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” El Principito “

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CAPÍTULO VIII

Aprendí bien pronto a conocer mejor a esa flor. Siempre había habido en el planeta del principito flores muy simples, adornadas con una sola fila de pétalos, que ocupaban poco lugar y que no molestaban a nadie. Aparecían una mañana en el pasto, y luego se extinguían a la noche. Pero ésta había brotado un día de una semilla traída de no se sabe dónde, y el principito había vigilado muy de cerca esa ramita que no se parecía a las otras ramitas. Podría tratarse de un nuevo tipo de baobab. Pero el arbusto dejó pronto de crecer y comenzó a preparar una flor. El principito, que asistía a la instalación de un capullo enorme, sentía que de allí surgiría una aparición milagrosa, pero la flor no terminaba de prepararse para estar bella, al abrigo de su habitación verde. Elegía con cuidado sus colores. Se vestía lentamente, ajustaba sus pétalos uno por uno. No quería salir toda arrugada como las amapolas. No quería aparecer sino en pleno resplandor de su belleza. Y sí !. Era muy coqueta ! Su aseo misterioso había entonces durado días y días. Y he aquí que una mañana, justo a la hora de la salida del sol, se había mostrado.

Y ella, que había trabajado con tanta precisión, dijo bostezando:

- Ah! acabo de despertarme… Le pido perdón… Estoy todavía toda despeinada…

El principito, entonces, no pudo contener su admiración:

- Qué bella es usted !

- Verdad que sí -respondió dulcemente la flor-. Y nací al mismo tiempo que el sol..

.El principito comprendió que no era muy modesta, pero era tan conmovedora !

- Es la hora, creo, del desayuno -había agregado poco después-, tendría la bondad de pensar en mí…

Y el principito, todo turbado, buscando una regadera con agua fresca había atendido a la flor.

Así, ella lo había atormentado en seguida con su vanidad un poco tempestuosa. Un día, por ejemplo, hablando de sus cuatro espinas, le dijo al principito:

- Ya pueden venir, los tigres, con sus garras !

- No hay tigres en mi planeta -había objetado el principito-, y además los tigres no comen hierba.

- Yo no soy una hierba-, había respondido suavemente la flor.

- Discúlpeme…

- No temo en absoluto a los tigres, pero tengo horror a las corrientes de aire. No tendría usted una pantalla ?

“Horror a las corrientes de aire… no es muy afortunado, para una planta, había observado el principito. Esta flor es bien complicada…”

- A la noche me pondrá bajo un globo. Hace mucho frío en este lugar. Está mal acondicionado. Allá, de donde vengo…

Pero se interrumpió. Ella había venido en forma de semilla. No había podido conocer nada de otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender preparando una mentira tan ingenua, había tosido dos o tres veces para hacer sentir en falta al principito:

- Y esa pantalla ?…

- Iba a buscarla pero usted me hablaba !

Entonces ella había forzado su tos para infligirle de todos modos remordimientos.

Así el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudó de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia, y se volvió muy desdichado.

“Debería no haberla escuchado -me confió un día-, no hay que escuchar nunca a las flores. Hay que mirarlas y olerlas. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no sabía alegrarme con ella. Esa historia de garras, que me había irritado tanto, debería haberme enternecido…”

Me confió todavía:
“No supe entonces entender nada ! Debería haberla juzgado por los actos y no por las palabras. Me perfumaba y me iluminaba. Nunca debería haberme escapado ! Debería haber adivinado su ternura detrás de sus pobres artimañas. Las flores son tan contradictorias ! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.”

” FrAsEs CeLeBrEs De El PrInCiPiTo “

Las frases escritas por Antoine de Saint-Exupéry para “El Principito” hablan por sí solas, esconden muchos significados, son únicas e irremplazables, son un tesoro para quien las toma como propias y siempre, siempre, es bueno releerlas:

El Principito
  • “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”
    Fuente: Dedicatoria

  • “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”
    Fuente: Capítulo I

  • “Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
    Fuente: Capítulo II
  • “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
    Fuente: Capítulo III

  • “Pero nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.”
    Fuente: Capítulo IV

  • “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”
    Fuente: Capítulo IV.

