Enero 27, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
EL PRIMER CIELO
Cuando la existencia en el purgatorio ha terminado, el espíritu se eleva hasta el primer cielo, que está situado en las tres regiones más elevadas del Mundo del Deseo, donde los resultados de su sufrimiento se incorporan en el átomo- simiente del cuerpo de deseos, impartiéndole así la cualidad de la rectitud, la que actuará como impulso para el bien y repulsión para el mal en el futuro. Aquí, nuevamente el panorama del pasado se desarrolla hacia atrás; pero en este caso las buenas obras de la vida son las bases del sentimiento. Cuando llegamos a escenas en las que ayudamos a otros, comprendemos de nuevo toda la alegría que esto nos proporcionó, y además sentimos toda la gratitud emitida por aquel a quien ayudamos, y cuando vemos de nuevo escenas en las que fuimos ayudados por otros, volvemos a sentir toda la gratitud que emitimos hacia nuestro bienhechor. Y de esta manera vemos la importancia de apreciar los favores que nos han hecho, porque la gratitud produce crecimiento anímico. Nuestra dicha en el cielo depende de la felicidad que hayamos proporcionado a otros y al valor que demos a lo que otros han hecho por nosotros.
Debe siempre recordarse que el poder de dar no reside exclusivamente en el hombre adinerado. El dar dinero sin discernimiento puede ser malo. Es bueno dar dinero para un propósito que estamos convencidos es benéfico, pero un servicio vale un millar de veces más. Como dice Whitman:
“¡Mirad! No me limito a dar discursos o a una pequeña caridad. Cuando doy, me doy yo mismo”.
Una mirada cariñosa, expresiones de confianza, la simpatía, la ayuda benévola, estas cosas pueden ser dadas por todos sin que importe nada la fortuna. Sin embargo, debemos tratar de ayudar al necesitado de manera que él pueda ayudarse a sí mismo, sea física, financiera, moral o mentalmente, para no dar origen a que quede dependiendo de nosotros o de los demás.
La ética de dar, con el efecto sobre el dador como una lección espiritual, está hermosísimamente descripta en la “Visión de Sir Launfal”, de Lowells. El joven y ambicioso caballero Sir Launfal, envuelto en una brillante armadura y llevando lujosos vestidos, parte de su castillo para buscar el “Santo Grial”. En su estandarte lleva la cruz, el símbolo de la benignidad y de la ternura de nuestro Salvador, el amante y humilde, pero el corazón del caballero está lleno de orgullo y desdén para el pobre y necesitado. Y encuentra a un leproso, y desdeñosamente le arroja una moneda de oro como si arrojara un hueso a un perro hambriento.
The lepper raised the gold from the dust, (1)
Better to me the poor man’s crust,
Better the blessing of the poor,
Through I turn empty from his door.
That is no true alms which the hand can hold;
He gives only the worthless gold
Who gives from a sense of duty;
But he who gives from a slender mite,
And gives to that which is out of sight -
That thread of all – sustaining Beauty
Which runs through all and doth all unite, -
The hand cannot clasp the whole of his alms,
The heart outstretches its eager palms,
For a god goes with it and makes it store
To the soul that was starving in darkness before.
A su regreso Sir Launfal encuentra a otro en posesión de su castillo y se dirige hacia la puerta.
An old bent man, worn out and frail (2)
He came back from seeking the Holy Grail;
Little he recked of his earldom’s loss,
No more on his surcoat was blazoned the cross,
But deep in his heart the sign he wore
The badge of the suffering and the poor.
De nuevo encuentra al leproso, quien nuevamente le pide una limosna. Esta vez el caballero responde diferentemente.
And Sir Launfal said: “I behod in thee (3)
An image of Him who died on the tree;
Thou also hast had thy crown of thorns,
Thou also hast had the world’s buffets and scorns,
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1 Traducción: El leproso no alzó el oro del polvo (y dijo) : “mejor para mí es la corteza del pan del pobre; mejor la bendición de este, – aunque tenga que retirarme de su puerta con las manos vacías. No son verdaderas limosnas las que sólo pueden tomarse con la mano. Es inútil el oro de aquel que da solo porque le parece un deber hacerlo. Pero aquel que parte de su pobreza, y da para quien no está al alcance de su vista (ese hilo de Belleza, sostenedor universal, que todo lo penetra y lo une) la mano no puede abarcar toda su limosna; el corazón ansioso extiende
sus brazos, porque un dios acompaña y provee al alma que antes estaba pereciendo en la obscuridad”.
2 Traducción: “Ya viejo y doblegado, gastado y débil, volvió de su busca del Santo Grial; poco caso hacía de la pérdida de su señorío; ya no lucía en su capa la cruz, pero en lo profundo de su corazón llevaba el signo, la divisa del pobre y del que sufre”.
3 Traducción: “Y Sir Launfal dijo: “veo en ti la imagen de Aquel que murió en el madero. Tú también has tenido tu corona de espinas; tu también has sufrido los escarnios y desprecios del mundo, y a tu vida no faltaron las heridas en las manos, en los pies, y en el costado. !Hijo de la clemente María, reconóceme: Mira, por Él te doy a ti!”.
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And to thy life were not denied
The wounds in the hands and feet and side;
Mild Mary’s Son,acknowledge me;
Behold, through him I give to Thee!
Mira al leproso y sus ojos le traen recuerdos y le reconoce, y
The heart with him was ashes and dust; (4)
He parted in twain his single crust,
He broke the ice on the stremalet’s brink,
And gave the leper to eat and drink.
Y una transformación se opera:
The leper no longer crouched by his side (5).
But stood before him glorified
…………………………………….
And the Voice that was solter than silence said:
“Lo, it is I, be not afraid!
In many lands without avail,
Thou hast spent thy life for the Holy Grail;
Behold, it is here! – This cup which thou
Did’st fill at the streamlet for me but now;
This crust is my body broken for thee,
This water the blood I shed on the tree;
The Holy Supper is kept, indeed,
In whatso we share witr another’s need;
Not what we give, but what me share.
For the gift without the giver is bare;
Who gives himself with his alms feeds three:
Himself, his hungering neighbour, and me”.
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4 Traducción: El corazón se le hizo ceniza y polvo; partió e dos su única corteza de pan, rompió el hielo en la orilla del arroyuelo y dio de comer y de beber al leproso.
5 Traducción: El leproso no estaba ya acurrucado a su lado. Glorioso estaba ante él …
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Y la Voz aún más dulce que el silencio dijo: “¡Mira, soy yo, no temas! En muchas tierras gastaste tu vida sin provecho buscando al Santo Grial. ¡Mira , aquí está! Esta taza que acabas de llenar en el arroyo para mí; esa corteza es mi cuerpo partido para ti; esta agua la sangre que por ti derramé en el madero. La Sagrada Cena se efectúa ciertamente en cualquier cosa cuando participamos de las necesidades de otro, pues la dádiva sin el dador es estéril; el que da su propio ser, alimenta a tres con sus limosnas: así mismo, a su prójimo hambriento y a mí”.
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El primer cielo es un lugar de alegría sin mezcla alguna de amargura. El espíritu está más allá de la influencia de las condiciones materiales y terrestres, y asimila todo el bien contenido en su vida pasada conforme lo revive de nuevo. Todos los designios nobles a los que el hombre aspiró se realizan aquí ampliamente. Es un lugar de reposo, y cuanto más dura ha sido la vida, tanto más intenso será el descanso de que se gozará. La enfermedad, la tristeza y el dolor son cosas desconocidas. Esta es, por decirlo así, la tierra de veraneo de los espiritualistas, la tierra de promisión.
Los pensamientos del devoto cristiano han construido allí la nueva Jerusalén. Hermosas casas, flores, etc. , son el premio de los que a ellas aspiraron: ellos las construyen por medio del pensamiento en la sutilísima materia de deseos. Sin embargo, estas cosas son tan reales y tangibles como lo son para nosotros nuestras casas materiales. Todos obtienen aquí la satisfacción de que carecieron en su vida terrestres.
Hay una clase que lleva especialmente una vida hermosísima: los niños. Si pudiéramos verlos siquiera, cesarían todas nuestras penas. Cuando un niño muere antes del nacimiento de su cuerpo de deseos, lo que tiene lugar alrededor de los catorce años, no va más allá del primer cielo, porque no es responsable de sus actos, como tampoco es responsable el aun n nacido del dolor que causa a su madre moviéndose o saliendo de la matriz. Por lo tanto el niño no tiene existencia en el purgatorio. Lo que no ha sido vivificado no puede morir; por lo tanto, el cuerpo de deseos de un niño, junto con su mente, persistirá hasta el nuevo nacimiento, y por tal razón esos niños son muy aptos para recordar las encarnaciones anteriores, como se indica en el caso citado en otro lugar.
Para tales niños, el primer cielo es una sala de espera donde permanecen desde uno hasta veinte años, hasta que se presenta una nueva oportunidad para renacer. Sin embargo, es algo másque una sala de espera sencillamente, porque se progresa mucho durante la estada en ella.
Cuando un niño muere hay siempre alguno de su familia que lo está esperando, o, en su defecto, hay quienes les gustaba adoptar maternalmente a los niños en su vida terrestre y que tendrán sumo placer en hacerlo aquí. La extrema plasticidad de la materia de deseos hace muy fácil el formar los más exquisitos juguetes vivientes para los niños, y su vida es un hermoso juego; sin embargo, no queda descuidada su instrucción. A los niños s eles agrupa en clases, de acuerdo con sus respectivos temperamentos, pero sin tener en cuenta para nada su edad. En el Mundo del Deseo es muy fácil dar lecciones objetivas de la influencia del bien y del mal, de la conducta y de la felicidad. Estas lecciones se imprimen indeleblemente sobre el sensitivo y emotivo cuerpo de deseos del niño y lo acompañan después de su nacimiento, así que muchos de los que llevan una vida noble lo deben a que han estado sometidos a ese desarrollo. A menudo, cuando nace un espíritu débil, los Seres Compasivos (los invisibles Guías que dirigen nuestra evolución) lo hacen morir en edad temprana para que pueda gozar de ese desarrollo extra, ayudándolo así a soportar lo que pudiera haber sido para él una vida muy dura. Este parece ser el caso, especialmente cuando la impresión en el cuerpo de deseos fue débil debido a que las personas que rodeaban el moribundo lo perturbaron con sus lamentaciones o por haber muerto por accidente o en un campo de batalla. Bajo esas circunstancias el muerto no ha experimentado la intensidad de sentimientos apropiada en su estado post-mortem, y, por lo tanto, cuando renace y muere en edad temprana, aquella pérdida se recobra en la forma indicada más arriba. Muy a menudo el deber de cuidar a ese niño en la vida celeste recae sobre aquellos que fueron la causa de esa anomalía. Se les proporciona así una oportunidad para reparar su falta y aprender a obrar mejor. O tal vez pueda tocarles ser los padres del recién nacido y cuidarlo durante los pocos años que viva. Entonces nada importará que se lamenten histéricamente cuando el niño muera, porque en el cuerpo vital infantil no hay recuerdos o imágenes de ninguna consecuencia.
Este cielo es también un lugar de progreso para todos los que han sido estudiosos, artistas o altruistas. El filósofo y el estudiante tienen acceso instantáneo a todas las librerías del mundo. El pintor observa con inefable delicia los colores siempre cambiantes. Muy pronto aprende que su pensamiento forma y moldea esos colores a voluntad. Sus creaciones viven y brillan con una vida imposible de comprender para los que trabajan con los pesados y densos materiales terrestres. Está , por así decirlo, pintando con materiales vivientes y puede ejecutar sus ideas con una facilidad que lo llena de deleite. El músico no ha llegado aún al lugar en el que su arte se expresará a si mismo en toda su extensión. El Mundo Físico es el Mundo de la forma. El Mundo del Deseo, donde esta el purgatorio y el primer cielo, es especialmente el mundo del color; pero el Mundo del Pensamiento, donde están los cielos segundo y tercero, es la esfera del sonido. La música celeste es un hecho y una mera figura del lenguaje. Pitágoras no se equivocaba cuando hablaba de la música de las esferas, porque cada una de las estrellas tiene su tono definido y juntas forman la sinfonía celestial que Goethe también menciona en el prólogo de su “Fausto”, en la escena que se desarrolla en el cielo. El Arcángel Rafael dice:
The Sun intones his ancient song
‘Mid rival chant of broher spheres
His prescribed course he speeds along
In thund’rous way throughout the years.
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1 Traducción : El sol canta su cántico antiguo, canto suave y rival de las esferas hermanas; su curso prescrito él cruza veloz, en atronadora carrera por los años de los años.
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Los ecos de esta música celeste nos llegan hasta este Mundo Físico. Son nuestra posesión más preciosa, aunque son tan fugaces como la espuma y no pueden crearse permanentemente, como pueden crearse otras obras de arte: una estatua, un cuadro, un libro. En el Mundo Físico el sonido muere tan pronto como nace. En el Primer cielo los ecos son, por supuesto, mucho más hermosos y más permanentes, así que allí los oídos del músico gozan de melodías que nunca oyeron en su vida terrestre.
Las experiencias del poeta son parecidas a las del músico, porque la poesía es la expresión de los más íntimos sentimientos del alma, en palabras que se ordenan de acuerdo con las mismas leyes de armonía y ritmo que rigen la expresión del espíritu en la música. Además, el poeta encuentra una inspiración magnífica en las imágenes y colores que son las características principales del Mundo del Deseo. De allí tomará los materiales para usarlos en su próxima encarnación. De parecida manera acumula el autor materiales y facultades. El filántropo produce sus planes altruistas para el mejoramiento de la raza humana. Si estos fallaron en una vida, verá la razón de los fracasos, en el primer cielo, y a aprenderá a sobrepasar los obstáculos y a omitir los errores que hicieron impracticables sus ideas y sus planes.
Con el tiempo se llega a un punto en el que el resultado del dolor y sufrimiento del purgatorio, junto con el goce extraído, de las buenas acciones de la vida pasada, se ha grabado en el átomo-simiente del cuerpo de deseos. Todo esto constituye lo que llamamos conciencia, esa fuerza impelente que nos pone en guardia contra el mal como productor de sufrimientos y nos inclina hacia el bien como productor de felicidad y alegría. Entonces el hombre abandona su cuerpo de deseos para que se desintegre, en la misma forma que abandonó sus cuerpos vital y denso. Se lleva consigo únicamente las fuerzas del átomo-simiente, que formarán el núcleo de los futuros cuerpos de deseos, así como fue la partícula persistente de sus pasados vehículos de sensación.
Como ya se indicó, las fuerzas del átomo-simiente se reabsorben. Para el materialista la fuerza y la materia son inseparables. El ocultista ve las cosas diferentemente. Para él no son dos conceptos separados y distintos, sino los dos polos de un solo espíritu.
La materia es espíritu cristalizado.
La fuerza es el mismo espíritu no cristalizado aún.
Esto ya se ha dicho anteriormente, pero no puede recalcarse demasiado en la mente. La ilustración del caracol ayudará mucho a comprender eso. La materia que es espíritu cristalizado corresponde a la concha del caracol, cuya concha es la babosa misma cristalizada. La fuerza química que mueve la materia, haciéndola apta para la construcción de la forma, y el caracol que mueve su casa, se corresponden también. Lo que actualmente es la babosa en un tiempo será materia, cuando se haya cristalizado. El proceso inverso de resolver la materia en espíritu se produce también de continuo. La fase más grosera de este proceso que vemos como decaimiento, es cuando un hombre abandona sus vehículos tras sí y entonces el espíritu de un átomo se puede separar fácilmente del espíritu más denso que ha estado manifestándose como materia.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 26, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
LA REGIÓN FRONTERIZA
El purgatorio ocupa las tres regiones inferiores del Mundo del Deseo. El primer cielo está en las tres regiones superiores. La Región central es una especie de territorio neutral o limítrofe, ni cielo, ni infierno. En esta región encontramos personas rectas y honestas que no injuriaron a nadie, pero que estaban tan sumergidas en los negocios que nada pensaron sobre la vida superior. Para ellos el Mundo del Deseo es un estado de la más indescriptible monotonía. No hay ningún “negocio” en ese mundo, ni hay allí, para un hombre de esa clase, nada que pueda substituirlo. Y pasa un tiempo muy penoso hasta que aprende a pensar en otras cosas que no sean sus letras de cambio o sus cheques. El hombre que ha pensado sobre el problema de la vida y llega a la conclusión de que “todo acaba con la muerte”, que niega la existencia de las cosas que están más allá de los sentidos materiales, ese hombre sentirá también esa espantosa monotonía. Ha esperado la aniquilación de la conciencia, pero en vez de eso se encuentra con una percepción aumentada de las personas y cosas que están en torno suyo. Se ha acostumbrado a negar esas cosas tan vehementemente que muy a menudo cree que el Mundo del Deseo es una alucinación y se les puede oír exclamando con la más profunda desesperación:
¿Cuándo acabará esto? ¿ Cuándo acabará esto?
Tales personas se encuentran realmente en un estado lastimoso. Están más allá de todo socorro y de toda ayuda y sufren mucho más que cualquier otro. Además, tienen muy poca vida en el Mundo Celeste, donde se efectúa la construcción de los cuerpos para futuros usos, así que ponen todos sus pensamientos cristalizantes en los cuerpos que construyen para la vida siguiente. y así se forma un cuerpo que tiene las terribles tendencias que vemos, por ejemplo, en la consunción. Algunas veces el sufrimiento de tales cuerpos decrépitos tornará los pensamientos de las almas que los animan hacia Dios, y entonces pueden seguir su evolución; pero en la mente materialista yace el peligro de perder todo contacto con el espíritu y convertirse en un rezagado. Por lo tanto, los Hermanos Mayores se han visto seriamente obligados a intervenir en el destino del Mundo occidental durante la última centuria, y si no hubiera sido por su ayuda benefactora, hubiéramos tenido un cataclismo social, comparado con el cual la Revolución francesa hubiera sido un juego infantil. El clarividente desarrollado puede ver cuán dificultosamente se ha escapado la humanidad de desastres tan devastadores, que continentes enteros hubieran sido barridos al mar. Se encontrará una exposición más detallada de la relación del materialismo con las erupciones volcánicas en el Capítulo XVIII, en el que la lista de las erupciones del Vesubio parece corroborar dicha relación, a menos de que se atribuyan a simples “coincidencias”, como generalmente lo hacen los escépticos cuando se encuentran frente a hechos y números que no pueden explicar.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 25, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
MUERTE Y PURGATORIO
En esa forma construye y siembra el hombre hasta el momento en que la muerte llega. Entonces, la hora de la siembra y los períodos de crecimiento y madurez han pasado. Cuando viene el espectro esquelético de la Muerte ha llegado el tiempo de la recolección. La forma de la Muerte con su guadaña y su reloj de arena es un buen símbolo. El esqueleto simboliza la parte relativamente permanente del cuerpo. La guadaña representa el hecho de que esa parte permanente que está a punto de ser recolectada por el espíritu es el fruto de la vida que ahora termina. El reloj de arena en su mano indica que la hora no sonará hasta que todo el curso haya pasado en armonía con leyes invariables. Cuando llega ese momento, los vehículos se separan. Como su vida en el Mundo Físico ha terminado por ahora, ya no es necesario para el hombre el retener su cuerpo denso. El cuerpo vital, que como ya explicamos, pertenece al Mundo Físico, se retira por la cabeza, dejando al cuerpo denso inanimado.
