Posts etiquetados como ‘menassa’

Menassa en Buenos Aires. Viernes 4 de diciembre de 2009 en la Biblioteca Nacional

Presentación de los libros “Aforismos y decires [1958-2008]” y “La maestría y yo” de Miguel Oscar Menassa en la Biblioteca Nacional. Buenos Aires, 2009

EN UNA SOCIEDAD JUSTA,

EL TRABAJO ES UN DON

1

Y éste es el verso donde intentaré

dejaros la enseñanza más necesaria:

En una sociedad justa, el trabajo es un don:

una alegría, un bien, humano propiamente,

con el cual se puede modificar lo natural

la vida, los enjambres de sueños, el sol.

Con el trabajo

el hombre pudo volar sin alas

navegar por la mares sin conocer el mar.

Del árbol

estupefacto de sorpresa ante el hombre

pudo el trabajo arrancar una silla

y de la piedra las señales

que forjan el porvenir del hombre,

su casa,

sus monumentos,

su propia lápida.

2

Quiero que siempre llevéis a vuestro lado

la gubia, la garlopa, el martillo, la hoz,

esas frases que servirán hasta el final,

para limar, las asperezas de la muerte.

Y si alguien os preguntara, para qué tanto,

para qué tanta pasión puesta en el trabajo,

vosotros responderéis, con celeridad:

para nada, trabajamos para vivir la vida

trabajamos

para que en el humano mundo

haya señas de que nosotros estuvimos,

creando y trabajando,

tal vez, en este mundo,

que hicimos un trabajo para vivir,

para amar,

para congelar la propia mirada de la muerte

hicimos un trabajo y escribimos un verso.

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

Miguel Oscar Menassa recita sus poemas en La Forja dentro del ciclo poético musical Las 2001 Noches. Domingo 22-11-09

POEMA

Ojos de azúcar, miel, eterno dolor,
tus ojos militantes, tus tetas,
enloquecidas banderas de alegría,
giros de luz, caliente magnitud celeste,
tu sexo, abierto a los vendavales,
a las borrascas milenarias,
de mi famoso sexo americano.

Serás, fuera de nosotros,
pálida luna abierta,
infinita y abierta, vacía y loca.

Soy lo que del Inca queda para el amor.

Un incendio entre las cataratas,
una piedra grabada con los dientes,
una escritura descomunal entre las piedras.

Soy el que inventó el amor, la muerte del Inca,
un pedazo de cielo triturado por gigantescas olas,
contra los acantilados y el silbido del tiempo.

Miseria y soledad y ¿quién puede más?
Un hambre inmemorial, un vicio:
haber nacido antes, origen del origen,
escritura sobre escritura entre las piedras.

Y, también, tengo en mi tierra:
olivos
y azúcares
y malva
y rojas manchas de sangre entre las letras.

Apasionado cantor, obrero del verbo,
soy el que se mueve por encima de todo.
Más allá de los Cristos y de los Himalayas,
vuelo más alto que los jinetes de la muerte,
porque vuelo en todas direcciones.
Soy el que se bambolea de un lado para otro.
Un verdadero juego de azar,
sin principios, sin fin, sin ilusiones.

Ni siquiera un camino más corto para llegar.

Buscad, entre las perlas del profundo mar,
entre las caracolas, las huellas de mi paso.
Olímpica llama de amor,
en el fondo del mar.

Miguel Oscar Menassa

De “La patria del poeta”

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

“Todo ruido me recuerda el pasado” de Miguel Oscar Menassa


TODO RUIDO ME RECUERDA EL PASADO

Guitarras rasgadas con odio.
Balas disparadas con odio.
Tambores de locura.

Rauda armonía de la muerte
estás aquí
te siendo
en el intenso
calor de mis ojos
detenida
casi sin deseos
atareada
como confundida
por mi manera de vivir.

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

“La ley de extranjería” de Miguel Oscar Menassa

LA LEY DE EXTRANJERÍA

2001

Ahora a crecer, que quiere decir:
entrenarse con voluntad fecunda
para poder dentro de unos años
saber vivir, amar en otro mundo.

Ahora a crecer,
a desviar nuestros principios,
a encarcelar nuestras pasiones,
hacerlas llevaderas y si un día,
siento una pulsación extraña
que al liberarme me condena,
diré que no, mil veces no.

