Se dió el gusto

Bajó la ventanilla y alcanzó a gritar “Vayan a laburar, manga de vagos… Sindicalistas de qué? Ya se olvidaron del Cordobazo?”

Manifiesto Canaleta: Parte I

El municipio de Cartonland abarca los barrios del Sur antes de que la metrópoli infame los argamase como loza de diario en las mesas de los ricos.
No tenemos nada contra los ricos, particularmente porque los ricos lo tienen todo, así que porqué donarle nosotros resentimiento si les sobran cárceles con patos cogotudos o leones de yeso.
Cartonland tampoco sujeta palos ni causa caos vehicular con patentes de letras que sólo los rusos comprenden. Cartonland no viaja en taxi a la Plaza Mayo para elevar evangélicamente sus brazos por una limosna inmoral.
Cartonland se remanga, se agacha con dudosa estética mostrando la raya del culo; conoce la diferencia entre pala ancha y angosta mientras otros se dan pala y pala para no deprimirse tanto porque todo les da lo mismo.
Cartonland busca laburantes, madrugadores, viejas que cosechan zapallos todos los años porque guardan las semillas. Peluqueras que canjean cortes por polleras con tablitas que la costurera arquitecta con habilidad, porque heredó el oficio de su tío el sastre, tipo acostumbrado a abrirle las costuras a un tal Alberto a medida que el tal Alberto engorda por los asados que se clava en la obra, que será una casa, un horno, un pan, un mocoso que cuando le preguntan la edad, suba los dos dedos gordos de victoria, porque sabe que tiene dos y porque para tener un país no necesita ser peronista.

Todo lo que autopista precipita sobre “Conti”

Vórtice del marasmo que se avecina, justo un ratito antes del final al estilo de ese malestar que debe haber experimentado todo dinosaurio en la víspera, el barrio tiende a la entropía cítrica o metálica; porque todo lo que se encuentra en el páramo, muerde, pica, infecta o contamina.
Cartonland no es Australia, pero los septéntricos somos así _y tenemos aguante como dijo Cristina_ por esto y por medio fehaciente notificamos que según nos venga en gana le deformaremos la información de tal modo que parezca que nunca la consumió.
Necesitamos un volantero honesto, un cafetero, un corresponsal en tierra extraña.


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