DESVIAR LOS RIOS.-
Gaby tenía problemas para dormir. Cada madrugada a las 3:00, cuando empezaban a cantar los gallos, se despertaba. ¿Si amanecía a las 5:00 o a las 6:00, porque los gallos cantaban a las 3:00?.
Intentó con Clonazepan, con cerveza, con vodka, con sexo,con leche chocolatada, con ejercicio, pero nada funcionó. Es cierto que no vivía en pleno Buenos Aires, pero……. ¿Qué hacían todos esos gallos cantando en Temperley?
Cansada, una noche se subió al techo y empezó a tirar piedras, los gallos no dejaron de cantar, alguien la vió, vino la policía. Negó todo, ¿quien iba a creer que una señora de 45 años se subía a los techos a apedrar a los vecinos?. Después pensó en envenenarlos, pero no sabia como entrar a los fondos sin que la vieran. También puso su casa en venta para mudarse a un depto pero no consigio comprador. Finalmente colocó la musica a todo volumen pero siguió escuchando a los gallos y por segunda vez vino la policia. Esta vez no le creyeron (se escuchaba claramente Pink Floyd, “Brilla tu Diamante Loco”, a todo volumen) y le dijeron que la proxima vez los iba a tener que acompañar.
-Siempre dicen eso cuando te quieren asustar; los acompaño, ¿y qué?- penso Gaby…. pero bajó la musica.
Decidida a ya no dormir más miraba tele al amanecer cuando apareció la solución. Riña de gallos. Fue a la veterinaria del barrio pero no había gallos, solo pollitos. Agarró el viejo Renault 12, tomó la ruta dos, se metio en tres o cuatro pueblitos y finalmete se consiguió 5 animales. No tenían espuelas para pelear. Compro un alambre grueso, hizo varias estrellas, les saco puntas y se los ató a las patas. Los puso frente a frente. No se pelearon. No les dio de comer 3 días y ahí empezaron a pelear. La cuestión es que ahora cantaban mas sus gallos que los de los demás. Fue a una imprenta e hizo carteles. “Riñas de Gallos 500 pesos para el ganador”. Llenó de anuncios las 10 manzanas que rodeaban su casa. Los primeros 2 dias no vino nadie, al tercero un chico de quince con un gallo tocó el timbre
-Es de mi abuelo, ¿si gana me da los quinientos?-.
-Si-.
-Y si pierdo-.
-Me como el gallo-.
Entraron al patio, Gaby habia hecho una especie de ring con cajones de frutas, le puso espuelas al gallo del chico y lo tiro con el suyo al ring. Su gallo le arrancó los ojos en dos minutos.
-Toma.- dijo Gaby, -te doy 100 pesos por la pelea, aunque hayas perdido, traeme mas gente y te sigo dando.
-A los diez dias ya habia matado 12 o 13 gallos. Todos habían perdido con los suyos. A la noche solo sus gallos cantaban. Espero dos o tres dia para reconfirmar eso les retorcio el pescuezo y se los comió.
Al otro dia llego la policia con uno de los carteles, alguien la habia denunciado. Pero ya no había pruebas. Le advirtieron que estaban prohibida las riñas de gallos.
-¿Y qué?- pensó, pero no dijo palabra.
Esa noche Gaby durmió sin gallos. Al tercer día uno volvió a cantar. Al cuarto dos; al quinto seis.
Ya se lo decía su abuela. No se pueden desviar los ríos.-