Trascender
Varios días sin escribir… ¿Qué me pasa? Creo que me estaba faltando el natural sosiego que la labor creativa requiere. Cuando escribo dejo que las palabras fluyan de mí. Un teléfono que suena, un mensaje en el celular, la campanita del msn avisando que alguien requiere mi atención no hacen otra cosa que robársela a la criatura que estoy pariendo. Esa criatura podrá tener mil caras, todas ellas según el humor y la inquietud que en ese momento tenga quien esto escribe. Sé que hay cientos de historias pugnando por salir de estos dedos. Tengo como prioridad la historia de la noche en que murió Cabezas. También, aunque tendría que ver como llevarla, la de esa mujer que aceptó hasta cambiar su nombre y su pasado para complacer al hombre que había elegido, caprichosamente por cierto. O de esa otra cuya piel era el lienzo por donde se comunicaban sus dos amantes. Tengo historias de seducción, de abandono y de soledad. No tengo finales felices, lamento decir. Considero que cualquier historia de amor termina en muerte o separación, y eso no es un final feliz. Creo que lo que conocemos como finales felices no son otra cosa que el verdadero comienzo, y que es el conflicto lo que hace un texto atractivo. Trato de cuidar el contenido, pero también cuido la forma. Lo reconozco: no soy un gran fanático de las correcciones y más de una vez mis hijos salen en bruto, tal como aparecieron la primera vez sobre la pantalla. Borges decía que los libros no se terminan sino que se abandonan; publicarlos era un abandono honroso. Yo tengo allí abandonada mi primera novela, que no calificó para el Premio Clarín pero igual me llena de honra. Sin embargo a veces pienso que debo corregirla. Creo que a mí me gusta, pero entiendo que no puedo escribir solo para mí. Me han dicho que utilizo palabras y expresiones vulgares en textos que no lo admiten, y yo simplemente escribo como hablo porque de eso sé. Me dicen que la historia universal no interesa en una novela de aventuras, pero yo sitúo parte de la acción a través de ella. Puedo ver otros errores, tal vez. Quizás haya abierto puertas que no me molesté en cerrar. Quizás haya creado escenas previsibles. Quizás sea sencillamente una bosta indefendible. Pero es el primer intento que consigo finalizar de una narración de largo aliento, y me enorgullece. Ya llegarán otros hijos, más terminados, más acabados, hasta más adultos si se quiere. Pero sé que sólo plantar un árbol me falta, y no es esa la forma en que espero trascender.
Porque de eso se trata todo.
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CAIN: me da que sos tan viceral cuando escribis, que no es sencillo seguirte el paso.
Para todo sos de esa manera?
Hacete un ratito y lee lo que te recomende.
Saludos FRESIAS