Masturbios – Capítulo II
“…Permítete lo que tu esencia quiera, de cualquier manera estarás mal…”
Lo quiero aburrir con unos conceptos que he ido mascullando desde hace unos quince o dieciséis segundos, mientras mi subconsciente se despachaba con quién sabe qué-cosa-le-he-estado-diciendo.
Pero no se altere, el relato es más que agradable y afín a mis demostraciones lingüísticas habituales. Le confieso doctor, soy un escritor frustrado. Sé que durante todo este tiempo no se lo había dicho y es por eso que su actitud absorta no me sorprende ni perturba.
Y sonrío, y sí…soy un frustrado en letras, y lo sufro. No por no haber sido el escritor que teóricamente debí haber anhelado, sino porque no puedo dejar de escribir…
¡¿Cómo que no entiende doctor?! ¡¿Quiere que embarace a mi madre, le haga tener un hermanito para mí y a los dos años se lo traiga para que le explique aquello que le estoy diciendo…?!
Porque hasta un bebé hereje sabría entenderlo mejor que usted!!

Si…sí… disculpe…me calmo y prosigo. No es de “letrado” exaltarse… o exacerbarse…
El tema en síntesis sería el siguiente: El hombre que escribe no elige a la escritura o a las letras como su oficio o pasatiempo.
El arte en cuestión sería una suerte de ente autárquico que decide -cual fuerza sobrenatural- sobre qué individuos derramará su elixir mágico.
No he conocido seres humanos que en algún momento hayan dedicado parte de su vida a la escritura y que a posteriori la hayan dejado abandonada como se deja un cigarrillo en el cenicero al que no se le presta atención.
Aquí quedan fuera de discusión esos imbéciles que alguna vez se han sentado a redactar insípidos poemas de amor para la noviecita o novelitas de dos páginas y con finales inconclusos…¿Está claro?
Si bien es un oficio noble y enriquecedor, es bastante complicado, harto difícil ganar el dinero suficiente como para vivir de esto. Por lo tanto, se debe uno resignar a trabajar en otras cuestiones que poco han de tener que ver con la escritura. Y el estigma es inexorcizable.
Uno simplemente no para de redactar idea tras idea… y así es como el milagro sucede. Y muchas veces ni sabe acerca de qué esta escribiendo, sin embargo una fuerza superior le va dictando unas palabras tras otras y uno escribe y escribe, hasta que lo interrumpe un jefe de sector del departamento de telas para redactar un memorándum a Choele Choel, para hacer un encargo de 70 rollos de tapiz verde en la próxima encomienda.
Pero así es como ocurre, cual títere, maniobrado -más que sabiamente- por las manos titiriteras de la literatura.
Por cierto, el hombre en general que sufre esta imposición perpetua metafísico-divina puede hallarse parcial o totalmente inconsciente al escribir.
Como se dice -por los pasillos- que le sucedió a William Burroghs cuando escribió Naked Lunch.
Sin embargo, apesar de ello, le es imposible -al escritor sin fin- detener ese alud o cascada (como prefiera) de letras combinadas en palabras, las cuales nunca avisan acerca de su llegada…y para lo cual el escritor debe estar siempre lo suficientemente preparado y alerta.
Pues tampoco lo advierten a uno cuando dejan ese vacío angustioso e impenetrable al momento de la desparición de las musas.
En este tipo de casos el escritor aparece portando una imagen perezosa de alguien que esta sentado, tranquilo y quieto, en reposo, observando la nada.
Mas en realidad el aspecto es apenas la compensación externa del torbellino que por dentro lo desvela, le cría nervios y desatinos que suelen enfadar hasta a los más tranquilos.
Fíjese qué perezosa parece aquella montaña… hasta que uno descubre que es un tremendo volcán… Así son los escritores perezosos que usted estereotipa…doctor…
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Vos no te imaginás lo bien que me vino leer esto jajajja
Creo que aquéllos que escribimos (por ejemplo, los integrantes de nuestro blog), nos pasa eso de plantearnos muchas veces…”para qué” “por qué” “hasta cuándo”, la musa es así, nos abandona por momentos pero siempre es temporario. Sería pedir demasiado poder “vivir” de la escritura en este país, pero lo importante es encontrar un momentito en el día para dedicarle. SI te gusta la poesía te invito a visitarnos, no somos los mejores pero escribimos del alma. Un besote, mi voto y te incluyo como amigo
Denn