Los vehículos superiores — vital, de deseos y mental — pueden verse abandonando al cuerpo denso con un movimiento de espiral, llevando consigo el alma de un átomo denso. No el átomo en sí mismo, sino las fuerzas que obraban a través de él. El resultado de las experiencias pasadas en el cuerpo denso durante la vida que acaba de terminar se ha impreso sobre ese átomo especial. Mientras que todos los demás átomos del cuerpo denso se han ido renovando de vez en cuando, este átomo permanente ha subsistido. Y a permanecido estable, no solamente a través de una sola vida, sino que ha formado parte de todos los cuerpos densos empleados por un Ego particular. A la muerte, dicho átomo es retirado únicamente para despertar de nuevo en la aurora de otra vida física, sirviendo así como núcleo en torno del cual se construirá el nuevo cuerpo denso para ser empleado por el mismo Ego. Por lo tanto, se le llama, el “átomo simiente”. Durante la vida, “el átomo simiente” está situado en el ventrículo izquierdo del corazón, cerca del ápice. Al ocurrir la muerte, dicho átomo simiente sube al cerebro por medio del nervio pneumogástrico abandonando el cuerpo denso, junto con los vehículos superiores, por medio de la comisura de los huesos parietal y occipital.
Cuando los vehículos superiores han dejado el cuerpo denso, permanecen todavía conectados con él por medio de una serie de cordón o hilo, vibrante, plateado, muy parecido a dos números 6 unidos y puestos al revés, el uno en posición vertical y el otro horizontal, conectado ambos por las extremidades de sus horquillas. (Véase el diagrama 5A.) Un extremo está unido al corazón por medio del átomo- simiente y la rotura de aquél produce la paralización del corazón. El cordón no se rompe hasta que el panorama de la pasada vida, contenido en el cuerpo vital, ha sido contemplado.
Diagrama 5A: El Cordon Plateado
Debe tenerse mucho cuidado, sin embargo, de no quemar o embalsamar el cuerpo hasta que hayan pasado tres días, por lo menos, después de la muerte; porque mientras el cuerpo vital está con los vehículos superiores, y éstos permanezcan unidos aún al cuerpo denso por medio del cordón plateado, cualquier examen post-mortem o herida que se haga al cuerpo denso será sentida, en cierto grado, por el hombre.
La cremación debe ser abolida especialmente en los tres primeros días después de la muerte, porque tiende a desintegrar el cuerpo vital, cuerpo que debe permanecer intacto hasta que el panorama de la vida que acaba de terminar se haya impreso en el cuerpo de deseos.
El cordón plateado se rompe en el punto donde los 6 se unen, permaneciendo la mitad con el cuerpo denso y la otra mitad con los vehículos superiores. En cuanto se rompe ese cordón, el cuerpo denso está completamente muerto.
A principios de 1906 el doctor Mac Dougall hizo una serie de experimentos en el Hospital General de Massachusetts, para determinar si era posible, si algo invisible de ordinario dejaba el cuerpo al morir. Con este propósito construyó una balanza capaz de registrar hasta un décimo de onza.
La persona agonizante, metida en su lecho, fue colocada en uno de los platillos de la balanza, la que fue equilibrada colocando pesas en el platillo opuesto. En todos los casos se notó que en el preciso momento en que la persona agonizante exhalaba su último aliento, el platillo que contenía las pesas descendía súbitamente, elevándose, por consiguiente, el lecho con el cuerpo situado en el otro platillo, mostrando así que algo invisible, pero ponderable y pesado, había dejado el cuerpo. En seguida los diarios anunciaron a todo viento que el doctor Mac Dougall había “pesado el alma”.
El ocultismo acoge alegremente los descubrimientos de la ciencia moderna, porque invariablemente corrobora lo que aquel había ya promulgado mucho tiempo antes. Los experimentos del doctor Mac Dougall mostraron concluyentemente que invisible a la vista ordinaria abandonaba el cuerpo al morir, como lo ven los clarividentes desarrollados y como se ha indicado en conferencias y obras literarias muchos años antes del descubrimiento del doctor Mac Dougall.
Pero ese “algo” invisible no es el alma. Hay una gran diferencia. Los reporteros hicieron conclusiones prematuras cuando aseguraron que los científicos habían “pesado el alma”. El alma pertenece a reinos superiores y no puede pesarse en balanzas físicas aunque estas pudieran registrar la millonésima parte de un gramo en vez de un décimo de onza.
Lo que los científicos pesaron fue el cuerpo vital. Está formado por los cuatro éteres y pertenece al Mundo Físico.
Como hemos visto, cierta cantidad de ese éter está “superpuesto” sobre el éter que envuelve cada partícula del cuerpo humano y permanece confinado allí durante la vida del cuerpo físico, aumentando ligeramente el peso del cuerpo denso de las plantas, de los animales y del hombre. A la muerte se escapa; y de ahí la disminución de peso notada por el doctor citado, cuando morían las personas con quienes experimentaba.
El doctor Mac Dougall también utilizó sus balanzas para pesar animales agonizantes. No se notó disminución alguna aunque uno de aquellos animales era un perro de San Bernardo. entonces se afirmó que los animales no tenían alma. Un poco más tarde, sin embargo, el profesor La V. Twining, jefe del Departamento Científico de la Escuela Politécnica de Los Angeles, hizo experimentos con ratones y gatitos, que encerró en frascos de cristal herméticamente cerrados. Sus balanzas fueron las más sensibles que se pudieron conseguir, y el todo fue metido dentro de una gran caja de cristal de la que se había sacado toda la humedad. Se vio que todos los animales perdían peso al morir. Una ratita que pesaba 12 gramos 886, perdió súbitamente 3,1 miligramos al morir.
Un gatito empleado en otro experimento perdió cien miligramos al agonizar, y al lanzar el último aliento perdió sesenta miligramos más. Después de eso siguió perdiendo peso muy lentamente debido a la evaporación.
Así que las enseñanzas de la ciencia oculta respecto a la posesión de cuerpos vitales por los animales fueron también vindicadas, cuando se emplearon balanzas suficientemente sensibles, y en el caso mencionado en primer término, en el que las balanzas no-sensibles no indicaron disminución alguna al morir el perro de San Bernardo, muestra que el cuerpo vital de los animales es proporcionalmente más ligero que el del hombre.
Cuando el cordón plateado se rompe en el corazón, y el hombre se ha liberado de su cuerpo denso, llega el momento de la mayor importancia para el Ego, y nunca se repetirá suficientemente a las personas de la familia de un agonizante que es un crimen contra el alma del que se va el entregarse a manifestaciones y lamentaciones de dolor, porque precisamente entonces aquella alma está enfrente a un asunto de suprema importancia, y la mayor parte del valor de su vida pasada depende de la atención que pueda prestar en ese acto. Esto se aclarará más cuando describamos la vida del hombre en el Mundo del Deseo.
Es también un crimen contra el agonizante el administrarle estimulantes que tienen el efecto de forzar a los vehículos superiores a entrar nuevamente en el cuerpo denso como un alud produciendo un choque enorme en el hombre.. No es tortura ni dolor alguno el pasar al más allá; la tortura es obligar al alma a entrar de nuevo en el cuerpo para seguir sufriendo. Algunos de los que fallecieron han dicho a los investigadores, “que en ese modo los habían tenido sufriendo varias horas y que rogaban a sus familiares que cesaran en su mal entendido cariño y los dejaran morir”.
Cuando el hombre está libre del cuerpo denso que fue el más pesado obstáculo para su poder espiritual (parecido a los guantes gruesos en la mano del músico de nuestro ejemplo anterior), su poder espiritual vuelve a él de nuevo, en cierto grado, y puede leer las imágenes en el polo negativo del éter reflector de su cuerpo vital, que es el asiento de la memoria subconsciente.
Su vida pasa toda ante su vista como un panorama, presentándose los sucesos en orden inverso. Los incidentes de los días que precedieron a la muerte se presentan primero y así hacia atrás a través de la virilidad, juventud, niñez e infancia. Todo se registra.
El hombre permanece como espectador ante ese panorama de su vida pasada. Ve las cosas conforme pasan y se van imprimiendo en sus vehículos superiores, pero no le afectan, se siente impasible ante ellas en aquellos momentos. Eso está reservado para cuando llegue la hora de entrar en el Mundo del Deseo, que es el mundo del sentimiento y de la emoción. Durante el proceso mencionado se encuentra en la Región Etérica del Mundo Físico.
Este panorama dura desde unas cuantas horas, hasta varios días, dependiendo del tiempo que una persona pueda mantenerse despierta, cuando es necesario. Algunos pueden mantenerse despiertos únicamente doce horas, o menos aún; otros pueden hacerlo así, según la ocasión, por cierto número de días, pero tanto tiempo como el hombre pueda permanecer despierto, permanece también el panorama.
Este hecho de la vida que sigue a la muerte es parecido al que tiene lugar cuando uno se ahoga o se cae de una altura. En tales casos el cuerpo vital abandona también el cuerpo denso y el hombre ve su vida en un relámpago, porque pierde la conciencia en seguida. Por su puesto, el “cordón plateado” no se rompe, pues de lo contrario no habría resurrección posible.
Cuando la resistencia del cuerpo vital ha llegado a su límite, se paraliza en la forma descripta cuando consideramos el fenómeno del sueño. Durante la vida física, cuando el Ego gobierna sus vehículos, esta paralización termina las horas de vigilia; después de la muerte esa paralización del cuerpo vital termina el panorama y fuerza al hombre a entrar en el Mundo del Deseo. El cordón plateado se corta en el sitio donde los dos “6″ se unen (Véase el diagrama 5A), y la misma división se efectúa durante el sueño, pero con esta diferencia importante: que aunque el cuerpo vital vuelve hacia el cuerpo denso, ya no lo interpenetra más, sino que simplemente flota sobre él, permanece flotando sobre el cadáver, disgregándose sincrónicamente con el vehículo denso. De aquí que para el clarividente desarrollado, un cementerio sea un espectáculo nauseabundo y bastaría conque algunas personas más pudieran verlo, para que no se necesitara mayor argumentación para inducirnos a cambia el malsano antihigiénico método de enterrar a los muertos, por el más racional de la cremación, que devuelve los elementos a su condición primordial, sin que ocurra ninguna cosa objetable y los desagradables incidentes del proceso de disgregamiento lento.
Al dejar el cuerpo vital el proceso es muy parecido al que se verifica al dejar el cuerpo denso. Las fuerzas de vida de un átomo se llevan para ser empleadas como núcleo del cuerpo vital en la futura encarnación. En esta forma, al entrar el hombre en el Mundo del Deseo lleva consigo los átomos- simiente de los cuerpos vital y denso, además del cuerpo de deseos y la mente.
Si el difunto pudiera dejar tras sí todos sus deseos, se desprendería bien pronto del cuerpo de deseos, quedando así libre para entrar en el Mundo Celeste; pero no sucede así generalmente. La mayoría de los hombres, especialmente si mueren en la primavera de su vida, tienen muchos lazos y mucho interés por la vida de la tierra. Al perder su cuerpo físico, no por eso han alterado sus deseos. Y, en realidad, muy a menudo sus deseos son aumentados por un anhelo intensísimo de volver. Y esto obra sujetándolos más al Mundo del Deseo en una forma poco agradable, aunque desgraciadamente no lo comprendan así. Por otra parte, las personas viejas y decrépitas, y todos los que han sido debilitados por una larga enfermedad y están cansados en la vida, pasan por el rápidamente.
Esto se comprenderá mejor por la siguiente ilustración: una semilla se separa fácilmente del fruto maduro, pues la pulpa no se adhiere a ella, mientras que en una fruta verde la semilla se aferra con tenacidad a la carne. Compréndese entonces que es muy duro para las personas el verse privadas de su cuerpo por un accidente, mientras se encuentran en la plenitud de sus fuerzas y salud físicas, embarcadas bajo muchos aspectos en las actividades de la vida física, ligadas por los lazos matrimoniales, de familia, de relaciones, de amigos y parientes y en la realización de negocios y placeres.
El suicida, que trató de huir de la vida, únicamente encuentra que está más vivo que nunca, y en el más lastimoso estado. Puede observar a aquellos a quienes ha perjudicado quizás por su acto y lo que es peor de todo, es que tiene un inexpresable sentimiento de “vacuidad”, de estar “ahuecado” o “vacío”. La parte del aura ovoide en la que generalmente está el cuerpo denso, está vacía, y aunque el cuerpo de deseos ha tomado la forma del cuerpo denso perdido, se siente como si fuera una cáscara vacía, porque el arquetipo creador del cuerpo en la Región del Pensamiento Concreto persiste como molde vacío, por decirlo así, durante tanto tiempo como debió vivir el cuerpo denso. Cuando una persona muere de muerte natural, aunque sea en los albores de su vida, la actividad del arquetipo cesa y el cuerpo de deseos se ajusta por sí mismo como para ocupar la forma por completo; pero en el caso del suicida, el espantoso sentimiento de “vacío” permanece hasta que llega el tiempo en el que, por el curso natural de los acontecimientos, debió ocurrir su muerte.
Mientras el hombre mantenga deseos relacionados con la vida terrestre, debe permanecer en su cuerpo de deseos; y como el progreso del individuo requiere que éste pase por las Regiones Superiores, la existencia en el Mundo del Deseo debe ser forzosamente purgadora, tendiendo a purificarlo de las cadenas de sus deseos. El como se efectúa, será bien comprendido tomando algunos ejemplos definidos.
El avaro que ama su oro en la vida terrestre lo sigue amando igual después de la muerte; pero en primer lugar, no puede adquirir más, porque no tiene cuerpo denso a su disposición para adquirirlo y, lo que es peor de todo, ya no puede guardar lo que acumuló durante su vida. Probablemente irá y rondará su caja de caudales y observará sus queridos tesoros y sus sacos de dinero, pero sus herederos aparecerán quizás y con expansiones de alegría hablarán del “loco avaro” (a quien no ven, pero que son vistos y oídos por este último), abrirán su caja, y aun cuando aquel se arroje sobre aquella para protegerla, ellos echarán mano al dinero, sin imaginarse siquiera que el avaro anda por allí, y lo gastarán a pesar de los sufrimientos y la imponente rabia del que lo atesoró.
Sufrirá intensamente, sus sufrimientos serán tanto más terribles porque no son completamente mentales, pues el cuerpo denso obstaculiza el sufrimiento hasta cierto punto. En el Mundo del Deseo este sufrimiento tiene amplia expansión y el mísero sufrirá hasta que aprenda que el oro puede ser una calamidad o un azote. En esta forma se va contentando gradualmente con su suerte y se liberta, por último, de su cuerpo de deseos y puede seguir adelante.
Tomemos el caso de un bebedor Tiene tanto gusto por los licores después de su muerte como antes de ella. No es el cuerpo denso el que le pide la bebida. Se ha enfermado por el alcohol y no puede pasar sin él. Vanamente protestará de maneras diversas, pero el cuerpo de deseos del bebedor exigirá la bebida y obligará al cuerpo denso a tomarla, apara que así resulte una sensación de placer, pues aquel producto aumenta la vibración. Este cuerpo de deseos subsiste después de la muerte del cuerpo denso; pero el bebedor que se encuentra en su cuerpo de deseos no tiene ni boca ni estómago capaces de contener licores físicos. Puede, y así lo hace, ir a los bares o cafés donde interpola su cuerpo dentro del de los bebedores para aprovecharse así un tanto de sus vibraciones por inducción; pero esto es demasiado débil como para darle satisfacción. Puede meterse en un tonel de aguardiente; pero esto tampoco le da resultado porque en un barril no se producen vapores que sólo se generan en los órganos digestivos del bebedor. No tienen el menor efecto sobre él y se encuentra en parecidas circunstancias a las que se encuentra el hombre que en un barquichuelo estuviera en medio del océano: “agua, agua por doquier, pero ni una sola gota para beber”, y, en consecuencia, sufre intensamente. Con el tiempo, aprende, sin embargo, la inutilidad de desear bebidas que no puede saborear. De la misma manera como sucede con muchos de nuestros deseos en la vida terrestre, todos los deseos en el Mundo del Deseo mueren por falta de oportunidad para satisfacerlos. Cuando el bebedor ha sido así purgado, está pronto, en lo que concierne a esa costumbre, para dejar el estado de “purgatorio” y ascender al mundo celeste.
Vemos pues que no hay tal Deidad vengativa que ha hecho el purgatorio o el infierno para nosotros, sino que los creadores de estos han sido nuestros propios actos y malos hábitos. De acuerdo con la intensidad de nuestros deseos será el tiempo que tengamos que sufrir para su purificación. En los casos mencionados no hubiera habido el menor sufrimiento para el bebedor por haber perdido sus posesiones materiales. Si hubiera tenido algunas, no se hubiera cuidado de ellas. Ni tampoco le habría causado el menor sufrimiento al avaro al encontrarse privado de alcoholes embriagantes. Podríase afirmar que nada le hubiera importado que no existiera ni una sola gota de licor en el mundo. Pero sí se preocupó por su oro y el borracho por su bebida, así la inconmovible ley da a cada uno lo que necesita para purificarse de sus intensos deseos y malos hábitos.
Esta es la ley que está señalada por la guadaña de la gran segadora, la Muerte; la ley dice: ” aquello que el hombre siembre, eso mismo recogerá”. Esta es la ley de la Causa y Efecto que regula todas las cosas, restableciendo el equilibrio, aún donde el menor acto haya producido una perturbación, desequilibrio que todos los actos producen. El resultado puede manifestarse inmediatamente o puede ser demorado durante años o vidas enteras; pero algún día en alguna parte se hará la justa y equivalente retribución. El estudiante debe notar muy especialmente que el trabajo de la ley es completamente impersonal. En el universo no existe ni recompensa ni castigo. Todo es el resultado de la ley invariable. La acción de esta ley se dilucidará completamente en el próximo capítulo, donde la veremos asociada a otra Gran Ley del Cosmos, que también opera en la evolución del hombre. La ley que estamos considerando ahora es la ley de Consecuencia.
