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Jorge Coscia “Hay que politizar la cultura”

31-05-2010

El actual secretario de Cultura de la Nación se descubre a través de sus respuestas como ferviente peronista. Y?caracteriza al actual Gobierno como de un desarrollismo novedoso que tiene también al Estado como agente inversor.

Jorge Coscia

Por Federico Bernal
Jorge Coscia se define como un peronista de la Izquierda Nacional y se identifica con las figuras de Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos y Juan Domingo Perón. Ser de la Izquierda Nacional implica para él portar una de las mejores y más ricas visiones de la historia, visiones nacidas fundamentalmente de la pluma de Jorge Abelardo Ramos.

Al igual que en otras grandes encrucijadas de la historia argentina, la Izquierda Nacional avanza codo a codo y amalgamada con el peronismo histórico. No es casualidad, por tanto, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haya designado al frente de la estratégica cartera de cultura de la Nación al más lúcido exponente de la corriente política e ideológica fundada por Ramos. De la trascendencia objetiva que dicha unión de fuerzas representa al interés nacional, “populista” y unasurino, basta con leer las solapadas advertencias que el diario La Nación publica de las hábiles manos de Beatriz Sarlo y Jorge Fernández Díaz.

Revolución de Mayo

–¿Qué fue la Revolución de Mayo?

–Fue el primer intento de autonomía política de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Y digo Provincias Unidas, porque si bien se dio en la ciudad de Buenos Aires, inmediatamente se proyectó geopolíticamente sobre el Alto Perú, Paraguay y Uruguay. En realidad hacia toda Sudamérica. Recordemos que la avanzada jacobina de Castelli sobre el Alto Perú buscaba expandir ese espíritu de autonomía. A propósito, yo siempre elogio el pragmatismo. El pragmatismo tiene mala fama, pero la verdad es que la política también es negociar con la realidad. Y los hombres de la Revolución de Mayo negociaron con la realidad: aprovecharon la ausencia de Fernando VII y propusieron juntas como en España. Luego Manuel Belgrano les da a los sudamericanos de las Provincias Unidas una bandera con los colores de la familia Borbón, no sólo los del cielo, como refiere la historia oficial. En todo este proceso hay una suerte de saludable negociación con la realidad, obviamente, hasta el retorno de Fernando VII. El monarca regresa, muestra los dientes y nos obliga a declarar la Independencia.

–¿Existían distintas tendencias político-ideológicas en 1810? ¿Con cuál se identifica?

–Existían dos partidos: el patriota y el español. Dentro del primero había distintas fuerzas que eran complejas de definir y de simplificar. Por ejemplo, decir que Moreno era el bueno y Saavedra el malo es para mí una gran simplificación. En Moreno lo progresivo era el jacobinismo revolucionario, el espíritu heredado de la Revolución Francesa. Moreno era muy interesante como fenómeno político, una característica que se expresa en el Plan de Operaciones. Pero también es justo reconocer en Saavedra una mayor pertenencia y una mayor visión. Algo así como un embrión de federalismo. Saavedra nació en Bolivia, mejor dicho, en el Alto Perú (no se llamaba Bolivia porque Bolívar ni siquiera había empezado la campaña libertadora). Pero al promediar los primeros años de la Revolución de Mayo, los dos grandes derrotados son Moreno y Saavedra, y con ellos, las mejores banderas que a su modo cada uno de ellos expresaban. De todas formas, a mí me gusta más el espíritu jacobino de Moreno. Tampoco puedo dejar de señalar a Castelli, un hombre apasionante. Ahora bien: creo que todos ellos portaron el defecto de las vanguardias, que a veces se transforman un poco en patrullas perdidas.

–¿Qué opinión tiene del primer programa político-económico de gobierno que tuvo la Argentina? (Me refiero al Plan de Operaciones de Mariano Moreno y Manuel Belgrano.)

–Muy revolucionario, de avanzada. Expresa el jacobinismo de Mariano Moreno. Al respecto, podemos decir que cumplimos doscientos años intentando instalar un proyecto verdaderamente revolucionario, de autonomía. Y en este sentido, creo que eso fue la esencia de la Revolución de Mayo: instalar un proyecto de país, proyecto que entonces fue sintetizado en el Plan de Operaciones.

–“La riqueza real de un Estado es el más grande grado de independencia en que está de los otros para sus necesidades, y el mayor sobrante que tiene para exportar.” Lo escribió Manuel Belgrano en el Correo de Comercio de Buenos Aires en septiembre de 1810. ¿Coincide con esta afirmación?

–Está escrita de un modo muy de la época. Pero coincido, sí, porque entiendo que plantea la autonomía económica y también porque al decir que debe exportarse lo que sobra, quiere decir que el mercado interno es la prioridad. Esta frase habla de la lucidez de Belgrano. Un hombre que en su campaña al Alto Perú conoce como pocos la realidad de la América profunda. Así es como va logrando una síntesis única: incorpora cierta religiosidad (la tradición católica) a la lucha independentista, a la vez que plantea la posibilidad de un rey inca. Belgrano implica para mí los primeros intentos de nacionalización del proyecto revolucionario.

Siglo XIX


–¿Con qué referentes políticos o estadistas argentinos del siglo XIX se identifica?

