BASTA DE VIOLENCIA A LA MADRE TIERRA

MINERÍA CONTAMINTANTE. ¿SABÉS QUE ES?

Clip explicativo sobre la actual modalidad de minería llevada a cabo en la Agentina y en el mundo.Con la participación voluntaria de los siguientes actores:Julieta Diaz, Raúl Taibo, Georgina Barbarossa, Silvia Pérez, Mirta Wons, Gastón Pauls, Nicolás Pauls, Laura Azcurra, Carlos Portaluppi, Juan Palomino, Leonor Manso, Celina Font, Cristina Martin (Conciencia Solidaria) y realizado por el director Pablo D’Alo Abba.

CAMPAÑA NACIONAL DE JUNTA DE FIRMAS
UN MINUTO, UNA FIRMA, UNA AYUDA AL PLANETA…
FIRMÁ
contra la Megaminería contaminante

http://petitorio.noalamina.org/
CAMPAÑA:
DEFENDER LA LEY DE GLACIARES
Para firmar el petitorio hacé…

http://www.glaciaresnosetocan.com.ar/about/

El Nuevo Orden Mundial
Destrucción y Endeudamiento del Tercer Mundo en Función de la Minería a Cielo Abierto y otro tipo de Explotaciones.

El flagelo de una nueva industria química contaminante, la llamada minería a cielo abierto mediante métodos de lixiviación, donde el agua es utilizada como materia prima a la que se le agregan tóxicos como el cianuro o el ácido sulfúrico, forma parte de un nutrido conjunto de actividades explotatorias. Estas actividades forman parte fundamental en el sostén de las economías del Primer Mundo. La mayoría de ellas reciben, en aquellos países de elite, grandes controles que engrosan grandemente las costas productivas. También las hay en retroceso, como el negocio de los hidrocarburos, pues los yacimientos presentes en los países del eje económico presentan graves agotamientos.
En lo que se denomina El Nuevo Orden Mundial, la planificación de las grandes potencias cuenta con el despojamiento de puntuales regiones del globo. El Sudeste Asiático, Latinoamérica, y África, en primer lugar, y varios sectores de Europa del Este, y los sureños europeos, como Portugal y, llegado el caso, España, como segunda opción.
Para el contexto Sudamericano, en particular, este nuevo orden desarrolla su estrategia mediante una Iniciativa para la Integración de Infraestructura de la Región Sudamericana. También llamada IIRSA. Según esta iniciativa, cuyo nombre no permite siquiera vislumbrar su macabro carácter, mediante la connivencia político empresaria, y las débiles leyes del tercer mundo, los gobiernos del eje y las multinacionales tomarán posesión de riquezas y territorios en Sudamérica. La estrategia manifiesta, en su doctrina, los pasos a seguir para lograr el endeudamiento sudamericano.
Las empresas, ofreciendo como ejemplo las corporaciones mineras, necesitan de infraestructura para llevar a cabo sus explotaciones con ganancias fabulosas. De ser ellas las que debieran invertir en nuestro país, o en otros países sureños, en un paquete infraestructural eficaz, estas ganancias exorbitantes pasarían a ser ganancias lógicas y ordinarias.
De este modo, mediante cohecho y prevaricato, se aseguran que la infraestructura necesitada en cada país y región sea financiada por sus gobiernos. Lo que equivale a decir por sus manipuladas ciudadanías. La maniobra es tan sencilla, y abierta, que no puede levantar sospechas de inmediato. La primera impresión que buscan estampar en la conciencia de la gente es que el país esta creciendo. Que la economía progresa. Que los impuestos vuelven al pueblo en obras.
Así, comienzan a construirse centrales hidroeléctricas, embalses, miles de kilómetros de vías férreas, puertos, aeropuertos, oleoductos, gasoductos, acueductos, autopistas y remozado de caminos. Fortalecimiento de puentes, o construcción estratégica de los mismos. Inversiones en el campo de las comunicaciones, de ser necesario a los fines.
Pero la verdad es de carácter atroz: Todo aquello está siendo construido para que las multinacionales cuenten con las comodidades necesarias y, de este modo, que su inversión se centre en las costas puras de tipo explotatorio, exploratorio y/o de cateo.
La Minera Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, consume más del 80 % de la energía que produce El Chocón. Otras minas de similares características necesitarán, para sostener su operatividad, de volúmenes energéticos análogos. Las informaciones difieren según la fuente, y según se evalué el tipo de tratamiento minero, pero se considera que en los próximos cinco años podrían intentar poner en funcionamiento trescientas minas a cielo abierto. Es fácil, de este modo, entender de qué se trata la iniciativa para la integración de infraestructura en la región sudamericana.
El pueblo argentino no solo debería entregar sus acuíferos, ríos, arroyos, embalses, lagos y vertientes, para que el principal de los valores, el agua potable, sea contaminado, sino que deberá construirles a las grandes potencias, y sus multinacionales, las estructuras mediante las cuales nos ejecutarán.
En muchos puntos de Argentina se están programando construcciones de represas para la instalación de centrales hidroeléctricas, con la excusa de apalear la crisis energética nacional. Miles de hectáreas productivas serán anegadas, cuando el fin último es la provisión de fluido eléctrico a la mega industria extractivo-exportadora.
El litoral atlántico también será estratégicamente bordeado de nuevos puertos y caladeros. Las mineras que se instalarían en la cordillera, sobre los glaciares puros y milenarios, contaminando sus aguas por la lixiviación con cianuro o ácido sulfúrico, necesitarían donde embarcar su saqueo. Los mineros dicen lo que necesitan y donde, recompensan generosamente, y los gerentes políticos de turno obedecen endeudando al país en obras que no están destinadas a su crecimiento.
Podríamos dar muchos ejemplos de esta naturaleza. El espacio que gentilmente nos conceden para la presente nota no lo hace posible. De todos modos, creemos que el espíritu de lo que hemos buscado transmitir ha quedado reflejado con ciertas garantías.
No debemos permitir que las empresas mineras se establezcan, así como no debemos comprarnos las promesas de progreso que las antecede. Mundialmente, solo se ha podido comprobar empobrecimiento durante su accionar, así como cuando se retiran habiendo agotado las riquezas. No necesitamos hacernos cargo de sus inversiones previas, endéudanos con la construcción de infraestructuras antojadizas, así como tampoco tornarnos depositarios de la huella de muerte que dejan a su paso.
Vida y agua. Agua y vida, son la más antigua y armónica de las asociaciones. De que está coligación prosiga, depende el futuro inmediato de la humanidad.
El presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Dr. Manuel Benítez, nos decía, en cierta oportunidad, que el hombre había nacido minero. Que al tomar una roca y utilizarla como herramienta había dado inicio a esa actividad.
Nosotros no dudamos de aquella consideración. Pero de lo que estamos seguros, es que aquél hombre primitivo no sucumbía ante la ambición. No especulaba con el oro en las bolsas de Londres o New York, no fomentaba el consumismo ni el suntuario. La piedra que aseguraba a un asa pasaba a ser una herramienta de protección del grupo que conformaba. Un arma de defensa en un medio agreste. Funcional a la vida sin atentar innecesariamente contra nada ni nadie. Un hombre primitivo que no contaminaba el agua con cianuro ni sulfúrico. Un hombre primitivo con quién, hoy, compiten en primitivismo y salvajismo los refinados asesinos que desarrollan la minería química contaminante.

