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” Delirando y entre Fantasmas, de Natalia Fernandez “

Hijo natural de unos cómicos ambulantes, huérfano a los dos años, fue adoptado por un rico propietario de Richmond, del cual herederaría el primer apellido (Allan) y poco más. Porque en su juventud se aficiona al juego y al alcohol y, disconforme con el puesto en una ofina que le había buscado su protector, huye a Boston. A partir de entonces la vida de Poe estará caracterizada por una pobreza infinita.

Se siente artista, poeta. Se enrola en el ejército y busca un camino en el periodismo. Empieza a escribir cuentos, algunos de los cuales estaban entre los mejores del mundo, según creería Cortázar. No lo negamos. Los relatos de Poe son, en su mayoría, hijos del genio atormentado de su autor y portadores ellos mismos de una vena insondable de desasosiego.

La época no estaba madura para entender a Poe. Al menos no en Norteamerica. Baudelaire, otro amigo de la absenta y del opio, en Francia, fue uno de los primeros admiradores (y traductores) del americano. Compartían mucho más que una vida disipada. La concepción del artista, el romanticismo analítico, el genio endemoniado, el simbolismo y las visiones dolorosas a través de la poesía, el spleen o el hastío.

Cuando Poe pierde a su esposa, se precipita en las tinieblas de su penar. Enferma, tiene ataques de delirium tremens y alucinaciones sobre la muerte. Pero de súbito se recupera. Se va a casar con una rica dama, a quien promete dejar la bebida. En los últimos meses, en Baltimore, a Poe se lo ve animado, tranquilo, contento. Una tarde, un par de semanas antes de la boda, sale de casa y no vuelve.

Lo encontraron varios días más tarde, a las puertas de una taberna o tirado sobre la calle, con ropas que no le pertenecían, delirando. No olía a alcohol. Cuatro días después, 7 de octubre de 1849, moría en el hospital al que lo habían llevado.

Un misterio rodea su muerte. ¿Había vuelto a beber? ¿Lo habían emborrachado repetidas veces para conseguir su voto en las elecciones, práctica nada inusual en los USA de la época para con los mendigos?¿Se trataba de un ataque de delirium tremens? ¿Un perro le había transmitido la rabia, como se llegó a decir? ¿O era el cólera? ¿Y no se habría suicidado? ¿Pero no estaba feliz con su nueva situación? Preguntas y más preguntas.

Sólo una cosa está clara: Edgar Allan Poe, uno de los mejores escritores de suspense y de terror, creador de relatos donde las sombras de lo sobrenatural parecen siempre a punto de abalanzarse sobre el lector para llevárselo a sabe dios qué mundos, tenía que irse como se fue. Delirando y entre fantasmas.

“Rayuela, capítulo 7″ De JuLiO CoRtÁzAr

[ No me resistí, esta novela me puede por completo, y este capítulo en especial. Espero que lo disfruten tanto como yo :) ]

PoR ChErRy

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

http://www.elortiba.org/zip/rayuela.zip

http://www.youtube.com/watch?v=UvQOzyVW5JQ

“El paraíso recuperado” SeGúN OsHo

Muchas veces, sentado en tu presencia me siento re­bosado con la sensación de ser un niño. Me parece algo muy familiar, pero a la vez de hace mucho tiempo. ¿Tiene importancia?

E

STE gran experimento a través del cual estás yendo aquí es bá­sicamente para alcanzar de nuevo tu infancia perdida.

Cuando digo: «Tu infancia perdida», quiero decir tu inocencia, tus ojos llenos de asombro, sin saber nada, sin tener nada, pero a la vez sintiéndote a ti mismo en la cima del mundo. Esos momen­tos dorados de asombro, de alegría, de ninguna tensión, de ningu­na preocupación, de ninguna ansiedad, tienen que ser recuperados, redescubiertos.


Por supuesto, la segunda infancia es mucho más valiosa e im­portante que la primera. En la primera, la inocencia se debía a la ignorancia, de modo que no era pura y clara, algo que te hubieras ganado; fue algo natural que le sucede a toda infancia. La segunda infancia es tu triunfo más grande; no le sucede a todo el mundo. La segunda infancia te hace inocente sin ignorancia, la segunda in­fancia llega a través de todo tipo de experiencias. Es desarrollada, centrada. madura.


