EL QUE PREDICA EN LA MONTAÑA

El que predica en la montaña
será el predicador de la montaña.

El que come su pan
apresuradamente
será el hambriento.

El que canta sin fe
por las mañanas
y nos anuncia el porvenir
será el cantor
dulce cantor de pastorales
donde mueren las flores
y el reino de los cielos
nos espera.

El que encienda
los fuegos fatuos de la carne
para aplacar la incertidumbre
de la bestia
será el censor
será el hombre
más triste de la tierra
el hombre de las dunas
el de la ausencia de colores.

EL QUE NO PUEDA MÁS,
EL QUE NO PUEDA
BAJAR DE LOS CIELOS
O ASCENDER DEL ABISMO,
SERÁ EL POETA.

Miguel Oscar Menassa
La poesía y yo, 2000

Menassa en Buenos Aires. Viernes 4 de diciembre de 2009 en la Biblioteca Nacional

Presentación de los libros “Aforismos y decires [1958-2008]” y “La maestría y yo” de Miguel Oscar Menassa en la Biblioteca Nacional. Buenos Aires, 2009

EN UNA SOCIEDAD JUSTA,

EL TRABAJO ES UN DON

1

Y éste es el verso donde intentaré

dejaros la enseñanza más necesaria:

En una sociedad justa, el trabajo es un don:

una alegría, un bien, humano propiamente,

con el cual se puede modificar lo natural

la vida, los enjambres de sueños, el sol.

Con el trabajo

el hombre pudo volar sin alas

navegar por la mares sin conocer el mar.

Del árbol

estupefacto de sorpresa ante el hombre

pudo el trabajo arrancar una silla

y de la piedra las señales

que forjan el porvenir del hombre,

su casa,

sus monumentos,

su propia lápida.

2

Quiero que siempre llevéis a vuestro lado

la gubia, la garlopa, el martillo, la hoz,

esas frases que servirán hasta el final,

para limar, las asperezas de la muerte.

Y si alguien os preguntara, para qué tanto,

para qué tanta pasión puesta en el trabajo,

vosotros responderéis, con celeridad:

para nada, trabajamos para vivir la vida

trabajamos

para que en el humano mundo

haya señas de que nosotros estuvimos,

creando y trabajando,

tal vez, en este mundo,

que hicimos un trabajo para vivir,

para amar,

para congelar la propia mirada de la muerte

hicimos un trabajo y escribimos un verso.

Miguel Oscar Menassa recita sus poemas en La Forja dentro del ciclo poético musical Las 2001 Noches. Domingo 22-11-09

POEMA

Ojos de azúcar, miel, eterno dolor,
tus ojos militantes, tus tetas,
enloquecidas banderas de alegría,
giros de luz, caliente magnitud celeste,
tu sexo, abierto a los vendavales,
a las borrascas milenarias,
de mi famoso sexo americano.

Serás, fuera de nosotros,
pálida luna abierta,
infinita y abierta, vacía y loca.

Soy lo que del Inca queda para el amor.

Un incendio entre las cataratas,
una piedra grabada con los dientes,
una escritura descomunal entre las piedras.

Soy el que inventó el amor, la muerte del Inca,
un pedazo de cielo triturado por gigantescas olas,
contra los acantilados y el silbido del tiempo.

Miseria y soledad y ¿quién puede más?
Un hambre inmemorial, un vicio:
haber nacido antes, origen del origen,
escritura sobre escritura entre las piedras.

Y, también, tengo en mi tierra:
olivos
y azúcares
y malva
y rojas manchas de sangre entre las letras.

Apasionado cantor, obrero del verbo,
soy el que se mueve por encima de todo.
Más allá de los Cristos y de los Himalayas,
vuelo más alto que los jinetes de la muerte,
porque vuelo en todas direcciones.
Soy el que se bambolea de un lado para otro.
Un verdadero juego de azar,
sin principios, sin fin, sin ilusiones.

Ni siquiera un camino más corto para llegar.

Buscad, entre las perlas del profundo mar,
entre las caracolas, las huellas de mi paso.
Olímpica llama de amor,
en el fondo del mar.