En el Mundo del Deseo obra purificando o purgando al hombre de sus deseos inferiores, corrigiendo las debilidades y vicios que obstaculizan su progreso, haciéndolo sufrir de la manera más adaptada a ese propósito. Si ha hecho sufrir a otros o se ha portado injustamente con ellos, tendrá que sufrir de idéntica manera. Pero debe notarse, sin embargo, que si una persona ha estado sujetada por sus vicios o ha hecho mal a otros, pero a conseguido al fin dominar aquéllos o se ha arrepentido y en lo posible remediado el mal causado, tal arrepentimiento, reforma y restitución, lo ha purificado de esos vicios y malas acciones.
El equilibrio se ha restablecido, y la lección se ha aprendido durante esa encarnación y, por lo tanto, no causará sufrimiento después de la muerte.
En el Mundo del Deseo se vive tres veces más rápidamente que en el Mundo Físico. Un hombre que haya vivido cincuenta años en el Mundo Físico viviría los mismos sucesos en el Mundo del Deseo en unos dieciséis años. Esto es, por supuesto, generalmente hablando. Hay personas que permanecen en el Mundo del Deseo mucho más tiempo del que pasaron en su vida física. Otras, por el contrario, que han abandonado la vida con muy pocos deseos groseros, pasan por ese Mundo en un período de mucho más corto, pero el tiempo indicado es el usual en lo que se refiere al hombre corriente del día.
Debe recordarse que conforme el hombre deja el cuerpo denso al morir, su vida pasada se despliega ante él en imágenes, pero que entonces no siente nada por ellas.
Mas, durante su vida en el Mundo del Deseo estas imágenes de Vida se despliegan hacia atrás, como antes; pero ahora tiene el hombre todos los sentimientos que le es posible tener conforme las escenas van pasando una por una ante él. Cada incidente de su pasada vida vuelve a ser vivido de nuevo. Cuando ha llegado al punto en que se ha injuriado a alguien, el mismo sufre el dolor que sufrió la persona injuriada. Vive toda la aflicción y el sufrimiento que causó a los demás y aprende cuan dura de soportar fue la herida o aflicción que el causó. Además, existe el hecho ya mencionado de que el sufrimiento es mucho más intenso, porque ya no hay cuerpo denso que lo mitigue un tanto. Quizá por eso está disminuida la duración de la vida a un tercio allí. El sufrimiento pierde en duración lo que gana en intensidad. Las medidas de la Naturaleza son maravillosamente justas y ciertas.
Hay otra característica peculiar a esa fase de la existencia post-mortem que está íntimamente relacionada con el hecho ya mencionado de que la distancia está casi suprimida en el Mundo del Deseo. Cuando un hombre muere , le parece que surge en su cuerpo vital; que crece inmensamente hasta adquirir proporciones colosales. Este sentimiento es debido, no a que el cuerpo crezca realmente, sino a que las facultades perceptivas reciben tantas impresiones de tantas fuentes que parece que todas están a mano. Y lo mismo sucede con el cuerpo de deseos. Al hombre le parece que está presente ante todos aquellos con los cuales sus relaciones en la tierra fueron de manera tal que necesitan corrección. Si ha injuriado a un hombre en San Francisco y a otro en Nueva York, sentirá como si una parte de su ser estuviera en cada una de esas ciudades. Esto le produce un sentimiento inexplicable de estar hecho pedazos.
El estudiante comprenderá ahora la importancia del panorama de la vida pasada durante la existencia purgatorial, en la que este programa se realiza en sentimientos definidos. Si se le dejara tranquilo, sin perturbarlo, al morir, la impresión de aquel se realizará en toda su plenitud, clara y profundamente, en el cuerpo de deseos, lo que haría la vida en el Mundo del Deseo mucho más vívida y consciente, y la purificación sería más perfecta que sí, debido a los lamentos por parte de de los que rodean su lecho de muerte durante el período de tres días mencionado, el hombre solo pudiera tener una impresión vaga de su vida pasada. El espíritu que ha grabado en su cuerpo de deseos un recuerdo claro y profundo comprenderá los errores de su vida pasada mucho más clara y definidamente que si las imágenes fuesen borrosas, debido a que la atención individual ha sido distraída por los lamentos y sufrimientos de los que lo rodeaban. Sus sentimientos concernientes a las cosas que causan su sufrimiento actual en el Mundo del Deseo serán mucho más definidos si se graban profundamente por medio de una impresión panorámica clara y distinta que si la duración de aquel proceso fuera corta.
Este sentimiento agudo, preciso, es de un valor inmenso en las vidas futuras. Estampa sobre el átomo-simiente del cuerpo de deseos una impresión imborrable. Las experiencias se olvidarán en las vidas futuras, pero el sentimiento subsistirá. Cuando se presenten nuevas oportunidades para repetir los errores de nuestras vidas pasadas, este sentimiento nos hablará con toda claridad y de manera inequívoca. Es “esa voz perenne y constante” que nos quema aunque no sepamos por qué; pero cuanto más claro y definido haya sido el panorama de nuestras vidas pasadas, tanto más a menudo, fuerte y clara oiremos esa voz. Vemos pues, cuan importante es que permitamos al espíritu agonizante morir con toda calma y quietud. Haciéndolo así ayudarémosle a recoger el más grande beneficio de la vida que acabó, a suprimir en el futuro los mismos errores; en tanto que nuestras lamentaciones egoístas e histéricas pueden privarlo de gran parte del valor de la vida que acaba de concluir.
El objeto del purgatorio es el borrar los malos hábitos haciendo imposible su gratificación. El individuo sufre exactamente lo que ha hecho sufrir a otros con su deshonestidad, crueldad, intolerancia o lo que fuere. Por este sufrimiento aprende a obrar cariñosa, honesta y benévolamente y con toda paciencia para los demás en el futuro. como consecuencia de este beneficioso estado, el hombre aprende el valor de la virtud y de la acción justa y recta. Cuando renace está libre de malos hábitos , o, por lo menos, las malas acciones que cometa son producto de su voluntad libre.
La tendencia a repetir el mal de sus vidas pasadas subsiste, porque debemos aprender a obrar con rectitud, conscientemente y por propia voluntad. Ocasionalmente estas tendencias nos tientan, proporcionándonos así oportunidades de dominarnos a nosotros mismos e inclinarnos hacia la virtud y la compasión, y oponernos a la crueldad y al vicio. Pero para indicarnos la rectitud en el obrar y ayudarnos a resistir los sofismas e impulsos de la atención tenemos el sentimiento que resulta de la purificación de los malos hábitos y la expiación de los malos actos de nuestras vidas pasadas. Si escuchamos esa voz y nos abstenemos del mal que nos tentaba, la tentación cesa. Nos liberamos de ella para siempre. Si caemos de nuevo, experimentaremos un sufrimiento aún mucho más agudo que antes, hasta que aprendamos a vivir la Regla de Oro, porque el destino de los transgresores es muy duro. Y aún así no hemos llegado todavía al fin. Hacer el bien a los demás porque deseamos que ellos nos lo hagan a nosotros es esencialmente egoísta. A su debido tiempo deberemos aprender a hacer el bien sin mirar cómo nos tratan los demás; como Cristo dijo, debemos amar a nuestros enemigos.
Hay un beneficio inestimable en conocer el método y objeto de esta purificación, porque así nos es posible adelantarnos a ella viviendo nuestro purgatorio aquí y ahora, día a día, avanzando mucho más a prisa que lo que sería posible de otra manera. Se aconseja u ejercicio1 e la última parte de esta obra, cuyo objeto es la purificación como ayuda para el desarrollo de la visión espiritual. Consiste en meditar sobre los acontecimientos del día al retirarse por la noche. Contémplese cada incidente del día en orden inverso, fijándose especialmente en su aspecto moral, considerando dónde y cuándo se obró con rectitud o erróneamente en cada caso particular, en pensamiento, palabra y obra. Juzgándonos así cada día, tratando de corregir los errores y las malas obras, acortaremos materialmente y quizás hasta suprimiremos la necesidad del purgatorio y podremos pasar directamente al primer cielo después de la muerte. Si de esta manera nos sobreponemos a nuestras debilidades, también hacemos un adelanto material en la escuela de la evolución. Aunque fracasemos en corregir nuestras acciones derivaremos, sin embargo, un enorme beneficio en juzgarnos, generando aspiraciones hacia el bien, las que a su debido tiempo se traducirán en rectitud de obrar.
Al examinar los sucesos del día y lamentarnos de lo mal hecho, no debemos olvidar el aprobar impersonalmente el bien que hayamos hecho y determinarnos a obrar aún mejor. De esta manera fortificamos el bien por la aprobación, así como debilitamos el mal por la reprobación.
El arrepentimiento y la reforma son también factores poderosos para acortar la existencia en el purgatorio, porque la Naturaleza nunca gasta esfuerzos en procesos inútiles. Cuando comprendemos el error de ciertos hábitos o actos de nuestra vida pasada y nos determinamos a borrarlos o a deshacer el mal hecho, expurgamos las imágenes de ellos de nuestra memoria subconsciente y ya no estarán allí para juzgarnos después de la muerte. Aun cuando no podamos restituir o recompensar el mal hecho, la sinceridad de nuestro dolor bastará. La Naturaleza no tiene por fin el desquite. Puede recompensarse a nuestra víctima en otra forma.
Muchos progresos ordinariamente reservados para las vidas futuras serán hechos por el hombre que se tome el trabajo de examinar y juzgarse a sí mismo, desalojando los vicios y reformando su carácter. Esta práctica es muy recomendable. Es quizás la enseñanza más importante de esta obra.
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
Enero 24, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
CAPÍTULO III
EL HOMBRE Y EL MÉTODO DE
EVOLUCIÓN
ACTIVIDADES DE LA VIDA; MEMORIA Y CRECIMIENTO
ANÍMICO
El estudio que hemos hecho de los siete Mundos o estados de materia nos ha mostrado que cada uno sirve para realizar un propósito definido en la economía de la Naturaleza y que Dios, el Gran Espíritu, en quien efectivamente y en “realidad vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, es el Poder que compenetra y sustenta todo el Universo con Su Vida; pero en tanto que esa vida fluye y es inmanente en cada uno de los seis Mundos inferiores y todo lo contenido en ellos, en el séptimo, el más elevado, el Dios Trino solo ES.
El próximo reino superior, el sexto, es el de los Espíritus Virginales. Esas chispas de la “Llama” divina tienen aquí su ser, antes de que comiencen su larga peregrinación a través de los cinco Mundos más densos con el propósito de desarrollar las posibilidades latentes en poderes dinámicos.
Así como la semilla desarrolla sus secretas fuerzas cuando es sembrada en la tierra, así esos espíritus puros se convertirán , a su tiempo, cuando hayan pasado a través de la materia (la escuela de la experiencia), en “Llamas” también, capaces de crear universos de sí mismas.
Los cinco Mundos constituyen el campo de la evolución humana, siendo los tres inferiores o más densos la escena de la presente fase de desarrollo. Consideraremos ahora al hombre en su relación con esos cinco mundos por medio de sus apropiados vehículos, recordando las dos grandes divisiones en las que se dividen dos de esos mundos, y que el hombre tiene un vehículo por cada una de esas divisiones.
En estado de vigilia esos vehículos están todos juntos. Se interpenetran unos a otros , así como se interpenetran la sangre, la linfa y los otros jugos del cuerpo. En esta forma el Ego puede actuar en el Mundo Físico.
Nosotros mismos, como Egos, funcionamos directamente en la sutil substancia de la Región del Pensamiento Abstracto, que hemos especializado dentro de la periferia de nuestra aura individual. De allí obtenemos las impresiones que nos produce el mundo externo sobre el cuerpo vital a través de los sentidos, junto con los sentimientos y emociones generados por ellas en el cuerpo de deseos y reflejadas en la mente.
De estas imágenes mentales formamos nuestras conclusiones en la Región del Pensamiento Abstracto, concernientes a los asuntos a que se refieren. Esas conclusiones son ideas. Por el Poder de la voluntad proyectamos las ideas a través de la mente, donde toma forma concreta como pensamiento-forma o imagen mental tomada de la Región del Pensamiento Concreto.
La mente es como los lentes proyectores de un estereoscopio. Proyecta la imagen en una de las tres direcciones, de acuerdo con la voluntad del pensador, la que anima al pensamiento-forma.
1ø Puede proyectarse contra el cuerpo de deseos con el fin de despertar el sentimiento que impela a la acción inmediata. a) Si el pensamiento produce Interés, se despertará una de las dos fuerzas gemelas: Atracción o Repulsión. Si la Atracción, la fuerza centrípeta se despierta, toma el pensamiento, lo impulsa hacia el cuerpo de deseos, presta vitalidad a la imagen y la envuelve en materia de deseos. Entonces el pensamiento puede obrar sobre el cerebro etérico e impulsar la fuerza vital hacia los apropiados centros cerebrales, nervios y músculos que ejecutarán la acción necesaria. En esta forma se gasta la fuerza del pensamiento y la imagen subsiste en el éter del cuerpo vital como memoria del acto y del sentimiento causado por él.
b) La Repulsión es la fuerza centrífuga, y si esta es despertada por el pensamiento, habrá una lucha entre la fuerza espiritual (la voluntad humana), dentro del pensamiento-forma y el cuerpo de deseos. Esa batalla es la que se entabla entre la conciencia y el deseo; entre la naturaleza superior y la inferior. La fuerza espiritual, a pesar de la resistencia, tratará de envolver el pensamiento-forma en la materia del cuerpo de deseos necesaria para manipular el cerebro y los músculos. La Fuerza de Repulsión tratará de dispersar la materia apropiada y expulsarla del pensamiento. Si la energía espiritual es fuerte, puede abrirse camino hasta los centros cerebrales y mantener su envoltura de materia de deseos mientras manipula la fuerza vital, compeliéndola así a la acción, y entonces dejará sobre la memoria una impresión vívida de la batalla y de la victoria. Si la energía espiritual se gasta antes de que se haya producido el acto, será sobrepasada por la fuerza de Repulsión y será archivado en la memoria como todos los demás pensamientos-formas cuando han agotado su energía.
c) Si la forma de pensamiento produce el sentimiento neutral de indiferencia, depende de la energía espiritual contenida en aquella el compeler a la acción o dejar simplemente una impresión débil sobre el éter reflector del cuerpo vital, después de haber agotado su fuerza cinemática.
2) Cuando las imágenes mentales o los impactos del exterior no provocan una acción inmediata, entonces aquellas imágenes pueden proyectarse directamente sobre el éter Reflector, junto con los pensamientos originados por las mismas, para ser empleados en el futuro. El espíritu que trabaja a través de la mente tiene acceso instantáneo al archivo de la memoria consciente y puede resucitar en cualquier tiempo cualquiera de las imágenes que allí se encuentran, y vigorizarlas con nueva fuerza espiritual y proyectarlas contra el cuerpo de deseos compeliéndolo a la acción. Cada vez que tales imágenes se emplean, ganan en fuerza, eficiencia y nitidez, y compelerán a la acción en el sentido apropiado más eficientemente que en las ocasiones previas, porque abre canales en el cerebro, por así decirlo, y produce el fenómeno del crecimiento y vigorización del pensamiento por la repetición.
3) La tercera forma de emplear el pensamiento es cuando el pensador lo proyecta hacia otra mente para que actúe como sugestión para proporcionarle informaciones, etc., como en la telepatía, por ejemplo; o puede ser dirigido contra el cuerpo de deseos de otra persona para compelerla a la acción, como en el caso de un hipnotizador que influye sobre su víctima a distancia. Entonces obrará precisamente de la misma manera como si fuera el propio pensamiento de la víctima. Si está de acuerdo con la idiosincracia de ésta, obrará en la misma forma que en párrafo 1. Si es contrario a su naturaleza, obrará como se describió en el párrafo 1b o 1c.
Cuando el acto designado por esa forma de pensamiento ha sido realizado o se ha agotado su energía en vanas tentativas para realizar su objeto, gravita nuevamente en torno de su creador, llevando consigo el recuerdo indeleble de la jornada. Su éxito o fracaso se imprime en los átomos negativos del éter Reflector del cuerpo vital de su creador, donde forma esa parte de la memoria de la vida del pensador que se denomina algunas veces la mente subconsciente.
Este recuerdo es mucho más importante que la memoria a la que tenemos acceso consciente, porque esta última está formada por percepciones de los sentidos, imperfectas e ilusorias, y es la memoria voluntaria o consciente.
La memoria involuntaria o mente subconsciente se forma de otra manera, estando fuera de nuestro dominio actualmente.
Así como el éter lleva a la placa sensible de la cámara oscura una impresión fidelísima del paisaje, hasta en sus menores detalles, sin tener en cuenta si el fotógrafo los ha observado o no, así también el éter contenido en el aire que inspiramos, lleva consigo una pintura fiel y detallada de todo nuestro alrededor. Y no solamente de las cosas materiales, sino también de las condiciones que existen en cada momento en nuestra aura. El más fugaz sentimiento, pensamiento y emoción se transmite a los pulmones, donde se inyecta en la sangre. La sangre es uno de los productos más elevados del cuerpo vital, porque es el vehículo que lleva el alimento a todas las partes del cuerpo y es también el vehículo directo del Ego. Las imágenes que contiene se imprimen sobre los átomos negativos del cuerpo vital, para servir como árbitros del destino del hombre en el estado postmortem.
La memoria (o la llamada mente), consciente y subconsciente, se refiere completamente a las experiencias de esta vida, y se compone de las impresiones de los acontecimientos archivados en el cuerpo vital. Dichas impresiones pueden ser modificadas o borradas, como se indica en la explicación referente al olvido de los pecados que se da un poco más adelante, cuyo cambio o exterminio depende de la eliminación de esas impresiones del éter del cuerpo vital.
