PULMÓN DE MANZANA

Prendí la luz del cuarto del hotel  y la invité a pasar.  
No nos íbamos a quedar ni un segundo más en las
 calles de este Buenos Aires de junio que te cepilla
 los huesos en cada esquina y te invita  a guardar
las ansias de pasear ante semejante manifestación
de frío.  
En el hotel donde estoy parando no dejan entrar a
las visitas. Por suerte don Braulio estaba más
dormido que la botella de vino que vi arriba del
mostrador, volcada por un  codo retobado. El de él…
 Mañana cuando se despierte se va a enojar
con todos…Menos con él mismo.
 
-Pásame el saco y sentate donde más te guste,
le dije.  Esperá que enciendo la estufa así te secás
la blusita...¿Qué chaparrón, eh? Y no estaba
anunciado por el servicio meteorológico.  
-Ellos no saben nada, me dijo y empezó
a revisarme los discos.
Le dije que pusiese el tango que quisiera,
que para eso estaban.
 
-Tengo muchos tangos, le dije, y seguro que uno
es para vos.  Empezó por los de Grela y sus
guitarras, después pasó por el Polaco y Sosa
y la cosa se puso más dura, hasta que
caímos en un beso de jazmines con los
de Floreal Ruiz, y nos reímos mucho.
 
En medio de la penumbra que propone
la noche, cerca de las dos de la madrugada
y del silencio absoluto, pude advertir que
-apenas un instante antes- mi espíritu se había
escapado por la ventana.  Por la banderola de
la cocina tal vez, pero no me preocupé.  
Supongo que no me intranquilicé por sabía
que tendría que volver, tendría que regresar,
sin dudas… pues olvidó su sombrero y
abrigo en el perchero, detrás de la puerta
que da al pasillo del baño.  
Menos mal que mi espíritu se fue de paseo
porque anda medio celoso desde que traigo
mis parejas a casa...
 
      ********************************
 
Tengo varios lugares donde uno puede abandonar
sus pertenencias al llegar a mi hogar.  Aunque,
 además del comedor, ella solamente recorrió este
pasillo. El pasillo del que te hablo, el del perchero
 de mi espíritu.
Ella nunca se interesó por mis réplicas de caoba
africanas, las de mi estudio.  Hasta me hubiese
gustado mostrarle la ventana que da al pulmón
de la manzana, y que vea por dónde la miro; por
el tragaluz que -si no fuese porque están los otros
edificios tapándolo todo- tal vez lograría ver parte
del Río de la Plata...Aunque sea las luces de Alem.
 
-Claro que si no estuviesen las moles de concreto
no podría haberte conversado nunca, linda..., dije
sonriente, como quejándome feliz.
 
Mientras ella riega sus macetitas descascaradas a
eso de las seis, seis y media de la tarde, nos
saludamos y charlamos muchísimo.  Viera qué
linda ella se pone cuando el ocaso llega. A veces
nuestras conversaciones versan sobre cosas
mundanas como el clima, el poco aire que
paradójicamente alberga el “pulmón” de manzana
y bromeamos con que tal vez sea el pulmón de un
fumador empedernido. 
Pero otras veces no; y cuando así sucede, surgen
argumentos que exigen la presencia del mate de
por medio, y con algunos bizcochitos, pero sin
grasa. 
-Para cuidar la silueta dice...                           
Pero, yo la percibo cada día más hermosa.  
Está divina, como el mejor de los pecadillos.
 
No tuve oportunidad de verla tomar sol aún,
aunque confieso que me placería mucho hacerlo,
con esa belleza que me deslumbra… Claro, beldad
 más allá de su mente.  
Y lo sé -hablo de su lindeza al sol- pues me lo
contó el encargado baboso de su edificio; quien
además me dijo que ella sale a correr por la zona
de parques, entre las siete y las nueve de la mañana.
 
Allí es cuando regresa para ponerse más linda
todavía, y luego parte a atender su puesto en la
boutique de la Galería Comercial.  Claro, a esa
hora yo todavía estoy en la redacción del periódico
…Contando las cosas que ya han sucedido a los
que aún no lo saben.  Pero algún día voy a
escaparme del trabajo por un momento...algún día.  
Y sorprenderla; y regalarle un ramo de las fresias
que tanto le apasionan.
 
