Espontánea
Habíamos tenido unas cuantas charlas por msn, nos habíamos pasado los celulares incluso, hasta que finalmente generamos el encuentro. Mi auto estaba chocado, así que le propuse encontrarnos en una disquería de
-Me hubieses avisado y no te hacía venir al centro…
-Está bien, soy así, espontánea…
Llegó treinta minutos después en un Ka gris metalizado. Era conciente de haber parado mal y no le importaba demasiado. Se bancó las puteadas de los demás automovilistas
Ninguno de los dos sabíamos bien a donde ir, y luego de un par de vueltas llegamos a la zona de Plaza Serrano. Ella finalmente propuso un barcito que encontramos en una esquina. Al entrar nos encontramos con un lugar verdaderamente cálido, con un patio cubierto donde reinaba un hogar a leña. Cerca de él nos ubicamos. La luz era tenue, y en cada mesa ardía una vela.
-Qué lindo lugar, ¿lo conocías?
-No, me mandé así, de impulso.
Tomamos unas cervezas y hablamos sobre todo lo que se nos ocurrió. Luego de gastar una buena cantidad de saliva, comenzamos a intercambiarla. No era tarde aún, y fue ella la que propuso:
-Da para seguir con una cena, ¿no?
-¿Y se te ocurre algún lugar bueno para eso?
-Mi casa…
Me confesó más tarde que lo dijo sin siquiera pensarlo, pero no se arrepentía. Llegamos y luego de compartir algunos besos la vi que se dirigía a la heladera y comenzaba a mirar la puerta.
-¿Qué hacés? -le pregunté.
-Busco algún buen delivery…
-Largá esos imanes, dejame que te agasaje.
Esta vez el impulso fue mío, de manera que ábrí la puerta de la heladera y con agrado encontré todo lo que necesitaba. Tomé una botella de martini a medio abrir y busqué una sartén grande donde volqué un buen chorro. Luego puse en ella unos cuantos bifecitos de lomo correctamente desgrasados y dejé que se cocinaran con calma. Puse a hervir arroz blanco y mientras tanto ella me ayudó a picar cebolla de verdeo, puerro y morrón rojo, y yo con mucho cariño fileteé los champignones. Rehogamos todo en una sartén y cuando fue el momento le agregamos un pote de crema de leche. Luego de unos minutos estuvo listo para servir, y fue entonces que me dirigí hacia donde estaba mi mochila y saqué de ella una botella de tinto bonarda cosecha 2005 que había estado esperando el momento de conocerla.
-¡Epa! ¿Y eso? -me preguntó.
-La vi cuando estaba por salir de casa y me la traje -contesté.
La cena fue encantadora. hablamos, comimos, nos besamos, todo a la luz de una vela que de la nada ella trajo para no romper el clima. No teníamos ningún apuro, los dos sabíamos lo que íba a pasar y simplemente nos deleitábamos en saborear la espera. Finalmente nuestros cuerpos cedieron a la pasión contenida, y el amor nos cobijó debajo de sus sábanas.
La última imagen que tuve antes de dormir fue su cara de porcelana, su expresión de nena grande, sus rubios cabellos que jamás se dejaban domar.
Lo primero qué ví al despertar fue cuatro niños, entre siete y once años, que me miraban con curiosidad.
-Mamá, ¿Quién es el señor que está durmiendo con vos?
-Mi nuevo novio, chicos. Querido, vení que te los presento.
Ella es tan espontánea.
Para vos, que sé que me estás leyendo…
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Me encantó todo, menos la clasificación (la etiqueta diría Lady) : yo no creo que éso sea ser espontánea!!…Menos si tiene chicos…por dios!.
En fin, disculpe, Don Caín, pero es mi humilde opinión. Y mire que yo me considero una persona muy espontánea también, pero a esta chica se le fue la mano!. Enjoy life!
Beso
Bet