–San Martín, Belgrano y Manuel Dorrego. También con una parte de Alberdi, y de Rosas, claro. Otros hombres memorables, verdaderos héroes, fueron Chacho Peñaloza y Felipe Varela, los últimos caudillos que resistieron el embate mitrista, héroes con un nivel de conciencia política sorprendente.

–¿Y con qué referentes políticos o estadistas no argentinos de este mismo siglo se identifica?

–Por supuesto que con Canning, no. Simón Bolívar, en primer término. En realidad, me gusta mucho el tándem Manuela Sáenz y Bolívar. Morazán, también. Mencionaría a Artigas, pero no entra en esta categoría porque lo considero un argentino oriental.

–¿Cuáles serían las causas por las que las Provincias Unidas del Río de la Plata perdieron parte de su territorio original, como el Alto Perú, la Banda Oriental, etcétera?

–La causa interna: la falta de patriotismo y de conciencia nacional de las elites de la ciudad de Buenos Aires. Por el egoísmo de la aristocracia porteña y del partido político porteñista. La causa externa: en el caso del Uruguay, por la tremenda presión del imperio esclavista brasilero y del imperio británico. Fundamentalmente de este último, que crea el “algodón entre dos cristales” con la intermediación de Ponsomby. Este funcionario fue también el artífice de la creación de Bélgica, el “algodón entre los cristales” de Francia y Alemania.

–¿Por qué cree usted que fracasó el plan sanmartiniano-bolivariano?

–Creo que fracasó por muchas razones. La principal, porque son derrotados por los proyectos mezquinos de las aristocracias y las elites de las factorías, del monocultivo y del comercio de las ciudades como Buenos Aires, Santiago, etcétera. El caso de Bolívar es un ejemplo emblemático. Él es traicionado por una imposición de intereses mezquinos y derrotado por la fuerza centrífuga ejercida por los intereses más egoístas de cada una de las regiones donde actuó. Otra de las razones: los muy buenos oficios y la tremenda inteligencia de la política imperial británica.

–“El federalismo nació como la oposición del interior a la apropiación de la aduana por parte de la ciudad de Buenos Aires y el rechazo a la imposición de políticas económicas librecambistas por parte de esa misma ciudad.” ¿Está de acuerdo?

–Sí. El federalismo nace como pulseada frente al egoísmo porteño y a todos los intentos de la ciudad de Buenos Aires de generar una Constitución unitaria o, si se prefiere, una Constitución federal pero mutilada. Mientras pudieron, las provincias resistieron la hegemonía de la ciudad-puerto, que no fue ni más ni menos que la hegemonía de su clase comerciante.

–El fundador del Partido Socialista, Juan B. Justo, opinaba que las montoneras del siglo XIX “eran el pueblo de la campaña levantando contra los señores de las ciudades [y que] pretendían paralizar el desarrollo económico del país y mantenerlo en un estancamiento imposible” (La Teoría de la Historia y la Política Argentina). ¿Coincide con esta definición?

–No, en absoluto. Yo disiento con toda la visión historiográfica del llamado socialismo cipayo, una visión que abrevó de Mitre como matriz historiográfica, autocondenándose así a la incomprensión de la cuestión nacional. Esto desembocó en la pérdida de toda posibilidad de tener una representatividad en la cuestión social que tanto animaba a los partidos socialistas.

–¿Cómo explica que un socialista, más aún siendo el fundador del Partido Socialista, piense así?

–Porque en realidad el socialismo argentino nace europeizado. Tuvo desde sus orígenes una gran dificultad para entender la cuestión esencial de nuestro pueblo, que no es la misma que la cuestión europea. O sea, en nuestro país el capitalismo no llegó a los mismos niveles de desarrollo. Y por tanto, la contradicción esencial en nuestros países pasaba por la disyuntiva de ser colonias o dejar de serlo, de ser dependientes o independientes. El eje de nuestra cuestión es la cuestión nacional. Entonces, un socialista podía plantear la liberación de los trabajadores, pero si no entendía la cuestión nacional… nada tenía sentido. Obrar de esta forma les costó carísimo: no entendieron a Yrigoyen, no entendieron a Perón, no entendieron nuestra historia. Pero por suerte apareció luego otra izquierda, otro socialismo [se refiere a la Izquierda Nacional] que entendió la cuestión nacional, e influyó a todo nivel, inclusive en algunos que tuvieron su tronco original en el “juanbejustismo”.

–¿Qué opinión tiene de la presidencia de Rivadavia?

–Mala.

–¿De la presidencia de Urquiza?

–Regular. Suscribo al Urquiza de Cepeda; rechazo al de Caseros, aliado al imperio esclavista brasileño. También rechazo al Urquiza que defecciona en Pavón y al que traiciona al Paraguay de Solano López.

–¿Qué piensa de las presidencias de Rosas?