CONCIENCIA SOLIDARIA
ONG Interprovincial

Masturbios – Capítulo III


“…Permítete lo que tu esencia quiera, de cualquier manera estarás mal…”


Esta aseveración que usted me hace doctor, este recitado que me propina con un resople desagradablemente disonante en mis oidos, me remite a una anécdota graciosa. Un recuerdo de hace algunos años (…Pienso en otra cosa para no destriparlo con la mirada… solamente eso…hummm).

Podría referirse a una etapa adolescente o algo posterior… o de hace apenas unos meses. Aunque la presencia inmaculada que tengo de él -hablo del recuerdo- en este momento, hace que parezca estar aquí.

Parezca haberse detenido el tiempo lo suficiente, un deja vú bien cercano… Una similitud de reminiscencia temporal que implica en sí un defasaje en el transcurrir, algo que me impide de manera alguna advertir el lugar en el tiempo en que se produjo el hecho.

Y eso lo convierte en hermoso, porque me crea dudas, porque ¿existió o fantaseo?. Porque, de repente, el trajín se detiene, todo lo que se marchitaba aún resiste y vive y seguimos, un poco inmortales, tan sólo un poco…

porque un abuso de esto sería tonto, sería escupir al viento; creo que en definitiva nadie quiere ser inmortal, sólo ustedes… los débiles mortales.


DIA DE SESIÓN 19/4: Nota 1. Parece más alterado que en los últimos encuentros, pero menos que aquel día del espisodio de la bandeja. Remitirse al 12/11 del año pasado. No presenta cortes recientes ni en sus brazos ni manos. Aún se muestra reticente con el hecho de realizar terapia de pareja. Continúa con vestigios de delirios y patologías acerca de no creerse humano.-



El motivo real del relato entonces recae en que cierta vez habia extraviado mi reloj pulsera de una manera en que no hube podido descifrarlo… Sólo había desaparecido, no lo sé…, ya no estaba y eso era todo.

Fue como casi siempre, de un momento a otro, y si bien yo recordaba vagamente mis pasos no podía precisar con exactitud una búsqueda definida. Mi torpeza me llevó a investigar incesantemente por las apenas tres habitaciones en las que había deambulado durante esa tarde de abril.

