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No nos preguntó qué religión teníamos / Fiesta de Jesucristo Rey del Universo – Ciclo A – Mt. 25, 31-46 / 20.11.11

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”. Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”. Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”. Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”.

Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna. (Mt. 25, 31-46)

Con la Fiesta de Jesucristo Rey del Universo se acaba un nuevo ciclo litúrgico. La cumbre es el reconocimiento de Jesús con toda su carga cristológica, sobre todo en su rol de Rey universal. En un mundo que avanza, no con la rapidez que se quisiera, hacia modelos democráticos, la celebración no termina de ensamblar. Cuando fue instituida, en 1925, por el Papa Pío XI, significó una proclama de la institución eclesial, justamente, contra los modelos democráticos que llevaban, indefectiblemente, a la pérdida de autoridad de la Iglesia en el mundo moderno. No había razón para dejar las monarquías y las estructuras jerárquicas, sobre todo si eso desplazaba el poder papal y curial de las esferas de decisión. Con la Fiesta de Jesucristo Rey se recordaba a la orbe que este rey universal tenía un representante en la tierra, un rey vicario encargado de gobernar por Él. El mundo tenía que escucharlo, obedecerlo, y dejarse guiar. Evidentemente, el mundo siguió su marcha y la fiesta quedó, obligando a una reinterpretación que la coloque en su lugar debido. Como cierre del ciclo litúrgico, sobre todo en este Ciclo A que se leyó el Evangelio según Mateo, parece adecuada la perícopa seleccionada. Esta visión profético-apocalíptica del Hijo del Hombre reinando es la última presentación del libro antes del inicio del relato de la pasión, donde la angustia, la tortura y la crucifixión parecen destruir la ilusión del Rey del Universo. Para nosotros, celebrantes de esta época, es la visión final que nos llevará a comenzar un nuevo ciclo, una nueva etapa, una nueva re-lectura de los hechos de Jesús. Como Mateo nos invitará a releer sus capítulos 24-25 (y todo su Evangelio) a la luz de los capítulos 26-27-28, la liturgia católica nos invitará a leer el final glorioso del ciclo desde el inicio de lo que vendrá a continuación: la prédica profética con que se abre el tiempo de adviento. Puede que la celebración quede descontextualizada y que el título de rey sea, teológicamente, difícil de aplicar al mundo presente, pero tiene esta lectura de hoy una persistencia histórica que, ante la crisis capitalista manifiesta, marca el camino de salida.

La gran disputa exegética sobre esta imagen del juicio final versa en dos cuestiones fundamentales: quiénes son las naciones y quiénes son los pequeños. No es lo mismo que las naciones sean sólo los pueblos gentiles, o que sean el mundo entero: judíos, judeo-cristianos, gentiles, gentil-cristianos. Tampoco es lo mismo que los pequeños sean los marginados y pobres en general, o que la referencia específica sea para los discípulos de Jesús hechos marginales por el Reino de los Cielos. Una de las posibilidades interpretativas es que el juicio evalúe cómo se ha recibido a los discípulos misioneros de la Iglesia en su recorrido por el mundo para anunciar el Evangelio. La otra posibilidad es que se juzgue según el criterio del amor al prójimo, sobre todo al prójimo en necesidad urgente. Hay argumentos a favor de ambas posiciones. Lo cierto, y desconcertante, es que los juzgados no tienen conciencia de la identificación que el Hijo del Hombre les hace ver: lo que han hecho con los pequeños lo han hecho con Él. Ni las ovejas ni los cabritos, ni los de la derecha ni los de la izquierda lo han entendido por completo. Esto parece ser un indicativo de que los juzgados tienen poco conocimiento del Evangelio y del Cristo. De ser así, este juicio presentado por Mateo cambia drásticamente el paradigma religioso. Ya no hay un juzgamiento por la fe específica ni por la pertenencia a tal o cual asamblea o comunidad eclesial. El juicio tiene que ver con el amor manifestado. ¿Manifestado hacia quiénes? Hacia los hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos y presos. El texto no habla de otros pequeños que no sean estos.

