Otra vez las Fiestas, otra vez la Misma Historia

Parece que las cosas cambian pero no es así. Empeoran, mejor dicho. Junto al “fenómeno” de la música a todo volumen en las casas, en la calle, en los autos que además pasan a velocidad de carrera (no entiendo como no los multan) y de la eternamente presente y peligrosa pirotecnia; este año tenemos “otra cosita” agregada a las Fiestas: los préstamos de dinero. Miles, por no decir millones de personas corren de un banco a otro, hacen colas interminables en los cajeros automáticos y literalmente “se quedan a vivir” en las casas de préstamo, rogando y peleando para que les den “dinero para las fiestas”.

No es que el resto del año no haya gente solicitando préstamos de dinero, o que no se compren cosas en cuotas. Tampoco vamos a suponer que antes de ahora, nadie pidió dinero para comprar comida, bebida y regalos para celebrar (sea Navidad u otro festejo). ¡Pero apenas comenzó diciembre salen como hormigas! ¡Desesperados y peleando por un pan dulce, una sidra, una muñequita, un juego de luces para el arbolito!

Todo el mundo se queja de que la plata no alcanza, que no tienen ni para comer, pero para fiestas si que hay plata!! Y si no la hay, la buscan metiéndose en un préstamo con intereses altísimos, muchos poniendo como garantía el único bien material con valor: el techo que los cubre. Claro que sin pensar ni por un segundo que los prestamistas no tienen miramientos, no pagan y les quitan la casa.

¿Y todo para qué? Para festejar Navidad y Año Nuevo. Dos días y después a morirse de hambre porque “la plata no alcanza”. Dos días y después la incertidumbre del que va a pasar. Dos días y después…nada. Todo igual. La misma ciudad, el mismo país, el mismo idioma, el mismo trabajo, el mismo calor de verano del año pasado (o sea 24 horas antes).

¿Tienen que demostrarle algo a alguien? ¿Su familia los criticará si no tiran la casa por la ventana? ¿Alguna amistad se burlará de ustedes porque no tienen ropa de primera marca o de última moda? Si la respuesta es si, entonces no vale la pena hacer tanto sacrificio por gente que no nos quiere. Si la respuesta es no, ¿para que necesitan algo más de lo que se tiene?

Mucho festejo, pero vacío de contenido. Festejo sólo para no pensar, para no reflexionar, para tener la excusa de no esforzarse para cambiar algo que en nuestra vida esta mal.

Recuerden que en la Navidad se celebra el nacimiento del Señor Jesús, un Gran Maestro de la Humanidad. Se supone que es un importante acontecimiento sobre todo para los cristianos. Lástima que nadie se acuerda.

Si no son cristianos (como yo y unos amigos musulmanes si se me permite el ejemplo de mi entorno), la Navidad es una fecha que se aprovecha para una reunión familiar. Y también es un tiempo de reflexión.

Y Fin de Año o Año Nuevo, es una fecha que sólo sirve para cambiar el calendario y empezar ¡un nuevo año fiscal! Repito como lo hago siempre en estas fechas: la Tierra no encuentra una estación de peaje el 31 de diciembre.

O sea que todo es ILUSION. El APEGO está en cada cosa equivocada que se hace. Festejar algo por costumbre obligada es APEGO. Asi sólo encontrarán SUFRIMIENTO.

Tengan siempre presente las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Noble Sendero.

Tengan todos unas muy ¡¡¡¡FELICES FIESTAS!!!!

Les regalo este bonito arbolito de Navidad. Gracias por leer mi blog.

Rev. Fa Di Shakya OHY

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