el contrario, no las comprendemos y en nuestra ignorancia trabajamos contra ellas, éstas se convertirán en nuestros más peligrosos enemigos, capaces de destrucciones terribles.

Por lo tanto, cuanto más conozcamos los métodos de trabajo de la Naturaleza, que en último término no es sino un símbolo del invisible Dios, mejor podremos aprovecharnos de las oportunidades y ventajas que se nos pueden ofrecer para nuestro crecimiento y poder: Para la emancipación de todo límite y para la elevación al dominio y poder.

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del libro El Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa006.htm
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Los Mundos

Los Mundos


Podemos emplear un buen ejemplo para ilustrar la construcción de un Cosmos. Supongamos un hombre que desea hacer una casa para habitarla. En primer término elegirá un sitio apropiado, y entonces procederá a construir la casa, dividiéndola en varias habitaciones destinadas a ciertos propósitos. Hace una cocina, un comedor, dormitorios y curto de baño, y las arregla de manera que sirvan para el objeto a que están destinadas.

Cuando Dios desea crear, busca un sitio apropiado en el espacio, el que llena con su propia aura, compenetrando cada átomo de la Substancia-Raíz Cósmica de esa porción particular de espacio con Su vida, despertando de esa manera las actividades latentes en cada átomo indivisible.
Esta Substancia-Raíz Cósmica es una expresión del polo negativo del Espíritu Universal, mientras que el Gran Ser Creador que llamamos Dios (de quien, como espíritus, formamos parte) es una expresión de la energía positiva del mismo Espíritu Universal Absoluto. Todo cuanto vemos en torno nuestro en el Mundo Físico es el resultado de la acción mutua de esos dos polos. Los océanos, la tierra, todo cuanto vemos manifestándose como formas minerales, vegetales, animales y humanas, son espacio cristalizado, emanados de esa Substancia Espiritual negativa, que es lo que únicamente existía en la aurora del Nuevo Día de Manifestación. Tan seguramente como la concha dura y silícea del caracol son los jugos solidificados de su blando cuerpo, así también todas las formas son cristalizaciones en torno al polo negativo del Espíritu.

Dios extrae de la Substancia-Raíz Cósmica su esfera inmediata, y de esta manera la substancia comprendida dentro del Cosmos naciente se hace más densa que la que está en el Espacio Universal entre Sistemas Solares.

Cuando Dios ha preparado así el material para su Habitación, lo pone en orden. Cada parte del sistema queda compenetrado por su Conciencia, pero con una modificación diferente de esa conciencia en cada parte o división.
La Substancia-Raíz Cósmica es puesta en vibración a diversos grados de intensidad y, por lo tanto, está diferentemente constituida en las distintas divisiones o regiones.

Lo que antecede sirve para enseñarnos la forma en la que los Mundos vienen a la existencia y su ajuste para servir a los diferentes propósitos de la evolución, exactamente lo mismo que cuando arreglamos una casa para que se adapte a las necesidades de nuestra vida física diaria.

Hemos visto ya que hay siete Mundos. Estos Mundos tienen cada uno una medida” y clase diferente de vibración. En el más denso, en el Físico, la intensidad vibratoria (incluso las ondas luminosas que vibran centenares de millones de veces por segundo), es, sin embargo, infinitesimal cuando se compara con la rapidísima vibración del Mundo del Deseo, que es el más próximo al Físico… Para poder concebir algo acerca de la rapidez vibratoria, quizá lo más fácil es observar las vibraciones calóricas que surgen de una estufa muy caliente o de un radiador de vapor que esté próximo a una ventana.

Debe recordarse constantemente que estos Mundos no están separados por el espacio o la distancia, como lo está la Tierra de los demás planetas. Estos mundos son estados de materia, de distinta densidad y vibración, como lo son los sólidos, líquidos y gases de nuestro Mundo Físico. Estos mundos no son creados instantáneamente al principio de un Día de Manifestación, ni duran hasta el fin, sino que así como la araña construye su tela hilo por hilo, así también Dios va diferenciando un mundo tras otro dentro de Sí Mismo, conforme a las necesidades van exigiendo nuevas condiciones en el plan de evolución en el que El está ocupado. En esta forma se han ido diferenciando gradualmente los siete Mundos hasta el estado en que actualmente están. Los Mundos superiores son creados primeramente, y como la involución tiene por objeto el infundir la vida en materia de creciente densidad para la construcción de las formas, los Mundos sutiles se van condensando gradualmente y se van diferenciando otros nuevos dentro de Dios, para suministrar los eslabones necesarios entre El mismo y los mundos que se han consolidado. A su debido tiempo se alcanza el punto de su mayor densidad, el nadir de la materialidad. Desde ese punto comienza entonces la vida a ascender hacia los mundos superiores en el transcurso evolutivo. La evolución va dejando despoblados los mundos más densos uno por uno. Cuando un Mundo ha realizado el objeto para el que fue creado, Dios termina su existencia que ya era superflua, cesando en él la actividad particular que lo trajo a la existencia y lo sustentó en ella.

Los Mundos Superiores (más sutiles, finos y etéreos) son los que se crean primero y los últimos que se eliminan, mientras que los tres mundos más densos, en los que se efectúa nuestra actual fase de evolución, son, comparativamente hablando, fenómenos fugaces, simples incidentes de la inmersión del Espíritu en la materia.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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El Principio


CAPÍTULO VI


ESQUEMA DE LA EVOLUCION

El Principio


En armonía con el axioma hermético: “Como arriba es abajo” y viceversa, los Sistemas Solares nacen, mueren y tornan a nacer nuevamente, siguiendo ciclos de actividad y reposo, semejante al hombre.

Hay constante flujo y reflujo de actividad en todos los dominios de la Naturaleza, correspondientes a las alteraciones de día y noche, verano e invierno, vida y muerte.

Es el principio de un Día de Manifestación, se dice que cierto Gran Ser (llamado en Occidente Dios, pero con otros nombres en otros países), se aísla a Sí Mismo en cierta porción de espacio, en la que se crea un Sistema Solar para la evolución y aumento de su propia conciencia. (Véase el diagrama 6).

Incluye en su propio Ser huestes de gloriosas Jerarquías, de para nosotros, inconmesurables poder y esplendor espiritual. Esas jerarquías son el fruto de las pasadas manifestaciones de ese mismo Ser y también de otras Inteligencias, de decrecientes grados de desarrollo hasta las que aún no han adquirido un estado de conciencia tan elevada como el de nuestra humanidad actual. Por lo tanto, estas últimas no podrán acabar su evolución en este sistema. En Dios – ese Gran Ser colectivo- existen seres inferiores de toda clase de inteligencias y de estados de conciencia, desde la omnisabiduría hasta la inconsciencia, más profunda aún que la del trance profundo.

Durante el período de manifestación con el que estamos relacionados, esos seres de varios grados están trabajando para adquirir más experiencia que la que poseían al principio de este período de existencia. Aquellos que, en manifestaciones anteriores, habían alcanzado el más alto grado de desarrollo, obran sobre los que aún no han desarrollado conciencia alguna. Inducen en ellos un estado de conciencia propia, con la cual pueden seguir trabajando en lo sucesivo. Los que ya habían principiado su evolución en un Día de Manifestación anterior, pero que no han progresado hasta llegar a un grado superior cuando aquél terminó, prosiguen ahora su tarea nuevamente, de igual manera que nosotros proseguimos nuestro trabajo cada mañana después de la noche de reposo anterior.
Todos estos seres, sin embargo, no continúan su tarea desde el primer momento de manifestación. Algunos deben esperar hasta que los seres que les preceden hayan creado las condiciones que son necesarias para su progreso ulterior. No hay ningún proceso instantáneo en la Naturaleza. Todo es un desarrollo extraordinariamente lento, un desenvolvimiento que, aunque lentísimo es absolutamente seguro y alcanzará la suprema perfección. De igual manera que hay estados progresivos en la vida humana: Infancia, adolescencia, virilidad y decrepitud, así también en el macrocosmos existen los diferentes estados correspondientes a los varios períodos de vida microcósmica.

