Julio 28, 2011 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
La confusión Vaticano-Dios, construida como realidad virtual, podría ser la causa de esta degradación social global que nadie parece poder resolver.
¿Existe esa realidad virtual en la siquis de latinoamérica y más recientemente en el resto del mundo?
Ya sabemos que la persona tiene dos salas escudriñadoras del mundo exterior. Una que mira hacia el universo físico y otra que mira hacia el universo espiritual.
Esto vale para todas las personas y hasta diría más potentemente en los ateos que en los religados.

La persona observa, razona, archiva y decide desde un corredor que une dos habitaciones, cada una de las cuales tiene cinco ventanas (ver imagen superior correspondiente al árbol del conocimiento, del bien y del mal).
Para que una realidad virtual del universo físico funcione, como un simulador de vuelo, debe afectar al menos a tres de esas ventanas, (por ejemplo la vista, el oído y el tacto)
Pero nos restan dos ventanas (oído y olfato) para saber que es sólo una simulación.
Veamos ahora qué sucede en la otra habitación esa que tiene 5 ventanas hacia el universo espiritual.
La ventana de la fe es fácil de falsificar, ya que Dios permite que la persona le tenga fe a imágenes, a muertos, y a fanatismos diversos. Sólo los avanzados espiritualmente saben que Dios está detrás de cada una de esas cosas.
La ventana de la intuición también es fácil de falsificar ya que con una buena catequesis uno cree recibir mensajes ultramontanos de sus secuestradores.
La ventana del amor se neutraliza fácilmente haciendo creer que el amor es la relación de pareja, o sólo a algunos prójimos.
La ventana de la voluntad es también fácilmente manipulable. Un medio de comunicación masivo hace tener ganas de lo mismo que todos tienen ganas.
La convicción es la más difícil de engatusar. Ésa es la única herramienta para poder demostrar que todo lo del vaticano es sólo una realidad virtual.
Y el objetivo de semejante estructura es inculcar una doctrina social que privilegia lo colectivo a lo individual, que remunera sólo por lo que uno necesita y no por lo que uno hace, que denuesta la prosperidad, que pondera la pobreza de los vulgares pero no la de los pastores, exactamente al revés de lo que Jesús enseñaba en sus parábolas.
¡Empuñad vuestra convicción y palpad lo que subyace en vuestra espiritualidad!
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Proyecto Actitud
| Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Mi columna de hoy es una anécdota que quiero compartir con todos ustedes excepto con quienes concurrieron a colegios católicos, pues no la entenderían.
Normalmente escribo en este prestigioso sitio aludiendo a un proyecto denominado “la Cuarta Postura” que consiste básicamente en una modificación revolucionaria de las relaciones laborales. Reemplaza el “impuesto a las ganancias” por la “participación en las ganancias”
Nuestra sociedad está en profunda crisis, pero la causa es simple.
Las tres posturas actuales (capitalismo, socialismo y corporativismo) han establecido conceptos extraños que perjudicaron a la sociedad: jerarquía de clases, lucha de clases, solidaridad de clases.
Nosotros, la cuarta postura, proponemos sinergia de clases. Empresa es la simbiosis copulativa de capital y trabajo. Eso es lo esencial que viene a corregir la “cuarta postura”.
No contemplar esa realidad es un error grave, como si la madre dijera que los hijos son sólo suyos, y no del padre. O viceversa.
Creo que ésa es la causa de muchos males de nuestra sociedad y neutralizarla será la revolución más profunda de todas las acontecidas.
Pero quienes enarbolamos la Cuarta Postura somos objeto de una persecucion irracional .
Y para comprenderla, hay que remitirse a las persecuciones por la inquisición, ya que el “delito” que cometemos es el mismo:
A- Desnudamos la doctrina social vaticana como la principal responsable de la decadencia social. Hemos detectado 4 aspectos de esa doctrina que la convierten en un veneno antes que en un remedio:
1-Exige que previamente a que un sistema económico social funcione, es necesario “mejorar” al ser humano, cosa que inmoviliza profundamente, porque habría que esperar décadas, si es que fuera posible “mejorar” a todos las personas que intervienen en la economía.