  • “Es una cuestión de disciplina, – me decía más tarde el Principito -. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.”
    Fuente: Capítulo V
  • “Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”

  • “Es tan misterioso el país de las lágrimas…”
    Fuente: Capítulo VII

  • “No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
    Fuente: Capítulo VIII

  • “Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”.
    Fuente: Capítulo X
  • “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
    Fuente: Capítulo X

  • “Bebo para olvidar que soy un borracho”

  • “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”

  • “Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo”
  • “Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio.”

  • “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”

  • “Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.”

  • “Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.”
  • “Sólo se conocen bien las cosas que se domestican”

  • “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

  • “Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”

  • “Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”
  • “¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
    -Me sirve para ser rico.
    -¿Y de qué te sirve ser rico?
    -Me sirve para comprar más estrellas.”

  • “Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria”
    Fuente: Dialogo entre el Principito y el zorro

  • “Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

  • “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso”
  • “Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”

Siempre es tiempo de leer “El Principito”, aunque lo esencial es invisible a los ojos…

http://www.mazcue.com.ar/frases-celebres-el-principito/

http://www.agirregabiria.net/Principito/

“Nuestro espiritu continua” Dram Theater

¿De dónde venimos?

¿Por qué estamos aquí?

¿Dónde vamos?

¿Cuándo moriremos?

¿Qué yace más allá?

¿Qué yacía antes?

¿Está todo seguro en la vida?

Dicen que la vida es demasiado corta

El aquí y el ahora

Sólo tienes una oportunidad

Pero puede haber más

¿He vivido antes?

O puede ser esto todo lo que tengo …

… Si muero mañana

Estaré bien

Porque creo

Que después de que nos vayamos

Nuestro espíritu continúa …

… Solía temer a morir
Solía pensar que la muerte era el fin
Pero eso era antes
No me asustará nunca más
Sé que mi alma se reencarnará

… Puede que nunca encuentre todas las respuestas

Puede que nunca entienda por qué

Puede que nunca pruebe

Que sé que es verdad

Pero sé que todavía tengo que intentarlo …

… Solía temer a morir

Solía pensar que la muerte era el fin

Pero eso era antes

No me asustará nunca más

Sé que mi alma se reencarnará …

… Date prisa, se valiente

No llores en mi tumba

Porque no estoy ahí

Pero por favor no me dejes

Desaparecer de tu memoria …

… A salvo en la luz que me rodea
Libre del miedo y la pena
Mi dudosa mente
Me ha ayudado a encontrar
De nuevo el significado de mi vida
Victoria es real
Finalmente me siento
En paz con la chica de mis sueños
Y ahora que estoy aquí
Está perfectamente claro
Descubrí lo que significaba todo

… Solía temer a morir

Solía pensar que la muerte era el fin

Pero eso era antes

No me asustará nunca más

Sé que mi alma se reencarnará …

http://www.youtube.com/watch?v=W70LZxzp2js

” La Pachamama – Eduardo Galeano “

Hoy a las 11:10

En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la Tierra y el tiempo.

Se enoja la tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla.

Cuando ella tiene sed, rompe la vasija y las derrama.

A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre la flores para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados.

La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje.

Desde abajo de la tierra, los muertos la florecen.

 EdUaRdO GaLeAnO

" EdUaRdO GaLeAnO "

” AnToNiN ArTaUd “

“ No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte / Y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos. / EL DEBER / digo bien / EL DEBER / del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro, / una revista de los que ya nunca saldrá, sino al contrario salir afuera / para sacudir / para atacar / al espíritu publico / si no / ¿para qué sirve? / ¿y para qué nació? ”

El Primer Manifiesto del Teatro de la Crueldad(*) se publica en el año 1932 en la revista “Nouvelle Reveu Francaise”. La dirección de la revista estaba a cargo del poeta Paul Valéry, el escritor André Gide y Jean Paulhan. Precisamente en una carta dirigida a este último Artaud especifica el concepto de Crueldad:

“ Querido J. Paulhan:

La crueldad es sobre todo necesidad y rigor. La decisión implacable e irreversible de transformar al hombre en un ser lúcido. De esta lucidez nace el nuevo teatro. Todo nacimiento implica también una muerte. Para dar origen a mi “crueldad” será necesario cometer un asesinato. Hay que asesinar al padre de la ineficacia en el teatro: el poder de la palabra y del texto. El texto es el dios todopoderoso que no le permite al verdadero teatro nacer. Al atentar contra la palabra, atentamos contra nosotros mismos. Hasta ahora, es el lenguaje verbal aquello que nos permite comprender al mundo. Y lo comprendemos mal. Al asesinar al lenguaje verbal, estamos asesinando al padre de todas nuestras confusiones. Por fin seremos libres. Esto vale no sólo para el teatro. Seremos hombres libres en todo aspecto de nuestra vida.”

http://www.youtube.com/watch?v=SjA9OEs0bss

El ombligo de los limbos

Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que

mostrar mi espíritu.