Un niño no puede hacerse cargo de los deberes del padre o de la madre. Su adormecida mente y su condición física lo hacen incapaz de ejecutar semejante trabajo. Y lo mismo es cierto en esos seres poco desarrollados al principio de la manifestación. Tienen que esperar hasta que los más desarrollados hayan creado las condiciones necesarias para ello. Cuanto más inferior es el grado de inteligencia de un ser evolucionante, tanto más depende de la ayuda externa.
En el Principio, los seres más elevados -los que han progresado más- obran sobre los que tienen mayor grado de inconsciencia. Más tarde, los guían hacia algunas entidades menos desarrolladas, las que pueden llevar ese trabajo un poco más adelante. Por último se despierta la conciencia de sí, del yo. La vida evolucionante se ha convertido en humana.

Desde el punto en que la propia conciencia individual del Ego se manifiesta, debe seguir adelante para extender y expansionar su conciencia sin ayuda exterior alguna. La experiencia y el pensamiento tienen que tomar entonces el lugar de los instructores externos, y la gloria, poder y esplendor que puede adquirir son ilimitados.

El período de tiempo dedicado a la adquisición de la conciencia de sí, del yo, y a la construcción de los vehículos por cuyo intermedio se manifiesta el espíritu del hombre, se denomina “Involución”.

El subsiguiente período de existencia, durante el cual el ser humano desarrolla su conciencia propia hasta convertirla en divina omnisciencia, se llama “Evolución”.

La Fuerza interna del ser evolucionante que hace de la evolución lo que es y no un simple desenvolvimiento de posibilidades latentes, en germen; la que hace que la evolución de cada individuo difiera de la de los demás; la que suministra el elemento de originalidad y da lugar a la facultad que el ser evolucionante debe cultivar para convertirse en un Dios, esa Fuente se llama “Genio” y, según ya se indicó, su manifestación es la “Epigénesis”.

Muchas de las filosofías avanzadas de los tiempos modernos reconocen la involución y la evolución. La ciencia sólo reconoce la última, porque la ciencia trata únicamente de la línea de manifestación de la forma. La involución pertenece a la línea de la Vida; pero los hombres de ciencia más avanzados consideran la Epigénesis como un hecho demostrable. El Concepto Rosacruz del Cosmos combina las tres, pues son necesarias para comprender bien el pasado, el presente y el futuro desarrollo del sistema al que pertenecemos.

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del libro El Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa006.htm
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2012/01/el-principio.html
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LA RELACION DEL HOMBRE CON DIOS

SEGUNDA PARTE COSMOGENESIS Y ANTROPOGENESIS

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CAPÍTULO V


LA RELACION DEL HOMBRE CON DIOS


En los capítulos precedentes hemos considerado al hombre en sus relaciones con los tres mundos que forman el campo de su evolución. Hemos descrito parcialmente esos mundos y señalado los diferentes vehículos de conciencia por medio de los cuales está correlacionado a ellos. Hemos estudiado también su relación con los otros tres reinos — mineral, vegetal y animal — indicando las diferencias de sus vehículos y la consiguiente diferencia de conciencia entre el hombre y cada uno de sus reinos. Hemos seguido al hombre a través de todo un ciclo de vida en los tres mundos y examinado la operación de las leyes de Consecuencia y Renacimiento en su acción sobre la evolución humana.

Con objeto de poder comprender los demás detalles del progreso humano, se hace ahora necesario que estudiemos su relación con el Gran Arquitecto del Universo, con Dios, y con las jerarquías de Seres Celestiales que están sobre los diferentes peldaños de la escala de Jacob, escalera que va del hombre hasta Dios y aún más allá de EL.

Esta es una tarea de la mayor dificultad, más aún teniendo en cuenta las concepciones definidas que de Dios tiene la mayoría de los lectores de literatura sobre este asunto. Es muy cierto que los nombres en sí mismos no son importantes, pero sí importa, y mucho, el que sepamos lo que queremos significar con un nombre; de lo contrario, nos equivocaremos, y si los escritores e instructores no se determinan a emplear una nomenclatura común, la confusión actual al respecto se hará todavía peor. Cuando se emplea el nombre de “Dios”, casi siempre es dudoso si se quiere indicar al Absoluto, la Existencia Una, o al Ser Supremo, que es el Gran Arquitecto del Universo, o a DIos, que es el arquitecto de nuestro Sistema Solar.

La división del Dios Supremo en “Padre”, “Hijo” y “Espíritu Santo” es también confusa. Aunque los seres designados por esos nombres están inconmensurablemente más allá del hombre y merecen toda la reverencia y adoración de que sea capaz de rendir a la más elevada concepción de la Divinidad. Sin embargo, Ellos son diferentes uno de otro.

Los diagramas 6 y 11 aclararán quizá más este asunto.
Débese recordar que los Mundos y Planos Cósmicos no están unos arriba de los otros en el espacio, sino que los siete planos cósmicos se interpenetran unos a otros e interpenetran a todos los siete mundos. Son estados de espírtu-materia, compenetrándose unos a otros; así que Dios y los otros Grandes Seres mencionados no están muy lejos en el espacio. Ellos compenetran todas y cada una de las partes de sus propios reinos y aún reinos de mayor densidad que la suya propia. Ellos están todos presentes en nuestro mundo y están actualmente y de hecho “más próximos a nosotros que nuestros pies y manos”, porque ninguno de nosotros puede existir fuera de esas Grandes Inteligencias que interpenetran y sostienen nuestros mundos con su Vida.

Ya se indicó que la Región Etérica se extiende más allá de la atmósfera de nuestra Tierra densa; que el Mundo del Deseo se extiende en el espacio más allá de la Región Etérica; y que el Mundo del Pensamiento se extiende aún más en el espacio interplanetario que los otros. Por supuesto, los mundos de substancia más sutil ocupan mayor espacio que los más densos, los que se han cristalizado y condensado ocupando así menos espacio.

El mismo principio opera en los Planos Cósmicos. El más denso de ellos es el séptimo (contando de arriba abajo).
Está representado en el diagrama como el más grande de todos, debido a que con este plano es con el que estamos más relacionados y se deseaba indicar sus principales subdivisiones. En realidad, sin embargo, ocupa un espacio menor que el ocupado por cualquiera de los otros planos cósmicos, si bien debemos, fijar en la mente que aún con esa restricción es inconmensurablemente grande y vasto, mucho más de lo que la mente humana puede concebir, comprendiendo en su extensión millones de sistemas solares parecidos al nuestro, que son los campos de evolución de muchos grados de seres que aproximadamente se encuentran en nuestro propio estado.

De los seis planos cósmicos superiores al nuestro no sabemos
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Diagrama 6: Plano Cosmico 1-7
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nada. Se nos ha dicho que son el campo de actividad de grandes Jerarquías de Seres de indescriptible esplendor.
Procediendo desde nuestro Mundo Físico hacia los mundos internos más sutiles y a través de lo Planos Cósmicos, encontramos que Dios, el Arquitecto de nuestro Sistema Solar, la fuente y la meta de nuestra existencia, se encuentra en la más elevada división del séptimo plano Cósmico. Este es Su Mundo.

Su reino incluye los sistemas de evolución que se efectúan en los otros planetas que pertenecen a nuestro sistema: Urano, Saturno, Júpiter, Marte, la Tierra, Venus, Mercurio y sus satélites.