Estos pequeños son, en vocablos especializados, sacramentos del Hijo del Hombre. Considerando la condensación cristológica de esta perícopa, los pequeños se encuentran asociados y plenamente llenos de esa cristología. Hablamos de condensación cristológica porque, por lo menos, cuatro títulos son asignados a Jesús en esta visión. Desde el inicio es el Hijo del Hombre, título que recorre todo el libro de Mateo, muy asociado a lo escatológico y a la visión gloriosa del mismo (cf. Mt. 10, 23; Mt. 13, 41; Mt. 16, 27-28; Mt. 19, 28; Mt. 24, 30; Mt. 26, 64). Pero también es rey sentado en el trono que separa a los de la derecha de los de la izquierda, como desde el principio del Evangelio es rey nacido en la pobreza que inquieta a los reyes de la tierra (cf. Mt. 2, 1-8). No obstante estos dos títulos, se agrega la imagen del pastor. Al hablar de ovejas y cabritos que deben ser separados, se hace referencia a la práctica palestina de llevar juntos, durante el día, ambos tipos de animales, para poner los cabritos en resguardo durante la noche (debido a que son más débiles) y dejar las ovejas a la intemperie. Al acudir al Cristo Pastor, Mateo hace eco de Ez. 34, 17-22, en el amplio contexto del capítulo 34 del profeta que rechaza a los pastores infieles de Israel para que Dios recupere, en propia persona, el pastoreo de su pueblo. Este pastor, en Ezequiel y en Mateo, termina siendo juez. Juzgará entre oveja y oveja, entre carnero y chivo (cf. Ez. 34, 17), entre ovejas y cabritos (cf. Mt. 25, 32-33). La separación recuerda las imágenes parabólicas del trigo y la paja (según Juan el Bautista en Mt. 3, 12), el trigo y la cizaña (cf. Mt. 13, 30) o los peces buenos y malos (cf. Mt. 13, 48-49). En este caso, los ángeles no son descriptos realizando la acción de separar, aunque sí con mencionados como acompañantes del Hijo del Hombre.

Los pequeños son, entonces, una condensación cristológica. Paradójicamente, estos títulos de grandeza (Hijo del Hombre, rey, pastor, juez) terminan siendo resumidos en la vida de los pequeños, y el reconocimiento de Jesús como Mesías y Señor, no proviene de lo mucho que puedan proclamarse con los labios los cuatro títulos enunciados, sino del amor manifestado en concreto hacia el prójimo más necesitado. Las seis acciones que son parámetro de juicio resultan tradicionales del Antiguo Testamento como obras piadosas para con el desvalido (cf. Job. 22, 6-7; Is. 58, 6-7; Ez. 18, 7-8; Tob. 4, 16-17). La más difícil de rastrear es la de visitar al preso. Puede suponerse que es un agregado cristiano ante la realidad de los discípulos que son constantemente puestos en prisión por el Evangelio. De todas maneras, la más honda tradición veterotestamentaria respalda esta cosmología: lo inefable, lo todopoderoso, lo inalcanzable, lo infinito, es palpable es el marginado, en el pobre (la viuda y el huérfano), en el pequeño. Para la comunidad mateana, probablemente ubicada en la ciudad de Antioquia, los marginados no eran muy distintos a los marginados de las grandes urbes actuales, localizados en la periferia, en asentamientos. Allí está la revelación cristológica, allí está el secreto del discipulado. Como ya advertimos, los paradigmas religiosos son derribados. Los títulos de la cristología no quieren decir que Jesús está separado del mundo, desentendido de las situaciones humanas. Al contrario. Jesús siempre está, no al lado de los marginales, sino en los marginales. Se condensa sacramentalmente en el pobre, en el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el preso, el enfermo. Por eso es difícil para los religiosos entender este juicio del Hijo del Hombre, y por eso es alentador para los no cristianos. Los primeros se ven desconcertados, porque todo su énfasis estaba puesto en lo que llamaban fe, en el cumplimiento de preceptos eclesiásticos, en cultos pomposos, mientras del otro en necesidad desaparece del firmamento. Los segundos se ven incluidos en un juicio universal que supera las barreras religiosas clásicas para situarse en la dimensión real y verdadera de la religión: el amor. Todos pueden ser juzgados por el amor, por cómo respondieron ante el prójimo en necesidad. No hace falta presentar credencial de membresía ni el diezmo al día, pues Cristo está en el otro.