Vale aclarar que la casona de la calle Arteaga contaba con una gran cantidad de habitaciones pero a muchas de ellas las he visitado en una ínfima cantidad de veces desde que el abuelo no está. Mientras tanto, la abuela, querida Rita, estaba apoltronada en su sillón de caña con almohadones de paja que el tío Oscar había traído una vez de alguno de sus misteriosos viajes de negocios al litoral…

Ella me miraba de reojo; mi ir y venir desaforado no afectó para nada sus cánones temporales. Todo continuaba bajo el ritmo que ella le había impuesto a la tardecita. Ya no sé cual sería la expresión de mi rostro, lo que pareció ser que motivaba una apática mueca de sorna en su ánimo, pero en realidad el tema del extravío no ocupaba el espacio estelar en mis pensamientos.

Mucho más que eso me angustiaba el hecho de que mi estupidez y mi falta de memoria estaban incrementándose. Y lo notaba…

Ella tras sus anteojos y su inseparable periódico de todas las tardes -a la hora de una siesta que nunca se cumplimentaba certeramente-, me miró fijo y me advirtió del inútil resultado que iría a obtener en esa búsqueda que estaba emprendiendo, …y rió por lo bajo…

Eso aumentó aún más mi mal humor conmigo y ahora con el medio ambiente que me rodeaba…Bufé un poco y seguí con mi -en definitiva- infructuosa búsqueda. Pero después reí nerviosamente también. Hasta que dije: Claro!, allí debe estar. Fui corriendo hasta la mesita que se encontraba al lado de la cama de una plaza.

Frazada estilo militar -casi de pelusa- en la que solía quedarse a pasar la noche el tío Oscar cada vez que se embriagaba con el vino de misa del padre Abel; un vino con mucho cuerpo, pastoso, casi para mascar y que entorpece movimientos y neuronas desde la primera copa.

Y entonces empecé a mover las cositas que allí estaban. Pero los recuerdos siempre mienten un poco. Cuando levanté uno de los libros de Rita , no pude jamás percatarme que debajo del mismo estaba, al acecho irascible y casi como un gato arrinconado a la defensa desesperada, su pequeño cortaplumas.

El ínfimo pero feroz cuchillito para abrir correspondecia. Y por supuesto, como siempre ocurre en estos casos en que los nerviosos nervios no se condicen con el equilibrio de un monje Zen, me laceré… Ese tipo de escalpelos suelen perpetrar calamidades a menudo. Porque, como los viejos a esa edad acostumbran tener pocas cosas que hacer -pues ya lo han hecho todo, supongo-, comienzan a minimizar inverosímiles pero a mismo tiempo prácticos detalles en diferentes elementos y cuestiones.

En definitiva, histeriquean. Y Rita, ni lerda pero sí cultora de lo perezoso, se la pasaba toda la novela de las cuatro de la tarde afilando el cuchillito para abrir las cartas de sus amigas y sus nietecitos…Olvidé en forma intecional -pues prefiero olvidar el tema-, el hecho de la herida; aunque el corte habia sido profundo y bastante sucio porque manché una de sus carpetitas preferidas que hace las veces de base del velador en la mesita. En ese momento el hecho me pareció irrisorio pues en teoría yo estaba tras mi reloj de pulso, pero en realidad me encontraba librando una pequeña lucha sin cuartel contra mi estupidez… y permanecí con esa búsqueda….


DIA DE SESIÓN 19/4: Nota 2. Sus movimientos se han calmado lo suficiente. Apariencia de que el relato actúa como descarga sedante. Se tranquiliza a medida que relata aunque siempre lo hace desde un lugar donde puede desarrollar un estado de suficiencia absoluta con respecto a mi persona. No ha probado siquiera su habitual taza de té. Se muestra ávido por expresarse.

Masturbios – Capítulo II



“…Permítete lo que tu esencia quiera, de cualquier manera estarás mal…”


Lo quiero aburrir con unos conceptos que he ido mascullando desde hace unos quince o dieciséis segundos, mientras mi subconsciente se despachaba con quién sabe qué-cosa-le-he-estado-diciendo.

Pero no se altere, el relato es más que agradable y afín a mis demostraciones lingüísticas habituales. Le confieso doctor, soy un escritor frustrado. Sé que durante todo este tiempo no se lo había dicho y es por eso que su actitud absorta no me sorprende ni perturba.

Y sonrío, y sí…soy un frustrado en letras, y lo sufro. No por no haber sido el escritor que teóricamente debí haber anhelado, sino porque no puedo dejar de escribir…

¡¿Cómo que no entiende doctor?! ¡¿Quiere que embarace a mi madre, le haga tener un hermanito para mí y a los dos años se lo traiga para que le explique aquello que le estoy diciendo…?!

Porque hasta un bebé hereje sabría entenderlo mejor que usted!!

Si…sí… disculpe…me calmo y prosigo. No es de “letrado” exaltarse… o exacerbarse…

El tema en síntesis sería el siguiente: El hombre que escribe no elige a la escritura o a las letras como su oficio o pasatiempo.