Las grandes Inteligencias Espirituales denominadas Espíritus Planetarios, que guían estas evoluciones, se llaman “los Siete Espíritus que se encuentran ante el Trono”. Son Sus Ministros, presidiendo cada uno un departamento del Reino de Dios, que es nuestro Sistema Solar. El Sol es también el campo de evolución de los más elevados Seres de nuestro Cosmos. Unicamente ellos pueden soportar y progresar en aquellas tan terribles vibraciones solares. El Sol es lo más próximo que tenemos como símbolo visible de Dios, si bien no es más que un velo para aquel que está detras. Lo que es s Aquél es no puede decirse públicamente.

Cuando tratamos de descubrir el origen del Arquitecto de nuestro Sistema Solar, encontramos que debemos pasar al más elevado de los siete Planos Cósmicos. Estamos entonces en los dominios del Ser Supremo, emanado del Absoluto.

El Absoluto está más allá de toda comprensión. Ninguna expresión o símil de los que somos capaces de concebir, puede expresar la verdadera idea. La manifestación implica limitación. Por lo tanto, podemos caracterizar mejor al Absoluto diciendo que es un Ser Ilimitado : La Raíz de toda Existencia.

De esta Raíz de la existencia – lo Absoluto — procede el Ser Supremo, en la aurora de la manifestación. Este es EL UNO.

En el primer capítulo de San Juan este gran ser es llamado Dios. De este Ser Supremo emanó la palabra, el Fíat Creador “sin el que no se hace nada”, y esta Palabra es el bien amado Hijo, nacido de su Padre (el Ser Supremo) antes que todo; pero positivamente no es Cristo. Grande y Glorioso como es Cristo, elevándose inmensamente sobre la mera naturaleza humana; no es ese Gran Ser. Ciertamente “la Palabra se hizo carne”, pero no en el sentido limitado de la carne de un cuerpo, sino la carne de todo lo que es, en éste y en millones de otros Sistemas Solares.

El primer aspecto de este Ser Supremo puede ser caracterizado como Poder. De este procede el segundo aspecto, el Verbo; y de éstos procede el tercer aspecto: Moción (movimiento).

De este Ser Supremo Triple proceden los siete Grandes Logos. Estos contienen en sí mismos todas las grandes Jerarquías que se diferencian más y más conforme van difundiéndose a través de los varios Planos Cósmicos. (Véase el diagrama 6.) Hay cuarenta y nueve Jerarquías en el Segundo Plano Cósmico; en el tercero hay otras 343; cada una de estas puede tener divisiones y subdivisiones septenarias, así que en el Plano Cósmico inferior, en el que se manifiestan los Sistemas Solares, el número de divisiones y subdivisiones es casi infinito.

En el Mundo más elevado del séptimo Plano Cósmico está el Dios de nuestro sistema solar y los dioses de todos los otros sistemas solares del Universo. Estos Grandes seres son también triples en su manifestación, similarmente al Ser Supremo. Sus tres aspectos son Voluntad, Sabiduría y Actividad.

Cada uno de los siete Espíritus Planetarios que proceden de Dios y tienen a su cargo la evolución de la vida en cada uno de los siete planetas es también triple y diferencian dentro de sí mismos Jerarquías Creadoras que siguen una evolución septenaria. La evolución producida por uno de los Espíritus Planetarios difiere de los métodos de desarrollo empleados por cada uno de los otros.

Puede agregarse, además, que por lo menos en el esquema planetario al que pertenecemos, las entidades más desarrolladas en los primeros grados, que alcanzado un elevado grado de perfección en evoluciones anteriores, asumen las funciones de los Espíritus Planetarios originales y continúan la evolución, retirándose el Espíritu Planetario original es y continuan la evolución, retirándose el Espíritu Planetario original de toda participación activa, dejándola al cuidado de sus Regentes.

Lo que sigue son las enseñanzas relativas a todos los Sistemas Solares, pero referidas especialmente al Sistema particular al que pertenecemos. Son las enseñanzas que todo clarividente suficientemente desarrollado puede obtener por sí mismo, mediante la investigación personal, en la memoria de la Naturaleza.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa005.htm
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2012/01/la-relacion-del-hombre-con-dios.html
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UNA HISTORIA NOTABLE

UNA HISTORIA NOTABLE

Un día , en Santa Bárbara, California, un hombre llamado Roberts fue a ver a un clarividente que es también conferenciante teosófico y le pidió ayuda para un caso muy intrincado. Mr. Roberts se encontraba paseando por la calle el día anterior cuando una nena de unos tres años se abrazó a él llamándolo papá. Mr. Roberts se indignó, creyendo que alguien trataba de atribuirle la paternidad de la nena a él. Pero la madre de ésta, que vino rápidamente, se extrañó tanto como Mr. Roberts y trató de llevársela. La nena , sin embargo, insistía en ir con Mr. Roberts, diciendo que era su padre. Debido a las circunstancias que se mencionarán más tarde, Mr. Roberts no pudo quitarse esa escena de la cabeza y fue en busca del clarividente, en cuya compañía fue a casa de los padres de la niña. Esta , al verlo corrió nuevamente hacia él tornando a llamarlo papá.
El clarividente, que llamaremos X, tomó primeramente a la niña y la llevó junto a la ventana para notar si el iris de su pupila se distendía o contraía conforme la retiraba o acercaba a la luz, con objeto de comprobar si alguna otra entidad que no fuera su propio poseedor estaba en posesión del cuerpo de la nena, puesto que el ojo es la ventana del alma y ninguna entidad “obsesora” puede dominar esa parte del cuerpo. Mr. X comprobó que la nena era normal y en seguida procedió a hacer preguntas a la pequeña , cuidadosamente. Después de un paciente trabajo efectuado con intermitencias durante la tarde, para no fatigar a la niña, contestó esta lo siguiente:

Ella había vivido con su papá Mr. Roberts, y otra mamá en una casita solitaria, desde la que no se veía ninguna otra casa; próxima a ella había un arroyuelo en cuyas orillas crecían algunas flores (la nena corrió afuera entonces y volvió con algunos amentos – sauce americano-) y que había una tabla sobre el arroyo, y le habían ordenado que no la cruzara de miedo a que se cayera. Un día su papá las abandonó a ella y a su madre y no volvió más. Cuando se les acabaron los alimentos su mamá se acostó enferma. Y después agregó: “Yo también morí, pero no morí, puesto que vine aquí”.

Entonces Mr. Roberts contó su historia. Dieciocho años antes vivía en Londres, donde su padre era cervecero. Se enamoró de la joven sirvienta. Y su padre se opuso, pero el se escapó con ella a Australia, después de haberse casado. Allí se fueron al bosque y construyeron una pequeña granja, edificando una casita junto al arroyo, exactamente como decía la niña. Tuvieron allí una hija y cuando ésta tendría unos dos años él dejó la casa y fue a alguna distancia de ella; en ese entonces un hombre armado de un rifle corrió hacia él diciéndole que quedaba arrestado en nombre de la ley por un robo cometido la noche en que Mr. Roberts dejó a Inglaterra. El oficial había seguido sus huellas hasta allí creyéndolo criminal. Mr. Roberts pidió que se le permitiera ir antes a ver a su mujer y a su hijita, pero creyendo el oficial que ese ruego era una astucia para hacerlo caer en manos de los confederados, rehusó y lo obligó a dirigirse hacia la costa. De allí se le envió a Inglaterra y sometido a prueba comprobó su inocencia.

Antes de que las autoridades hicieran caso de sus constantes ruegos para que fuera a buscar a su esposa e hija, tuvo que pasar algún tiempo allí. Posteriormente se envió una expedición en su busca, la que no encontró más que los esqueletos de ambas. el padre de Mr. Roberts había muerto en el interín y aunque había desheredado de aquel, sus hermanos dividieron su herencia con él y éste volvió a América muy descorazonado.