La vida es un consumirse en preguntas.

No concibo la obra como separada de la vida.

No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu

separado de sí mismo.

Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una

de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mi.

Me reconozco tanto en una carta escrita para explicar el encogimiento

íntimo de mi ser y la castración insensata de mi vida, como

en un ensayo exterior a mí mismo, y que aparece en mí como un

engendro indiferente de mi espíritu.

Sufro que el Espíritu no esté en la vida y que la vida no

esté en el Espíritu, sufro del Espíritu-órgano,

del Espíritu-traducción, o del

Espíritu-intimidación-de-las-cosas para hacerlas entrar en el

Espíritu.

Yo pongo este libro suspendido en la vida, deseo que sea mordido por las

cosas exteriores y antes que nada por todos los sobresaltos en acecho,

todas las oscilaciones de mi yo por venir.

Todas estas páginas se arrastran como témpanos en el

espíritu. Disculpen mi absoluta libertad. Me rehuso a hacer

diferencias entre cada uno de los minutos de mí mismo. No reconozco

el espíritu planificado.

Es necesario terminar con el Espíritu como con la literatura. Digo

que el Espíritu y la vida se comunican en todos lo grados. Yo

quisiera hacer un libro que trastorne a los hombres, que sea como una

puerta abierta y que los conduzca donde ellos no habrían

jamás consentido llegar, simplemente una puerta enfrentada a la

realidad.

Y esto no es un prefacio de un libro como no lo son los poemas que lo

jalonan ni la enumeración de todas las furias del malestar.

Esto no es más que un témpano mal tragado.

Texto Surrealista

Publicado en “La Révolution Surréaliste”, Nº 2 (1925)

El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.

” AnToNiN ArTaUd ”

(Marsella, 1896 – Ivry-sur-Seine, 1948) Poeta, ensayista, actor y director de teatro francés, fundador del teatro de la crueldad. En 1910 publicó sus primeros versos bajo el seudónimo de Louis des Attides. Terminó sus estudios en 1914 y al año siguiente ingresó en una clínica mental en la Rouguière, cerca de Marsella, por padecer fuertes dolores de cabeza crónicos originados a partir de una grave meningitis que sufrió a la edad de cinco años.

En 1920 sus padres lo llevaron a París y conoció al psiquiatra Edouard Toulouse, fundador de la revista científico-literaria Demain, para la cual escribió y trabajó como secretario de redacción. Posteriormente estudió actuación en el Théâtre de l’Oeuvre bajo la dirección de Lugné-Poe, y luego se vinculó con Charles Dullin, que acababa de fundar el Théâtre de l´Atelier, en el que participó como actor y realizador.

En 1923 entró en contacto con R. Desnos y A. Breton, y se adhirió de inmediato a los principios del grupo surrealista, convirtiéndose en uno de sus principales miembros. Dirigió la “Central de Investigaciones surrealistas” y participó activamente en la revista La Révolution Surréaliste hasta su ruptura con Breton en 1926, época en que fue expulsado del movimiento junto a P. Soupault, acusados de “desviacionismo literario”.

Con Roger Vitrac y Robert Aron, fundó el Teatro Alfred Jarry, que entre 1926 y 1930 realizó producciones experimentales como su obra Vientre quemado o la madre loca (1927); y participó, como actor cinematográfico, en las películas Napoleón (1927), de Abel Gance, y La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl T. Dreyer.

En 1932 escribió Teatro de la crueldad, manifiesto publicado por la Nouvelle Revue Française en su número 229, donde afirmó las bases de lo que posteriormente será El teatro y su doble (1938), su principal obra crítica, y que junto a Ubu rey, de Jarry, representa la síntesis del drama vanguardista del siglo XX. En su teoría, le asigna al teatro la función de destruir los valores culturales artificiales, impuestos por siglos de dogmatismo racionalista, y propone volver al ritual primitivo para reflejar la verdadera realidad del alma humana y las condiciones en que vive: “el drama de crueldad”.