Hay también una memoria supraconsciente. Es, por así decirlo, el archivo o almacén de todas las facultades adquiridas y conocimientos conseguidos en las vidas anteriores, aunque quizás latentes en la presente encarnación. Este recuerdo está grabada indeleblemente en el Espíritu de Vida. Se manifiesta ordinariamente, aunque no en toda su extensión, como la conciencia y el carácter que animan a todos los pensamientos-forma, algunas veces como consejero, otras compeliendo a la acción con irresistible fuerza y hasta contradiciendo a la razón y al deseo. En muchas mujeres, en las que el cuerpo vital es positivo, según hemos dicho, y en las personas avanzadas de cualquier sexo, cuyos cuerpos vitales se han sensibilizado por una vida pura y santa, por la oración y por la concentración, esta memoria supraconsciente, inherente al Espíritu de Vida, está ocasionalmente por encima de la necesidad de envolverse en materia mental o de deseos para compeler a la acción. No siempre necesita correr el riesgo de verse sujetada y hasta sometida por el proceso de razonamiento. Algunas veces, en forma de intuición o de enseñanza interna, se imprime directamente sobre el éter reflector del cuerpo vital. Cuanto más dispuestos nos encontremos para recoger y seguir dictados, tanto más a menudo hablará para nuestro eterno beneficio.
Por sus actividades durante las horas de vigilia el cuerpo de deseos y la mente están constantemente destruyendo el vehículo denso. Cada pensamiento, cada movimiento, destruye tejidos. Por otro lado, el cuerpo vital se dedica de lleno a restaurar la armonía y reconstruir lo que los otros vehículos están destruyendo. Sin embargo, no puede siempre contrabalencear completamente los estragos causados por los impulsos, sentimientos y pensamientos. Gradualmente va perdiendo terreno y por último llega un tiempo en que se paraliza. Sus “puntitos” se salen , por así decirlo. El fluido vital cesa de circular por los nervios en la cantidad necesaria; el cuerpo se hace pesado; el pensador se encuentra cohibido por su pesadez y se ve obligado a salir de él, llevándose el cuerpo de deseos consigo. Esta salida de los vehículos superiores deja al cuerpo denso interpenetrado por el cuerpo vital en el estado sin sentido que llamamos sueño.
El sueño, sin embargo, no es en manera alguna un estado inactivo, como se supone generalmente. Si así fuera no habría diferencia en el cuerpo al despertar por la mañana; su fatiga sería igualmente grande. Por el contrario, el sueño es un período de intensa actividad, y cuanto más intensa es ésta, tanto más grande es su valor, porque elimina los venenos resultantes de los tejidos destruidos por las actividades físicas y mentales del día. Los tejidos son así reconstruidos y el ritmo del cuerpo se restablece. Cuanto más perfectamente se realiza este trabajo, tanto mayor es el beneficio que el sueño aporta.
Diagrama 4 A: Constitución Séptuple del hombre
El Mundo del Deseo es un océano de sabiduría y de armonía. A ese mundo lleva el Ego la mente y el cuerpo de deseos cuando los vehículos inferiores quedan dormidos.
Allí el primer cuidado del Ego es la restauración del ritmo y armonía de la mente y del cuerpo de deseos. Esta restauración se realiza gradualmente conforme las armoniosas vibraciones del Mundo del Deseo fluyen a través de ellos. Hay una esencia en el Mundo del Deseo correspondiente al fluido vital que compenetra el cuerpo denso por medio del cuerpo vital. Los vehículos superiores, por decirlo así, se sumergen en ese elixir de vida. Cuando se han fortalecido comienzan a trabajar sobre el cuerpo vital que han dejado con el cuerpo denso dormido. Entonces el cuerpo vital empieza a especializar la energía solar de nuevo, reconstruyendo el cuerpo denso y empleando particularmente el éter químico como medio en ese proceso de restauración.
Esta actividad de los diferentes vehículos durante el sueño es la que forma las bases de la actividad a desplegarse en el día siguiente. Sin ello no habría despertar, pues el Ego se vio forzado a abandonar sus vehículos, porque la debilidad de éstos los hacía inútiles. Si el trabajo de remover esa fatiga no se hiciera, los cuerpos permanecerían dormidos, como ocurre generalmente en el “trance ” natural. Debido precisamente a esa actividad armonizadora y recuperadora, es por lo que el sueño es mucho mejor que los doctores y las medicinas para preservar la salud. El simple descanso no es nada comparado con el sueño. Únicamente cuando los vehículos superiores están en el Mundo del Deseo es cuando se produce una suspensión total del desgaste y el flujo de fuerza restauradora. Si bien es cierto que durante el simple descanso el cuerpo vital no ve obstaculizado su trabajo por los tejidos que se rompen por el movimiento y la tensión muscular, todavía tiene que luchar con la energía devastante del pensamiento y no recibe la fuerza exterior recuperadora del cuerpo de deseos, como sucede en el sueño.
Ocurre , sin embargo, que el cuerpo de deseos no se sale del todo, así que una parte de el permanece con el cuerpo vital, el vehículo de la percepción sensorial y de la memoria.
Diagrama 5: Constitución Decuple Del Hombre
El resultado es que la restauración se realiza únicamente en parte y que las escenas y acciones del Mundo del Deseo llegan a la consciencia física como ensueños. Por supuesto, la mayoría de los ensueños son confusos porque el eje de la percepción esta torcido, debido a la relación impropia entre uno y otro cuerpo. La memoria es también confusa por la incongruente relación de los vehículos, y uno de los resultados de la fuerza restauradora en un sueño lleno de ensueños, es la fatiga y que el cuerpo se sienta muy cansado al despertar.
Durante la vida, el triple espíritu, el Ego, trabaja sobre y en el cuerpo triple, al que está conectado por la mente. Este trabajo trae al alma triple a ser. El alma es el producto espiritualizado del cuerpo.
Así como el alimento apropiado nutre al cuerpo en sentido material, así también la actividad del espíritu en el cuerpo denso que se manifiesta como rectitud, estimula el crecimiento del Alma Consciente. Así como las fuerzas solares circulan y obran en el cuerpo vital y lo nutren, de manera que pueda actuar en el cuerpo denso, así también la memoria de las acciones hechas en el cuerpo denso ( los deseos, sentimientos y emociones del cuerpo de deseos y los pensamientos e ideas de la mente) producen el crecimiento del Alma Intelectual. De parecida manera los más elevados deseos y emociones del cuerpo de deseos forman el Alma Emocional.
El alma triple a su vez, aumenta la conciencia del triple espíritu.
El Alma Emocional , que es el extracto del cuerpo de deseos, aumenta la eficiencia del Espíritu Humano, que es la contraparte espiritual del cuerpo de deseos.
El Alma Intelectual aumenta el poder del Espíritu de Vida, porque el Alma Intelectual se extrae del cuerpo vital, que es la contraparte material del Espíritu de Vida.
El Alma Consciente aumenta la conciencia del Espíritu Divino, porque aquélla es el extracto del cuerpo denso, y este último es la contraparte del Espíritu Divino.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 23, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
LOS CUATRO REINOS (FINAL)
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el hombre ordinario.
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el clarividente voluntario.
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el clarividente involuntario.
La materia del cuerpo de deseos
humanos está en un movimiento incesante de increíble rapidez. Ningún átomo de ella permanece en reposo ni por un solo instante. La materia que se encuentra sobre la cabeza en determinado momento puede encontrarse a los pies en el instante siguiente, y volver de nuevo a ocupar su sitio primitivo. No existe órgano alguno en el cuerpo de deseos como en los cuerpos vital o físico; pero hay centros de percepción que, cuando están en actividad, parecen vórtices, permaneciendo siempre en la misma posición con relación al cuerpo denso, encontrándose la mayoría de ellos alrededor de la cabeza. En la generalidad de la raza humana esos centros son simples remolinos y no tienen utilidad alguna como centros de percepción. Pueden ser despertados en todos, sin embargo, pero hay que tener en cuenta que según los métodos son los resultados que se consiguen.
En el clarividente involuntario, desarrollado en sentido negativo e inapropiado, estos vórtices giran de derecha a izquierda, o sea en dirección opuesta a las manecillas de un reloj. En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario, debidamente desarrollado, giran en la misma dirección que las manecillas de un reloj, fulgurando esplendorosamente y sobrepasando en mucho a la brillante luminosidad del cuerpo de deseos ordinario.
Estos centros son los medios de percepción en el Mundo del Deseo, pudiendo aquel ver e investigar a voluntad por su intermedio, mientras que en la persona cuyos centros giran de derecha a izquierda son como espejos que reflejan lo que pasa ante ella. Tal persona es incapaz de obtener conocimientos reales. La razón de esto se indicará más adelante; pero lo mencionado es una de las diferencias fundamentales entre un médium y un clarividente desarrollado convenientemente. Para la mayoría resulta casi imposible distinguir entre ambos; pero existe una regla de oro que todo el mundo puede seguir con toda confianza: ningún vidente genuinamente desarrollado empleará su facultad por dinero o su equivalente, ni la empleará tampoco para satisfacer la curiosidad, sino únicamente para ayudar a la humanidad.
Nadie capaz de enseñar el método apropiado para el desarrollo de esa facultad cobrará jamás por ello, ni siquiera por una sola lección. Los que piden dinero por ejercitarla o por dar lecciones como hacerlo no tienen nada que valga la pena pagar. La regla mencionada es una guía segurísima que puede ser seguida por todos con absoluta confianza.
En un futuro bastante lejano, el cuerpo de deseos del hombre se organizará definitivamente como lo están al presente los cuerpos vital y denso. Cuando hayamos llegado a ese estado, tendremos el poder de funcionar en el cuerpo de deseos tal como lo hacemos ahora en el cuerpo denso, que es el más antiguo y más organizado de los cuerpos del hombre, siendo el de deseos el más joven, por así decirlo.
El cuerpo de deseos está radicado en el hígado así como el vital lo está en el bazo.
En todos los seres de sangre caliente, que son los más altamente desarrollados y que poseen sentimientos, pasiones y emociones, puede decirse que realmente viven, en todo el sentido de la palabra, ya que no vegetan meramente. En tales seres repetimos, las corrientes del mundo del deseo fluyen hacia el exterior por el hígado. La materia de deseos está continuamente fluyendo en lineas curvas que viajan hacia todos los puntos de la periferia del ovoide, y entonces vuelven al hígado a través de cierto número de vórtices, de la misma manera que el agua hirviente fluye continuamente hacia arriba para volver hacia abajo una vez completado su ciclo.
Las plantas carecen de este principio impulsivo vigorizante y, por lo tanto, no pueden manifestar vida y movimiento en la forma en que lo hacen los organismos más desarrollados.
Donde hay vitalidad y movimiento, pero no sangre roja, no existe tampoco cuerpo de deseos separado. El ser se encontrará simplemente en estado de transición de la planta al animal y, por lo tanto, solo se mueve bajo el impulso del espíritu-grupo.
En los animales de sangre fría que tienen hígado y sangre roja, existe un cuerpo de deseos separado y el espíritu-grupo dirige las corrientes hacia adentro, porque en su caso el espíritu separado (del pez o reptil individual, por ejemplo) está completamente fuera del vehículo denso.
Cuando el organismo ha evolucionado hasta el punto que el espíritu separado puede empezar a entrar dentro de sus vehículos, entonces comienza – el espíritu individual – a dirigir las corrientes hacia fuera, y vemos el principio de la existencia pasional y de la sangre caliente. La sangre roja caliente del hígado suficientemente desarrollado como para contener un espíritu es lo que fortalece las corrientes que se lanzan hacia fuera, lo que es causa de que el hombre y el animal manifiesten deseos y pasiones. En los animales, el espíritu no está aún completamente dentro de sus vehículos. Esto no se verifica hasta que los puntitos del cuerpo vital y del deseo se correspondan , como se explica en el Capítulo XII. Por esta razón, el animal no es un ser completamente “vivo”, es decir, no vive tan completamente como el hombre, ni es capaz de tener deseos y emociones tan sutiles como las de éste, porque no tiene plena conciencia. Los mamíferos actuales se encuentran en un plano superior a aquél en el que se encontraba el hombre en su estado animal de su evolución, porque aquellos tienen sangre roja y caliente, cosas que el hombre no tuvo en aquel grado. Esta diferencia de estados es debida al sendero en espiral de la evolución, lo que también es causa de que el hombre sea ahora un tipo de humanidad superior a la que formaron los ángeles actuales cuando se encontraban en estado humano. Los mamíferos de hoy que han alcanzado en su estado animal la sangre roja y caliente y que, por lo tanto, son capaces de experimentar deseo y emoción hasta cierto grado, serán en el Período de Júpiter un tipo de humanidad más pura y mejor que lo que somos nosotros ahora, mientras que habrá algunos de los que componen nuestra actual humanidad que aún en el Período de Júpiter serán franca y abiertamente malvados. Sin embargo, entonces no podrán satisfacer sus pasiones como ahora, pues serán consumidos por sus propias fechorías.
A la luz de esta exposición sobre las relaciones entre el hígado y la vida del organismo, es de notar que en varias lenguas europeas :inglés, alemán y escandinavo, la misma palabra indica el citado órgano del cuerpo (The “liver”, el hígado) y también “uno que vive”.
Cuando dirigimos nuestra atención a los cuatro Reinos en su relación con el Mundo del Pensamiento, encontramos que los minerales, las plantas y los animales carecen de un vehículo correlacionado a ese mundo. Sabemos, sin embargo, que algunos animales piensan; pero esos animales son los más domesticados, que han permanecido durante generaciones enteras en estrecho contacto con el hombre y han desarrollado así facultades no poseídas por los otros animales que no han tenido esa ventaja. Esta se basa sobre el mismo principio de que un alambre cargado de electricidad “induce” una corriente más débil en otro alambre próximo a él, o que un hombre de fuerte moralidad inducirá una tendencia en una naturaleza más débil, mientras que uno moralmente débil, será arrastrado por la influencia de vigorosos caracteres malignos, si se pone en contacto con ellos. Todo cuanto hacemos, decimos o somos, se refleja en torno nuestro. Esta es la razón de porqué piensan los animales domésticos. Son los más elevados de su clase, casi a punto de individualizarse, y las vibraciones mentales del hombre han “inducido” en ellos una actividad similar de orden inferior. Salvo esta excepción, el reino animal no ha adquirido aún la facultad de pensar. No están todavía individualizados. Esta es la gran y cardinal diferencia entre el hombre y los demás reinos. El hombre es un individuo. Los animales y vegetales se dividen en especies; no están individualizados en el mismo sentido en que lo está el hombre.
Es cierto que dividimos la humanidad en razas, tribus y naciones: notamos la diferencia entre los caucásicos, los negros, los indios, etc.; pero no es ésa la cuestión. Si queremos estudiar las características del león o del elefante o de cualquier otra especie de animales inferiores, todo lo que nos es necesario es tomar un ejemplo o espécimen de ellos con ese propósito. Cuando aprendemos las características de un animal, conocemos también todas las características de la especie a la que pertenece. Todos los ejemplares de la misma tribu animal son iguales. Este es el punto. Un león o su padre, o su hijo, todos son iguales; no hay diferencia alguna en cuanto a cómo obrarán bajo las mismas condiciones. Todos tienen iguales semejanzas y desemejanzas; el uno es lo mismo que el otro.
No sucede así, sin embargo, con los seres humanos. Si queremos conocer las características de los negros, no es suficiente con que examinemos un solo individuo. Sería necesario examinar a cada uno individualmente, y aun entonces no llegaríamos a conocimiento real alguno respecto a los negros “como un todo” simplemente porque lo que es una característica del individuo no puede aplicarse a la colectividad o a toda la raza.
Si quisiéramos conocer el carácter de Abraham Lincoln, de nada nos serviría el estudiar a su padre, a su abuelo o a su hijo, porque diferirían por completo. Cada uno tiene sus propias peculiaridades, completamente distintas de las idiosincracias de Abraham Lincoln.
Por otro lado, los minerales, vegetales y animales pueden describirse si dedicamos nuestra atención a describir cada especie, mientras que en la raza humana hay tantas especies como individuos. Cada persona, cada individuo, es una “especie”, es una ley en si mismo, separada y aparte de cualquier otro individuo, tan diferente de sus conciudadanos como diferentes son dos especies del reno animal. Podremos escribir la biografía de un hombre, pero un animal no puede tenerla. Esto es debido a que en cada hombre existe un espíritu individual, interno, que dicta los pensamientos y acciones de cada ser humano individual mientras que sólo existe un “espíritu -grupo” común a todos los diferentes animales o plantas de la misma especie. El espíritu-grupo trabaja en todos ellos desde afuera. El tigre que se mueve en los matorrales de la jungla de la India y el tigre encerrado en la jaula de un parque son ambos expresiones del mismo espíritu-grupo. A ambos se influye de parecida manera desde el Mundo del Deseo, estando la distancia casi suprimida en los Mundos Internos.
Los espíritus-grupos de los tres Reinos inferiores se encuentran diversamente situados en los mundos superiores, como veremos cuando estudiemos la conciencia de los diferentes Reinos; pero ara comprender convenientemente las posiciones de estos espíritus-grupos en los mundos internos es necesario recordar y comprender con claridad lo que ya se ha dicho sobre todas las formas que están en el mundo visible, como cristalizaciones de los modelos o ideas de los mundos superiores, a cuyo efecto se mencionó el ejemplo del arquitecto y del inventor de máquinas. Así como los jugos del cuerpo blando y viscoso del caracol se cristalizan en una costra dura que luego lleva sobre la espalda, así también los espíritus-grupos de los mundos superiores han cristalizado similarmente, fuera de sí mismos, los cuerpos materiales, densos , de los diferentes Reinos.
Así que los llamados “cuerpos superiores” tan finos y sutiles que son invisibles, no son, en manera alguna, “emanaciones” del cuerpo denso, sino que los vehículos densos de todos los reinos corresponden a la cáscara del caracol, que es una cristalización de sus jugos, representando el caracol al espíritu, y sus jugos, en vías de cristalización, a la mente, al cuerpo de deseos y al cuerpo vital.
Diagrama 3: Vehículos del los cuatro reinos.
Diagrama 4: Consciencia de los cuatro Reinos.
Los diversos vehículos fueron emanados por el espíritu de sí mismo, con el propósito de adquirir experiencia por su intermedio. Es el espíritu el que mueve el cuerpo denso a voluntad, como el caracol mueve su cáscara, y no el cuerpo el que gobierna los movimientos del espíritu. Cuanto más estrechamente puede ponerse en relación el espíritu con su vehículo, mejor puede dominarlo y expresarse por su intermedio, y viceversa. Esta es la clave de los diferentes estados de conciencia en los diferentes reinos. El estudio de los diagramas 3 y 4 dará una clara idea de los vehículos de cada reino y de la manera en que están correlacionados a los diferentes mundos y los resultantes estados de conciencia.