Mr. Roberts proporcionó entonces algunas fotografías de su esposa e hija, las que por consejo de Mr. X fueron mezcladas con cierto número de otros retratos y mostrados todos a la nena, la que sin vacilar señaló las fotografías de sus antiguos padres, aunque éstas diferían mucho del aspecto actual de Mr. Roberts.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa004.htm
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2012/01/una-historia-notable.html
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SI A LA VIDA




SI A LA VIDA

A USTED LE PUEDE INTERESAR EL TEMA DEL SUICIDIO, YA QUE TAL VEZ EN ALGUN MOMENTO, PENSO EN QUITARSE LA VIDA, ESTA ULTIMA ES UNA MANERA COMUN DE DECIR.

¿PERO ES CORRECTO EXPRESARSE ASÌ? ¿PUEDE REALMENTE UNA MUJER O UN HOMBRE QUITARSE LA VIDA? CON TODA SEGURIDAD PODEMOS DECIR QUE NO .

¿Y EN QUE BASAMOS ESTA AFIRMACIÓN? EN QUE TODOS NOSOTROS SOMOS UNA “CHISPA DIVINA” CREADOS POR DIOS Y UBICADOS EN ESTE MEDIO AMBIENTE, QUE ES NUESTRO PLANETA TIERRA, DONDE TENEMOS QUE APRENDER DIFERENTES LECCIONES POR MEDIO DE SUCESIVOS RENACIMIENTOS.

¿QUÉ OCURRE ENTONCES CUANDO ALGUIEN SE SUICIDA? ¿PUEDE JUSTIFICARSE ESE ACTO DE ALGUN MODO? CATEGÓRICAMENTE PODEMOS DECIR QUE EN NINGÚN CASO PUEDE SER JUSTIFICADO. UNA MUJER O UN HOMBRE QUE REALIZA ESE ACTO QUE ELLA O EL CREE QUE PUEDE LLEVARLO A UNA LIBERACIÓN TOTAL, ESTA COMETIENDO UN GRAVÍSIMO ERROR, YA QUE AL HACERLO ESTA VIOLANDO UNA LEY DE DIOS, QUE ESTABLECE QUE TODA LA HUMANIDAD TIENE QUE VIVIR UN DETERMINADO NUMERO DE AÑOS EN ESTE PLANO FISICO, CUMPLIENDO LO MEJOR POSIBLE CON SUS DEBERES DIARIOS Y TRATANDO DE SOLUCIONAR TODOS LOS PROBLEMAS Y DIFICULTADES QUE LA VIDA LES PRESENTA, NO DEBIENDO NUNCA, POR DIFÍCILES QUE SEAN LAS CIRCUNSTANCIAS QUE LE TOQUE VIVIR, PROVOCAR LA MUERTE DEL CUERPO FÍSICO.

NO OBSTANTE, SI A PESAR DE TODO ESTO QUE DECIMOS, USTED NO CREE NADA Y DECIDE IGUALMENTE SUICIDARSE, PODRA COMPROBAR POR SI MISMO, EL TREMENDO SUFRIMIENTO, LA TORTURA MENTAL QUE DEBERA SOPORTAR POR MUCHISIMOS AÑOS, SIN POSIBILIDAD ALGUNA DE VOLVER ATRÁS, YA QUE HA DESTRUIDO ESA MAQUINA TAN PERFECTA COMO ES SU CUERPO FÍSICO.

PERO ATENCIÓN, SU MENTE NO SUFRIRA NINGUN DAÑO, NI SU ESPIRITU TAMPOCO, DE ALLI ENTONCES QUE, LEJOS DE SENTIRSE BIEN Y TOTALMENTE LIBERADO COMO CREIA, SE ENCONTRARA EN EL MAS LASTIMOSO ESTADO.

MAS, SEGURAMENTE USTED SE PREGUNTARA QUE DE DONDE HEMOS OBTENIDO TODA ESTA INFORMACIÓN O COMO SE PUEDE SABER SI TODO ESTO ES REAL O SE TRATA DE UNA MERA FANTASIA, SI NADIE VOLVIO DE LA MUERTE PARA CONTARLO.

TODAS ESTAS PREGUNTAS PODRAN SER CONTESTADAS CON TODA AMPLITUD CUANDO USTED LO DESEE, POR AHORA, NUESTRA INTENCIÓN ES SOLO CREAR LA DUDA ENTRE AQUELLOS QUE TAL VEZ EN ALGUN LUGAR DE SU CORAZON ESTAN ALIMENTANDO LA IDEA DE COMETER LO QUE CONSIDERAMOS ES UNO DE LOS ERRORES MAS SERIOS, MAS GRANDE E IRREPARABLE QUE PUEDE COMETER UN SER HUMANO, COMO ES EL DE SUICIDARSE. POR ELLO ES QUE SIEMPRE REPETIREMOS:

N O ! – A L SUICIDIO -
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fuente:   Centro Asociación Internacional de Cristianos Místicos “MaxHeindel” – Córdoba Argentina

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RENACIMIENTO Y LEY DE CONSECUENCIA


CAPÍTULO IV


RENACIMIENTO Y LEY DE CONSECUENCIA


Únicamente tres teorías de valor se han emitido para resolver el enigma de la vida y de la muerte.

En el capítulo anterior hemos explicado una de esas teorías hasta cierto punto: la del Renacimiento, junto con su compañera, la ley de Consecuencia. No está fuera de lugar el comparar la teoría del Renacimiento con las otras dos teorías emitidas, con objeto de buscar su relativo fundamento. Para el ocultista no puede haber cuestión. El no dice que “cree” en ello, salvo en el sentido en que nosotros decimos que “creemos” en que el capullo se abre, o que el agua del río fluye, o que creemos en la operación de cualquier otra cosa del mundo material de las que se van y vienen continuamente ante nosotros. No decimos de esas cosas que “creemos”; simplemente afirmamos que “conocemos” porque las vemos. Así también el ocultista puede decir que “yo se” respecto al Renacimiento, la Ley de consecuencia y sus corolarios. El ve al Ego y puede señalar su sendero desde que ha dejado su cuerpo denso hasta que reaparece en la Tierra naciendo de nuevo. Por tanto él no necesita “creer”. Para satisfacción de los demás, sin embargo, es conveniente examinar esas tres teorías sobre la vida y la muerte con el objeto de arribar a una conclusión razonable.

Cualquier gran ley de la naturaleza debe estar necesariamente en armonía con todas las demás leyes suyas. Por lo tanto, será conveniente para el investigador examinar esas teorías en su relación con lo que se admite por todos como “leyes reconocidas de la Naturaleza”, observadas en esa parte del Universo que nos es más familiar. Con este objeto indicaremos primeramente esas tres teorías.

1. La Teoría Materialista sostiene que la vida es un viaje de la cuna a la tumba; que la mente es el resultado de ciertas correlaciones de la materia; que el hombre es la más elevada inteligencia del Cosmos; y que su inteligencia perece cuando el cuerpo se desintegra después de la muerte.


2. La Teoría Teológica afirma que a cada nacimiento un alma recién creada por las manos de Dios entra en la arena de la vida, pasando a un estado invisible, a través del nacimiento, a esta existencia visible; que al fin del corto período de la vida en el mundo material pasa, a través de las puertas de la muerte, al invisible más allá, de donde no vuelve más; que su felicidad o desdicha quedará determinada por toda la eternidad por las obras que haya hecho durante el infinitesimal período comprendido entre el nacimiento y la muerte.


3. La Teoría del Renacimiento enseña que cada alma es una parte integrante de Dios, y que está desarrollando todas las posibilidades divinas, así como la semilla desarrolla una planta; que por medio de existencias repetidas en un cuerpo terrestre, que va mejorando la calidad gradualmente, esas posibilidades latentes se van desarrollando en poderes dinámicos; que nadie se pierde por este proceso, pues toda la humanidad alcanzará la meta de la perfección y la reunión con Dios.