–Buenas. Creo que a Rosas le debemos el haber logrado mantener la única unidad posible que entonces permitían los intereses en pugna de adentro y de afuera de las Provincias Unidas. A propósito, es mentira que la Constitución fuera una consecuencia de Caseros; fue más bien de Rosas, que anuló la dispersión de la época. El precio que pagamos por la política de unidad rosista fue el desprendimiento del Alto Perú, del Paraguay y del Uruguay (por culpa de Rivadavia y Manuel García). En fin, creo que el territorio que hoy tenemos se lo debemos a Rosas. Además, cuando hablamos de Rosas no podemos dejar de mencionar a la Vuelta de Obligado o al intento anglo-francés de transformar nuestros ríos en ríos coloniales. La gesta de la soberanía en Rosas no fue un tema menor. De hecho, por algo San Martín le dio su espada.

–¿Qué opinión le merece la presidencia de Mitre?

–Mala.

–¿Y?la presidencia de Sarmiento?

–Regular, porque Sarmiento no es Mitre, y de este modo me interesa diferenciarlo. Sarmiento es un personaje mucho más contradictorio. En cambio, Mitre no ofrece ninguna arista. Ahora bien: es cierto que hay cosas espantosas en el sanjuanino, pero hay otras que no lo son. Tal vez su drama pueda sintetizarse en la paradoja de un Sarmiento que termina siendo derrotado de la misma manera que sus enemigos de Caseros y de las guerras civiles argentinas: muere en Asunción del Paraguay, en el territorio que él, lamentablemente, ayudó con su pluma, más que con la espada, a devastar. Como positivo de su gestión destaco su visión en torno del tema de la educación, un hecho no menor para la historia argentina.

–¿Y?qué opina de la presidencia de Avellaneda?

–Buena desde la resistencia a Carlos Tejedor. Buena, porque es él quien aguanta el golpe porteñista y abre las puertas a la federalización de Buenos Aires, junto con el primer Roca.

–¿Y de las presidencias de Roca?

–Sus presidencias pasaron de regulares a malas. Lo positivo fue la federalización de Buenos Aires. Pero sus presidencias, como dice Jorge Abelardo Ramos, marcan el paso del patriciado a la oligarquía, y con él, la consolidación de la Argentina oligárquica. En fin, me parece mejor calificarlas de malas que de regulares.

–Se habla mucho de la masacre que los pueblos originarios padecieron en el siglo XIX, pero nada o muy poco se dice de la masacre de los gauchos y caudillos representantes de los intereses de las masas del interior, que fueron víctimas de la guerra civil argentina durante buena parte del siglo. ¿Qué opina al respecto?

–Efectivamente, en el siglo XIX existió un gran genocidio llevado a cabo por los lugartenientes de Mitre, Arredondo y Paunero; y me olvido de algún nombre, seguro. José María Rosa estima en más de 80.000 los muertos en este genocidio. Prácticamente se aniquiló a toda la fuerza política del interior, de enorme capacidad representativa. Esta avanzada contra el interior fue el resultado de la defección de Urquiza en Pavón. Y por esta razón considero a Urquiza corresponsable de la masacre.

–¿Por qué cree que la historia dominante oculta este genocidio?

–Porque la Argentina posterior a Pavón, la Argentina del patriciado que deviene en oligarquía y clase dominante, es uno de los modelos instalados durante décadas, más precisamente hasta Yrigoyen y Perón. Ese modelo hegemónico contó con medios de comunicación propios y con el poder para contar la historia que más le convino. Si bien los más conocidos de ese genocidio son el Chacho Peñaloza y Felipe Varela, luego vino un genocidio paralelo, todavía peor que la tremenda devastación del interior: la guerra de la triple infamia contra el Paraguay de Solano López, donde se habla de un millón de muertos.

–En su opinión, ¿qué hechos o logros le debe el pueblo argentino a Sarmiento?

–Sarmiento es un hombre que debe ser profundamente respetado, porque en su formulación cobra fuerza un modelo cultural que es lo único que parece tan indestructible como nuestra identidad cultural latinoamericana. La maquinaria formulada por Sarmiento tiene como aspecto positivo el que todos sepamos leer y escribir. Y esto ha logrado enormes resultados que hoy se pueden percibir en cualquier diálogo cotidiano.

–En la Guerra del Paraguay murieron más de un millón de paraguayos, o sea cinco de cada seis de sus habitantes de entonces. En 1869, Mitre vinculó el triunfo de la Argentina y de la Triple Alianza “no sólo en reivindicación de sus derechos”, sino también como los abanderados “de los grandes principios del libre cambio, que son los que vivifican el comercio”. ¿Qué opina?

–Es contar la historia al revés. En realidad, el gran ganador de la guerra de la triple infamia fue Inglaterra. Y digo sólo Inglaterra porque el imperio esclavista brasileño colapsó económicamente luego de la conflagración. Mandó tantos esclavos al frente de combate que su sistema productivo colapsó. Pero al margen de la nefasta actitud de Brasil, el gran traidor fue Mitre, porque expresó a un país que fue cómplice genocida de un país hermano, que había sido parte del virreinato y que era parte separada, pero parte al fin, de las Provincias Unidas.

–¿Mitre traidor pero también vencedor?