Por el diagrama 3 aprenderemos que el Ego separado es segregado definitivamente del Espíritu Universal en la Región del Pensamiento Abstracto. Muestra que únicamente el hombre posee la cadena completa de vehículos que lo correlacionan a todas las divisiones de los tres Mundos. El animal carece de un eslabón de esa cadena: la mente; la planta carece de dos: la mente y el cuerpo de deseos; y el mineral carece de tres para funcionar conscientemente en el Mundo Físico: la mente, el cuerpo de deseos y el cuerpo vital.
La razón de las varias diferencias es que el reino mineral es la expresión de la última corriente de vida evolucionante; el reino vegetal es sostenido por una corriente de vida que es más antigua en el sendero de la evolución; la corriente de vida del reino animal tiene un pasado más antiguo aún, mientras que el hombre, es decir, la vida que se expresa actualmente a través de la forma humana, tiene el pasado más antiguo de todos los cuatro reinos y, por lo tanto, va a la cabeza. A su debido tiempo las tres oleadas de vida que ahora animan los reinos inferiores alcanzarán el estado humano, pero entonces nosotros habremos pasado a un estado de desarrollo superior.
Para comprender el grado de conciencia que resulta de la posesión de los vehículos empleados por la vida evolucionante en los cuatro reinos, dirijamos nuestra atención al cuatro diagrama, que muestra que el hombre, el Ego o Pensador, ha descendido a la Región Química del Mundo Físico. En ella ha empezado a dirigir sus vehículos, consiguiendo así el estado de conciencia de vigilia. Está aprendiendo a dominarlos. Ni los órganos del cuerpo de deseos, ni los de la mente, se han desarrollado todavía. El último no es aún ni siquiera un cuerpo. Actualmente no es más que un eslabón, un material para uso del Ego como punto focal. Es, por otra parte, el último de los vehículos que se han formado. El espíritu trabaja gradualmente de la substancia más sutil a la más densa, construyéndose también los vehículos, primero en substancia sutil y después en substancia cada vez más densa. El cuerpo denso fue construido primeramente y ha llegado ahora a su cuarto grado de densidad; el cuerpo vital se encuentra en su tercer estado y el cuerpo de deseos en el segundo; y, por lo tanto, es parecido a una nube; en tanto que la mente se encuentra todavía en su primer grado. Como que esos vehículos no han desarrollado aun órganos, es evidente que ellos solos serían inútiles como vehículos de conciencia. Sin embargo el Ego penetra dentro del cuerpo denso y conecta esos vehículos sin órganos con los centros físicos de los sentidos, y así obtiene el estado de conciencia de vigilia en el Mundo Físico.
El estudiante debe notar que debido a su conexión con el cuerpo denso, tan espléndidamente organizado, esos vehículos superiores pueden ser de algún valor al presente. De este modo, no cometerá el error tan frecuente en muchas personas que en cuanto saben que existen cuerpos superiores, que creen independientes del cuerpo denso, hablan de este como de una cosa grosera y vil, y dirigen sus ojos al cielo y desean dejar prontamente esta existencia terrestre para volar en sus vehículos superiores.
Estas personas no comprenden generalmente la diferencia entre “Superior” y “Perfecto”. Ciertamente el cuerpo denso es el vehículo inferior en el sentido de que es el más pesado y relaciona al hombre con el mundo de los sentidos, con todas las limitaciones que esto implica. Como ya indicamos, tiene tras sí un enorme período evolutivo; está en su cuarto grado de desarrollo, y ha alcanzado ahora un maravilloso y grandioso grado de perfección y de eficiencia. Llegará un tiempo en el que alcanzará la perfección; pero, así y todo, actualmente es el vehículo mejor organizado de los que posee el hombre. El cuerpo vital está en su tercer grado evolutivo y menos organizado aún que el cuerpo denso. El cuerpo de deseos y la mente son todavía simples nubes, casi inorganizados por completo. En los seres humanos más inferiores, estos vehículos no son ni siquiera ovoides definidos; son más o menos indefinidos en su forma.
El cuerpo denso es un instrumento admirablemente construido y debe reconocerlo así cualquiera que pretenda conocer la constitución del hombre. Obsérvese el fémur, por ejemplo. Este hueso soporta todo el peso del cuerpo. En su parte externa está formado por una delgada capa de hueso compacto, fortalecido en su parte interna por fibras entrecruzadas de hueso celular, en forma tan maravillosa que el puente más perfecto o la obra de ingeniería más bien hecha nunca pueden llegar a formar un pilar de igual fortaleza con tan poco peso. Los huesos del cráneo están construidos de parecida manera, empleándose siempre el mínimo de material y obteniéndose el máximum de fortaleza. Obsérvese la sabiduría manifestada en la construcción del corazón y dígase después si este soberbio mecanismo puede ser despreciado. El hombre sabio aprecia en lo que vale su cuerpo denso, y lo cuida lo mejor posible porque sabe que es el más valioso de sus actuales instrumentos.
El espíritu animal ha alcanzado en su descenso únicamente el Mundo del Deseo: No se ha desarrollado todavía hasta el punto en que pueda “entrar” en un cuerpo denso. Por lo tanto, el animal no tiene espíritu “interno”, sino un espíritu-grupo que lo dirige desde afuera. l animal tiene cuerpo denso, cuerpo vital y cuerpo de deseos; pero el espírtu grupo que lo rige se halla externamente. El cuerpo vital y el cuerpo de deseos del animal no están completamente dentro del cuerpo denso, especialmente en lo que concierne a su cabeza. Por ejemplo, la cabeza etérica de un caballo sobresale a distancia de la cabeza densa. Cuando, como ocurre en contados casos, la cabeza etérica de un caballo penetra en la cabeza de su cuerpo denso, el caballo puede aprender a leer, a contar y a ejecutar operaciones elementales de aritmética. A esto es también debido el que los caballos, perros, gatos y otros animales domésticos perciban el Mundo del Deseo, aunque no siempre distingan la diferencia entre éste y el Mundo Físico. Un caballo se espantará ante una figura invisible para el jinete; el gato se frotará contra unas piernas invisibles. El gato puede ver un fantasma sin comprender, por consiguiente, que sus piernas no son utilizables para menesteres de fricción. El perro más sabio que el caballo o que el gato, siente a menudo que hay algo que no comprende al ver aparecer a su difunto dueño y no poder lamer sus manos. Huirá asustado y confuso a acostarse en un rincón, con la cola entre las patas. La siguiente ilustración podrá quizás mostrar la diferencia entre el hombre con su espíritu individual interno y el animal con su espíritu-grupo externo.
Imaginemos una habitación dividida por medio de una cortina y que una parte representa el Mundo del Deseo y la otra el Mundo Físico. Hay un hombre en cada división; no pueden verse mutuamente ni pueden estar e la misma división. Sin embargo en la cortina hay diez agujeros, y el hombre que se encuentra en la división que representa el Mundo del Deseo puede meter sus diez dedos por esos agujeros hasta la otra habitación que representa el Mundo Físico. Esto puede dar una excelente representación del espíritu-grupo que está en el Mundo del Deseo. Los dedos representan los animales pertenecientes a una especie. Puede moverlos a su gusto, pero no puede emplearlos tan libre e inteligentemente como el hombre que se encuentra en la división Física puede mover su cuerpo. Este último ve los dedos que atraviesan la cortina y observa que todos se mueven, pero no puede ver la relación que hay entre ellos. Ante él se aparecen como si estuvieran separados y distintos unos de otros. No puede ver que son los dedos del hombre que está detrás de la cortina y que gobierna sus movimientos con su inteligencia. Si hiere a uno de estos dedos, no es solamente el dedo herido, sino también el hombre que está detrás de la cortina. Si se hiere a un animal, éste sufre pero no en el grado que sufre el espíritu-grupo. El dedo no tiene conciencia individualizada; se mueve según quiere el hombre, y así también los animales se mueven a voluntad del espíritu-grupo. Se oye hablar del “instinto animal” y del “instinto ciego”. No existe absolutamente esa cosa indefinida y vaga como ser un instinto “ciego”. No hay nada “ciego” en la manera como el espíritu-grupo guía a sus miembros: hay Sabiduría , escrita con mayúscula. El clarividente ejercitado cuando funciona en el Mundo del Deseo puede comunicarse con los espíritus-grupo de las especies animales y encuentra que son mucho más inteligentes que un gran porcentaje de seres humanos. Puede observar la maravillosa inteligencia que despliegan al dirigir a los animales que no son más que cuerpos físicos.
Es el espíritu-grupo el que arrastra a sus bandadas de aves en el otoño y las impulsa a emigrar hacia el Sur, ni demasiado pronto ni demasiado tarde, para escapar a las brisas heladas del invierno; quien dirige su vuelta en la Primavera, haciéndolas volar a la altura necesaria, altura que difiere según las especies.
Es el espíritu-grupo del castor el que le enseña a construir sus represas a lo largo de la corriente con el ángulo exactamente necesario, considera la rapidez de la corriente y todas las demás circunstancias, precisamente como lo haría un ingeniero experimentado. Es también la sabiduría del espíritu-grupo la que dirige la construcción de la célula hexagonal de la abeja con tan admirable perfección y belleza; el que enseña al caracol a construir y formar su casa en preciosa espiral; el que enseña al molusco oceánico el arte de decorar su concha iridiscente. Sabiduría, sabiduría por doquier, tan hermosa y grande, que el que observe con penetrante mirada no puede menos que sentirse lleno de veneración y respeto.
En este punto es muy fácil que se nos ocurra el pensamiento de que si el espíritu-grupo es tan sabio, considerado el corto período de evolución del animal comparado con el del hombre, ¿porqué no despliega este último una sabiduría superior y porqué debe enseñársele al hombre a construir represas y geometrizar cuando todo eso lo hace el espíritu grupo sin que se le haya enseñado?
La respuesta a tal pregunta está relacionada con el descenso del Espíritu Universal en materia de densidad siempre creciente. En los mundos superiores, en los que sus vehículos son pocos y sutiles; está en estrecho contacto con la sabiduría cósmica que brilla de una manera inconcebible para el Mundo Físico, pero conforme el espíritu desciende, la luz de la sabiduría se hace temporalmente más y más oscura , hasta que, en el más denso de todos los mundos, está casi desvanecida.
Una ilustración hará más claro esto. La mano del hombre es su sirviente más valioso; su destreza le permite responder al más ligero contacto. En algunas profesiones, tales como en las de empleados pagadores de bancos, el tacto de las manos se hace tan sensitivo, que puede distinguir una moneda falsa de una genuina, y tan maravillosamente, que uno creería imposible que la mano pudiera llegar a tener tal inteligencia.
Su mayor eficiencia se despliega en la música. Es capaz de producir las más hermosas melodías que conmueven el alma. El tacto delicado y acariciante de la mano hace hablar el lenguaje del alma al instrumento, y habla de sus tristezas, de sus alegrías, de sus esperanzas y aspiraciones, de la manera como la música sola puede hacerlo. Es el lenguaje del mundo celeste, el verdadero hogar del espíritu, que fluye de la chispa divina aprisionada en la carne como un mensaje de la patria ausente, de la tierra nativa. la música se dirige a todos, sin distinción de razas, credos o cualquier otra institución mundana. Cuanto más elevado y espiritual es el individuo, más claro habla aquella, y aun el salvaje se conmueve oyéndola.
Imaginemos ahora que un profesor de música se colocara unos guantes muy finos y tratara de tocar su violín. Notaríase en seguida que su tacto delicado se ha hecho menos sutil; el alma de la música se ha ido. Si se pone otro par de guantes, más gruesos, sobre el primer par, su mano se encontrará inhibida hasta tal punto que podrá ocasionalmente, producir disonancias en vez de los primitivos melodiosos acordes. Y si por último se pusiera aún otro par de guantes sobre los ya puestos, más gruesos todavía, se encontraría temporalmente inhabilitado para tocar, y el que no lo hubiera oído tocar sin guantes previamente, diría que era imposible que tal profesor pudiera tocar hermosas melodías, especialmente si aquel ignoraba que éste se había puesto los guantes.
Así sucede también con el Espíritu; cada paso hacia abajo, cada descenso hacia la materia más densa, es para el lo que para el músico el ponerse unos guantes. Cada paso hacia abajo limita su poder de expresión hasta que se acostumbra a esas limitaciones y encuentra su foco, así como el ojo encuentra su foco después de entrar en un luminoso día de verano, en una casa oscura. La pupila del ojo se contrae hasta su límite bajo el brillo del Sol, y al entrar en la casa no ve nada; pero conforme la pupila se ensancha y admite más luz, el hombre puede ver también como a la luz meridiana.
El objeto perseguido con la evolución del hombre aquí es capacitarlo para encontrar su foco en el Mundo Físico, donde actualmente la luz de la sabiduría parece oscurecida. Pero cuando a su debido tiempo hayamos “encontrado la luz”, la sabiduría del hombre brillará fuertemente en sus acciones y sobrepasará a la sabiduría expresada por el espíritu-grupo del animal. Además debe hacerse una distinción entre el espíritu- grupo y los espíritus virginales de la oleada de vida que actualmente se expresan como animales. El espiritu-grupo pertenece a una evolución diferente, y es el guardián de los espíritus animales.
El cuerpo denso en el que funcionamos está compuesto de numerosas células, teniendo cada una su conciencia celular separada, aunque de orden inferior. Mientras estas células forman parte de nuestro cuerpo, están sujetas y dominadas por nuestra conciencia. Un espíritu- grupo animal funciona en un cuerpo espiritual, que es su vehículo inferior. Ese vehículo consiste en un número variable de espíritus virginales imbuidos durante ese tiempo con la conciencia del espíritu-grupo. Este último dirige los vehículos construidos por los espíritus virginales a su cargo, cuidándolos y ayudándolos a desarrollar sus cuerpos. Conforme aquellos evolucionan, el espíritu-grupo también evoluciona, sufriendo una serie de metamorfosis, de manera parecida al modo en el cual nosotros adquirimos experiencia introduciendo en nuestros cuerpos las células del alimento que comemos, y elevando, por consiguiente, su conciencia al envolverlas con la nuestra por el momento.
Así que mientras que un Ego separado y consciente de sí mismo se encuentra dentro de cada ser humano y dirige las acciones de su vehículo particular, el espíritu del animal separado no está aún individualizado ni consciente de sí, sino que forma parte del vehículo de una entidad consciente de sí, perteneciente a otra evolución distinta: el espíritu-grupo.
Este espíritu-grupo dirige las acciones de los animales de acuerdo con la ley cósmica, hasta que los espíritus puros o virginales a su cargo hayan adquirido conciencia de sí y se conviertan en seres humanos. Entonces empezarán a manifestar gradualmente voluntad propia, libertándose más y más del espíritu-grupo y haciéndose responsables de sus propios actos. El espíritu-grupo los influirá, sin embargo, aunque en grado decreciente, como espíritu de raza, de tribu, de comunidad o de familia, hasta que cada individuo sea capaz de obrar en plena armonía con la ley cósmica. Hasta entonces no se libertará e independizará el Ego por completo del espíritu-grupo, quien entonces entrará en una fase superior de evolución.
La situación del espíritu-grupo en el Mundo del Deseo da al animal una conciencia diferente de la del hombre, quien tiene una conciencia clara y definida en estado de vigilia. El hombre ve las cosas fuera de sí mismo, nítida y distintamente. Debido al sendero en espiral de la evolución, los animales domésticos superiores, especialmente el perro, el caballo, el gato y el elefante, ven los objetos en una forma un tanto diferente o, por lo menos, no tan definidos. Todos los otros animales tienen una “conciencia pictórica” interna , parecida al estado de ensueño del hombre.
Cuando uno de esos animales se pone frente a un objeto, percibe inmediatamente dentro de sí una imagen, acompañada de una fuerte impresión de si el objeto es maléfico o benéfico para él. Si el sentimiento es de miedo, este se asocia con una sugestión del espíritu-grupo para que escape del peligro inminente. Este estado de conciencia negativo facilita al espíritu-grupo guiar los cuerpos densos de sus subordinados por medio de la sugestión, pues los animales no tienen voluntad propia.
El hombre no puede ser manejado tan fácilmente desde afuera, sea o no con su consentimiento. Conforme progresa la evolución y la voluntad del hombre se desarrolla más y más, menos accesible se hace a la sugestión externa y se liberta y obra a su gusto sin tener en cuenta la sugestión de los demás. esta es la diferencia capital entre el hombre y los otros reinos. Estos obran de acuerdo con la ley y con los dictados del espíritu-grupo, que llamamos instinto, mientras que e hombre se está convirtiendo cada vez más en una ley en sí mismo. No preguntamos al animal si se cristalizará o no, ni a la flor si se abrirá o no, ni al león si cesará o no de devorar. Todos ellos están, así en lo grande como en lo pequeño, bajo la sugestión y bajo el dominio absoluto del espíritu-grupo, sin la iniciativa ni la libre voluntad que en algún grado posee todo ser humano. Todos los animales de la misma especie tienen igual aspecto, porque emanan del mismo espíritu-grupo, mientras que entre los quince centenares de millares de hombres que pueblan la Tierra ni dos parecen exactamente iguales, ni siquiera cuando son adolescentes, porque el sello que pone sobre cada uno su Ego individual interno produce la diferencia tanto en la apariencia como en carácter.
Todos los bueyes pastan la hierba y todos los leones comen carne, mientras “que lo que es alimento para un hombre es veneno para otro”, lo que es una ilustración de la absoluta influencia del espíritu-grupo que contrasta con el Ego que hace que cada ser humano necesite una porción de alimento diferente de la que precisa otro. Los médicos notan la misma peculiaridad al administrar medicinas. Estas actúan diferentemente sobre cada individuo, mientras que la misma medicina produce siempre efectos idénticos en dos animales de la misma especie debido a que todos los animales de la misma especie siguen los dictados del mismo espíritu-grupo y de la Ley Cósmica, y obran siempre similarmente bajo circunstancias idénticas. Únicamente el hombre puede, en cierto grado, seguir sus propios deseos dentro de los límites determinados. El que sus errores sean muchos y graves es cierto, y por ello a muchos les parecería mejor que se viera obligado a seguir el camino recto, pero si así fuera no aprendería nunca la rectitud. Las lecciones de discernimiento entre el bien y el mal no pueden aprenderse a menos que haya elección libre para escoger el camino propio, y así se aprende a rechazar el error como una verdadera fuente de dolores. Si obrara con rectitud debido a no tener elección y no tuviera oportunidad de obrar de otra manera, sería un autómata y no un Dios evolucionante.