La única salida a las crisis económicas históricas (a la crisis mundial actual) está como respuesta en esta lectura. No sirven las indicaciones del FMI ni los recortes, sino la solidaridad, la acción concreta a favor de los más desprotegidos. El mundo es juzgado según el amor que manifestó, no de acuerdo a las cátedras económicas de Harvard. El mundo mejora cuando el hambriento tiene para comer, el sediento para beber, el desnudo tiene vestido, el preso y el enfermo son visitados y asistidos, y el forastero (el inmigrante) es acogido con confianza. Mientras el Cuerno de África siga muriéndose de hambre y sed, mientras las prisiones sigan siendo espacios inhóspitos de maltrato y tortura socialmente aceptados, mientras las leyes de inmigración sigan denigrando a sudamericanos, negros y partidarios de religiones distintas, nada puede mejorar. La religión institucional también tiene su parte, y está llamada a modificar radicalmente su posición. Ya no puede pensarse el universo en términos absolutos de los de adentro y los de afuera. Ya no puede mantenerse la posición cómoda de desentendimiento conveniente cuando peligran los beneficios, y acercamiento circunstancial cuando se ofrecen arreglos. Esa religión no sirve a los pequeños, sino a los poderosos, y continúa contribuyendo a un mundo de desigualdad (que equivale a un mundo sin amor al prójimo). El juicio final presentado por Mateo es una alerta profética del Cristo a su Iglesia: hay que dejar de buscar soluciones en los libros y encontrarlas entre los pobres. La salida a la crisis es la entrada al mundo de los marginados.

IV Juntada Teológica en Córdoba / Buscando el Reino de Dios

Seguimos recorriendo el camino hacia la IV Juntada Teológica en Córdoba, bajo el tema del Reino de Dios. Les dejo una muy breve bibliografía mínima sobre los temas que transitaremos en el último taller sobre el Reino de Dios en la historia humana. Buen domingo para todos.

1. Sobre las cartas pastorales:

E. Cothenet. Las cartas pastorales (Cuaderno Bíblico 72).

C. Spicq. Les Épitres pastorales (2 volúmenes).

R. Brown. Las Iglesias que los apóstoles nos dejaron.

2. Sobre el apocalipsis:

X. Pikaza. Apocalipsis (guía de lectura).

J. P. Prevost. Para leer el Apocalipsis.

P. A. de Souza Nogueira. La realización de la justicia de Dios en la historia en Apocalipsis 18 (Artículo RIBLA).

S. Croatto. Apocalíptica y esperanza de los oprimidos (Artículo RIBLA).

3. Sobre el Reino de Dios en la historia

L. Gónzalez Carvajal. El reino de Dios y nuestra historia.

M. García Pelayo. El Reino de Dios, arquetipo político (artículo Revista de Occidente).

N. Cohn. En pos del milenio.

A. Tornos. Sociedad y Teología.

J.B. Metz J. y Schlick. Ideologías de liberación y mensaje de salvación.

4. Sobre socialismo

F. Engels. La guerra de campesinos en Alemania.

E. Bloch. Thomas Müntzer, teólogo de la revolución.

G. Casalis. Solidaridad con el proletariado: Christoph Blumhardt (el Joven).

Obras Completas de Marx y Engels. Editorial Grijalbo. Barcelona 1978.

5. Sobre modernismo

J. B. Bury. La idea del progreso.

J. A. Caritat (Marqués de Condorcet). Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano.

A. Comte. La filosofía positiva.

I. Kant. La religión dentro de los límites de la mera razón.

L. Feuerbach. Principios de la filosofía del porvenir.

6. Sobre capitalismo

M. Novak. El espíritu del capitalismo democrático.

M. Moore. Film Capitalismo: una historia de amor.

A. Smith. La riqueza de las naciones.

J. Locke. Dos tratados sobre el gobierno civil.

7. Sobre Iglesia actual y Reino

R. L. Rubenstein. After Auschwitz, Radical Theology and Contemporary Judaism.

J. B. Metz. La fe, en la historia y en la sociedad.

J. B. Metz. Teología Política.

J. Moltmann. Sobre la libertad, la alegría y el juego.

J. Moltmann. Teología de la esperanza.

IV Juntada Teológica en Córdoba / Esquema del taller sobre las historizaciones del Reino

