Triste cumpleaños

Mi abuelo murió el día anterior al cumpleaños de mi padre. El velorio duró toda la noche hasta la mañana siguiente, así que mi pobre padre esperó la llegada de su cumpleaños llorando la muerte de una de las personas que más había amado.

Llegadas las doce, la gente con un poco de prudencia y un poco de incomodidad, empezó a acercarse a saludar a mi padre, todos con mucho tacto y mucha cautela, por lo difícil que resulta decir “feliz cumpleaños” en un momento así.

Cuando se acercó Seba Seva le dijo: “Nene, muy linda la fiestita, pero el año que viene fijate si encuentras un salón menos deprimente”.

Seba todavía se arrepiente de lo dicho. Mi padre todavía lo recuerda con humor.

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El día que Gel se le plantó a Cristina

Escrito por Dani “Negro… pero Lindo” Soria.

Y todo parecía indicar que ayer iba a ser un día más, a pesar de que en el ambiente algo raro se notaba, no sé que era, “la situación a lo mejor” me dije, tal vez el calor, o esas nubes raras que en un momento traían lluvia, y en otros no, no sé, pero algo se traía este día.

Eran ya las 20.30 y yo me aprestaba a terminar este día como todo jueves, buscarla a Luján, y a la noche al parque a ir a correr pero de repente, teléfono… al número no lo conocía, atiendo y era Seba Gel:
-Dani, te avisaron los chicos del asado???
-No Seba, nadie dijo nada- le contesté
- Qué hijos de puta!!! y eso que no trabajan mañana. Escuchá, hacemos un asadito esta noche, para juntarnos, hace rato que no lo hacemos, lo único, nadie tiene auto para ir a comprar las cosas así que si puedes buscame.
-Mirá Seba llega Empanada y voy a buscarte-

Yo por mis adentros decía, y bueno, fin de año, así que suspendí todas mis cosas, saqué mi permiso (que creen que ya no pedía???) y lo fui a buscar a Gel con un poco de escepticismo con respecto a la juntada.

En cuanto llegué le pregunté cuantos éramos, y me contestó que iban todos, (a todo esto Gorini ya estaba que se salía de la vaina para ir y llamaba cada 5 minutos preguntando dónde estábamos que él iba directo) y nos fuimos hasta Vea.

Allí empezamos a cargar el carro, y a charlar tranqui, que su vida bien, su amor de diez, sus cosas joya, y tiró la primera frase que presagiaba la revolución “No sabes cómo está Cristina con lo del asado, pero lo mismo lo hago, que se vaya a la mierda” mientras llenábamos cada vez más el carrito, porque iba a haber segunda parte como a las 4 con el asado.

Y llegamos a la casa, allí estaban Gorini (obvio), Matías, Ale Conesa, Maxi, el turco Ramiro, Koby, Seba Nader, Seba Seva y obviamente Gel (era su casa) el cual fue rebautizado por su rebelión como JULIO CLETO COBOS, el porqué?? Porque se le plantó a Cristina claro, y eso fue el detonante de una noche como pocas, con un clima de unión que hace rato no teníamos y que nos debíamos producto de todos los casamientos que se vienen y que derivan en que algunos no estén, o se les complique o no los dejen (como a Matach jaj).

Y comimos hasta reventar, y chupamos como esponjas, y cantamos todos folclore (hasta Seba Seva coreaba las canciones y aplaudía con una sonrisa), lo llamamos a Xavier pa´que sufra y brindamos mil veces por nosotros, por los otros, y por cualquier pelotudez que salía, y no importaba nada, y amagábamos irnos (aunque ninguno quería hacerlo) y nos quedábamos un ratito más, total, no le hacía mal a nadie, al contrario, nos hacíamos un bien a nosotros.

Y si, la pasamos bien, y esas cosas siempre tienen que pasar, aunque el día quedará en la historia, ya que Cleto Cobos Gel, recuperó la confianza de su gente, de su pueblo, dándole una noche de las mejores, y que será recordada como

EL DÍA EN QUE CLETO COBOS GEL… SE LE PLANTÓ A CRISTINA.

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Las fiestas en casa

Se acerca el fin de año y las publicidades te invaden con las fiestas. La gente habla de los precios altísimos y consume más que nunca y las vidrieras se pintan de verde y rojo. Papá Noel es el personaje del mes y ya sus renos empiezan a putear por tener que cargar al gordito por todo el mundo en una sola noche.