Miguel Oscar Menassa

De “La patria del poeta”

“La ley de extranjería” de Miguel Oscar Menassa

LA LEY DE EXTRANJERÍA

2001

Ahora a crecer, que quiere decir:
entrenarse con voluntad fecunda
para poder dentro de unos años
saber vivir, amar en otro mundo.

Ahora a crecer,
a desviar nuestros principios,
a encarcelar nuestras pasiones,
hacerlas llevaderas y si un día,
siento una pulsación extraña
que al liberarme me condena,
diré que no, mil veces no.

Ahora a crecer,
a comprender el valor del dinero.
El dinero puede, cuando quiere,
de un solo golpe,
aniquilar toda virtud,
preñar la nada,
embellecer con flores el desierto
y hacer del hombre y de la piedra
dos amantes perfectos.

Ahora a crecer,
a dejarse llevar por el contrato.
Conocer a fondo nuestros sentimientos
para abandonarlos.

No poner nunca de excusa,
en el trabajo, un amor,
porque me quitarán el amor
y no me darán ningún dinero.

Ahora a crecer,
que quiere decir ahora a descansar.
No me fue posible encontrar nada en ningún sitio
ni amores, ni ventajas, ni pan, ni soledad
por eso me condeno a escribir un poema.

Un poema de un hombre
que ya lo tuvo todo
y desea soñar.
Un poema de un hombre
que sueña todo el día
pero no puede amar.
O la historia de un hombre
que trabajando duro 20 años
pudo al fin veranear.
o aquel hombre que amaba
sólo a su madre y que tuvo
un trágico accidente en el mar.

Hombres valientes,
hombres de acero firme,
combatientes,
en las calles de la ciudad,
todos contra todos.

Yo soy un hombre
y escribo con violencia.
A veces termino sabiendo
cosas que nunca viví.
Otras, me doy cuenta, vivo vidas
que nunca imaginé.

Soy elegante y voy vestido de palabras,
al mismo tiempo deseo y me desean
y eso me da coraje para seguir en el poema.
Me hacen sentir que escribo para el mundo.

Digo violeta, pongo violeta aquí
y el horizonte se tiñe de violencia.
Digo violencia, pongo violencia aquí
y un hombre arranca sus genitales
y los ofrece a Dios.

O bien, una mujer le dice al hombre,
¡mátame! por favor,
y él la mata con cierto nerviosismo
y la mujer, complacida,
goza mientras se muere.
Al hombre
lo meten en la cárcel 30 años
y cuando lo liberan
una luz lo enceguece
y muere atropellado y ciego
por un niño andando en bicicleta.

Un hombre, una mujer chocan en la vida
y se llevan por delante como bestias
y se sonríen, cálidamente y se abrazan
antes de caer.
Ese abrazarse, mutuamente, los salva.

Después sus vidas se llenan de papeles,
papeles de nacer, de haber nacido
en un país, un pueblo.
Papeles que confirmen
que padre y madre hicieron el amor.
papeles que me digan
que soy un hombre aquí.

Aquí, en este papel, se dice claramente
que este hombre que soy
nació de humanos seres
y el papel asegura,
con la fuerza de la palabra escrita,
que en el momento de la foto,
este hombre que soy, estaba vivo.

Vengan a mí, que tengo para daros nada.
nada de nada tiene el extranjero, nada
y, sin embargo, tiene un verso en los ojos:

Rueda la vida, rueda y, también, se detiene.

Aquí están, mi vida, mis hijos, mi dinero
mi trabajo futuro, todos mis amores.
Al menos dadme un papel que diga:
El extranjero Juan no tiene nada,
todo lo dio por un papel.

Bajarlía: cartografía de un poeta.

Artículo publicado el domingo 19 de julio de 2009 en el suplemento Cultural del diario La Capital de Mar del Plata en homenaje al poeta Bajarlía a cuatro años de su fallecimiento por Stella Alvarado.

Bajarlía, flanqueado por Enriqueta Mayo y el intendente Gustavo Pulti, cuando fuera designado Visitante Ilustre.