Les dejo el esquema/esqueleto del taller sobre el Reino de Dios en la Historia que estaremos compartiendo en la IV Juntada Teológica, a realizarse en Córdoba el fin de semana largo de octubre. Como ya lo mencioné anteriormente, la gente buena de la organización me ha invitado para guiar este taller, entre tantos otros que se irán realizando durante las jornadas. Buen domingo para todos.

Hacer un Reino de los Cielos en la tierra

Reino de Dios y/entre reinos de los hombres

1. Pastorales vs Apocalipsis: dos maneras opuestas de historizar el Reino. Acomodo o resistencia.

2. Historizaciones ligadas a la Iglesia: Gran Iglesia del Siglo II. Constantino. Reino=Iglesia. La cristiandad. Proyectos particulares: la división social como reproducción del orden celestial (Hildegarda de Bingen, Pseudo Dionisio Aeropagita), la fuga mundi (mujeres del desierto, anabaptistas con Juan de Leyden, Testigos de Jehová).

3. Historizaciones en los grandes relatos:

1. Modernismo (progreso e iluminismo). Posición católica y protestante.

2. Socialismo. Sus formas históricas. Marxismo. Socialismos eclesiales: taboritas, Tomás Müntzer. Cristianismo socialista del siglo XIX.

3. Capitalismo. Sociedad capitalista. Liberalismo como sostén ideológico. Las ilusiones del capitalismo. El apoyo protestante y católico. Los pobres de Jesús.

4. Análisis actual: las líneas de tensión de la Iglesia actual respecto al Reino:

1. Iglesia oficial que siempre apoyó el capitalismo, ahora modelo en crisis (Grecia, USA, Somalia);

2. Iglesia que dialogó con el modernismo (en los años ´60) cuando ya había comenzado el post-modernismo (muerte de los grandes relatos);

3. Iglesia en medio de accidentes históricos (Auschwitz, dictadura militar argentina, crisis 2001-2002);

4. Iglesia que tiene en sus orígenes la radicalidad de Jesús: mesa compartida, Reino de los pobres, compasión, denuncia de los opresores, modelo itinerante.

Alguien que creía en el amor / San Valentín / 14.02.11

Que el día de San Valentín se ha comercializado demasiado no es una noticia que resalte por novedosa. Dejando eso de lado, es interesante buscar los orígenes de la celebración, y a partir de esos orígenes, preguntarse si todavía puede extraerse de allí una Buena Noticia. En realidad, más que orígenes, lo que podemos buscar son hipótesis entremezcladas de leyenda:

- Una fuerte corriente tradicional dice que Valentín era un sacerdote cristiano del siglo III en el Imperio Romano, gobernado por un emperador llamado Claudio. En aquel tiempo, los soldados tenían prohibido casarse porque se suponía que la soltería aumentaba su rendimiento militar. Varios soldados, en desacuerdo con esta legislación, se casaban en secreto bajo el ritual que administraba este sacerdote.

- Puede que un agregado a esta tradición es el de la entrevista que tuvo el Emperador con Valentín, debido a que el sacerdote se había vuelto famoso. Valentín habría llegado casi a convencer a Claudio para que se convierta al cristianismo, pero las fuertes presiones de la aristocracia romana lo impidieron y hasta revirtieron el espíritu de Claudio que mandó a procesar al sacerdote. Lo condenan a muerte y es ejecutado el 14 de febrero.

- Otro agregado a la tradición primigenia puede ser el del soldado que lo custodiaba antes de su ejecución, quien tuvo una hija enferma, la cual fue curada por Valentín. Con el tiempo, el sacerdote se habría enamorado de esta muchacha y, el día de su ejecución, le habría dejado una carta de despedida a ella.