Es época de amor y felicidad, dicen los comerciales, y algo de razón tienen, pues a la gente se la ve más contenta en las calles. Endeudada hasta la nuez de Adán, pero más contenta. Por supuesto, los más contentos son el señor Carrefour y la señorita WalMart.

La gente se divide entre los que compran arbolitos, moñitos para las puertas de las casas y todo tipo de firuletes verdes, rojos y brillantes hasta para el baño y los pseudo cultos que se quejan de los fines comerciales de las fiestas y prefieren pasarla mal.

Yo me quedo un poco en el medio. Compro mucha garrapiñada y pocos regalos, y me dejo llevar por la alegría de volver al pago a ver a mi gente.

Dos semanitas rodeado de la familia y de los amigos de siempre me emocionan hasta la médula, y que la excusa sea la navidad o el día de San Napoloeón me da exactamente lo mismo.

En fin, se vienen las fiestas y es mejor disfrutarlas que quejarse al respecto.

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Santiago del Estero

Soy tierra estéril, tierra muerta, polvareda y salitral.

Soy viento cálido que abofetea los rostros de los que miran el cielo rogando por la cosecha tardía.

Soy hilo de rio que pasea entre casas grises y álamos viejos, mendigando un poco de lluvia y de peces.

Soy mistol y mazamorra, lapacho y algarrobo, tordo y algodón.

Soy chacarera y soy leyenda.

Soy amigo y mate amargo, chicharra en las siestas duras, vino, guitarra y canción.

Mi corazón arde como el sol que me calcina y mi amor desborda por mis calles, pues es tan poco lo que puedo ofrecer y tanto lo que mezquino, que no tengo otra opción que amar. Y amo con el alma, como sólo sabe hacerlo la gente que vive en mí.

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El duende Arturo

Debajo de la cama de la piecita de abajo duerme el duende Arturo. Es juguetón y le gusta el chocolate. Usa un pantaloncito blanco y remerita roja, cualquiera diría que es hincha de River. Juega con las perras cuando salimos y ellas, Mara y Brujita, lo adoran.

Suele salir al patio de madrugada, en calzoncillos largos, para mirar las estrellas y se masturba casi todos los días mirando un hada de porcelana que tenemos en una repisa del living. Le debería buscar alguna duendecilla al pobre, pero es que son muy difíciles de encontrar.

Nunca lo vimos ni lo escuchamos, pero está ahí. Lo sé porque me come los chocolates cuando los dejo en la mesita de luz. La Petiza me dice que no sea boludo, que es la Brujita, pero a mí nadie me saca de la cabeza que es Arturito.

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Adelante

Cada tanto se me da por pensar que esto no tiene vuelta. Que no tenemos salida de donde estamos metidos. Que este país, amansado a latigazos y que no es poca la sangre que ha derramado, tiene mucho miedo a oponerse firmemente ante las injusticias cotidianas.

Que no tenemos armas suficientes para reclamar. Ya las cacerolas no asustan a nadie y cortar las calles y las rutas nos molesta más a nosotros mismos que a ellos.

Estamos todos separados. La pobreza y la ignorancia han abierto una enorme brecha entre unos y otros. Somos muchos, pero cada uno tirando para un lado distinto.

En esos días siento que lo mejor sería irme. Buscar otro destino, pues este lugar no le ofrece un futuro serio a nadie. La angustia me oprime el pecho y empiezo a aflojar, a buscar excusas para no hacer las cosas como tienen que ser hechas.

Por suerte esos días no son muchos y la mayoría del tiempo sigo yendo hacia adelante.

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Él y ella

Él pensaba: “¿Qué le pasará a esta chica? Hoy no me dirigió la palabra. No puedo entender por qué estará enojada. Le dije que la quería. Le alabé exageradamente su peinado y su vestido (¿habré exagerado demasiado?) y le prometí ir a ver esa película romanticona ridícula que tenía ganas de ver. Aún así, ni bola. ¿Le habrá venido?. Voy a comprarle unos bombones y unas flores por las dudas”.

Ella pensaba: “Me compré zapatos nuevos y ni se fijó, y el muy boludo cree que lo arregla con flores y bombones”.

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Lindo caballito

El Toto no es muy hábil. No sirve para ningún deporte. Él es el que en un picadito te parte la pierna al medio y no le puedes decir nada, porque sabes que no lo hizo a propósito. Es el que tira la pelotita de paddle a la casa de al lado y el que se lastima la cara jugando una tocata.