Deberías de sentirte bendecido por esta experiencia. La segun­da infancia es exactamente el significado existencial de la medita­ción, y a partir de ahí es el gran peregrinaje de regresar a casa, a esa casa que nunca has dejado realmente, que es imposible aban­donar, porque eres tú. Dondequiera que vayas, te encontrarás allí.

Sólo hay un ser esencial en ti que estará contigo en cualquier lugar, sin ninguna condición. Incluso si estás en el infierno, no im­porta, estará contigo; si estás en el cielo no importa. estará contigo.

Encontrar el centro esencial de tu ser es, por una parte, total inocencia, y por la otra es la sabiduría más grande que nunca ha existido sobre la tierra.

Tu cuerpo puede que envejezca, pero si tú estás aprendiendo los modos de ser silencioso, pacífico, meditativo y amoroso, no enve­jecerás. Permanecerás tan joven y tan fresco como las primeras go­tas del rocío brillando en la belleza del amanecer, mucho más va­liosas que ninguna perla.


Deberías estar contento y disfrutar de tu infancia. Esto es lo que Jesús quería decir cuando repetía una y otra vez: «A menos que volváis a nacer … » Ni siquiera los cristianos han entendido el sig­nificado de esa afirmación. Se creen literalmente que «a menos que volváis a nacer» significa que primero tienes que morir y en­tonces resucitar, y en el día del juicio Jesús te llevará al Paraíso. Eso no es lo que él quería decir.


Lo que está diciendo es: a menos que mueras en este momento a la personalidad y emerjas como una inocente individualidad, sin marcas, sin contaminar por la sociedad y las gentes… Este es tu re­nacimiento, esta es tu resurrección.

‑No quiero que tu hijo Ernesto se vuelva a bañar en nuestra piscina ‑dijo la señora Meyer a su vecina la señora Jones.

‑¿Pero qué ha hecho mi pobre Ernestito? ‑preguntó la señora Jones.

‑Está constantemente haciendo pis en la piscina ‑dijo la seño­ra Meyer, enfadada.


‑No seas tan dura con él ‑respondió la señora Jones‑, ¡todos los niños de su edad lo hacen!


‑Quizá lo hagan ‑dijo la señora Meyer‑, pero no desde el tram­polín.

La infancia tiene su belleza porque no conoce la etiqueta, las ma­neras y toda esa basura. Es tan simple, tan inocente y espontánea.

Un hombre entró en un bar y se quedó sorprendido al ver un pe­rro sentado a la mesa con tres hombres jugando al póquer. El hom­bre se acercó y preguntó:

‑¿Puede el perro realmente leer sus cartas?


‑Seguro que puede ‑dijo uno de los hombres‑. Pero no es un buen jugador. ¡Siempre que tiene una buena mano mueve el rabo!

Eso es totalmente inocente…, el pobre perro no puede conte­ner su alegría.

Dos cucarachas estaban masticando delicias encima de un montón de basura cuando una de ellas empezó a hablar sobre los nuevos inquilinos de unos apartamentos cercanos.

‑He oído ‑dijo‑ que su nevera no tiene ni una mancha, los sue­los brillan y no hay ni una mota de polvo en toda la casa.

‑Por favor, por favor ‑dijo la otra cucaracha‑, ¡no mientras es­toy comiendo!

¡Qué malas noticias!

El día en el que empecemos a aprender el lenguaje de los pája­ros, de las abejas, de las cucarachas será una tremenda revolución. Todos ellos tienen sus maneras de comunicarse. Pero entonces el corazón siente una pequeña tristeza, porque ni siquiera hemos sido capaces de aprender a comunicarnos con los seres humanos, y llevamos aquí millones de años. ¿Qué tipo de estupidez es ésta que no reconocemos que nos pertenece el resto de la humanidad, y que nosotros también le pertenecemos’ Todo lo que el hombre ha hecho no ha sido más que carnicerías, asesinatos, guerra. Esa mis­ma energía, ese mismo esfuerzo habría hecho de este mundo el mi­lagro más grande de todo el Universo.

