Reforma política en la ciudad

La ciudad de Buenos Aires ha enfrentado, desde los inicios de su organización política, reiterados conflictos con el gobierno federal vinculados con su autonomía en materia electoral. La ausencia de un régimen electoral propio ha exigido la aplicación de las normas electorales nacionales, que no resultan adecuadas para las instituciones y necesidades de la ciudad.

Sin duda, hablar de reforma política es hablar de diferentes temas que la atraviesan: la reforma del código político, que involucra una nueva ley de partidos políticos; el financiamiento de las campañas electorales y un nuevo código electoral; el voto electrónico y la implementación de la boleta única.

La historia electoral de nuestro país demuestra la utilización de diversos sistemas electorales, tanto mayoritarios como de representación proporcional. Se ha implementado la lista completa, la lista incompleta, las circunscripciones uninominales, la lista bloqueada y la cerrada e incluso la lista desbloqueada con el empleo de tachas y sustituciones. Esta misma historia nos ha mostrado que en varias elecciones han quedado al descubierto muchos de los problemas estructurales que afectan al sistema electoral argentino. La generación de confusión en los electores, la falta de boletas, las dificultades en el recuento de votos, entre otros, son ejemplos de variados inconvenientes. La hoy utilizada boleta electoral partidaria múltiple, cuya distribución se encuentra a cargo de los propios partidos políticos, sintetiza un conjunto de problemáticas que afectan la transparencia, la representatividad y la legitimidad del proceso electoral.

Si bien a nivel nacional se ha emprendido una macroiniciativa de reforma política, ésta no logra superar los viejos vicios del juego electoral, como tampoco garantiza la transparencia de los procesos electorales. En este sentido, la reforma política local que proponemos está decidida a paliar las deficiencias antes mencionadas. No se trata sólo de una cuestión técnica e instrumental, sino fundamentalmente de ética política.

La propuesta de reforma incluye entonces dos herramientas clave: el voto electrónico y la boleta única. El sistema de “boleta única” ha sido ampliamente receptado en gran parte de América latina, y constituye una garantía de igualdad para los ciudadanos, que podrán expresarse más fácilmente, sin riesgo de confusión, a través de un mecanismo de fácil instrumentación. Así, se busca terminar con el peso de los aparatos políticos y facilitar la fiscalización de los comicios, convirtiendo el valor de la transparencia en los procesos políticos en una obligación de los dirigentes. La instrumentación de un marco legal propio que incluya la boleta única permitirá consolidar la autonomía de la ciudad, al erradicar el robo de boletas, el voto en cadena o las listas sábana, avanzando así en la profundización de la calidad democrática.

El segundo eje de la reforma se sostiene en la implementación del voto electrónico, que garantiza la transparencia del proceso de votación y es de fácil operabilidad para el votante, preserva todas las características constitucionales del voto, garantiza su autenticidad, la individualidad, el secreto de la selección electoral, elimina las dudas de interpretación e instala la neutralidad. Es un mecanismo de fácil auditoría, rápido en el procesamiento de los resultados electorales y de costos razonables en su implementación.

Como vemos, las ventajas de una reforma política en la ciudad serán múltiples y se favorecerá así el desarrollo de un sistema integralmente más seguro, eficiente y transparente, que elimine el fraude y los viejos vicios electorales, tan dañinos para la institucionalidad democrática. Seguir avanzando en la construcción de Buenos Aires requiere seguir apostando al proyecto que les propusimos a los porteños: favorecer la mejora de la calidad democrática, republicana e institucional.

Es por eso que nuestra aspiración es, como señala Giovanni Sartori, construir una “buena ciudad”: que instituya la ciudad de los ciudadanos en lugar de la ciudad de los súbditos.

Esa transformación profunda y real es la que nos permitirá ampliar y dotar de sentido el concepto de ciudadanía. El corazón de esta transformación es precisamente la reforma política.

Escrito por Oscar Moscariello y publicado por La Nación el 11 de nov 2010

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1323543


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Rubén (LG)
Noviembre 15, 2010, 4:13 pm, Reportar este Comentario Rubén (LG) dijo

Hola
Porqué, mientras esperan a la ley electoral ; no se dedican a eliminar a los ¨trapitos¨.
Como para no estar ociosos digo.
Rubén (LG)

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