El arte en cuestión sería una suerte de ente autárquico que decide -cual fuerza sobrenatural- sobre qué individuos derramará su elixir mágico.

No he conocido seres humanos que en algún momento hayan dedicado parte de su vida a la escritura y que a posteriori la hayan dejado abandonada como se deja un cigarrillo en el cenicero al que no se le presta atención.

Aquí quedan fuera de discusión esos imbéciles que alguna vez se han sentado a redactar insípidos poemas de amor para la noviecita o novelitas de dos páginas y con finales inconclusos…¿Está claro?

Si bien es un oficio noble y enriquecedor, es bastante complicado, harto difícil ganar el dinero suficiente como para vivir de esto. Por lo tanto, se debe uno resignar a trabajar en otras cuestiones que poco han de tener que ver con la escritura. Y el estigma es inexorcizable.

Uno simplemente no para de redactar idea tras idea… y así es como el milagro sucede. Y muchas veces ni sabe acerca de qué esta escribiendo, sin embargo una fuerza superior le va dictando unas palabras tras otras y uno escribe y escribe, hasta que lo interrumpe un jefe de sector del departamento de telas para redactar un memorándum a Choele Choel, para hacer un encargo de 70 rollos de tapiz verde en la próxima encomienda.

Pero así es como ocurre, cual títere, maniobrado -más que sabiamente- por las manos titiriteras de la literatura.

Por cierto, el hombre en general que sufre esta imposición perpetua metafísico-divina puede hallarse parcial o totalmente inconsciente al escribir.

Como se dice -por los pasillos- que le sucedió a William Burroghs cuando escribió Naked Lunch.

Sin embargo, apesar de ello, le es imposible -al escritor sin fin- detener ese alud o cascada (como prefiera) de letras combinadas en palabras, las cuales nunca avisan acerca de su llegada…y para lo cual el escritor debe estar siempre lo suficientemente preparado y alerta.

Pues tampoco lo advierten a uno cuando dejan ese vacío angustioso e impenetrable al momento de la desparición de las musas.

En este tipo de casos el escritor aparece portando una imagen perezosa de alguien que esta sentado, tranquilo y quieto, en reposo, observando la nada.

Mas en realidad el aspecto es apenas la compensación externa del torbellino que por dentro lo desvela, le cría nervios y desatinos que suelen enfadar hasta a los más tranquilos.

Fíjese qué perezosa parece aquella montaña… hasta que uno descubre que es un tremendo volcán… Así son los escritores perezosos que usted estereotipa…doctor…

Recuerdo del Futuro

Cuando el Ser racional deambulante de este Planeta llamado Humano advierte en éstos tiempos de insanía, que se encuentra decididamente en este mundo, podrán pasarle básicamente dos cuestiones tras la dureza de semejante reflexión:

Que concientice al respecto… o que, realmente, no lo haga…

Si no concientiza tal vez se sumerja en un mar idiota, contaminado, ahogado, sin advertir que lo está… Un pasar por ésta faz de la Tierra, un deambular de su bella figura trotando por las calles y nada más…

Sin embargo, al momento de concientizarlo, un terror la invadirá. Un invariable escalofrío recorrerá su existencia y lo detendrá de su corretaje diario hacia ninguna parte. Advertirá esta nueva perspectiva de contacto con el pensamiento de “lo real”…

En ese lugar, ajeno, inhóspito, lleno de sombras renovadas y haces de luz forasteros, tendrá la espada de la palabra para desandar el nuevo sendero.

Tendrá la misión de encontar la forma de entrar y salir de ese nuevo mundo… Pues en caso contrario, apenas perciba el filo de los dientes de la renovada bestia, ésta -probablemente- lo devore.


…Los Ahogados continúan enviándome cartas certificadas al respecto, quejándose insistentemente por no haber interpretado a piel de gallina aquello que la Voz de la Tinta ha expresado.

Texto 1 – APDM (*), Lunes 10 de Noviembre de 2008

APDM: Alguna Parte Del Mundo

Masturbios – Capítulo 1

Permítete lo que tu esencia quiera, de cualquier manera estarás mal

Masturbios.

El cristal con el que miras puede estar partido.

¿Perezoso? Tal vez…, tal vez no tanto…

Usted ha de ser una especie de principiante o practicante, o algo similar, puesto que me parece algo más que interesante su estúpida e infantil idea de agredir de semejante manera a un paciente.

Un enfermo que bien podría sufrir de patologías ocultas. Y además de ello, violentas. Y podría destazarlo con un escalpelo o algo similar a mi alcance, como un florero roto o un trozo de metal… pero no. Me he manejado hasta ahora dentro de mis cabales, como puede observar.

Sí, pienso en su actitud negligente típica del aprendiz, pero también, reflexiono en que tal vez pudo haber sido “suerte del principiante”. Entonces me permito suponer que –definitivamente- es usted quien se halla más idóneo -entre nosotros dos-, el más objetivo para respondérmelo (y hablo de objeto, de un elemento inanimado, pues “su psicoexcelencia” no parece diferenciarse demasiado de esta silla o aquél metálico jarrón con plantas artificiales).

