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Avance del libro “Discípulos de este siglo – La misión en las parábolas de Jesús” / La poesía de Jesús

Recuerdo que está pronto a salir mi libro “Discípulos de este siglo – La misión en las parábolas de Jesús” por Editorial Claretiana. Es una aproximación a trece parábolas de los Evangelios de Mateo y Lucas para leerlas primero en clave exegética, y luego hacer la hermenéutica de actualización y profundización.

Como adelanto, ofrezco una porción de la introducción del libro, como para ir tanteando de qué se trata.

Con Jesús pasa lo mismo que con los poetas, pero no cualquiera de ellos, sino los poetas proféticos. El poeta profético habla en un lenguaje distinto al de todos los días, sin embargo, es el mismo lenguaje cotidiano. Hay esa doblez de las frases que parecen complicadas, pero develan la profundidad de lo que ocurre. La expresión máxima de la poesía de Jesús son sus parábolas.

Por eso este libro no tiene su centro en las parábolas, sino en la poesía profética de Jesús. Queremos acercarnos a trece parábolas-poesías de Jesús para descubrir todo el potencial de comunicación del Evangelio. Queremos que la poesía de Jesús nos inspire, nos movilice, nos desacomode, nos cuestione. Queremos que las parábolas nos enseñen a mirar la realidad como la miraba Jesús, para transformarla como Él quiere transformarla. No vamos a leer ni buscar la explicación de las parábolas para aplaudir el genio literario de Jesús como se aplaude a un escritor reconocido; vamos a leer y buscar explicaciones para ponernos en movimiento, para replantearnos cuestiones existenciales, para convertirnos. Vamos a leer y buscar explicaciones para que nuestra vida se haga más parecida a la vida de Jesús.

Hay muchas parábolas en los Evangelios, pero nos vamos a focalizar en trece tomadas de los libros de Mateo y Lucas, los dos grandes coleccionadores de parábolas del Maestro. Miraremos de cerca la oveja y la dracma perdidas, la historia del padre misericordioso, las disputas entre hermanos, las oraciones de unos y otros, a Lázaro, al sembrador, al samaritano… Este no es un libro de parábolas, pero las parábolas serán el puente para llegar al Evangelio poético-profético de Jesús. […]

Estamos invitados a escuchar/leer como si fuésemos palestinos a orillas del Mar de Galilea. Y también como lo que somos: discípulos en este siglo, preocupados por comunicar una Buena Noticia de un Reino distinto a los reinos de este mundo, de un Padre misericordioso y compasivo, de una realidad que puede ser transformada por la misma fuerza del amor y la esperanza.

Algunos textos en la web

Algunos conocidos, y otros no tan conocidos, pero hermanos, han publicado en la web un par de trabajos míos. Les comparto los links para los que quieran conocer un poco más sobre ellos y sus vidas parroquiales.

En primer lugar, un hermano párroco al que tuve el gusto de conocer el año pasado en su b parroquia de Barrio Ludueña, en Rosario, Argentina, junto a las comunidades eclesiales de base de la zona. Se trata de Juan José Gravet, quien ha digitalizado el Boletín Parroquial, donde se reproduce un texto mío sobre el incidente del Templo de Jerusalén protagonizado por Jesús. Este es el link: http://es.scribd.com/doc/87040380/Boletin-Parroquial-Cristo-Redentor-n%C2%B028-Pascua

En segundo lugar, una parroquia de México, llamada Jesús Nazareno, ha reproducido unos artículos míos que están alojados en el dominio Catholic.net, sobre el Documento de Aparecida. Son artículos un tanto viejos, pero con algunas cuestiones para reveer y repensar, en la perspectiva de las propuestas magisteriales. Este es el link de la parroquia: http://www.jesusnazareno.org.mx/content/jesusnazareno/home/

IV Juntada Teológica en Córdoba / Esquema del taller sobre las historizaciones del Reino

Les dejo el esquema/esqueleto del taller sobre el Reino de Dios en la Historia que estaremos compartiendo en la IV Juntada Teológica, a realizarse en Córdoba el fin de semana largo de octubre. Como ya lo mencioné anteriormente, la gente buena de la organización me ha invitado para guiar este taller, entre tantos otros que se irán realizando durante las jornadas. Buen domingo para todos.