Entretanto había publicado una colección de ensayos, una novela (Le Moine, 1931) y Heliogábalo o El anarquista coronado (1934). El estreno de su tragedia Los Cenci, inspirada en Stendhal y en Shelley, constituyó un rotundo fracaso (1935) y determinó en el autor el abandono definitivo del teatro. En 1936 se embarcó a México, donde dio una serie de conferencias para luego convivir durante meses con los indios tarahumaras, de cuya experiencia data un conjunto de artículos y notas que dio origen a Viaje al país de los tarahumaras. Volvió a la patria y en 1937, ya con la salud muy quebrantada, hizo un viaje a Irlanda; su extremada pobreza le obligó a abandonar Dublín al poco tiempo. Durante el viaje de regreso sufrió un acceso de locura y, desembarcado en Le Havre, fue internado en el asilo de esta ciudad (1937).

De ahí arranca el penoso calvario del autor: sucesivamente trasladado a varios asilos, fue a parar por fin a Rodez (Aveyron), donde permaneció hasta 1946. Tras diez años de internamiento, lo encontramos de nuevo en París; allí pudo darse cuenta de que no era un desconocido. En efecto, en 1938 había visto la luz una colección de sus ensayos sobre teatro bajo el título de El teatro y su doble, obra cuyo éxito perduraba todavía. La aparición de sus Lettres de Rodez (1946) aumentó aún su prestigio.

Alentado por la viva simpatía de que es objeto, Artaud da a las prensas su gran libro Van Gogh, el suicidado por la sociedad (1947). A continuación vieron la luz diversos textos, en su mayoría publicados después de la muerte del autor: Artaud le Momo, Ci-Git, Vie et Mort de Satan le Feu y Para acabar de una vez con el juicio de Dios (1948). Poeta maldito en toda la acepción de la palabra, Antonin Artaud ganó en cierta manera la inmortalidad con su resistencia al mundo exterior. Visionario cuyos textos queman como el vitriolo, su humanidad está por encima de su obra; ésta hace pensar en los fragmentos de una tragedia perdida.

Autoretrato

ALEJANDRO DOLINA: “EL CORSO TRISTE DE LA CALLE CARACAS” (A la vuelta de mi casa…)

Según una difundida leyenda, el Carnaval fue alguna vez una fiesta popular, con personas disfrazadas, musica, baile, bromas y murgas. En verdad, cuesta creer semejante cosa. Como quiera que sea, la legendaria gesta ha muerto ya. Sin embargo, como silenciosas habitaciones vacías, han quedado ciertas fechas del almanaque a las que la terquedad general insiste en adjudicar la condición de carnavalesca. Esos días son utilizados no ya para festejar sino más bien para reflexionar y añorar la ausencia de la fiesta. Se trata, según se ve, de un curioso destino: pasar del entusiasmo a la nostalgia, de la pasión a la meditación, de la alegría a la tristeza. Muchos espíritus taciturnos se solazan con este estado de cosas y afirman que la farra y el desenfreno de otras épocas fueron apenas un paso previo e inevitable, cuyo noble fin se cumple ahora, en el ejercicio del recuerdo.
Los Hombres Sensibles de Flores simpatizaban en cierto modo con este criterio. Para ellos el Carnaval no solamente servía para seducir señoritas en las milongas sino también para pensar en el paso del tiempo.
Puede afirmarse sin caer en el infundio que esta ilustre manga de atorrantes jamás consiguio entender el sentido de los Carnavales.
Manuel Mandeb pensaba que las gentes se ponían contentas en virtud de algún suceso que todos conocían menos él. Sus amigos padecían un desconcierto de la misma clase.
Esto puede explicar la extraña conducta de los Hombres Sensibles en los corsos y en los bailes.
Durante un rato hacían fuerza para sentirse alegres: bailaban, comían chorizos, se ponían caretas, hablaban con voz finita y mojaban a las damas con pomos de colores. Después comprendían que todo aquello era inútil y entonces se iban a otros bailes, discutían con los mozos, miraban las orquestas, evocaban antiguos Carnavales y cantaban el tango Siga el Corso. Ya en la madrugada maldecían el Carnaval, se estacionaban en las esquinas desoladas y se burlaban de los caminantes que volvían a sus casas.
Pero una tarde de verano Manuel Mandeb tuvo una inspiración genial. Se le ocurrió organizar todos los años el Corso Triste de la Calle Caracas.
Se trataba de una idea interesante: Mandeb pensaba que en los Carnavales vulgares todos disimulaban la tristeza disfrazándose de personas alegres. Su proyecto consistía en adoptar disfraces y actitudes melancólicas para ver si detrás de ellos se instalaba la alegría.
“Si bajo la sonora risa del payaso se adivina siempre una lágrima, es posible que encontremos una sonrisa si sacamos nuestras caretas de víctimas”
Si el propósito de Mandeb fue lograr un clima de pesadumbre, hay que decir que lo consiguió. El Corso Triste de la Calle Caracas era francamente tenebroso. Todas las luces estaban apagadas. Los asistentes deambulaban como sombras fingiendo toda clase de sufrimientos.
Las murgas entonaban canciones trágicas y tangos de Agustín Magaldi.
Los disfraces eran lastimosos: de condenado a muerte, de novia abandonada, de jugador expulsado, de deudor hipotecario, de vendedor de libros y de intoxicado.
Con el tiempo el Corso Triste se fue haciendo más ambicioso y complejo.
Jorge Allen, el poeta, empezó a escribir versos murgueros con pretensión literaria.

