Son tres Avemarías, pase por caja
En el asiento de al lado del bondi venía una mina. 20/25 años, bonita de cara, buenas tetas, el culo estaba contra el asiento pero se imaginaba sabroso también. Llevaba un jean de denim azul, una blusa de algodón con determinado escote ni recatado ni provocativo y un saquito arriba. Es decir, estaba para darle, honestamente. Pero lo que me llamó la atención sobre ella fue otra cosa. El librito que llevaba en las manos y leía con interés. A primera vista pensé que se trataba de una agenda. Un libro formato A6, con cubierta de plástico azul y encuadernado en papel biblia. Ah, claro. Papel biblia. es por eso que estaba impreso a dos columnas y arriba de todo decía “Proverbios”. Esta chica leía el Nuevo Testamento.
Ojo, yo no cuestiono la fé de nadie más allá de yo mismo no tenerla. Me llamó la atención de todos modos ser testigo de la fé de esta señorita. A esta altura de su escepticismo uno a veces piensa que la fé es cosa de viejos. Y no tiene necesariamente por qué ser así. La fé es cosa de cualquiera que desea tenerla.
Y aquí es donde llego al punto. No cuestiono a los compradores de fé, demanda que posibilita la oferta, sino a los vendedores. Aquí podría suponerse que me refiero a los mentores de la Iglesia Universal, al hermano Luis Palau o a distintos pastores que comercian su palabra en mayor o menor medida, por lo general a gente desesperada que es capaz de dar todo lo que tiene por un poco de esperanza, por lo menos. Pero no. En realidad no es contra los minoristas de ilusiones mi prédica sino contra los grandes exportadores, los mercaderes de la vida ultraterrena, las religiones oficiales, y particularmente la que me dio de mamar durante tantos años, la iglesia Católica Apostólica Romana.
Yo creo que de por sí el cristianismo está mal parido. Creo que como tantas otras cosas es una suma de buenas intenciones que se echaron a perder con los años y con los cambios de manos. Es decir, que alguien me explique con un poco de lógica la relación entreel discurso de paz, amor y tolerancia de Jesús y la persecución de judíos, cátaros y herejes varios realizada por la Santa Inquisición. Y ojo, que no hablamos de convertirlos, sino directamente de cocinarlos a las brasas mientras escuchaban sus gritos.
Pero el punto no es ese. A lo que voy es a que la hipocresía de la Iglesia Católica es digna de vómito. En primer lugar quiero destacar la efectividad del dogma fundamentalista: La fé te llevará al cielo; si tenés fé serás salvado, si dudás de tu fé te espera el horno. Es decir, tenés que creer lo que te digo sin importar lo inverosímil que parezca. Ahi donde dudaste, ahí donde dejaste asomar un poco de pensamiento crítico, ahi cagaste, brother. Así que camine mansito al matadero que después de una vida de mierda lo espera el paraíso. Eso sí: después. Banqueselá como un machito, que para sufrir vino al mundo. Porque así como los ve, esos que usted envidia, los que tienen guita, y poder, y minas, y grandes propiedades, y lujos y encima a usted lo desprecian, esos se van a ir derechito al infierno cuando se mueran. Claro, por supuesto que en esta vida la pasan bomba, pero usted no se olvide de que esta vida se termina, y de que la otra no.
De esa manera y durante siglos la iglesia amasó fortunas y los obispos vivieron en la opulencia mientras los tipos que se rompían el lomo para que esto fuera posible pasaban hambre, frío y distintas clases de sufrimiento sólo por contar con la promesa de ese cielo de ultratumba, de que la justicia divina no se iba a olvidar de ellos luego del momento del Juicio.
E incluso fue la misma Iglesia hipócrita la que negó a sus miembros quince siglos después de Cristo que pudiesen casarse y formar familias a través de la obligación del celibato, cuya principal causa no fue otra que impedir que los bienes que los sacerdotes traían a la iglesia pasaran a una eventual familia, y cuya principal consecuencia fue la clandestinidad de las prácticas sexuales de los sacerdotes, que derivan en el tristemente común hoy día abuso sexual de menores, pero que siempre encontraron distintas formas de canalizar.
Y a todo eso puedo agrgarle más cosas, empezando por un falso monoteísmo amparado en multiplicidad de “Santos”, una idolatría explicita en la cual los fieles no adoran a becerros de oro sino a imágenes de estos “santos”, Y una ambición desmedida por el poder político desde sus comienzos que hace que invariablemente sean mucho más visibles los intereses temporales de la Iglesia que los celestiales.
De manera que cuando vi a esta chica leyendo el Nuevo Testamento en el 80 desde Devoto a Lugano, lo que pensé no fue ni qué devota ni qué ingenua. Pensé en qué buen negocio.
¿Y si fundamos nuestra propia iglesia a ver si salimos de pobres de una vez?
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Bueno, me parece que tenés razón en todo lo que decis, pero hoy en día, que religión, que cosa no es comercio!!!… en este mundo capitalista, la lógica es esa, el libre comercio, y la verdad que la religión catolica, como muchas otras se han equivocado enormemete durante la historia, y da lastima, a veces repugnancia, a veces bronca… y ni hablar de esas iglesias universales que pululan por doquier… mas comercio todavia!
Creo que desde que “la parió” Cristo como vos decis, estaba bien encaminada, pero como lo tenían que seguir desarrollando los hombres racionales e imperfectos, la religion se degeneró…
Yo me guio y me manejo por lo que está bien y lo que está mal…pero respeto las demas personas creyentes en diferentes religiones.
Hasta que punto las creencias son reales..?… El hombre siempre NECESITA creer en algo que guie su vida, le muestre un determinado modelo y camino a seguir… Tal vez sea todo un invento humano… o tal vez no… en la vida se necesitan inevitablemente ciertos párametros…
Eso lo decide cada uno..
Segun de que lado se lo mire y en que se tenga “FÉ”…