Octubre 1, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
El número de julio/agosto de 2005 de la Revista del Colegio de Abogados, estuvo dedicado a “La familia hoy”. Precisamente, en uno de los artículos (“Los hijos en las famlias ensambladas”, de Cecilia Grosman), se sostiene que dicha conformación familiar es aquella “que se origina en un matrimonio o unión de hecho, cuando uno o ambos integrantes de la pareja tienen hijos de un casamiento o convivencia anterior. Dar un nombre a estas familias es trascendente porque les otorga identidad y visibilidad en la sociedad, y permite abordar sus problemas específicos”, dice la autora.
Para Grosman, “el problema central de estas familias es la ambigüedad en los roles, particularmente en relación de un cónyuge o conviviente con los hijos del otro. Si los roles de los padres biológicos son claros, en cambio, no hay lineamientos institucionales que legitimen las acciones del padre o madre afín, quienes, a menudo, no saben cómo actuar. Frente a estas incertidumbres se opta por acudir a estrategias extremas del `todo o nada’, ambas peligrosas y fuente de conflictos. O no se les asigna ningún lugar, es decir, se desdeña su papel, o se los asimila lisa y llanamente al padre o la madre.”
“Nuestra ley, prosigue la autora, pese al acotado lugar que concede a las necesidades y problemas que pueden plantearse en los hogares ensamblados, contiene alguna normativa respecto de la relación entre un cónyuge y los hijos del otro, en razón del vínculo de afinidad que los une (artículo 363 CC), fuente de ciertos derechos y deberes. De esta manera, por ejemplo, se deben recíprocamente alimentos (art. 368 CC), aun cuando esta obligación es subsidiaria…Asimismo, el hijastro (a quien llamamos “hijo afín”) tiene derecho a pensión y a las asignaciones familiares, si convivió con el padre o la madre afín.
Los eufemismos abundan en la sociedad actual. No hay más inválidos o débiles mentales, sino “personas con capacidades especiales”; los “linyeras” o “cartoneros”, fueron reemplazados por los “recuperadores urbanos”; los homosexuales son “personas con orientaciones sexuales diferentes”; es ofensivo decir “negro” (personas de esa raza): lo mejor es referirse a los “morenos” o “personas de color” (de color negro, dirían Les Luthiers); los niños revoltosos son ADD; las prostitutas son trabajadoras sexuales; no importa que haya dos sexos, sino la “perspectiva de género”; etc.
Pues bien, en relación a nuestro tema tampoco quedan ya padrastros ni madrastras, ahora se llaman “madre afin” y “padre afín”, porque se les quiso sacar “la fuerte carga simbólica de maldad que contienen” (Grosman).
“Familias triangulares. Cada vez hay más parejas que deciden tener un solo hijo”, decía Clarín el domingo 29 de abril de 2007, en nota de Georgina Elustondo. “Según datos de la Capital Federal, una de cada cuatro mujeres termina hoy su vida reproductiva con un único hijo. En 1936 representaban el 14%. Influyen la postergación del matrimonio y la maternidad tardía.”
En el desarrollo del artículo, se lee: “La familia se achica: hace setenta años había 3,9 personas por hogar. Hoy, 2,6” Y, en la misma nota, Victoria Mazzeo, responsable de la Unidad Análisis Demográfico de la Dirección General de Estadística y Censo del gobierno porteño, afirma: “Las explicaciones sociales de este fenómeno hay que buscarlas en las expectativas de la mujer de una mejor posición social, que implican mayores niveles educativos y mejores posiciones laborales”.
Mabel Burín, psicóloga que dirige el Programa de Género de la UCES, opina que la ley reconoce que los papás están cambiando, porque hay un nuevo marco legal contribuye a que los padres se afirmen en la construcción de vínculos más íntimos con sus hijos (ver Clarín, martes 5 de diciembre de 2006).
Burín se refiere a “los cambios en la legislación que extienden las licencias por paternidad, y que equiparan a padres biológicos y adoptantes, a los que juzga “auspiciosos porque conllevan el reconocimiento de nuevas prácticas sociales y posicionamientos subjetivos de varones que procuran hacer transformaciones a la clásica experiencia de la paternidad.”
Aunque el hombre actual tenga que asumir que, más temprano que tarde, dejará de ser el principal proveedor económico de la familia (que, hasta ahora, le permitía afirmar su masculinidad), con leyes como la aludida acaso ¿no se refuerza su feminización? ¿Cuánto faltará para que el hombre también acceda a una licencia por embarazo?
Agosto 12, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Si el criterio utilizado en un reciente fallo judicial se impone, en el futuro, los padres también serán descartados por sus propios hijos. Así es, un juzgado civil rechazó la pretensión de un padre para que se estableciera un régimen de visitas a su favor para tener contacto regular con su hijo O.B.R. con el argumento de que el niño -quien cree que no se trata de su padre biológico- no lo identificaba como figura paterna y, por lo tanto, tampoco deseaba tener visitas con él.
Si bien el magistrado ordenó “una adecuada intervención psicoterapéutica con el fin de corregir la dinámica familiar distorsionada”, porque “no existe vínculo afectivo paterno-filial mediando en la relación un ruptura de larga data, en la que el menor no reconoce al reclamante como figura paterna y manifiesta no desear visitas con él, habiendo desarrollado apego afectivo a su madre y a los hijos de ésta -a quienes reconoce como sus hermanos-” resolvió que no cabe obligar al niño a relacionarse con su padre (Juzg. Civ. Chos Malal, 16/6/2006 – R.,R.D. v. D.L.V., M.D.C., Buenos Aires, agosto 23 de 2006 – JA 2006-III, en p. 93).
