3º 9
Eran cerca de las cinco de la tarde cuando llegué a esa esquina de Devoto. Me acerqué al portero eléctrico, tercer piso departamento nueve. Subí por la escalera y al llegar toqué el timbre. La puerta se entreabrió unos centímetros y una voz de mujer me preguntó “¿Usted es el masajista?” Respondí que sí y me dejó entrar.
Ella era una mujer joven, no llegaba a los 30 años, hermosa de cara, pelo lacio castaño oscuro, no muy alta pero con un cuerpo muy bien proporcionado. Sólo un baby doll de seda azul cubría ese cuerpo. Me indicó que la siguiera y me llevó hasta su habitación. Entonces le dije que se acostara boca abajo en la cama. Tomé un poco de aceite y se lo empecé a pasar por la espalda. Para hacerlo tuve que bajar los breteles del baby doll y dejar su piel al descubierto. Con delicadeza empecé a masajearla por los hombros, recorriendo sus omóplatos y su columna. Mis manos la acariciaban, tomaban su piel, se dejaban llevar por su sedosa textura. “¿Solamente la espalda me va a masajear?”, preguntó. Entonces levanté el baby doll por sobre sus nalgas y descubrí que no tenía ropa interior. Con delicadeza comencé a untar con aceite sus piernas. Mis manos recorrían sus gemelos, sus muslos, hasta llegar a sus deliciosos glúteos. Ella dejó escapar un gemido. Mis manos se aventuraron hacia la cara interna de su entrepierna y sutilmente rozaron su intimidad. Ella no opuso resistencia, Entonces besé su cuello. Ella volvió a gemir, y esta vez sin disimulo mis dedos buscaron su sexo. Mis labios buscaban sus orejas, y entonces ella se dio vuelta para encontrarlos con su boca. Todo el esplendor de su cuerpo desnudo quedó ante mis ojos. Ella me rodeó con sus brazos y comenzó a besarme con pasión. Mis manos fueron a buscar sus pechos, hermosos e inmaculados. Mis labios bajaron a degustarlos, su sabor era incomparable. Todo el sabor de su cuerpo era incomparable. Ella tomó la iniciativa de probar también el mío, y así quedamos entrelazados sobre su cama. En un momento no aguantó mas y su boca susurró en mi oido: “Cogeme”. Entonces me encaramé sobre ella y la poseí largo rato, con el baby doll puesto y de diferentes maneras.
-Estuvo fantástico, amor –me dijo luego del segundo estallido.
-La próxima te toca a vos hacer de enfermera, dale? -respondí.
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Y vos vas a andar conmigo en baires..?ay dio!! Amigoooo que buen relato!! exitante 100%
Abrazoo