Ahora a crecer,
a comprender el valor del dinero.
El dinero puede, cuando quiere,
de un solo golpe,
aniquilar toda virtud,
preñar la nada,
embellecer con flores el desierto
y hacer del hombre y de la piedra
dos amantes perfectos.

Ahora a crecer,
a dejarse llevar por el contrato.
Conocer a fondo nuestros sentimientos
para abandonarlos.

No poner nunca de excusa,
en el trabajo, un amor,
porque me quitarán el amor
y no me darán ningún dinero.

Ahora a crecer,
que quiere decir ahora a descansar.
No me fue posible encontrar nada en ningún sitio
ni amores, ni ventajas, ni pan, ni soledad
por eso me condeno a escribir un poema.

Un poema de un hombre
que ya lo tuvo todo
y desea soñar.
Un poema de un hombre
que sueña todo el día
pero no puede amar.
O la historia de un hombre
que trabajando duro 20 años
pudo al fin veranear.
o aquel hombre que amaba
sólo a su madre y que tuvo
un trágico accidente en el mar.

Hombres valientes,
hombres de acero firme,
combatientes,
en las calles de la ciudad,
todos contra todos.

Yo soy un hombre
y escribo con violencia.
A veces termino sabiendo
cosas que nunca viví.
Otras, me doy cuenta, vivo vidas
que nunca imaginé.

Soy elegante y voy vestido de palabras,
al mismo tiempo deseo y me desean
y eso me da coraje para seguir en el poema.
Me hacen sentir que escribo para el mundo.

Digo violeta, pongo violeta aquí
y el horizonte se tiñe de violencia.
Digo violencia, pongo violencia aquí
y un hombre arranca sus genitales
y los ofrece a Dios.

O bien, una mujer le dice al hombre,
¡mátame! por favor,
y él la mata con cierto nerviosismo
y la mujer, complacida,
goza mientras se muere.
Al hombre
lo meten en la cárcel 30 años
y cuando lo liberan
una luz lo enceguece
y muere atropellado y ciego
por un niño andando en bicicleta.

Un hombre, una mujer chocan en la vida
y se llevan por delante como bestias
y se sonríen, cálidamente y se abrazan
antes de caer.
Ese abrazarse, mutuamente, los salva.

Después sus vidas se llenan de papeles,
papeles de nacer, de haber nacido
en un país, un pueblo.
Papeles que confirmen
que padre y madre hicieron el amor.
papeles que me digan
que soy un hombre aquí.

Aquí, en este papel, se dice claramente
que este hombre que soy
nació de humanos seres
y el papel asegura,
con la fuerza de la palabra escrita,
que en el momento de la foto,
este hombre que soy, estaba vivo.

Vengan a mí, que tengo para daros nada.
nada de nada tiene el extranjero, nada
y, sin embargo, tiene un verso en los ojos:

Rueda la vida, rueda y, también, se detiene.

Aquí están, mi vida, mis hijos, mi dinero
mi trabajo futuro, todos mis amores.
Al menos dadme un papel que diga:
El extranjero Juan no tiene nada,
todo lo dio por un papel.

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

Soy un pájaro que vuela por volar, no padezco de hambre. Rompamos con el misterio cristiano, seamos un grupo

14 de enero de 1978, Madrid

Querido:

Los días transcurren unos tras otros como siempre.

La vida pasa.

Me cuesta escribir esta carta, que he comenzado a escribirte hace unos días.

En realidad me siento interrumpido

una llamada telefónica

una carta tuya, donde haces las preguntas sobre el nuevo orden,

interrumpieron mi escritura.

Interrupción que quiere decir que nunca más,

podré decirte aquello que comencé a decirte el 7-8 de enero.

Me preguntas acerca de la posición de la Topología y su importancia

en el proyecto Cero, y sabiendo que la respuesta no se trata de lo mismo,

contesto:

a) El prestigio lo tiene quien se lo gana,

lo que no quiere decir que nos interese especialmente el prestigio.

b) El encuentro con la verdad hizo incierto todo discurso.

c) Vivir 200 años es más fácil que ser inmortales. Preferimos vivir 200 años, y todo por elegir lo más fácil.

d) La topología y el sexo tienen algo que ver con nuestro movimiento

y teniendo en cuenta que hoy el sexo no corre más,

pienso que para sobrevivir,

la topología

deberá desprenderse de sus trabas sexuales.

e) Lacan no va más.

f) La topología y la lingüística estructural me parecen los mejores y a la vez,

los únicos instrumentos de la escuela lacaniana de París, o de donde sea,

tener una simple noción de ellas, bastaría.

g) Sabemos que Lacan es un filósofo,

no vemos entonces

por qué combatirlo a él,

precisamente con topología,

un instrumento para filosofar.