2. Mientras tanto, impulsa la “solidaridad obligatoria por ley” Los emprendedores y operativos más esforzados, son obligados a ser solidarios con los emprendedores y operativos menos esforzados. Produce abatimiento y haraganería.
3. Además instala la falsa convicción de que la economía suma cero, es decir que lo que se dé a uno, se le debe quitar a otro. No es cierto. La economía es el arte de hacer que todos y cada uno de los integrantes de la sociedad produzca más que lo que consuma.
4. Y especialmente aconseja cubrir “todas” las necesidades de los operativos. Traducido esto significa que se le pague sólo por lo que necesite y no por lo que haga. Es lo peor que ostenta la actual doctrina social.
Pero además la doctrina social es utilizada arteramente por los dirigentes de todas las ideologías, para frenar a sus adversarios.
Entonces, los pocos que nos atrevemos a acusar a esta especie de dogma artificial, recibimos rechazo desde varios flancos.
Sobre todo cuando decimos que por el contrario, la solución a los problemas del mundo pasa por recuperar los naturales incentivos humanos a la acción, que serían como una especie de “negocio individual” de sembrar y cosechar, que cada uno cobre por lo que haga y no sólo por lo que necesita para estar disponible al día siguiente para ir a trabajar.
Muchos aún creen que el bien individual es contrario al bien común!
El bien común es la suma de los bienes individuales.
B- Desnudamos la aberración del sostenimiento estatal al Vaticano incluído en las constituciones nacionales anacrónicas de Latinoamérica.
C- Proponemos una nueva doctrina social que destronará a quienes hoy detentan el poder.
Pues bien, vayamos ahora a la anécdota.

Es sabido que los dirigentes de todos los ámbitos de nuestra sociedad, incluyendo los medios de comunicación han estudiado en colegios confesionales católicos porque esa estructura corporativa impulsa a sus egresados a puestos de mayor protagonismo social.
Consecuentemente, este tipo de análisis que afectan al Vaticano sufren el rechazo automático en el nivel dirigencial, aún cuando racionalmente adviertan que el análisis es correcto.
Quienes nos educamos en otros ámbitos estamos libres de esa falla.
Resulta que los ámbitos de debate de internet también padecen de ese tipo de dirigencia, entonces somos acusados de cualquier intrascendencia con tal de proteger al Vaticano y somos expulsados del sitio.
Porque quien estudió en colegio confesional católico es más vaticano que argentino.
Hay una administradora de un prestigioso sitio de debate que difunde a sus columnistas en importantes redes, y a mí, sólo a mí, ha dejado de difundirme.
Sin embargo sigue difundiendo al troll anónimo que me calumnia e injuria impunemente en sus columnas.
¿Me pueden explicar entonces cómo saldremos de la ciénaga?
¿Cómo neutralizar la subliminal confusión Vaticano – Dios que ha sido inculcada en toda la dirigencia argentina?
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Proyecto Actitud
Febrero 21, 2011 | Por Néstor González Loza | # Enlace permanente
Pido que me ayuden a analizar los siguientes hechos porque me parece que estamos en el horno.
Las escrituras tienen un incalculable valor como escrutadoras del mundo metafísico al cual pertenecemos sin tener franco acceso.
Cuando hablan del “árbol del conocimiento, del bien y del mal” no pueden referirse más que al esquema:

Su parte negra es el proceso de conocimiento humano: sentidos, mente que ubica las percepciones en el espacio y en el tiempo, memoria que recopila y razón que busca causas y efectos.
Su parte blanca es el proceso de decisiones una vez que las alternativas son discrecionalmente consideradas buenas o malas, convenientes y perjudiciales.
Cuando hablan de que ese árbol está a oriente no puede referirse a otra cosa que “hacia el lado del sol”, es decir hacia el lado de Él, del alma.
El árbol invertido está ubicado así, si lo miramos desde nuestro cuerpo.