Así como el constructor aprende por sus errores y los corrige en sus futuras construcciones, así también el hombre por medio de sus faltas y por el dolor que ellas le producen, alcanza una sabiduría superior a la del animal, por que él es consciente de sí, mientras que el último actúa bajo el impulso del espíritu-grupo. A su debido tiempo el animal se convertirá en hombre, tendrá libertad de elección y cometerá errores, aprendiendo de ellos tal como a nosotros nos sucede actualmente.
El diagrama 4 muestra que el espíritu-grupo del reino vegetal tiene su vehículo inferior en la Región del Pensamiento Concreto. Está dos grados más allá de su vehículo denso y, por lo tanto, las plantas tienen una conciencia que corresponde a un sueño sin ensueños. El espíritu-grupo del mineral tiene su vehículo inferior en la Región del Pensamiento Abstracto y está, por lo tanto, tres grados más allá de su cuerpo denso; en consecuencia, se encuentra en un estado de conciencia oscura, parecida a la conciencia de “trance”.
Hemos mostrado, pues, que el hombre es un espíritu individual interno, un Ego separado de toda otra entidad, dirigiendo y trabajando cierto número de vehículos desde adentro y que los vegetales y animales son dirigidos desde afuera por un espíritu-grupo que tiene jurisdicción sobre cierto número de animales o vegetales en nuestro Mundo Físico. Están “separados” únicamente en apariencia.
Las relaciones de las plantas, de los animales y del hombre con las corrientes de vida en la atmósfera terrestre se representan simbólicamente por una cruz. El Reino Mineral no está representado porque, según hemos visto, no posee cuerpo vital individual y, por lo tanto, no puede ser el vehículo de corrientes que pertenecen a los reinos superiores. Platón, que era un Iniciado, emitió a menudo verdades ocultas. Y decía: “El Alma del Mundo está crucificada”.
El madero inferior de la cruz indica a la planta con sus raíces, en la Tierra química, mineral. Los espíritus-grupo de las plantas están en el centro de la Tierra. Están , debemos recordarlo, en la Región del Pensamiento Concreto, que interpenetra la Tierra como la interpenetran los otros mundos. De estos espíritus-grupos fluyen corrientes en todas direcciones hacia la periferia de la Tierra, pasando hacia afuera a lo largo de las plantas o de los árboles.
La parte superior de la cruz representa al hombre: Es una planta invertida. La planta saca su alimento de las raíces. El hombre lo toma por su cabeza. La planta dirige sus órganos de generación hacia el Sol. El hombre, la planta invertida, vuelve los suyos hacia el centro de la Tierra. La planta es sostenida por las corrientes espirituales del espíritu-grupo que se encuentra en el centro de la Tierra y que penetran en aquella a través de sus raíces. Más tarde mostraremos que la influencia espiritual más elevada le llega al hombre del Sol, el que envía sus rayos a través del hombre, la planta invertida, desde la cabeza hacia abajo. La planta inhala el venenoso dióxido de carbono exhalado por el hombre, y exhala, en cambio, el oxígeno vivificante empleado por aquel.
El animal, que está simbolizado por el madero horizontal de la cruz, está entre la planta y el hombre. Su espina dorsal es horizontal y a través de ella pasan las corrientes del espíritu-grupo que circulan en torno de la Tierra.
Ningún animal puede permanecer constantemente en posición recta vertical, porque en ese caso las corrientes del espíritu-grupo no pueden guiarlo, y si no estuviera suficientemente individualizado como para soportar las corrientes espirituales que penetran a través de la médula espinal humana, moriría. Es necesario que el vehículo para la expresión de un Ego individual posea tres cosas: marcha en posición vertical, a fin de que pueda ponerse en contacto con las corrientes mencionadas; laringe vertical, porque únicamente tal laringe es capaz de hablar (los loros y estorninos son ejemplos del efecto de laringe vertical); y debido a las corrientes solares, debe tener sangre caliente. Esto último es de la mayor importancia para el Ego y será explicado más tarde. Estos requisitos se mencionan aquí simplemente como punto final sobre los cuatro reinos en sus relaciones con los diversos Mundos entre sí.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 21, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
CAPÍTULO II
- LOS CUATRO REINOS (primera parte)
Los tres mundos de nuestro planeta son actualmente el campo donde se desarrolla la evolución para cierto número de reinos de vida, en varios grados de desarrollo. Unicamente cuatro de estos nos interesan por el momento:
el mineral, el vegetal, el animal y el humano.
Estos cuatro reinos están relacionados con los tres mundos de diferente manera, de acuerdo con el progreso que esos grupos de vidas evolucionantes han hecho en la escuela de la experiencia. En lo que concierne a las Formas, los cuerpos densos de todos los reinos están compuestos de las mismas sustancias químicas: sólidos , líquidos y gases de la Región Química. El cuerpo denso del hombre es tan compuesto químico como la piedra, si bien esta última solo está ocupada por la Vida mineral. Pero cuando hablamos puramente desde el punto de vista físico, dejando a un lado toda otra consideración, hay varias diferencias importantes si consideramos el cuerpo denso del ser humano con el mineral de la Tierra. El hombre se mueve, crece y propaga su especie; pero el mineral en su estado nativo, no hace nada de eso.
Comparando el hombre con los vegetales, nos encontramos con que ambos tienen un cuerpo denso; capaces de crecer y de propagarse; pero el hombre tiene facultades que no posee la planta, pues aquel siente y tiene el poder de moverse y de percibir las cosas exteriores a él.
Cuando comparamos al hombre con los animales, vemos que ambos sienten, se mueven, crecen, se propagan y perciben. Pero el hombre tiene además la facultad del lenguaje, una estructura cerebral superior y las manos, que son realmente una ventaja física. Débese notar especialmente el desarrollo del pulgar, que hace la mano muchísimo más útil que la del antropoide. El lenguaje humano es definido y expresa sentimientos y pensamientos, todo lo cual coloca a su cuerpo en una clase aparte, más allá de los tres reinos inferiores.
Diagrama: Los Cuatro Reinos y su relación con los tres Mundos Inferiores.
Para comprender estas diferencias de los cuatro reinos, debemos ir a los mundos invisibles y buscar las causas que dan a un reino lo que a otros les es negado.
Para funcionar en cualquier mundo y expresar las cualidades peculiares a él, debemos poseer, ante todo, un vehículo compuesto de su materia. Para funcionar en el Mundo Físico denso es necesario tener un cuerpo denso, adaptado a nuestro ambiente. En caso contrario, seríamos fantasmas, como se les llama generalmente a los que son invisibles para la mayoría de los seres físicos. Además tenemos necesidad de un cuerpo vital para poder expresar vida y crecimiento, o exteriorizar las otras cualidades pertenecientes a la Región Etérica.
Para manifestar sentimiento y emoción, es necesario tener un vehículo compuesto por materia del Mundo del Deseo y una mente formada por la substancia de la Región del Pensamiento Concreto para que el pensamiento nos sea posible.
Cuando examinamos los cuatro Reinos con relación a la Región Etérica, nos encontramos con que el reino mineral no posee un cuerpo vital separado, y en seguida comprendemos por qué no puede crecer, propagarse o mostrar vida sensible.
Como hipótesis necesaria para explicar otros hechos, la ciencia material sostiene que en el sólido más denso, así como en el gas más sutil, ni siquiera se tocan dos átomos, sino que los rodea una envoltura de éter y que esos átomos flotan en el universo en un océano de éter.
El ocultista sabe que eso es cierto en la Región Química, y que el mineral no posee un cuerpo vital de éter separado. Y como que el éter planetario es el único que envuelve los átomos del mineral, se comprende entonces con toda facilidad la diferencia. Es necesario, como ya hemos dicho, el tener un cuerpo vital, un cuerpo de deseos, etc., separados para poder expresar las cualidades correspondientes de los diferentes Reinos, porque los átomos del Mundo del Deseo, del Mundo del Pensamiento y de los mundos superiores interpenetran el mineral lo mismo que el cuerpo humano, y si la interpenetración del éter planetario, que es éter que envuelve los átomos del mineral, fuera suficiente para permitirle el sentimiento y la propagación, su interpenetración por el Mundo del Pensamiento sería también suficiente para permitirle pensar, lo que no puede hacer porque carece de un vehículo separado. Esta penetrado solamente por el éter planetario y, por lo tanto, es incapaz de crecimiento “individual”. Unicamente el éter más inferior de los cuatro, el Químico, está activo en el mineral, siendo debidas a éste las fuerzas químicas en los minerales.
Cuando consideramos la planta, el animal y el hombre con relación a la Región Etérica notamos que cada uno tiene un cuerpo vital separado, además de estar compenetrados por el éter planetario que forma la Región Etérica. Existe, sin embargo, una diferencia entre el cuerpo vital de la planta, el de los animales y el del hombre. En el cuerpo vital de la planta , únicamente están en plena actividad el éter Químico y el Eter de Vida. Por lo tanto, la planta puede crecer por la acción del Eter Químico, y puede propagar su especie , por medio de la actividad del Eter de Vida del cuerpo vital separado que posee. El Eter Luminoso está también presente , pero es parcialmente latente, y el Eter Reflector falta por completo. Es evidente, por lo tanto, que las facultades perceptivas y la memoria, que son cualidades de estos éteres, no pueden manifestarse en el reino vegetal.
Si dirigimos nuestra atención sobre el cuerpo vital del animal, nos encontraremos conque en él , los éteres Químico, de Vida y Luminoso son dinámicamente activos. Por consiguiente, el animal posee las facultades de asimilación y crecimiento, originadas por las actividades del Eter Químico, y la facultad de propagarse por medio de la acción del Eter de Vida, los que son comunes al reino vegetal y animal. Pero el animal tiene además la acción del Eter Luminoso, y, por lo tanto, posee la facultad de generar calor interno y sentidos de percepción. El cuarto éter , sin embargo, es inactivo en el animal y, por lo tanto, carece de pensamiento y de memoria. Lo que parece ser tal se demostrará más adelante que es de naturaleza bien diferente.
Cuando analizamos al ser humano, vemos que en él los cuatro éteres son dinámicamente activos en su bien organizado cuerpo vital. Por medio de las actividades del Eter Químico asimila el alimento y crece; las fuerzas del Eter de Vida lo capacitan para propagar su especie, las del Eter luminoso producen el calor interno del cuerpo, obran sobre los nervios y músculos, y le abren las puertas de comunicación con el mundo externo por medio de los sentidos, en tanto que el Eter Reflector habilita a su espíritu para gobernar su vehículo por medio del pensamiento. Este éter archiva, además , la experiencia pasada en la memoria.
El cuerpo vital de la planta, del animal y del hombre se extiende más allá de la periferia del cuerpo denso, como sucede con la Región Etérica, que no es más que el cuerpo vital del planeta, la que se extiende más allá de la parte densa de éste, mostrando una vez más la veracidad del axioma hermético “como es arriba es abajo”. La extensión del cuerpo vital del hombre más allá del cuerpo físico es poco más o menos de una pulgada y media. La parte que está fuera del cuerpo denso es muy luminosa y tiene el color parecido al de una flor de melocotonero recién abierta. Ciertas personas que poseen ligeras ráfagas de clarividencia suelen verla, pero no creen ver nada especial y no saben generalmente, que es lo que pasa ante su visión.
El cuerpo denso se construye en la matriz de este cuerpo vital durante la vida antenatal, y, con una sola excepción, es la copia exacta, molécula por molécula, del cuerpo vital. Así como las lineas de fuerza en el agua son los conductores para la formación de los cristales de hielo, así también las lineas de fuerza en el cuerpo vital determinan la forma del cuerpo denso. En todo el mundo, el cuerpo vital es el constructor y restaurador de las formas densas. Si así no fuera, si el corazón etérico no restaurara el corazón físico, bien pronto se rompería este bajo la presión de la corriente que continuamente fluye de él. Todos los abusos que cometemos con el cuerpo denso hacen reaccionar el cuerpo vital, en lo que está en su poder, y siempre se encuentra luchando contra la muerte del cuerpo denso.
La única excepción arriba indicada es que el cuerpo vital del hombre es femenino o negativo, mientras que el de la mujer es masculino y positivo. En este sentido tenemos la clave de numerosos problemas intrincados de la vida. La mujer da salida a sus emociones por la polaridad indicada, porque su cuerpo vital genera un exceso de sangre y la obliga a trabajar bajo una presión interna enorme que rompería las aberturas del cuerpo físico si no hubiera una válvula de seguridad, el flujo periódico, y otra válvula que son las lágrimas, y que limitan la presión en ocasiones especiales, pues las lágrimas son realmente una “hemorragia blanca”.
El hombre puede tener, y tiene, emociones tan fuertes como las de las mujeres, pero generalmente puede suprimirlas sin lágrimas porque su cuerpo vital negativo no genera más sangre que la que puede dominar fácilmente.
Contrariamente a lo que sucede con los vehículos superiores de la humanidad, el cuerpo vital, excepto bajo ciertas circunstancias, que explicaremos cuando lleguemos al asunto de la “Iniciación”, no abandona ordinariamente al cuerpo denso, hasta la muerte de este último. Entonces las fuerzas químicas del cuerpo denso no están ya más bajo el dominio de la vida evolucionante y proceden a restaurar la materia a su condición primitiva desintegrándola, haciéndola así apta para la formación de otros cuerpos en la economía de la Naturaleza. La desintegración es , pues, debida a la actividad de las fuerzas planetarias en el Eter Químico. La contextura del cuerpo vital puede compararse hasta cierto punto con una de esas pinturas formadas por cientos de piezas de madera y que presentan innumerables efectos de óptica al observador. El cuerpo vital presenta millones de puntitos al observador. Estos puntos entran en los centros huecos de los átomos densos, y al imbuirles fuerza vital vibran mucho más intensamente que los de los minerales de la Tierra que no han sido acelerados así. Cuando una persona se desmaya, o se cae de una altura, o se hiela, el cuerpo vital abandona el cuerpo denso, cuyos átomos se vuelven momentáneamente inertes por consecuencia; pero cuando resucita o vuelve en sí, los “puntitos” tornan a insertarse en los átomos densos. La inercia atómica hace que se resistan un tanto a volver a vibrar como antes, lo que es causa de esa sensación de fatiga y aniquilamiento que se nota en tales ocasiones, pero no ordinariamente, por la misma razón de que estamos conscientes de cuando se para o se pone a andar un reloj; pero no nos fijamos en su tictac cuando sigue marchando.
Hay ciertos casos en los que el cuerpo vital deja parcialmente el cuerpo denso, como cuando se nos “duerme un brazo”, por ejemplo. Entonces la mano etérea del cuerpo vital puede verse flotando sobre el brazo denso, como un guante, y los “puntitos” producen ese cosquilleo especial que se siente cuando penetra nuevamente en el brazo físico. En algunos casos de hipnosis la cabeza del cuerpo vital se divide y cuelga de la cabeza densa por fuera, la mitad sobre cada hombro o permanece en torno del cuello como un collar. La ausencia de cosquilleo al despertar en tales casos es debida a que durante la hipnosis parte del cuerpo vital de la víctima ha sido substituido por el del hipnotizador.
Cuando se emplean los anestésicos, el cuerpo vital es expulsado parcialmente del cuerpo físico, junto con los demás vehículos, y si la aplicación es demasiado fuerte, se produce la muerte. El mismo fenómeno puede observarse en el caso de los mediums materializadores. En realidad, la diferencia entre un médium de esa clase y un hombre y una mujer cualquiera es: en el hombre o mujer corrientes, el cuerpo vital y el cuerpo denso están, en el estado actual de la evolución, estrechamente relacionados, mientras que en el médium esa relación es débil. No ha sido siempre así, y un tiempo vendrá en que el cuerpo vital podrá abandonar normalmente al cuerpo físico, lo que al presente no se efectúa. Cuando un médium permite que su cuerpo vital sea empleado por entidades del Mundo del Deseo que quieren materializarse, el cuerpo vital sale del lado izquierdo, a través del bazo, que es “puerta” particular. Entonces, las fuerzas vitales no pueden fluir en el organismo como lo hacen generalmente y el médium se queda exhausto y algunos de ellos se ven obligados a hacer uso de estimulantes, por lo que, con el tiempo, se convierten en incurables bebedores.
La fuerza vital del Sol que nos rodea como un fluido incoloro es absorbida por el cuerpo vital por medio de la contraparte etérica del bazo, donde sufre una curiosa transformación de color. Se hace pálido-rosada y circula por los nervios a través del cuerpo denso. Es, respecto a los nervios, lo que la electricidad es al telégrafo. Aunque haya alambres, aparatos y telegrafistas, si falta la electricidad no pueden enviarse los mensajes. El Ego, el cerebro y el sistema nervioso pueden estar en perfecto orden; pero si falta la fuerza vital que pueda llevar los mensajes del Ego a través de los nervios y de los músculos, el cuerpo denso permanecerá inerte. Esto es, precisamente, lo que sucede cuando una parte del cuerpo se paraliza. El cuerpo vital se ha enfermado y la fuerza vital ya no puede fluir.
En tales casos, como la mayoría de las enfermedades, la perturbación es de los vehículos invisibles y sutiles. El reconocimiento consciente o inconsciente de este hecho hace que los médicos más afamados empleen la sugestión -que obra sobre los vehículos superiores – como un auxiliar de la medicina. Cuanta más fe y esperanza pueda imbuir el médico a su paciente, tanto más pronto se desvanecerá la enfermedad dando lugar a una salud perfecta.
Durante la salud, el cuerpo vital especializa una superabundancia de fuerza vital, la que, después de pasar por el cuerpo denso, irradia en líneas rectas en todas direcciones, desde la periferia de aquel, como los radios de un círculo irradian desde el centro; pero en casos de enfermedad, cuando el cuerpo vital se atenúa, no puede absorber la misma suma de fuerza y, además, el cuerpo denso la necesita. Entonces las líneas de fluido vital que se exteriorizaban antes, se curvan y caen, mostrando la falta de fuerza o debilidad que se ha producido. En estado de salud estas irradiaciones se llevan los gérmenes y microbios enemigos de la sanidad del cuerpo denso; pero en la enfermedad, cuando la fuerza vital es débil, esas emanaciones no eliminan tan fácilmente los gérmenes nocivos.
Por lo tanto, el peligro de contraer una enfermedad es mucho mayor cuando las fuerzas vitales son escasas, que cuando se está en robusta salud.