Porque aún no alcanzo a comprender en su total magnitud a qué cosa se refiere -con tanta tozudez- cuando habla de pereza…

Digo lo que digo, porque si así fuese, aquello que mi imagen exterior transmite hacia mis “semejantes” -la pereza, reitero, “mi estigma del ahora”-, resultaría provocativa. Sería tal como el acecho desafiante que ofrece una página en blanco (en el escritorio de caoba barata y en liquidación que hallé en el Puerto de Frutos) para el escritor. Así de terrible y brumoso desafío.

Mire, la pereza hace las veces de una costra de arcilla sin forma en manos del escultor, la cual puede verse con diferentes prismas y –ergo- visiones. Una, aquella que reza que esa costra es la mejor y más bella escultura jamás vista, claro que en su prematuro estado puro, virtual, bruto. Un elemento definitivamente fantástico, como pocos otros elementos existentes en la naturaleza que consiguen reunir semejantes propiedades. Porque ese trozo de nada ha tenido la maravillosa virtud de lograr convertirse en La Piedad… o el David, y sin embargo no fue -en su primitivo estado- más que un escueto embrión de materia informe…

Lo seductoramente bello de todo esto es ¡La excitación que produce ese elemento amorfo!, el estadío de euforia que hace de las relaciones más deseadas y dificultosas un deleite de llevarse a cabo: la del artista con el arte mismo en su máxima expresión concebida. Aquí se manifiesta como un misterio insondable, un camino nuevo a recorrer. Cuando se creía haber caminado lo suficiente para llegar a haber visto todo…no. O un jeroglífico de miles de años sin resolución aún… y con las herramientas necesarias para descifrarlo de manera absoluta: la imaginación.

Y la otra -pues no se me han ocurrido más opciones-, la de la mitad del vaso vacío, apenas una masa imprecisa y confusa de barro…Pero yo elijo la primera. ¿Me explico?

Perezoso, no sé hasta que punto es pecado y no virtud.

PULMÓN DE MANZANA

Prendí la luz del cuarto del hotel  y la invité a pasar.  
No nos íbamos a quedar ni un segundo más en las
 calles de este Buenos Aires de junio que te cepilla
 los huesos en cada esquina y te invita  a guardar
las ansias de pasear ante semejante manifestación
de frío.  
En el hotel donde estoy parando no dejan entrar a
las visitas. Por suerte don Braulio estaba más
dormido que la botella de vino que vi arriba del
mostrador, volcada por un  codo retobado. El de él…
 Mañana cuando se despierte se va a enojar
con todos…Menos con él mismo.
 
-Pásame el saco y sentate donde más te guste,
le dije.  Esperá que enciendo la estufa así te secás
la blusita...¿Qué chaparrón, eh? Y no estaba
anunciado por el servicio meteorológico.  
-Ellos no saben nada, me dijo y empezó
a revisarme los discos.
Le dije que pusiese el tango que quisiera,
que para eso estaban.
 
-Tengo muchos tangos, le dije, y seguro que uno
es para vos.  Empezó por los de Grela y sus
guitarras, después pasó por el Polaco y Sosa
y la cosa se puso más dura, hasta que
caímos en un beso de jazmines con los
de Floreal Ruiz, y nos reímos mucho.
 
En medio de la penumbra que propone
la noche, cerca de las dos de la madrugada
y del silencio absoluto, pude advertir que
-apenas un instante antes- mi espíritu se había
escapado por la ventana.  Por la banderola de
la cocina tal vez, pero no me preocupé.  
Supongo que no me intranquilicé por sabía
que tendría que volver, tendría que regresar,
sin dudas… pues olvidó su sombrero y
abrigo en el perchero, detrás de la puerta
que da al pasillo del baño.  
Menos mal que mi espíritu se fue de paseo
porque anda medio celoso desde que traigo
mis parejas a casa...
 
      ********************************
 
Tengo varios lugares donde uno puede abandonar
sus pertenencias al llegar a mi hogar.  Aunque,
 además del comedor, ella solamente recorrió este
pasillo. El pasillo del que te hablo, el del perchero
 de mi espíritu.
Ella nunca se interesó por mis réplicas de caoba
africanas, las de mi estudio.  Hasta me hubiese
gustado mostrarle la ventana que da al pulmón
de la manzana, y que vea por dónde la miro; por
el tragaluz que -si no fuese porque están los otros
edificios tapándolo todo- tal vez lograría ver parte
del Río de la Plata...Aunque sea las luces de Alem.
 
-Claro que si no estuviesen las moles de concreto
no podría haberte conversado nunca, linda..., dije
sonriente, como quejándome feliz.
 
