Febrero 16, 2012 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
Dióc. Zárate-Campana
El Centro de Nuestra Señora de Lourdes, en Maquinista Savio celebra con centenares de fieles y la presencia del Obispo
Dicho centro de promoción humana integral, constituido en asociación civil y cuyos fieles forman a la vez una asociación privada de fieles (la cual, como grupo de fieles aunados, cumplió 10 años, y que fuera “reconocida” canónicamente por Mons. Sarlinga en 2007) realiza una importante labor entre las familias del populoso barrio, con la dirección de la virgen consagrada LaurentinaBussano, ayudada por laicos y laicas de la región, que adhieren a esa obra de catequesis y de caridad social, entre los cuales el comedor para niños pobres y la asistencia de apoyo escolar para los mismos. También existe allí un “centro católico de piedad ecuménica” de oración por la unidad de la Iglesia, valiéndose de la intercesión de Santa Brígida, cuyo monolito marca el comienzo del barrio, al ingreso de la ruta que atraviesa MaquistaSavio.
Como lo ha hecho todos los años desde su presencia en diócesis, Mons. Sarlinga acudió nuevamente el 11 de febrero por la tarde, participó de toda la procesión y celebró la Santa Misa. Lo acompañaron Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, el P. Nestor Villa, el P. Agustín Arévalo, el P. José de Estrada y los diáconos Carlos Bertone, Carlos Heredia y Oscar Cabrera. La asociación Scout católica estuvo presente en la organización de todo el evento.
La procesión siguió las principales calles del barrio, la mayoría sin asfalto, en medio de una realidad de pobreza a la que los vecinos tratan de paliar con esfuerzo y solidaridad. El Obispo, los sacerdotes y los diáconos iban detrás de la cruz procesional y el carrito que portaba la imagen de la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, seguidos por centenares de fieles. La misa tuvo lugar a las 18.30 en el “campito” aledaño al centro catequético y promocional. Al término de la celebración se tuvo con las familias (de entre las cuales numerosos son los niños) en un ágape fraterno.
Homilía de Mons. Sarlinga
Queridos hermanos y hermanas
Hemos realizado la procesión por las calles más intrincadas de este barrio, una barriada del interior de esta populosa localidad llamada Maquinista Savio, ella misma una gran población en torno a la ruta o carretera, con sus progresos, sí, y también con sus grandes, inmensas, necesidades sociales (y no menos necesidades espirituales). El nombre de “Pilar” puede evocar en la Argentina realidades muy diversas; ésta de aquí, que vemos en todo su verismo, no debemos soslayarla y menos olvidarla.
I.Peregrinación en la fe y “nueva imaginación de la caridad”
En esta procesión en la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, que ha sido peregrinación en la unión de los corazones, podemos decir, junto a los pobres más pobres, queremos también hacer nuestro el mandato amoroso del Señor, entre estos hermanos nuestros y con ellos: “Ven y sígueme” (cf. Mt 8, 22; 19,21; Mc 2,14; Lc 18, 22; Jn 21,22). Más que movidos por concepciones sociológicas (por válidas que puedan ser en su campo) queremos realizar este camino “en y desde la fe”, esa fe que halla su base en la profesión de fe de Pedro y que hoy se renueva en nuestros corazones de creyentes: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). Esa fe que se hace “vida” en los cristianos, y que actúa como levadura para una transformación profunda.
Vinimos a “caminar juntos” procesionalmente, esto es, con el soporte de nuestro ejercicio físico y corporal, hemos hecho en el camino una “conversación con Dios” como dice San Gregorio de Nisa que es la oración[1] . Y oración con nuestro Dios-Padre y Amigo, pues ella misma es :”(…) una conversación familiar (homilía) con Dios”[2]. Si viéramos la vida humana como una pirámide de preminencias, descubriríamos que la fuente y a la vez la cima es orar a Cristo, por Él y en Él, esto es, jerarquizar la pirámide de la vida humana con Aquél que es “Camino Verdad y Vida” (Jn 14,6), con la ayuda de la Gracia, poniendo de nosotros ese esfuerzo requerido par comunicarnos con Dios, como una vez dijo el Papa Pablo VI, ese “esfuerzo afectuoso para con Dios” con lo cual caracterizó la oración, y la contemplación: “(…) ese esfuerzo de fijar en Él [Dios] la mirada y el corazón, que decimos contemplación, se convierte en el acto más alto y más pleno del espíritu, el acto que todavía hoy puede y debe jerarquizar la inmensa pirámide de la actividad humana” [3]. Los invito hoy, hermanos y hermanas, a sentirnos llamados a “ir mar adentro” – duc in altum – en el ser contemplativos para evangelizar y colaborar con la promoción humana, según la orden que Jesús dio a Pedro (cf. Lc 5,4), anunciar el Evangelio a “todas las gentes” (Mt 28,19), y lanzándonos hacia lo que está por delante, como corriendo hacia una meta (Cf Flp 13,14), en esta tierra, haciendo sonar la hora de una promoviente “nueva imaginación de la caridad”[4], sabiendo que estamos llamados a la eternidad.
II.En el espíritu de la Bienaventurada Virgen María, ser pobre, “anaw”, en el espíritu, para creer y servir, en especial a los abandonados.
“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48), lo ha dicho la Santísima Virgen en la expresión del profetismo del pueblo de Israel en su pureza. Hoy también, en esta celebración, queremos cumplir con su palabra de santidad, llamándola: Bienaventurada, feliz, María, honrada hoy como Nuestra Señora de Lourdes”, pues nos convoca aquí, entre centenares de hermanos y hermanas; bienaventurada porque ha creído y su intercesión nos ayuda a creer, a afianzarnos en la fe y en el amor, a deponer orgullos y egoísmos, para ser “sencillos y humildes” (“anawin” como en el Salmo 131, 1) y a querer “servir” y no “ser servidos”. En el cántico que acabamos de escuchar se expresa toda la alegría del corazón humilde de la Virgen, que se estremece de gozo ante la grandeza de Dios: “Celebra, todo mi ser, la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva” (Lc 1, 46). No podemos dejar de ver aquí el estremecimiento creyente de los “temerosos de Yaweh”, presente en los Salmos del Antiguo Testamento. Y esto, porque el Señor “ha mirado la pobreza de su sierva” (Lc 1 47).
La pobreza sociológica, estructural, no es un bien (al contrario); y se necesita de todos nosotros un mayor espíritu de compartir, y de ponernos a disposición para una transformación en el sentido de la Doctrina social de la Iglesia. Las condiciones de vida subhumanas constituyen otros tantos desafíos para nosotros, en una renovada promoción humana integral. La virtuosa “pobreza” en un sentido de vaciamiento interior y de disposición a la gracia del Espíritu nos moverá a una también mayor entrega generosa a esta causa, que exigirá de nosotros mayores sacrificios. Hemos visto con alegría en la procesión, fe, solicitudes, oración de petición, de acción de gracias, el caminar juntos, hacia este centro “Nuestra Señora de Lourdes”, que lo es de catequesis, de apoyo alimentario a niños más pobres, de apoyo escolar para esos niños, de recibimiento de tantos excluidos, de acogida, de caridad social, en fin. Hacen falta más “obreros” también para esta mies.
Les pido que no olvidemos a quienes se sienten abandonados, porque una de las más profundas heridas, de los más hondos sufrimientos es el abandono, en el orden que fuera. Hacen eco en cada hermano abandonado las palabras de Jesús desde la Cruz, con sálmica rememoración: Elì, lemà sabactàni?” – “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?” (Mt 27,46). Fue una prueba enorme para Jesucristo, en su humanidad. Sin embargo, no hubo en Él desesperanza alguna, antes bien, como dice el Papa Benedicto XVI: “Jesús en ese momento hace suyo el entero Salmo 22, el Salmo del pueblo de Israel que sufre, y en de este modo toma sobre sí no sólo la pena de su pueblo, sino también la de todos los hombres que sufren por la opresión del mal, y, al mismo tiempo, lleva todo esto al corazón de Dios mismo, en la certeza de que su grito será escuchado en la Resurrección” [5]. Lo pongo hoy en el corazón de ustedes (y me incluyo) para que hagamos de ese “clamor de esperanza del santo abandono” de Jesús en la Cruz, un incentivo de vida; no nos desanimemos, incluso aunque suframos por querer hacer el bien, incluso aunque nos hagan sufrir por ello. El Señor ha resucitado y, aun misteriosamente, en nuestro interior nos hace “ver su Rostro” (Cf Jn 12, 21), si es que lo imitamos en ser “mansos y humildes de corazón” (Cf Mt 11,29). Requiere, esto sí, de una ascesis de nuestra parte, la dimensión ascética es importante si uno se prepara para caminar “hacia dentro” en esta misión.