En los casos en que se amputa parte del cuerpo, el éter planetario es el único que acompaña a la parte separada. El cuerpo vital separado y el cuerpo denso se desintegran sincrónicamente después de la muerte. Y así sucede con la contraparte etérica del miembro o parte amputada. Se irá desintegrando conforme lo haga la parte densa, y puede probarse que el hombre conserva la parte etérica, porque si se trata de una mano amputada, puede sentirse dolor y sufrimiento en ella durante algún tiempo. Existe cierta relación entre el miembro amputado y la parte etérica, independiente de la distancia. Se sabe de un caso en que un hombre sintió un fuerte dolor, como si se le hubiera clavado un clavo en la pierna que le habían amputado, dolor que persistió hasta que dicho miembro fue exhumado y se encontró que, efectivamente, se había clavado en el un clavo cuando lo encajonaron para enterrarlo. Sacóse el clavo y el dolor cesó. De acuerdo con esto están todos los casos en los que hay personas que sufren en el miembro amputado durante dos o tres años después de la operación. Después el dolor cesa. Esto es debido a que la enfermedad es aún efectiva en la parte etérica no amputada; pero en cuanto la parte densa amputada se desintegra, se desintegra también la etérea y el dolor cesa.
Habiendo notado las relaciones de los cuatro Reinos con la Región Etérica del Mundo Físico, estudiaremos su relación con el Mundo del Deseo.
Aquí nos encontramos con que, tanto los minerales como las plantas, carecen de cuerpos de deseos separado. Están compenetrados únicamente con el cuerpo de deseos planetarios, o sea el Mundo del Deseo. Careciendo de vehículo separado, son incapaces de sentir, de desear, de emocionarse, que son facultades que pertenecen al Mundo del Deseo. Cuando se rompe una piedra, ésta no siente; pero sería erróneo deducir que no hay sentimiento alguno relacionado con tal acto. Esta es la teoría del materialista y la de la multitud incapaz de comprender. Pero el ocultista sabe que no hay acto alguno, grande o pequeño, que no sea sentido a través de todo el universo; y si bien la piedra no puede sentir por carecer de cuerpo de deseos individual, sí lo siente el Espíritu de la Tierra, porque es Su cuerpo de deseos el que compenetra la piedra. Cuando un hombre se corta un dedo, como éste no posee cuerpo de deseos separado, tampoco siente la pena o el dolor, pero sí lo siente el hombre, porque es su cuerpo de deseos el que compenetra el dedo. Si se arranca de raíz una planta, el Espíritu de la Tierra siente lo mismo que si al hombre le arrancaran un cabello. La tierra es cuerpo viviente y sensitivo, y todas las formas que carezcan de un cuerpo de deseos separado por medio del cual pueda el espíritu sentir, están incluidas en el cuerpo de deseos de la Tierra, y ese cuerpo siente. El romper una piedra o cortar una flor produce placer a la Tierra, mientras que arrancar una planta de raíz le produce dolor. Esto se explicará en la última parte de esta obra, porque ahora toda explicación sería incomprensible para la generalidad.
El Mundo de Deseos planetario vibra a través de los cuerpos denso y vital del animal y del hombre, de la misma manera que compenetra el animal y la planta; pero además de esto, el animal y el hombre tienen cuerpos de deseos separados que los capacitan para tener deseos, emociones y pasiones. Existe una diferencia, sin embargo. El cuerpo de deseos del animal está formado enteramente por materia de las regiones más densas del Mundo del Deseo, mientras que aun en el caso de las razas humanas más bajas, entra un poco de materia de las regiones superiores en la composición de su cuerpo de deseos. Los sentimientos de los animales y los de las razas humanas inferiores se refieren por completo a la gratificación de los deseos y pasiones más inferiores que encuentran su expresión en las regiones inferiores del Mundo del Deseo. Y de aquí que para que puedan tener tales emociones y educarlas para algo superior, es necesario que tengan los materiales correspondientes en su cuerpo de deseos. Conforme un hombre progresa en la escuela de la vida, sus experiencias le enseñan y sus deseos se hacen más puros y mejores. Y de esta manera, por grados sucesivos, su cuerpo de deseos sufre el cambio correspondiente. La materia pura y brillante de las regiones superiores del Mundo del Deseo reemplaza los colores sombríos de la parte inferior. El cuerpo de deseos crece además en tamaño, de tal modo que el de un santo es un objeto glorioso, siendo su transparencia luminosa y pureza de colores incomparables e imposibles de describir. Es necesario verlo para poder apreciarlo.
Actualmente, la materia de las regiones superiores e inferiores entra en la composición del cuerpo de deseos de la mayoría de la humanidad. Ningún hombre es tan malo que no tenga algún rasgo bueno, y este rasgo se expresa en la materia de las regiones superiores que se encuentra en su cuerpo de deseos. Por otro lado, son muy pocos los que son tan buenos que no empleen alguna materia de las regiones inferiores.
De la misma manera que los cuerpos vitales y de deseos planetarios interpenetran la materia densa de la Tierra, como vimos en la ilustración de la esponja , arena y agua, así también los cuerpos vital y de deseos interpenetran el cuerpo denso de la planta, del animal y del hombre. Pero durante la vida del hombre, su cuerpo de deseos no tiene la misma forma que su cuerpos denso y vital. Después de la muerte es cuando asume esa forma, mientras que durante la vida tiene la apariencia de un ovoide luminoso que en las horas de vigilia rodea completamente al cuerpo denso como la clara envuelve a la yema. Se extiende de doce a dieciséis pulgadas más allá del cuerpo denso. En ese cuerpo de deseos existe cierto número de centros sensoriales; pero en la gran mayoría de los hombres solo están latentes. El despertar de estos centros de percepción correspondería al despertar de los ojos del ciego de nuestro ejemplo anterior.
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el hombre ordinario.
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el clarividente voluntario.
Diagrama: Corrientes del cuerpo de deseos en el clarividente involuntario.
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primera parte:
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Enero 16, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
REGIÓN QUÍMICA DEL MUNDO FÍSICO.
En la Doctrina Rosacruz el universo se divide en siete mundos o estados de materia diferentes, como sigue:
1 – El Mundo de Dios.
2 – El Mundo de los Espíritus Virginales.
3 – El Mundo del Espíritu Divino.
4 – El Mundo del Espíritu de Vida.
5 – El Mundo del Pensamiento.
6 – El Mundo del Deseo.
7 – El Mundo Físico.
Esta división no es arbitraria, sino necesaria, porque la substancia de cada uno de esos mundos está sujeta a leyes que prácticamente no obran en los otros. Por ejemplo: En el Mundo Físico, la materia está sujeta a la gravedad, contracción y dilatación. En el Mundo del Deseo no existe ni frío ni calor, y los cuerpos ascienden o descienden con toda facilidad. La distancia y el tiempo son también factores predominantes en el Mundo Físico, mientras que casi no existen en el Mundo del Deseo.
La materia en estos mundos varía además en densidad, siendo el Mundo Físico el más denso de los siete.
Cada mundo se subdivide en siete regiones o subdivisiones de la materia que lo compone. En el Mundo Físico, los sólidos, líquidos y gases forman las tres subdivisiones más densas, siendo las cuatro restantes, éteres de diversa densidad. En los otros mundos son necesarias subdivisiones similares, porque la materia de que se componen no es de densidad uniforme.
Hay todavía dos distinciones más que hacer. Las tres subdivisiones densas del Mundo Físico – sólidos, líquidos y gases – constituyen lo que se llama la Región Química. La substancia de esta región es la base de todas las formas densas.
El éter es también materia física. No es homogéneo, como dice la ciencia moderna, sino que existe en cuatro estados diferentes. Constituye el medio de acceso para el espíritu viviente, que imparte vitalidad a las formas de la Región Química. Las cuatro subdivisiones más sutiles o etéricas del Mundo Físico constituyen lo que se conoce como Región Etérica.
En el Mundo del Pensamiento, las tres subdivisiones superiores son las bases del pensamiento abstracto y, por lo tanto, se llaman en conjunto la Región del Pensamiento Abstracto. Las cuatro subdivisiones más densas suministran la materia en la que se forman las ideas concretas y, por lo tanto, se denominan la Región del Pensamiento Concreto.
El estudio cuidadoso que el ocultista presta a las características del Mundo Físico podría parecer superfluo si no mirara todas las cosas desde un punto de vista muy diferente al del materialista. El último solo reconoce tres estados de materia: sólido, líquido y gaseoso. Estos estados de materia son todos químicos porque derivan de los componentes de la Tierra. De esta materia química se han formado todos los cuerpos y formas, minerales, vegetales y animales, y, por lo tanto, esos cuerpos son tan químicos como las substancias que comúnmente se denominan así. Bien sea que consideremos la montaña o la nube que corona su cima, la savia de la planta o la sangre del animal, la telaraña, el ala de la mariposa o los huesos del elefante, el aire que respiramos o el agua que bebemos, todo está compuesto de las mismas substancias químicas.
¿Qué es, pues, lo que determina la conformación de esta substancia básica en las múltiples variedades de cuerpos y formas que vemos en torno nuestro?
Es el Espíritu Uno Universal, expresándose a Sí mismo, en el mundo invisible, como cuatro grandes corrientes de vida en varios grados de desarrollo. El cuádruple impulso espiritual moldea la materia química de la Tierra en la variedad de formas de los cuatro reinos: mineral, vegetal, animal y humano. Cuando una forma o cuerpo ha llenado su propósito como vehículo de expresión para las tres corrientes superiores de vida, las fuerzas químicas desintegran esa forma de manera que la materia pueda volver a su estado primordial, haciéndose así apta para la formación de nuevos cuerpos. El espíritu o vida que moldea la forma como medio de expresión es, por lo tanto, tan extraño al material que usa , como extraño y personalmente independiente es el carpintero de la casa que construye para ocuparla.
Como que todas las formas minerales, vegetales, animales y humanas son químicas, deben ser, lógicamente, tan muertas y desprovistas de percepción como lo es la materia química en su estado primitivo, y los rosacruces afirman que en efecto es así.
Algunos hombres de ciencia dicen que hay percepción en todo tejido, muerto o vivo , perteneciente a cualquiera de los cuatro reinos. Incluyen en ello las substancias ordinariamente clasificadas como minerales en su categoría, como objetos capaces de percepción; y para probar esta afirmación exponen diagramas con curvas de energía que han obtenido en sus experimentos. Otros investigadores dicen que no hay tal percepción, ni aún en el cuerpo humano, salvo en el cerebro, que es el asiento de la percepción. Afirman que es el cerebro y no el dedo el que sufre cuando este último es herido. Los hombres de ciencia están ,pues, divididos contra si mismos, en éste como en otros puntos. La afirmación de cada contendiente es parcialmente cierta. Depende de lo que se entienda por percepción o sentimiento. Si significamos con ello una simple respuesta a los choques o impactos, tales como el rebote de una pelota de goma arrojada contra el suelo, es correcto, por supuesto, el atribuir tal percepción o sentimiento al mineral, a la planta y a los tejidos animales; pero si queremos indicar placer y dolor, amor y odio, alegría y tristeza, sería absurdo atribuir tales cosas a las formas inferiores de la vida, a un tejido orgánico suelto, a los minerales en estado nativo o al cerebro, porque tales sentimientos son expresiones del espíritu inmortal consciente de sí mismo y el cerebro es únicamente el teclado del magnifico instrumento en el cual toca el espíritu humano la hermosa y admirable sinfonía de la vida, de la misma manera que el músico se expresa en su violín.
Así como hay personas que son incapaces de comprender que deben existir mundos superiores, así también hay otros que habiéndose relacionado ligeramente con los reinos superiores adquieren el hábito de menospreciar este Mundo Físico. Tal actitud es tan errónea como la del materialista. Los grandes y sabios seres que ejecutan la voluntad y el designio de Dios nos colocaron en este Mundo Físico para que aprendiéramos grandes e importantísimas lecciones, lecciones que no pueden aprenderse bajo otras condiciones, y es deber nuestro el emplear nuestro conocimiento de los mundos superiores para aprender lo mejor posible las lecciones que este mundo material puede enseñarnos.
En un sentido, el Mundo Físico es una especie de escuela modelo o un laboratorio de experimentación para enseñarnos a trabajar correctamente en los otros, conozcamos o no su existencia, lo que prueba la gran sabiduría de los creadores de ese plan. Si no conociéramos más que los mundos superiores, cometeríamos muchos errores, errores que solo se harían patentes cuando las condiciones físicas se manifestaran ante nuestros ojos. Para ilustrar esto, imaginemos el caso de un inventor pensando en una nueva máquina. Primero la construye mentalmente, y la ve completa en su imaginación, realizando perfectamente el trabajo para el que está destinada. Luego la dibuja, y al hacerlo, quizás encuentre que es necesario modificar algo. Cuando después de dibujarla ha quedado satisfecho y cree su idea viable, procede a construir su máquina con los materiales apropiados.
Es casi seguro que habrá necesidad de nuevas modificaciones antes de que la máquina pueda realizar el trabajo requerido. Puede hasta ser necesario variarla totalmente, o comprobarse de que en su forma actual es completamente inútil; y entonces habría necesidad de hacer otros planos nuevos y mejores. Pero nótese esto, porque aquí esta lo importante: el nuevo plan se hará para eliminar los defectos de la máquina inútil primitiva. Si no se hubiera construido una máquina material que hiciera evidentes los defectos de la ideación o concepción mental, la segunda idea apropiada no se habría conocido.
Esto se aplica igualmente a todas las condiciones de la vida, sociales, mercantiles o filantrópicas. Muchos proyectos parecen excelentes a los que los conciben, y muchos siguen pareciendo buenos después de llevarlos al papel; pero cuando se experimentan en el terreno de la práctica, también son muchos los que fracasan. Esto, sin embargo, no debe desanimarnos. Es muy cierto que “nosotros aprendemos más de nuestros errores que de nuestros éxitos” y la verdadera luz a través de la cual debemos contemplar el Mundo Físico es considerarlo como una valiosa escuela experimental, en la que aprendemos lecciones de la mayor importancia.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 14, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
PRIMERA PARTE
CONSTITUCIÓN ACTUAL DEL HOMBRE
Y MÉTODO DE SU DESARROLLO
CAPÍTULO I
LOS MUNDOS VISIBLES E INVISIBLES
El primer paso en ocultismo es el estudio de los mundos invisibles. Estos mundos son invisibles para la mayoría de los hombres, debido a que los sentidos sutiles y elevados, por los cuales pueden percibirse , están dormidos. Estos sentidos sutiles permitirán observar aquellos mundos de la misma manera que percibimos el Mundo Físico por medio de nuestros sentidos físicos. La mayoría de los hombres se encuentran respecto a los mundos suprafísicos en parecidas condiciones a las que el que ha nacido ciego se encuentra en este mundo de los sentidos: aunque la luz y el color estén en torno suyo, es incapaz de percibirlos. Para el no existen y son incomprensibles, simplemente porque carece del sentido de la vista que le permitiera verlos. Los objetos que puede tocar le parecen reales, pero la luz y el color están mas allá de su alcance.
Así sucede con la mayor parte de la humanidad. Tocan y ven objetos y oyen sonidos en el Mundo Físico, pero los otros reinos y planos que el clarividente llama mundos superiores son tan incomprensibles para la humanidad como la luz y el color lo son para los ciegos. El que el hombre ciego no pueda ver ni el color ni la luz no es argumento contra su existencia y realidad. Ni es tampoco argumento el que porque la mayoría de los hombres no puedan ver los mundos suprafísicos nadie pueda verlos. Si el ciego recobra su vista, verá la luz y el color. Si los sentidos superiores de los que actualmente son ciegos para los mundos suprafísicos, se despiertan por medios apropiados, podrán ver también los mundos que ahora están ocultos para ellos.
A la vez que muchas personas cometen el error de ser escépticas respecto a la existencia o realidad de los mundos suprasensibles, hay otras que se van al otro extremo y, habiéndose convencido de la verdad de los mundos invisibles, creen que cuando una persona es clarividente toda verdad le es asequible en seguida, que en cuanto puede “ver” conoce inmediatamente todo cuanto se refiera a esos mundos superiores.
Es éste un gran error. Muy pronto se reconocerá la falacia de tal concepto, comparándolo con los asuntos de la vida diaria. Nadie puede creer que un hombre que nació ciego y que obtuvo ola vista después, adquiera por ese solo hecho y de golpe el conocimiento de todo el Mundo Físico. Aún más: Sabremos sobradamente que aún los que hemos podido ver durante toda la vida, estamos muy lejos de conocer todo lo referente a este mundo físico. Años enteros de aplicación y de arduos estudios nos son necesarios aún para conocer una parte infinitesimal de las cosas que nos rodean en nuestra vida y siguiendo el aforismo hermético ” como arriba es abajo , como abajo es arriba”, comprenderemos en seguida que lo mismo debe suceder en los mundos superiores, si bien es cierto que hay muchas más facilidades para adquirir conocimientos en los mundos suprafísicos que en nuestra condición física actual , pero no tan grande como para poder eliminar la necesidad de un estudio concentrado y la posibilidad humana de equivocarse en sus observaciones. En realidad el testimonio sincero y calificado de los observadores ocultistas prueba que debe prestarse allí mucho más cuidado a la observación que aquí.
Los clarividentes deben ejercitarse antes de que su observación tenga un valor real, y cuanto más proficientes se hacen tanto más modestos son al manifestar lo que ven, tanto más deferentes para las versiones de los otros, sabiendo cuanto hay que aprender y realizar y cuan poco puede avanzar un solo investigador de todos los incidentes y detalles de las cosas investigadas.
Esto se aplica también a las diferentes versiones que se dan , lo que la gente superficial cree es un argumento contra la existencia de los mundos superiores. Dicen que si esos mundos existen, los investigadores debieran dar idénticas descripciones de ellos. Si tomamos un ejemplo sacado de la vida diaria, la falacia de tal argumentación se hace evidente.
Supongamos que un gran periódico envía veinte reporteros a una ciudad para que escriban sobre ella. Los reporteros son o deben ser observadores sutiles y ejercitados. Su misión es verlo todo y deben ser capaces de dar tan buenas descripciones de un asunto, como es justo y dable esperar. Y, sin embargo, con toda seguridad, de los veinte reporteros , ni dos darán una descripción idéntica o parecida sobre el mismo asunto. Lo más probable es que todas sean diferentes. Aunque algunas de ellas puedan contener hechos salientes en común, otras serán únicas en cantidad y calidad.