–La guerra fue un espanto y además tuvo un efecto bumerán, porque es mentira que Mitre vuelve vencedor. No sólo vuelve derrotado en Curupuaití y en Tuyutí, sino que además trae la fiebre amarilla y el cólera; a tal punto que hasta Marcos Paz muere de cólera, del cólera traído del Paraguay. Estas enfermedades le costaron a la ciudad de Buenos Aires miles de víctimas, víctimas que por cierto no se computan en los 70.000 muertos argentinos que dejó la guerra. A los muertos argentinos debemos sumar los 160.000 muertos brasileños y los más de un millón de paraguayos. Fue, en definitiva, la guerra más sangrienta y genocida de la historia sudamericana. Ni siquiera creo que la guerra de secesión americana dejó tantos muertos.

–Si tuviera que hacer un parangón entre las presidencias de Carlos Menem y alguna presidencia del siglo XIX, ¿con cuál la asemejaría?

–Con la de Urquiza. Porque considero que ambos representaban a dos partidos populares: Urquiza al Partido Federal y Menem al partido peronista. Ambos confirmaron aquella frase de León Gieco que dice “un traidor puede más que unos cuantos”. Quizás muchos hayan comparado a Menem con Mitre, porque este último era parte del Partido Liberal portuario y porteño, y Menem fue neoliberalismo puro. Sin embargo, Menem era un remedo del liberalismo mitrista. De hecho hasta imitaba en el estilo a los viejos caudillos federales, heroicos, emboscados y asesinados del siglo XIX. La Rioja es la tierra de los caudillos, es la tierra del Chacho, de Felipe Varela y de Facundo. Y Menem, con ese disfraz, con ese doble disfraz de federal y peronista, llevó adelante el programa de desmantelamiento de lo que quedaba de la Argentina productiva después de la dictadura. Y es por esta razón que yo lo comparo con Urquiza, porque Urquiza también desmanteló a la Argentina federal; porque cuando él juntaba a los caudillos federales para luchar supuestamente contra Mitre, en realidad los juntaba para ir a pelear contra Solano López. Aquí, los dos grandes traidores de nuestra historia.

–¿Y con qué presidencia del siglo XIX asemejaría la de Cristina Fernández?

–No creo que se pueda comparar con ninguna. Esta presidencia es muy original. Muy original y muy propia del siglo XXI. Además tiene una cualidad única: expresa la profundización de la participación femenina en la política como nunca antes se vio.

–¿Y en esa originalidad no distingue ningún rasgo común con otros gobiernos?

–Sí, con gobiernos del siglo XX. En relación con el siglo XIX es más complejo. A ver… Cristina tiene una profunda conciencia histórica, profunda y muy particular porque más que reivindicar hombres ella inteligentemente reivindica hechos. Por ejemplo, reivindica la Vuelta de Obligado sin hacer una exaltación de la figura de Rosas. Por supuesto que también destaca a Belgrano y a San Martín, entre otros. La historia argentina es una historia no sólo de hombres, sino de gestos y de actitudes, y en ese sentido, ella le da al hecho reivindicativo una perspectiva con la cual coincido.

Siglo XX

–¿Con qué referentes políticos o estadistas argentinos del siglo XX se identifica?

–Yrigoyen y Perón, como dirigentes políticos.

–¿Y con cuáles no argentinos?

–Haya de la Torre; el primer Paz Estenssoro; una etapa de Getulio Vargas. También otros luchadores de la talla de Sandino y del salvadoreño Farabundo Martí.

–¿Qué opinión le merecen las presidencias de Hipólito Yrigoyen?

–Buenas. Sin embargo, Yrigoyen que expresa la democratización de la sociedad argentina y la profundización de la voluntad popular, no se plantea modificar a la Argentina agro-exportadora. De hecho Yrigoyen era miembro de la Sociedad Rural.

–¿Y la presidencia de Marcelo T. de Alvear?

–Regular. ¿Por qué no mala? Porque fue un presidente conservador, pero democrático. Malo sería si no hubiera sido democrático. Es innegable que Alvear expresaba la parte más conservadora del Partido Radical original. Pero de ninguna manera fue el espanto que luego fueron Uriburu y Justo.

–¿Las presidencias de Juan D. Perón, entre 1946 y 1955?

–Muy buenas.

–¿Las presidencias radicales de Arturo Frondizi y de Arturo Illia?

–Ambas regulares, porque ambas consolidaron con cierta complicidad, la proscripción del peronismo. Frondizi incluso pactó con Perón, al que luego traicionó. No obstante, creo que ambos tuvieron buenas intenciones.

–¿Y qué opina sobre las presidencias de Juan Perón e Isabelita entre 1973 y 1976?

–Buena la de Perón, aunque en realidad gobernó muy poco. La de Isabelita, mala, salvo algunas medidas nacionalistas, medidas que fueron residuos del peronismo.

–¿Y cuál es su opinión sobre el gobierno de Raúl Alfonsín?

–Regular.

–¿Las presidencias de Carlos Menem?

–Malas.

–¿Cree usted que el peronismo de Perón interrumpió el tránsito hacia la Argentina como país del Primer Mundo?
–¿Perón el del ’45? No, en absoluto. Pero no porque la Argentina formara parte del Tercer Mundo, sino porque ese país era una semicolonia británica; era lo que Ramos llama el “sexto dominio”. Lo que intenta el gobierno de Perón, y en gran medida logra, es transformar la Argentina en un país ejemplar en el mundo, con niveles industriales sorprendentes para un país que llega tarde al desarrollo capitalista. Logra hacer de la Argentina un país con modelos de justicia social únicos en el planeta. O sea, el modelo de justicia social argentino era único en su tiempo. Obreros que veraneaban, obreros con derechos sociales, obreros agremiados. ¡Sorprendente! Un país que incluso, hasta se daba el lujo de ayudar a países de Europa devastados por la guerra. Un país que fabricó aviones, que construyó viviendas y hospitales por doquier. En fin, una Argentina ejemplar.