III. Vivir como miembros de la Iglesia en tanto creaturas nuevas, orantes y compasivas
Al atravesar las calles de este barrio, nuestro corazón palpitaba junto con el corazón de cada peregrinante, pero también de esas gentes que permanecían en sus casas, o en sus patios, en medio del calor agobiante que ha caracterizado a estos meses de verano. Muchos de ellos miraban con atención, el clero, la procesión, la imagen de la Virgen, o por lo menos percibían los cantos; otros manifestaban, quizá, apatía o indiferencia, y algunos casos aislados, a nuestro paso, pusieron mucho más fuerte su música o redoblaron una “batucada”. Es lo que nos toca vivir; nunca juzguemos con juicios lapidarios; amemos, partamos de la verdad y del amor. Hemos orado por todos, y así nos hemos sentido más Iglesia, pues ella es escuela de oración, como también la llamó una vez Pablo VI: “La Iglesia es la sociedad de los hombres que oran. Su finalidad primaria es la de enseñar a orar. Ella es una escuela de oración”[6]. El que ora de verdad muestra el Rostro límpido de Jesús incluso a quienes no han escuchado todavía el mensaje de salvación.
En este día de Nuestra Señora de Lourdes, y en la Jornada mundial del enfermo, pedimos liberación de la enfermedad espiritual, psíquica, física también, en la medida en que se haga en nosotros la voluntad de Dios. Incluyamos en nuestra súplica la liberación de lacerantes ansiedades, de pesadas cadenas del pasado y del presente, de pesos gravosos en el alma, de todo aquello que aunque quisiéramos no podríamos cambiar, porque ya ocurrió, y hemos de aceptar las leyes de la historia. Todo ello presupone, cual fuente, la liberación del pecado y todas sus consecuencias. El mismo Jesús espera que se lo pidamos, espera que se desencadene en nosotros lo que es más noble y elevado en el corazón humano, para ser sobreelevado por su gracia. Lo espera para nuestra familia, nuestras comunidades, porque si participamos de esta celebración y luego proseguimos con un egoísmo que lleva a hacernos daño unos a otros, entonces ello significa que no ha hecho efecto en nosotros (por no haber abierto el corazón) la gracia infinita de la Eucaristía, significaría, aún más, que no hubiéramos incorporado casi nada o nada del cristianismo, por más que con los labios lo digamos, lo clamemos y lo practiquemos exteriormente. Es signo de madurez espiritual el pasar distintas etapas en la toma de conciencia de todo lo anterior, desde cumplir con el deber, luego compartir, luego aceptar que por más que nos esforcemos los resultados no son conformes a esos esfuerzos ni al sacrificio puesto, eso también es ser “anaw”, y dejarle la soberanía a Dios, con la confianza puesta en Él, el Señor de la historia.
Redescubramos, por fin, el sentido de la compasión, en el prójimo sufriente. Jesús, que está presente en nuestro prójimo sufriente, quiere estar presente en cada acto de caridad y de servicio nuestros, al punto que Él mismo nos dice que no quedará sin recompensa ni siquiera “un vaso de agua” que hayamos dado “en su amor” (Cf Mc 9,41). Redescubramos hoy también el rostro de Cristo en los enfermos: “Estuve enfermo – dice Jesús de sí mismo- y ustedes me visitaron” (Cf Mt 25,36). En nuestras circunstancias concretas, según la lógica de la economía de la salvación, Dios mismo, presente en cada uno de nuestros hermanos sufrientes, espera que “vengamos a visitarlo”.
Redescubramos que el Señor “puede” sanarnos, si quiere y es para nuestro bien, y digámosle: “Sáname, Señor, hazme una creatura nueva”, a la manera como cuando se nos narra en el Evangelio que Jesús encuentra a un hombre gravemente enfermo, un leproso, que le pide: “Si quieres, puedes curarme” (Mc 1,41). Y bien sabemos que “Jesús andaba (…) predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad” (Cf Mt 9,35). ¿Nos animaremos a pedir como gracia, hoy, el contar con el espíritu del leproso, par tomar conciencia de la “miseria” nuestra, para entender lo que es “misericordia”?.
Aceptemos que Jesús nos diga: “lo quiero, queda curado, queda purificado” y pongámonos a su servicio, en la Iglesia, dándonos ejemplo los unos a los otros, a manera de San Pablo, quien nunca ocultó la Cruz que llegó, y al mismo tiempo no temió afirmar a los corintios: “Sean imitadores míos, como yo lo soy de Cristo” (1Cor 11,1). Porque la llamada a ser imitador de Cristo lo es a convertirse en creatura nueva, a llegar a ser “como Cristo” para encontrar en esta semejanza a través de la gracia una entera renovación a través de la caridad. No temamos, es el Señor quien nos ha dicho: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Expectativas meramente humanas sirven de poco. Es la esperanza “que no defrauda” (Rm 5,5) la que nos impulsa a caminar, tanto más que vamos acompañados siempre de la mano de María, “Estrella de la nueva evangelización”[7].
_____________________________________________
notas
[1] Gregorio de NISA, Orat., I: De oratione Domini, PG 44, 1124.
[2] Clemente Alejandrino, Stromata, 7, 7, PG 9, 495.
[3] Paulo VI, en Insegnamenti, vol. III, 1965, pp.727.
[4] Cf JUAN PABLO II, Carta apostólica “Novo Millenio ineunte”, n. 50.
[5] BENEDICTO XVI, Audiencia general del 8 de febrero de 2012, en el Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano.
[6] Paulo VI, en Insegnamenti, vol. IV, 1966, pp.816-817.
[7] Cf JUAN PABLO II, Carta apostólica “Novo Millenio ineunte”, n. 57.
Febrero 12, 2012 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
11 de febrero
El “Centro de Nuestra Señora de Lourdes”, en Maquinista Savio celebra con centenares de fieles y la presencia del Obispo
Centenares de fieles se congregaron en el barrio “Santa Brígida” de Maquinista Savio, dándose cita, como todos los años, el 11 de febrero por la tarde, en torno al centro “Nuestra Señora de Lourdes” de catequesis y caridad social. Al mismo tiempo que en emblemático aniversario del Seminario catequístico “María Inmaculada”, el centro “Nuestra Señora de Lourdes” ubicado en el barrio “Santa Brígida” de Maquinista Savio (en jurisdicción de Pilar, en el límite con Escobar, en una zona de pobreza estructural) celebró a su patrona, la Santísima Virgen, en dicha advocación, y lo ha hecho con la procesión, misa y ágape fraterno, con una gran participación popular. Dicho centro de promoción humana integral, constituido en asociación civil y cuyos fieles forman a la vez una asociación privada de fieles (la cual, como grupo de fieles aunados, cumplió 10 años, y que fuera “reconocida” canónicamente por Mons. Sarlinga en 2007) realiza una importante labor entre las familias del populoso barrio, con la dirección de la virgen consagrada Laurentina Bussano, ayudada por laicos y laicas de la región, que adhieren a esa obra de catequesis y de caridad social, entre los cuales el comedor para niños pobres y la asistencia de apoyo escolar para los mismos. También existe allí un “centro católico de piedad ecuménica” de oración por la unidad de la Iglesia, valiéndose de la intercesión de Santa Brígida, cuyo monolito marca el comienzo del barrio, al ingreso de la ruta que atraviesa Maquista Savio.
Como lo ha hecho todos los años desde su presencia en diócesis, Mons. Sarlinga acudió nuevamente el 11 de febrero por la tarde, participó de toda la procesión y celebró la Santa Misa. Lo acompañaron Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, el P. Nestor Villa, el P. Agustín Arévalo, el P. José de Estrada y los diáconos Carlos Bertone, Carlos Heredia y Oscar Cabrera. La asociación Scout católica estuvo presente en la organización de todo el evento.