Mientras ella riega sus macetitas descascaradas a
eso de las seis, seis y media de la tarde, nos
saludamos y charlamos muchísimo.  Viera qué
linda ella se pone cuando el ocaso llega. A veces
nuestras conversaciones versan sobre cosas
mundanas como el clima, el poco aire que
paradójicamente alberga el “pulmón” de manzana
y bromeamos con que tal vez sea el pulmón de un
fumador empedernido. 
Pero otras veces no; y cuando así sucede, surgen
argumentos que exigen la presencia del mate de
por medio, y con algunos bizcochitos, pero sin
grasa. 
-Para cuidar la silueta dice...                           
Pero, yo la percibo cada día más hermosa.  
Está divina, como el mejor de los pecadillos.
 
No tuve oportunidad de verla tomar sol aún,
aunque confieso que me placería mucho hacerlo,
con esa belleza que me deslumbra… Claro, beldad
 más allá de su mente.  
Y lo sé -hablo de su lindeza al sol- pues me lo
contó el encargado baboso de su edificio; quien
además me dijo que ella sale a correr por la zona
de parques, entre las siete y las nueve de la mañana.
 
Allí es cuando regresa para ponerse más linda
todavía, y luego parte a atender su puesto en la
boutique de la Galería Comercial.  Claro, a esa
hora yo todavía estoy en la redacción del periódico
…Contando las cosas que ya han sucedido a los
que aún no lo saben.  Pero algún día voy a
escaparme del trabajo por un momento...algún día.  
Y sorprenderla; y regalarle un ramo de las fresias
que tanto le apasionan.
 
Y cuando charlamos surgen temáticas muy
interesantes; nos reímos de soluciones astrales
que encontramos para nuestros problemas
terrenales, y de pronto arreglamos el mundo.
A veces, sin previo aviso llega Gustavo…
mi pareja… y nos sorprende.
 
Pero a él no le puedo decir nada,
¿¡qué le voy a decir?!.  
 
Ella me advierte un poco sobresaltada y
fastidiosa cuando él llega, y quedamos los tres…
nosotras y él… pero luego se me pasa y tomamos
mate los tres.
 
 

Me detuve porque oí la puerta, tal vez sea mi
espíritu…
Él es quien tiene mi llave, la llave de mí misma.
 
Alguna vez comprenderé que no debo sobresaltarme ante
su presencia espiritual
y abrasadora.  Apurarme para abrirle, servirlo...y todo eso… 
 
Él tiene llaves, y ganas, y manos, y sabe abrirme, atravesarme,
jugar conmigo cuando ya no tengo ánimos para jugar ni siquiera al ringraje.
 
Es como ella...ella es igualita a mi espíritu, pero quizá no tan celosa.
Sin embargo, Gustavo no. Ni se parece a mi espíritu, ni a ella, ni me abre,
ni tiene llaves de nada, ni juega, ni se le ocurre jugar, ni nada…
 
-¡Pero! Me olvidé que tengo que comunicarme por
 teléfono a las siete para despertarlo a aquel marmota…
Es que…Con vos las horas vuelan, o no existen, ya no lo sé…
con vos a mi lado no sé nada, y me encanta…Perdoname.
No es que no quiera, es que no puedo...Asi que…, me produce
una pena enorme decírtelo…
pero, andá yéndote…
y no te enojes porque mañana te veo regar las macetitas, ¿sí?...
mientras nos reímos de lo ahogado que está el pulmón de manzana.


Mediocridad sin Límites

Muros reales, Domos de ficción, o a la inversa…Cualquier parecido con la ficción de The Simpsons Movie es absoluta coincidencia….

FÚTBOL REVOLUCIÓN


Fútbol Revolución


Hijo. No sé si estarás viendo esto… o sí. Sigue siendo un misterio para los humanos cuáles son las cosas que ocurren donde tú estás. Pero yo necesito contarte lo que estoy viviendo aquí, en medio del frío polar, aunque inexplicablemente éste congelamiento es producto de intensos vientos que llegan desde el África. Sí, el continente del fuego sopla hielo. Quizá sea parte de las respuestas del planeta ante tantos insultos recibidos.

Hijo. Me froto las manos lo más fuerte que puedo mientras deambulo por Champs-Élysées. El frío dibuja mis huesos como si los calara. Perfecto. Un dibujo insuperable e insufrible. Busco llegar a la estación de trenes, aquí en París. El viaje a Marsella durará algo más de tres horas, según dicen. De París a Marsella es como un flechazo hacia el sur, pero sin caerse al agua. Te preguntarás por qué. Por qué semejante viaje en medio de tanto frío. Por qué no arroparse en París y esperar a la primavera.

Hijo. En Marsella no hace frío. Al menos por dos horas se suspenderán los centígrados, y quiero disfrutar de esa apostilla de calor y color, y olores, y perfumes, y sabores, y… Necesito ir hijo, necesito. Hijo.