Si las grandes obras de la literatura se distinguen por la grandeza de su realización expresiva, la obra de Juan-Jacobo Bajarlía cumple con esa premisa. En su estilo -decía- no seguía el trámite corriente; mezclaba lo fantástico, la ciencia-ficción, la erudición y lo histórico, obteniendo una estructura distinta, en cuyo centro, la preocupación por el destino del hombre se instala como principal significación. Un estilo que explora en los principios de todo conocimiento, en la búsqueda cósmica del propio ser.

Tuvo un amor apasionado por la literatura. Y reflexiones a contracorriente que, aún hoy, siguen perturbando. Su obra multifacética, sus actitudes de autoexistencia y su figura mayestática permanecen en nuestra memoria como las de un ser de generosa inteligencia, un gran sentido del humor y una visión de la verdad absolutamente insobornable. Sumamente agudo, sabía que detrás del acto creativo existen corrientes subterráneas de poderosa fuerza que delatan en una palabra, en un verso o imagen los ocultamientos intencionados o casuísticos. Sabía que todo texto está cubierto de una piel y que debajo de ella se esconde el nefesh que le da vida. Esta percepción la utilizó para indagar en raras historias con palabras vaticinadoras.

Literato de inmensa erudición, afincado siempre en Buenos Aires -donde nació-, se dedicó a la investigación y a la crítica lite-raria. Enfocó sus estudios principalmente en la literatura de los grandes maestros. Sus trabajos bibliográficos y de investigación se convertían en una verdadera revelación que él asumía como algo personal. A través de investigaciones que hubiese envidiado el mismísimo Sherlock Holmes, se transformaba en un verdadero detective que rastreaba la verdad de las instancias; el acta de nacimiento o de defunción, el texto del cual apenas había escuchado, hugaba en archivos particulares, bibliotecas, hemerotecas, oficinas del registro civil y parroquias. No importaban el tiempo y la distancia. Su fervor lo acercaba al encuentro de lo que había intuido. Esta tarea titánica lo llevó a rescatar del olvido a escritores y textos hoy fundamentales en la literatura; valgan como ejemplo la figura de Pietro Aretino, del Marqués de Sade, de Antonin Artaud y de Malcom de Chazal, entre tantos otros autores.

Títulos como La confesión de Finnegan (monodrama) y Monteagudo, ambos de 1962, merecieron en su momento la atención de la crítica periodística. Los diarios de la época comentaban acerca de su drama Monteagudo: “… es una obra de severa estructura y austero todo. En ella Bajarlía traza con mano segura un excelente retrato de aquel fanático de la libertad que fue Monteagudo. Bellísima pieza, noble, hábilmente estructurada. Un hombre de fuerza, capaz de desafiar la muerte y para quien “cada bala es una lágrima insepulta”, es el que nos describe hábilmente Bajarlía sin descuidar el trazado psicológico de los seres que lo rodean”.

Cuando publica “la polémica Reverdy-Huidobro: origen del ultraísmo”, Fernand Verhesen inscribe en su prefacio, refiriéndose a su cualidad de ensayista: “Bajarlía ha publicado numerosos artículos críticos entre los cuales hay que señalar sus notables estudios sobre Huidobro. La extensión y la precisión de su información, lo mismo que su imparcialidad, no podrán ponerse en duda. Nosotros nos hemos dirigido a él en la esperanza de poner punto final a la pretendida polémica que enfrentó en otro tiempo a Pierre Reverdy y Vicente Huidobro. La leyenda negra contra V. Huidobro, los silencios, inexactitudes y escamoteos sobre los orígenes del ultraísmo, son puntos culminantes que Bajarlía resuelve en este estudio que mereció la distinción de ser publicado en francés”.



la imagen y el suceso

Fue el mayor referente en nuestro país del movimiento estético literario llamado “de Vanguardia”. Junto a inolvidables poetas y artistas plásticos constituyó la primera Vanguardia Argentina.