La primera de estas teorías es monística. Trata de explicar todos los hechos de la existencia como un proceso del mundo material. Las otras dos teorías son dualísticas, esto es, que atribuyen ciertos hechos y fases de la existencia a estados suprafísicos e invisibles , si bien difieren grandemente en otros puntos.


Comparando la teoría materialista con las leyes conocidas del Universo, encontramos que la continuidad de la fuerza está tan bien establecida, como la continuidad de la materia, y ambas están más allá de toda necesidad de dilucidación.
También sabemos que la fuerza y la materia son inseparables en el Mundo Físico. Esto es contrario a la teoría materialista que sostiene que la mente perece al ocurrir la muerte. Si nada puede ser destruido, debe incluirse también a la mente. Además , sabemos que la mente es superior a la materia, puesto que modifica el rostro, convirtiéndolo en un espejo de la mentalidad. Hemos descubierto además que las partículas de nuestros cuerpos cambian constantemente; que por lo menos cada siete años cambia cada átomo de los que se componen aquellos. Si la teoría materialista fuera cierta, la conciencia debiera sufrir también un cambio completo, sin conservar memoria de lo anterior, así que en cualquier tiempo ningún hombre podría recordar más que los sucesos habidos en los últimos siete años. Y así sabemos que no es ése el caso. Recordamos los sucesos de nuestra infancia. Muchos incidentes triviales, completamente olvidados en la consciencia ordinaria, se han recordado distinta y claramente de nuevo por personas que han estado a punto de perecer ahogadas y que luego han relatado esa experiencia. Experiencias similares en estado de trance son también muy comunes. El materialismo no puede explicar estas fases de sub y supraconsciencia. Las ignora sencillamente. En el grado actual de investigación científica en el que los hombres de ciencia han establecido más allá de toda duda la existencia de estos fenómenos, tratar de ignorarlos es un serio inconveniente para poder resolver el grandioso problema de la vida, la Vida misma.


Podemos, pues, pasar tranquilos de la teoría materialista a la próxima teoría, en el orden expuesto, por ser la primera completamente inadecuada para resolver el misterio de la vida y de la muerte.


Una de las más grandes objeciones que se le hacen a la doctrina teológica ortodoxa, tal como se expone, es su completa y evidente injusticia. De las miríadas de almas que han sido creadas y que han habitado este globo desde su principio, aún suponiendo que ese principio no sea anterior a seis mil años, el número que se salvaría es insignificante: !¡ciento cuarenta y cuatro mil!” (1) El resto está destinado a ser torturado para siempre. El mal tiene siempre la mejor parte. Y uno puede decir con Buda : “si Dios permite tales miserias no puede ser bueno, y si El no tiene el poder de impedirlas, no puede ser Dios”.

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(1) La refutación ce la doctrina de la salvación de 144.000 almas no es correcta, toda vez que como se indica en el Cap. XVIII de esta misma obra, el Nø 144.000 (1 – 4- 4 – 4 – 000 = 9) es el número de la humanidad, y significa que prácticamente se salvará ésta en su totalidad. No obstante, creemos que fácilmente puede refutarse la Teoría Teológica, por no ser razonables ni misericordiosas algunas de sus afirmaciones. (N. del T.)
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No hay nada en la Naturaleza análogo a tal método de creación con objeto de que pueda destruirse a continuación. Se dice que Dios desea que TODOS se salven y que no le agrada la destrucción de ninguno, habiendo dado por su salvación a “Su único Hijo”, y, sin embargo, ese “glorioso plan de salvación” falla por su base.

Si un vapor trasatlántico, llevando a bordo dos mil pasajeros, enviara un cablegrama diciendo que se está hundiendo en un banco de arena, ¿ se consideraría un “plan” glorioso de salvación el que se enviara en su socorro un pequeño bote automóvil capaz de salvar únicamente a dos o tres personas? Ciertamente que no. Sería más bien denunciado como un “plan de destrucción” el no enviar los socorros necesarios para salvar por lo menos a la mayoría de los pasajeros en peligro.


Pero el plan de salvación de los teólogos es mucho pero que eso, porque dos o tres sobre dos mil es una proporción intensamente mayor que el plan teológico de salvar únicamente 144.000 entre todas las miríadas de almas creadas. Podemos , pues, desechar también esa teoría como falsa, porque es irrazonable. Si Dios es omnisciente tendría un plan mejor y más eficaz. El teólogo dice que Dios es omnisciente y que la teoría expuesta es cierta. Pero las enseñanzas de la Biblia son muy diferentes, como veremos más tarde.


Consideraremos ahora la teoría del Renacimiento, que postula la doctrina de un lento desarrollo, efectuado persistentemente por medio de repetidas encarnaciones en formas de creciente eficiencia, por cuyo intermedio llegará un tiempo en el que todos alcanzarán la cumbre del esplendor espiritual, inconcebible para nosotros al presente. No hay nada irrazonable ni difícil de aceptar en tal teoría. Conforme miramos en torno nuestro, observamos esa lucha de la naturaleza por alcanzar la perfección, lenta pero persistentemente. No encontramos ningún proceso de creación súbita o destrucción, tal como postula el teólogo, y en cambio encontramos por doquier a la “Evolución”.


La Evolución es la “historia del progreso del Espíritu en el Tiempo.” En todas partes, conforme miramos los variados fenómenos del Universo, vemos que el sendero evolutivo es una espiral. Cada vuelta de la espiral es un ciclo. Cada ciclo se sumerge en el próximo, y las espirales son continuas, siendo cada ciclo el producto mejorado del precedente y el creador de los más desarrollados estados que le siguen.


Una linea recta no es sino la extensión de un punto. Ocupa una sola dimensión en el espacio. La teoría materialista y la teológica serían semejantes a esa linea. El materialista dice que la linea de la vida parte en el nacimiento y que la hora de la muerte la termina. El teólogo comienza su linea son la creación del alma inmediatamente al nacimiento. Después de la muerte el alma vive indefinidamente, estando su destino determinado por lo que sembró en el corto periodo de unos cuantos años. No puede volver atrás para corregir los errores. La línea sigue siempre recta, implicando una cantidad limitada de experiencia, y no habiendo elevación alguna para el alma después de la muerte.


El progreso natural no sigue una línea recta como implican esas teorías; ni siquiera un camino circular , porque eso significaría dar vueltas continuamente sin llegar nunca al fin. , que sería lo mismo que emplear solo dos dimensiones del espacio. Todas las cosas se mueven en ciclos progresivos de manera que puedan gozar de todas las ventajas y de todas las oportunidades de desarrollo que el universo de tres dimensiones pueda ofrecerles, siendo necesario que la vía evolucionante tome el sendero de tres dimensiones: la espiral que siempre va adelante y hacia arriba.


Bien sea que miremos la más modesta plantita de nuestro jardín, o que examinemos uno de los gigantescos árboles de California, con sus treinta pies de diámetro en el tronco, es siempre lo mismo; cada rama, tallo u hoja se verá que brota siguiendo una espiral simple o doble, o en pares opuestos, que equilibra el uno al otro, análogo al flujo y reflujo, al día y a la noche, a la vida y a la muerte y otras actividades alternativas de la Naturaleza.


Examinemos el arco del cielo y obsérvese la inmensa nebulosa o el sendero de nuestro Sistema Solar; por todas partes el ojo ve la espiral. En la primavera la Tierra sacude su manto blanco y despierta de su período de descanso, el sueño invernal. Todas las actividades tienen por objeto el producir nueva vida por doquier. El tiempo pasa. El trigo y las uvas maduran y se recogen. De nuevo el activo verano sigue al silencio y reposo del invierno. Nuevamente el manto blanco de nieve envuelve a la Tierra. Pero su sueño no es para siempre; de nuevo volverá a despertarse al oír el canto de la primavera, que marcará para ella un pequeño progreso más en el sendero del tiempo.


