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Me duelen los pies …

Cargan nuestro peso durante todo el día, sin embargo, no reciben las atenciones que merecen. El hecho de ir cubiertos les hace pasar desapercibidos y favorece que sus deformaciones o alteraciones no sean siempre descubiertas. Pero el pie también sufre.

¿Cuantas veces?con cierto disimulo, nos hemos quitado un zapato debajo de la mesa y sentido esa sensación inexplicable de alivio, un placer que hasta nos hace suspirar y esbozar una pequeña sonrisa.Es que nuestros pies necesitan estar libres, cuidados y bien protegidos para cargar, justamente, con nosotros mismos.

De entre todas las partes de nuestro cuerpo los pies reciben el peor trato. Nos acordamos de ellos cuando nos dueles o molestan, pero el resto del tiempo les prestamos muy poca atención, a pesar de que los médicos recomiendan lo contrario.

No sólo porque son las extremidades sobre la que nos apoyamos durante todo el día y sin las cuales perderíamos el equilibrio, sino porque absorben y amortiguan el impacto que el cuerpo recibe del suelo al andar, a la vez que facilitan la adaptación al terreno.

Con cada paso, los pies soportan una presión superior al peso del propio cuerpo, que se multiplica cuando se realizan otro tipo de actividades, como correr o saltar. Además, se encargan de mantener erguidas las cargas estáticas, distribuyen las presiones y actúan de palanca en la propulsión una vez que el talón se despega del suelo para ponerse en marcha.

Adoptar malas posturas, no usar el calzado adecuado contribuye a deformar la estructura natural del pie, que no se desarrolla plenamente hasta el final de la adolescencia, un período en el que, precisamente, surgen la gran mayoría de los problemas.

Por ello, es necesario acudir al especialista siempre que exista dolor en los pies y, sobre todo, si éste persiste en el tiempo o se detectan infecciones de hongos en las uñas o en la planta. No hacerlo conlleva consecuencias futuras cuya única solución pasa por una intervención quirúrgica.

El dolor de pies, junto con el de cabeza, es uno de los más frecuentes en los adultos. Se estima que el 90% de las personas lo ha padecido en algún momento de su vida , sin embargo, es una de las afecciones a las que menos atención se presta.

Por sexos, las deformidades son más frecuentes en las mujeres, en proporción de dos a uno, de manera que la patología en el pie afecta al 70% de las mujeres frente al 30% de los hombres.

El tratamiento suele ser ortopodológico y consiste en aumentar la superficie de apoyo mediante un soporte plantar de un molde o de una adaptación. Por otro lado, se da la circunstancia de que una persona con el pie cavo es más proclive a padecer esguinces o metatarsalgias.
Pies planos, cavos,Pie pronado y supinado, predisposición hereditaria juegan un papel muy importante: pueden provocar diversas lesiones,como tendinitis tibiales, esguinces, manifestaciones patológicas en rodilla y cadera.Que pueden ser tratadas mediante ejercicios y masajes que ayuden a fortalecer los músculos del aparato locomotor y con la utilización de plantillas ortopédicas.

En el caso de las mujeres embarazadas es conveniente también acudir al PODOLOGO U.B.A, durante este periodo, debido al sobrepeso y la revolución hormonal, se produce un aumento de la relaxina, que disminuye el arco interno del pie.

Los diabéticos, a su vez, deben prestar especial atención al cuidado de sus pies al ser frecuentes la aparición de úlceras, que pueden prevenirse en el 85% de los casos si se ponen en práctica unas simples normas de higiene.La Asociación Americana de Diabetes recomienda el examen de los pies por lo menos dos veces al año por un PODOLOGO U.B.A para identificar factores de riesgo y evaluar posibles alteraciones.

Teniendo en cuenta los problemas comunes de los pies y siendo conscientes de la importancia de elegir el calzado adecuado para cada uno de ellos, los PODOLOGOS U.B.A recomendamos que después de un correcto lavado y cepillado de pies y uñas, se proceda a un exahustivo secado particularmente entre los dedos, siendo conveniente la hidratación mediante cremas. En el caso de excesiva sudoración, se debe recurrir a lociones astringentes ó alcohol en gel.