Hacer un Reino de los Cielos en la tierra

Reino de Dios y/entre reinos de los hombres

1. Pastorales vs Apocalipsis: dos maneras opuestas de historizar el Reino. Acomodo o resistencia.

2. Historizaciones ligadas a la Iglesia: Gran Iglesia del Siglo II. Constantino. Reino=Iglesia. La cristiandad. Proyectos particulares: la división social como reproducción del orden celestial (Hildegarda de Bingen, Pseudo Dionisio Aeropagita), la fuga mundi (mujeres del desierto, anabaptistas con Juan de Leyden, Testigos de Jehová).

3. Historizaciones en los grandes relatos:

1. Modernismo (progreso e iluminismo). Posición católica y protestante.

2. Socialismo. Sus formas históricas. Marxismo. Socialismos eclesiales: taboritas, Tomás Müntzer. Cristianismo socialista del siglo XIX.

3. Capitalismo. Sociedad capitalista. Liberalismo como sostén ideológico. Las ilusiones del capitalismo. El apoyo protestante y católico. Los pobres de Jesús.

4. Análisis actual: las líneas de tensión de la Iglesia actual respecto al Reino:

1. Iglesia oficial que siempre apoyó el capitalismo, ahora modelo en crisis (Grecia, USA, Somalia);

2. Iglesia que dialogó con el modernismo (en los años ´60) cuando ya había comenzado el post-modernismo (muerte de los grandes relatos);

3. Iglesia en medio de accidentes históricos (Auschwitz, dictadura militar argentina, crisis 2001-2002);

4. Iglesia que tiene en sus orígenes la radicalidad de Jesús: mesa compartida, Reino de los pobres, compasión, denuncia de los opresores, modelo itinerante.

Tiempo de creer / El Reino de Dios según Jedwabne

Las lecturas de los domingos de la liturgia católica nos vienen ofreciendo muestras de esperanza. Sobre todo esperanza en el Reino que Mateo describe durante su capítulo 13 del Evangelio. Hay esperanza para Pedro ahogándose en las olas del miedo, hay esperanza para la multitud hambrienta, hay esperanza para la mujer cananea que clama por su hija. Les dejo unas líneas de Imanol Zubero sobre la esperanza en el Reino, recordando la tragedia de Jedwabne. Para meditar, para reflexionar, en un mundo que se debate entre la violencia de Londres, la hambruna de Somalía y, para los argentinos, las elecciones soñando un futuro mejor.

“Por mi parte, preferiría que se recordaran, de este siglo sombrío, las luminosas figuras de los pocos individuos de dramático destino y lucidez implacable que siguieron creyendo, a pesar de todo, que el hombre merece seguir siendo el objetivo del hombre”. Esto escribe Tzvetan Todorov en la introducción a su último trabajo, en el que somete a análisis el sombrío siglo XX, del que la historia de Jedwabne se convierte en paradigma:

Jedwabne es un topónimo de difícil pronunciación para un latino. Designa un pequeño pueblo del interior de Polonia en el que mil quinientas personas mataron o vieron matar con regocijo a otras mil quinientas en julio de 1941, durante la ocupación alemana. Los muertos eran polacos y los asesinos, sus vecinos, también. Llevaban cientos de años conviviendo, se saludaban por la calle, los niños jugaban juntos, se compraban unos a otros las mercaderías que cubren las necesidades de la vida diaria, y conocían los nombres que correspondían a cada rostro. Asesinos y víctimas se diferenciaban sólo en una cosa, en la religión. Los muertos eran judíos y los matadores católicos.

Sólo siete miembros de la comunidad judía sobrevivieron a una orgía de sangre que duró veinticuatro horas, aunque se realizó con medios sencillos, como palos, navajas, hachas y fuego. Se salvaron porque les escondieron en su granja, a riesgo de sus vidas, los miembros de una familia del pueblo, los Wyrzykowski.

(…) Sí, es posible resistirse al impulso colectivo que convierte en asesinos a la mitad de los habitantes de un pueblo y en víctimas a la otra mitad. Lo demuestran los incómodos Wyrzykowski, católicos, granjeros de escasa cultura y filiación política desconocida.

