17 Octubre 2011 | Por Soledad Navarro | Claves: Buenos Aires, Buenos Aires Capital Mundial del Libro 2011, convocatoria, Dora Apo, libros, literatura, narración, patricios, taller | # Enlace permanente
Reconocida narradora por su trayectoria en toda Latinoamérica, por su trabajo radial, y popularmente, por ser la madre del locutor Alejandro Apo.
nuevo grupo – nuevo día
inicia 19 / octubre > 4 miércoles de 17 a 19 hs
PROMOCIÓN Mecenazgo >>> $ 150
Declarado de interés cultural - Buenos Aires, Capital Mundial del Libro 2011
Espacio Vuelvo al Sur [Libros & Arte]. La Rioja 2127. Tel: 4943-2024
Bus: 6,9, 25, 32, 50, 65, 91,97, 101, 118, 133, 134, 150, 188.
Subte: línea H en la esquina (combina con líneas A, B y E)
I – OBJETIVOS DEL TALLER
· Perder el miedo a la palabra y utilizarla sin inhibiciones.
· Ingresar en el mundo del cuento no es solamente con la lectura, sino sentirlo, vivirlo y trasmitirlo.
· Hacer que el que nos escucha y nos vea piense, ría, llore, suspire y sueñe.
· Dejar la timidez a un lado y narrar conociendo el espacio físico para llegar al público con el poder de la palabra.
· Desarrollar y estimular la creatividad, la imaginación y la comunicación.
· Optimizar la comprensión y la exposición de piezas literarias.
· Concientizar las posibilidades expresivas del gesto y la palabra.
· Relatar historias y cuentos de la tradición oral de nuestro pueblo para difundir y mantener viva nuestra propia identidad.
· Extraer del cuento “Lo Bello” para crecer y aplicarlo en la rutina de nuestras vidas.
· Conocer nuestra capacidad critica, desarrollarla y estimularla con el buen ejercicio de la lectura de un libre, articulo, poema y todo aquello que enriquezca nuestra sensibilidad y nos haga pensar
II – CONTENIDOS DEL TALLER
· Introducción a la Narración Oral, referentes teóricos.
· De donde viene y que es la narración oral.
· Selección del cuento: motivación, adecuación, duración, mensaje, lenguaje, adaptación, credibilidad y variedad. Estructura del cuento: presentación, introducción, nudo, clímax y desenlace.
· Como preparar el cuento: el análisis, el aprendizaje, la memoria, el esquema, el montaje, la selección, de gestos y voces, la imaginación, la naturalidad y la visualización de las imágenes.
· La relajación y concentración.
· Educación de la voz: articulación, modulación y dicción.
· Matices con diferentes textos para luego trasladarlos al cuento.
· Técnicas Vocales: nociones básicas.
· Los movimientos y la comunicación a través del cuerpo.
· Como Narrar el cuento y para quien contar (publico mínimo, numeroso, infantil, juvenil y adulto
III – ESQUEMA DE TRABAJO
· Los participantes del taller lograran conocer y experimentar las técnicas y nociones de la narración oral, estando capacitados para realizar una muestra fina (opcional)l.
· Este taller tendrá una duración de 4 encuentros con una carga de 2 hs. Semanales.
· Este programa puede ser re-adaptado según las inquietudes de los grupos participantes, pudiéndose planificar distintos niveles y especialidades.
31 Octubre 2008 | Por Soledad Navarro | Claves: cementerio, guido, parque, patricios, spano, sur | # Enlace permanente
En el espacio verde delimitado por la Av. Caseros y las calles Monasterio, Uspallata y Santa Cruz existió un cementerio público. Habilitado oficialmente el 24 de diciembre de 1867, funcionó sólo durante 4 años. Recién inaugurado, se desata una epidemia de cólera que produce cerca de 2000 víctimas y en 1871, por la de fiebre amarilla, mueren más de 14000 personas.
Por los estragos que produjo epidemia, la Municipalidad debe enterrar los cadáveres en fosas comunes ante la escasez de cajones. La cifra estimada del 60% de casos mortales sobre los 13.614 del semestre indica el alto porcentaje del mes de abril. Por esta razón la ciudad pareció abandonada, como durante los azotes de las pestes en el medioevo. Las bajas no tienen anotaciones, el cementerio carece de registros, no se gobierna, administra ni obedece. Sólo la Policía y la Comisión Popular hacen lo que pueden cumpliendo guardias permanentes.
Sin más capacidad, es cerrado y reabierto en 1880 con los combates de los Corrales, pero la presión de los vecinos luego de inaugurado el cementerio de la Chacarita produce su cierre definitivo, convirtiéndose el predio en un parque público.