- Los historiadores dicen que la Iglesia institucionalizó el 14 de febrero como día de San Valentín (y a través de él, día del matrimonio, de la unión estable, del amor recíproco entre dos personas) en respuesta a una fiesta pagana que tenía éxito entre los jóvenes y que se celebraba el 15 de febrero. En esa fiesta, los jóvenes elegían una pareja sólo para tener sexo. La figura de Valentín habría sido tomada por las historias que circulaban en torno a su persona, pero sin corroborar ninguno de los datos anteriores.

- Otra tradición paralela dice que Valentín fue obispo de algún lugar de Italia durante el reinado de Diocleciano en el Imperio Romano. Que era un obispo de andar con la gente, muy querido, muy cercano al pueblo. Que defendía el amor recíproco del matrimonio y que aconsejaba a los jóvenes en temas amorosos con una calidad particular.

Hoy parece imposible reconstruir la verdadera historia de Valentín, sin embargo, se festeja en todo el mundo con una estructura capitalista. Para las empresas (hoteles, restaurantes, fabricantes de tarjetas, regalarías) es un negocio redondo, un día de altas ventas. Para los consumidores es un día predestinado socialmente para gastos. A pocos les interesa cuál es la historia del Valentín histórico. A Valentín, quizás, tampoco le interesaba que se supiese su historia; quizás, lo único que le interesaba era el amor, simple y sencillamente eso: que las parejas se amen, que sean capaces de ser sacramento del amor de Dios, que hagan realidad la vida divina en la entrega de uno hacia otro, que reproduzcan la Trinidad en la reciprocidad. Eso es una Buena Noticia. No hace falta llegar al extremo del gobierno malasio que lanzó una campaña titulada Evita la trampa de San Valentín para desalentar a los musulmanes del festejo del día por considerar que estimula las relaciones sexuales pre-matrimoniales entre los jóvenes. Más vale re-interpretar el festejo para que los jóvenes sigan creyendo que es posible amar, que vale la pena amarse, y que Dios tiene mucho que ver cuando dos personas deciden entregarse la vida mutuamente.

Navidad en palabras de amigos

Dejo dos textos, de dos amigos, dos compañeros de milicia, dos cristianos (en un mundo donde ese título es difícil de aplicar a conciencia a alguien). El primero es de Lucas (primera foto), el segundo de Josías (segunda foto). ¡Feliz navidad!

♫♫Que los cumplas feliz, ♫♫

♫♫ que los cumplas feliz, ♫♫

♫♫ que los cumplas, ♫♫

♫♫ Jesús querido, ♫♫

♫♫ que los cumplas feliz. ♫♫

.

.

.

Y que yo sea parte de tu felicidad.

Y que mi vida sea motivo de tu alegría y honor.

Y que no me deje atrapar por los Gordos navideños del dios Mamón,

y que rechace el consumismo que no me llena,

y que el amor y la bondad no sean ficciones de fin de año.

Que todas mis fuerzas estén concentradas en vivir como viviste,

en sentir lo que sentiste mientras caminabas entre nosotros,

en dolerme con seres humanos y con ellos celebrar tal como lo hiciste vos.

Que mi vida te haga nacer de nuevo, como un villancico.

Y que cumplas muchos más.

El nacimiento de alguien.

Eso es Navidad. “La gente en realidad aprovecha para chupar y tirar cuetes”.

Si, y está bien. Pero nunca está de más ver el lado positivo de esta cultura cristiana que fue absorvida por el capitalismo de occidente. (por ende, de cristiana solo tiene la cáscara).

El día de ayer, 22 de diciembre de 2010, se condenó a Carcel común y perpetua a algunos de los torturadores y asesinos de la última dictadura en la Argentina. Ellos decian defender “nuestro estilo de vida”, y que lo hacían en “una guerra justa contra los terroristas marxistas”.

Al igual que ellos, hace 2 mil y pico de años, un gobernador se enteró de que iba a nacer un rey que traería libertad al “pueblo de Dios” (se malinterpretó y se creyó que era solo a los judíos). La cosa es que este Rey, era Dios. Entonces el gobernador, ni lento ni perezoso, decidió matar a todos los niños que nacieran, para poder “defender el estilo de vida del imperio romano” y mantener la paz que la dominación por las armas había conseguido.