Lo curioso es que en este caso, no fue la madre la que se opuso a las visitas del padre a su hijo, sino la guardadora del menor.
La historia es así: el padre había convivido con su hijo hasta que el menor cumplió siete años en la Ciudad de Río Gallegos. En 2001, ante dificultades de adaptación del menor lo envió de regreso a Chos Malal para que viviera con su madre, quien se negó a recibirlo. Dada la situación, la señora D.L.V. -de quien no sabemos qué tipo de relación tenía con la familia- accedió a que viviera con ella. Pero, cuando el padre volvió a Chos Malalal -agosto de 2004- e intentó reanudar el contacto con su hijo, la guardadora lo impidió.
El juez se basó en la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo artículo 9.3 dice: “Los Estados parte respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño…”
El fallo estimó que debía prevalecer el Derecho Internacional (“interés superior del niño”) sobre el derecho interno (derecho de los padres a mantener una adecuada y fluida comunicación con sus hijos).
Sin embargo, si bien se lee el artículo citado de la Convención, el propósito de la disposición es el de garantizar que el niño separado de uno o de ambos padres mantenga relaciones personales y contacto regular con ellos, lo que es coherente con las normas de derecho civil argentino sobre el denominado régimen de visitas de los padres. Sólo por excepción (“el interés superior del niño”), puede resolverse en contra del derecho de aquéllos.
A pesar de ello, el juez -citando a Marta Polakiewicz, “Los derechos del niño en familia. Discurso y realidad”, editorial Universidad, p. 177”- consideró que “…el derecho de comunicación, es un derecho del hijo el que debe ser considerado un sujeto de derecho en las relaciones familiares y no un derecho de los padres.
Es la consagración de la tiranía de los hijos que, en el futuro, podrán descartar a sus propios padres, muchas veces fomentados por los mismos progenitores que cada vez son más condescendientes con ellos por temor a ser desaprobados; cada vez más amigos y menos padres de sus hijos; cada vez más proclives a que en la casa se haga lo que niño/a quiera, aún cuando el objeto del deseo pueda ser un verdadero despropósito.
Julio 16, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Según cifras del Registro Nacional de Reincidencia, entre el 2000 y el 2005 hubo en todo el país 37 casos de delitos de impedimento de contacto de los padres con sus hijos. Veamos:
2005: se registraron 6 casos en la Provincia de Buenos Aires, 2 en Santa Fé y 1 en Capital Federal, Córdoba y Neuquén.
2004: los padres que denunciaron fueron 6 en la Provincia de Buenos Aires, 2 en Santa Fé, y 1 en Capital Federal, Córdoba y Neuquén.
2003: 1 en cada una de estas provincias: Buenos Aires, Corrientes, Misiones, Santa Fé y Tucumán.
2002: el total de casos fueron 7, distribuidos así: 2 en Buenos Aires y 2 en Misiones; 1 en Córdoba, Salta y Santa Fe.
2001: el registro contabiliza 3 casos en Buenos Aires y 1 en Córdoba.
2000: la provincia de Buenos Aires registra 4 y 1 Mendoza y Tierra del Fuego.
Sin embargo, pensamos que los datos obtenidos no reflejan la magnitud del problema. O sea, que el número de hechos es mayor.
En primer lugar, porque muchos de ellos, como ocurre con otros delitos, no se denuncian. Pero, además, porque otras veces se opta por la acción civil para que el juez fije un “régimen de visita” rápidamente y lo haga cumplir.
Los jueces penales, en cambio, son más reticentes a otorgarlos pese a la claridad de la letra de la ley 24.270 que los obliga a hacerlo en un plazo perentorio de 10 días.
Asimismo, otra causal de la falta de denuncia o querella por este delito, es sin duda el hecho de que en ciertos casos se realizan interminables audiencias de mediación entre los cónyuges, durante todo el transcurso de las cuales la situación de impedimento subsiste. El afectado tiene esperanzas en lograr un acuerdo durante el proceso de mediación hasta que, finalmente, aquél concluye sin que aparezcan las soluciones.
Otro es, en cambio, el panorama que reflejan las estadísticas al hablar de los casos de violencia familiar cuando el autor es el hombre: se registran minuciosamente.
Desde luego, no queremos negar los casos que existen y que, en su mayoría, son cometidos por los varones. Pero estamos convencidos de que las estadísticas no muestran la realidad más cruda de ellos, es decir, cuántos son reales y cuántos jamás existieron y sólo sirven para alejar a los padres de sus hogares y, por consiguiente, de sus hijos.
Julio 2, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
A.N.N.
A.N.N. es el padre de S.V.N., y no veía a su hija desde 2004. La madre S.G.C. lo denunció por supuestos actos de violencia familiar, logrando que el juzgado civil le prohibiera el acceso al domicilio de la madre y a cualquier otro lugar donde se encuentre ella y su hija. El Cuerpo Interdisciplinario de Protección Contra la Violencia Familiar, determinó que la niña no estaría en condiciones psicológicas de entablar una vinculación parterno filial y una psicóloga recomendó que el padre hiciera un tratamiento focalizado en violencia familiar.