–¿Una Argentina ejemplar porque tuvo un modelo argentino?

–Exacto. Y por eso su vigencia en la actualidad: la discusión de hoy día no es si capitalismo o comunismo. La discusión de hoy pasa por lograr un modelo donde el Estado ponga límites al capitalismo como hizo Perón. La famosa frase “combatiendo al capital” no expresa otra intención que decirle al capital “Mirá, vos no mandás; es la sociedad la que manda. Ganen dinero, pero cuidado, porque la libertad de ganar dinero termina donde empieza el interés de los pueblos”. Éste es el modelo que hoy discutimos. O capitalismo salvaje y de mercado o un capitalismo regulado, donde el Estado y la sociedad le pongan límites para beneficio del conjunto.

–Desarrollismo: ¿éxito o fracaso?

–¿Cuál desarrollismo? Porque el desarrollismo de Frondizi fracasó. Fracasó políticamente. Ahora bien: creo que el gobierno de Cristina tiene elementos desarrollistas porque plantea el modelo del desarrollo no en los términos del ’45 o del ’55, sino en términos de aprovechamiento del capital internacional. Es decir, alienta la venida de un capital siempre y cuando se acoja a las reglas político-sociales de la Argentina. En este sentido, si entendemos por desarrollismo una política de desarrollo de las fuerzas productivas locales, sin que por ello se excluya al capital internacional, entonces hay mucho de desarrollismo en el proyecto de Néstor y Cristina. Porque si el capital internacional viene a desarrollar, o sea, a generar fuentes de trabajo, bienvenido ese capital.

–¿Un desarrollismo que también fomenta al Estado argentino como agente inversor y empresario?

–Sí. Se trata de un desarrollismo novedoso desde la historia. Al respecto, existe un ejemplo muy claro que es el aporte de capital proveniente del Estado, en primer lugar, gracias a la nacionalización de los fondos de pensión que transformó a la Anses en una pata importante de muchas empresas, incluidas varias empresas extranjeras. En segundo lugar, la inversión que ha hecho el capital nacional a través de la Anses es un negocio que presenta garantías sólidas, tanto como el de la General Motors cuando fabrica un auto. Esto es muy original, muy imaginativo y es lo que se llama fomentar el círculo virtuoso, porque cuanto más trabajo, más aumentan los aportes y más los fondos de pensión. Esto habla de una imaginación desarrollista en el Gobierno. Yo lo veo como una mejora al desarrollismo.

–¿A qué factores le atribuye la recurrencia de golpes de Estado durante el siglo XX?

–Hay dos etapas. Una etapa anterior al peronismo y una etapa posterior al peronismo. En la etapa anterior, el primer gran golpe del siglo XX es un asalto al poder por parte de la aristocracia o la oligarquía ganadera terrateniente que aprovecha la crisis del ’29 y del ’30. Todos los ministros que asumen con Uriburu y luego con Justo expresan el sistema oligárquico agroexportador. Y?en la etapa posterior, los golpes a partir del ’55 son fundamentalmente golpes que parten de la premisa de impedir –por los medios que sean– el regreso del peronismo. Primero se lo derroca; luego se bloquea su retorno. Ahora bien, y resumiendo: creo que los golpes de las dos etapas forman parte de un ciclo que tiene que ver con la pugna entre dos modelos de país en la Argentina producto de su indefinición justamente como país. En todos los golpes la Argentina salió devastada y peor de lo que había entrado. Y cada vez los golpes fueron más y más feroces. Esperemos que ese ciclo esté definitivamente terminado, aunque hoy la intención destituyente se sigue expresando.

–¿Y por qué sigue expresándose?

–Porque la Argentina sigue sin definir aún su modelo productivo y social. El intento de restaurar el modelo agroexportador está absolutamente vigente. El conflicto por la 125 lo demostró. Sin embargo, no pueden hacerlo a la vieja usanza. Las mismas minorías hoy buscan nuevas formas de destitución, utilizando, en lugar de las armas del Ejército a las poderosas armas de la comunicación en manos privadas y concentradas.

–El Proceso: ¿genocidio social y económico?

–Sí, fue completo. El genocidio social se hizo para instaurar un plan económico. Creo que hoy no quedan dudas de que el ministro de los tres comandantes fue Martínez de Hoz. Pero todos los golpes anteriores tuvieron la misma finalidad. El del ’30, el del ’55, los golpecitos a los presidentes de la democracia incompleta de Frondizi e Illia, y el del ’76, todos sin excepción fueron golpes detrás de los cuales había un proyecto económico concreto. El proyecto económico de una clase social, que es la oligarquía, la aristocracia. Dicen por ahí que no existe una oligarquía en la Argentina, pero es mentira. Existe un núcleo que está expresado por la Sociedad Rural, por los dueños de las grandes tierras, por los productores agropecuarios. Sectores poderosos que en distintos momentos han sido capaces de aglutinar detrás de sí a otros sectores sociales. Por ejemplo, con el apoyo de los diarios Crítica, La Nación y La Prensa en el golpe del ’30 aglutinaron a sectores de las clases media y media alta; también a sectores del empresariado… de un empresariado ideológicamente débil y con intereses de clase débiles; era una burguesía pequeña, más que una pequeña burguesía. En el del ’55, lo mismo.