Cuando hablan del “jardín” se refieren justamente a esa zona intermedia entre nuestras dos casas: cuerpo y alma.
Una vez que el ego recibe de la razón las propuestas de acción, las contrasta con las que vienen “de arriba”, “de las raíces” que no son otra cosa que el amor, la fe, la convicción, la voluntad y la intuición.
De todo eso el ego toma una decisión una vez que determinó qué le conviene más. Toma la decisión y actúa una vez que arbitrariamente determinó qué está bien y qué está mal, que no es otra cosa que lo conveniente y lo perjudicial.
El ego está por encima del bien y del mal, porque son sus criaturas.
Pero vayamos ahora a sus indicaciones.
Cuando Dios creó al hombre le dijo claramente:
No coman del fruto del árbol porque morirán.
Dios acaba de crear la especie humana y le dice que si come el fruto del árbol morirá. No morirán Adán y Eva, sino la especie humana que acababa de crear!
El fruto no es otra cosa que los excedentes, ya que éstos no surgen de otra cosa en el mundo más que de ese árbol. Ninguno de los seres que había creado antes producían excedentes por sí mismos.
Cuando hablan de que en el jardín cruzan cuatro ríos, no pueden referirse a otra cosa que a las cuatro especies de árbol, que generan una corriente de excedentes que van desde nosotros hacia el océano, hacia Él. Son las cuatro especies humanas diseñadas para que en conjunto conformen un sistema que estructure el trabajo, es decir la producción de excedentes: místicos, líderes, emprendedores y asalariados.
Cuando hablan de que la mujer comió primero, se refieren a la clase social femenina en la cópula del trabajo, “los asalariados” comerán primero, incitada por la serpiente, que no sería otra cosa que los místicos.
Es la etapa que estamos viviendo hoy. Los asalariados incitados por los pastores han sido seducidos a la doctrina social asistencialista, que es la renuncia a la prosperidad.
Entonces las escrituras son una profecía. El paso siguiente ¿sería que el varón, (los emprendedores) están a punto de renunciar también a la prosperidad, luego de lo cual se extinguiría la especie humana, esa que Dios creaba en ese mismo momento?
Entonces… no te comas el fruto de ese árbol que está en el jardín entre el alma y el cuerpo, porque si lo haces vivirás para trabajar. No serás humano.
Lo más maravilloso de este árbol invertido, de ese proceso es que lo que está bien para él, lo que más le conviene, además es lo que más le conviene a la sociedad.
Ése es el plan de Dios, porque el ego es la más maravillosa de sus creaciones.
El ego es lo único que genera los excedentes si se estructura con la acción de los demás.
Si no existiera el ego, todavía no hubiésemos salido de las cuevas.
Ese fruto no es otra cosa que los excedentes que están destinados a reproducir el capital, base del progreso social.
Cuando la sociedad se come esos frutos, baja la rentabilidad de los emprendimientos y sobreviene la degradación social, tal como sucede hoy.
Hoy es posible diseñar una nueva doctrina social, que es un elemento esencial para la construcción de un mundo armónico, para que todos disfruten de la condición de ser humano en un entorno social óptimo: la sinergia de clases.
¿Qué son los excedentes?
Cuando uno produce más que lo que consume, puede transformar el excedente en herramientas, galpones, máquinas, investigación tecnológica, desarrollo artístico.
A eso se refiere Dios cuando dice que no comamos los frutos. Quiere que el capital también se reproduzca.
La serpiente ha seducido a los asalariados a renunciar a la prosperidad, pero no ésa que se logra acumulando dinero de otros, sino dinero propio.
Como consecuencia, al extirparle el principal incentivo a la acción al 90% de las personas, se produce menos que lo que consume la sociedad.
Ésa es la verdadera causa de la degradación social.
Eso genera haraganería y consumismo.
Así se genera el desempleo, la mayor paradoja de una sociedad.
Y la desesperación del desempleo genera depresión, adicciones, y todo lo demás.
Y por supuesto, la rentabilidad de los emprendimientos decae.