Pero no nos entendemos unos a otros. Podríamos estar hablan­do el mismo idioma, pero no se espera que necesariamente nos en­tendamos; lo que se espera es el malentendido. Por eso las gentes se esconden unos de otros, esconden su infancia, esconden su ino­cencia, se protegen de todo el mundo con medidas de seguridad; de otro modo verías niños, jóvenes y ancianos todos juntos jugando en este Jardín terrenal, disfrutando, riéndose, divirtiéndose. ¿Por qué esta seriedad? El hombre no ha ganado nada con esta seriedad; sencillamente lo ha perdido todo, pero sigue estando serio.

Estoy absolutamente en contra de la seriedad.

Lo llamo enfermedad psicológica.


Sólo un comportamiento lúdico, infantil, inocente es el correc­to: es lo que me gustaría llamar comportamiento virtuoso, religio­so, espiritual…. no sólo humano, sino divino.


En el momento en que eres tan inocente como un niño has trascendido la humanidad, has entrado en el mundo de lo divino.

Nunca fui de verdad un niño cuando me tocaba, pero estos últimos días a mentido me siento como un niño pequeño.

Ese es el milagro, ¡el auténtico milagro! Volver a sentirse como un niño es una gran conversión. Permítelo…. no te avergüences. Pon a un lado tu edad y tu mente. Si puedes, de repente sentirás cómo una nueva energía surge en tu cuerpo. Tu edad se reducirá por lo menos veinte años. Inmediatamente te puedes volver más joven y puedes vivir más años. Por eso permítelo; es hermoso.

Uno tiene que volverse nuevamente un niño, y entonces la vida se completa. En la infancia empezamos y en la infancia termina­mos. Si uno muere sin convertirse en un niño, el círculo de su vida queda incompleto. Tendrá que nacer de nuevo.


Esa es la idea oriental del renacimiento. Si puedes renacer ‑re­nacer en esta vida‑, no hace falta que vuelvas a nacer. Si realmen­te puedes convertirte en un niño en este cuerpo, no hay necesidad de que renazcas de nuevo en el mundo. Puedes vivir en el cora­zón de la existencia. No hay necesidad de regresar. Has aprendido la lección y completado el círculo.


Todo mi esfuerzo aquí consiste en ayudarte a ser nuevamente un niño. Es complicado, es muy difícil porque toda tu experiencia, todo el patrón, todo tu carácter se resisten y dicen: «¿Qué estás ha­ciendo?¡Nos parece una tontería!>, Pero sé un tonto y déjale espa­cio. Te sentirás tan liberado, tan nuevo. Permítelo. Es algo muy im­portante, pero lo puedes perder. Si no lo apoyas, se puede perder fácilmente porque toda tu personalidad estará en contra. Tendrás que abrirle conscientemente un camino, para permitirlo. Todo tu pasado estará allí como una roca, y este nuevo fenórneno será como el agua que gotea, un arroyo que puede convertirse en un río si lo ayudas; de lo contrario, la roca es demasiado grande. Pero en última instancia, si uno continúa ayudando, cuanto más suave, más acuoso, más fuerte seas, más desaparecerán las rocas.

A largo plazo, la roca siempre es derrotada por el agua. El an­ciano siempre es derrotado por el niño. La muerte siempre es de­rrotada por la vida. Uno debería recordar esto, y siempre ayudar a las cosas más suaves, más jóvenes y frescas.

Hazte amigo de los niños y síguelos. Todo lo que hagan ellos, haz­lo tú. Lo disfrutarán. Los niños son muy receptivos y siempre en­tienden. Entenderán inmediatamente que tienes aspecto de viejo pero que no lo eres. Mézclate con los niños y olvídate de los adultos.

Siempre es bueno ir a dar un paseo con un niño de dos o tres años y comunicarte con él, ver lo que está haciendo, ver cómo ca­mina y cómo se interesa por todo. Una mariposa, una floro un pe­rro ladrando, y el niño se implica con cada momento totalmente. Sólo el niño sabe cómo vivir, o, si te vuelves otra vez un niño, tú sabes cómo vivir. En medio sólo hay sufrimiento e infierno.


Mantén la actitud de un niño de tres años. Deja que sea tu rea­lidad y que tu edad cronológica sea sólo un fenómeno social, sólo una fachada. Sé un adulto sólo externamente; en tu interior sigue siendo un niño. Y cuando estés solo, deja toda tu adultez; no hace falta. Compórtate como un niño. Y estaría bien que jugases con ni­ños pequeños.


