Posts etiquetados como ‘desubicada’

Cumpleaños (Primera entrega)

Tengo mucho para contar. Tanto que no sé por dónde empezar, por eso lo voy a hacer en varias entregas, je je!

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Como ya conté, el 19 fue mi cumpleaños y más allá de que estaba triste por la pérdida que tuvimos en mi familia, traté de pasarla lo mejor posible. Este era un cumpleaños especial porque tengo a mi hijo.

Me sentía rara porque no tenía esas ganas locas de festejar como suelo tener en esta fecha, además mis 2 amigas no estaban y eso también me tiraba para abajo. Hubo varios faltazos este año y me preocupaba quién iba a ir y quién no. Por suerte mis compañeras del trabajo no me fallaron y me puso muy contenta que fueran a compartir conmigo este día.

Les confieso que otros años estoy pendiente de los regalos, a veces pido por adelantado o sino organizo con mis familiares algo que me puedan ragalar a medias para que no gasten tanto. Pero este año, no, fue desitinto. No me interesaba recibir nada material, solo la compañía de la gente que me quiere. Y así fue.

Por supuesto que tuve que bancarme a mi suegra, que llegó antes de las 18  y se fue pasadas las 19 hs. Una eternidad! Yo le había dicho que fuera a eso de las 17 que era el horario en que iba mi mamá y mi abuela, porque a las 18 iban a ir mis compañeras. O no entendió la indirecta o me lo hizo adrede.

La cosa es que la tipa cuando llegó saludó a quién se le dio la gana y a los que no, simplemente los ignoró pese a que se los presenté. Ya ahí me hizo volar de calentura pero me callé la boca, total la que queda mal es ella. Se instaló más de 1 hora y no paraba de hablar boludeces, opinaba de cosas que nadie le pedía opinión, hacía comentarios super desubicados (comoe s su costumbre) e interrumpía las conversaciones.

Por ejemplo: una de mis compañeras estaba contando que cuando llega del trabajo, almuerza sola y prende la tele para ver el noticiero, a lo que Inés sale diciendo: “Ay! Qué feo almorzar sola!” Mi compañera sonrió y me miró. Yo no sabía donde meterme, por qué cuernos tiene que opinar sobre algo si no sabe cómo es la situación de la piba! (Les cuento: mi compañera se acaba de divorciar y OBVIO que no le queda otra que almorzar sola!!!!!)

Ahí va otra: le pregunta a mi otra compañera si era soltera. Ella le responde que más o menos (en tono de broma) porque está de novia hace rato y tiene 30 años pero todavía de casamiento no se habla. Mi suegra le dice: “¡Qué lindo ser soltera!” ¡¡¡¡Callate!!!! Qué sabe si a la chica le gusta ser soltera!!! Capaz que está deseando que el novio le proponga casamiento y dejar la soltería para siempre!!! Es una desubicada, por favor!

Ya a esta altura, yo no sabía como pilotear la situación. Sacaba temas de los que Inés no pudiera opinar, pero se las ingeniaba para interrumpir y copar la charla, insoportable!!!

Empecé a transpirar más cuando llega mi jefa y ella aún no se había ido! Rezaba para que se fuera de una vez… por suerte Dios escuchó mis súplicas y se apiadó de mí. Inés se fue por fin rumbo a su hogar: respiré aliviada.

Y así termino mi cumple, nerviosa por su presencia y deseando que se la trague la tierra!

Ah! Me olvidé de contarles que me regaló un hermoso toallón violeta!!! jajajjaja

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Un domingo en familia (ajena)

Como ya les había anticipado, el domingo que pasó fuimos a almorzar a lo de la abuela de mi marido con motivo de su cumple número 88.

Empezando por el desubicado de mi marido que me llevó a las apuradas porque “almorzaremos temprano, no como en lo de tus viejos que siempre comemos tarde” y siguiendo porque tuve que fumarme a mi suegra desde tempranito porque OBVIAMENTE el asado no estuvo listo hasta casi las 13.30 hs, después todo se desarrolló en bastante armonía.