Ver alteraciones en www.fotolog.terra.com.ar/podologosuba

El pie en pacientes diabéticos

Los pacientes diabéticos reciben educación sobre cuidados del pie que suele ser inadecuada, insuficiente y poco práctica.

Niveles de riesgo
Los cuidados del pie forman parte de las medidas de profilaxis, recomendadas para pacientes diabéticos ( y para pacientes con patologías de origen arterial y/ó venoso ),independientemente del nivel de riesgo del paciente.
Todas las personas con diabetes necesitan una evaluación MEDICA del pie con el fin de que se clasifique su nivel de riesgo. Basándose en este sistema de categorización del riesgo tenemos :

Quienes tengan un riesgo bajo:
Sensibilidad normal, aporte sanguíneo dentro de los parametros normales en los pies, no corren el riesgo de desarrollar mayores inconvenientes no necesitan modificar su estilo de vida, Si algunos habitos de Nutrición e Higiene.
Es importante destacar la necesidad de realizarse exámenes regulares por un PODOLOGO UBA; dentro de este grupo de bajo riesgo y cuando los recursos son limitados, especialmente en entornos de bajos ingresos no deberen dejar de lado estos cuidados fundamentales.En estos casos se debe concurrir a la Escuela de Podología del Hospital de Clínicas en el sexto piso. ó conectarse con:
alfredoserodio@podologosuba.com.ar

Quienes tengan un riesgo alto:
Neuropatía sensorial y/o falta de aporte sanguíneo en extremidades inferiores (enfermedad vascular periférica), pero sin problemas “activos” ( ulceras, ulceraciones del pie ),
Información y educación permanente intensiva sobre cuidados del pie que incluya el desarrollo de habilidades prácticas para el cuidado personal. Se recomienda que reciban atención de PODOLOGO UBA rutinaria
Deben recibir educación que se centre en cambios de hábito y estilo de vida.

Quienes tengan un riesgo Muy alto:
Presentan un problema activo en miembros inferiores ( infección, úlceras)
Deben ser controlados en una institución multidisciplinaria del pie. Control regular y periódica por PODOLOGO UBA indicando y observando educación práctica intensiva multidisciplinaria, que se centre en las estrategias de modificación del comportamiento, hábitos y estilo de vida.

Aunque las amputaciones de pacientes diabéticos se pueden prevenir, para demasiadas personas en el mundo perder una extremidad o parte de la misma es una trágica consecuencia de tener diabetes. Los altos índices de dichas amputaciones; denotan falta de adecuación en la impartición de atención sanitaria
La neuropatía y vasculopatía diabética, son el centro de los protocolos educativos sobre cuidados del pie. Sin embargo, el sistema de alarma de la naturaleza, que avisa de las lesiones (el dolor), no se puede sustituir por ninguna cantidad de información sobre lesiones nerviosas periféricas. El Eje de la educación sobre cuidados del pie, debe ser promover un comportamiento respecto al cuidado personal que sirva para superar los problemas resultantes de la aparente falta de síntomas.

Es sabido que la diabetes implica un aumento del riesgo de ulceración y amputación.Las personas con diabetes suelen recibir la misma educación generalizada sobre cuidados del pie,independientemente de su estatus de riesgo.
Los profesionales de la salud aconsejan a los pacientes con diabetes que:
“se cuiden los pies”.
Frecuentemente,dichos avisos no significan nada
Es de suma importancia acentuar la necesidad de realizarse atención PODOLOGICA, pudiendo detectar en la mayoría de los casos: alteraciones ortopédicas y/ó podológicas; manifestaciones dermatológicas,traumatológicas, vasculares, neurológicas que seguramente serán de incumbencia médica.
Pero no es el médico quien controlara in situ La higiene, humedad, temperatura, desgaste y/ó zonas de presión en el calzado, ni el tipo del mismo, irregularidades en sus uñas. Es menester exclusivo del
PODOLOGO UBA.
Otra recomendación general es:”
use calzado amplio, comodo y cerrado”:
Alli viene el sujeto con Mocasines y/ó Alpargatas; NADA MAS NOCIVO para los pies ( sea ó no diabético ),
Si los compra grandes chancletea, ¿Que hace ? los compra justos para “domarlos”. la excusa es que esta gordo ó la artrosis, ó no se puede atar los cordones.