Y así sucede con el Sol. Se levanta en la mañana de cada día, pero cada mañana ha progresado o adelantado más en su jornada anual.


Por todas partes se encuentra la espiral: ¡hacia arriba y adelante , para siempre!


¿Sería posible que esta ley, tan universal en todos los otros reinos, no rigiera también en la vida humana? ¿Debería despertar la Tierra cada año de su sueño invernal; debería el árbol y la flor vivir de nuevo y el hombre morir para siempre? ¡No puede ser! La misma ley que despierta la vida en la planta para que crezca de nuevo, trae al hombre para que adquiera nuevas experiencias y progrese más hacia la meta de la perfección. Por lo tanto la teoría del Renacimiento, que afirma la encarnación repetida en vehículos de creciente perfección, está de perfecto acuerdo con la evolución y los fenómenos de la Naturaleza, con la que no están de acuerdo las otras dos teorías.


Mirando la vida desde el punto de vista ético, encontramos que la ley del Renacimiento junto con la de Consecuencia, su compañera, es la única teoría que satisface la justicia y está en armonía con los hechos de la vida que vemos en torno nuestro.


No es fácil comprender para la mente lógica, cómo un Dios “justo y amante” puede exigir las mismas virtudes de los millares de seres que El mismo ha “colocado bajo diferentes circunstancias” sin regla ni plan alguno aparente, porque sí, de acuerdo con su capricho. Uno vive lujosamente; el otro tiene que roer su pobre mendrugo. El uno posee una buena educación moral y un ambiente de elevados ideales; el otro es colocado en un ambiente mezquino y enseñado a mentir y a engañar, y cuanto más bien lo hace más éxito tiene. ¿Es justo exigir de ambos lo mismo? ¿Es justo recompensar al uno por vivir honestamente cuando ha sido colocado en un ambiente tal que es sumamente difícil que peque, o castigar al otro que se encuentra tan constreñido que apenas puede tener idea de lo que constituye la verdadera moralidad? Seguramente no. Es más lógico que nosotros hayamos interpretado mal la Biblia, que imputar a Dios tan monstruoso proceder.


Es inútil decir que no debemos investigar los misterios de Dios; que están más allá de todo nuestro entendimiento. Las desigualdades de la vida pueden ser explicadas satisfactoriamente por medio de las leyes del Renacimiento y de Consecuencia, que armonizan perfectamente con nuestra concepción de un Dios justo y amante, tal como dijo Cristo mismo.


Además, mediante esas leyes, vemos que podemos emanciparnos de nuestra poco deseable condición actual, y adquirir determinado grado de desarrollo por muy imperfectos que actualmente seamos.


Lo que somos, lo que tenemos, todas nuestras buenas cualidades, son el resultado de nuestras propias acciones. Lo que nos falta física, moral o mentalmente puede ser nuestro en el futuro.


Así como no podemos más que volver a vivir todas las mañanas, después del sueño de la noche precedente, así también por nuestras obras en las vidas anteriores hemos creado las condiciones de nuestras futuras vidas. En vez de lamentarnos de la falta de ésta o de aquella facultad que deseamos, debemos poner los medios para adquirirla.


Si un niño toca con toda facilidad un instrumento musical sin mayor esfuerzo aparente, mientras que otro a pesar del persistente esfuerzo toca con dificultad, esto muestra sencillamente que el primero empleó sus esfuerzos en alguna vida anterior y por lo tanto posee esa virtud en la música, mientras que los esfuerzos del otro comienzan ahora en esta vida, y por consiguiente tiene que esforzarse mucho más. Pero si el último persiste, podrá, aún en su vida presente, llegar hasta ser superior al primero, a menos que éste continúe ejercitándose y perfeccionándose.


El hecho de que no recordemos los esfuerzos destinados a adquirir una facultad por medio de un trabajo tenaz, no tiene valor; no puede alterar nada el hecho, porque la facultad permanece con nosotros.


El genio es la marca de toda alma avanzada , la que por medio de esforzado trabajo en muchas de sus vidas anteriores, se ha desarrollado en alguna dirección mucho más allá que el término medio de la raza. El genio es un vislumbre del grado de adelanto que poseerá por término medio la Raza venidera. Esto no puede explicarse por la herencia que sólo tiene que ver en parte con el cuerpo denso y no con las cualidades del alma. Si el genio pudiera ser explicado por la herencia, ¿ por qué no hay una larga línea mecánica de antecesores previos a Thomás Edison, siendo cada uno de ellos más capaz que su predecesor?, ¿ por qué no se propaga el genio a sí mismo?, ¿ por qué no es Sigfried el hijo, más grande que Ricardo Wagner el padre?


En los casos en que la expresión del genio depende de la posesión de órganos especialmente construidos, que requieran edades de desarrollo, el Ego encarna naturalmente en una familia de Egos que hayan trabajado durante generaciones enteras para construir un organismo semejante. Esta es la razón de por qué veintinueve músicos, más o menos geniales, encarnaron en la familia de Bach durante un período de doscientos cincuenta años. Que el genio es una expresión del alma y no del cuerpo queda demostrado por el hecho de que la personalidad de Juan Sebastián Bach no fue el florecimiento de la perfección creciente de sus antecesores, porque el talento de aquel estaba muy por encima, no solo de sus antecesores, sino del de sus sucesores.


El cuerpo es simplemente el instrumento cuyo trabajo depende del Ego que lo guíe, así como la calidad de una melodía depende del sentimiento del músico, ayudado por el timbre o temple de su instrumento. Un buen músico no puede expresarse plenamente en un pobre instrumento, y aún más, sobre el mismo instrumento no todos los músicos pueden tocar igual. El que un Ego encarne como hijo de un gran músico no implica necesariamente que deba ser un genio mayor que su padre, como debería ser forzosamente si la herencia física fuera la que produjera el genio, en vez del alma.


La “Ley de Atracción” explica de una manera completamente satisfactoria los hechos que atribuimos a la herencia. Sabemos sobradamente que las personas de gustos análogos se buscan. Si sabemos que un amigo nuestro vive en cierta ciudad, pero ignoramos su dirección, nos servirá de gran auxilio en nuestros esfuerzos para encontrarle, la ley de asociación. Si aquel es músico, es muy probable encontrarlo en los sitios donde se reúnan los músicos; si es estudiante, deberemos investigar en las librerías, bibliotecas o salas de lectura, y si es un deportista, lo encontraremos probablemente en el hipódromo, campo de polo o estadios. No es probable que el estudiante o el músico frecuenten los lugares mencionados en el último término,, y también se puede afirmar que nuestra busca por el deportista tendría poco éxito si la hiciéramos en las librerías o en un concierto clásico.


Y de parecida manera, el Ego gravita ordinariamente en torno de las asociaciones que congenian con él. Está impelido a ello por una de las fuerzas del Mundo del Deseo : la Fuerza de Atracción.


Puede hacerse la objeción de que hay algunas personas de gustos completamente opuestos, y aún enemigos, en la misma familia, y que si la ley de Atracción es la que gobierna, ¿ por qué los atrajo a ambos allí?