Llévatelos a dar un paseo a la orilla del mar o a cualquier lugar, a un parque, y compórtate como ellos; no les obligues a comportarse como tú. Síguelos y verás cómo surgen nuevas intuiciones en ti.

A veces te dará miedo sentirte como un niño, porque entonces te vuelves tan vulnerable, tan abierto que todo el mundo te puede hacer daño. Vuelves a ser impotente…, pero esa impotencia es her­mosa. Ser vulnerable es hermoso; que te hieran algunas veces es hermoso. Para evitar estas heridas nos endurecemos, nos sale una costra, como de acero, una armadura. Es segura pero está muerta.

¡Estás en un espacio muy hermoso! Sigue ahí, y sigue invitán­dolo una y otra vez.

Siempre que tengas la oportunidad, vuelve a ser un niño. En el cuarto de baño, sentado en la bañera, vuelve a ser un niño. ¡Ten to­dos tus juguetes a tu alrededor!


(OSHO, EL LIBRO DEL niño, Una visión revolucionaria de la educación infantil)

((( http://es.calameo.com/read/000040593e594990d3dcd )))

“De eso ya se habla” PoR OsVaLdO BaYeR

 BaNdIdA UrBaNa

" BaNdIdA UrBaNa "

Poco a poco, la ética se está adentrando en la interpretación de nuestra historia. Hace unos días, en el propio salón de actos de la Legislatura de Buenos Aires, se realizó un encuentro en el cual se puso el acento en lo que nos pasó a los argentinos en el tratamiento de los pueblos originarios que viven desde hace siglos en estas tierras. Sí, justo allí. En ese edificio, donde hace muy poco se echó la culpa de todos nuestros males a los “trapitos” y a los “limpiavidrios”, se hizo un análisis histórico y se debatió con total amplitud cómo fueron traicionados los principios de Mayo en nuestra historia posterior, basada en el derecho del más fuerte, en el poder de los dueños de la tierra, en los políticos personalistas, en dictaduras militares cada vez más repetidas, y en el atroz proceder racista contra los pueblos originarios.

Se discurrió acerca de la docencia sobre la base de la Libertad y la Verdad, el respeto a los intereses mutuos, y cómo llegar a eso que repetimos al cantar el himno: “ved en trono a la noble igualdad”. Cómo concretar esas sabias palabras de Esteban Echeverría, escritas en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad, sin el auxilio de la asociación o del concurso de las fuerzas individuales encaminadas a un objeto: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La Igualdad y la Libertad son los principios engendradores de la Democracia”.

¿Dónde quedó esa democracia un siglo después, con la serie de dictaduras militares que llegaron a su más alto índice de abyección con el sistema de la desaparición de personas y el robo de los niños a sus madres? Es increíble. Del pensamiento de Mayo a la picana eléctrica de Uriburu-Lugones.

Lo que nos caracteriza a los argentinos de lo que hicimos con el Pensamiento de Mayo de un Mariano Moreno, un Belgrano o un Castelli, lo tenemos allí: en la Diagonal Sur. A esos pensamientos libertarios, tan libertarios que emocionan, los convertimos en el bronce para hacer la estatua del genocida Roca. Justo un producto de aquella Década Infame que comenzó Uriburu en el ’30 y prosiguieron los políticos de la hipocresía desmandada: el Fraude Patriótico. Y desde ese momento, Roca, el genocida, nos ha marcado el ritmo a los argentinos: no el “ved en trono a la noble igualdad en Libertad”, sino el latifundio, los niños con hambre y las villas miseria.

Sí, fue en el salón de la Legislatura donde –no por supuesto por parte de los legisladores, claro está (aunque algunos de ellos estuvieron en las primeras filas del público dando su solidaridad con los estudios históricos que allí se debatieron)– se realizó esa fiesta de la libertad de ideas y de opiniones. Comenzó con un prólogo de música de la tierra, con esa música profunda, sencilla, como ecos de trinos de mil aves distintas. Y se leyeron poesías acerca de la tierra y su gente escritas por monseñor Angelelli, aquel obispo mártir, asesinado por los uniformados de turno. Ese obispo, además de luchador inclaudicable de los derechos de la gente de la tierra, los describía en idioma poético. Poesías para recitar al compás de guitarras gauchas, para enseñar en nuestras aulas. Angelelli, cuyo cuerpo quedó tirado en la ruta sólo porque quería la dignidad para toda su gente, la gente humilde, de andar pausado que sabe acariciar a la naturaleza.