Antes, cuando los apodos eran más básicos y, por ejemplo a Vázquez le decíamos “Pelota de Vázquez” o a Pamela le decíamos “Chu”, al Toto le decíamos “Ojota” (típico apodo de los inútiles), hasta que llegó Seba Seva con su ingenio y le puso “El Ambinútil”.

Hacía varios días que estábamos de vacaciones en El Rodeo y ya nos estábamos quedando sin ideas. Salimos a caminar un rato y nos encontramos con un puestito de alquiler de caballos. Éramos cuatro y quedaban cuatro caballos. Germán propuso:

— ¿Y si alquilamos unos caballitos?

Ante el embole vigente decidimos seguir su sugerencia.

Empezamos a pasear en los caballos hasta que el Toto empezó con los gritos de “¡Esperen, Esperen!”. Como era de imaginarse, se le había quedado el caballito pastando. Ante las patadas del Toto el caballo ponía su mejor cara de boludo. Por poco no miraba al cielo silbando.

Germán le cambió el caballo y en el acto se fue al galope. El Toto, en cambio, ni con caballo nuevo. En cuanto montó al caballo, el hijo de puta se echó. No había manera de levantarlo. Igualito a la gorda del Registro Civil a la hora del mate cocido.

Fuimos a pedirle al dueño del puestito que nos devolviera la plata, por lo menos la del Toto, entonces el tipo se levantó, se acercó al caballo echado con el Toto encima y le metió un latigazo en el orto. El caballo se levantó de golpe y empezó a correr desenfrenado. El Toto se empezó a desesperar. Tironeaba de las riendas y el caballo, como siempre, ni bola. Seguía corriendo al costado de la ruta acercándose vertiginosamente a un cartel de madera con patas de un metro de altura. Bajó la velocidad, pero siguió a paso firme. Se agachó y metió la cabeza debajo del cartel. Al Toto, el cartel le apretaba las piernas, porque el caballo siguió caminando hasta arrancarlo y arrastrarlo más de cincuenta metros.

Rodeamos al caballo y entre los tres, a durísimas penas, pudimos levantar el cartel cinco centímetros para que el Toto pudiera bajar.

Cuando tiramos el cartel al piso nos dimos con la leyenda. Éste rezaba:

“Señor Cabalgador: Por favor, ¡sea prudente!”.

Eso sí, el Toto para dibujar es bastante bueno.

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Mecanismo de defensa

Él la miraba en la mesa del frente. Bella como el atardecer en el mar. Imaginó que le hacía una seña y él se acercaba, tímido y desorientado, pero decidido.

Imaginaba que al acercarse él la miraría fijamente y ella se ruborizaría. Ella le preguntaría alguna tontería, como para romper el hielo y él, sin vueltas, le diría que es hermosa y la invitaría a un hotel. Lógicamente (es su imaginación y él se imagina lo que quiere) ella le diría que sí.

Irían en un taxi al hotel cuatro estrellas que tanto quería conocer. La desnudaría y le haría el amor apasionadamente dos veces. No, tres veces. Ella le diría que fue el mejor sexo de su vida y que quisiera volver a verlo.

— ¿Me estás escuchado? Le preguntó su esposa.

Si querida Respondió, volviendo de golpe a la dura realidad.

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Argentina a la cacerola

Incorpore en una olla bien profunda pampas, desiertos, playas (tener la precaución al quitarles el océano de dejarles un poco de mar), cordilleras (blancas, verdes y marrones), ríos, lagos, cataratas, jardines y valles. Asegúrese de que cada uno de los ingredientes sea de primera calidad y lo más bello posible.

Sazonar a gusto con distintas razas (negros, blancos, amarillos), credos (católicos, judíos, mormones, etc.) y nacionalidades (uff!).

Mezcle durante 100 años a fuego lento hasta que tome el color de un país que se cree maduro, agregando de a poco pizcas de corrupción.

Sin dejar de mezclar, aumente un poco el fuego y agregue trenes, vías, rutas y cemento. Tenga cuidado de no manchar de cemento toda la superficie de la mezcla.

Agregue fútbol, vino, ciencia y fanfarronería.

Mezcle durante 100 años más incorporando violencia, delincuencia, pobreza, demagogia y el resto de la corrupción (debería haberle sobrado bastante tras la primera incorporación).

Después de 200 años de cocción, apague el fuego y deje enfriar.

El enfriado puede llevar mucho tiempo debido a las altas temperaturas obtenidas durante la cocción. Tenga paciencia.

El banquete debe ser servido únicamente a inversores norteamericanos, españoles y brasileros, petroleros o banqueros, en platos finos acompañado de un buen malbec.

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