Maldito tornillito
—A la mierda, ¡qué difícil poner este tornillito! —Pero no entiendo para qué carajo lo sacaste de ahí. —Es que quería desarmarlo para limpiarlo y ahora no lo puedo poner. —A ver, dejame a mí. Después de quince minutos de inútil manipuleo. —Es imposible. No entiendo para qué carajo lo sacaste. —Me acabas de decir eso, y te acabo de decir que quería limpiarlo. — ¿Limpiar qué? Si está todo limpio. —No sé… eso. ¿Ves ese cosito de ahí atrás? —La verdad que no lo veo, sos medio maniática vos. —A ver, dame a mí. Después de quince minutos de inútil manipuleo. —Sostené de allá y levantalo un poquito. — ¿Así? —No, levantalo un poquito más y correlo para aquí. — ¿Ahí está bien? —Un poquito más. Ahí. ¡¡¡¡BIEEEEENNN!!!! — ¡Bien! Buenísimo. Por suerte zafamos. Después de diez minutos de estar sentados sin decirse una palabra. —Qué aburrimiento, ¿no? —Si. Esto es un embole. ¿Qué podemos arreglar?
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Deci que despues consiguen armarlo!!!
Conozco a mas de uno que desarmar todo, hace un quilombo, putea a medio mundo, saca tooooodas las herramientas,…..
Y ENCIMA NO ARMA NADA!!!!!
Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!