El poeta Guido Spano participó en la Comisión Popular del Cementerio del Sud tras la muerte de su esposa, su “dulce Sofía”, junto a un sin número de amigos y familiares a causa de la fiebre amarilla. (ver artículo: datos sobre sus orígenes)
En circunstancias especiales de entierros de personas pertenecientes al bando político adversario al suyo, demostró su grandeza de espíritu. En su “Autobiografía” relata el caso de Doña Luisa Díaz Velez de Lamadrid, hermana de un héroe de la Independencia y esposa del general Gregorio Araoz de Lamadrid: La noche del 12 de abril de 1871, concurrieron a su oficina por un ataúd ya que no se conseguían por la gran demanda. Al notificarse del nombre de la muerta actúa decidido y rápidamente, para él los restos merecen el trato oficial de una patricia. Su gestión oficial consigue al día siguiente un carro policial de recolección colectiva, dispone que el joven Pereira de servicio voluntario, acompañado de un celador, obtenga por cualquier método un carruaje y un féretro. Así, con un cochero se dirigen al Cementerio atravesando la lúgubre ciudad abandonada. Las súplicas de Guido Spano son escuchadas por el administrador Carlos Munilla que concurre a media noche para realizar la tarea del entierro. Ese día habían quedado más de doscientos cadáveres insepultos por falta de personal. Es entonces cuando el poeta declara: “me pareció que mi madre me daba un beso en las tinieblas”.
Las precauciones tomadas con Pereira y el negro cochero fueron inoperantes. Pocos días después ambos fallecían.
| Por Soledad Navarro | Claves: árbol, barrio, parque, patricios, thais | # Enlace permanente
El espacio que ocupaba el MATADERO (ver artículo: datos sobre sus orígenes) estuvo abandonado por un tiempo hasta que en el año 1902 se decidió transformarlo en un frondoso paseo, el actual PARQUE DE LOS PATRICIOS.
El intendente Adolfo Bullrich, junto al Consejo Nacional de Educación, organizó para el “Día del árbol” el 11 de septiembre de 1902. En el acto participaron los alumnos de las escuelas del Consejo Escolar XII, quienes plantaron retoños en homenaje al aniversario de la muerte del ex presidente Domingo F. Sarmiento, y un coro de 400 niños cantaron el “Himno al árbol”, compuesto por el señor Cirsanto del Cioppo.
Esta fecha se tomó como el día de la “inauguración” aunque hubo una confusión cronológica, ese día se hace la presentación ante el Concejo Deliberante y el día 12 se aprueba la designación. En la nota del ejecutivo se solicita asignar con el nombre de “Los Patricios” al parque en formación. La ordenanza dice: “Patricios” al referirse al cambio de los terrenos de los antiguos mataderos. La Municipalidad tiende a llamarlo “de los Patricios”.
Bajo la administración municipal de don Alberto Casares, se procede a la demolición de las construcciones existentes y a la parquización, según el proyecto del prestigioso director de parques don Carlos Thais, concluyendo las obras en noviembre de 1903. Como recuerdo quedó apoyado en el suelo el tanque de reserva, que se encontraba en el centro del playón de maniobras. Si bien el espacio podía servir de nostalgioso recuerdo para algunos pocos vecinos ahora se transformaba en un hermoso parque que serviría en más, para designar a la barriada circundante.
30 Octubre 2008 | Por Soledad Navarro | Claves: barrio, cementerio, fundación de buenos aires, mataderos, parque, patricios, sur | # Enlace permanente
El Parque de los Patricios se localiza al sur de la Ciudad de Buenos Aires, entre la Av. Caseros, Monteagudo, Uspallata y la Av. Almafuente.
El historiador Guillermo Furlonf, afirma que en esta zona, Pedro de Mendoza realizó la primera fundación de Buenos Aires -Meseta de las Carretas- instalando el Real Santa María del Buen Aire, a principios de 1536 (Furlonf 1973).
En 1608, Hernandarias hace un reparto de tierras, apareciendo el planos posteriores, instalaciones de los jesuitas (entre las actuales calles Chilcaza, pavón y Boedo), pegada a la de los franciscanos.
En Caseros y Monasterio, existió la quinta de la familia Escalada, donde pasa los últimos días de su vida la esposa del general san Martín, dola remedios de Escalada. Esta quinta, en 1860 pasa a ser de Don Miguel Navarro Viola, jurista y literato. En frente vivían los Bunge y cerca, otras familias de renombre.
A 100 metros, sobre la Av. Caseros, vivió y murió el marino Tomás espora, a donde lo visitaban Guillermo Brawn y Juan Manuel de rosas. Gracias a la posterior donación al Estado realizada por la última propietaria, Sra. Henriqueta Macay de Podesta se instaló el Museo de Marina Tomás Espora (Av. Caseros 2522), que enriquece el patrimonio histórico del barrio.
En 1853, este sitio sirvió como asiento a 600 hombres de la caballería del Coronel Hilario Lagos (Alfonsín, 1972:2).
En 1859 la zona aparece en los planos como parte del partido de san José de Flores, pero no fue una zona destinada a casas quintas. Por leyes municipales, se determina el emplazamiento de un cementerio y un nuevo matadero.