Traductor y jurisconsulto, Juan-Jacobo Bajarlía nos ha legado la síntesis de la energía literaria integrada a su semblante profético. En Bajarlía, escritor y periodista de profundas raíces, hemos conocido al hombre apasionado por la novela policial y la ciencia ficción. Para él, “el género de lo fantástico se convierte en una dimensión ineludible ya que prepara al hombre para su impostergable transfiguración”. En inolvidables charlas nos recordaba esta idea de Teilhard de Chardin: “Dentro de la escala cósmica, toda la física moderna nos demuestra que sólo lo fantástico tiene posibilidades de convertirese en verdad”. Pero en definitiva, repetía con frecuencia, “lo fundamental es el hecho literario en sí”. En Nuevos Límites del Infierno (1972), Bajarlía dedica la primera parte al sueño de la poesía y enuncia el fervor de un mundo que aún puede salvar al hombre, donde la imagen y el suceso pretenden ser una poesía de la historia y expresa:

“Sigo sosteniendo que no hay poesía sin imagen. Y que no hay imagen sin invención. Sigo pensando que la analogía está desterrada de un mundo en que el principio de indeterminación y no el de causalidad es el que rige la física atómica y las relaciones mortales del hombre. No amo al hombre sabio: me conmueve la investigación que es otra forma de la poesía”.

Es en su libro El endemoniado Sr. Rosetti (1977) que Bajarlía construye una novela de apasionante interés, con elementos lucidamente urdidos y con un suspenso hábilmente manejado. En su prefacio, inscribe: “El que avanza a través de su imagen se introduce en sí mismo para buscar la puerta del infierno. La última recompensa será el tiempo que se contrae sobre el abismo.

Pero el tiempo es otra forma de la muerte que es el infierno”.

En 2004 y con casi 90 años de edad, se convierte en entusiasta mentor y primer colaborador de Apofántica, la publicación marplatense. El Signismo, Una galería de rostros apofánticos y El Manifiesto Signista (del que fuera creador), son los temas de su artículo para el primer número. Solía decir: “lanzarse con una revista literaria es emprender una aventura en las proximidades del Infierno, un acto de ingenuidad que hubiera hecho reír a Lautreamont. Antonin Artaud decía que una nueva publicación multiplicaba la imagen del espejo y dilaceraba el equilibrio. Sucede, sin embargo, que una revista literaria también es un acto de creación. Un infierno y un acto de reafirmación creadora. Un infierno donde la cultura es un lujo, donde la censura viene de las tinieblas. Pero un acto de reafirmación creadora que se yergue contra los simuladores de la escritura que, en oscuras redacciones asumen el engaño por la mediocridad y la ignorancia por el talento”.

Artífice de una modalidad literaria de avanzada, supo prestigiar el valor de las letras universales con sus vastos conocimientos, con el respeto por las tradiciones literarias y la incorporación, sin eufemismos, de un estilo que pregonaba el rescate de la inventiva y la creatividad por sobre toda otra cuestión donde lo fantástico adquiere la cualidad de preparar al hombre para su impostergable transfiguración. En La casa espectral (libro II), habla de “ciertos nódulos mutantes que poseen algunos seres privilegiados para percibir la transformación de la materia humana más allá de ese accidente que llamamos muerte”.

Jean-Jacques cruzó el muro del abismo el 22 de julio de 2005. Porque sabía que la poesía es la medida del hombre, nunca cesó de expresar: “la palabra se esconde en lo más profundo del corazón y para hallarla es necesario que la sangre suene en el canto de los pájaros”.

POSDATA

Las estrellas, en fuga hacia el infinito

ennegrecían la noche y la poblaron de extraños sonidos

que avanzaban lentamente

Y se encendieron los semáforos negros

sobre el vacío.

La luz era un cono que recogía tus palabras.

Esta voz, la de quien tuvo el privilegio de conocerlo y crecer con su amistad, pretende evocar y extraer de la piedra del silencio la infinita presencia de Juan-Jacobo Bajarlía y su extraordinaria, singular dimensión humana.

La capital Cultura. Por Stella Alvarado

Mar del Plata – Domingo, 19 de julio de 2009