¿Es acaso un argumento contra la existencia de la ciudad el que esas descripciones sean diferentes? Ciertamente que no. Y se comprende fácilmente, porque cada uno ve la ciudad desde su punto de vista particular, y esas diferencias y diversidades en las descripciones, en vez de ser confusas y perjudiciales para el conjunto, puede afirmarse sin temor, que la lectura de todas ellas facilitará una comprensión más amplia y mejor de la ciudad que si se leyera una solamente y se arrojaran las demás al canasto. Cada reportaje complementaría y ampliaría los demás.
Esto es aplicable a los que investigan y observan los mundos superiores. Cada investigador tiene su manera peculiar para observar las cosas y describirlas únicamente desde su punto de vista particular. El relato que uno haga puede diferir del que hagan otros, pero todos serán igualmente verídicos desde el punto de vista del observador individual.
A veces se pregunta: ¿ para que investigar esos mundos? ¿ No sería mejor estudiar uno solo a la vez y contentarnos por el momento con las lecciones que podamos aprender en el Mundo Físico, y si existen realmente esos mundos invisibles, esperar hasta que lleguemos a ellos sin tomarnos desde ahora el trabajo de investigarlos?. ¿ Para que molestarnos?
Si supiéramos, sin duda alguna, que, en un día más o menos remoto, seremos transportados a un país donde debemos vivir durante muchos años bajo nuevas y extrañas condiciones, ¿ no sería razonable creer que si se nos presenta una oportunidad de saber algo sobre aquel país, por adelantado, la aprovecharíamos gustosamente? Ese conocimiento nos facilitaría el poder acomodarnos a las nuevas condiciones de vida que encontraremos en aquél.
Hay solamente una cosa cierta en la vida, y esa cosa es la Muerte. Cuando pasemos al más allá y nos encontremos frente a nuevas condiciones de existencia, el conocimiento que de estas tengamos nos será indudablemente, de gran ayuda.
Pero no es esto todo. Para comprender el Mundo Físico, que es el mundo de los efectos, es necesario comprender el mundo suprafísico, que es el mundo de las causas. Podemos ver como corren los automóviles por las calles y caminos; podemos escuchar el tictac de los instrumentos telegráficos; pero la fuerza misteriosa que causa esos fenómenos permanece invisible para nosotros. Decimos : “es electricidad”, pero el nombre no da la explicación. Nada sabemos de la fuerza en sí misma; vemos y oímos únicamente sus efectos.
Si se coloca en una atmósfera de temperatura suficientemente baja una copa llena de agua, empezarán a formarse cristales de hielo y podremos ver el proceso de su formación. Las lineas a lo largo de las cuales se cristaliza el agua fueron durante todo el tiempo lineas de fuerza, invisibles hasta que el agua se congeló. Los dibujos que la escarcha forma en los cristales de las ventanas son manifestaciones visibles de las corrientes de los mundos superiores que siempre están obrando sobre nosotros, y si bien desconocidos por la mayoría, no por eso son menos poderosas.
Los mundos superiores son, pues, los mundos de las causas de las fuerzas, y no podremos comprender bien este mundo inferior sin conocer los otros y sin estudiar las fuerzas y causas de las que todas las cosas materiales no son sino efectos.
En cuanto a la realidad de esos mundos superiores comparada con la del mundo físico, por extraño que parezca, esos mundos superiores que para la mayoría son como espejismos o, por lo menos, menos sustanciales, son, en verdad, mucho más reales, y los objetos que en ellos se encuentran son mucho más permanentes e indestructibles que los objetos del Mundo Físico.
Si tomamos un ejemplo comprenderemos esto fácilmente. Un arquitecto no empieza a construir una casa procurándose los materiales necesarios y contratando obreros para que coloquen piedras sobre piedras al azar, sin pensarla o hacer un plan previo. Primero empieza a pensar en una casa . Gradualmente este pensamiento toma forma en su mente y, finalmente, adquiere una idea clara de la casa, tal como debe ser, una imagen de la casa.
Esta casa permanece por el momento, invisible para todos, menos para el arquitecto que la concibió. La hace objetiva al dibujarla en el papel. Dibuja el plan, y por medio de esa imagen objetiva de la forma de pensamiento o ideación, los obreros construyen la casa de madera, de hierro, de piedra, siguiendo las indicaciones de la forma de pensamiento creada por el arquitecto.
De esta manera, la ideación se convierte en una realidad. El materialista afirmará que la casa construida es mucho más real, permanente y sustancia que la imagen creada en la mente del arquitecto. Pero analicemos. La casa no podría haber sido construida sin ese pensamiento. El objeto material puede ser destruido por la dinamita, por un terremoto, por el fuego, pero la forma de pensamiento subsistirá. Subsistirá tanto tiempo como viva el arquitecto y por medio de aquel pensamiento podrán construirse innumerables casas iguales a la destruida. Ni el arquitecto mismo puede destruir su pensamiento. Aún después de su muerte ese pensamiento puede ser utilizado por cualquiera que esté suficientemente desarrollado como para poder leer en la Memoria de la Naturaleza.
Habiendo visto , pues, lo razonable de la existencia de tales mundos, que existen en torno nuestro y habiéndonos satisfecho sobre su realidad, permanencia y utilidad de conocerlos, los examinaremos distinta y separadamente, empezando por el Mundo Físico.
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Enero 11, 2012 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente
CREDO o CRISTO
Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
–Max Heindel
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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel
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Mayo 11, 2011 | Por portalrosacruz | # Enlace permanente

| The Rosicrucian Fellowship |
| Folleto n° 38 |

La Retrospeccion y la Concentracion
Se le dan dos ejercicios específicos al aspirante que está en el Sendero de preparación de la Sabiduría del Mundo occidental a saber: la retrospección y la concentración. Estos dos lo llevan a un desarrollo de la visión y la comprensión espiritual; los dos ejercicios son necesarios para alcanzar un desarrollo completamente equilibrado. La técnica para realizar la visión y comprensión espiritual es la de compeler al cuerpo de deseos a hacer el mismo trabajo dentro del cuerpo denso en un estado despierto, positivo y consciente como normalmente lo hace afuera durante el sueño después de la muerte.
Max Heindel dice que e1 ejercicio vespertino, la retrospección es el método mas eficaz para hacer avanzar al aspirante en el sendero de la realización. Es de primordial importancia para el ocultista intelectual, porque contiene un reconocimiento intuitivo de la verdad y un fervor devocional.
Max Heindel describe la manera de ejecutar el ejercicio como sigue: “Después de acostarse en la noche, se relaja el cuerpo. Esto es muy importante, pues cuando alguna parte del cuerpo está en tensión, la circulación de la sangre está impedida; parte de la sangre está temporalmente atrapada por la presión. Puesto que todo desarrollo espiritual depende de la sangre, un eficiente esfuerzo para el crecimiento anímico no puede hacerse, mientras alguna parte del cuerpo se halla en tensión. Logrando el relajamiento total el aspirante a la vida superior comienza a repasar mentalmente las escenas del día, pero no empieza con los acontecimientos de la mañana para terminar con los de la noche. El los visualiza en orden inverso:
Primero las escenas de la noche, después los acontecimientos de la tarde y por ultimo los de la mañana.
La razón por lo anterior es la siguiente: desde el momento del nacimiento, cuando el bebé respira por primera vez, el aire inspirado por los pulmones lleva una imagen del mundo externo, y puesto que la sangre corre por el ventrículo izquierdo del corazón cada escena de la vida se proyecta en un diminuto átomo allí ubicado. Cada respiración trae consigo nuevas imágenes y así queda grabado en este diminuto átomo-simiente un registro de cada escena y acción de la vida entera, desde la primera respiración hasta el último suspiro. Después de la muerte, estas imágenes constituyen la base de la existencia purgatorial. Bajo las condiciones del mundo espiritual se sufren punzadas de remordimiento increíblemente agudas por cada acto malo que se ha cometido y en esta forma disuade al individuo de persistir en el camino del mal. La intensidad de alegría que se experimenta a causa (le los actos buenos, sirve de aguijón para estimularle al individuo por el sendero de la virtud en vidas futuras.
“Pero en la existencia posterior a la muerte, este panorama de la vida se reproduce en orden inverso a fin de demostrar primero los efectos y después las causas que los generaron de manera que el Espíritu aprende cómo opera la Ley de Causa y Efecto en la vida. Por consiguiente, al aspirante que está bajo la dirección científica de lo hermanos Mayores de la Orden Rosacruz, se le enseña del mismo modo a ejecutar su ejercicio vespertino en orden inverso y a juzgarse diariamente a fin de poder escapar el sufrimiento purgatorial después de la muerte.
‘Pero entiéndase que un mero repaso maquinal no es de provecho. . . Es el sentimiento de remordimiento, de sincero arrepentimiento por lo cometido, lo que erradica las imágenes del átomo-simiente y lo deja inmaculado.
“El aspirante se empeña por visualizar cada escena con el fin de juzgar sus propias acciones y averiguar si sus palabras dieron a entender el significado deseado o uno erróneo; si exageró o expuso sus relatos a los demás de un modo demasiado débil. Examina su actitud moral relacionada a cada escena. En las comidas, ¿comía para vivir o vivía para comer? Que se juzgue: que se culpe si así lo merece y que Se felicite si lo amerita.” los aspirantes a veces encuentran difícil permanecer despiertos hasta que hayan terminado el ejercicio. En tales casos, puede permitirse el que es sienten en su cama hasta que les sea posible, más adelante, seguir con el método primeramente aconsejado.
“El valor de la retrospección es enorme, de más alcance de todo lo imaginable. En primer lugar, se realiza el trabajo de restauración y armonización conscientemente y en menos tiempo del que requiere el cuerpo de deseos durante el sueño, haciendo disponible al individuo más tiempo durante la noche para trabajar fuera del cuerpo. En segundo lugar, el aspirante experimenta el Purgatorio y el Primer Cielo cada noche, y así incorpora en el Espíritu, en forma de un sentimiento de rectitud, la esencia de las experiencias del día. De esta manera, evita el Purgatorio después de la muerte y ahorra tiempo en el Primer Cielo;’ y finalmente, pero no por eso menos importante, habiendo extraído día por día la esencia de las experiencias que hacen el crecimiento anímico y habiéndolas incorporado en el Espíritu, en realidad está encaminado por vías de desarrollo y de manera de pensar que normalmente son reservadas para vidas futuras
En resumen, los beneficios de la retrospección son los siguientes:
1. Relajamiento total del cuerpo.
2. Desarrollo de un fervor devocional y un reconocimiento intuitivo de la verdad.
3. El saber de cómo opera la ley de Causa y Efecto.
4. Restauración diaria de la armonía en los diferentes cuerpos con más rapidez de lo normal.
5. Acortamiento del tiempo pasado en el Purgatorio y en el Primer Cielo.
6. Progreso en el desarrollo de su carácter.
7. Control mental, lo cual tiene que ser resultado de un esfuerzo disciplinado de trazar los sucesos del día.
A veces se pregunta si la retrospección es necesaria cuando el individuo se arrepienta por palabras o acciones indeseables instantáneamente. Parece obvio que no se puede recoger todos los beneficios por arrepentirse durante el día, de acciones indeseables, aun cuando se tenga el tiempo de hacerlo. Desde luego, el hecho de arrepentirse en el mismo instante de perjudicar al prójimo, etc., está muy bien, pero el aspirante sincero no podrá hacer otra cosa. Si hubiera arrepentimiento instantáneo, no habría incentivo para el arrepentimiento verdadero en la noche.
Hay que darse cuenta de que la atención constante a los sucesos del día puede ser prejudicial en vez de beneficioso. En realidad, Max Heindel aconsejó que no se estuviera demasiado ansioso de progresar, ni miedoso ni aprensivo. “Cuando estamos demasiado ansiosos, continuamente rumiando nuestros defectos y haciendo esfuerzos excesivos para erradicarlos; cuando estamos concentrándonos siempre en nosotros mismos para averiguar si estamos creciendo entonces estamos como un muchacho quien planta una semilla y diariamente saca la tierra de las raíces para ver si la semilla está convirtiéndose en planta. Nos damos cuenta de que el muchacho frustra el objeto que quiere lograr, por su malaconsejada ansiedad. Cuando vivimos siempre fijándonos en nosotros mismos y criticando nuestras flaquezas, impedimos el fin que queremos alcanzar y retardamos la realización de nuestras esperanzas. El ejercicio vespertino nos proporciona suficiente oportunidad para criticarnos. El regañarnos todo el día es como si alguien nos estuviera fastidiando continuamente.
El sendero del progreso espiritual es el de la disciplina de si mismo: control de los pensamientos, palabras, sentimientos y acciones. Contra esto se rebela constantemente la naturaleza inferior y propone toda clase de pretextos para impedir su cumplimiento, pero el aspirante listo no les hace caso. Este se da cuenta de que el ejercicio de retrospección requiere el uso de la voluntad la cual es el aspecto mas elevado del Espíritu para controlar los pensamientos y sentimientos por un periodo de tiempo definido y en secuencia. Por esta razón, y por las otras citadas arriba, la ejecución acertada del ejercicio es una victoria espiritual para el Espíritu, una victoria que aumenta el poder y la fuerza del Yo Superior.
‘La concentración, el ejercicio matutino, se ejecuta en la mañana al instante de despertarse. No debe levantarse para abrir las cortinas o para hacer ninguna otra acción innecesaria. Si el cuerpo está cómodo, relajase enseguida y comience a concentrarse. Esto es muy importante puesto que el Espíritu acaba de volver del Mundo de Deseos al momento de despertarse, y en este momento e mas fácil restablecer contacto con dicho Mundo que en cualquier otro momento del día.
“Si el cuerpo está incómodo, el aspirante puede levantarse a hacer sus necesidades, pero mucho de la eficacia de la concentración se pierde con la interrupción.
“Durante el sueño, las corrientes del cuerpo de deseos se mueven, y sus vórtices giran con enorme rapidez. Pero tan pronto como entra al cuerpo denso, sus corrientes y vórtices por poco son atascados por la materia densa y las corrientes nerviosas del cuerpo vital, las que llevan los impulsos al cerebro y del cerebro a todo el cuerpo. El objeto de este ejercicio es el de adormecer el cuerpo denso al mismo nivel de inercia e insensibilidad que tiene durante el sueño, al mismo tiempo que el Espíritu interno está totalmente despierto, alerto y consciente. Así crearnos una condición en la cual los centros de percepción pueden comenzar a girar mientras se encuentran dentro del cuerpo denso.
“La concentración’ es una palabra que confunde a muchos y que es significativa para pocos, así que se tratará de aclarar su significado. El diccionario da varias definiciones, todas las cuales aptas para nuestro propósito. Una es ‘reunir en un centro’. Otra, de química, es ‘reducir a la máxima pureza y potencia, removiendo los elementos sin valor.’ Aplicada a nuestro problema. una de las definiciones citadas explica que si reunimos nuestros pensamientos en un centro, en un punto, se aumenta la potencia de ellos, de igual manera que la fuerza de los rayos solares se aumenta cuando un lente de aumento enfoca sus rayos en un punto. Eliminando de la mente, por un momento, todos los demás pensamientos, la fuerza mental entera esta disponible para alcanzar el objetivo o resolver el problema en el cual nos estamos concentrando.
Hay personas que pueden estar tan cautivadas por una lectura que están inconscientes de todo lo demás, y el aspirante a la visión espiritual tendrá que adquirir la facultad de estar igualmente absorto en la idea en la que está concentrando, para que pueda eliminar de su consciencia el mundo sensorial y prestar su atención completa al mundo espiritual. Al poderlo hacer, él verá la fase espiritual de un objeto o idea iluminada por la luz espiritual, y así obtendrá una comprensión de la naturaleza oculta de las cosas más allá de la imaginación del hombre ordinario.
“Cuando él llega a tal punto de abstracción, los centros de percepción comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo denso y así se acomodarán. Con el transcurso del tiempo, esto se hará más marcado y exigirá cada vez menos esfuerzo para ponerlos en acción.
“El tema para la concentración puede ser cualquier noble y elevado ideal, pero de preferencia debe ser tal que lleva al aspirante más allá de lo sensorial, del tiempo y del espacio. No existe fórmula mejor que los cinco primeros versículos del Evangelio según San Juan. Considerándolos como tema, frase por frase, mañana tras mañana, dará al aspirante una comprensión maravillosa del principio del universo y del método de creación – una comprensión mucho mayor que toda ciencia aprendida en libros.
“Después de algún tiempo, cuando el aspirante ha aprendido a mantener firmemente ante su visión mental, por unos cinco minutos, la idea en la cual está concentrando, puede tratar de abandonarla de repente y dejar la mente en blanco. No debe pensar en nada: sencillamente esperar a ver si algo entra en el vacío. Con el tiempo, las escenas del Mundo de deseos llenarán ese vacío. Después de que el aspirante se acostumbre a esto, puede hacer que tal o cual cosa aparezca ante su visión. Aparecerá y entonces él puede investigaría.
Hay una antigua leyenda que dice que para excavar un tesoro, hay que hacerlo en la tranquilidad de la noche y en silencio absoluto; el pronunciar una sola palabra antes de que el tesoro esté a salvo, inevitablemente lo hará desaparecer. Esta parábola mística se refiere a la búsqueda de la iluminación espiritual. Si se chismea o se cuenta a los demás las experiencias de la concentración, se pierden: no pueden ser transmitidas por palabras y se desvanecerán hasta que, por medio de la meditación, se extraiga de ellas una comprensión completa de las leyes cósmicas sobre las cuales están basadas. Entonces, no se relatará la experiencia misma, pues se comprenderá que ésta no es más que una cáscara que ocultaba la medula valiosa. La ley es de valor universal, y esto se hace evidente enseguida, porque explica hechos de la vida; enseña cómo aprovechar ciertas condiciones así como evitar otras. Al juicio del descubridor, la ley puede divulgarse libremente en favor de la humanidad. Entonces, la experiencia que reveló la ley se verá tal como es: de interés pasajero y desmerecedor de más atención. Por lo tanto, el aspirante debería considerar lo que pasa durante la concentración como sagrado y guardarlo en secreto.
Por ultimo, hay que recordar a todos aquellos quienes están interesados en hacer estos ejercicios espirituales que no llevan mucho beneficio sin ser acompañados por la oración, la meditación y, más que nada, por una vida de pureza y servicio, porque éstas proporcionan el pábulo necesario para la ejecución acertada de La retrospección y concentración. Explicaciones adicionales de todos estos temas pueden hallarse en nuestra literatura.
FIN
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http://temasmisticosrosacruces.blogspot.com/2011/05/la-retrospeccion-y-la-concentracion.html
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