“Si parliamo’ del destino

bororom bobom bobom…

¿Quién conoce su camino?

Bororom borom borom….

Nadie puede contra la suerte

la última carta es la de la muerte

borobobom bombom

borobobom bombom.”

Los muchachos tristes de otros barrios se acercaron poco a poco y pronto circularon carrozas de hojas secas y automóviles con las ventanillas cerradas.
En el tercer año, se constituyó un jurado y se realizaron concursos y torneos.
Las comparsas se sacaban chispas para ver cuál era la más deprimente. Los Lonyipietros del Desengaño, los Decrépitos del Mañana y Chispazos de Soledad fueron las agrupaciones más renombradas.
Las reinas del corso eran bellísismas, pero inaccesibles y perversas. El premio anual de máscara suelta lo ganó siempre el mismo individuo Hablamos -desde luego- del célebre actor Eladio del Prado, quien no tenía rival en la técnica de la caracterización.
Sus primeros disfraces fueron sencillos. Una noche apareció disfrazado de esclavo persa y todos se condolían al ver su espalda surcada de latigazos y su cuerpo encorvado bajo el peso de enormes cadenas.
Después, sus creaciones fueron más complejas. Un domingo fue cíclope y a la mañana siguiente revolucionó todo el barrio buscando el ojo que se había sacado. Fue también mendigo escocés y la gente lloraba al verlo soportar la nieve de Glasgow en la Calle Caracas.
Cuentan que Del Prado, entusiasmado por sus éxitos, resolvió seguir con sus disfraces durante todo el año. Dicen que su destreza crecía junto con su crueldad.
Una noche de invierno, los Hombres Sensibles saltaron de alegría al ver reaparecer al Tonio Berardi, el pibe que murió en Paris. Organizaron una gran fiesta, y en el momento en que alzaban las copas para celebrar la resurección, Del Prado se sacó el guardapolvo, se lavó las rodillas, volvió a poner cara de persona mayor y apareció tal cual era. El ruso Salzman estuvo dos semanas en cama y Jorge Allen casi se queda tartamudo.
EL último Carnaval del Corso Triste, Eladio Del Prado se disfrazó para siempre de recuerdo y nadie volvió a verlo por el barrio del Angel Gris.
La comisión organizadora del Corso pronto advirtió que la creación de Mandeb tenía interesantes posibilidades económicas. Esto resulta un poco sorprendente si se recuerda la nula capacidad de los Hombres Sensibles para los negocios. De cualquier manera, es un hecho que durante largos años los muchachos del Angel Gris vendieron papel picado. Emplearon la conocida técnica que ha enriquecido a tantos mercaderes: en la primera jornada las bolsitas estaban llenas de papelitos brillantes e inmaculados. Cuando terminaba la fiesta, barrían el piso y volvían a embolsar el papel. Noche tras noche, el producto se ensuciaba y envilecía, hasta que en la muerte del Carnaval las bolsitas estaban llenas de tierra, tapitas de cerveza, caramelos empezados y otras porquerías. Algunos memoriosos creen reconocer todavía hoy en los bailes de Villa del Parque, restos del papel picado primogenio que se vendía en el Corso Triste.
Para contribuir a la pesadumbre de la concurrencia, Mandeb vendía pomos llenos de lágrimas que -si ha de creerse a sus detractores- falsificaba con agua y sal.
Los Refutadores de Leyendas, en su carácter de comparsa racionalista, solían acercarse a la fiesta de la calle Caracas para buscar camorra. Todos recuerdan sus afinados pregones:

“Los Refutadores

señoras, señores,

llegan con sus ritmos

y sus silogismos.