Sin embargo, en una nueva audiencia, ambos padres acordaron establecer una revinculación asistida del progenitor con su hija, a través del Programa de Encuentros entre Padres e Hijos que, si bien comenzaron a cumplirse, se interrumpieron porque la madre decidió no llevar a su hija a las entrevistas con el padre, lo que motivó la denuncia penal por impedimento de contacto.
Pese a que la ley 24.270 obliga al juez penal a disponer el restablecimiento del contacto o a fijar un régimen de visitas en el plazo de diez días, ello nunca ocurrió. Se ordenó la realización de pericias psicológicas a través del equipo del Hospital de Clínicas, institución que tardó meses en iniciar las entrevistas del grupo familiar.
Una de las especialistas dictaminó que « la niña podría estar tomando el discurso de la madre como propio. Esta situación podría estar hablándonos de una coconstrucción de la madre con su hija, donde consciente o inconscientemente, el hecho de no querer ver al padre podría haber sido inducido en la niña. »
La fiscalía -que inicialmente había solicitado al juez el inmediato restablecimiento del contacto entre padre e hija- « bajo apercibimiento de ser conducida cualquiera de las partes por la fuerza pública en caso de incomparecencia injustificada, ante la gravedad de la situación », no apeló el sobreseimiento de la madre dispuesto por el juzgado.
La cámara, al confirmar la decisión de primera instancia, admitió que la madre injustificadamente había privado a su hija de los encuentros con su padre, pero concluyó que ello « no reviste entidad suficiente para concluir -sin más- que ha existido por parte de aquélla un accionar doloso y deliberado en la obstaculización del contacto de A.N.N. con su hija. «
F.R.
Durante aproximadamente trece años, F.R. tuvo una relación de convivencia con G.M.C., como fruto de la cual nacieron nuestros hijos L.y J.G.de 3 años y 9 meses, respectivamente.
Dicha relación familiar se integró también con las hijas de la anterior unión de la señora G.M.C., M. de 16 años, y D. de 20, a quienes F.R. crió como si fueran hijas biológicas.
En 2005 concluyó la convivencia de la pareja y, desde entonces, el padre visitó a su hijo L.y a M., de acuerdo con el régimen pactado con su ex pareja. A J., por su corta edad, lo llevaba a pasear por el barrio dos veces por semana.
Posteriormente, tuvo lugar una mediación con el objeto de determinar la cuota alimentaria, que fracasó por las pretensiones desmedidas de la mujer. Al día siguiente, su propio hijo comunicó a F.R. que, por orden de la madre, no los vería más hasta que se resolvieran los alimentos.
Desde la separación, el padre se hizo cargo de los siguientes gastos: provisión semanal de alimentos en especies; pago de la empresa de medicina prepaga OSDE, plan familiar, con una cuota mensual de $700 que incluía a su ex pareja; cuota del jardín; e inclusive –aunque sin hallarse obligado legalmente- la cuota del colegio en el que estudiaba M. ( hija del primer matrimonio de su ex cónyuge).
Es importante señalar que la cuota alimentaria pretendida por GMC era de $1.800 mensuales, cuando los ingresos del hombre no superaban los $2.400 y los hijos tenían 8 meses y 3 años respectivamente.
Cuando el ex marido intimó a GMC a reanudar el contacto con sus hijos, aquélla se negó acusándolo de haber tenido actitudes de violencia familiar, por supuesto, totalmente falsas.
Fue necesario que F.R. hiciera la denuncia penal para llegar a un acuerdo con GMC.
Junio 1, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Cuando una pareja que ha tenido descendencia se divorcia, generalmente, el que se va es el hombre. La mujer, se queda con la prole. Es entonces cuando empieza el otro divorcio. El hombre no sólo se divorcia de su mujer, sino también de sus hijos a los que, de allí en adelante, deberá “visitar”. Ya no convivirá más con ellos. Se limitará a visitarlos, como manda la ley.
Ni las famosas conquistas femeninas en el ámbito laboral y el progreso económico, han permitido un cambio del esquema señalado. La mujer será independiente y hasta podrá sustentar el hogar o proveer en mayor proporción que el hombre. Pero a la hora de la ruptura matrimonial, la que se queda con los hijos es ella. Ni hablar de tenencias compartidas, y mucho menos de hijos menores de cinco años.
En su novela “Intimidad”, Hanif Kureishi dice: “Son los hombres los que tienen que marcharse. Se les culpa por ello, como me culparán a mí. Entiendo la necesidad de culpabilizar: la idea de que alguien con más voluntad, coraje o sentido del deber habría actuado de otra manera. Tiene que haber, en alguna parte, una vulneración deliberada de la moral que vaya más lejos que la simple anarquía, para preservar la idea de justicia y de sentido en el mundo.”
Se trata de un relato corto que cuenta las tribulaciones del protagonista Jay, escritor y guionista cinematográfico de algo más de 40 años, padre de dos hijos, que después de seis años de vida en común –aparentemente feliz- con su mujer, decide abandonarla.
Más adelante se refiere al amor romántico: “En la India no parecen dar la misma importancia al amor romántico. Las parejas copulan cuando es necesario y llevan vidas separadas. En Lahore mi tío vive en una parte de la casa con sus hijos, tres hermanos, amigos y cualquiera al que le apetezca quedarse un par de años. Mi tía, las hijas, las sirvientas y los niños pequeños viven en otra zona. Se encuentran alguna que otra vez, pero no sin un buen motivo. Tal vez sea una buena idea tener a las mujeres cerca pero no demasiado (…) Sé que el amor es un trabajo sucio; tienes que mancharte las manos. Si te mantienes a distancia, no sucede nada interesante. Además, debes encontrar la distancia adecuada entre las personas. Si están demasiado cerca, te aplastan; si están demasiado lejos, te abandonan. ¿Cómo mantenerlos en la situación adecuada?