–¿Apoyó la recuperación de las islas Malvinas, en abril de 1982? ¿Considera aquel acto legítimo o ilegítimo?

–Yo festejé la ocupación. Por supuesto viendo sus límites políticos. Pero la verdad que sentí aquello como una alegría en el marco de la profunda tristeza y dolor de lo que ocurría en la Argentina. Sobre la legitimidad o ilegitimidad, es complicado. En primer lugar, el 2 de abril fue el resultado de un gobierno ilegítimo; pero la ocupación en sí misma era un acto de soberanía. León Trotsky decía que prefería estar del lado de la dictadura de un país oprimido que del lado de la democracia de un país opresor. Y esas palabras me vinieron a la mente ese día. Es decir, un gobierno opresor y genocida estaba enfrentando al imperio británico. Tal vez uno sentía la sensación de que podían contra el imperio. Recuerdo que en aquel momento el “Colorado” Ramos que festejó el desembarco dijo: “Bueno, ahora hay que tomar el Ministerio de Economía”. Con esto, él expresaba la ilusión, ingenua tal vez, de un giro total en la política argentina. Pero el ministro era Alemann; no hubo cambios y los resultados terminaron siendo los conocidos por todos. Igualmente, yo siempre señalo que no debemos olvidar quién estaba en las islas: se trataba no sólo del imperio más feroz sino del peor enemigo que hemos tenido en nuestra historia.

Siglo XXI

–¿Con qué referentes políticos o estadistas argentinos del siglo XXI se identifica?

–Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. También destaco a las Madres de Plaza de Mayo y a las Abuelas, entre muchos otros.

–¿Y políticos o estadistas no argentinos de este mismo siglo?

–Evo Morales, Lula, Correa y Chávez. Cada uno con su personalidad, aunque como suele decir Cristina, todos ellos tienen en común ser líderes que se parecen a sus pueblos. Aquí lo estratégico.

–¿Qué opinión le merece la presidencia de Fernando de la Rúa?

–Mala.

–¿Qué opina de la presidencia de Eduardo Duhalde?

–Regular. Porque Duhalde fue un bombero que apagó incendios. Yo fui funcionario de ese gobierno, en el Instituto del Cine, y hubo cosas que logramos. Pero la experiencia represiva de Kosteki y Santillán, la incompatibilidad entre profundizar políticas sociales o reprimir me terminan definiendo por calificar de regular a su gestión.

–¿Y?qué opinión le merecen las presidencias de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner?

–Muy buenas, aunque paradójicamente cada una con su estilo. En el primer caso, basta ver cómo recibe el país Néstor y cómo lo entrega. Para analizar correctamente a los gobiernos kirchneristas, creo que hay que juzgar del 2003 hasta la fecha como una sola etapa. Una etapa en la que se está intentando, hasta ahora en gran medida con éxito, modificar el recurrente modelo hegemónico de la Argentina agroexportadora, dependiente del capital financiero internacional, dependiente de los modelos político-económicos de la Sociedad Rural, dependiente de la “patria contratista”. Los Kirchner plantean un modelo de capitalismo autónomo, con desarrollo, con distribución de la riqueza, con autonomía política y económica; un modelo de ruptura con lo peor del Fondo Monetario Internacional acompañado de siete años de crecimiento sostenido, con restauración de los derechos humanos y de autonomía de la Justicia. Todo este período –del 2003 a la fecha– constituye para mí una formidable sorpresa. Diez años atrás me costaba horrores imaginarme que todo esto podría ocurrir en la Argentina. Todo esto, claro está, no invalida reconocer las muchas deudas pendientes que tenemos por saldar.

–¿Del 2003 a la fecha una misma etapa?

–Sí, una misma etapa con dos épocas: la de Kirchner fue una época de restauración; la de Cristina es una época de profundización. Además aclaro una cosa que me parece importante: muchas de las medidas de los gobiernos de Néstor y de Cristina son mucho más profundas que las de algunos de los gobiernos más populares de América latina. No voy a mencionarlos porque soy funcionario, pero algunos de los que suelen enamorarse de algún dirigente latinoamericano deberían prestar más atención a la hora de compararnos.

–¿Qué significado tiene para usted el Bicentenario?

–El Bicentenario es una encrucijada que coincide con los doscientos años de historia de la Argentina. Así lo defino en el prologo de mi libro El Bicentenario. Esta coincidencia creo que nos brinda la oportunidad de que los argentinos nos decidamos definitivamente por un modelo de país en el que valga la pena vivir. Y por eso pienso que el Bicentenario debe ser un hecho que debemos conmemorar, más que festejar. Porque conmemorar significa recordar juntos y analizar la historia, construir la memoria colectiva y sacar conclusiones. Estas conclusiones deben pasar por advertir en qué cosas nos fue bien, cuándo nos fue mal y por qué.

