Seguiremos liberando secuestrados
La estrategia de las Farc, avalada por la ex senadora Piedad Córdoba es muy clara y nadie debe caer en falsas expectativas.
Para empezar, nadie debe confundirse y creer que las Farc tienen alguna voluntad humanitaria por el hecho de liberar algunos secuestrados, primero por el hecho de nunca debieron secuestrarlos y segundo porque si de buena voluntad se tratara pues que los liberen a todos sin condición alguna, sin dilataciones ni mucho menos con pretensiones políticas, ni económicas, ni de ninguna clase.
Los que pasa es que el grupo terrorista apuesta, y lo ha hecho siempre con excelentes resultados, a la mala memoria de los colombianos y de la comunidad internacional, que olvidan el criminal acto inicial del secuestro y se entusiasman hasta las lagrimas con la liberación. Siempre las Farc han jugado el mismo juego y todas las veces les ha salido a pedir de boca.
Esta vez no es diferente, ofrecen liberar algunos secuestrados y ya van para tres meses sin hacerlo pero han sido tres meses en los que se han mantenido en los titulares de todos los medios de comunicación, no en protesta ni condena por el secuestro previo sino por la mera posibilidad de la liberación; seguramente cuando los liberen seguirán en dichos titulares por algunas semanas más y cuando noten que su permanencia decae ofrecerán algo nuevo, quizás otras liberaciones o quizás alguna propuesta de diálogo que por inviable será rechazada por el gobierno pero que pondrá de nuevo al grupo armado en las primeras páginas, tampoco esta vez por sus actos criminales sino por su buena voluntad de paz.
El punto más grave de todo eso es que hay quienes se prestan para el juego macabro y además validan las acciones tramposas porque también les aporta beneficios personales. Primero porque les da vigencia mediática útil para sus intereses políticos como es el caso de la ex senadora Piedad Córdova que no solo reconoce su pertenencia a las Farc cuando recientemente en declaraciones a los medios de comunicación afirma que “seguiremos liberando secuestrados”, es decir que ella hace parte de quienes los tienen privados de la libertad, otra cosa fuera que dijera que seguirá trabajando porque quienes los tienen secuestrados los dejen el libertad, y segundo porque en su afán de desvirtuar los argumentos del Procurador General que la inhabilito para ejercer cargos públicos por 18 años, por sus vínculos confirmados con el grupo terrorista, espera que la opinión le reconozca que esos vínculos son únicamente para liberar secuestrados.
Queda entonces claro que las liberaciones anunciadas, y las que vendrán posteriormente, dilatadas permanentemente, no son de ningún modo acciones humanitarias de las Farc ni de la señora Córdova sino estrategias mediáticas; las dos partes coinciden en todo, ambos van a seguir liberando secuestrados y en los intereses ambos reciben iguales beneficios, mantenerse en el tiempo en las primeras páginas y en los titulares de los medios de comunicación lo cual les tributa vigencia mediática que por la mala memoria colombiana cambiara los conceptos sobre el crimen del secuestro y solo existirá el humanismo de las liberaciones.
Cuando eso ocurra habrán pasado muchos meses, las Farc y Piedad Córdova serán vistos como los liberadores, como los campeones de la libertad, Piedad Córdova será postulada de nuevo para el premio nobel y las Farc reconocidas políticamente e internacionalmente, no como las secuestradoras que son sino como las salvaguardias de la libertad, dignas de ser retiradas de las listas de grupos terroristas y narcotraficantes internacionales y el gobierno colombiano presionado a aceptar las condiciones de grupo libertador como el único camino hacia la paz de Colombia.
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