Jedwabne es el mundo, el mundo es Jedwabne. Llevamos miles de años viviendo juntos y cada cierto tiempo nos masacramos o miramos hacia otro lado mientras nuestros semejantes están siendo masacrados. Sin embargo, en un siglo caracterizado por la barbarie totalitaria, con millones y millones de personas víctimas de las guerras, la opresión y el hambre, Todorov prefiere recordar (sin olvidar a las víctimas y a sus victimarios) esos hombres y mujeres que en tiempos de oscuridad (recordando el título de la obra de Hannah Arendt) supieron mantener en pie el compromiso con sus semejantes, convirtiéndose en luz para quienes hoy estamos llamados a continuar con el mismo compromiso:

Incluso en los tiempos más oscuros tenemos el derecho de esperar cierta iluminación (…) esta iluminación puede llegarnos menos de teorías y conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que irradian algunos hombres y mujeres en sus vidas y sus obras, bajo casi todas las circunstancias, y que se extiende sobre el lapso de tiempo que les fue dado en la tierra. Ojos tan acostumbrados a la oscuridad como los nuestros difícilmente serán capaces de distinguir si su luz fue la de una vela o la de un sol deslumbrante. Pero valoraciones objetivas de esta clase me parecen de importancia secundaria y creo que se pueden dejar a la posteridad.

“Les propongo entonces –escribe Sabato y yo me sumo-, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno”.

Y dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

Taller bíblico “La Iglesia según Marcos” – Rosario, Argentina

La buena gente de la Parroquia Cristo Redentor de Ludueña, Rosario, Argentina, me han invitado a que juntos naveguemos por el Evangelio según Marcos para indagar qué modelo de Iglesia propone, y si ese modelo es aplicable, en algún sentido, a nuestras comunidades, a nuestra Iglesia actual, a las CEBs de Rosario. Hemos aceptado juntos el reto de hacerlo, durante el 18 y el 19 de junio. El párroco, Juan José Gravet, de compromiso social marcado, hombre de su pueblo, ha colgado la invitación al taller en el blog de la Parroquia. La página es http://pquiacristoredentor.blogspot.com/2011/05/taller-biblico-la-iglesia-segun-marcos.html. Son llamativas las imágenes que ha elegido contraponer: por un lado un templo, con todo su peso arquitectónico, legal y religioso; por otro lado una casa, con todo su ámbito de fraternidad y familiaridad. Esa es la contraposición que iremos desarrollando en el taller: por un lado está la sinagoga y el Templo de Jerusalén, con su peso específico normativo, jurídico y puritano; por otro lado están las casas que frecuenta Jesús, llenas de publicanos, de pecadores, de mujeres, de marginados, donde se comparte la mesa, donde los lazos de hermanos en la Palabra son mayores que los lazos sanguíneos, sectarios, políticos o nacionalistas.

La invitación provino de que Juan José Gravet pudo leer un trabajo mío sobre la Iglesia en el Evangelio según Marcos, la identificación de la comunidad eclesial con la casa, y cómo esa casa se opone al sistema sinagogal y al sistema del Templo. El trabajo fue publicado en tres partes en la revista Didascalia (www.didascalia.org.ar). Durante el próximo tiempo iré subiendo a este blog fragmentos del trabajo completo para ir vislumbrando cuál es la propuesta marquiana de Iglesia.

Por lo pronto, resta seguir preparándonos para la próxima Jornada de Oración por las Vocaciones, para el Domingo del Buen Pastor. Marcos creía que los pastores (los dirigentes comunitarios) tenían que estar dispuestos a dar la vida, a cargar la cruz. Eso trata de explicar en su sección central del libro, desde el capítulo 8 al 10. Unámonos a su deseo/oración: recemos por pastores que den la vida por su pueblo.

Los buenos pastores dan la vida / Sacerdotes en un mundo de pobres / El ejemplo de Di Paola

El diario La Nación tiene un artículo de opinión sobre el Padre José Di Paola, el sacerdote amenazado recientemente por ser uno de los denunciantes de la droga despenalizada en las villas miserias. El Padre Pepe está en la Villa 21 de Buenos Aires, en una parroquia enclavada en la pobreza, la marginación y, por supuesto, el flagelo de la droga. A su alrededor hay asesinatos a diario, los robos son moneda corriente y el paco, la pasta base de cocaína, se expande derribando niños y jóvenes. Al respecto nadie hace nada, o mejor dicho, muy pocos hacen algo. Uno de esos pocos es el Padre Pepe. Al respecto de su situación particular, no puedo abundar en lo que ya expresa el artículo, pero sería interesante plantearse, aprovechando este Domingo del Buen Pastor, qué tipo de pastoreo necesita la Iglesia.