–Ahora, para eso hay que redescubrir la historia verdadera, ¿no?

–Sí, todo el tiempo. Nosotros tratamos de hacerlo en los hechos, tal como quedó demostrado con la Casa del Bicentenario. Allí hay una profunda reflexión histórica. La segunda gran muestra de la Casa del Bicentenario se llama Modelos de País. Yo estoy muy comprometido con esto y así lo expresé no bien asumí: hay que politizar la cultura.

–¿Coincide con la afirmación “La Argentina es un país primario exportador en proceso de industrialización”?

–Sí. Somos un país que está viviendo una transición. Precisamente, hay países que han definido su modelo, incluso en Sudamérica. La Argentina es un país agroexportador con algunos elementos de industrialización. Es decir, un país que está intentando reemplazar las exportaciones de commodities por exportaciones con valor agregado. Por eso estamos en una encrucijada.

–Durante el conflicto por la resolución 125 se vio y escuchó en reiterados medios la frase “Sin campo no hay país”; ¿coincide?

–No coincido con la intencionalidad política con la que fue hecha. En realidad no hay país viable para 40 millones si los excedentes del campo no se vuelcan en un proceso de industrialización y de valor agregado. Con el campo solo no hay país. Con el campo solo se tienen que ir de la Argentina 15 millones de personas. La verdad es que esta frase demuestra el gran éxito comunicacional de los grandes medios. Sólo con ayuda de los medios pudieron instalar esta idea estúpida, zonza, de que todos somos el campo. Pienso, reflexiono sobre la frase: ¿los que tienen un potus en el balcón son el campo? Ahora, eso sí: todos tenemos derechos sobre el campo. Todos tenemos derechos sobre los excedentes que Dios o la naturaleza pusieron en el humus de la gigantesca Pampa Húmeda argentina. Que ganen su dinero los dueños de la tierra, pero que entiendan que ahí hay ganancias extraordinarias, resultado de la renta diferencial que tiene la Argentina por las ventajas que le ha dado la naturaleza. A nosotros nos ha dado la tierra, a otros les dio el petróleo.

–¿Qué expresó el 19 y el 20 de diciembre de 2001?

–Expresó el colapso de un sistema político que siempre termina así, colapsando. Ocurre que el modelo neoliberal de los ’90 colapsó además dramáticamente. El delarruismo quiso completar el modelo de mercado instaurado por el menemismo. Y no pudo.

–¿Y?qué expresó el conflicto por la resolución 125?

–Expresó la lucha entre dos modelos de país. Un modelo que es el que hoy gobierna, que propone industrializar a la Argentina y que propone darle valor agregado a su producción; y otro modelo que quiere vivir del privilegio de los commodities. El primero, un país para todos; y el segundo, uno para muy pocos. Del lado del país para pocos, el conflicto por la 125 encontró a la Sociedad Rural a la cabeza, pero junto a sectores de la pequeña y de la mediana producción agraria.

–¿Y el rol de las clases medias en el conflicto?

–Las clases medias siguieron –como muchas veces en la historia argentina– el camino de las clases hegemónicas. Las clases medias se identifican en el espejo de los ricos, pero siempre pierden. Por eso Jauretche habla de zonceras. Y me pregunto, ¿quién es vivo y quién es zonzo? El que tiene plata y defiende el interés de una minoría es vivo, sin dudas; ahora el que tiene poco y además defiende un proyecto que lo va a perjudicar no es otra cosa que un zonzo. La clase media actuó de esta manera fundamentalmente por el formidable papel de los medios de comunicación, cuyos dueños están en el negocio de la soja. Han pasado de ser empresarios de la comunicación a empresarios agrarios.

–El actual accionar del vicepresidente Julio Cobos, ¿es constitucional o anticonstitucional? ¿Es legítimo o ilegítimo?

–Yo creo que es un acto políticamente inmoral. O sea, es un acto de transfuguismo. Julio Cobos es un tránsfuga, que es aquel que está en una posición ideológica y que por conveniencia de algún tipo se va, cambia. Otro ejemplo es Felipe Solá. Así que volviendo al caso de Cobos y pensándolo mejor, el vicepresidente es un super tránsfuga. El hombre fue elegido para formar parte de un gobierno, pero el señor Cobos se convierte en líder de la oposición. Además, creo que es una gran estafa política. Quiero decir, es un invento, como fue un invento De la Rúa, como es un invento Elisa Carrió. Son personajes de la política inventados por los medios de comunicación, no porque expresen en sí mismos algo, sino porque son la ilusión y la esperanza de frenar la “pesadilla” kirchnerista.

http://www.elargentino.com/nota-92879-Hay-que-politizar-la-cultura.html

” Cristina anunció que creará comisión para devolución de tierras a pueblos originarios “

En 180 días deberá expedirse sobre los territorios reclamados

21-05-2010 / Los dirigentes de las distintas etnias pidieron que se lleve adelante una política de “reparación histórica”, y que se concrete “un Estado plurinacional que respete la diversidad”.

Los pueblos originarios se reunirán con Cristina.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció anoche la creación de una comisión que deberá analizar una propuesta a fin de garantizar a los pueblos originarios el derecho que le reconoce la Constitución para la posesión de las tierras que “tradicionalmente ocupan”.

