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Preciosa

Ayer vi la película “Preciosa” y les juro que me dejó anímica y moralmente destruida, me partió el corazón y tanto dolor me hizo hasta doler la cabeza.

Ya me habían dicho que era cruda y que al verla te daban ganas de cortarte las venas con una rodaja de pan lactal.

Al finalizar el film comprendí que me “pegó” tanto por el contexto en el que la vi: como corolario de una disertación sobre temas como el abuso y la violencia en niños. No hubiera sido igual si la veía en casa o en el cine comiendo pochoclos, aunque hubiera llorado lo mismo o más…

Más allá de que la película se trata de la difícil vida que tiene la protagonista (Preciosa) y toda la mierda que tiene que soportar (su padre abusó y abusa sexulamente de ella, la embarazó 2 veces, la echan del colegio, su madre la trata como una esclava y abusa de ella emocional y físicamente), hay algo que me quedó como picando y me hizo pensar en varias cosas, principalmente en que Preciosa tiene una inamovible sensación de que en el mundo le aguardan nuevas oportunidades y lucha por “ser alguien”, no ese alguien que siempre soñó (porque quería ser flaca, blanca y rubia), sino ese alguien que ella comprende que puede ser, alguien real, con sentimientos y opiniones, sentir que es importante y sentirse querida.

A pesar de que vivió en carne propia lo que es el desamor, su maestra le hace entender que sus hijos la quieren y la quieren tal cual ella es. Y ahí me surgieron un montón de pensamientos y sensaciones:  que puede ser que hallas vivido millones de cosas feas, te pueden haber hecho sentir como una basura toda la vida, puede que sientas ganas de morir… pero hay alguien a quien no le importa nada, que te ama sin prejuicios ni condiciones y es TU HIJO.

No hay amor más puro y desinteresado que el de un hijo a su madre y eso es lo que yo rescato de la película. A Preciosa la salvó el amor: Puede sonar paradójico porque todas las personas que debían amarla la odiaron y la lastimaron, pero sus hijos y el amor que les tenía la hicieron seguir adelante y tomar la determinación de hacerse cargo de SU VIDA y cambiarla.

Me dieron ganas de tener otro bebé… es tan inmenso el amor que siento que me gustaría compartirlo.

¡Miren las cosas que despertó en mí esta película! A cada uno le puede tocar su punto flaco, amí me pegó por ese lado…

(Espero haberles contagiado algo bueno)

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Se pudrió todo…

Primero que nada les quiero contar que mi ausencia de estos días se debió a que estuve atravesando una pérdida familiar importante y anduve bastante bajoneada.

He encontrado en este mundillo bloggero un apoyo enorme, amigas super buena onda, gente muy copada, además de que para mí es una buena forma de descargarme y contar cómo me siento. Por eso he vuelto y sigo con esta historia suegril.

Bah! En reliadad hoy de suegril no tiene mucho.

Les cuento que el “se pudrió todo” no tiene que ver con Inés sino con Erica, mi cuñada. De todos modos, estoy sospechando que mi suegra metió la cola en el asunto para provocar esta  dicordia, que más que dicordia fue un quilombo!

En resumidas cuentas, lo que pasó es que mi cuñada se enteró (no sé cómo, mmmm…) de una conversación que tuvimos con mi marido sobre algo que ella hizo y por eso se re calentó. Me llamó por teléfono para bardearme e insultarme, involucrando a mi marido (o sea, su propio hermano) y a mi hijo (o sea, su único sobrino y futuro ahijado).

Me dijo (entre otras cosas y con palabras no tan amenas) que yo no era nadie para meterme en su vida ni para opinar sobre sus actos. A mi criterio, desubicados actos, pero bueno, en eso puede ser que tenga razón: yo no soy nadie para juzgarla. En reliadad, esa no fue nunca mi intención, solo lo conversé con Manuel, tampoco es que estuve divulgando nada de su intimidad. Creo además que no tiene nada de malo plantear algo dentro de la pareja y más si la involucrada es la propia hermana de mi esposo.

Lo que a ella  le molestó (al parecer) es que se ponga en tela de juicio algo que hizo, pero a mí me parece que ella también debe asumir responsabilidad sobre sus actos porque no fueron tan privados, o sea que cualquiera de su entorno estaba al tanto de eso, no solo nosotros. Por ahí se torna difícil de entender pero no quiero entrar en detalles.

 El caso es que ante su sentencia de que yo “no era nadie” le contesté que era la madre del que “iba a ser su ahijado”, a lo que ella me pregunta “iba a ser?”. Le contesto que sí, que a esta altura y ante estas circunstancias había dejado de ser la candidata a madrina.

La tremenda yegua me retruca diciendo que a ella no le interesaba serlo, agregando “no te diste cuenta todavía?” Ayyyy!!! Uds. no saben la calentura que yo me agarré al escuchar esas palabras!!! -”Claro que ya me di cuenta!”, le dije indignada.