Y en un de los pasajes más interesantes del libro, el protagonista reflexiona: “Voy a dejar a esta mujer con dos niños pequeños. Tendrá que ocuparse de ellos sola. Mi presencia, por muy funesta que sea, tal vez le haya resultado tranquilizadora. Ahora trabajará, les comprará la ropa, les dará de comer y les atenderá cuanto estén enfermos. Estoy seguro de que se preguntará, si no lo ha hecho ya, para qué sirven los hombres. ¿Cumplen alguna función útil en la actualidad? Fecundan a las mujeres. Y posteriormente a veces les mandan dinero. ¿Para qué pueden servir los padres? No es una pregunta que se tuviese que hacer papá. En su época ser padre no era un problema. Él estaba allí para mandar, para guiar, para imponer disciplina y disfrutar de sus hijos. Nosotros teníamos la obligación de valorar su persona y ver las cosas desde su punto de vista. Si al crecer lográbamos ser como él, sólo que con más estudios, podíamos sentirnos satisfechos. Era un buen hombre. Él no se largó, aunque tal vez se le pasó por la cabeza hacerlo en alguna ocasión.”
Entre las varias acepciones de la palabra “visita”, el Diccionario de la Real Academia Española, señala las siguientes: acción de visitar; persona que visita; la que se hace como muestra de cortesía y respeto; corresponder a quien le ha visitado, haciéndole igual obsequio; tener amistad y trato frecuente con alguien. Como vemos, ninguna de ellas resulta la más feliz para comprender el tema que nos ocupa.
Elías Guastavino (“Régimen de Visitas en el Derecho de Familia, art.376 bis del Código Civil- J.A., 1976-y-656.), sostiene que en la rama del derecho civil de familia, con la expresión “derecho de visita” se refiere a aquella manifestación jurídica extrapatrimonial de las relaciones intersubjetivas nacidas del matrimonio, de la filiación y del parentesco, consistentes en ver y tratar periódicamente a personas menores de edad, o a mayores de edad incapaces, inhabilitados, impedidos o enfermos, que se encuentran bajo la tenencia, tutela o guarda – menores- o bajo la curatela o cuidado – incapaces mayores de edad, inhabilitados impedidos o enfermos- de otra persona ( o institución, en su caso), a fin de conservar y cultivar las relaciones personales pertinentes, en razón de la propia relevancia – principalmente, de tipo afectivo y psicológico de las mismas. Por su parte, el art. 264 inc. 2 del Código Civil, refiere concretamente al derecho del progenitor no conviviente a tener una “adecuada comunicación con el hijo y supervisar su educación”; en estos términos debemos considerar que el régimen de visitas contiene, desde el inicio, una equivocada denominación, pues el mal llamado régimen de visitas no se limita al mero retiro y reintegro del menor a su domicilio, que sería el del progenitor que ejerce la tenencia, sino que, además el progenitor no conviviente, conserva el derecho a tomar participación en todos los aspectos que hacen a la formación y evolución del menor, como consecuencia de la patria potestad que ejerce.- En consecuencia, el derecho de visitas implica y tiene un contenido amplio, siendo en realidad un derecho a la adecuada comunicación, quedando el de visitas subsumido en el de comunicación o contacto.”
Además, la ley 24.270 sanciona con prisión al padre o tercero que, ilegalmente, impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes.
En la próxima nota, veremos algunos casos y las particulares interpretaciones que han hecho nuestros tribunales de las normas legales mencionadas.
Mayo 12, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Los padres (en el sentido masculino del término), muchas veces contribuyen a su propio descarte por parte de las mujeres y hasta de sus hijos. Son los “nuevos hombres feminizados”. Podemos establecer algunas de las características de ese tipo de hombre actual. Veamos.
Es vulnerable
Hace terapia de pareja
Elabora el luto cuando se divorcia
Llora delante de cualquiera
Lava los platos
Se angustia
Se deprime
Es metrosexual
Es sensible
Exhibe sin pudor sus emociones
Está abierto a experiencias homosexuales y swingers
Se ocupa de las tareas de la casa (un proyecto de ley de reforma al Código Civil, propone que se establezca la obligatoriedad de que los hombres contribuyan a ellas en igualdad de condiciones que la mujer)
Cambia los pañales de sus hijos pequeños
Los jugadores de fútbol festejan los goles con mohines y bailes delicados o encimando sus cuerpos con sus compañeros del mismo sexo. (un director técnico condenado por tentativa de violación de un menor, fue ovacionado por la hinchada cuando volvió a las canchas).
Hay hombres golpeados por sus mujeres que participan en grupos de violencia familiar.
Un proyecto de ley del nombre permite que el hombre agregue a su apellido el copulativo “y” o la preposición “de” y luego el de la mujer.
Los hombres están presentes en el parto de sus esposas.
Los hombres usan aros y polleras y se pintan las uñas (el actor Mike Amigorena destacó las bondades del uso de polleras por parte de los hombres y las lució al igual que Fernando Peña; y el diseñador Mariano Toledo presentó en 2008 su colección de kilts para el público masculino).
Crece una nueva industria de cosméticos masculinos.
Los hombres se embarazan junto a sus mujeres.