Creo que la respuesta, ya dada por Jesús, vivida por el Padre Pepe, es que la Iglesia necesita pastores de los pobres, pero no como los pastores políticos que se acercan a las villas buscando votos, tampoco como los pastores de conciencia que ven en la acción social una contribución a su modelo mercantilista de religión, haciendo obras que reditúen en una salvación. La Iglesia y el mundo necesitan pastores del amor, seres humanos que no ven en las villas una oportunidad de sumar votos, de ganar adhesión o de limpiar la conciencia; seres humanos que ven en las villas otros seres humanos maltratados por un sistema injusto, víctimas de un narcotráfico que es negocio para los vendedores, pero mucho más negocio para los ricos políticos, empresarios y fuerzas de seguridad implicadas. El Buen Pastor, como explica Jesús en el capítulo 10 del Evangelio según Juan, da su vida por las ovejas; y como explica Lucas en su capítulo 15, es capaz de dejar las 99 que tiene por la única que ha perdido, y alegrarse en extremo al encontrarla. Son dos actitudes indispensables del pastoreo:

1. Dar la vida: un pastor que no está dispuesto a dar la vida no puede ser pastor de la Iglesia. Nos han acostumbrado, muchas veces, a una imagen estática del pastor, sentado en una sede catedralicia, dictando normas, leyes y deberes, promoviendo obligaciones que ni él cumplirá. El Buen Pastor da la vida, y la da en el camino, en las calles, en los vericuetos de las villas miseria. El Buen Pastor está entre las ovejas, se juega por ellas, y no es como los asalariados, como ese grupo de políticos, líderes sindicales y supuestos grandes pensadores que ven en las ovejas un medio, nunca un fin, que les quitan la dignidad, que las explotan, que sacan de ellas todo lo que pueden, hasta abandonarlas. El Buen Pastor muere por sus ovejas si es necesario. Que los pastores de nuestra Iglesia reciban amenazas es signo de una sociedad cruel, pero gracias a Dios, también es signo de pastores que se atreven a arriesgar sus vidas por el Reino.

2. Buscar los perdidos: un pastor que quiere “cuidar la huertita” de su parroquia asignada preservándose de adentrarse al mundo para buscar a los más alejados no puede ser pastor de la Iglesia. La pastoral de cristiandad nos ha dejado la imagen del pastor encerrado, separado del resto, inaccesible, custodio de una riqueza espiritual que los demás deben ir a buscar hacia donde se encuentre, pero nunca al contrario, que él lleve la riqueza hacia los demás. El Buen Pastor, en cambio, no puede “cuidar la huertita” contento, no puede alegrarse plenamente por las 99 ovejas si hay 1 perdida. El Buen Pastor las ama a todas, y quiere que todas formen un solo rebaño, porque todas son importantes. Si el Reino empieza en la periferia, en lo marginal, en las villas, entre los adictos al paco, intentar construirlo desde grandes edificios o suntuosos templos no debe ser la manera. El Buen Pastor encerrado es una imagen imposible, porque siempre está afuera, con el rebaño, recorriendo valles o desiertos, atento a su rebaño y, sobre todo, atento a las ovejas que están más lejos, las que están por perderse o las ya perdidas. El Buen Pastor es un buscador. Que los pastores de nuestra Iglesia vivan en villas es signo de una sociedad que posee reductos de pobreza discriminados, pero gracias a Dios, también es signo de pastores que hacen una opción por los pobres en la línea del Reino.

Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. (Mc. 10, 42-44)

La ideología que mata – Día del niño por nacer


Hay una noticia que no es novedosa dentro de las tendencias actuales, pero que quizás en esta época, con la cercanía del 25 de marzo, día del niño por nacer, sirve como puntapié para leer y releer, pensar y repensar. Obviamente, el tema es el aborto, como lo es en las agendas de varios políticos, asociaciones y supuestos progresistas. El aborto y el niño por nacer, el aborto y la madre, el aborto y la sociedad, el aborto y los derechos humanos, el aborto y la pregunta sobre cuándo se comienza a ser humano. En la medida en que no se resuelvan las cuestiones y las preguntas, todo es un manotazo de ahogados, un intento de poner parches a situaciones que nos exceden. Y detrás, por si fuera poco, emergen las ideologías, pues más allá de los argumentos en salud, en sociología o en religión, hay ideas que movilizan cúmulos de gentes, que establecen prioridades políticas, que determinan lo que es y no correcto.

La noticia referida tiene un dato preocupante:

El 37 por ciento de los embarazos que se registran en el país terminan en aborto, y de ellos, cerca del 15 por ciento corresponde a adolescentes menores de 20.