La procesión siguió las principales calles del barrio, la mayoría sin asfalto, en medio de una realidad de pobreza a la que los vecinos tratan de paliar con esfuerzo y solidaridad. El Obispo, los sacerdotes y los diáconos iban detrás de la cruz procesional y el carrito que portaba la imagen de la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, seguidos por centenares de fieles. La misa tuvo lugar a las 18.30 en el “campito” aledaño al centro catequético y promocional. Al término de la celebración se tuvo con las familias (de entre las cuales numerosos son los niños) en un ágape fraterno.
En una próxima entrega ofreceremos el texto completo de la homilía de nuestro Obispo.
Febrero 5, 2012 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
La “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” sino “el luminoso reencuentro” entre los hermanos.
CELEBRACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR
Ésta fue una de las líneas de fuerza de la homilía de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, en la misa de la Presentación del Señor, en la iglesia co-catedral de la Natividad, en Belén de Escobar, el 2 de febrero a las 20. En medio de una lluvia torrencial que arreció sobre la zona Norte, y en especial de Norte a Sur, desde Zárate, Campana hacia Escobar, numerosos fieles católicos se hicieron presentes para participar de la eucaristía, que comenzó con la bendición de los cirios en la capilla de la Virgen, imagen de la Candelaria, al ingreso del templo. Concelebraron el cura párroco, Pbro. Daniel Bevilacqua, el Pbro. Alfredo Antonelli y el Pbro. Mauricio Aracena. Uno de los diáconos permanentes de ordenación más reciente, Giner Santacreu, junto a numerosos acólitos, asistieron a la ceremonia, y asimismo religiosas (entre las cuales las Hnas. de Mater Dei, de Ing. Maschwitz) y vírgenes consagradas, que celebraron la jornada de la vida consagrada en ese día, como fue instituido por el Beato Juan Pablo II desde 1997. El coro, muy bien provisto, estaba formado por una treintena de jóvenes de grupo de oración y misionero, quienes concurrieron a honrar la Presentación de Jesús al templo y a venerar a María.
En la homilía Mons. Sarlinga pidió que hiciéramos nuestras, en nuestro interior, las luminarias en el Templo de Jerusalén, e invitó a a abrir el corazón para recibir las gracias del Señor, en la celebración del luminoso testimonio y de la profecía que es la Candelaria, fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia, conforme a las palabras del Divino Maestro: “Éstos son mi hermano, hermana, y madre” (Cf. Mc 3,35). Señaló luego que en el misterio de la unidad, la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” ( citó allí a San Pablo en Ef 2, 14) y agregó que el Señor quiere “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).
A continuación, basándose en Cristo, “Luz de Luz” y el mismo Jesús como “Niño-Encuentro”, en esa “Fiesta de las luces”, como la llamó (citando a Lc 2,30-32) dijo que ello fue “causa de caída y de elevación para muchos”, pues ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, y que se manifesatan a lo largo de la historia “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40..)
A continuación se refirió a la vida consagrada, “centinela que vislumbra la vida nueva”, como la llamó Benedicto XVI y mencionó que desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Agregó que el ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos.
Prosiguió el Obispo trayendo a colación que la escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social. Es, en cierto sentido, -señaló- lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios, donde dice que Cristo abatió el muro de separación, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14) y exhortó al respecto a mirar en nuestras comunidades y ver qué bien vendría al corazón el clamar lo siguiente: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, dijo, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.
Señaló luego que ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde, dijo, a la par que afirmó que dicha Candelaria constituirá una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual pues todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra “Via lucis”, nuestro testimonial “Camino de luz pascual” y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.
Concluyó exhortando a promover siempre más la festividad de la Presentación del Señor en el Pueblo de Dios, y el sentido simbólico de la “Candelaria”, tanto en la liturgia como en la pastoral, y citó, para animar a los pastores a hacerlo, un párrafo de la exhortación “Marialis cultus” del Papa Pablo VI, dada, precisamente, el 2 de febrero, en esta festividad, en el año 1974, a saber: “También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual
la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)”.
En la iglesia catedral de Santa Florentina la misa de la Candelaria fue celebrada a las 20 y presidida por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.
Homilía de Mons. Oscar Sarlinga en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar
2 de febrero de 2012
Queridos hermanos y hermanas:
En esta festividad de las luminarias en el Templo por la Presentación del Señor, los invito a abrir el corazón para recibamos las gracias del Señor, en esta celebración del luminoso testimonio y de la profecía, en la fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia.
Valgan hoy para nosotros de modo particular las palabras del Divino Maestro: “Éstos son mi hermano, hermana, y madre” (Cf. Mc 3,35), es decir, aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la practican, esto, es, su Madre es por excelencia, la Mujer de la escucha de la Palabra, la Madre de Dios, la Virgen, y sus hermanos todos y todas quienes abren el corazón a la Palabra y a la misericordia divinas. Por eso esta festividad de las luminarias es invitación a la humildad y a la renuncia, a ejemplo de Aquél que, siendo “Luz de Luz”, se despojó para salvarnos; es invitación a ser en verdad miembros, y sentirnos parte de la “nueva familia” de Jesucristo, con actitud de testimonio y profecía.
Sea ésta también ocasión para que penetremos en el misterio de la unidad en Cristo: la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” (Cf Ef 2, 14) sino “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).
I. Cristo, “Luz de Luz” y “Niño-Encuentro”
La presentación al Templo de Jesús (Cf Lc 2,22-39), todavía llamada en numerosos pueblos la “Candelaria”, puesto que este día se bendicen las “candelas” o “velas”, símbolo de Cristo “Luz de Luz”, posee un significado muy profundo. Se trata de recibir renovadamente la “luz para iluminar a las naciones”, esto es, al mismo Jesús, “Luz”. Así llamó al Niño el anciano Simeón, él mismo, viendo a Jesucristo, como transportado a la visión de una nueva luminaria del Templo, a una “Fiesta de las luces” (Cf Lc 2,30-32) por antonomasia.
Ese “Niño-Encuentro” fue “causa de caída y de elevación para muchos”, ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, ese “encuentro” Dios nos lo dio para que se manifiesten “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40) y para obrar la salvación.
“Encuentro” que se nos dio, por fin, para que pudiéramos experimentar en plenitud la misión maternal de la Virgen, Aquélla a quien el Pueblo de Dios puede dirigirse con filial confianza, “Aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora” . Este “encuentro” entre Dios y el ser humano es el gran don o regalo que hizo el Padre Dios a la Iglesia y al mundo con la Encarnación del Verbo, surgiente de vieda nueva, de modo que, como decía el Beato Juan Pablo II cuando nos encontrábamos en la preparación del Tercer Milenio: “Él, encarnándose en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como manantial de vida divina” .
II. La vida consagrada, centinela que vislumbra la vida nueva
Desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Todas las personas dedicadas a la vida consagrada, nos refirió Benedicto XVI, son “en el interior del pueblo de Dios, como centinelas que vislumbran y anuncian la vida nueva ya presente en la historia” .
El ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos. En este día, los religiosos y religiosas de vida contemplativa se unen espiritualmente en sus Monasterios, los religiosos y religiosas de vida activa, con todos los creyentes en Cristo. Gracias a las religiosas que han venido; gracias al Monasterio de la Visitación, en Pilar, que se une a nuestra celebración; gracias a las vírgenes consagradas presentes hoy aquí en esta iglesia co-catedral; gracias a todos, a cada uno según su vocación y elección. Renovemos hoy nuestro compromiso de cumplir, todos nosotros, lo que en su momento el Papa Juan Pablo II encargó a religiosos y religiosas en el Jubileo del Año 2000, esto es, el asumir la “gran historia para construir” en el siglo XXI, misión que ya antes había encomendado a los consagrados y consagradas en la exhortación apostólica “ Vita Consecrata” . Seamos todos, “centinelas de la aurora”.
III. Luz poderosa y humilde que abate todo muro de separación y enemistad
La escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social.
Es, en cierto sentido, lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios: “Cristo es nuestra paz, Él que ha hecho de los judíos y de los paganos una sola cosa, abatiendo el muro de separación que los dividía, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14). Si miramos nuestras comunidades, y no menos en la Iglesia en tanto comunidad visible, nos vendría al corazón el clamar: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.
Ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde. Más aún, constituirá una vez más una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual.