Gustan del sexo con travestis (durante varias temporadas del teatro de revista de Buenos Aires, un hombre fue el centro de las marquesinas y estuvo al frente del rating televisivo en horario central).
Eva Herman es una periodista alemana que hizo polémicas afirmaciones en su libro “El principio de Eva. Por una nueva femineidad”. Estos son algunos de sus conceptos: “Hace décadas que las mujeres están violando las leyes que aseguran la supervivencia de la especie.” Hay que volver “a la percepción tradicional de los géneros para salvar de la extinción a la familia y a toda la sociedad. ¿Somos aún mujeres? “ Un año después de separarse del padre de su hijo perdió el pelo, le bajó el nivel de estrógeno y le subió la testosterona. “Estaba en camino de masculinizarme. Si volviera a nacer me casaría, dejaría que mi marido trabajase y me ocuparía de nuestros hijos.”
Aunque muchas mujeres dicen que les gusta encontrar en el hombre una cierta dosis de “ternura”, la verdad es que esa aparente virtud se acerca peligrosamente a la “feminización”, que las desorienta y termina por llevarlas a la conclusión conocida: “ya no hay hombres”.
Y si no hay hombres, tampoco puede haber padres. Por lo tanto, los hombres cada vez más femeninos, deben ser descartados como progenitores, porque es la madre la que concentra en sí todo el feminismo.
Alain de Benoist, en “El Reino de Narciso”, cita al pediatra Aldo Naouri: De esta feminización -dice Benoist- tenemos ya testimonios: la primacía de la economía sobre la política, del consumo sobre la producción, de la discusión sobre la decisión, la declinación de la autoridad en provecho del “diálogo”, también la obsesión de la protección del niño (además de la sobrevaluación de la palabra del niño), la exhibición en la plaza pública de la vida privada y las confesiones íntimas en los “reality” de la TV, la moda del “humanitarismo” y de la caridad mediática, poner el acento constantemente sobre los problemas de la sexualidad, de la procreación y de la salud, la obsesión por las apariencias, del querer agradar y del cuidado de sí mismo (también la asimilación de la seducción masculina a la manipulación y la “molestia”), la feminización de las profesiones (docencia, magistratura, psicología, operadores sociales), la importancia de las tareas de la comunicación y de los servicios, la difusión de las formas redondas en la industria, la sacralización del matrimonio por amor (un oxímoron).
“La moda de la ideología victimística, la multiplicación de las “células de contención psicológica “, el desarrollo del mercado de la emotividad y de la compasión, la nueva concepción de la justicia, que hace de ella un medio no para juzgar con absoluta equidad sino para hacer pesar el dolor de la victima (para consentirle “elaborar el luto” y “reconstruirse”), la moda de la ecología y de las “medicinas dulces”, generalizar los valores de mercado, la sacralización de la “pareja” y de los “problemas de pareja”, la predilección por la transparencia y por la mezcla de conceptos, sin olvidar el teléfono celular como sustituto del cordón umbilical, la progresiva desaparición del imperativo en el lenguaje corriente y finalmente la globalización, que tiende a instaurar un mundo de flujos y reflujos, sin fronteras ni puntos de referencia estables, un mundo líquido y anmitótico (la lógica del Mar y también aquella de la Madre).
“Después de la rígida cultura de los años treinta, no todo ha sido negativo en esta feminización, cierto; pero se precipitó excesivamente en el sentido inverso.
“Mas allá de ser sinónimo de desvirilizacion, desembocó en la cancelación simbólica del papel del Padre, confundiendo los roles sociales masculino y femenino.
“La generalización de la condición salarial y la evolución de la sociedad industrial han provocado que hoy los hombres no cuenten con tiempo para dedicar a sus hijos, el Padre, progresivamente, fue reducido a un rol económico y administrativo.
“Trasformado en “papá”, tiende a convertirse en un simple sostén afectivo y sentimental, proveedor de bienes de consumo y ejecutor de la voluntad materna, y al mismo tiempo un asistente social familiar, un pinche de cocina, destinado a cambiar pañales y promover paseos.
“Sin embargo el Padre simboliza la ley, referente objetivo que se alza por encima de la subjetividad familiar. Mientras la madre expresa, antes que nada, el mundo de los afectos y de las necesidades, el padre tiene la función de cortar el vínculo de unión entre el niño y la madre.”
Abril 27, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
En Barcelona, Cataluña, cuyo parlamento aprobó en 2005 una ley específica, por primera vez, una pareja de gays adoptó un niño que ya vive con sus padres (Clarín, 1º de octubre de 2006, pág. 20). Sin embargo, no fue lo que pensó otro magistrado de Murcia que le quitó la tenencia de sus dos hijas a una mujer por ser lesbiana y se la adjudicó al padre (Clarín, martes 24 de julio de 2007). Según el juez, “la condición homosexual perjudica a los hijos (…) porque los hijos tienen derecho a un padre y a una madre, no a dos madres o a dos padres (…) Los hijos menores tienen derecho a un protección integral (…) Esa formación integral, es imposible que se la dé un progenitor homosexual.” Para ser justos, ya que hablamos del Poder Judicial, hay que decir que el Tribunal Superior de Justicia de Murcia le inició un sumario porque retrasa desde hace 14 meses el proceso de adopción de una nena a una mujer lesbiana, pareja de la madre de la menor, que nació por inseminación artificial.