Pero como es su estilo, Inés tiró ciertos dardos venenosos hacia mi persona. Mejor dicho, apuntaron hacia mí pero yo los esquivé, je je! Comenzó por decir que el nene “no está tan gordo ahora, está más delgadito”. Eeee… no es modelo mi hijo y no tiene 30 años, es un bebé de casi 9 meses, o sea… te vas a fijar en su estado físico o su silueta?!?!?! A parte el gordo es gordo, no es precisamente un bebé “delgadito”. Y si realmente estuviera más flaco, es normal porque cuando empiezan a deambular y a moverse tanto, ya no engordan tanto como cuando son chiquitos. Lo que me jode del comentario es que lo dice como si ahora el nene estuviera bien porque está más flaco, porque la gordura no es sana. O bien, como queriendo hacerme sentir culpable de la pérdida de peso de mi hijo. No sé el trasfondo real de su comentario, pero me jode mucho su manera de decir las cosas, esa mala intención constante, la forma inquisitoria que tiene de hablar…. la detesto!

Después empezó a hablar de mi cuñada Erica (sí, otra vez las críticas y la sacada de cuero hacia ella) y el tema derivó en el bautismo del bebé, pues Erica será la madrina. Que “al final lo van a terminar bautizando cuando sea grande como hizo ella con el nene más chico que ya iba al colegio, queda feo eso…” y bla bla bla. Ahí le paré el carro porque no sé de dónde sacó que no tenemos fecha de bautismo. Además se hizo la película de que todavía no lo habíamos bautizado porque mi cuñada no da señales de vida desde hace un buen tiempo y en realidad nada que ver. Con mi marido planificamos el bautismo para el día que el bebé cumpla su 1er. añito y así “matamos dos pájaros de un tiro” con el tema de la fiesta, souvenirs, torta y demás.

Así que le dije: “si ya definimos cuando lo vamos a bautizar! Será para su 1er. cumpleaños” y ahí se quedó mutis, “ahhh!!!” alcanzó nomás a decir la yarará.

Claro! Qué tiene que andar opinando sin saber absolutamente nada del tema! Es NUESTRO tema, algo que el papá y yo tenemos que definir de acuerdo a NUESTROS criterios. Y nada tiene que ver la actitud de mi cuñada en torno a ésto, pues si ella aún está interesada en ser la madrina de mi hijo, el bautismo se llevará a cabo esté o no ella loca, ofendida, desaparecida o lo que fuere. Yo no soy como Inés y eso es lo que no puede comprender: que las personas pensamos diferente a ella y no todas somos rencorosas. Cree que, en el caso de Erica, si está “desaparecida en acción” es porque se enojó por algo, entonces ella también se enoja y así pueden estar meses distanciadas.

La conozco mucho a mi cuñada y si no muestra el pelo es porque seguro está atravesando una crisis que la hace permanecer encerrada y distante, pero en cuanto la supere, vuelve y -al menos conmigo- sigue la relación como si nada y todo bien. Sin quejas ni reproches, pero con Inés no es así, te hace un cuestionamiento de aquellos. Si lo sabré yo que me hizo una escena de esas mientras se llevaban de la casa el cadáver de su marido! (ya lo conté en otro post)

Bue, me fui por las ramas mal… Uds comprenderán que me exacerbo en demasía cuando hablo de ella.

La cuestión es que pasé el domingo escuchando los monólogos de Inés (sí, porque habla sola la mayoría de las veces). Pero lo bueno fue la alegría que tenía la cumpleañera al recibir en su casa a sus nietos y a su bisnieto. Y eso es lo que rescato de este domingo que pasé en familia ajena…

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Ines-perada y SIEMPRE inoportuna II

Como cada vez que Inés va a casa, ayer fue en mal horario y sin avisar ni siquiera mediante mensajito de texto, y eso que ya le dije que me escriba o me llame primero, por si no estoy. Le entró por un oído y le salió por el otro, se nota.