La mandataria hizo el anuncio durante un acto del que participaron representantes de una treintena de referentes indígenas, que le elevaron un listado de “reclamos históricos” y pidieron por la creación de un “Estado plurinacional que que respete la diversidad, las tradiciones, los territorios y las costumbres de más de treinta pueblos existentes antes de la conquista.

El encuentro, que incluyó un acto en el Salón de la Mujer de la Casa Rosada, fue el punto culminante de la Marcha Nacional de Pueblos Originarios “Transitando hacia el camino de la verdad” -Qapac Ñanta Purispa- , que se inició el pasado 12 de mayo y llegó ayer a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para reclamar un “diálogo político” que permita avanzar en una “reparación histórica” de esos grupos.

La mandataria expresó además que facultó al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación)?para la identificación de los restos mortales de aborígenes en museos o colecciones y su “efectiva restitución”, otro reiterado reclamo de los pueblos indígenas.

La llamada Comisión de Análisis y de Instrumentación Legislativa estará integrada por representantes del Poder Ejecutivo Nacional, gobiernos provinciales y representantes indígenas de las organizaciones territoriales, y será presidida por el titular del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Daniel Fernández, y tendrá un plazo de 180 días para su elaboración y elevación al Poder Ejecutivo.

La Presidenta ratificó asimismo la vigencia de la Beca Indígena para el nivel primario y secundario con financiamiento proveniente del Ministerio de Educación, que actuará de manera complementaria a la Asignación Universal por Hijo.

Petitorio. Los dirigentes de las comunidades indígenas entregaron a la dignataria para su consideración un llamado “Pacto del Estado con los Pueblos Originarios para la creación de un Estado Plurinacional”.

El documento sugiere además la eliminación del calendario oficial del feriado del 12 de octubre, a la vez que se promueven las fechas sagradas de los pueblos originarios (Inti Raymi, Wiñoy Xipantu, Pachamama, entre otras).

En forma previa, los integrantes de la marcha realizaron un acto multitudinario en la Plaza de Mayo. Las columnas llegaron por Diagional Norte desde el Obelisco junto a organizaciones sociales y estudiantiles y encabezados por la dirigente del movimiento Tupac Amaru, Milagro Sala, quien fue rcibida por las Madres de Plaza de Mayo.

En un escenario montado al lado de la Pirámide de Mayo, donde una bandera reclamaba “una Argentina pluricultural”, los manifestantes leyeron un documento, tras lo cual un representante de cada etnia realizó un discurso relatando la problemática de cada comunidad aborigen.

El recorrido que se inició el 12 de mayo arrancó desde tres puntos diferentes de la Argentina, para dividirse en las columnas NOA, NEA y Sur. La columna proveniente del Noroeste argentino salió de la Quiaca, y pasaron por Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Rosario.

La columna Noreste, inició el periplo en Misiones, y atravesaron Corrientes y Santa Fe. Antes de dirigirse a la Ciudad de Buenos Aires, pasaron por Rosario. Mientras que la Columna del Sur, caminó desde Neuquén hasta Bahía Blanca, pasaron por Chapadmalal e iniciaron su peregrinación hasta la Capital Federal.

http://www.elargentino.com/nota-91799-medios-121-Cristina-anuncio-que-creara-comision-para-devolucion-de-tierras-a-pueblos-originarios.html

” Día de la Memoria: Desde Facebook se recordará a los desaparecidos “

¡ NuNkA MáS !

¡ NuNkA MáS !

La iniciativa propone que los usuarios saquen la foto que los identifica de la red social durante el miércoles 24 de marzo, en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar. “Para que quienes aún preguntan por qué ese día es feriado, vean como sería que muchos seres queridos se ausenten todos juntos”, reza la propuesta.


Así quedará el lugar de la foto en los perfiles que se sumen al homenaje.

DiArIo ClArIn

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Desde la red social Facebook, proponen a los usuarios sacar la foto que los identifica durante el 24 de marzo para recordar a los 30 mil desaparecidos, en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

30.000 DeSaPaReCiDoS

30.000 DeSaPaReCiDoS

La iniciativa busca que el 24 de marzo, al recordarse el 34 aniversario del golpe militar, los usuarios de Facebook cambien la foto de su perfil y aparezca la silueta que el portal utiliza cuando el usuario no elige ninguna imagen que lo identifique.

24 De MaRzO

24 De MaRzO

“Este 24 de marzo saquemos nuestra foto del perfil, para que quienes todavía preguntan por qué ese día es feriado, vean como sería que muchos seres queridos se ausenten todos juntos, como pasó durante la dictadura. Si estás de acuerdo pegá esto en tu muro”, dice la propuesta que pudo ser leída esta semana.

DiArIo De La ÉpOkA

DiArIo De La ÉpOkA

El 24 de marzo fue declarado Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia por ley 25.633 del Congreso Nacional en conmemoración de quienes resultaron víctimas del golpe militar que derrocó a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón.

JuNtA MiLiTaR

JuNtA MiLiTaR

http://www.elargentino.com/nota-82766-Facebook-recordara-a-los-desaparecidos.html

El PaÑuElO BlAnCo

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