Decíamos que hay como un renacer de esa temática en las nuevas generaciones. Por ejemplo, lo notamos en las creaciones cinematográficas. Acaba de editarse Octubre pilagá, un documental de Valeria Mapelman. Es el relato de la investigación sobre la masacre cometida en 1947, en el norte argentino, con los pilagás, un pueblo ancestral de aquellas regiones. Cientos de pilagás fueron asesinados en la forma más brutal por la Gendarmería Nacional. Fue en el segundo año del gobierno de Perón. Jamás se ordenó una investigación del hecho. Hay todavía testigos sobrevivientes de la matanza. Con sus rostros se ocupan las cámaras. Tienen la sabiduría del tiempo y hablan pausadamente, sin levantar la voz. Relatan cómo se los encerró en un lugar conocido como La Bomba y se los baleó impunemente. Los ojos tristes, la voz pausada. Detalle por detalle. La sabiduría que va dejando la vejez y la vida humilde. No hablan de venganza, sí de lo injusto. De la incomprensión. Rostros formados con tierra generosa. Nos llevan al lugar. Sí, allí cayeron hombres, mujeres, niños. Desarmados. A tiro limpio les quitaron la vida, sin poder defenderse. Algunos hablan mientras realizan, lentamente, sus tareas. Sí, allí fue, allí están enterrados. Jamás se nos dio una explicación… nada. Los rostros de los niños, que nos miran.

Pilagás. Agua. Tierra. Manos que trabajan en silencio. El eterno canto de los pájaros, sus llamados, sus colores. Y de pronto, la muerte.

De eso no se habla.

Me vienen a la memoria esas palabras inspiradas en el pensamiento de San Martín, de septiembre de 1822, en que el Congreso Constituyente del Perú se expresó así sobre los pueblos originarios: “Nobles hijos del Sol, amados hermanos, a vosotros virtuosos indios os dirigimos la palabra y no nos asombre que os llamamos hermanos, lo somos de verdad…”.

Otro film documental que acaba de ver la luz es Por el camino del malón de la paz, realizado por Diego Romero y Soledad Berttendorff. Es la historia –investigada por el historiador Marcelo Valko– de 176 coyas que caminaron 2000 kilómetros desde Abra Pampa, en Jujuy, a Buenos Aires, a reclamar justicia por el abuso y la explotación en los ingenios, realizado por los terratenientes, y exigir que se les devuelvan las tierras comunitarias de las que habían sido expulsados, en las que habían habitado durante generaciones. Expulsados por los mismos dueños de todo. Cuando llegan a Buenos Aires, Perón los recibe y tres de los indígenas suben al balcón de la Casa Rosada frente a una multitud. Pero luego fueron alojados en el Hotel de Inmigrantes –sarcástica ironía–, expulsados y llevados en un tren de carga nuevamente de regreso a Abra Pampa. Luego de 53 años del vergonzoso episodio, quedan todavía cuatro “maloneros” con vida. Y ahí está el relato, más todos los documentos de época.

Se nota en los rostros la injusticia sufrida, que no se ha disipado durante tantos años. Ellos, los hijos de la tierra, vejados por los dueños de esa tierra. Un documental para ver en los institutos de enseñanza y en todos los lugares, para el debate. Los peronistas deben todavía a la ciudadanía una autocrítica por estos dos hechos. Lo mismo que por la masacre de Ezeiza y por las Tres A del “ministro” López Rega. También los radicales deben a nuestra sociedad la autocrítica por las masacres obreras de la Semana Trágica, de 1919, por la represión de las huelgas de peones de las estancias patagónicas, de 1921-22 y por la de los hacheros de La Forestal, del mismo año. Y también los socialistas nos deben una profunda crítica por su apoyo a dictaduras militares, como el caso de Alfredo L. Palacios, que fue embajador en el Uruguay de la dictadura del general Aramburu, y Américo Ghioldi, embajador en Portugal de la dictadura militar de la desaparición de personas.