En 1860, se proyecta construir un nuevo matadero, ya que el existente, ubicado en lo que hoy es la Plaza España, era muy pequeño y se encontraba en condiciones insalubres. Debía emplazarse en una zona elevada y de fácil acceso para los arreos de ganado, así fue como se eligió esta meseta. Para tales fines la municipalidad crea la comisión de los Corrales del Sud, quienes presentaron un plano, memoria descriptiva y presupuesto para la nueva construcción (Aliata, 1988: 41,42). Para adquirir los terrenos de la actual calle Monteagudo al 50 fue necesaria la cobranza de un arancel por cabeza de ganado durante diez años. Por la epidemia de fiebre amarilla, se hizo imperioso apurar los trabajos de construcción y en noviembre de 1872, aún sin estar terminado, tuvo que ser inaugurado.
Estos mismos terrenos fueron el escenario, el 21 de junio de 1880, de la sangrienta “Batalla de los Corrales”, enfrentamiento entre el bando encabezado por Carlos Tejedor, gobernador de la Provincia de Buenos Aires contra las tropas nacionales del presidente Nicolás Avellaneda (Llanes, 1974:36).
Los Mataderos del Sur de la Convalecencia, fueron los que le dieron al barrio el antiguo nombre de Corrales Viejos, pero muchos más fueron los nombres con que se llamó a este sector de la ciudad hasta la creación de su actual nombre.
Se lo llamó Barrio de Las Latas, porque de latas, chapas, cartones y géneros en desuso eran las casas en que vivían muchos de sus habitantes, desde Cachi hasta Zavaleta, constitu-yendo la primera villa de emergencia que tuvo la Ciudad de Buenos Aires. También, Barrio de Las Ranas, por la cantidad de esos batracios que vivían en los numerosos charcos sucios de la zona. De aquí surge la palabra arrabalera “ranero” sinónimo de rápido o avispado.
En esta misma zona existió “La Quema”, un vaciadero municipal donde en carro se arrastraba toda la basura y la inmundicia, para después ser quemadas. Ante la necesidad, eran muchos los que acudían a la Quema y revisaban cuidadosamente esa mezcla de excremento y desperdicios, para su uso o para obtener alguna ganancia con su venta. Antecesores de los actuales “cartoneros” se los llamó “quemeros” o “cirujas”, como apócope de cirujano, por la puntillosidad con que revisaban la basura con peores condiciones por la exposición insalubre del contacto directo.
La presencia de los mataderos y su cercanía con la quema de basura hicieron del barrio un área marginal poblada por inmigrantes pobres, trabajadores del matadero, prostitutas y maleantes. Fue célebre por los duelos criollos en sus esquinas y boliches a puro cuchillo que hasta tenían un código de honor.
En esta zona fabril se instalaron establecimientos de todo tipo: fabricas de chacinados, jabones, casimires, mantas y frazadas, curtiembres, corralones de materiales, etc. La llegada de gran cantidad de obreros y sus familias, muchos de ellos inmigrantes produjo un gran crecimiento de la población que vivía en casas precarias. Así empezaron a construirse los conventillos, como los de las calles Garay, Caseros y Liniers, General Urquiza y Rondeau, entre otros.
Las primeras construcciones comenzaron a levantarse a fines del siglo anterior, a partir de las obras que dieron origen al Arsenal de Guerra, inaugurado en 1885 y demolido en 1964, ubicado en los terrenos que en parte ocupa ahora el Hospital Nacional de Pediatría. En la quinta del Perito Moreno fue una de las más extensas de la zona. En parte de lo que fuera su área, se construyeron el Instituto Félix F. Bernasconi y la Maternidad Sardá.
En 1901 se realizó el traslado del matadero al barrio de Liniers. Al año siguiente, el 12 de septiembre de 1902 fue creado por orden municipal el Parque los Patricios, con superficie de 101,210 m2, diseñado por carlos Thais.
La historia nos señala que en la esquina de Rioja y Rondeau se instaló, en 1912, la farmacia propiedad de Armandini Poggeti de Hidalgo, quién fuera la primera farmacéutica argentina, recibida en 1902. Fue la primera mujer que manejó un automóvil en Buenos Aires.
En esa primera década, cuando Parque Patricios y Boedo eran los arrabales de una ciudad que crecía vertiginosamente, en la casa del pintor y grabador Guillermo Facio Hebequer ( la Rioja 1861) era el lugar de reunión del grupo denominado “los artistas del pueblo” conformado por Agustín Riganelli, Abrahan Vigo, Gustavo Bellocq y luego Gustavo Riccio, Juan de Dios Filiberto, Quinquela Martín, Elías Castelnuovo y tantos otros escritores, poetas, artistas plásticos, que nos legaron un patrimonio cultural inestimable.
Por los años 50, la Agrupación de Arte “Bohemía” de pintores y escultores nació bajo la inspiración de Justuniano García, Francisco López Boudón y Juan Laurido, en el legendario café de Luis Isola, en Patagones y Labardén y que en aquellos primeros tiempos integraron artistas jóvenes y consagrados como Enrique Gaimari, el escultor Francisco Reyes, Héctor Tessarolo y tantos otros.
Ultimos Comentarios