Jesús, que es Luz, nació en la obscuridad de la noche, y pese a ello iluminó al mundo, como dijo recientemente Benedicto XVI: “Él viene en la obscuridad de la noche y sin embargo su presencia es inmediatamente fuente de luz y de alegría (Cf Lc 2,9-10). En verdad, ¡el mundo es obscuro, allí donde no está iluminado por la luz divina!. En verdad, el mundo es obscuro, allí donde el hombre no reconoce más su propio vínculo con el Creador, y, de tal modo, pone en riesgo también su relación con las otras creaturas y con la creación misma” . Todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra “Via lucis”, nuestro testimonial “Camino de luz pascual” , y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.
Conclusión
Por último, siendo esta celebración es profundamente cristológica y a la vez mariana, pienso que debiéramos promoverla mucho más en su alcance litúrico-pastoral. Releamos los últimos capítulos de la constitución Lumen gentium del Concilio Vaticano II (por favor, hágamoslo, son más que iluminadores).
Para animarlos a hacerlo, y a riesgo de abundar un poco en la homilía, creo que es oportuno citar a este respecto unas palabras del Siervo de Dios el Papa Paulo VI, en la exhortación “Marialis cultus”: “(…) con relación a María, como fiesta de la nueva Eva, virgen fiel y obediente, que con su “fiat” generoso (cf. Lc 1, 38) se convirtió, por obra del Espíritu, en Madre de Dios y también en verdadera Madre de los vivientes, y se convirtió también (…) en verdadera Arca de la Alianza y verdadero Templo de Dios (…). También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)” .
Que el Señor Jesús nos dé participar de esta celebración con el Poder de su Amor, que Él ponga nuestros corazones, nuestras familias, nuestras buenas intenciones y proyectos, al amparo de toda oscuridad y de toda tiniebla, con la ayuda de su Madre, y Madre nuestra.
+Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana
Belén de Escobar, 2 de febrero de 2012
____________________________________
Notas.
01 Cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. Dogm. Sobre la Iglesia, Lumen Gentium, nn. 60-63; AAS 57 (1965), pp. 62-64.
02 JUAN PABLO II, Carta apostólica “Tertio Millenio adveniente” al episcopado, al clero y a los fieles como preparación del Jubileo del año 2000, Ciudad del Vaticano, 10 de noviembre del año 1994, n. 55.
03 BENEDICTO XVI, Homilía de la Misa con motivo de la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, día en que la Iglesia Católica celebra la Jornada de la vida consagrada, en San Pedro, el 2 de febrero de 2006.
04 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata” del Santo Padre Juan Pablo II, el episcopado y al clero, a las órdenes y congregaciones religiosas, a las sociedades de vida apostólica, a los institutos seculares y a todos los fieles, sobre la vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo; dado en Roma junto a San Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1996; n. 110.
05 BENEDICTO XVI, Discurso al Cuerpo diplomático, lunes 9 de enero de 2012 (Discurso, pronunciado en francés, al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede)
06 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata”, op. cit., n. 40.
07 PAULO VI, Exh. Apost. “Marialis cultus”, para la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen María, dado en Roma, junto a San Pedro, el día 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, del año 1974; N. 7.
Enero 1, 2012 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
 |
| La Madre de Dios nos introduce en el Año 2012 |
Hermanos, hermanas, en esta solemnidad de María Madre de Dios y a la vez flamante comienzo de un Nuevo Año en medio de nuestros transcurrientes tiempos, auguro, deseo, felicidad y paz para todos ustedes, sus queridas familias, las parroquias y comunidades todas. Nos dé Dios un Año Nuevo signado por el Amor de Cristo, por la esperanza que no defrauda, y por la fe. Ese Amor lo auguro también y sinceramente para quienes no comparten nuestra fe, no nos conocen, o tal vez no nos quieren tanto.
Los cristianos, renovémonos en la Gracia. Acojamos cada día de nuevo el don de la regocijante fe, como la de María Santísima, que fue proclamada bienaventurada por su prima Isabel, “por haber creído en el cumplimientode lo que el Señor le ha dicho” (Lc 1,45). Y que a nosotros, creyentes, se aplique la bienaventuranza proferida por Jesús, siendo bienaventurados, por creer “aún sin haber visto” (Cf Jn 20,19), incluso en medio de pruebas y dificultades, que no nos van a faltar, pero que no nos vencerán, con la ayuda divina.
Que nuestra comunidad diocesana, se convierta cada vez más en semejante imagen de la primera comunidad de los creyentes, la cual, unida a María la Madre de Dios, no tuvo necesidad de ver “físicamente” para creer en el Poder del Resucitado (Cf Jn 4,48), porque ese Poder obraba en ellos.
Crezca en nuestro interior la visión espiritual del moviente y confortante signo, que lo es a la vez de María y de la Iglesia: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1). Es el “Signum Magnum” que proseguirá a reflorecer, incluso sin verse ostensible, en nuestro mundo de hoy, aunque quizá no sin algo de dolor; sólo Dios sabe cómo, nosotros vivamos en el realismo de la esperanza.
Y que dicho signo, profundamente enraizado en nuestro espíritu, lejos de quedar fijado en una intimista impresión, nos mueva a trabajar por la Paz de Dios, y la solidaridad realizada y transformadora de nuestros ambientes de vida, en esta Jornada Mundial de la Paz a que nos invita el Papa Benedicto XVI.
En nuestra diócesis iniciamos el año con las celebraciones y con las “Misiones juveniles”, que se sucederán durante todo el verano. Los jóvenes creyentes nos ayudan a rejuvenecer. Quiera Dios hacernos rejuvenecer día a día en el Espíritu, y también, cada día, “nacer de nuevo”. Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.
¡Feliz y sereno 2012!. Con un corazón que los abrazo a todos y todas, en el Señor de todos, implorando protección de la Virgen Madre.
+Oscar Sarlinga
Diciembre 17, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
Puede leerse también en: http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=29851&format=html&fech=2011-12-20
Este sábado 17 de diciembre, a las 18, el Obispo de Zárate-Campana Mons. Oscar Sarlinga bendijo una nueva iglesia e inauguró un nuevo centro misional, en la jurisdicción de la parroquia de San Manuel Mártir, en La Lonja, partido de Pilar. Se trata de la capilla del Beato Ceferino Namuncurá (la primera con ese título en la diócesis), obra que se realizó junto al ahora creado “centro misional” de Santa Teresita del Niño Jesús, en el barrio “Los Tilos”, lugar que forma la última parte de la diócesis de Zárate-Campana, ubicada entre la avenida que une la antigua ruta 8 con la autopista ramal Pilar y el arroyo Pinazo, que es el límite con la diócesis de San Miguel. Alrededor del nuevo centro misional, buena parte de las familias es de origen paraguayo, nacidos, hijos o nietos, o de provincias de nuestro país y la zona tuvo cuatro misiones parroquiales juveniles consecutivas.
-
-
El Obispo con la Sra. Isabel, quien cuidó siempre del lugar de culto
-
-
Durante la misa de bendición de la capilla de Ceferino Namuncurá y Centro Misional
-
-
Durante la misa de bendición de la capilla de Ceferino Namuncurá
-
-
Con la Sra. Isabel y su hijo
-
-
Busto del Beato Ceferino Namuncurá en el barrio Los Tilos de La Lonja
-
-
Bendición capilla de Ceferino Namuncurá
-
-
La imagen de Santa Teresita que resistió el incendio y luego el tornado
La historia misional de la región data de los años 1980 y 1981 cuando se realizó misión parroquial desde la iglesia matriz de Nuestra Señora del Pilar, al término de la cual se celebró la primera misa en el barrio, en un terreno “baldío”, sin edificación alguna, y también se realizaron bautismos, primeras comuniones y matrimonios. La catequesis comenzó a darse en el predio de la entonces “sociedad de fomento”. Con el decurso del tiempo, en un terreno prestado por vecinos se armó una casilla de madera y chapas y se colocó allí una pequeña imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, que aun existe, y que sobrevivió tanto al incendio que destruyó el primer recinto como al tornado que hizo volar al segundo. A partir de allí las escasas misas que se celebraban en el año lo eran en casas de familia, hasta que se adquirió el terreno actual y se comenzó con una pequeña construcción. En el año 2006 nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga nombró al P. Albino Cabral como vicario parroquial de Ntra. Sra. del Pilar, con especial encargo para la atención de la zona de “La Lonja” y para ayuda de la llamada «vicaría» de Ntra. Sra. de Caacupé. Como vicario parroquial de Nuestra Señora del Pilar y encargado de la pastoral en La Lonja, el P. Albino Cabral comenzó a interesarse por el lugar de culto en Los Tilos apenas llegado, y en el año 2007 tomó las disposiciones para vallar el terreno y procuró comenzar con algunas mejoras en el lugar existente, que seguía siendo precario, así como a buscar catequistas para el lugar, puesto que habían quedado sólo 2 para tal misión, siendo que el barrio se había poblado más y el número de niños habían crecido mucho. Mientras tanto, visto el crecimiento de la zona, la mejor atención pastoral y la buena respuesta de la comunidad católica en la zona llamada “La Lonja”, donde se pudo hacer casa parroquial, salones pastorales, de catequesis y de Caritas, y otras instalaciones pastorales el Obispo Oscar Sarlinga procedió al erigimiento de “San Manuel Mártir” de La Lonja como “parroquia” el 30 de noviembre de 2008, desmembrándola así de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, dándole plena autonomía, y nombrando al Pbro. Albino Cabral como primer cura párroco. En los finales del año 2010, movido por la Divina Providencia, un fiel católico que ha recibido una gracia por intercesión del Beato Ceferino, el Sr. Norberto Krummel ofreció al P. Albino construir un templo en honor del beato Ceferino Namuncurá en una zona tan necesitada. Es así que en el año 2011 comenzó a construirse la actual capilla (visitada por Mons. Sarlinga en sus inicios, con ocasión de una visita pastoral a La Lonja). El nuevo templo pudo ser concluido en 7 meses, incluso con donaciones especiales de diezmos, con la cuales pudo proveerse a construirse salones para la catequesis y distintos talleres de promoción social, para enseñanza de oficios. Como “centro misional” el lugar sigue estando bajo el patronazgo de Santa Teresita del Niño Jesús.