Esas autocríticas benefician a la democracia. Por algo ha sido que nuestro país tuvo tantas dictaduras militares que interrumpieron gobiernos elegidos por el pueblo. Por los momentos débiles de nuestras democracias.

La misma autocrítica tiene que hacerse nuestra sociedad, mediante la convocatoria de congresos de historiadores, que juzguen nuestro pasado de acuerdo con las normas de la ética, del respeto a la vida y de los derechos de todos. Y así acabar con monumentos y nombre de ciudades de personajes que se basaron en el crimen y en el poder económico.

Pero no nos conformemos con el pasado-actual sino que también vayamos a los problemas del hoy argentino.

Me da mucha pena cuando se persigue a la juventud con encarnizamiento. Relato el episodio: el 19 de mayo del año pasado hubo una protesta de grupos políticos argentinos, en el acto de conmemoración de la fundación del Estado de Israel, por la política de este Estado en cuanto a los palestinos. Ante los gritos y los coros de esos grupos intervinieron la custodia propia israelí y la policía local. Fueron detenidos varios de los participantes de la protesta y se hicieron allanamientos no autorizados. De todas esas intervenciones se solicitó además la captura de Roberto Martino. Debemos decir que Roberto Martino, a quien todos llamamos el Negro, no tiene antecedentes penales y siempre vivió en el mismo lugar declarado. Es decir, se ha llegado a una criminalización de la protesta que es exagerada dentro de las libertades que se debe dar en una democracia. El Negro Martino no hizo ni ostentación de armas ni participó de agresiones. Diversos intelectuales, entre ellos el premio Nobel de la Paz Pérez Esquivel, y la misma organización Apemia, que se organizó para el esclarecimiento de la masacre impune de la AMIA, se han pronunciado a favor del cese de la persecución de Roberto Martino.

Una democracia debe dar libertades a la protesta política, es un derecho de todo ciudadano; claro está, siempre que no se llegue a la agresión ni al deterioro de objetos, como es el caso de aquella protesta en la que estuvo presente Roberto Martino.

La democracia no tiene que temer a la palabra aunque venga en coro de protesta, especialmente de jóvenes que desean ser protagonistas de la vida política de un país.

Esperamos, pues, los amigos del Negro Martino, que de una vez por todas se levante su persecución, así él puede volver a sus estudios y trabajo. Es un pedido también a los miembros de la embajada israelí: un pueblo como el de Israel, que ha sufrido en su larga vida tantas discriminaciones y persecuciones, debería aportar aquí su mano abierta a quien sólo expresó su opinión en un acto público.

La democracia también se funda con generosidad, que en este caso sería verdadera justicia.

na40fo01

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-143649-2010-04-10.html

“FeLiZ NaViDaD” La GuErRa Ha TeRmInAdO …

FELIZ NAVIDAD YOKO,
FELIZ NAVIDAD JULIAN …

… YA ES NAVIDAD,Y ¿QUÉ HAS HECHO? …

… OTRO AÑO SE ACABA
Y UNO NUEVO VA A EMPEZAR …

… Y YA ES NAVIDAD,
ESPERO QUE TE DIVIERTAS,
EL QUE ESTÁ CERCA Y EL QUERIDO,
EL VIEJO Y EL JOVEN …

… Y UNAS MUY MUY FELICES NAVIDADES
Y UN FELIZ AÑO NUEVO,
DAR ESPERANZA ES BUENO,
SIN NINGÚN MIEDO …

… Y YA ES NAVIDAD,
PARA LOS DÉBILES Y LOS FUERTES,
PARA LOS RICOS Y LOS POBRES,
ESTE MUNDO ESTÁ TAN MAL REPARTIDO …

… Y UNAS FELICES NAVIDADES,
AL NEGRO Y AL BLANCO,
AL AMARILLO Y A LOS ROJOS,
QUE SE PAREN TODAS LAS LUCHAS …

… LA GUERRA A TERMINADO,
SI TÚ LO QUIERES,
LA GUERRA HA TERMINADO …

JoHn LeNnOn ” (1940 – 1980)