Y cuando charlamos surgen temáticas muy
interesantes; nos reímos de soluciones astrales
que encontramos para nuestros problemas
terrenales, y de pronto arreglamos el mundo.
A veces, sin previo aviso llega Gustavo…
mi pareja… y nos sorprende.
 
Pero a él no le puedo decir nada,
¿¡qué le voy a decir?!.  
 
Ella me advierte un poco sobresaltada y
fastidiosa cuando él llega, y quedamos los tres…
nosotras y él… pero luego se me pasa y tomamos
mate los tres.
 
 

Me detuve porque oí la puerta, tal vez sea mi
espíritu…
Él es quien tiene mi llave, la llave de mí misma.
 
Alguna vez comprenderé que no debo sobresaltarme ante
su presencia espiritual
y abrasadora.  Apurarme para abrirle, servirlo...y todo eso… 
 
Él tiene llaves, y ganas, y manos, y sabe abrirme, atravesarme,
jugar conmigo cuando ya no tengo ánimos para jugar ni siquiera al ringraje.
 
Es como ella...ella es igualita a mi espíritu, pero quizá no tan celosa.
Sin embargo, Gustavo no. Ni se parece a mi espíritu, ni a ella, ni me abre,
ni tiene llaves de nada, ni juega, ni se le ocurre jugar, ni nada…
 
-¡Pero! Me olvidé que tengo que comunicarme por
 teléfono a las siete para despertarlo a aquel marmota…
Es que…Con vos las horas vuelan, o no existen, ya no lo sé…
con vos a mi lado no sé nada, y me encanta…Perdoname.
No es que no quiera, es que no puedo...Asi que…, me produce
una pena enorme decírtelo…
pero, andá yéndote…
y no te enojes porque mañana te veo regar las macetitas, ¿sí?...
mientras nos reímos de lo ahogado que está el pulmón de manzana.



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José Luis
Mayo 1, 2009, 10:12 am, Reportar este Comentario kar2 dijo

Diego, me pareció un relato muy actual y cotidiano. Hay varias cosas en la que pensar y otras que describen hechos y lugares de la ciudad que solo los porteños pueden comprender, que solo ellos puede vivir con el sentimiento, con la magia que libera algún tango. A veces la ciudad te ahoga aunque vivas con ventana frene al “pulmón de manzana”.

Nos seguimos leyendo
http://blogs.clarin.com/microfono/2009/4/28/incendio

es muy lindo
che, ojala que en junio haga frío, porque al menos acá en córdoba hace un calorcito que …..

dpredor

muy bueno me gusto el relato perfecto me encanto un abrazo te agrego como amigo si no te molesta en casa tengo para vos pasa y leelo… eso espero un abrazo
Arkangel

mareasdelalma

Me encantó este relato Diego, muy bien trabajado, se desprenden imágenes simples, cotidianas, una vida más como la de cualquiera.
Me gustó cómo trabajaste “el pulmón de manzana”, desde la humedad, el encierro, la falta de visión, las ganas, se percibe con esa frase una mezcla de emociones, el encierro que genera tristeza o tedio por un lado y el descubrir un pedacito de vida en el lado opuesto a través del sencillo acto de regar una planta, lo que precisamente conecta a la vida, a lo bello, muy bien ensamblado el tema del “tango” que le da un toque antiguo y de melancolía.
Esta frase la rescato por su fuerza dentro del relato “ella solamente recorrió este
pasillo. El pasillo del que te hablo, el del perchero
de mi espíritu” Has descripto muy bien las sensaciones y dejado en claro la diferencia entre cuerpo-espíritu, entre el yo real y el yo interior. Por un lado el deseo, las ganas, la frescura, la fuerza para enfrentar la vida y ser y por otro, el hastío, la carencia de imaginación, la costumbre que vendrían de la mano de Gustavo o a devolver de pronto la realidad de la que a veces nos gusta huir.
No te la quiero hacer tan larga, simplemente me encantó y ya volveré por otro relato. Felicitaciones, un abrazote

Denn

margot
Diciembre 20, 2009, 5:38 pm, Reportar este Comentario margot dijo

A pesar del tiempo a mi me gusto mucho yo vivo en un pulmon de manzana
felicidades

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