No es casual que los emprendedores se apoderen de las migajas.
El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
Cuando cada uno administre los excedentes que genere, no será necesario repartir.
Cuando la plusvalía de uno no sea para otro, se producirán tantos recursos que nos sorprenderemos.
Ser proactivo es superar la doctrina social asistencialista.
Parece que Dios se hace el distraído, que ya bajó los brazos y no le importa si se extingue la especie humana.
Nosotros hemos neutralizado nuestros naturales incentivos a la acción, por lo cual no es raro que aparezcan personas negativas que buscan robar antes que trabajar.
Todo tiene un sentido. Este mundo es Su imaginación.
Pero creo que Su imaginación, su sueño del que formamos parte, su objetivo que se va cumpliendo inexorablemente, es que los excedentes que cada uno de nosotros produce, vayan haciendo a su Creación más y más grande.
Su Creación marcha hacia el infinito.
La riqueza, el poder, la fama, son los incentivos que Él entrega a los que producen excedentes. No los subestimemos. Son como el terrón de azúcar para domar un potro.
Y los entrega proporcionalmente a los excedentes de cada uno. Sólo que las relaciones laborales no responden a ese designio.
Por eso hoy el desafío es que el sistema económico social adjudique la plusvalía a cada quien.
Si no, estaríamos boicoteando Su plan.
Reproducir el capital es ayudar en Su Creación. Le agrada.
Primero hay que diferenciar bien entre la reproducción del capital (que Dios valora), y el robo de capital (que Dios detesta).
Muchos a eso le llaman “capitalismo” y desperdician sus esfuerzos luchando contra una realidad dual.
Y segundo hay que lograr un sistema económico social en el que la plusvalía sea para cada cual. Nada de colectivismo. Asistencialismo sólo para los discapacitados.
En cualquier emprendimiento, tanto el capital como el personal son empleados.
Pero una vez que se absorbieron sus respectivos costos, el excedente debe ser para cada quien en la misma proporción a sus sueldos.
Utilizar el ego para beneficio social es la gran genialidad de Dios aplicada al ser humano.
Todo avance social nació del ego. No hay otra manera. Ni la hubo ni la habrá.
Sólo tenemos que aprender a manejar esta máquina.
De ahí la importancia de adjudicar a cada quien el valor exacto de su plusvalía, tanto al capital como al personal.
La opción debe ser altruista a partir del ego.
El altruismo es patrimonio de muy pocas personas como para ser el motor de la sociedad. Pero el ego es patrimonio de todas las personas, y siempre sirvió como motor de la sociedad.
El único escollo que el ego encuentra hoy son las relaciones laborales que no respetan la proporcionalidad entre lo que uno hace y lo que uno cobra.
No es posible diseñar la economía (la participación de todos en la producción de bienes y servicios), basándose en una virtud que sólo existe en menos del 1 por mil de las personas.
El crecimiento espiritual sirve al individuo. No a la sociedad.
No podemos endulzar el mar con una cucharada de azúcar.
El mar es salado, y así es como mejor funciona.
El bien y el mal son sólo creaciones del ego.
El ego nunca necesitó nada de nosotros.
Pero desde que la producción se hizo colectiva, necesitó que las relaciones laborales también se hicieran colectivas.
Allí alertó Marx sobre la inconveniencia de que el empleador se quedara con la plusvalía de su personal.
Entonces elaboró una segunda postura: Que las plusvalías de capital y personal se hicieran sociales.
Como eso tampoco funcionó, el vaticano propuso que la plusvalía del personal se hiciera social. Es la tercera postura que rige hoy en todo el mundo.
Ahora el ego necesita de nosotros: Buenas relaciones laborales que respeten el valor que cada uno produce.
Que la plusvalía del personal sea colectiva pero en el ámbito de cada emprendimiento.
Ayudémoslo por favor, antes que sea demasiado tarde.
Decimos: cada asalariado administre los excedentes que genere. Así el poder residirá efectivamente en la democracia.