Los desafinados

a exponer sus ilusiones

y a confrontarlas

con nuestras refutaciones…”

Las olímpicas razones de la murga encontraban muchas veces contundente respuesta y dentro de un clima polémico y agudo, solían armarse formidables peleas que -por cierto- daban lustre y renombre al Corso Triste.

Año tras año, los Carnavales de la calle Caracas fueron poniéndose más divertidos. Naturalmente, esto provocó su decadencia.

Los Hombres Sensibles de Flores, al observar el jolgorio, comprendían que el proyecto inicial iba camino del fracaso.

La sobria melancolía de los primeros tiempos iba dando paso a sonrisas complacientes cuando no a risotadas sin freno.

¡Ah! -se lamentaban- ¡Carnavales eran los de antes!

Y entonces contaban anécdotas de los corsos de antaño, austeros y silenciosos, comparándolos con la insoportable algarabía que tenían ante sus ojos.

Pero en realidad la verdadera esencia del fracaso hay que buscarla por otros rumbos.

Como ya se ha dicho, lo que buscaban Mandeb y sus amigos era un dejo de alegría que debía aparecer al quitarse la máscara trágica.

Y lo cierto es que nunca encontraron tal cosa.

Cada vez que -con toda ilusión- abandonaban sus disfraces de atormentados, encontraban debajo nuevos tormentos que, para peor, eran reales.

Por eso, comprendiendo que la dicha no estaba en el Carnaval y quizás en ninguna parte, los Hombres Sensibles disolvieron para siempre el Corso Triste de la Calle Caracas.

Hoy, cuando la fama de los muchachos del Angel Gris ya encontró su tumba en los vientos de la estación Flores, hay -aunque pocos lo adivinen- centenares de corsos tristes. Y son mucho más tristes que el de la calle Caracas, pues su tristeza es involuntaria y su propósito es la alegría.

Tal vez ha llegado el momento de comprender que los criollos no hemos nacido para ciertas fantochadas. Que se rían los brasileños. Tengamos, eso sí, fiestas y reuniones populares. Pero no dejemos de ser quienes somos. Si nuestra extraña condición nos ha hecho comprender el sentido adverso del mundo, agrupémonos para ayudarnos amistosamente a soportar la adversidad.

A lo mejor, los Carnavales de antaño, tan añorados por los animadores de la radio, no eran mas que eso: una reunión de gente triste que buscaba consuelo.

http://www.alejandrodolina.com.ar/

” GARZON, por Eduardo Galeano “

Hoy a las 8:36

El juez Baltasar Garzón se sienta ahora en el banquillo de los acusados. El ha amenazado la impunidad de los ladrones de los fondos públicos y ha perturbado la paz de los ladrones de la memoria colectiva.

El Tribunal Supremo, cumbre del sistema judicial español, no disimula su decisión de condenarlo. De los quince miembros de este tribunal, diez han llegado a sus cargos jurando fidelidad al Generalísimo Franco. Y no lo olvidan, para que no se diga que ellos niegan el derecho de recordar.

¿Hasta cuándo la Justicia seguirá persiguiendo a los justos? ¿Hasta cuándo la Justicia seguirá siendo injusta?

Héctor Tizón, que mucho sabe de historia y de Justicia, suele advertir que la Justicia condenó a Sócrates y a Jesús, que fueron los dos hombres más justos de toda la historia de la humanidad.

” ViCeNtE ZiTo LeMa “

viernes 26 de junio de 2009

PASION POR LA JUSTICIA

En memoria de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki;
hermosos luchadores sociales, jóvenes acribillados a balazos
por una partida policial de la Provincia de Buenos Aires,
el 26 de junio de 2002, durante la violenta represión
organizada y amparada por el Poder en el Puente Pueyrredón,
y que culminara como tragedia en la estación de tren de Avellaneda.