Entre dimes y diretes telefónicos y otros vía sms, la cosa terminó mal. Y empeoró cuando Manuel, en un intento por salvaguardar la relación con su hermana, fue a verla para pedirle explicaciones por el exabrupto. Ella insistió con que no teníamos por qué meternos en sus cosas y que es libre de hacer lo que se le canta la gana. Se puede compartir o no ese criterio, pero la manera en que me atacó sin siquiera preguntarme cómo habían sido las cosas, eso estuvo mal. Yo me hago cargo de mi parte, pero ella me atacó mal.

Con respecto al nene, se justificó diciendo que estaba “muy celosa porque yo no se lo llevo nunca”, a lo que Manuel le recordó que vivimos a la misma distancia y si tantas ganas tenía de ver a su sobrino, bien podría haber venido, ya que siempre estuvieron abiertas las puertas de nuestra casa para recibirla. Yo agrego que la última vez que nos vimos (cuando Erica vino a casa a traerle al bebé su regalo del Día de Reyes) quedamos en que yo iría a visitarla con el nene previa “autorización” de ella para hacerlo, es decir, me avisaría el día en que pudieramos ir. Eso nunca sucedió y el tiempo pasó… Cuatro meses pasaron y ahora viene con que está celosa y extraña al bebé! No way!!!

Pero esto no es todo! Manuel parece que “entendió” a su hermana y por lo visto quedaron bien las cosas entre ellos y ahora él quiere llevarle el nene a la guacha para que lo vea!!! Ahí me puse como loca y me planté. No puedo permitir que después de todo lo que dijo reciba como premio la visita de mi hijo a SU casa… olvídalo!

Discutimos con Manuel por ésto, él quiere estar bien con su hermana. Pero yo intento hacerle entender que me hirió con todo lo que dijo y que también lastimó a mi hijo con su desperecio, por lo tanto, no se merece verlo nunca más.

Y ahí estamos, quedó todo como en el aire… pero se muy bien que esto continuará…

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No le importa nada ni nadie, solo es ELLA

Una vez conté que Inés tiene 2 hermanos con los que actualmente tiene escasa relación. Su hermano varón sufrió un accidente hace un par de años y le quedaron algunas secuelas neurológicas, por lo que hace un tiempo tuvo un episodio de convulsiones y debió ser internado. Ella ni siquiera se acercó para saber como estaba, ni un llamado hizo preguntando por la salud de su hermano.

Ahora es el turno de la hermana. Está muy enferma, es cáncer. Otra vez esa maldita enfermedad rodea la vida de Inés y familia. Con Aurora (así se llama la señora) no tuvo nunca buena relación, es más, cuando a mí me habla de ella lo hace refiriéndose como “esa bruja” o “la loca de mi hermana”. Si bien he tratado poco con Aurora, no me parece para nada mala persona. Para mí que Inés hace una especie de proyección con su hermana. Con esto quiero decir que mi suegra ve en Aurora lo que ella es realmente.

A ver si me explico mejor con la terminología apropiada: según la psicología, proyectar es un mecanismo de defensa a través del cual el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás, sentimientos, impulsos o pensamientos propios, que le resultan inaceptables o que le generan negación.” (Wikipedia)

Igualmente, no quiero ser la psicoanalista de mi suegra, lejos está de mí serlo. Pero quiero darle al menos una explicación racional a su manera de ser.

A veces Aurora iba a visitar a Inés y ella se escondía para no recibirla (dicho por la propia Inés). Se justificaba ante mí diciendo que su hermana iba a “llenarla de problemas y a tirarle mala onda porque es super envidiosa”.

Bueno, la cosa es que Aurora ahora que está muy mal de salud necesita de su familia pero la muy turra de Inés brilla por su ausencia. Me contó que fue a visitarla en una oportunidad cuando estuvo internada por una recaída que tuvo, pero después no fue más a ver cómo sigue, qué necesita, o simplemente a acompañarla en los que quizá son sus últimos días de vida.

El otro día, cuando reapareció y nos llevó la comida vencida, me dice: “vos sabías que mi hermana está enferma?”. Les juro que me lo dijo muy fresca, con cero de preocupación. Me arriesgo a decir que hasta usó un sarcasmo horrible, casi casi expresando satisfacción por lo que estaba diciendo: que su hermana, la bruja, la loca, tiene cáncer y se está muriendo.

Yo pienso que para una persona a la que el cáncer le llevó a su madre, a su padre y a su esposo debe ser difícil, doloroso y hasta traumático tener una hermana que está sufriendo lo mismo. Pero para Inés parece que no, que está contenta que Aurora sufra.

No hace mucho tiempo una tía lejana de Inés estaba internada a causa de la misma enfermedad y no quiso ir a visitarla porque decía que “le hacía mal y le traía malos recuerdos”. En ese momento, entendí a mi suegra por los motivos que mencioné antes, debe ser horrible revivir todo ese sufrimiento. Pero creo que ahora no puede excusarse, es su hermana la que está mal y la necesita.

Tiene esas actitudes tan feas y de mala persona que me da bronca. A veces pienso que todo ese mal le puede volver en algún momento, pero no me pone contenta eso, nada que ver. Me preocuparía ver sufrir a Manuel y a los demás por ella.

Además, nadie se merece sufrir y por más guacha e hija de p*ta que sea la persona, no se desea el mal porque tarde o temprano vuelve.

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