Salí del trabajo, pasé a buscar a mi niño, almorcé y en el camino iba pensando en la dulce siesta que íbamos a dormir con el pequeño ya que el día se prestaba (estaba nublado y más bien fresco). Pero algo -mejor dicho ALGUIEN- cambió mis planes. Sí, fue Inés, quién más podía ser tan molesto? Ya estábamos los dos dispuestos para el descanso, eran las 14:20 hs y en eso escucho que alguien me habla del otro lado de la ventana de mi cuarto, que da a la calle. La voz me dice “María, soy yo”. Yo, que estaba entredormida, no entendía nada y contesté “Qué? Quién es?”. Nuevamente la voz me habla: “Soy yo, Inés. Vengo a traerte unas cosas pero me voy enseguida”. Pensé que era una pesadilla, pero era realidad. Le digo “Ah, estaba quedándome dormida, me visto y te abro”.

Me dice que no golpeó la puerta (me pareció porque yo no escuché nada) y que me llamó por la ventana porque oyó que el gordo hablaba. Sí, el pequeño estaba en su cuna al lado de la ventana meta charlar consigo mismo y eso le dio la pauta a Inés de que 1. estábamos en casa, y 2. estábamos despiertos (?) Pero no, yo ya estaba dormitando y ella me despertó, y saben qué era lo que me llevaba? Algo insólito: una bolsa con uvas.

Cuando mencionó que tenía algo para darme, pensé que sería alguna carta, un sobre o algo importante para Manuel. Pero UVAS??? Si sabía que iba a eso ni le abría la puerta!!!

Así como me las dio, las guardé en la heladera pese a que me advirtió que estaban sin lavar. Empezó a hablarme de muchas cosas a la vez, no paraba. Mi cabeza, que todavía estaba algo adormecida, no entendía nada. Les juro que me marea cuando habla.

A todo esto, el gordito escuchaba desde la habitación y empezó a dar gritos como exigiendo atención. Entonces lo fui a buscar y se lo di en brazos a mi suegra aunque él se resistió en un principio.

Inés seguía con su verborragia: que fue a ver a la hermana (por fin!) porque ya no da más y está en coma, que consiguió un trabajito por unos días, que la plata no le alcanza, que fue al médico y tiene que hacerse unos estudios y después operarse (claro, ella no puede ser menos). En realidad no fueron esas las palabras exactas que utilizó para decir que tiene que operarse, sino que dijo “me tienen que abrir la pancita”, qué didáctica! Seguro que yo no iba a entender! De todos modos me sorprendió con esa novedad, pero ella enseguida me tranquilizó diciendo: “no te asustes, no es nada grave”. No me asusté, me sor-pren-dí, solo eso!!! Por dentro pensé que hace todo esto para llamar la atención. No soporta que Aurora con su enfermedad sea la que se lleva todas las atenciones, el cuidado, las visitas… Es patética su actitud, no puedo creer que sea así de infantil, egoísta e hipocondríaca!!! ¿Por qué siempre tiene que tener algo que la obliga a ir al médico? Porque quiere ser el ombligo del mundo, está más que claro.

Pero bueno, la traté todo el tiempo con actitud de “cuando te vas?” porque me quedé parada y de brazos cruzados escuchándola, y apenas le hacía comentarios respecto de lo que decía. No estaba en condiciones de ponerme a charlar y menos con ella!!! Solo quería retomar mi siesta!

Cuando por fin se fue, el nene ya estaba completamente excitado y “pasado de rosca”, no quería dormirse ni en su cuna ni conmigo en la cama. Por allá se cansó de luchar con la almohada y se durmió, pero ya había pasado una hora desde que Inés nos interrumpió.

Por supuesto que cuando Manuel llegó del trabajo le pasé mis quejas respecto de su madre, de los horarios de sus visitas y le advertí que está cada día más loca. Sí, se lo dije así, sin vueltas ni pelos en la lengua. No soy de hablarle a Manuel mal de su madre, no me gusta. Por eso acá me despacho con todo, ajajjajaja!!! Es que me tienen cansada las cosas que hace, no puede ser tan desubicada e inoportuna!

