22 Mayo 2009 | Por austin | Claves: bachelet, enriquez ominami, frei, piñera | # Enlace permanente |
Cómo todos saben en Chile, ayer la presidenta dio un discurso de casi dos horas, frente al “Congreso Pleno” y en cadena nacional. Es un evento político relevante y esperado pues es una cuenta pública que funciona como balance y director estratégico del gobierno. Al ser año electoral, era importante para los actores del sistema político saber qué esperar los próximos meses.
El discurso tuvo ratificaciones en cuanto al eje de su gestión “la protección social”, anuncios conocidos, como un bono de 40.000 pesos (70 dólares) por cada miembro familiar, en un vasto sector de la sociedad en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.
Sorprendió con algunas medidas marginales, como un tope menor al esperado en el impuesto a los combustibles, pero sobre todo con el adelantamiento de un cronograma de integración al sistema de protección social, que significa entre otras cosas, una pensión mensual, que se ejecutará en el segundo semestre de manera comprimida, en vez que los 3 años inicialmente previstos para plena incorporación de población vulnerable.
También hizo anuncios para los viejitos, aumentando su asignación de 120 mil a 150 mil pesos por cada uno. Un sector altamente comprometido con el ejercicio democrático del voto.
Interesa ver las reacciones de los candidatos ante el discurso.
Frei: dijo poco y nada, se apoyó en lo positivo del gobierno y se mostró como parte del mismo sector. Trató de estupidos a sus asesores que plantearon que habría un apoyo explícito de la presidenta a su candidatura. Se olvidó de mencionar que en la “epoca de vacas gordas”, trató de tacaño y miserable al ministro de economía Velasco y criticó por elevación a Bachelet sosteniendo que él no dejaría una billetera con 20 mil millones de dólares a un eventual gobierno de derecha. Muy distinta sería la coyuntura chilena si hubiesen hecho caso al consejo de Frei gastando los recursos extraordinarios del cobre. Parco, confiado en que no era su día, tratando de soltarse de sus asesores que insisten en tratarlo por lo que parece ser.
Enriquez-Ominami: no hizo fuertes críticas, destacó los elementos positivos y redireccionó algunos argumentos para su propio molino, sobre todo aquellos pasajes en que la presidenta habló de su gobierno ciudadano, de su vocación de incluir a las mujeres y de la negativa del congreso votar la reforma política que terminaría con el duopolio político (o como Marco prefiere llamarlo “la colusión de la política”.). Se lo vió nervioso, consciente de que se esperaban declaraciones de él, tratando de satisfacerlas, pero sin atinar hacia donde ir. Jóven e hiperactivo, inseguro.
Piñera (y toda la derecha): mostraron antes que nada organización. Se pusieron de acuerdo en golpear solo unos pocos puntos del discurso, tratarlos de “lamentables omisiones” y machacar a la audiencia con el sonsonete repetido. Dijeron que “no se hablo de delincuencia y seguridad ciudadana” (aunque la presidenta pidió penas de cárcel para los delincuentes del mundo empresarial farmacéutico), que “no hubo menciones al mundo de la agricultura” y que “las propuestas de empleo eran vagas”.
Creo que tenían un escenario dificil, con la gran popularidad y confianza de que goza Bachelet, sus aciertos en la conducción económica y su vasto y tangible programa de protección social sumado a un inédito acuerdo entre los sindicatos, los empresarios y el gobierno para promover medidas anticíclicas y antidespidos durante la crisis.
El resultado es que solo pudieron golpear en el margen, cuando la seguridad ciudadana es un reclamo en retirada en relación a desempleo, salud y educación. El mundo agrícola es una entelequia de millonarios de poncho y a caballo; pues la agroindustria chilena es muy moderna, tecnificada y su vocación exportadora entiende el manejo de crisis, las medidas económicas y sus relaciones laborales antes que alusiones a un pasado bucólico y tradicionalista.
Piñera tiene otro problema: sus medidas económicas fueron formuladas antes de la crisis. Sus intelectuales (y él mismo lo es) comparten el paradigma que se acaba de derrumbar. Sus millones se forjaron al ritmo de derivativos y burbujas. Cuando habla del futuro, ya se lo nota perplejo. Sin saber para donde va la historia. Sin intuiciones firmes como antes tuviera. Casi anacrónico.
La fiesta de la previsibilidad institucional chilena deja un aroma de mujer exitosa, un ministro de economía recogiendo laureles en el campo de batalla y unos candidatos presidenciales fuera de foco, incapaces de protagonizar éste momento.
Por momentos siento que se trata de profesionales vs. amateurs.
El libro del futuro chileno tiene prólogo de Bachelet.
Buen análisis, todos los candidatos sienten que es casi un suicidio reprocharle demasiadas cosas a Bachelet, ciertamente ha logrado imponer su estilo maternal en le gobierno y la gente ha tendido a agradarle, además de que ella y especialmente Velasco, con su parsimonia segura y hasta majadera, han repetido hasta el cansancio el discurso de las “vacas gordas” y todo eso, y la gente se siente relativamente segura con la plata guardada. Escuche por ahí que no habían visto lineamientos estratégicos en este discurso, pero es que en realidad le queda nada de gobierno así que sería irresponsable hacerlo. Por otra parte Bachelet ha cumplido quizás con la misión de su gobierno, este no fue un gobierno enfocado en el crecimiento, sino más bien en dar más protección social a los chilenos, aún así, quizás su lineamiento estratégico más importante, y muy a futuro, tiene que ver con el tema educativa, específicamente las miles de becas al extranjero (que debieran rendir frutos más a futuro) y los cambios en el sistema educativo, que si bien fueron insuficientes, algo trabados, y medios timoratos, apuntan en una dirección correcta a mi parecer.
Por ultimo, respecto de los candidatos, me gustaría saber que opina de Marco Enríquez, tanto en proyecciones como en su propuesta en sí. Yo tengo 25 años, soy de ese quintil de mi segmento etáreo que está inscrito y no solamente pienso darle mi voto, pienso poner mi firma en la notaría. Encuentro que trae ideas frescas y más congruentes con el Chile post-dictadura. Es verdad que no declaro nada muy emocionante despues del discurso, quizás debió haber instalado más su agenda y asegurar que se deben hacer reformas un poco más profundas, sin desmerecer lo hecho por Bachelet por supuesto (algo segúnlas encuestas muy políticamente incorrecto, pero que según yo, no sería una movida totalmente contraproducente)