Presos del abandono
Ellos están olvidados, viviendo o sobreviviendo entre cuatro paredes. No existen horas, ni días, seguramente tampoco expectativas ni futuro. Solamente están y persisten, los internos del Borda y el Moyano.
Y mientras tanto en la vida “normal”, enfermeros, psicólogos, estudiantes y políticos discuten acerca de qué hacer con su futuro.
Los “locos”, como los llama la sociedad son chivos expiatorios de nuestros males cotidianos, son foco de maltrato, de ignorancia, de desidia y representan una de las poblaciones más vulnerables de nuestro país.
Fueron depositados y ahora son excluidos, forman parte de otra realidad que a nosotros los de afuera no nos interesa.
Según el Gobierno de la Ciudad, el nuevo proyecto de desmanicomalización sirve para volver a integrar. Se habló de familias sustitutas que albergarían a aquellos que no tengan adonde ir y de tratamientos ambulatorios de pocos meses que restablecerían el estado psíquico de los pacientes.
Sin embargo, algunos médicos, psicólogos, estudiantes y profesores de
Lo cierto es que mas allá del tironeo de un lado y de otro, el sufrimiento y el abandono que viven todos los días los internos del Borda y el Moyano, poco parece interesarles a los que tienen poder de decisión.
De una y otra forma, con el proyecto de Macri y sin él algo debe cambiar y no tiene que ver sólo con la estructura sino más bien con la humanidad, atención y sensibilidad de nuestra sociedad.
Se supone que este tipo de lugares deben brindar contención a los pacientes para reestabilizarlos y luego de eso, lograr su inserción nuevamente en la sociedad.
En cambio, lamentablemente, viven apartados como si su enfermedad fuera contagiosa. Realmente nadie viviendo en esas condiciones puede estar bien psíquicamente. Entonces: ¿Qué pasaría si nosotros viviéramos unos días en el Borda o el Moyano?
Creo que nadie quisiera saberlo.
- 5 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Muy interesante ojala haya soluciones coherentes.
Un Abrazote y beso
Atte. Abel
“La locura es una sana enfermedad, ningún loco ha podido contagiar felicidad” (Abel Desestress)
Pòcimas de la mente