Hay que señalar que en julio de 2006, el Parlamento español también autorizó una reforma del Código Civil, que termina con las discriminaciones por razón de la orientación sexual y permite los matrimonios homosexuales y la adopción de niños.
Chiara Díaz (Jurisprudencia Argentina, 2006-II, fascículo 13, Lexis Nexis), observa lo que ocurre en otras legislaciones: “En EE.UU. Las leyes federales y estatales son las que regulan el sistema de adopción. Sin embargo, las prácticas dentro de los Estados varían de región a región, entre agencias y entre jueces. Como ejemplo, el Esdo de Nueva Jersey fue el primero en especificar que la orientación sexual y el estado civil no pueden ser causa de discriminación para potenciales padres adoptivos. Esto también lleva a que las parejas gay norteamericanas no duden en escaparse a hacer el trámite vía Canadá. La mayoría de las provincias canadienses autorizaba el matrimonio homosexual y daba derechos de adopción, antes de que se aprobara este año una ley nacional. En Islandia las parejas del mismo sexo pueden adoptar sólo niños que estén relacionados biológicamente con uno de los miembros. Los Países Bajos introdujeron legislación en el año 2001 permitiendo la adopción por parejas del mismo sexo, excepto de niños extranjeros. Suecia, por su parte, en el año 2003 aprobó la adopción por parejas del mismo sexo con régimen amplio. Holanda aprobó en el año 2002 una ley que autoriza el matrimonio homosexual y la adopción. Bélgica admite el matrimonio homosexual desde 2003; reconoce derechos de herencia pero no de adopción. En Gran Bretaña las parejas del mismo sexo pueden adoptar niños desde 2002. En Alemania, los miembros de la coalición oficialista buscan que su país sea el quinto del mundo en adoptar el matrimonio homosexual. Dinamarca posee la ley 372 sobre Registro de las Parejas -Act of Rgistered Partnership-
Pero hay más: recientemente, el oncólogo italiano Humberto Veronesi, sostuvo que “se atenúan las diferencias entre hombres y mujeres. Al no verse obligado a luchar por la supervivencia propia y de la especie como antaño, el hombre produce menos hormonas andrógenas. Y la mujer, que vive una revolución que la afirma cada día en nuevos roles, también hace en su organismo menos estrógenos. Los órganos de la reproducción se van atrofiando lentamente”, afirma.
Y prosigue diciendo: “Con el desarrollo de la fecundación artificial y las clonaciones, el sexo no es el único camino para la procreación. Hay que recordar las hipótesis científicas y de ciencia-ficción que pronostican que antes de un siglo quienes quieran hijos propios harán fecundaciones artificiales y serán eficaces incubadoras –hoy consideradas fantásticas- las que se encargarán en nueve meses de tener maduro y listo para sus padres a lo que en nuestros días llamamos un recién nacido.”
Veronesi cree que el sexo seguirá siendo una realidad pero “como gesto de afecto y no como vía de la reproducción. No será ya importante si elegimos hacerlo con una persona del mismo sexo o no. La bisexualidad será el precio a pagar por la evolución natural de la especie humana. Y creo que el precio es positivo. Tendremos hombre menos viriles y mujeres más masculinas. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la vitalidad de los espermatozoides ha caído a la mitad. Dentro de tres generaciones, el mundo evolucionará claramente hacia un modelo único en el que predominará la bisexualidad.” (Clarín, domingo 26 de agosto de 2007).
Si no fuera suficientemente inquietante, otra nota periodística reciente nos alerta sobre la movida “swinger” (intercambio de parejas) porteña, que convoca a parejas cada vez más jóvenes (Clarín, sábado 25 de agosto de 2007). La nota señala que “nada más equivocado que la idea de que la movida swinger es exclusiva para parejas que llevan años casadas y que ya están aburridas de tener sexo entre ellas. Ahora la novedad en los siete boliches y clubes porteños donde se concretan los intercambios de pareja es que desbordan de gente joven. Muy joven: esos locales son frecuentados por chicas y chicos de poco más de 20 años. A muchos, además, les encanta la exhibición”, finaliza.
Abril 13, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Anne Chemin, ensayista francesa, en un artículo publicado por Clarín y Le Monde, el jueves 1º de marzo de 2007 afirma: “El desarrollo de los niños criados en familias homoparentales, que a menudo constituye uno de los interrogantes fundamentales del debate, ya no es una incógnita. Durante el debate organizado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Olivier Vécho, profesor de psicología de la Universidad París-X, analizó las cuarenta y cuatro investigaciones realizadas en el mundo sobre este tema. Una mitad se había hecho en Europa y la otra, en los Estados Unidos o Canadá. “Las conclusiones de estos trabajos distan de ser alarmistas, destacó Olivier Vécho, quien en 2005 presentó una tesis sobre el desarrollo socio-afectivo de estos niños. No les va ni mejor ni peor que a los demás, certificó.
“En la mayoría de los casos, estos estudios se realizaron en niños, pero algunos también se ocupan de los adolescentes, e incluso de los adultos. Ellos muestran que estos niños no se convierten en homosexuales con más frecuencia que los otros, que su identidad sexual es tan sólida como la de los otros y que sus comportamientos sexuales son semejantes a los de los otros. Olivier Vécho registra una sola diferencia: cuatro de estos trabajos llegan a la conclusión de que los niños criados en familias homoparentales tienen cierta preocupación por la mirada ajena.