Era cierto. Apenas pasadas la tercera hora de viaje, he llegado a Marsella. Tengo mi lugar entre sesenta mil, en el estadio Velodrome. Hijo, aquí no hace frío, hay fuego. Camisetas chamuscadas, celestes y blancas. Arden. Porque al sur de Francia llegó un tipo con una antorcha en la mirada, que enciende todo lo que lo rodea. No es un ángel celestial, ni mucho menos. Tampoco un enviado del infierno. Nada de eso. Eduardo Galeano lo llamó el Dios sucio, pecador, el más humano de los Dioses… Hijo… es Diego… Nadie es profeta en su tierra dicen, por eso hay muchos con un par de maderos -aguardando en el ropero-, para crucificarlo a cada paso en falso.

Hijo. Pero aquí es Marsella y es lejos. Y hace tanto que no hay fuego… Por eso he venido, por eso lo espero, y por esto y mucho más es que necesito contártelo. Es un gladiador sin armadura, o mejor dicho, con una muy finita, celeste y blanca, más endeble que el acero, pero infinitamente impenetrable. Hoy es el día de los cien días. Cien días de Diego, un cumpledía en Marsella, y con el amor de toda la vida, la novia irrefutable e irremplazable: la redonda.

Hijo. Aquí estoy, refregándome las ganas en el Boulevard Michelet, y el estadio es como un ovni apoyado sobre la faz de la tierra. Y no por su ingeniería ni su formato, sino porque hay un extraterrestre adentro, en sus entrañas, en el vestuario. No lo entiendes, pero te lo cuento. Este hombre-rayo ha estampado en las paredes del estómago del Velodrome, un decálogo de cómo hacer arder una camiseta sin herirla ni quemarla.

Hijo. Dentro del campo de juego hay una trinchera. No hay guerra, ni mucho menos. La trinchera es de unos tipos armados con cámaras fotográficas, y disparan y disparan y más disparan… Flashes, luces y gritos. ¡Diegó, Diegó! Gritan los franceses… ¿Entiendes hijo? Es un hombre con patria, pero con un sentimiento sin fronteras ni límite alguno.

Hijo. Diego está en la cancha. Habla, grita, sube el cierre de su campera, trota un poco, se ríe. Hijo. Hubo una explosión, pero nadie murió. Diego está en el estadio, en el césped, donde refulge el verde. Y todo explotó, hijo… y hay esquirlas de pasión, y tierra volando con gusto a fútbol, y una estampida de aplausos… Ay, hijo, si lo vieras… si estuvieras aquí… Sabes, podrás oírlo mil veces, podrás escuchar sus palabras eternas y sus frases heroicas y repetidas hasta el hastío…pero su mirada, hijo, su mirada… no sé cómo describirla… Tendrás que verla y sentir tu propio fuego encender.


Hijo. Diego se persigna y va hacia el vestuario…Ya regresará. Pues va a haber un partido de fútbol además de todo esto que te estoy contando…

Hijo. Es una efigie, una pintada en un muro, un dibujo en una bandera, un pedazo de cordón, una garganta roja, no puedes entenderlo… Yo tampoco. Lo veo y no lo entiendo. Pero no importa. No importa entender nada. No todo lo maravilloso que hay en este mundo es explicable o comprensible. Quizá una mínima porción de todo aquello pueda ser plasmado en un texto o en un relato. Juegan Francia y Argentina, pero en las tribunas hay una sola parcialidad: la que aplaude a Diego. Un fenómeno social esotérico, enigmático, impenetrable… Mejor así…

¿Sabes qué? Hay algunos jugadores que visten la casaca de la selección de Francia que no cantan la Marsellesa, el himno nacional galo. Será que no son franceses… Tú sabes, las colonias, el dinero, la violencia…cuando el viento de África no sólo traía frío en los inviernos, sino también gritos de tortura, espanto y dolor. En Francia, siempre que pueden le mandan sus bendiciones al África, y de vez en cuando alguna balsa con inmigrantes. Y el continente negro envía el Mistral. Según los franceses, este viento trae consigo tormentas de arena, violencia y el consecuente malhumor. Alcanza vuelos de 90 kilómetros por hora en su ira impredecible e incalculable para los barquitos del Mediterráneo. Los africanos dicen que cuando el Mistral pasa, trae cosas buenas consigo; despeja los cielos de nubes y polución… Como siempre, si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia.

Hijo. Rueda el balón, pero muchos han olvidado la excusa del partido. Diego patea la nada porque Messi erró un gol increíble tras una majestuosa jugada, digna de su director técnico. Los jugadores argentinos se convierten en perros de presa tratando de emular la pasión que proviene en forma de gritos, desde el banco. Pero las presas escapan, y juegan mejor. Diego se ríe, pero Franck Ribéry le da dolores de cabeza a todos los albicelestes…Un jugador sensacional.

Hijo. Diego grita, ¡y no sabes cómo! Grita con el puño apretado, grita buscando miradas cómplices de su grito, gritos cómplices de su grito. Es que hubo un gol celeste y blanco, de Jonás Gutiérrez, y lejos del racimo de los festejos, el Diez descarga su disfrute interior, se le trepa a la garganta y se le vuelve canto.

