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Amor perdido. La juventud (I). Miguel Oscar Menassa.

I

Al ir viviendo y sólo por vivir
lo fui creyendo casi todo
y así viví el amor, como si fuera eterno
y así juré, por la amistad, en falso.

Después vinieron las noches de la soledad,
donde amistad y amores caían sin cesar,
hasta llegar al fondo de abismos imposibles,
hasta quedar fundidos en nubes del pasado.

Y nadie nunca más recordaría el tiempo,
donde con mi propia pasión enamorada,
de la muerte rescataba amores y amistades.

Y ahora estoy, a solas, con mis versos
y vivo, intensamente, la lujuria del verbo,
como si conmigo vivieran amores, amistades.

Poesía. “Otra” de Miguel Oscar Menassa

OTRA

Ámame con la violencia de las amantes griegas
que suelen perfumadas esperar a sus hombres
en pequeñas alcobas de tierra en las colinas
porque tengo en el alma profunda una tristeza.

Ámame con la esperanza de los sacerdotes fenicios
que solían navegar junto a sus fieles
en alocados mares de variados colores
porque tengo en la mirada serena una tristeza.

Ámame con la furia de los famosos tigres de bengala
que suelen silenciosos esperar a sus presas
en sospechosas guaridas en medio de la selva
porque tengo en la boca sedienta una tristeza.

OTRA

Ámame con la violencia de las amantes griegas
que suelen perfumadas esperar a sus hombres
en pequeñas alcobas de tierra en las colinas
porque tengo en el alma profunda una tristeza.

Ámame con la esperanza de los sacerdotes fenicios
que solían navegar junto a sus fieles
en alocados mares de variados colores
porque tengo en la mirada serena una tristeza.

Ámame con la furia de los famosos tigres de bengala
que suelen silenciosos esperar a sus presas
en sospechosas guaridas en medio de la selva
porque tengo en la boca sedienta una tristeza.

CARTAS A MI MUJER DOS

Nunca nos poníamos de acuerdo en el precio de las cosas.

Para mí las cosas siempre eran baratas. Estar al lado tuyo para mí, hacía poco todo precio.

Fuimos de tal manera libres que ahora eres una mujer que esta cerca de mí aunque estemos lejos. Eres un verdadero invento.

Una mujer que está ahí aunque no esté. Una mujer que me permite estar allí cuando, en realidad, estoy aquí.

Un verdadero invento y no sé quién inventó el amor entre nosotros pero no nos importa y no creemos demasiado.

Lo hacemos, el amor lo hacemos y cuando no lo hacemos, hacemos otras verdades, fabricamos otros sueños que los de la especie, esos días que nos levantamos enamorados de los puentes, de las vías férreas, de las autopistas, de todo aquello que separa a los amantes para que luego se vuelvan a encontrar en otros caminos, otras ciudades, otros amantes.

Yo y vos, querida, hemos participado en esa historia universal del amor. En siglos venideros cuando se hable del amor, se hablará de nuestro amor, eso quiero decirte cuando te digo que te amo.

Ahora, hoy día, para decirlo de alguna manera, he cumplido 68 años que, en parte, son míos y, en parte, son del mundo.

Hay veces que todo me lo debo a mí, hay veces que todo se lo debo al mundo, tanto unas como otras veces sólo existen, para mí, por tu presencia. Sin vos volando por el salón de la casa como si fuera un aeropuerto internacional, yo no hubiera podido concebir que el destino de la poesía era volar y, tampoco, sin ese vuelo permanente anunciando el porvenir, nunca hubiera podido concebir la idea de Las 2001 Noches.

Del libro “Cartas a mi mujer” de Miguel Oscar Menassa