Más adelante, agrega: “Se observa entonces una disociación entre la sexualidad y la procreación, entre la alianza y la filiación, entre el parentesco biológico y el parentesco social. Las parejas homosexuales llevaron el conjunto de estas lógicas al extremo. Recurriendo a inseminaciones artificiales en Bélgica y los Países Bajos, intentando la aventura –ilegal en Francia- de las madres portadoras en el extranjero, instaurando ‘coparentalidades’ entre una pareja de hombres y una pareja de mujeres, los homosexuales inventan, día a día, formas de parentalidad que plantean la pregunta de cuál es el estatus del ‘copadre’: ¿qué lugar se le debe asignar a un adulto que no tiene ningún lazo genético con un niño, pero que lo ha criado junto a su padre biológico y jurídico? (…) ¿Podremos imaginar un sistema en el cual los padres ya no coincidan con los progenitores? ¿Se puede contemplar la existencia de más de dos padres? Si la alianza es electiva, ¿la filiación puede también llegar a serlo? (“Homoparentalidad: otra forma posible de armar una familia”)
Por su parte, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y Psicología, “después de haber revisado los estudios realizados durante dos décadas sobre los niños/as de padres gay y madres lesbianas, concluye que estos niños están ajustados social y psicológicamente como los hijos/as de padres heterosexuales en términos legales, sociales, institucionales” (Chiara Díaz (Jurisprudencia Argentina, 2006-II, fascículo 13, pág. 38, Lexis Nexis).
Pero, ¿ya no es suficiente la unión libre de personas del mismo sexo? ¿Hay que entender que el matrimonio puede ser celebrado entre personas homosexuales? Es cierto que nuestro Código Civil, al referirse a los requisitos para contraer matrimonio, nunca mencionó expresamente la pertenencia a sexos diferentes. Pero no lo es menos que tampoco era necesario.
Más allá de las discusiones filosóficas, sociológicas, jurídicas, etc., hay un hecho que no debemos pasar por alto: las parejas homosexuales que quieren lo mejor para los niños que adoptan, en realidad, no hacen otra cosa que satisfacer primero su deseo de ser padres a imagen y semejanza de las parejas heterosexuales. Cabe entonces preguntarse: si ese tipo de uniones reivindican a ultranza su derecho a ser diferentes, ¿por qué tanto esmero en copiar el modelo tradicional?
Marzo 30, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
Sabemos que si bien hay dos sexos (aspectos físicos y biológicos del cuerpo), existen, al menos, siete géneros (condición social y cultural construída históricamente) , a saber: gays, lesbianas travestis, transexuales, transgéneros, bisexuales e intersexuales.
Parejas formadas por diferentes combinaciones de estos géneros, aspiran a ser reconocidas como verdaderos matrimonios, con sus derechos y deberes. En tal caso, podrían no sólo adoptar hijos en igualdad de condiciones que los heterosexuales, sino también ser madres y padres. Las modalidades de “alquiler de vientres”, fecundación asistida, bancos de semen, etc., dan la posibilidad de ser padres a una pareja homosexual.
Es por eso que también hay “padres descartables” en los laboratorios. “Por primera vez en el mundo, investigadores argentinos que trabajan en el país y en los Estados Unidos consiguieron fecundar óvulos de mujeres que estaban congelados, sin necesidad de usar espermatozoides”, publicó Clarín el sábado 4 de noviembre de 2006. “El experimento fue liderado por Ester Polar de Fried, del CER Instituto Médico, en Capital, y uno de los pioneros en la técnica de clonación mundial, José Cibelli, quien investiga en la Universidad del Estado de Michigan, en EE. UU. Pero esta vez la clonación no fue de la partida: se la piensa como un camino para obtener las células madre, aunque es una técnica muy discutida. Genera un embrión al que hay que extraerle las célular madre y después se lo descarta. Para evitar ese camino, se manejan otras alternativas, como la que desarrolló ahora el equipo de Polar y Cibelli. Los investigadores preservaron óvulos de mujeres que tenían 32 años en promedio a muy baja temperatura, los descongelaron y los activaron con dos sustancias químicas. Así, se aplicó la “partenogénesis”. Esta modalidad –una forma de reproducción asexual –ocurre naturalmente en especies como las hormigas, las abejas y las pulgas de agua. También se da en plantas. Presenta la particularidad de que el óvulo activado (se lo llama partenote) empieza a desarrollarse sin llevar cromosomas específicamente masculinos.”
Es cierto que el experimento no podría dar lugar a un ser humano, sino que su objetivo apunta a constituir una fuente futura de célular madre que servirían para el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, Parkinson o diabetes, pero no lo es menos que se trata de una línea de investigación que prescinde del hombre. Lo dicho: “padres descartables” en los laboratorios.
La película XXY, de Lucía Puenzo, aborda el polémico tema de la intersexualidad, es decir, de los niños (adolescente en el caso del film) cuyo sexo no es claramente identificable al nacer. La Revista Viva del 5 de agosto de 2007, dedicó su tapa y nota central al tema. “Soy lo que soy”, tituló. Su autora, Fabiana Fondevila, nos informó que en la Argentina, hay más de mil personas que nacen cada año sin un sexo definido. “En el colegio –consigna una parte de la nota- todo el mundo aprendió la ciencia exacta de los cariotipos (la dotación cromosómica de cada individuo); las personas con cromosomas sexuales XX eran mujeres; los XY, varones. Nadie hubiera imaginado entonces que el menú de opciones incluía también individuos XXY, XYY, XXX, XO y hasta variantes de mujeres XY (Síndrome de Swyer, 1 caso en 25.000) y varones XX (Síndrome La Chapelle, 1 en 30.000). Ni tampoco sabíamos que el cariotipo es sólo una parte, y que, en el desarrollo de un embrión, toda una cascada de genes deben ir encendiéndose y apagándose en un tiempo y una forma precisas para que ese cariotipo dé lugar a un individuo de sexo inequívocamente masculino o femenino. El versito del colegio –concluye- sigue siendo cierto: el 99 por ciento de los hombres son XY y de las mujeres, XX. Pero cualquier neonatólogo sabe que debe estar preparado para contemplar una infinidad de escenarios más.”