Los agasajados del día del niño por nacer son el 37 por ciento de los embarazos. O sea, cientos de humanos sin palabra, inocentes, sin derecho a decidir sobre su propia vida porque otros han optado por su muerte. Los agasajados son los pobres más pobres del planeta, los esclavos de otras decisiones. Es curioso que las ideologías que promueven el aborto, promueven también la liberación de la mujer, la desaparición de la esclavitud económica y la prensa libre. ¿Cómo se conjugan esas libertades buscadas con la libertad quitada al niño por nacer? ¿Tienen más derecho las mujeres, los oprimidos económicamente y los periodistas que el niño o la niña en el vientre materno? Aquí, en este punto álgido, la lucha por el aborto encuentra un escollo insuperable. La única salvación del argumento es asegurar que se comienza a ser humano al salir del vientre, o a las 12 semanas de embarazo, o cuando el huevo-cigoto se implanta en el útero. Pero allí ya no hay otra cosa que especulación, hipótesis, y un deseo incontrolable de justificar lo injustificable. Ese 37 por ciento es humano, le pese a quien le pese. Ese 37 por ciento son personas que tienen los mismos derechos que la madre o que cualquiera de nosotros, porque nosotros también fuimos lo que son ellos, también pasamos por los estadios de huevo—cigoto, de embrión, de feto. Y gracias a Dios, nadie decidió abortarme. ¿Qué pasaría si aleatoriamente se decidiese que recién a los 13 años somos seres humanos con derechos plenos? ¿Qué pasaría si esa edad fuese a los 30, por ejemplo? Cualquiera podría matarnos, pero no importaría, no habría protección jurídica. Sin embargo, a todos nos parece un sinsentido la idea.

El proyecto sostiene además que la necesidad de una ley que garantice el derecho al aborto legal, seguro y gratuito se fundamenta en una razón de salud pública.

Allí están las ideologías, atacando, corroyendo, carcomiendo. Asesinar es, hoy, una razón de salud pública. Y algunos lo creen. O peor: muchos lo creen. Porque las ideologías tienen esa capacidad de convencer. Aún así, el 37 por ciento sin voz no está tan convencido al respecto, no cree que una ideología valga más que su derecho a vivir. Quizás, ese 37 por ciento, sin saberlo, esté de acuerdo con Jesús, el que predicaba la vida, el que se oponía las faltas de libertades, el que verdaderamente liberaba. Quizás, ese 37 por ciento, presta atención a la opción preferencial de Jesús con los más pequeños, los desprotegidos, los que no tienen voz. Quizás, ese 37 por ciento, entiende que “la vida era la luz de los hombres” (Jn. 1, 4), pero los hombres no la recibieron.

Red Solidaria y Tartagal – Hacer redes de comunión

Una noticia que circula en los medios de comunicación y que más que noticia es un llamado, es la siguiente, en este caso tomada de Clarín:


Red Solidaria convoca a los argentinos a ayudar a los afectados por el alud en Tartagal mediante el envío de mensajes de texto al 1541631613. Según informaron, por cada SMS recibido se destinará un alimento no perecedero para el comedor Fátima, donde asisten cientos de chicos de esa localidad.

La primera idea del proyecto es que el mensaje de texto posea un contenido de aliento para los afectados. La segunda intención es unir las nuevas tecnologías, usadas en demasía por los jóvenes, con la solidaridad. Esto recuerda palabras de Juan Pablo II en Novo millennio ineunte: “Imaginación de la caridad”. En un tiempo supuestamente creativo, lleno de iniciativas, generalmente económicas, lleno de descubrimientos y avances científicos, desde el amor somos llamados a ser creativos, a re-inventar las formas de ayudar, a re-crear la solidaridad. No porque las viejas estructuras ya no sirvan (aunque a veces es así), sino principalmente porque han surgido nuevas necesidades y nuevas herramientas que pueden combinarse.

No valerse de la globalización y las comunicaciones es hoy un pecado de omisión, porque están allí, son fruto del progreso humano, y como medios, pueden conducir a un buen fin. La globalización y la comunicación pueden ser, en términos cristianos, herramientas de comunión, y comunión de redes. Algo característico de la Iglesia es la búsqueda de unidad, apelando al decir y rogar del Maestro: “Que todos sean uno como Tú, Padre, estás en Mi y Yo en Ti” (Jn. 17, 21). Esta unidad tiene una expresión vívida en la diakonía (servicio). Cuando nos preocupamos por servir al otro, estamos haciendo la unidad, estamos dándonos nosotros mismos para construir comunión, para tejer la red.