Sería conveniente saber que únicamente una ciencia, podrá dar cuenta no sólo de la ideología sino también de la filosofía.

Esa ciencia no existe.

Existen los pormenores de un hallazgo,

los destellos de un grupo de hombres jóvenes,

frente al ser de la creación.

Existen algunas nociones,

quiero decir un campo fértil,

y como todo campo fértil no basta abusar de él para que rinda más.

Darnos nuestro tiempo sería conveniente.

h) No quiero olvidarme que hablábamos de la topología y su importancia,

bien, lo digo,

de capital importancia,

fue para nosotros oscuridad y luz,

emblema por emblema,

arte por arte,

y como todos sabemos,

perdió la lingüística.

Lacan entre tanto da su último seminario “tiempo de concluir”,

después me imagino que sobre la carroña advendrán los buitres.

No quiero ser buitre de ninguna carroña.

Soy un pájaro que vuela por volar,

no padezco de hambre.

En tanto voy volando,

miro el mundo y veo,

porque de ver se trata,

que todo el mundo occidental, todo él, y nosotros en él,

está sumergido aún,

en el diluvio universal cristiano,

ya que dos ejemplares de cada animal son suficiente para todo.

Rompamos con el misterio cristiano,

seamos un grupo.

Que todo valga,

tengamos en cuenta que las puntas se rompen antes,

no pongamos más a un hombre en la tonta encrucijada de tener que elegir.

Que todo sea.

La escritura sólo tiene una función,

desrealizar,

y lo que no se puede en un año se podrá en cien.

Del ser por ahora tenemos un bosquejo,

todavía nos faltan los colores.

Ser nos llevará como tú dices 20 maravillosos años,

para nuestra manera de vivir varias vidas.

Espero que seamos humanos,

por ahora un plan para vivir.

Del poder, me gustaría hablar dentro de 15 años.

Las noches transcurren,

como transcurren los días,

y ese transcurrir es maravilloso.

Entre el café y los humos recordamos tu nombre tu figura,

mis familiares murmuran por la casa la importancia de nuestra relación,

dejan caer de vez en cuando,

alguna imaginería del pasado,

siempre una sana emoción para el corazón.

Cuando suceden estas cosas,

estoy absolutamente seguro que entre nosotros no habrá enfermedades del corazón,

y me pregunto qué es lo que sostiene esta grave afrenta,

contra la medicina y su filosofía de sostén:

¿acaso la inmediatez de un gesto amoroso?

¿acaso la relatividad de una ciencia?

o peor aún

¿acaso la inteligencia de unos cuantos hombres?

Yo por mi parte,

soy un grupo,

deseo conversar con todos,

una larga conversación,

un hecho humano notable.

Un punto definitivo en la historia.

Eso sí,

sin apuros,

prefiero que no haya más acciones heroicas.

Los kamikazi

fueron en última instancia,

los primeros síntomas,

de la explosión atómica,

no hagamos tonterías.

Estar solos en el cumplimiento de una función,

tiene por lo tanto,

que resultarnos antiguo.

La soledad siempre es un intento,

para destruir mejor,

sin testigos,

sin voces humanas a nuestro alrededor.

Lujuria del despedazamiento hasta lo último,

y si se tratara de gozar,

del ejercicio ético,

diría que la soledad en cualquiera de sus modalidades,

es mala.

Genera envidia,

ansias de destruir lo que me ilusiona como completo,

y que siempre está fuera de mí,

en los otros.

Vivir así,

os lo aseguro,

es imposible.

Y yo querido,

ya he pagado mi boleto,

podría sacrificar mi nombre,

exijo mi viaje de placer.

Un viaje alrededor del mundo y sus historias,

sin ataduras,

sin preconceptos,

quiero decir,

una nueva visión.

En esa nueva visión tendrá que entrar, como mínimo,

todo aquello,

que sirvió como excusa a nuestra pasión los últimos 10 años.

Desde la poesía,

hasta la ciencia.

