Abuso en complejo fronterizo
Una anciana diabética yace desmayada en el piso de una de las oficinas del complejo fronterizo Santa Rosa, en Tacna – Perú. Algunos vigilantes y policías la rodean, intentan darle aire con sus manos, no reacciona. Su esposo debatido entre la desesperación y la impotencia les exige a los policías para que traigan alguna ambulancia o abran el puesto médico del lugar y sea atendida a la brevedad posible. Los demás pasajeros del bus “El Rápido”, procedente de Buenos Aires, totalmente indignados y molestos exigen que se la atienda y comienzan a quejarse del abuso sufrido. ¿A qué abuso se refieren? ¿Por qué la anciana se desmayó? Cuando los pasajeros se bajaron a las 10:40 p.m. en este complejo -primer contacto con el Perú una vez cruzada la frontera con Chile- para el control de sus equipajes, jamás imaginaron que en su propio país, sus compatriotas encargados del control, iban a robarles parte de sus pertenencias con el pretexto de que ingresaban mercadería no declarada en la ADUANA. El resultado: una mujer llorando inconsolablemente porque le habían quitado un maletín y otra desmayada por la fuerte impresión que le causó semejante abuso. La señora Sofía Gonzales tuvo que ser traslada de emergencia al hospital más cercano en Tacna, los demás pasajeros mostrando una solidaridad ejemplar decidieron esperar a que la trajeran de vuelta sin importarles el retraso de su viaje con destino a Lima. Mientras esperaban muchos le daban sus quejas a los policías, señalaron y describieron a un empleado del complejo como el autor del robo, a este ya no se le veía por ningún lado, se había escondido. Al final se hizo justicia, a ambas señoras les devolvieron sus pertenencias. Apenas regresó la señora Gonzales, el bus reanudó su viaje. “¿Así nos dan la bienvenida en nuestro propio país?” se preguntaba una joven ante las miradas aún indignadas y molestas de los demás pasajeros. HENRY FLORES


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estuve en ese viaje, y fue horrible como nos trataron.
Gracias Henry por hacerlo público.
Besos