Jesús y el Talmud / Parábolas parecidas
El Talmud de Jerusalén conserva una parábola que resulta similar a la parábola que pronunciará Jesús en la lectura del próximo domingo de la liturgia católica. Por hoy, les dejo las dos versiones sobre un mismo tema para comparar y sacar conclusiones. Mañana el comentario al domingo.
Un rey contrató a numerosos obreros. Uno de ellos mostraba más ardor en el trabajo que los demás ¿Qué hizo el rey? Se lo llevó a pasear con él. Por la tarde, los obreros vinieron a recibir su salario, y el rey pagó también un jornal completo a ese obrero. Los otros refunfuñaban: “Hemos estado trabajando todo el día, y éste no ha trabajado más que dos horas, y le das el mismo salario que a nosotros”. Y el rey les dijo: “Éste ha hecho en dos horas más que vosotros en toda la jornada”. (Talmud de Jerusalén)
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”. Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”. El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”. (Mt. 20, 1-15)