Mons. Oscar Sarlinga donó para el nuevo templo una artística cruz, un atril y una reliquia insigne del Beato Ceferino.A esta altura del año 2011, ya cercanos a la Navidad, puede decirse que la comunidad creció maravillosamente, e incluso del barrio de la nueva capilla del Beato Ceferino están surgiendo vocaciones sacerdotales.
La misa tuvo lugar a las 18, y junto con Mons. Sarlinga concelebraron Mons. Edgardo Galuppo, el cura párroco, Pbro. Albino Cabral, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Gabriel Micheli, cura de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, de Pilar, el Pbro. Gustavo Páez y el Pbro. Mauricio Aracena. El obispo en su homilía hizo referencia a la fe que mueve a vivir en el amor, explicando el “credere in Deum” de San Agustín: “estas zonas barriales tienen muchas potencialidades, nuestra gente requiere que se despierte ese Amor a Cristo en sus corazones, y que ese cristianismo, ese catolicismo se haga vida concreta, expresión de la fe, ese “credere in Deum” del que hablaba San Agustín”, dijo. Exhortó a afinar la adhesión del corazón al contenido de la fe, la misma Revelación que la Iglesia nos propone para creer, y que en última instancia es el mismo Cristo, plenitud Él mismo de la revelación. Luego de mencionar el Año de la Fe, anunciado por el Papa Benedicto XVI para octubre de 2012, exhortó a una verdadera “nueva evangelización” como lo pide la Iglesia, a proseguir la misión y la solidaridad. Para concluir relató los trazos principales de la vida del Beato Ceferino Namuncurá y de Santa Teresita del Niño Jesús, y exhortó a todos a encontrar “nuestro lugar en la Iglesia”, haciendo hincapié en que uno fue llamado a ser “evangelizador” desde el Cielo, puesto que Dios lo llamó junto a sí muy joven, y la Santa de Lisieux entregó su vida por las misiones y por las vocaciones sacerdotales.
Al término de la ceremonia, el párroco y el donante descrubrieron la placa conmemorativa, y se tuvo un ágape fraterno del que participaron todos los grupos apostólicos presentes y la gente del barrio, permaneciendo hasta el final tanto el obispo como los sacerdotes.
Homilía de Mons. Oscar D. Sarlinga,en la inauguración del Centro Misional de Santa Teresita del Niño Jesús y dedicación del templo del Beato Ceferino Namuncurá, en el barrio de “Los Tilos”, en los límites de la localidad de La Lonja, parroquia de San Manuel Mártir (partido de Pilar)
17 de diciembre de 2011
Queridos sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosas, hermanos y hermanas:
Estamos aquí hoy, en este cuarto domingo de Adviento, tiempo de gozosa espera y de penitencia en la esperanza, para inaugurar el centro misional de “Santa Teresita del Niño Jesús” y capilla del Beato Ceferino Namuncurá, “el príncipe de las Pampas” como ha dado en llamársele. Nos mueve la perspectiva de la misión evangélica con fe y en la esperanza del Reino, del cual todos somos heraldos y testigos; la presencia del Obispo y de los sacerdotes, y de todos ustedes, en esta nueva iglesia, manifiesta la misión de anunciar el Evangelio de la gracia y la verdad (Cf Jn. 1, 14), llevar el mensaje de salvación al mundo, anunciar la necesidad de la penitencia y de la redención, invitar a todos a la esperanza, y, con la gracia de Cristo, exhortarnos unos a otros a no sucumbir a los “ídolos” siempre renacientes; convertirnos, en fin, a Cristo Salvador, cuya Buena Noticia de salvación (Cf Mc. 1) estamos llamados a transmitir con plenitud de ánimo, de fortaleza que viene de Dios (Cf Hech 6, 8), a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, también aquí, en este popular y creciente barrio de “Los Tilos”, a la vera del arroyo Pinazo, inserto en una realidad social concreta, humilde, sí, y llena de la dignidad propia de quienes la habitan porque son hijos de Dios y quieren un legítimo desarrollo integral. Estas zonas barriales tienen muchas potencialidades, nuestra gente requiere que se despierte ese Amor a Cristo en sus corazones, y que ese cristianismo, ese catolicismo se haga vida concreta, expresión de la fe, ese “credere in Deum” del que hablaba San Agustín.
Como Pastor de ustedes, como Obispo, les pido que pongamos la disposición de nuestro espíritu para una dedicación total al amor de Cristo (Cf Mt 12,29) el cual manifiesta con su Luz (que veremos litúrgicamente naciente en Navidad) la exigencia misionera esencial propia de todo bautizado, y en especial (aunque no exclusivamente) propia de los sacerdotes, que han sido consagrados en una disponibilidad total por el Reino de Dios. Les pido que dispongamos nuestro corazón a perdonar, y a ser perdonados, y en especial en este tiempo de Adviento, de preparación a la Navidad, de acercarnos al sacramento de la reconciliación, que nos sana y nos libera del pecado, y de tal modo nos dispone a liberarnos también de las consecuencias del pecado, en el orden personal y social.
Hablábamos de vida cristiana y de consecuencias de nuestra fe, el “credere in Deum”. Nuestro Papa Benedicto XVI ha anunciado en su carta apostólica “Porta fidei” que proclamará el año 2012, como “Año de la Fe”. Lo ha hecho siguiendo el camino de Pablo VI (quien proclamó “Año de la Fe” al 1967, y nos legó el “Credo del Pueblo de Dios, en 1968) y de Juan Pablo II, quien trazó los surcos de la nueva evangelización, en los países católicos en los cuales tantos se han alejado de la Iglesia, de la fe, del Amor de Cristo, y también en aquellos lugares donde es necesaria una “misión ad gentes”. Este próximo “Año de la Fe” tendrá lugar a partir del 11 de octubre del 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, hasta el 24 de noviembre del 2013, en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Tengámoslo presente para asumir todo el sentido de la fe, como “adhesión de toda nuestra inteligencia y nuestro corazón” pero adhesión a un “tesoro”, el contenido de la fe que la Iglesia nos propone para creer, y que nos ha revelado Jesucristo, plenitud Él mismo de la Revelación. Esto significará también para nosotros un desafío. Sí, es para nosotros un desafío a asumir, cada uno según su vocación y elección, como dice San Pablo, cada uno según su llamado y sus reales posibilidades, sus talentos, sus dones y su puesta a disposición a la llamada divina.
El patronazgo de Santa Teresita del Niño Jesús, co-patrona de las Misiones, nos dice mucho, y además este lugar de culto, que ahora se ha podido finalizar, tiene mucho que narrar acerca de la protección de esta santa sobre estos lares, sobre esta gente nuestra que aquí vive, que aquí, como familias, y como familia de Dios (que es la Iglesia) dan testimonio de ser cristianos.