Durezas y callos
Es frecuente la idea en pacientes con diabetes y algunos médicos que, las durezas y callos sirven de protección y no deberían tocarse.
Nada más lejos de la verdad. En personas de alto riesgo , la presencia de durezas y callos en los pies indica que existen áreas de mayor presión, vulnerables a la ulceración. Es importante que estos pacientes sean conscientes de que deben acudir con regularidad a un PODOLOGO UBA, para atención y desbridamiento de estas manifestaciones.

El paciente diabético necesitan aprender a inspeccionarse los pies a diario para detectar signos ( lo que se ve ) y/ó síntomas( lo que se siente ) que puedan indicar que existe una lesión. Se necesita un enfoque especial en el caso del geronte ( ver archivo febrero2009 ) ya que, debido a las deficiencias visuales o a la pérdida de movilidad, no son capaces de inspeccionar sus extremidades. En estos casos, cuando sea posible, debe requerirse la colaboración un familiar ó amigo.

En siguientes publicaciones ahondaremos en Cuidados del Pie en Pacientes Diabéticos.

Para mas información:

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Los pies de su hijo

Los primeros zapatos deben ser suaves, flexibles y sin arco. No deben ser abotinados porque los ligamentos del tobillo al estar estáticos no se desarrollan.

Muchos padres cometen el error de ponerle los primeros zapatos a sus hijos, antes que aprendan a caminar. Los niños deben ejercitar sus pies libremente idealmente en terreno natural, arena, cesped; sin ningún tipo de presión. Usar calzado antes de tiempo puede limitar este proceso natural.Los primeros calzados deben ser suaves, flexibles y sin arco. No deben ser botines porque los músculos del tobillo al estar estáticos no se desarrollan.

Los pies forman parte de un aparato locomotor que se origina en la cadera y culmina el extremo de los dedos, compuesto : por huesos, músculos, articulaciones ligamentos, tendones, que deben trabajar en perfecta armonía. Ademas de arterias, venas, terminales nerviosas, sistema linfatico y piel. Por tal motivo es muy importante que se ejerciten desde los primeros meses de vida, pero correctamente.

Recientes investigaciones revelan que los niños que usan zapatos precozmente tienen mayor predisposición a sufrir diversas patologías. Un problema común es que sufran de laxitud en su conformación. Alteración que provoca una serie de dolores y deformaciones con el transcurrir del tiempo.

Algunos papás incentivan que sus niños caminen a los 6 meses y eso esta mal. Lo ideal es que lo hagan cerca del año de vida porque antes de eso ni sus piernas, ni sus músculos, ni sus pies están preparados para soportar su peso.

Los niños deben dar sus primeros pasos descalzos para que la planta del pie se tonifique y forme. El uso de zapatos ortopédicos se deben usar recién a partir de los 3 años de edad. Y a partir de los 6 años, se puede incorporar plantillas en calzado estandar.

Mas info:

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Pie del Anciano ( geronte )

Pie del anciano

Los pies, por ser un elemento insustituible para la marcha y el equilibrio, requieren una especial atención. De ahí que su observación y cuidado forma parte imprescindible dentro de la asistencia geriátrica integral del anciano. Máxime cuando la patología del pie es casi constante a estas edades.

¿Cuál es la patología del pie geriátrico?

Es fundamental tener en cuenta, que la patología del pie del anciano es muy amplia, de forma que con frecuencia, suele padecer una o varias alteraciones en el mismo.

Los pies están sometidos a fuerzas dinámicas y de presión para adaptarse a las irregularidades del terreno. Deben adaptarse así mismo, a los efectos de enfermedades congénitas o adquiridas, al envejecimiento, al estrés impuesto por actividades y ocupaciones a lo largo de la vida. No hay que olvidar la potencial incompatibilidad entre anatomía y el calzado moderno, con un aumento del tacón, dureza de la suela y la forma puntiaguda, entre otras características, que hace que haya aumentado el número de personas que sufren por sus pies, con predominio del sexo femenino.