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A palabras necias, oídos sordos

Acá les tiro unos cuantos comentarios y actitudes envidiosas de Inés. Ya les conté que es super envidiosa, de mi mamá, de su propia hija, de mí… en fin! Sin más vueltas acá van:

  • Sábado a la noche (el día que Inés se quedó a cenar) viene mi hermana a casa a buscar algo y como venía con unas amigas, le pide “prestado” el bebé a Inés para llevarlo a la calle así sus amigas lo veían. Entro a casa con el nene en brazos cuando mi hermana se va y se lo doy a mi suegra que dice “qué envidiosa!” así como en tono de broma y riéndose. No sé si lo dijo por ella misma, como que sintió envidia porque mi hermana se lo llevo afuera unos minutos o si lo dijo justamente por mi hermana que “le quitó” el bebé. No sé pero me da por las bolas que diga pavadas…

  • Me encuentro con Inés en mi los pasillos de mi anterior lugar de trabajo. Ella había ido a otra oficina a hacer unos trámites. Yo paso por su lado la saludo y ella mirándome de arriba abajo me dice: “qué linda ropa tenés!”. Yo no dije nada porque siempre se está fijando qué llevás puesto y me da mucha bronca. A los pocos días aparece en mi casa vestida con un pantalón similar al que yo tenía puesto ese día y que ella me halagó. Todavía es tan tonta que no disimula y me comenta que lo compró porque le gustó el mío. Yo (tremenda guacha) le digo: “Ah sí, pero ese pantalón que yo tengo es el uniforme que nos dieron. En mi trabajo todas andamos así”. La maté… jeje!

  • Una de las veces que vino de visitas a mi casa me pregunta qué había hecho esa tarde con tanto calor. Le cuento que habíamos ido a la pileta con el bebé y que yo aproveché a tomar un poco de sol. Ella me dice: “Ay, yo también tomé sol, se nota?”. Es una mujer grande, che! Qué se tiene que andar haciendo la pendeja diciendo que tomó sol y no sé que más! No quise imaginármela en malla y menos en bikini!! Puaj!!!

  • Me dice: “Qué lindo tenés el pelo! Te hiciste algo?”. Así hubiese salido recién de la peluquería con un super peinado, yo le contesté que no, que en realidad lo tenía muy largo y algo descuidado. Luego agrega, acariciándose la melena y llevándosela al costado como si fuera una modelo: “Yo también me lo estoy dejando largo, me queda mejor. Y me lo voy a aclarar también”. Repito lo que dije más arriba: es grande, tiene más de 60 años, que deje esas pavadas para pibas jóvenes que se andan preocupando por su look o si se hacen lo de última moda en peluquería!

  • El otro día me mira de arriba a abajo (como hace siempre) y me dice: “viste que flaca estoy? Sigo bajando de peso, pero me queda bien.” ¿¿¿Qué??? Si parecés una pasa de uva de lo arrugada que estás!!!! Yo le digo “Ahh, mirá vos!”. Cero onda. Y le digo, para darle bronca: “Yo también estoy más flaca, perdí medio kilo más sin querer”. Pero ella justifica mi pérdida de peso diciéndome que es porque estoy amamantando. Claro! Yo ya lo sé pero se lo dije para hacerme la que estaba enganchada en esa, en hacerme la flaca como una pendeja, tal como ella lo hace. Debería haberle dicho “si estás perdiendo tanto peso es porque seguro tenés alguna enfermedad”, bien turra!

  • Para Nochebuena Inés se vistió con una remera verde que según dijo “no sabía si ponérsela o no” porque no quería “parecer una negra con ese color” (?), entonces me pregunta a mí si me gustaba y le digo que sí, que es un color alegre y que se usa, de hecho yo tengo ropa color verde. Es verdad, la remera no era fea para nada, yo la usaría. Pues desde que le dije eso, cada vez que viene a casa, lleva puesta esa remera. Pareciera que como le dije que me gustaba, se viste con ella siempre que viene de visitas para que yo “se la envidie”, no sé…