Cuando vio a las humildes mariposas del bañado

Con sus alas clavadas y quemadas

En el altar de todos los días

Más que clamar a los dioses por justicia

O derramar nuevas lagrimas sobre los valles agotados del lamento

Quiso ser justo

Las puertas de cristal del paraíso están cerradas

Ni siquiera piedad tendrán las mariposas, se dijo

En un tiempo donde los cielos son una tierra sin luz, baldía

Y las flores del amor se pudren antes de nacer

En los bordes de las tumbas…

Quiso ser justo y ningún ángel ciego le entregó su espada

Ningún héroe antiguo le susurró secretos; ningún viento

Cálido y venturoso acaricio las velas de su navío…

A mordiscones, entre gritos de pecho desnudo y gomas quemadas

para el vuelo de los cuervos

Apenas empuñando un palo y el pañuelo palestino

Debajo de los ojos que ardían

En el grueso mar de las desdichas

Inició su odisea…

Mientras su vida navegaba sobre la cresta de las olas

Supo que hay una ciudad en las colinas de la riqueza

Donde los cuerpos devoran a los cuerpos como si fueran de oro…

Y que otra ciudad crece y crece en las espaldas de la basura

Y allí las almas lloran a las almas como si fueran el pan de dios…

Quiso ser justo y recorrió la muralla que separa las ciudades

Supo que las murallas de piedras son pasiones tristes

Y la última piedra es el silencio

Supo que las bocas del silencio jamás besan

Y que el pecado de la pobreza se paga con la muerte…

Una noche de tormenta con furiosos destellos azules

Soñó que la diosa justicia – Temis, la madre

de las parcas, la llamaban –,

Se alzaba desde el fondo de las aguas y se escurría

Como un pez de sol entre sus sábanas frías…

Se arrimó al fuego, buscaba un abrazo. Ella se negó, con risas.

Sintió el desprecio como si fuera un gato de porcelana

Solo puedes mirarme y desearme. Mi dueño es la ley,

y el dueño de la ley es el poder, que tiene un dueño…

la muerte, que violó a mi madre, para que

yo naciera, dijo ella, y su voz de infante

pareció la seda del alba

cuando la rasga un relámpago…

Y se fue de su vida como se fue del sueño

Desnuda y ajena, igual que cuando llegó…

A caballo de la eternidad…

Abrió sus ojos en la oscuridad de una cueva de diamantes…

Detrás de los pinos tardíos el desierto se movía

Más rápido que el viento y tan frágil

Como una bailarina

Y más lejos, donde la mirada se termina entre crespones de niebla

Pudo leer el anuncio del alba: ya llega la estrella matutina…

La justicia se ofende con las pasiones, dijo, casi a gritos

hechizado por la luz, aún sin decidirse

entre el rojo y los celestes que abundaban…

Acaso el terror le haya secado los labios, dijo, más calmo

La justicia cierra su culo sobre la riqueza

y se pavonea con aires de ninfa, dijo, y se rió

como ríen los muchachos en el barrio…

Vio mil potros sudorosos al galope por las pampas y pensó

otra vez en la justicia…

Su belleza huele a cadáver pero ella no lo sabe…

Nació muerta en un tiempo de esclavos, dijo al fin,

con tristeza y agotó su cigarrillo

como quien agota la paciencia en los filos del aire…

Quiso ser justo. Volvió a su navío. A su viaje

Entre las aguas de la miseria y los barros

Del dolor que se eterniza y se muestra

Al desnudo y tan natural como la noche más noche

Donde ni siquiera brilla el consuelo de la luna…

Quiso ser justo. Allí estaban las fábricas cerradas,

Las escuelas caídas como hojas del peor invierno, ayer doradas,

Y los hospitales con sus madres y sus niños en colas infinitas

Que poco alivian los rezos y las maldiciones

Allí estaban la prostitución y el pegamento

para las criaturas que cruzan la puerta del infierno

Allí, bajo las ramas raquíticas y las ochavas mojadas

se veían los colchones de jirones, de fantasmas,

para que los viejos entre toses y gargajos

amarillos tengan el último de los sueños negros…

Quiso ser justo y abrió su corazón a todas las lluvias…

Con la inocencia del recién nacido

Era el fervor de quien decide mover el mundo

Día tras día… hora por hora…

Hasta lograr con sus manos el milagro…

Quiso ser justo allí donde lo justo escasea como los lirios en el potrero

Eligió por puerto un barrio donde sólo abundan los caminos

Que llevan al cementerio

Trabajó duro en la bloquera (lo más duro fue organizarla)