El Beato Ceferino Namuncurá beatificado el último domingo de noviembre de 2007 por el Sr. Cardenal Tarcisio Bertone, en nombre del Papa, en Chimpay, localidad de la Patagonia argentina, era hijo del cacique araucano Manuel Namuncurá, llamado por su mismo pueblo el “Rey de las Pampas”. Él también nos toma bajo su protección, porque lo que quería era que su padre lo llevara a Buenos Aires para estudiar y así «ser útil más tarde a su pueblo». Ceferino no se encontró a gusto en un centro de estudios estatal y fue su padre mismo quien lo hizo pasar al colegio salesiano “Pío IX”, existente hasta hoy, gracias a la intervención de Mons. Cagliero, evangelizador también de la Patagonia y luego Cardenal. La gracia transformó su corazón, cada vez más. Quería ser sacerdote, era el secreto de su corazón. Lo expresó ya siendo aspirante salesiano, ¡quería ser sacerdote! Y su vida misma era como un manifiesto mismo del Evangelio, al punto que fue recibido en audiencia por el Papa San Pío X, quien lo miró con sus ojos llenos de dulzura (que lo caracterizaban), lo escuchó con cariño, con interés por su camino de fe y con esperanza, y como corolario le regaló al final la medalla «ad principes», reservada a los príncipes, ratificándolo así como “el príncipe de las Pampas”. El Señor tenía para Ceferino planes mayores, y lo llevó consigo antes de ser sacerdote en esta tierra, para que fuera intercesor, para que muy junto a Él, al Corazón de Jesús y a la Virgen, nos acompañara desde el Cielo, y que con sus ojos también llenos de ternura y compasión nos mirara y nos diera su amistad desde muy junto a Dios. Contamos hoy aquí con una reliquia insigne suya, para que en este templo permanezca y sea como un signo visible de su presencia.
Siempre he pensado que es propio de bien nacido el ser agradecido. Gracias a todos, por ello, gracias a quienes han hecho posible que con la Gracia de Dios se forme esta comunidad católica, gracias a quienes han hecho una realidad concreta este ansiado templo, estos salones pastorales, estas instalaciones. Los lugares de culto precedentes, ustedes lo saben, pasaron por muchas vicisitudes, incluso la destrucción debida primero a un incendio, y luego a un tornado, con materiales lábiles como estaba hecho. Sabemos también que en los dos casos quedó intacta la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, cuando alrededor todo fue destruido: algún mensaje ha querido darnos en cuanto a la asunción de la misión, de la misionariedad, de la dimensión misionera de la pastoral. Gracias a todos y a cada uno, catequistas, colaboradores, colaboradoras, a quienes entregaron “la ofrenda de la viuda” del Evangelio, y a quien cumplió un voto hecho a Ceferino, el Sr. Krummel, aquí presente. Gracias también al pastor de esta comunidad parroquial de San Manuel Mártir, de La Lonja, el Padre Albino Cabral, y a todos quienes entregan mucho de su vida por la evangelización, a tantos jóvenes, muchos hoy aquí presentes, y a todos aquellos a quien Jesús, “cuyos ojos son mil veces más brillantes que el Sol”, bien ve cuánto han puesto de sí, de la oración y del trabajo apostólico. Damos gracias a Dios por cómo creció la parroquia como “comunidad de comunidades”, como la llamara el documento de Puebla, en especial en Liturgia, la catequesis, la Caritas, la pastoral vocacional y los distintos grupos apostólicos. Gracias también a los seminaristas, que han hecho más feliz, evangélico y luminoso el año pastoral; yo sé que han dado un buen ejemplo y que han asumido su misión con espíritu de fe, con dedicación y alegría, y que les han hecho mucho bien a tantos y tantos fieles que entraron en contacto con ustedes.
Hoy ponemos en las manos de la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Madre de Ternura, llamada la Estrella de la Evangelización, de Santa Teresita del Niño Jesús y del Beato Ceferino Namuncurá, este centro misional y esta capilla, que es una iglesia dedicada a Dios, para el Pueblo de Dios.
Ponemos en el corazón de Cristo a nuestro pueblo, a las familias, para que tengamos paz, pan, trabajo, armonía, protección del Cielo, y para que crezcan y se acrecienten las vocaciones a la vida cristiana, la vocación a la santidad del matrimonio y en especial las vocaciones sacerdotales y religiosas, que ya han empezado a surgir, en este lugar de bendición. La bendición del Señor está descendiendo sobre nosotros, que sea como un renovado Pentecostés, en esta Eucaristía y siempre, unidos en el Amor. Recemos siempre los unos por los otros y no dejemos de invocar siempre al Espíritu Santo, el de Consuelo, el “Paraklétos”, nuestro Defensor, el que nos colma con sus dones y nos atrae suavemente a vivir la filiación divina.
Diciembre 9, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
La diócesis de Zárate-Campana está bajo el patronazgo de la Inmaculada, siendo la imagen de Nuestra Señora de Luján (título patronal de la diócesis), una “humilde imagen de la Pura y Limpia Concepción” que quiso quedarse (…) para manifestar su maternal protección sobre el pueblo argentino” como reza el prefacio de su misa ritual. Por la tarde, ya antes de las 19 había una gran congregación de gente junto a la plaza Eduardo Costa.
Las campanas del carillón de Santa Florentina anunciaban la buena nueva y convocaban a la procesión, de la que participaron todos los niños que hicieron su “segunda comunión solemne” y consagración a la Virgen, de distintos colegios de la ciudad, entre los cuales principalmente el Santo Tomás de Aquino, el Padre Aníbal María di Francia y el San Roque. Todos fueron acompañados por sus padres, familiares, amigos. Participaron las autoridades municipales, entre las cuales la Sra. Intendente, Doña Stella Maris Giroldi, y la manifestación de fe y devoción fue presidida por el Obispo Mons. Sarlinga, acompañado por el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, los párrocos de la ciudad, Pbro. Hugo Lovatto, R.P. Giovanni Guarino, P. Joaquín Ocampo, dj. Mons. Marcelo Monteagudo, delegado para las misiones, el Pbro. Pablo Iriarte y el Pbro. Lucas Martínez. El coro de jóvenes de la iglesia catedral alegró en todo momento la procesión, ritmada por meditaciones en las esquinas de la amplia y renovada plaza de la ciudad, que abarca cuatro manzanas.
Todas las parroquias del centro de la ciudad colaboraron con la organización del acontecimiento, y el Obispo y el clero se ubicaron en el atrio del complejo catedralicio, así como las autoridades. Con el Obispo concelebraron los sacerdotes mencionados y estuvieron también presentes el diácono Dib y los candidatos al diaconado permanente, acólitos Bruno y Pandiani, así como seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”. El Obispo Mons. Sarlinga se refirió al misterio de la Inmaculada Concepción, a su misión de darnos al Salvador del Mundo, a la inmensa alegría de vivir ya en la certeza de la eternidad bienaventurada que el Señor nos tiene preparada y a la necesidad de colaborar en esta tierra, con la preeminencia de la Gracia divina, la civilización del Amor, un humanismo cristiano integral y solidario, signado por la presencia de la Virgen. Aludió a la colaboración en la sociedad civil según el principio de la Gaudium et spes, “mutua autonomía y sana colaboración” y asimismo exhortó a profundizar en los discursos de Benedicto XVI acerca de la “sana laicidad”. Luego citó a la carta apostólica “Signum Magnum” de Pablo VI, del año 1967, donde pone a la vez como imagen de “María” y de “la Iglesia” a “la Mujer revestida de Sol, con la luna bajo sus pies” del Ap. 12.1ss y dijo que “esa Mujer revestida de Sol” es la imagen de la humanidad renovada por la Gracia, y en un sentido “toda la humanidad en la medida en que está “llamada” a ser la Iglesia. Exhortó a profundizar en la Sagrada Escritura, y a los niños les dijo que se aferraran muy fuerte a la Palabra de Dios, a la eucaristía y a la devoción a la Virgen, todo ello alimentado por la oración, a comenzar por el Padrenuestro, que es la oración que Jesús nos enseñó”.
Al término de la celebración eucarística, el Obispo, la Sra. Intendenta y las autoridades se desplazaron hacia la plaza E. Costa, acompañados de gran cantidad de gente que se había congregado, para la bendición del gran árbol de Navidad emplazado y que al término de la bendición, realizada por el obispo, fue enteramente iluminado. Siguió un espectáculo de cantos de tenores (a comenzar por el Ave María) en la explanada del palacio municipal, y luego la congregación de numerosísimos niños en torno del personaje de “Papá Noel”, en preparación a la cercana Navidad. El cololario de celebración cívica en el día de la Inmaculada Concepción fue un digno broche de oro en honor de nuestra Madre la Virgen María.