Hijo, vas a amar este juego, cuando lo veas, si es que ya no lo estás viendo. Resulta una danza maravillosa cuando los bailarines están adiestrados y la coreografía ensayada. Un entretejido de hacedores de sueños, una comparsa hecha con lentejuelas de destrezas y aptitudes. ¡Y con el pié! ¿Entiendes? Habilidades y maestrías llevadas a cabo con las extremidades humanas menos aptas para la precisión. Sin embargo, algunos debieran ponerse guantes en lugar de botines… Como lo hacía Diego.

Hijo. Lo cuento, pero no puedo explicarlo. Quizás tú, dentro de algunos años. Faltaban unos minutos para que se corriese el telón, Messi se puso la camiseta del Diez, y emprendió una corrida como las de Diego, y enfrentó a los defensores de la valla de enfrente… como lo hacía Diego…, y amagó, y quebró la cintura y se apropió de todas las artimañas con las que Diego se valía para derrotar rivales…Y Messi mandó a dormir el balón al fondo de la red, bajo una luna inmensa en Marsella.

Hijo, se llaman lágrimas…, no te asustes…, son por emoción y alegría. A veces nos pasa, cuando nos inundamos de magia por regocijos propios; y también por felicidades ajenas, de gentes que se dejaron querer con los años, mediante sus actos, leales a su propia naturaleza… Y a ellos se los ama… No se los piensa… Se los ama, hijo, se los ama…

Hijo. Ganó Argentina, ganó el puñado de retoños de Diego. Del Diez.

¡Hijosdeputagooolllll! Gritó Diego…

Pronto lo verás, hijo. Pronto. Un par de meses más en el vientre de tu madre y después te invitaré a disfrutar de este sortilegio. Por ahora te lo cuento, ya lo verás, y no lo podrás explicar…


- 11 febrero de 2008 – Segundo Partido de Diego Maradona como DT de la Selección Argentina tras vences a Francia en Marsella por 2 a 0, con goles de Jonás Gutierrez y Lionel Messi.

PREÁMBULO DE LA NUEVA CONSTITUCIÓN NACIONAL

Nos…

Nos,

Los verdaderos e inalienables representantes del pueblo de la Nación Argentina, y de la Gran Nación Latinoamericana

reunidos en cualquiera de los rincones de nuestro amado territorio,

por voluntad, decisión y responsabilidad propia de cada uno de los habitantes de las provincias que lo componen,

Debatiendo abierta y respetuosamente,

sin oscuros pactos preexistentes que cumplir,

con el objeto de:

Constituir la unión nacional, desterrando la viveza criolla,

el negro cabeza,

el porteñito vivo y tantos otros despreciables engendros despectivos y racismos;

Afianzar la justicia, tanto en la tierra como en el cielo;

Consolidar todos los días la paz interior, respetándonos, amándonos, sintiendo como propia cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del continente y del mundo;

Promover así el bienestar general y

Asegurar los beneficios de la libertad sin la acción de la fuerza, del gobierno de facto o la violencia,

sino por medio del argumento digno de ideas.

Para nosotros, para el hoy y ahora; y para nuestros hijos y nietos,

y para todos los hombres del mundo que quieran y respeten este suelo.

Invocando la protección de todos los dioses, de nuestros ancestros, de la Naturaleza

Y de los hombres justos…

Respetándonos…

Pregonamos,

-no decretamos ni imponemos-

en busca de establecer juntos,

esta Nueva Constitución

para una nueva Nación Argentina.

“Lo contó una paloma…”


En una habitación africana de algún hospital alejado de la metrópoli; en algún rinconcito del Zaire de facto del dictador Mobutu; un bebé nació.

Asomó entre luces y sangres a este planeta, que se le presentaba como teóricamente nuevo…y cuando apenas fue iluminado su rostro morado por el abrasante sol del mediodía, el pequeño retoño enfocó las pupilas hacia su incipiente entorno. Y comprendió.

Y lloró… de inmediato… desconsoladamente…

Las lágrimas de angustia le limpiaban la sangre materna en sus mejillas…

Lloró en brazos de la partera,

Lloró en brazos de su madre,

Lloró en el regazo de su padre,

Lloró en manos de las abuelas, de los abuelos, de los tíos…


Lloró incansablemente hasta caer rendido…

Al despertar, volvió a llorar; tomó leche del pecho de la madre; y poco después regresó al llanto… En medio de las miradas sonrientes y emocionadas de sus inaugurales parientes.

Una paloma se posó en la cornisa de la ventana, y contempló la escena de bienvenida. Y en su propio idioma, le contó a otra paloma, que los niños lloran cuando nacen porque, apenas advierten que han reencarnado, una infinita tristeza los invade…

Una tristeza que va desapareciendo con los años, a fuerza de tenacidad ante semejante adversidad, y valor… mucho valor… valor en demasía.


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