Obviamente, el Rey que era Dios, no murió. Porque se fué a otro país, exiliado político.

Este Rey vivió algo muy parecido a lo que vivieron miles de argentinos. Lo que este Rey no pudo ver, mientras estuvo en la tierra, fué a ese gobernador ser juzgado por la justicia. Algunos argentinos y argentinas, ayer lloraron de emoción. No se alegraban de que “pagaran esos asesinos” (como pretenden hacernos pensar algunos fantasiosos troskistas que por dentro estan llenos de odio y violencia), en realidad lloraban porque una herida en su vida comenzaba a cerrar. Ahora veríamos si los perdonamos, o si los odiamos o si lo olvidamos… Lo emotivo viene después de la justicia.

Y este Rey, que era Dios, vino a hacer justicia. Pero no del tipo de justicia barata como esta republicana moderna, una justicia real. Dió alimento a los pobres, sanó las enfermedades de los enfermos, cuidó a las viudas y a los huérfanos (¿les suena H.I.J.O.S. o Madres de plaza de mayo?), no hizo distinciones entre extranjeros o locales, hombres o mujeres, niños o adultos, ricos ni pobres, salvos o pecadores… y además, pagó con su vida la ideología que sostenía. Nunca agarró a palos a nadie, nunca anduvo en la clandestinidad, nunca hizo acuerdos en el senado (porque el partidismo es para corrupción) como la Cinthia Hotton que se hace la honesta y trabó la aprobación del presupuesto que entre miles de cosas, va para la asignación universal para niños que viven en la pobreza como el pequeño niño Jesús que nació en un establo.(¡Pero que bien!, ella tiene la conciencia limpia) Esos egoísmos no son para Navidad. Esos egoísmos no son de seguidores del Cristo (que significa que admito que ese Jesús era Dios, lo resumo con una sola palabra).

Ese Jesús vino a traer justicia. Vino a traer equidad. Eligió para ello nacer entre los humildes, que es donde Dios siempre está. El quiere la dignidad de los hombres y en la carencia material está la primera tarea a resolver. Para eso, se encargó de la parte difícil, que es la parte espiritual. Pagó el crimen de la humanidad frente a Dios, sufrió el castigo en su carne. Hizo justicia, fué a la muerte en lugar de todos nosotros por los crímenes de lesa humanidad que constantemente nos hacemos a nosotros mismos, estamos absueltos frente a Dios. La parte posible y 100% realizable se las deja a los seguidores suyos que casualmente, son los que se oponen al “estilo de vida” de estos militarotes; son casualmente los que como Camilo Torres, Angelelli, el Che y Jesús mismo recorren sus países ayudando al pobre hasta dar su vidas por el bien de las mayorías. Todos estos “terroristas marxistas” no hacen otra cosa que defender una idea, es la misma, pero Carlitos Marx la resume con genialidad:

“El fundamento de la crítica irreligiosa es que el hombre hace la religión, la religión no hace al hombre.(…) Pero el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre es su propio mundo, Estado, sociedad; Estado y sociedad que producen la religión, conciencia tergiversada del mundo, porque ellos son un mundo al revés. La religión (…) es la realización fantástica del ser humano, puesto que el ser humano carece de verdadera realidad.”

Por eso les digo a todos los religiosos, no importa en que fantasía crean, esto se trata de tener los pies en la tierra. Que vergüenza que tenga que venir del cielo un Dios a enseñarnos a vivir como humanos, con los pies en la tierra…
Crean o no en Jesús, sepan esto: es hora de que nazca la justicia en nuestra tierra, de que nazca la humildad y de que nazca la compasión entre los hombres. Basta de estos militarotes (incluído Perón) que quieren organizar el mundo cortando cabezas enemigas y regalando cosas a los amigos (es indistinto amigo de quién sea)… no señor, la verdadera vida crece cuando el pueblo riega su futuro con su sudor y con sus lágrimas. Entonces cosecharemos el vino y el pan, para reír y disfutar que estamos vivos.

festejar la navidad, es festejar que lo que nace es lo que nosotros engendramos. Hagamos con amor un mundo mejor.