Lugares y momentos



Hay incontables lugares y momentos en los que no estuve. La mayoría ya no importan. Pero hay un lugar y un momento que no se borra y vuelve a mí, una y otra vez. Es un momento en el que no estuve, pero pude haber estado. La paradoja es que, de haber estado,  físicamente yo ya no estaría. Y cada día que pasa, desaparecería un poco más.

Hubiese quedado el recuerdo de quién fui, quiero creer que en mucha gente, aunque eso a esta altura y a la luz de todo lo que ocurrió, no sería relevante. Seguramente muchos que no me conocían, hoy harían fuerza para que mi recuerdo no desaparezca. Lo triste es que habría muchos también que harían hasta lo imposible para matarme 2 veces sin ningún tipo de remordimiento, convirtiéndose de manera voluntaria en cómplices activos.

Hoy, a 16 años de ese día, tengo 2 hijos a quienes debo (quiero!) explicarles lo ocurrido el 18 de Julio de 1994 a las 9:53 AM en Pasteur 633. Qué pasó, por qué pasó, quiénes lo hicieron y dónde están hoy? Lo triste es que puedo llegar sólo hasta el “qué” y puedo aventurar una aproximación genérica del “quiénes” pero eso es todo.

Igual decido aventurarme en ese ejercicio de la memoria viva que es transmitir los hechos a las nuevas generaciones y por suerte me enfrento con un auditorio exigente que me devuelve, una vez tras otra, un contundente “Y por qué?”.

En un súbito ataque de inocencia pienso que sería un excelente ejercicio poner a los responsables y sus cómplices ante un público infantil que pueda retrucar, una vez tras otra, con sus demandantes “por qué?”. Pero al pensarlo bien me doy cuenta que si pudieron llevar adelante sus mentiras, manipulaciones y engaños y pudieron perpetuarse en cargos que no honraron, difícilmente este público los conmueva. 

Vuelve a mí la frase “qué tranquilos que duermen los inescrupulosos” y así y todo sigo prefiriendo la intranquilidad de buscar verdades a la aparente calma de ocultar mentiras. 

No nos equivoquemos: culpables hay, lo que no hubo ni hay es justicia.Y aquí incluyo no sólo a los que  saben sino a los que sin saber justifican, ocultan y tergiversan creyendo que el uso de eufemismos mitiga la magnitud de la barbarie. Es cómplice/culpable también aquel que en el nombre de un progresismo berreta y por demagogia barata apoya regímenes dictatoriales y llama organización social a un grupo terrorista o luchadores por la libertad a una banda de burdos asesinos.

Pasa el tiempo y hoy , porque estoy sigo reviviendo ese momento y ese lugar donde no estuve. Por eso mismo espero, en algún momento, poder completar la lista de preguntas sin respuesta.

Algún día, cercano espero, quisiera tener un cierre para el ejercicio de contarles a mis hijos lo ocurrido. Lo podré hacer sin supuestos e incluyendo la frase “se hizo justicia”?

Quiero creer que sí. Pasaron 16 años y, aún así, quiero creer.


Foto: Placas013 by AMIA

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