La explicación de tales casos es que durante la vida o vidas terrestres del Ego, éste ha entablado relaciones con numerosas personas. Estas relaciones pudieron haber sido agradables o no, implicando en un caso obligaciones que no se liquidaron entonces y en el otro injurias y odio contra el agraviado. La ley de Consecuencia exige un ajuste exacto de cuentas. La muerte “no lo paga todo”; así como por mudarnos a otra ciudad no liquidamos nuestras deudas monetarias. El día llegará en que los dos enemigos deban encontrarse de nuevo. El antiguo odio los ha llevado a ambos a la misma familia, porque el propósito de Dios es que nos amemos los unos a los otros; por lo tanto el odio debe transformarse en amor, y aunque se necesiten muchas vidas de luchas, llegará un momento en el que aprenderán la lección y se harán amigos mutuos en vez de enemigos. En tales casos el interés que se tienen mutuamente pone en actividad a la fuerza de Atracción, la que los junta. Si hubieran sido indiferentes uno al otro nunca se hubieran encontrado asociados. Así que las dos leyes , del Renacimiento y de Consecuencia, resuelven en forma razonable todos los problemas de la vida humana conforme el hombre avanza hacia su próximo estado: el super hombre. El rumbo que sigue el progreso humano es hacia arriba y adelante siempre, dice esta teoría; no como algunos creen, que han confundido la doctrina del Renacimiento con las disparatadas enseñanzas de algunas tribus indias que creen que el hombre se reencarna en los animales o vegetales. Eso sería una retrogradación. Ni en la Naturaleza ni en los libros sagrados de la India se puede encontrar nada que sostenga semejante doctrina. En uno ( uno solo) de los libros religiosos indios se toca ese punto. En el Kathopanishad (capítulo V, vers. 9), se dice : “Algunos hombres, de acuerdo con sus deudas (obras) van a la matriz y los otros al “sthanu”. “Sthanu” es una palabra sánscrita que significa “un pilar”, y esto ha sido interpretado como que algunos hombres, debido a sus pecados, han retrocedido al inmóvil, reino vegetal.


Los espíritus encarnan solamente con objeto de adquirir experiencia; para conquistar al mundo; para sobreponerse a su yo inferior y conquistar el dominio de sí mismos. Si comprendemos esto, comprenderemos también que llegará un tiempo en el que no habrá ya más necesidad de renacer porque se habrán aprendido todas las lecciones. Las enseñanzas del Kathopanishad indican que, en vez de permanecer ligado a la rueda de nacimientos y muertes, el hombre llegará alguna vez a ese estado de inmutable “Nirvana”.


En el libro de la Revelación encontramos estas palabras: “al que venciere le haré un pilar del templo de mi Dios y él no saldrá más”, refiriéndose a la completa liberación de toda existencia concreta. En parte alguna se encuentra afirmación autorizada sobre esa doctrina de la transmigración de las almas. Un hombre que se haya desarrollado hasta el punto de que tenga un alma separada e individual, no puede retroceder hasta llegar a ocupar un cuerpo animal o vegetal, puesto que estos se encuentran bajo un espíritu- grupo. El espíritu individual es una evolución superior a la del espíritu-grupo y lo menor no puede contener a lo mayor.

Oliver Wendell Holmes, en su hermosísimo poema “The Chambered Nautilus” (”El caracol en su concha”) ha encerrado esa idea de constante progresión en vehículos cada vez mejores y la final liberación. El caracol construye su concha espiral con departamentos seccionales y va abandonando constantemente los más pequeños para ocupar el último de los que ha construido.
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Year after year beheld the silent toil1

That spread his lustrous coil;

Still, as the spiral grew,
He left the past year’s dwelling for the new,
Stole with solft step its shinning archway through,
Built up its idle door,
Stretched in his last-found home, and new the old no more,
Thanks for the heavenly message brought by thee,
Child of the wandering sea,
Cast from her lap forlon!
From thy dead lips a clearer note is born
Than ever Triton blew from wreathed horn!
While on mine ears rings,
Through the deep caves of thought I hear a voice that sings:

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Traducción: Año tras año contempló su labor silenciosa — que desplegó su lustrosa espiral –; más al crecer la espiral — abandonó la que fue su morada en los años pasados, por la nueva — deslizándose bajo el brillante arco con suave paso — y construye una puerta innecesaria — y se amolda a su nuevo hogar, sin conocer más el antiguo. — Gracias por el celestial mensaje que me traes — hijo del inquieto mar, — expulsado de tus orígenes los olvidas. — De tus mudos labios sale una nota más elocuente — que las emitidas por el cuento enroscado de Tritón; — mientras suena en mis oídos a través de las profundas grutas del pensamiento, yo oigo una voz que canta: “Construye mansiones más duraderas ¡alma mía! — según las veloces estaciones ruedan. — Abandona tus criptas ya surcadas. — Haz que cada templo nuevo sea más noble que el pasado; — abarca un espacio celeste más ancho — hasta que por fin te libertes — arrojando tu concha subterránea, por el océano movedizo de la vida”.

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Build thee more satetely mansions, O my Soul!

As the swift seasons roll!

Leave thy low-vaulted past!
Let each new temple, nobler than the last,
Shut thee from heaven with a dome more wast,
Till thou at length art free,
Leaving thine outgrown shell by life’s unresting sea!

La necesidad ya mencionada de obtener organismos de naturaleza específica trae a la mente una frase muy interesante de las leyes de Renacimiento y de Consecuencia. Estas leyes están relacionadas con el movimiento de los cuerpos cósmicos, el Sol, los planetas y los signos del Zodiaco. Todos se mueven en armonía con esas leyes, guiados en sus órbitas por sus Inteligencias Espirituales internas: los Espíritus Planetarios.

Debido a la Precesión de los Equinoccios, el Sol se mueve hacia atrás a través de los doce signos del Zodiaco a la velocidad aproximada de un grado de espacio cada 72 años, y a través de cada signo (30 grados de espacio) en unos 2.100 años, y en torno de todo el círculo en unos 26.000 años.


Esto es debido a que la Tierra no gira sobre un eje estacionario. Su eje tiene un movimiento lento, oscilante, parecido al de un trompo que ha perdido parte de la fuerza con que fue lanzado, describiendo así un círculo en el espacio, por lo que una estrella tras otra se convierten en Estrella Polar sucesivamente.


Debido a este movimiento oscilante, el Sol no cruza el Ecuador por el mismo sitio todos los años, sino un poco más atrás, y de ahí el término de “precesión de los equinoccios”, porque el equinoccio “precede”: viene demasiado pronto.
Todos los acontecimientos de la Tierra están relacionados con los otros cuerpos cósmicos, y sus habitantes están también relacionados

con estos y otros movimientos cósmicos. Y así sucede también con las leyes de Consecuencia y del Renacimiento.
Conforme el Sol pasa a través de los diferentes signos en el curso del año, el clima y otros cambios afectan al hombre en sus actividades de varias maneras. Similarmente al pasaje del Sol, por la precesión de los equinoccios, a través de los doce signos del Zodíaco, que se llama un Año Mundial, produce condiciones en la Tierra de la más grande variedad. En realidad, como hemos visto, el hombre mismo produce esas condiciones mientras se encuentra en el Mundo Celeste entre dos encarnaciones. Por lo tanto, cada Ego nace dos veces durante el tiempo en que el Sol está pasando a través de un signo del Zodiaco, y como el alma es en sí misma necesariamente bisexual, con objeto de adquirir toda la experiencia, encarna alternativamente en un cuerpo masculino y femenino. Esto es debido a que la experiencia de un sexo difiere ampliamente de la del otro. Al mismo tiempo, las condiciones externas no se alteran mayormente en un millar de años y por lo tanto permite a la entidad el recibir experiencia en un alrededor ambiente idéntico al del punto de partida, como hombre o como mujer.