Noviembre 29, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
Dióc. Zárate-Campana

Templo de la Medalla Milagrosa en Escobar
El domingo 27 de noviembre se celebró por la mañana la festividad de la Medalla Milagrosa, con la iglesia repleta de fieles, entre los cuales muchas familias y niños. Concurrió a las celebraciones el Obispo diocesano Mons. Oscar Sarlinga, quien, previa procesión realizada por la comunidad católica presente, presidió la eucaristía de las 10.30, acompañado por el Rev. Padre visitador provincial, Juan Carlos Gatti, el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, y los Padres José Luis Defina y Carlos Javier González, de la Congregación de la Misión. La Casa religiosa de la Congregación, de presencia muy antigua en la actual diócesis de Zárate-Campana, se encuentra en Belén de Escobar, en calle Los Lazaristas 893, en predio del gran colegio “San Vicente de Paúl” y el espacioso templo, de hechura moderna de los años ’70, al lado del colegio. El templo cuenta con una hermosa imagen de la Virgen en la advocación de la Medalla Milagrosa hecha en azulejos. La novena preparatoria, desde el viernes 18 hasta el sábado 26, comprendió rosario de la aurora, rezo del Santo Rosario y Santa Misa, cada uno de los días, y el sábado 26 se tuvo a las 18 la adoración y bendición con el Santísimo, luego el Santo Rosario, y luego de este la comunidad presente participó del espectáculo del cantautor Fernando Moser, con los temas de su último CD “Queremos alabarte”.
El obispo comenzó su homilía introduciendo el tiempo de Adviento, “advenimiento o llegada de Jesucristo a nuestras vidas, en un tiempo litúrgico que expresa la gracia viviente que el Espíritu Santo confiere” –dijo- y explicó el sentido de “estar prevenidos”, del Evangelio del día. Luego hizo mención a la pena en el corazón por la ausencia del P. Rafael Carli, quien partiera a la Casa del Padre el viernes 25, pero a la vez mencionó que, ante la partida de un sacerdote tan querido, no vio en el rostro de ningún fiel amargura o desolación, sino esperanza, alegría y fe en la vida eterna. Dijo el Obispo que el P. Carli murió mientras estaba rezando el rosario, y que era un sacerdote para quien, con espíritu de fe, “podríamos decir, creía cordial y produndamente en Cristo y la Iglesia, pues no hay Iglesia sin Cristo y tampoco hay Cristo sin Iglesia, que es su Cuerpo Místico y su Pueblo en camino a la Pascua Eterna, y esto con la devoción que lo distinguía a la Santísima Virgen, que es Madre de Dios y Madre de la Iglesia”. Luego de hacer una serie de consideraciones sobre los frutos de la vida espiritual, a raíz de la imitación de Cristo en nuestra vida, y de hablar de los frutos del Espíritu Santo en nuestras familias y en nuestras comunidades, pidió en el adviento pusiéramos todo nuestro ser para derribar barreras de enemistad, para perdonar, para dejarnos hacer creaturas nuevas en el Señor, y que ofreciéramos en la intención de la misa a todos nuestros fieles difuntos, nuestras buenas intenciones y proyectos y todas nuestras necesidades y acciones de gracias. Explicó brevemente a continuación Mons. Sarlinga lo esencial del mensaje que la Virgen transmitió a Santa Catalina Labouré (“bastante poco conocido y poco leído”, dijo), y mencionó que de los cinco puntos principales que podrían resumirse, cuatro se han cumplido y uno no se ha manifestado con tanta evidencia todavía, al menos en plenitud, pero reafirmó también que la oración, el ofrecimiento, la penitencia, la conversión, la alegría testimoniada, el amor ferviente a Jesús, puede iluminar la vida y la historia de los seres humanos, venciendo la oscuridad que tantas veces se cierne, cambiando incluso el curso de la historia si de verdad nos convertimos a Dios, y que lo que nos transmite sobre todo la Virgen es esa necesidad de acercarnos al Señor y a su Amor, pues Ella es Esposa del Espíritu Santo, la creatura más excelsa donde el Espíritu mora con mayor plenitud, así como también toda la palabra de María, que significa toda su profecía, que se ve como concentrada en el “Magnificat”, y esta palabra es para nuestra salvación, y que en este sentido los cristianos tenemos que ponernos más a disposición para ser “luz y sal” para el mundo, a comenzar por la fe, la esperanza y la caridad, y esta última también en su dimensión social de la solidaridad, la realización del Evangelio del Amor.
Noviembre 7, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
Con espíritu de fe, y alegría comunitaria se realizó la peregrinación a Luján. Autoridades viales de San Nicolás estimaron en 40.000 los peregrinos. En medio de un importante operativo para garantizar la seguridad de todos los peregrinos, miles de vecinos de Campana , Zárate y demás ciudades que coinciden con la circunscripción de la diócesis marcharon el sábado a partir de las 16, en esta 33º Peregrinación a Pie a Luján. Mons. Oscar Sarlinga se dirigió a Zárate, donde, el sábado a las 16 desde la plaza central, dirigió unas palabras a los peregrinantes allí congregados, y les dio su bendición. A las 18 el grupo concentrado en la plaza E. Costa de Campana fue despedido por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.
Esta madrugada, al cierre de esta edición, ya habían comenzado a llegar los primeros grupos de fieles, mientras se esperaba el grueso de la llegada de los grupos para después de las 5.30.
Desde las 6.00 estaba prevista la realización de la misa central a cargo de Monseñor Oscar Sarlinga.
A partir de las 02.30 del domingo 6 comenzaron a llegar los fieles peregrinos a Luján, donde fueron recibidos por los sacerdotes de la Basílica. El Obispo Mons. Sarlinga y numerosos sacerdotes estuvieron presentes desde las 03 de la madrugada de ese domingo para atender a los fieles en el sacramento de la reconciliación, es decir, para quienes se acercaron a confesarse, los cuales fueron en gran número, procedentes de las distintas ciudades. La Misa central fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por 20 sacerdotes de la diócesis, en tanto que numerosos otros permanecieron en los confesionarios para administrar la reconciliación.
Las instituciones intervinientes en la peregrinación, con la coordinación de la dirección de culto de la Provincia de Buenos Aires, fueron el ministerio de seguridad de la provincia de Buenos Aires, a través del Centro de Operaciones Policiales (COP) y las jefaturas departamentales y distritales de Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes-Luján, también el ministerio de salud de la provicia, la agencia vial de transporte de la provincia que por la resolución 49/2011 otorgaron el corte y restricción al tránsito de la ruta 6 y de todo el recorrido de la Peregrinación, la dirección Políticas de Seguridad Vial, la ayuda de cruz roja, bomberos voluntarios y muy especialmente el municipio de Campana y Zárate, así como también Pilar y Exaltación de la Cruz.
Octubre 25, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
éste artuculo puede leerse también en: http://padrenuestro.net/
Obispado de Zárate-Campana
Visita del Centro Profesional 404 “Nuestra Señora de las Islas” en el 10mo. Aniversario de su creación
El Centro Profesional de Nuestra Señora de las Islas cumplió 10 años de su fundación. Nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga junto con Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera y el Pbro. Hugo Lovatto (cura párroco de Santa Florentina, en cuya jurisdicción está la isla), de conjunto con el Ing. Papotta (representante del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca) y el Prof. Mauro Di María (representante del Municipio de Campana) acudieron a la celebración de este importante centro de promoción humana integral, que experimentó en estos últimos años un notable crecimiento. El viaje se efectuó en lancha de Prefectura, con partida desde el puerto de Campana, y el prefecto principal Maggi tuvo la gentileza de acompañar la comitiva y participar de los actos. En 2007 pudo reanudarse el convenio con la Provincia de Buenos Aires, lo cual hace más factible la excelencia de su funcionamiento, que cuenta con la mejor voluntad y colaboración de las familias isleñas, de los profesores y del Obispado. La Sra. Estela Guntine, directora, convocó a las escuelas e instituciones de las zonas aledañas del Delta para sus festejos.