Desde la paz,

hasta la guerra,

desde los viejos textos de Freud y Marx,

hasta la fresca juventud,

de nuestros escritos.

Desde la poesía de nuestras mujeres,

hasta el más pequeño acto de nuestra vida cotidiana.

Para empezar diré que la ciencia es,

tan importante como cada uno de nosotros,

(y sé que comenzar de esta manera

puede llegar a ser una ambigüedad de mi retórica)

Que cada uno de nosotros es tan importante como el último dibujo.

Que a su vez es tan importante como las conversaciones

y que todo esto,

es tan importante como pintar,

y todo tan importante como la misma muerte,

y nuestras risas a veces tan importantes como todo.

Las cerámicas tan importantes como Gardel

y tan importante a su vez,

como cada hecho social de nuestros cuerpos contra nuestros cuerpos,

es decir,

toda la filosofía de nuestra vida pequeña,

tiene que quedar incluida en la nueva visión.

Nuestro cantor y sus canciones y complicados pensamientos de Einstein,

serán nuestro regocijo y nuestra calma.

La pintura,

ese pasaje necesario,

para un gran cine, que viva entre nosotros.

En cuanto a la poesía,

ella misma,

ya ha dado,

suficiente cuenta de su poder,

dejémosla nacer en paz.

El psicoanálisis,

y voy a decirlo aunque quede mal,

es para muchos de nosotros parte de nuestra vida,

un descubrimiento de nuestra juventud,

como el amor,

como la poesía,

y después me pregunto ¿qué otra cosa descubrimos de jóvenes?

Y nada más

y toda la pasión quedó ligada a estas palabras.

Después fuimos adultos,

a la pasión le fuimos agregando sabiduría,

la estúpida conciencia de saber

y nos llenamos,

la cabeza y el alma de palabras

y eso,

no estuvo mal,

pero privilegiar una palabra sobre otra es muy difícil, tan difícil

como concentrarse,

en estos tiempos,

en un solo punto.

Tan difícil,

como amar,

en estos tiempos,

a un solo dios.

Si alguien te pregunta como me va,

dile,

que me va bien,

que estoy contento,

que no me atrevo a decirlo en voz alta,

soy feliz.

Un tipo con la sangre siempre revuelta y feliz,

soy quiero decirte,

como una paradoja,

un hecho social evaluable,

el prototipo de una pasión,

del alma,

un emblema para cualquier locura,

una partícula de luz,

cuando miro,

me incluyo en la mirada.

Querido,

desearía no abrumarte,

mejor dicho,

desearía entretenerte con estos raros pensamientos acerca de nosotros,

desearía crearte un ardiente deseo.

Conversar,

conversar,

hasta desarreglarlo todo.

Construir una conversación que sirva a todos por igual

también a nosotros.

Algo así como una verdad de la verdad.

Una conversación al rojo vivo,

entre amigos.

Porque para repartirse el mundo,

se hacen necesarios,

ciertos menesteres:

Evaluar las fuerzas,

o bien,

acariciar el poder,

ser,

el gran solitario,

el único entre todos,

virgen y madre.

Amante de la inteligencia y la musculatura a flor de piel,

un poderoso dios cristiano,

ya que para llegar a él se debe morir,

quiero decir,

un gran solitario,

el gran masturbador.

Un gran maricón,

un indeciso crónico,

un pobre padre alterado por el poder.

En definitiva,

un padre holgazán,

que espera,

la muerte de su hijo en los cielos.

Quiero construir un padre que sepa cuales son nuestros derechos,

ya que la disciplina,

como sabemos,

viene sola.

  • Sin Comentarios
  • Sin votos

Miguel Oscar Menassa. Obra poética casitotal [1.961-2.011]

JUEGOS PROHIBIDOS

El mundo es un giro de viento;
abre las puertas detenidas;
yo abro las puertas,
yo soy el mundo.

Hablo a las baldosas
con la lentitud ingenua
de la renovación,
yo me renuevo.

Salto las ventanas viejas
de un barrio pobre
y amo a las muchachas
aún despiertas.

Les dejo el corazón
y luego parto.

Conmigo queda el aliento
que más tarde doy
por las calles de aquí,
por donde caminamos todos
todos los días.

Al llegar a las esquinas frías
me detengo,
miro el cielo:
no es imposible.

Y vuelo entonces sobre esta sonrisa atlética
para cubrir
algunas faltas de amor.