Cuando esto suceda, cada uno producirá más que lo que consuma.
Y entonces, los emprendedores demandarán más empleados que los disponibles, porque les serán altamente rentables.
Y así, cuando todos tengan un buen empleo genuino, se generarán más bienes y servicios que los que se consuman, y se acabará el desempleo y la pobreza en el mundo.
Estas nuevas relaciones laborales resolverán nuestros problemas económicos.
Las personas no serán una carga para el mundo, sino un instrumento del progreso.
Cada uno será su propia gallina de los huevos de oro.
¿Qué es una Persona?
Hay una característica esencial que es la personalidad, esa que Esopo, Walt Disney y tantos otros intentaron pintar en sus trabajos incorporándola a los animales.
¿En qué consiste la personalidad?
Parece ciencia ficción, pero quizás llegue el día en que la ciencia humana logre insertar ese “árbol invertido” a un animal.
Cuando lo logremos, el progreso quizás sea motorizado por los animales y los seres humanos podremos dedicarnos a la ciencia y el arte, con los recursos excedentes que generen ellos.
Pero mientras no lo logremos, no nos queda otra alternativa que potenciar el árbol invertido que tenemos los humanos porque es el único camino hacia ese objetivo de largo plazo.
Todos tenemos un karma individual.
La relación entre lo que uno genera y lo que uno consume es por lo general 1,5 porque las personas estamos diseñadas para producir aproximadamente un 50% más que lo que consumimos.
Los animales, por su parte rondan el número 1, porque raramente producen excedentes y consecuentemente no pueden progresar.
Es interesante analizar que sin importar cuán rico o pobre uno sea, uno puede incrementar su número, su karma.
Un rico trabajador, aunque consuma mucho puede producir mucho más y entonces lograr un número importante, por ejemplo un 3, pero un asceta puede superar ese número aunque no trabaje, si consume sólo la tercera parte de lo necesario.
La buena noticia es que cuando ese número es mayor de 1,5 mágicamente pareciera que uno le comienza a ir bien
Y cuando ese número es menor que 1, mágicamente uno comienza a tener problemas.
Todo se desencadenó cuando vino la revolución industrial, ya que la suerte de los más esforzados y creativos se confundió con la de los indolentes.
Para que la persona funcione, el dinero debe circular con justicia.
En esa oportunidad, se intentó el colectivismo que es quizás la causa de nuestra degradación social.
El individualismo es la manera de volver la sociedad a sus cauces naturales.
Muchos creen que el individualismo implica consumir más y creo que es exactamente al revés. Es producir más.
Nuestra especie ya está sentenciada a muerte.
Sólo la revalorización de los naturales incentivos humanos a la acción puede informarle a Dios que el proyecto merece ser reflotado.
Después habrá que esperar.
Si nosotros, la Cuarta Postura, no tomamos el poder, nadie lo logrará y caeremos en el fuego.
Dios se hace el pelotudo esperando nuestra reacción.
Si nosotros también nos hacemos los pelotudos, chau especie.
Hago un desesperado llamamiento a sumarse al ejército de salvación.
Nosotros sabemos lo que hay que hacer. Nadie más lo sabe.
El futuro de la especie depende de los que leen este blog.
Para quien no conoce su atravesador de identidades, morir ahora o en el momento del juicio final es exactamente lo mismo.
Sin embargo, para quien conoce al que viaja por la eternidad utilizando nuestra identidad (o para quien lo quiere conocer), es más beneficioso morir ahora intentando reflotar la especie humana que esperar pasivamente el juicio final.
En una palabra, ofrendar esta identidad por una causa tan potente, es ganar karma en cantidades industriales para el peregrino.
Entonces yo digo:
Estoy con la Cuarta Postura a muerte
Néstor González Loza DNI 10190066
Y se la he ofrendado a adarsha.
Si logramos 12 ofrendas como ésta, habremos triunfado: Dios nos recibe en su despacho con buenas posibilidades de convencerlo.
Lo que les aseguro es que seremos los primeros en intentarlo.
Hasta la victoria!
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