  • En un par de oportunidades me ha comentado como al pasar que mi cuñada está celosa porque yo nunca dejé el nene a su cuidado. Primero que nada, yo ante esos comentarios nunca dije nada porque no sé si son ciertos. Segundo, mi cuñada jamás se ofreció a cuidar a mi hijo ni me pidió que lo deje en su casa cuando yo tengo cosas que hacer. Por otra parte, con Erica tenemos mucha confianza y si realmente sintiera celos porque yo dejo a mi hijo en casa de mis padres o con mi hermana y no con ella, creo que ya me lo hubiera hecho saber de alguna forma. Por lo tanto, creo que en realidad la que se siente celosa y envidiosa es Inés pero la pone a mi cuñada como excusa para ver qué hago o digo yo al respecto. Por eso es que hago de cuenta que no escucho nada cuando me lo dice. La próxima vez que esté con Erica le voy a preguntar directamente si es cierto lo que su madre anda diciendo. Y chau, se terminó el tema. No me gusta eso de “llevar y traer” comentarios, dimes y diretes. Pero Inés, como ya he contado, es fanática de tejer maldad y sembrar cizaña, más sabiendo que con mi cuñada nos llevamos de maravillas.

Bueno, ya ni quiero rememorar más (al menos por hoy) todas los cosas que dice y hace este mal bicho que es mi suegra. A parte cuanto más escribo sobre ella, más la detesto!!! A uds. no les pasa lo mismo? Jajaja!!!

Hasta pronto!

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Palabras más, palabras menos…

Continuando un poco con el post anterior, les cuento que el día que Inés fue a casa y no estábamos pero esperó por 1 hora, estuvo todo el tiempo taladrándole la cabeza a mi amado (según él, ojo!) con cuestiones ajenas que a él ni siquiera le interesan: que mi cuñada Erica se fue de vacaciones con el esposo y su hijo más chico, “así de golpe, sin avisar” y que luego ella “se vive quejando de que no tiene plata, que tiene muchas deudas” y bla bla bla; que la tía Ana está internada (es la hermana de mi suegra, con quien no se habla desde hace tiempo) “no sé que le habrá pasado a la loca esa ” (yo pregunto ¿y por casa como andamos?); que Esteban (mi cuñado, uno de los mellizos) anda mal con la novia; y no sé que otra cantidad de cosas…hablar

Lo que yo interpreto es que ella fue a descargarse a mi casa, porque no tiene con quien más hacerlo. Entonces va y lo embarulla a Manuel (que por suerte poco le importa lo que la madre le diga y menos si son “puteríos”, como él dice). En una palabra, fue a criticar a los demás, a desparramar envidia (por las vacaciones de mi cuñada, obvio, no va a ser por lo de la tía internada), a querer involucrar a Manuel en temas familiares pero ajenos al fin, sin necesidad… la familia de él soy yo y el nene, punto. A Manuel no le importa más nadie. Es así y él se lo dice, pero ella insiste.

Vuelvo a repetir: ¡¡¡¡¡menos mal que no estaba!!!!!!

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Fiebre de sábado por la noche.

El sábado a la noche tenía planes de salir en familia a tomar algo, no sé, un helado o una cerveza quizá. La noche cálida ameritaba una salida, un paseo.

Manuel lo arruinó todo cuando invitó a mi suegra a cenar en el preciso momento en que se estaba por retirar luego de su visita. Lo hizo sin consultarme previamente, lo cual me molestó bastante porque yo siempre le pregunto a él antes de organizar algo, por eso todavía no había alcanzado a comentarle mis deseos de salir a pasear esa noche.

Me quedé fría, sin respuesta, atónita digamos. Tratando de digerir la novedad, intenté disimular mi cara de culo preguntándole a Manuel qué cenaríamos porque en casa -como es habitual- no tenía nada. Él ya se había encargado de comprar un matambre pero para hacerlo NO a la parrilla sino en el horno… con el calor que hacía!!! Ahí exploté pero no logré boicotear la cena en familia porque él se ocupó de preparar todo. Bueno, después de todo el organizador fue él y le correspondía.

