Flojos de Principios
Los objetivos de los políticos de todos los colores muestran un abanico muy acotado.
Más control, más educación, más asistencialismo, más dureza, menos dureza, más ortodoxia, más renovación, etc., etc. Pero no logran absolutamente nada. Van decepción tras decepción y logran un fracaso tras otro.
Reemplazan a un corrupto y después de la decepción, ponen a otro con el mismo resultado. Ello sucede infinitas veces.
A los ciudadanos les pasa algo parecido:
Votan para reemplazar a un corrupto y después de la decepción, votan a otro con el mismo resultado.
Veamos entonces cuál es el problema.
¿Por qué estamos flojos de principios?, ¿por qué hay más corruptos que gente?
No puede ser que el humano sea tan decepcionante que no pueda lograr un sistema económico social sustentable.
Primero analicemos qué entendemos por corrupto.
Es sabido que una persona tiene incentivos para la acción y objetivos diversos.
Todos tenemos un objetivo esencial que no cambiaríamos por todo el oro del mundo, ni ante la amenaza más cruel.
Pero todos tenemos además objetivos menores que estamos dispuestos a relegar en pos del objetivo esencial.
Entre eso y la corrupción hay una difusa frontera.
Entonces, la clave del éxito no es “acabar primero con los corruptos”, tarea de por sí imposible, sino lograr que las personas tengan un objetivo principal que sea a su vez beneficioso para la sociedad.
Nuestro objetivo principal podría ser nuestra prosperidad y la de nuestra familia, si logramos que eso dejara de tener tan mala prensa.
Luego, todos tendremos un objetivo principal que será nuestro trabajo y sus logros. Nuestro objetivo principal será individualista, pero será más útil a la sociedad que este colectivismo informe.
Pero…¡¿Cómo?!¿Más individualismo es menos corrupción?
Por supuesto! El colectivismo es la madre de toda corrupción.
Ya dejemos de lado objetivos intrascendentes como nuestro club de fútbol, nuestro perfil “izquierdoso” o “derechoso”, y mil otras cosas que los medios se encargan de enchufarnos para dominarnos.
Que a los vivos deje de convenirles la corrupción.
Debemos lograr que el asalariado deje de estar peleado con su trabajo.
Ello se puede lograr con la participación del personal propio y de terceros en las ganancias de “su” empresa.
Ello en desemedro de la participación que auto perpetra el Estado como “Impuesto al Beneficio Empresario”
Se puede lograr con la Cuarta Postura
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http://blogsdelagente.com/ser-ciudadano-hoy/2011/07/03/articular-y-armar-una-politica-en-conjunto-con-provincia-y-nacion/