Sería interminable hablar de todos los procesos que inciden sobre esta parte móvil de nuestro cuerpo. Destacan:

* Modificaciones por el envejecimiento:
En el pie con el paso de los años se produce, una atrofia de las células fibroadiposas del talón que condiciona un hiperapoyo sobre el hueso calcáneo; una disminución de la movilidad de las articulaciones del metatarso y tarso, por los cambios degenerativos del cartílago; y una atrofia muscular.
* Alteraciones por enfermedades generales:
La lista de enfermedades con potenciales manifestaciones pédicas es larga. En muchos casos, el pie puede ser el sitio primario de síntomas y complicaciones, como ocurre con: enfermedades osteoarticulares como, la gota, artrosis, artritis reumatoide; enfermedades cardiovasculares como, insuficiencia cardiaca; enfermedades endocrino-metabólicas como, insuficiencia renal crónica, hipotiroidismo, o diabetes mellitus, etc.
Dentro de este grupo, es necesario destacar por su importancia, el pie diabético. La neuropatía o la enfermedad vascular, o las dos juntas, junto con una serie de condicionantes sociales e higiénicos como el calzado o el corte de uñas, son las responsables de los serios problemas del pie diabético. Estos problemas van, desde superficiales como trastornos de las uñas o formación de callos, hasta alteraciones de músculos o huesos como: ulceraciones, osteomielitis, sepsis y gangrena, que pueden aparecer en rápida sucesión y dar como resultado final la amputación o la muerte. El desarrollo insidioso de la neuropatía es el que, probablemente ocasiona la mayor parte de problemas en el pie del diabético, sobre todo a través de la pérdida de la sensación de dolor y temperatura, al conllevar traumatismos y quemaduras inadvertidas, que pueden infectarse, ulcerarse o llegar a dar deformidades del pie.
* Alteraciones por patología propia del pie: Como son:
o Alteraciones dérmicas: comprenden desde infecciones como verrugas plantares o micosis, hasta las hiperqueratosis.
Las hiperqueratosis, son el resultado de microtraumatismos repetidos por una hiperpresión intermitente o el roce del calzado. Reciben distinto nombre según la localización, así:
+ El callo o heloma: su localización más frecuente es el dorso de los dedos de los pies. Siempre es doloroso, pequeño, se hunde en la piel formando lo que se llama una raíz y no suele desaparecer espontáneamente al eliminar el agente causal, que suele ser el roce, aunque debe haber una predisposición.
+ La dureza o callosidad: es una acumulación de células muertas epiteliales que se queratinizan adquiriendo una dureza característica. Aunque pueden aparecer en cualquier localización, sobre todo están en la zona plantar a nivel del talón y cabeza del primer y quinto metatarsianos. Se produce por el uso continuo de tacón o alteraciones en los dedos.
+ Los ojos de gallo: son las hiperqueratosis interdigitales. Suelen producirse por la presión que ocasiona un zapato de punta estrecha, que obliga a los dedos al roce constante de unos contra otros al caminar y también por el uso de tacón alto. También es más frecuente en ancianos con hiperhidrosis o con malposición de los dedos.
o Alteraciones de los dedos: En el anciano, los más frecuentes son:
+ Hallux valgus o juanete: es la desviación hacia fuera del primer dedo y la existencia de una tumoración dolorosa, acompañada o no de bursitis, en la cara interna de la cabeza del primer metatarsiano. Pudiendo ésta llegar a ulcerarse e infectarse. Los restantes dedos, sobre todo el segundo, sufren modificaciones a medida que el proceso avanza trasformándose en “dedo en martillo”, y el resto del antepié se sobrecarga, haciéndose doloroso. A parte de varios factores como el hereditario, el papel del zapato estrecho y puntiagudo es esencial.
+ Dedos en martillo: engloba distintos tipos de deformidades como, el “dedo en garra”, “en cuello de cisne”, etc., de distinta significación. Suele acompañar a otras alteraciones del pie como, el pie cavo o las hiperqueratosis.
+ Clinodactilias: cuando los dedos se desvían por encima y por debajo. Se acompañan de hiperqueratosis interdigitales o en el pulpejo.
o Alteraciones estáticas del pie: de incidencia frecuente y de importancia distinta según la gravedad y el origen de la enfermedad, comprenden:
+ Pies planos: es un hundimiento de la bóveda plantar, normalmente asociado a una desviación hacia fuera del talón con respecto al eje sagital del cuerpo. Generalmente el anciano lo presenta por alteraciones de la extremidad inferior secundarias a sobrepeso o a artritis reumatoide o a fracturas.
+ Pie cavo: es el pie con un arco plantar longitudinal de altura excesiva apoyándose sobre todo en el talón y en la base del antepié. En el anciano se origina una sobrecarga, apareciendo dedos en garra e hiperqueratosis en la zona plantar y dorsal de los dedos.
+ Pie en valgo: es la desviación hacia fuera con respecto al eje sagital del cuerpo, produciéndose un hundimiento del arco interno e hiperapoyo en al cabeza del primer metatarsiano, provocando en el anciano un juanete.
+ Pie en varo: es la desviación del pie hacia dentro con respecto al eje sagital del cuerpo, pudiendo inducir en el anciano, una callosidad o callo en la falange del quinto dedo por aumento de la carga en la parte lateral externa.
o Alteraciones de las uñas: las uñas con el tiempo, reflejan muy rápidamente su estado, llegando a ser duras, secas y quebradizas. Comprende:
+ Uñas encarnadas u ornicocriptósicas: suelen tener forma de teja, clavándose los picos en el rodete ungueal. Se suelen deber a una hiperpresión del calzado o a un incorrecto corte de uñas.
+ Uñas hipertróficas u ornicogrifósicas: con un crecimiento desmesurado, alcanzando formas grotescas, creando dolor, y disconfort.
+ Onicomicosis como tiñas o cándidas.