Los psicólogos y psiquiatras reconocen la importancia del rol del padre y de la madre en la formación del niño, pero no se ponen de acuerdo en cuanto a las posibles consecuencias que tendrá en la psiquis de los menores, la crianza por parte de dos hombres o dos mujeres, aunque uno asuma el rol masculino y el otro del femenino.
En todo caso, es seguro que nada de eso podrá saberse con certeza hasta que transcurra, al menos, una generación de hijos nacidos y criados por parejas del mismo sexo, hecho que parece estar cerca de producirse.
Marzo 16, 2009 | Por padresdescartables | # Enlace permanente
La revista VIVA del grupo Clarín, en su edición del domingo 20 de agosto, se pregunta: “¿Ya no hay hombres?” “…ésta es una época en la que más mujeres trabajan y más matrimonios se disuelven. Y para sus nuevas uniones, el varón (en general, de 40 y pico) busca mujeres entre 10 y 15 años más jóvenes. De modo que hay muchas solteras que no tienen pareja porque los hombres que les ‘corresponderían’ están con mujeres más jóvenes. Lo hacen para recomponer la supremacía masculina perdida ante el avance femenino, que puso todas las reglas culturales en crisis.
En la película dirigida por Hugh Wilson, “El Club de las Divorciadas”, una amiga de Betty Midler, Diane Keaton y Goldie Hown, quienes traman y logran una venganza contra sus ex maridos que las abandonaron por mujeres más jóvenes: “No se conformen con vengarse. Quítenles todo.”
En la misma nota de Viva, Irene Meler, Cordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, dice que sí (…) Si el hombre se tiene que vincular con una par a la que no le tiene que explicar cómo es la vida, ni guiar, ni ayudar, ni mantener, aparecen procesos de desorientación. No quiero decir que sea imposible hacer parejas entre pares, pero cambió la índole del contrato (…) Cierta inmadurez, cierta dependencia, cierta ignorancia en cosas de la vida de parte de las mujeres es algo cotizado para los hombres. Una mujer segura de sí misma los inhibe. ”.
Más adelante, se cita a la autora de “Dos para el tango”, Susana Balán quien repasa algunas tipológías femeninas recogidas entre las pacientes de su consultorio en Nueva York. Y no escapan a las definiciones planetarias. Dice que las mujeres huyen de la dependencia emocional que las asfixia. Pero, a la vez, la independencia emocional las espanta con la amenaza de una no menos asfixiante sensación de abandono. “Creen que la paz en el abrazo sólo se encuentra si uno de los dos integrantes de la pareja desaparece. O bien ellas desaparecen, por amor al otro, o bien hacen desaparecer al otro, por amor a sí mismas” En otras palabras, “quieren gozar del calor de un nosotros pero temen perder la energética afirmación de un yo.”
“El hombre que busca alquilar un vientre ahora piensa en casarse”. Así titulaba “Clarín” el viernes 18 de agosto de 2006 el caso del empresario cordobés, Jorge Macia, quien recibió 600 e-mails de mujeres interesadas. “Deseo tener un hijo y con mis anteriores parejas no se dio. No estoy dispuesto a que me extorsione con ese de que si no me das tal cosa no voy a poder ver a mi hijo.”, sintetiza Macia.
Una estadística reciente (ver Clarín, domingo 29 de julio de 2007), determinó que cada año, 100 mil argentinas tienen hijos sin estar en pareja. Representan el 14% de los partos. La cifra –dice la periodista Marina Iglesias- es del Ministerio de Salud de la Nación. Es de 2005, la más actual. Y cita un párrafo de la entrevista que le hizo a Ana Speranza, directora nacional de Salud Materno Infantil: Una característica de la sociedad actual está dada por la crisis en la estructura familiar tradicional que lleva a que haya cada vez más hogares uniparentales, de uno solo de los progenitores (en general la madre) y sus hijos. Esto puede deberse a la disolución de la pareja (formal o no) o producto de un embarazo no deseado o inoportuno. El embarazo adolescente tiene gran incidencia. El 15% de los recién nacidos es de una madre menos de 20 años. El 24% de estas jóvenes reiterará un segundo, tercer, cuarto o más embarazos antes de cumplir los 20 años.”
¿Estaremos ante una nueva forma de organización familiar, pensada por los hombres que no quieren ser rehenes de sus ex parejas a la hora de tener vincularse con sus hijos? ¿O es que la liberación femenina lleva a las mujeres a prescindir de los hombres, aún para aquello que parecía que, hasta ahora, no tenían otra salida?
Como quiera que fuese, los problemas que se plantean hoy no terminarán con la respuesta al interrogante.
Por lo pronto, ya hay “padres descartables” que no provienen de parejas heterosexuales tradicionales y que ha llevado a muchas mujeres a formularse la pregunta que titula este capítulo.
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