Estos son los términos generales en los cuales trabaja la ley del Renacimiento, pero como no es una ley ciega, está sujeta a frecuentes modificaciones, determinadas por los Señores del Destino, los Ángeles Archiveros, como, por ejemplo, en el caso en que un Ego precise un ojo sensitivo o un oído especial y haya alguna oportunidad de proporcionarle el instrumento requerido en una familia con la que haya establecido relaciones previas. El tiempo para la encarnación del Ego en cuestión puede quizás estar falto de madurez, en unos doscientos años, de acuerdo con el período general, pero los Señores del Destino ven que a menos que se aproveche esa oportunidad el Ego gastaría cuatro o cinco centenares de años más del tiempo necesario en el cielo antes de que se presente otra oportunidad. Por lo tanto, el Ego es atraído a encarnarse antes de cumplir el tiempo fijado, por decirlo así, y lo que le falta de reposo en el tercer cielo le será dado de más en otra ocasión. Vemos, pues, que no solamente ejecutamos el trabajo necesario para nosotros desde el Mundo Celeste, sino que también trabajamos sobre los demás, atrayéndolos o repeliéndolos.
Una oportunidad favorable para conseguir un instrumento apropiado puede atraer a un Ego encarnante. Si no hubiera instrumento alguno aprovechable, permanecería más tiempo en el cielo y el exceso se le deduciría de sus siguientes vidas celestes.


La Ley de Consecuencia también obra en armonía con las estrellas, así que el hombre nace cuando la posición de los cuerpos del sistema solar proporciona las condiciones necesarias para su experiencia y desarrollo en la escuela de la Vida. Esta es la razón del porqué la astrología es una ciencia completamente cierta, si bien el mejor astrólogo puede equivocarse al interpretarla, debido a que como todos los demás hombres, es falible. Las estrellas muestran exactamente el tiempo de la vida de un hombre que hayan elegido los Señores del Destino para que aquel pague alguna deuda, y evadirlo está fuera del poder del hombre.
Si, indican el día exacto, si bien no podemos siempre leerlo correctamente.


El ejemplo más notable , que conozca el escritor, de esta imposibilidad de escapar a lo que han escrito las estrellas, ocurrió en Los Ángeles, California, en 1906. Se dieron algunos detalles e instrucciones sobre Astrología al bien conocido conferenciante Mr. L. Se hizo el horóscopo de Mr. L., porque el alumno se interesaría más en el suyo que en el de un extraño. Y además , podía comprobar más fácilmente la exactitud de los signos que se le indicaran. El horóscopo revelaba una propensión a sufrir accidentes, y a Mr. L. se le indicó la forma en que algunas desgracias y otros sucesos en relación con el pasado figuraban en la fecha de la ocurrencia. Además, el horóscopo mostraba que sucedería otro accidente en el futuro, el 21 de julio próximo, o a los siete días subsiguientes, el 28 del mismo mes, siendo el último día el que parecía más peligroso., El horóscopo indicaba que los sitios heridos serían el pecho, las espaldas, los brazos, y la parte inferior de la cabeza. Como estaba plenamente convencido del peligro, se prometió quedarse en casa tal día.


El que esto escribe fue por aquel entonces el norte de Seattle, y unos cuantos días antes del tiempo crítico escribió a Mr. L. y le recomendó cuidado. Mr. L. contestó que se acordaba perfectamente y que obraría en consecuencia.


Las primeras noticias sobre el asunto se obtuvieron de un amigo mutuo, quien manifestó que el 28 de julio Mr. L. había ido a Sierra Madre en un tranvía eléctrico que chocó contra un tren, sufriendo las mismas heridas anunciadas previamente y habiéndose cortado, además un tendón de la pierna izquierda.


La cuestión era averiguar cómo es que teniendo Mr. L. completa fe en la predicción, se había olvidado de ella. La explicación vino tres meses después, cuando se había repuesto lo suficiente para poder escribir. La carta decía : “Yo creía que el 28 era el 29″.


No hay duda alguna que se trataba de una parte del destino “maduro”, imposible de eludir, tal como lo mostraban claramente las estrellas.


Las estrellas pueden ser llamadas, por lo tanto, el Reloj del Destino”. Los doce signos del Zodiaco corresponden a la esfera; el Sol y los planetas a la manecilla de las horas, que indica el año; y la Luna al minutero, que indica los meses del año en los que los diferentes lotes de destino maduro de cada vida deben cumplirse.

Nunca se explicará bastante que si bien hay algunos casos que no pueden eludirse, el hombre tiene hasta cierto punto el poder de modificar ciertas causas ya puestas en movimiento. Como dijo el poeta:

One ship sails east and another sails west1

With the self-same winds that blow.

`Tis the set of the sail and not the gale
Which determines the way they go.
As the winds of the sea are the ways of the fate
As we voyage along trough life.
`Tis the act of soul that determines the goal,
And not the calm or the strife.
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Traducción: Un barco zarpa para el Este y otro para el Oeste — con el mismísimo viento para los dos. — “Es la posición de la vela (el rumbo) y no el viento — el que determina el camino que llevan. — Y como los vientos del mar son los caminos del destino, — así navegamos durante toda la vida, — es el obrar del alma lo que determina la victoria, — y no la calma o la tempestad”.
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Lo importante de comprender es que nuestras obras actuales son las que determinan las condiciones futuras.

Los religiosos ortodoxos y aún hasta los que no profesan religión alguna, exponen como uno de sus más fuertes argumentos contra la Ley del renacimiento, el de que se enseña en la India a la “masa ignara” que cree en ella. Si es una ley natural, sin embargo, no puede haber objeción alguna, por fuerte que sea, que la invalide o le impida obrar. Antes de que hablemos de “masas ignaras” o enviemos misioneros allá, sería conveniente que examináramos un poco nuestros conocimientos. Los maestros se quejan siempre de la superficialidad de nuestros estudiantes. El profesor Wilbur L. Cross , de Yale, menciona entre otros asombrosos casos de ignorancia el hecho de que en una clase de cuarenta alumnos, ni uno solo pudo indicar el sitio de Judas Iscariote.

Quizás produjese ventajas el que los esfuerzos de los misioneros terminasen cerca de los países idólatras, y en los barrios bajos de nuestras ciudades, para llevarnos a iluminar a la juventud estudiantil de nuestras propias naciones, siguiendo el principio de que la “caridad empieza por casa” y que “como Dios no permitirá a las masas ignaras el perecer” sería mejor dejarlas en su ignorancia con la que se tiene un cielo seguro, mientras que al iluminarlas se les proporcionan muchas oportunidades para que se vayan por legiones al infierno. Seguramente éste es el caso aquel de “donde la ignorancia es una bendición, es locura ser sabio”. Nos prestaríamos un señalado servicio a nosotros mismos y a las razas atrasadas si los dejáramos solos y buscásemos al cristiano ignorante más cerca de casa para ilustrarlo.


Además, por llamarla doctrina idólatra no se comprueba su falsedad. Y el que tenga prioridad en Oriente no es tampoco argumento contra ella, así como la exactitud de la solución de un problema matemático no pierde nada porque no nos sea simpática la persona que lo resolvió primero. La cuestión única está en esto: ¿ es o no verdad? Sí , sí, no importa nada absolutamente de donde haya venido la solución.

Todas las demás religiones no han hecho más que conducir a la religión cristiana. Ha habido religiones básicas que contienen únicamente en parte lo que el Cristianismo tiene en mayor grado. El verdadero Cristianismo Esotérico no ha sido enseñado todavía públicamente, ni lo será tampoco hasta que la humanidad haya pasado del estado materialista en que se encuentra ahora y esté mejor preparada para recibirlo. Las leyes del Renacimiento y de Consecuencia han sido enseñadas secretamente en todo tiempo; pero por orden del mismo Cristo, como veremos, esas dos leyes no han sido enseñadas públicamente durante los últimos dos mil años.

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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http://www.rosicrucian.com/foreign/rcc/rccspa004.htm
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http://homenajealconceptorosacruzdelcosmos.blogspot.com/2012/01/renacimiento-y-ley-de-consecuencia.html
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