Me prometió salir a tomar un helado “si no se hacía muy tarde” después de cenar. Pero obviamente, terminamos tarde, mi suegra se fue tarde y yo me quedé con ganas de salir. No hice ningún escándalo, me sé ubicar. No viene casi nunca a comer Inés así que tampoco me podía hacer la caliente con mi marido. Me la banqué como una reina.

La abuela, feliz por estar con su nieto, verlo jugar, hacerle upa, etc. etc. Yo esperando la hora de que se fuera y pensando que con esa visita seguida de cena, Inés pasaría unos cuantos días sin aparecer.

Error! Ayer fue de nuevo a casa pero como es su costumbre, cayó sin avisar y en horario desubicado: eran las 18 hs, hacía calor y por supuesto, ni yo ni el bebé estábamos, habíamos ido a la pileta.

Dice Manuel que nos esperó como 1 hora. Como él no me avisó que ella nos estaba esperando, nunca me enteré y zafé!

Menos mal que no estaba en casa”, pensé yo. Ya era mucho, otra vez ella ahí… sobredosis de Inés!!! Me quiere enfermar?

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+ Q.E.P.D. +

Mi suegro Pedro falleció hace 3 años a causa de una enfermedad terminal y a causa del abandono de su linda esposa. Decidió no hacer ningún tipo de tratamiento debido a lo avanzada que estaba dicha enfermedad. Nadie de su familia (hijos y esposa) se opuso, dejó que él decidiera lo que consideraba mejor para sí mismo. A mi criterio, no tendrían que haberse quedado de brazos cruzados viendo cómo se moría lentamente el pobre.

Inés vaticinó que se moriría Pedro mucho antes de que se hiciera algún estudio médico. No señores, ella no es doctora, es bruja.

En una conversación que tuvimos al respecto ella me dijo: “Está mal Pedro, tiene tales síntomas… me parece que es algo malo y se va a morir”. Yo me quedé helada y no pude más que decirle que lo conveniente era que Pedro acudiera de inmediato a un médico y que se hiciera los estudios correspondientes; que no nos anticipemos con un diagnóstico negativo desde nuestra ignorancia y desconocimiento.

Pero ella es bruja, como ya dije, y los análisis confirmaron su predicción. Operación de por medio, Pedro empeoró y al cabo de unos meses falleció.

Fue un lunes al mediodiía, no me puedo olvidar. Le avisan a Manuel de la trágica pero sospechada noticia. Por esos días era terrible para él contestar un llamado porque se imaginaba lo peor. Y sucedió. Enseguida nos alistamos para ir a casa de sus padres.

Detrás nuestro llega el móvil de la sala velatoria para llevarse el cuerpo. Una situación de mierda, nunca antes había vivido algo similar.

En eso mi suegra me mira y me increpa con esta desubicada pregunta “-Y vos? Por qué no viniste en todo este tiempo? Tenés algún problema conmigo?”. De nuevo, me dejan paralizada sus palabras. Le contesto que no es el momento de ponerse a discutir esas cosas, que igual no me pasaba nada. Me estaba cuestionando por qué hacía tanto tiempo que no iba “de visitas” a su casa.

La verdad era que Pedro en sus últimos días no estaba para nada bien y no quería recibir ningún tipo de visitas, ni siquiera quería que sus hijos lo vieran así, menos iba a ir yo. Pero más allá de mis explicaciones, no tenía nada que ver que ella se estuviera preocupando por esas pavadas en ESE MOMENTO. Tenía a su marido recién muerto en el dormitorio y la señora se hacía la ofendida conmigo! Les juro que la imagen de su cara de orto queriendo buscar pelea me quedó grabada en la retina.

Dicen por ahí que el cáncer es una enfermedad que se “despierta” en las personas que viven angustiadas, haciéndose “mala sangre”, tienen o se hacen muchos problemas, complicaciones, mala vida, etc. El pobre Pedro tuvo todo eso y más gracias a Inés. Estoy 100% segura de que se murió por el abandono de su esposa, su maldad, su habilidad para arruinarle la vida, de complicar las cosas, de generar problemas.

Que En Paz Descanses, Pedro. Se que ahora estás bien…

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