PEQUEÑA HISTORIA

Yo soy
el hombre
que conmueve muchachas
en las mañanas empapadas;

el viento conocido
que desata la vida
de las esposas altas,
deshonestas,
de las hijas adúlteras
de casas como el mar;

la lluvia
que late en el vino
de mis hombres extraños de silencio
de caras como manos.

Soy
el que se queda solo
luego
y humanamente pide compartir
una risa
una copa
un hueco de saliva

MI PADRE SE CANSA

Después del esfuerzo
entrego mi último bostezo a la noche
y duermo.

Me permito luego
recorrer con severidad
hasta la hebra rubia
entretenida
en el primer mosquito de la noche

cubro maliciosamente
mi brazo desnudo
con el beso que deja mi madre
–sorprendida por mi presencia–
en un costado de mi cuerpo.

Y despierto
para aplaudir
alguna proeza de mi padre joven
que bebe junto a mí
una copa de vino
y una muchacha desconocida.

BOINA AZUL

Esta mañana, hurgando
por los techos vacíos y mojados
por los pisos y las maderas de los pisos,
temblando una canción,
he visto a una muchacha.

Caminaba gris, en este cielo gris
con una mano débil, tendida
en los bostezos de los hombres,
para tocar el viento que le negaban.

Ese viento fuerte
que se debatía en sus piernas mojadas
por el último rezongo de la lluvia.

Porque había llovido
y las caderas húmedas de las casas
se movían ligeras hacia el hombre
que conmovió en la mañana gris
a la muchacha que caminaba sola
sobre los techos y los pisos mojados.

ELLA Y EL VIENTO

El viento,
ese trotamundos incansable
que nos toca,
ha llegado hasta mí para traerme
el recuerdo de ti,
de tu voz en el viento,
de tu risa en el viento,
de tu ferocidad detrás del viento.

No es el mismo de las noches compartidas
ni el que levanta las polleras tristes de la tarde
para mostrarnos:
un amor de piernas,
un amor de noches,
un amor.

Es el gran luchador
como tú,
fuerte y frío
como tú
que te lleva
como tú solías llevarme
detrás de un beso
de una caricia prometida.

Él te retiene y te suelta
cuando quiere.

Él es el que repudiándose
te maldice y te ama,
como yo.

ELLA Y LA LLUVIA

La lluvia
libre e interminable
se mete por mi boca abierta de soledad
y te llama y te busca
como si estuvieses dentro mío
aquí, dulce
aquí, intacta.

Y tú
y tu nombre
que sólo puedo pronunciar cuando te toco
bostezan y se acuestan
bajo un cielo de agua que no acarician.

Tú, violable sólo
por el filo astuto de dios
y la sonrisa de los hombres rubios
y tu nombre que te llama
que se complica contigo
en el misterioso juego de tu fuga,
dónde, dónde
en qué cuerpo
en qué hombre permanecen.

Pensar que no eres
que no te llamas de ninguna manera.

Cómo decirle a la lluvia entonces
que tú no estás
aquí, dulce
aquí, intacta
que no has llegado nunca.

ELLA Y LA CALLE

Ella tiene tanta calle
en sus manos y en sus piernas
que uno la mira
y no puede más que amarla.

Ella perdió un zapato
un día de lluvia
y mis escrúpulos
comenzaron a recordarla.

Pero nosotros,
que caminamos juntos tantos árboles;
sabemos que el amor
no es:
encender velas en casa de los ciegos
ni creer que ella no está
dentro de ninguna rama verde.

Porque sus zapatos
eran las cinco de la tarde
y yo bebo a esa hora
con desesperación
mi primer trago de olvido.

BAJOS FONDOS

El agua de mi voz,
la misma que corre por los espigones,
espera verte caer en algún círculo del cielo
para golpear feroz tus huellas en el puerto.

Vuelve,
alegre,

por todo aquello que sufrimos.
Mientras yo, acostado en la orilla
cambiaré el rumbo de los hombres
y mojaré caliente, con mi aliento,
el rostro de todos los barcos
de todos los puertos.

POLLERA DE NOCHE

Es la calle angosta
perdiéndose dos cuadras adelante
entre el árbol inexplicablemente verde
y unas casas bajas nunca bien dispuestas.

Y tú por la calle,
caminando hacia el infierno de humo
de este bar
donde yo espero,

rubia desde antes
impúdica desde antes
te ocultas
corres
pero nunca llegas.