Todas estas alteraciones dejan su marca acumulativa, sobre los pies del anciano, en forma de una amplia morbilidad, discapacidad funcional con limitación de la actividad, disconfort, dolor y limitación de su calidad de vida.

¿Cuáles son las recomendaciones preventivas?

Teniendo en cuenta que no todos los pies son iguales, las recomendaciones generales para tener unos pies saludables, y para evitar que pequeños problemas se vuelvan más severos mediante el cuidado diario de los pies, son:

* Higiene:
o La higiene perfecta de los pies no consiste en baños muy frecuentes ni prolongados en el día, sino lavarlos preferentemente cada noche, tras las actividades cotidianas.
o Para la limpieza se debe usar agua templada, aconsejándose probar la temperatura del agua antes del baño; jabón neutro y de acción antiséptica, durante unos cinco minutos. En casos concretos, se usarán jabones ácidos o alcalinos.
o Procurar un buen secado de los pies, sobre todo entre los espacios interdigitales, para evitar la humedad residual, con una toalla suave y limpia, sin frotar la piel. Usar preparados a base de lanolina o vaselina para ablandar la piel seca. Aplique polvo de talco o sustancias antisépticas si existe excesiva sudoración.

* Cuidado:
o Obsérvese diariamente sus pies. Si siente dolor, irritaciones, cambios de color o temperatura, ulceras o signos de infección, debe consultar a su médico de familia o al geriatra, para tratar de encontrar la solución más adecuada a su problema.
o Se recomienda una supervisión periódica de sus pies por un podólogo.
o Cuando sea necesario el corte de uñas, deberá hacerse después del lavado y secado de los pies, procurando que haya buena luz. Usara cortaúñas, cortándolas cada ocho días, aproximadamente y siempre cuadradas, nunca en pico o redondeadas. En diabéticos, en vez de cortarlas, puede usar una lima de cartón con suavidad o para mayor seguridad acudir al podólogo.
o Ser muy prudentes a la hora de querer eliminar las hiperqueratosis, con callicidas, remedios caseros o instrumentos afilados, sobre todo en ancianos diabéticos, a quienes les esta prohibido, sobre todo el cortarlos.
o No emplear adhesivos ni parches en la piel.
o Es importante ejercitar la musculatura del pie y la pierna, mediante un programa simple de ejercicios, como hacer marcha de puntillas y talones a intervalos, de forma progresiva, etc., que su médico le aconsejará según su patología y estado físico.
o La movilización solo es eficaz si es indolora. No siendo aconsejable la marcha por terreno accidentado y la sedestación prolongada.