Trabajó duro levantando la salita de salud y la biblioteca

Trabajó duro moviendo las conciencias

En el pueblerío duro del sur

Quiso ser justo: o sea que su acción diera sentido

a la idea primigenia de la vida,

la que mueve las almas y los sueños;

o sea darle finalidad de bien común

a la reproducción material de la existencia,

para que el gozo de lo creado

detrás de la necesidad,

en pos de la belleza,

no lo pervierta el valor de cambio,

tampoco lo espante la usura;

Y más aún: que la igualdad en las dichas

de la vida resulte la más dicha,

en el viaje de los cuerpos amorosos

que trepan a sus navíos…

Quiso ser justo y cuando el hambre no tuvo respuesta

Recogió piedras para acompañar las palabras – y las palabras

fueron más limpias y más sonoras –

Y cortó las calles, las rutas y los puentes

para no cortar

el dulce hilo de la vida

Y sonrió con la bella arrogancia del justo: no somos

elefantes para morir en soledad, dijo

Aunque cierren los ojos y nos desprecien, aquí estamos…

Aunque nos declaren la guerra seguimos en el viaje, dijo

Y junto a sus compañeros del barrio que cuidaban su navío

Alzó sus manos con palos hacia el cielo

Como si fueran la corona triunfante de la tierra…

Esa mañana como nunca la gente del reclamo a flor de piel estaba allí

con tantas cicatrices como mil colores

Sobre los cuerpos sin artificio

También como nunca las fuerzas del poder los esperaban,

Arteros en lo suyo,

Preparados para una guerra en el espacio

Quiso ser justo entre los justos

Rabioso, con toda la espuma del amanecer

Amenazante, listo para pisotear la cabeza del monstruo

Otra vez la historia se obstinó en mostrar

Que las armas en manos del poder

Pueden más que los corazones desarmados…

Quiso ser justo entre los justos

Ayudó como pudo en el desorden de la retirada

Cuidó a los más desesperados

Dio aliento al que sufría las heridas (eran balas de goma

y después de plomo)

Siguió siendo justo con ojos desencajados

Por los gases y las visiones del dolor

Ardía, era muy joven, no había bebido los alegres vinos

en la noche de bodas,

Sintió que vivía las vísperas del adiós

Estaba marcado y lo perseguían

Apenas tuvo tiempo de tomar la mano del compañero en agonías

No es bueno que muera en soledad…

Es necesario que alguien sostenga su mirada…

Es justo morir a su lado, acaso dijo…

… Dio su espalda a la partida de asesinos

Los tiros fueron muchos y sintió que una nube de brazos

lo subían otra vez a su navío

Y mientras los vientos y las aguas lo llevaban del este hacia el oeste

Vio como las rojas y amarillas, humildes mariposas del bañado

Nunca antes tan brillantes

Rompían con sus alas

Las puertas de cristal del paraíso…

VICENTE ZITO LEMA

“KaYlA” PoR ChErRy

… “Marc Ryden” …

Oh Kayla, donde has terminado
Te siento viva en ese cajón
La tierra quiere escupirte de su garganta
Oh, mi Kayla
Los gusanos son indignos de tu carne
De la grava y la piedra
Ellos te esconden
Y te añoro, Kayla
Recuerdo tus labios azules
Tu mano extendida
Aquel final inapropiado, que vi en tus ojos
La pistola. Mi mano…
Dime Kayla ¿cuántos colores viste
Cuántos giros diste
Antes de alejarte?
Te busqué, mi Kayla, juro que vencí el dolor
Y te busqué…
Y aunque arañes la madera en tu eterna noche
Y tus manos se cubran de llagas
Nadie va a escucharte
Entonces voy a ir por vos
Esta madrugada
Voy a arrancarte de las antiguas entrañas
Y entre montones de tierra
Voy a abrazarte una y otra vez
Que bella estas, mi Kayla
Tu pelo fino
Tu cuerpo azul
Quizás mi sangre te sirva de abrigo
¿qué dices Kayla?
Voy a quedarme contigo
Hasta que el sol salga
Y los guardias despierten de su sueño

Cherry

No se que flashie o__O

… “Marc Ryden” …