Otras mujeres hablan y fuman
mi cansancio
metidas infieles
en sus ropas estrechas de canto.

Nuevas,
infecundas mariposas de septiembre
me esperan
en algún lugar oculto del invierno
y me tocan el alma.

VENTANA COLOREADA

El gesto del niño
que te miraba a través
de la ventana empapada

la esperanza
de que fueses blanca

la ternura piel
que tú guardabas

todo quedó conmigo.

La calle perdida
entre otras calles
tu casa mar
tu padre marino
los hijos de tu padre marino

la pieza número
con su cama alta
y tu piel de afuera.

Así te conocí
después de amarte
por la ventana abierta.

Y aún queda conmigo
cuando me deslizo
dulce
por las sendas de tus hombros
tu voz
dulce
aquí
tan cerca.

ESTACIÓN DE TEDIO

Uno
nunca se siente solo las noches de verano.

Cuando el sol
ha dejado caliente las chapas
y este humo con olor a puerto
que escapa valiente
de mi boca contra el vidrio
y mi nariz contra el vidrio,
haciendo huecos de calor
en esta mañana de muchachas,
de puertos, de gente pequeña a mi lado.

De calles empedradas
mirándome interminables
que me penetran con el sol del ayuno
y me quieren.

Uno
siempre se siente solo las noches de invierno.

Cuando añora el aliento del amigo
entre el pecho y una canción,

cuando ya no se escuchan
las palabras templadas
de la compañera nocturna

y pierde
con el último movimiento que hace
el único calor recuperable.

SIRINGA DE SOLEDAD

He llorado anoche en los brazos de nadie,
pensaba en anguilas submarinas
y esta vieja manera de roerme.
Eran los ojos de mi gran amigo bajo el agua
y la boca de la mujer aquella
que gritaron al niño que tengo
prendido de este lado.

Era la ventana azul de tus labios,
mas, mi amigo
tirándome la piel
me susurraba del amor y de la vida
unas cosas extrañas.

(En los famosos días
de tierra al sol, de espaldas a la gente,
cuando el cielo de las mujeres arda
podría abrazarme al orgullo de mi padre
y dormir junto a mí por una noche).

De la noche pasada y la mañana
sólo recuerdo
aquellos ojos que lloraban solos
y esa boca tendida que trataba
de tomarme la mano y esas cosas que llevo
prendidas de este lado.

Y así,
moriré cualquier mañana
apretado a esta lágrima que guardo,
que no es la última,
ni siquiera la anterior a la última.

ESPIGÓN DE SOLTERO

Bueno,
ahora ya me encuentro
humanamente solo.

No puedo con mis ojos
mirar a las muchachas
porque las miro
y lloro.

Y ustedes,
por qué no se detienen
y me tocan un poco,
por qué dejan mis manos
galopar despiadadas,

por qué no se detienen
y me lamen un poco.

Comprendo,
ustedes han partido
también
humanamente,

pero a mí no me queda
más que dos piernas
(las manos ya perdidas
no piensan
no vuelven)
y esta rabia de todos
de mí
que no me sirve.

BEBIENDO DE ESTE VINO

No vuelvas
deja el celo perdido
y abreva toda tu claridad
contra algún beso

habla con tu voz por las calles
hasta sentir en tus cansados brazos
un calor una brevedad de cielo

entonces
acaricia solemne las astillas
de este material afinado
la soledad

ama las cosas más extrañas
húndete
hasta llegar al fin de mi tristeza

mas
no vuelvas
déjame solo
gozando de estas manos
déjame solo
amándome las piernas
bebiendo de este vino.

EL CUARTO DE LAS GOLOSINAS

Qué mujer
cruzaría sus piernas frente a mí
para mirarme
sentirse mía
cansarse en mi cansancio.

Quién concluiría su gesto
para amarme
en este pedacito que soy
de sed y de nostalgias.

Porque todos
nos encontramos algún día
y nos miramos
–en las muchachas quietas
en los caminos cortos–

pero luego
es tan difícil dormirse
–sin el humo del cigarrillo amigo
ardiéndonos los ojos–

que ya se han ido todos
y la apretada hendija de mi alma
cada vez más pequeña
cada vez más cerrada.

Quién podría amarme
en este pedacito que soy.

  • Sin Comentarios
  • Sin votos