* Calzado y ropa:
o Cada pie requiere un calzado propio, teniendo en cuenta también para la actividad para la que se la quiere.
o El comprobar la longitud del zapato presionando la puntera del mismo puede dar una medición errónea, aconsejándose abrir el zapato, dejando que el talón asiente en la parte posterior, con los dedos por encima del mismo. El zapato debe tener entre medio y un centímetro más de longitud que el pie.
o Comprar el calzado por la tarde, pues los pies suelen hincharse a medida que transcurre el día, comprobando así que no molestan. Aunque es cierto que los zapatos con el tiempo de llevarlos se acoplan a los pies, también es cierto que suele ser a base de sufrimientos y deformidades. Si estrena unos zapatos, debe usarlos de forma progresiva.
o Se recomienda usar calzado con pala ancha y alta que permita la movilidad de los dedos; con cordones o tiras con hebillas tipo “merceditas”, para que el pie no se deslice en el interior; con contrafuerte rígido para evitar que se escape el retropié al andar; con suela de cuero flexible y lo suficientemente gruesa y mullida para evitar las irregularidades del terreno; con tacón que no sobrepase los cuatro centímetros de altura; puntera alta y ancha; y a ser posible de materiales nobles como el cuero, piel, etc., que permiten una transpiración natural.
o En verano, si usa sandalias, estas deben sujetar bien al pie, no desbordándose éste por los espacios libres.
o Para el deporte, usara tacones que no superen los 2,5 centímetros de alto y con suela ni muy gruesa ni muy delgada, con una flexibilidad media, y algo más largos de lo normal para permitir el uso de calcetines de lana blandos y gruesos.
o Es conveniente, salvo en pacientes diabéticos a quienes le está prohibido, caminar descalzo en la playa, sobre el césped, pues es uno de los mejores medios para fortalecer los pies.
o En los lugares de intensa masificación como vestuarios, se protegerá los pies con zapatillas aislantes para evitar contagios.
o Usar calcetines de lana y zapatillas acolchadas durante el invierno y calcetines de algodón o hilo en verano. Siendo necesario el cambio diario de calcetines y medias. Se descartarán las fibras sintéticas, por no favorecer la transpiración.
o Se recomienda no usar calcetines o medias remendadas o con costuras, ni utilizar ligas o calcetines con elástico superior que aprieten, ya que al impedir o entorpecer el retorno venoso, son causa de edemas periféricos.
o En invierno podrán utilizarse calcetines en la cama, procurando que no aprieten. En la cama, especialmente en el caso de diabéticos, no deberá colocarse nunca en las piernas, bolsas de agua caliente, mantas o aparatos eléctricos de calor concentrado, para evitar quemaduras. Siendo recomendable en todo caso, calentar previamente la cama. Ni tampoco sentarse demasiado cerca de un fuego, radiador o brasero.

¿Cuál es el tratamiento de las afecciones del pie del anciano?

El tratamiento conservador preventivo es el mejor. Por otra parte, el tratamiento será individualizado, según la patología del pie que presente el anciano. Sabiendo que la corrección o la cura no es posible en muchos casos, el primer objetivo será obtener el confort, mediante la disminución del dolor, restaurando el máximo nivel de función o manteniendo el grado de actividad residual libre de dolor. Para ello el tratamiento, se basara en: fármacos, medidas rehabilitadoras como, la aplicación de microondas, corrientes galvánicas, hidroterapia, etc., medidas ortésicas como plantillas, y cuidados podológicos.


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