Hoy, la misión es tejer redes, es hacer hermanos a los pueblos y las culturas. Si lo sucedido en Tartagal no me mueve un pelo, si es un acontecimiento más, si no pongo rostros a los damnificados por el alud, entonces me he sumido en el egoísmo, me he encerrado dentro de mi ego, me he encarcelado para matarme. ¿Cómo ser pleno sin darse? ¿Cómo decirme humano si mi hermano es un don nadie para mí? Baste el ejemplo del Apóstol Pablo, quien había decidido hacer una colecta para los pobres de Jerusalén con la plata de los gentiles, en concordancia con lo hablado con Pedro años atrás. ¿Había algún sentido teológico en esta colecta? Pablo lo expresa en Rom. 15, 27: “Si los gentiles han participado en sus bienes espirituales, ellos a su vez deben servirles con sus bienes temporales”. O sea, si los paganos han entrado en la comunión de la salvación que llegó desde los judíos, es su deber retribuir esa comunión con bienes temporales, con dinero, con la colecta, ya que la Iglesia de Jerusalén lo estaba necesitando. A su manera, con las herramientas de su época, Pablo hizo imaginación de la caridad, hizo comunión, hizo redes de comunión. Ojalá su ejemplo sea nuestro aliciente hoy.

Pornografía para niños – Enseñar la libertad

Clarín nos ofrece la siguiente noticia:

Según la encuesta realizada online, el 25 por ciento de los chicos de entre 4 y 18 años se animó a contarle a sus papás que habiendo ingresado al link de un correo electrónico basura, o después de bajar de Internet películas o series de TV infantiles, la trampa de los hackers redireccionó la búsqueda hacia páginas pornográficas o sadomasoquistas, que ellos no querían ver.

No es una noticia simple ni de un solo ángulo. Es una realidad compleja, y un punto de contacto entre varias aristas que se desprenden desde el centro de una sociedad post-moderna e incomunicada en su exceso de medios de comunicación.

a) Se animaron a contarle: sabemos que debajo de la cifra (25%) está el verdadero porcentaje que no lo ha contado. ¿Hay que “animarse” a hablar con los padres? Nos estamos quedando cada vez más callados por temor, como si la libertad de expresión fuese una ideología que debemos sostener en determinados ámbitos pseudo-académicos, pero a la hora de ponerla en práctica (y disfrutarla), nos olvidamos de ella. Hay que animarse, hay que atreverse, y hay que hacerlo desde la perspectiva de la verdad. Para el cristiano, la idea de verdad es tan fundamental como la idea de libertad. En Hch. 9, 28 leemos:“Saulo andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor». Predicar valientemente es el equivalente, en el texto original, de predicar con parresía. Esta palabra significa, en griego, decirlo todo. Actualmente, según el pensador Foucault, el concepto es la referencia a hablar abiertamente, sinceramente, honestamente, sin utilizar retórica, manipulación o generalización. Los cristianos somos llamados a la parresía, porque el Evangelio, la Buena Noticia, es una verdad que precisa ser comunicada abiertamente, sin restricciones. Quizás, dando el ejemplo de la comunicación abierta, aportemos al mundo la invitación a la honestidad de los dichos, quizás invitemos a todos a hablar y a ejercer su libertad con parresía.

b) Hacia páginas pornográficas: el negocio de la pornografía es gigantesco, abunda, y reditúa a sus comerciantes. En el precepto de sumar dinero como sea, utilizan el correo basura y las descargas de motivos infantiles para infiltrar su mercadería y atraer clientes. No somos cómplices de este trabajo sucio, pero nos debemos la responsabilidad de aprender a usar internet, de enseñar a usarlo, y en el origen de esto, aprender a usar nuestra libertad. Aquello que no se habla, aquello prohibido y oculto, lo que se manifiesta en no animarse a contar, sienta sus bases en las verdades que no se dicen, y se abren las puertas de las posibilidades no deseadas, como por ejemplo la pornografía. Explicar que algo es malo, que algo es incorrecto, y dar las razones del por qué, son una suma de elementos que contribuyen al uso de la liebrtad. ¿Cómo sabrá un niño qué hacer (callar, hablar con sus padres, continuar navegando) si nadie le ha dicho nunca que determinadas cosas no son buenas? ¿A quién recurrirá un adolescente si nadie se sienta a explicarle el por qué de lo malo o lo bueno? Se trata de hablar, de comunicarse, y luchar de esa manera contra los comercios y los comerciantes viles. “No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien” (Rom. 12, 21).