El Centro se ubica en torno de la antigua casa construída en 1894, por entonces habitada por Ernesto Blondeau, donde actualmente funciona el mencionado Centro, que recibe alumnos mayores de dieciseis años, y que pertenece al Obispado de Zárate – Campana. La dirección se encuentra a cargo de la mencionada Sra. Estela Giuntini, y tiene como fin enseñar a los isleños actividades con posibilidades de desarrollo de microemprendimientos, en el orden de la agricultura, la ganadería, las artesanías, la lengua inglesa, la computación, la apicultura, la horticultura y otros modos con notable salida laboral. Se han realizado también progresos en el ámbito de la inseminación artificial de bovinos, del cultivo de nuez “peccan” y de otras especies que se dan muy bien en la isla. También desde hace unos años se restableció la catequesis –voluntaria-, a cargo de la parroquia de Santa Florentina (catedral) y que cuenta con muy numerosos catequizandos, tanto de alumnos como de sus familias. El Obispo puso énfasis en el sentido de la promoción humana “integral” y en nuestra contribución a la civilización del Amor, también a través de dichas obras, y destacó el espíritu de fe y de sacrificio de los pobladores del Delta, y lo mismo hizo la Sra. directora. El coro de las alumnas, o madres de alumnos, cantó varios cantos para la asamblea presente, con entonadas voces y muy buena dirección.
Los actos comenzaron con un power-point comprehensivo de las actividades del Centro desde su fundación hasta la actualidad, de palabras del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, del Ing. Papotta y de la Sra. directora, Estela Guntine. Siguió la plantación simbólica de dos árboles, efectuadas por el Obispo, por el Ing. Papotta y por profesores y alumnos, luego de lo cual se procedió al descubrimiento y bendición de la placa alusiva del 10mo. Aniversario, lo cual fue seguido de un ágape fraterno, para lo cual se consumió productos estrictamente producidos en la isla.
Para las festividades de la Inmaculada Concepción, los 8 de diciembre, es tradicional la peregrinación náutica desde el puerto de Campana a Nuestra Señora de las Islas.
Octubre 21, 2011 | Por raul-lehoi | # Enlace permanente
Éste articulo puede leerse también en: http://padrenuestro.net/
Culminó la Vta. Misión Joven diocesana (16 de octubre)
Tuvo lugar en Pilar (ejido urbano de la ciudad, en parroquia de Nuestra Señora del Pilar)
Como todos los años, la Misión Joven convocó una multitud de jóvenes misioneros, quienes vivieron la profunda alegría de evangelizar, al mismo tiempo que afianzaron su fe y compromiso con Cristo y la Iglesia, de acuerdo con las palabras del Beato Juan Pablo II: “la fe se fortalece dándola” (de la Redemptoris misio).
La logística organizacional, el laborioso y silencioso trabajo de la cocina y el encargo de la alimentación de los jóvenes, la organización de las visitas a las familias y las dinámicas de grupo, el equipo litúrgico y de música, estuvieron a cargo de la delegación de Pastoral de Juventud y de la parroquia anfitriona, Nuestra Señora del Pilar.
La Misión Joven es organizada por la pastoral de Juventud (a cargo del P. Hugo Lovatto con el secretariado diocesano) y con apoyo de la delegación de misiones, la puesta a disposición de la parroquia que pide la misión y toma a cargo su organización, y el acompañamiento continuo del Obispo y de los organismos pastorales diocesanos.
Este año fueron 527 los jóvenes participantes, entre los cerca de 500 inscriptos en la delegación de Juventud y los restantes “servidores” pertenecientes a la parroquia. Durante la misión se tuvo visitas a las familias del lugar, evangelización y misión realizadas por los jóvenes, y algunos actos especiales, de carácter litúrgico, y animación misionera, así como estuvieron a disposición durante los días de misión los sacerdotes diocesanos que, numerosos (más de 20) acudieron para administrar el sacramento de la reconciliación.
Las parroquias del partido de Pilar prestaron una colaboración activa y muchos de los jóvenes misioneros eran provenientes de ellas, pero también de parroquias de Zárate, de Campana, de Baradero, de San Antonio de Areco, de Exaltación de la Cruz y de Escobar.
Durante la misión se tuvieron también algunos espectáculos, como el musical católico, a cargo del P. Poli, secundado por los jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de Pilar, procesión nocturna, y distintas dinámicas de grupo, que afianzaron a los jóvenes en su espíritu misionero.
En la misa de clausura, el domingo 16 de octubre, a las 11, concelebrada por 15 sacerdotes, con la asistencia de todos los seminaristas, fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco, el vicario, Mons. Edgardo Galuppo, el Rector del Seminario, Mons. Santiago Herrera, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y otros sacerdotes del decanato y del resto de la diócesis.
En su homilía el Obispo destacó el espíritu misionero y esperanzador de los jóvenes, fruto de la presencia del Espíritu Santo, e hizo referencia al sentido de la misión, a la necesidad de ser “concordantes” (en el sentido de aportar concordia y unión de los corazones) y “esperanzados”, antes que “discordantes” y “quejosos”, porque con estas dos actitudes últimas, la Iglesia no hace misión. Agradeció a todos, autoridades presentes, a los laicos, especialmente a quienes tuvieron a cargo la logística de la misión (de la parroquia de Ntra. Sra. del Pilar), al colegio “Nuestra Señora del Pilar” que prestó toda su colaboración, y en especial a los jóvenes misioneros, quienes multitudinariamente participaron de la misa, junto con otros jóvenes y familias de la zona. También destacó el sentido de la “nueva evangelización”, a la expresión del Beato Juan Pablo II en la Redemptoris missio (“la fe se fortalece dándola”) y al anuncio que esa misma mañana había hecho el Papa Benedicto XVI acerca de la próxima convocación al “Año de la fe”.
A continuación ofrecemos algunos aspectos del Plan pastoral que se refieren a la Misión Joven.
La «Misión Joven» diocesana, se encuentra en el contexto de nuestra opción por la comunión y la misionariedad, que han quedado plasmados en nuestro «Plan Pastoral diocesano», el cual, en la INTRODUCCIÓN, I: «ORIENTACIÓN FUNDAMENTAL del PLAN» nos habla en primer lugar de la dimensión «discipular» a la que nos llama el Documento de Aparecida, a saber:
“En este sentido, dicho Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: “Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa”.
La «conversión a Jesucristo» es fundamental para redescubrir el sentido de la misión; por esta causa sigue diciéndonos nuestro «Plan»:
“A los fines de asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias, procurando su renovación en profundidad y en ámbito evangelizador, aprovechando la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados, asumiendo de modo decidido y convencido un «estado permanente de misión», en primer lugar dentro de su propio territorio”.
Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde hace más de tres años. En nuestro «Plan Pastoral» (en el capítulo I: «EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, se nos brindan «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes: -La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis. -El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional -El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica. Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, se nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una diócesis misionera. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos. Ya se había reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar hacia dentro de la misma comunidad diocesana. Ése es el sentido del llamado “estado de misión”. En el Mensaje que nos dirigió nuestro Obispo con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar» nos decía nuestro Pastor: “Este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos” (Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino”) Ahora entonces, fijémonos en la referencia concreta que hace el «Plan Pastoral diocesano» a las misiones juveniles (capítulo I, n. 7): “La propuesta y puesta en práctica de las «misiones juveniles» llevadas a cabo en distintas ciudades y localidades de la diócesis por parte de grupos de jóvenes misioneros ha tenido una importancia clave en el conocimiento mutuo, en el amor por el sentido de la misión, y en la revitalización de comunidades católicas que hasta ahora habían sido visitadas más bien por otros grupos religiosos o incluso por sectas”. Conjugando la Pastoral Litúrgica, con la de Juventud, con la Pastoral misionera, la vocacional y la caritativa institucional, fueron planificadas las misiones juveniles en el mismo lugar, ciudad o partido donde iban a ser celebradas las Fiestas Patronales diocesanas (en torno al 8 de mayo), día en que se viene llevando a cabo una entera «Jornada Pastoral», compuesta principalmente por la dimensión catequística, juvenil y caritativa”. Todo un programa de vida y de vida misionera. Pongamos aquí nuestro corazón, para que tantos hermanos se encuentren con la Palabra de Jesucristo, con la Eucaristía, que se reconcilien con el Señor y con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que se reconcilien con el Amor con el que Dios nos amó, y dén de ese Amor a los demás, para construir una sociedad nueva.
Ultimos Comentarios