LAS FARC, SÓLO PALABRAS

Con este mismo titular, el editorialista de El Espectador del día de hoy, hace referencia al show presentado en el Encuentro por la Paz celebrado en Barrancabermeja donde se exhibió un vídeo del cabecilla narcoterrorista Alfonso Cano y hace un interesante análisis sobre la contradicción que hay en el discurso por la salida política y la imagen del bandido vestido con uniforme de combate y exhibiendo su arsenal.
Parece que el mensaje es claro: Las Farc sólo creen en una negociación dirigida por ellos y donde puedan imponer sus condiciones, como si publicitariamente pudieran mostrar que es el Estado el derrotado y no la organización narcoguerrillera.
La imagen de un Cano adornado de municiones, arandelas y bolsillos militares que no demuestra un propósito, ni real ni muy claro, de cesar el disparo de las armas. Pero además están sus acciones: la agresión guerrillera continúa, los secuestros no paran, los ataques indiscriminados contra la población civil no dejan un respiro en medio de la incesante guerra. En este punto coinciden todos los expertos. Incluso aquellos parados en orillas ideológicas distintas, desde Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, hasta León Valencia, director de Nuevo Arcoíris. Todos dicen, a grandes rasgos, lo mismo: no hay muestras de buena voluntad[1], que son las exigidas por la sociedad colombiana e internacional para acceder a posibles negociaciones que pongan fin al conflicto.
Los actos de las Farc contradicen abiertamente su discurso. Nada dicen en sus discursos y comunicados frente al clamor nacional para que liberen sin condiciones a todos los secuestrados, a los niños, niñas y adolescentes reclutados a la fuerza, a la renuncia al terrorismo como arma de intimidación política, al secuestro, a la extorsión. Siguen haciéndose los sordos frente a las señales del mismo presidente Santos, quien ha asegurado que la puerta del diálogo no está cerrada y la llave, guardada en su bolsillo, será usada cuando renuncien a esas prácticas narcoterroristas.
Las Farc siempre han ahogado ese clamor nacional con sus bombazos, sus minas antipersonal, los secuestros y las extorsiones y con la estridencia de un discurso anacrónico que nunca les ha dado resultados políticos como se aprecia en la ausencia de apoyo popular a su pretendida causa revolucionaria.
Las Farc no parecen vivir en el mismo país de 2011 en el que estamos los demás colombianos, sino en aquel mito fundacional de Marquetalia que le ha costado al país —por errores de ambos bandos, es verdad— cincuenta años de sangre. Todo parecería indicar que para ellos el ambiente no ha cambiado nunca: ni con la Constitución del 91, ni con los diálogos frustrados del Caguán, ni, ahora, con la promisoria ley de víctimas y restitución de tierras o con esta puerta semiabierta del presidente Santos[2].
Como bien dice el editorialista de El Espectador al referirse al vídeo de Cano, estas palabras lanzadas al aire sin un cambio en los hechos para que puedan ser creíbles, más bien parecerían reflejar un temor de las Farc a ser derrotadas militarmente. Lo que les falta a las Farc es una intención real, una actitud que vaya más allá de las palabras, una vuelta a la hoja para empezar a tragarse el orgullo y el miedo condescendiente, y así poder encontrar esa llave que Santos guarda en el bolsillo. Si no, la guerra continuará. Y sus opciones de influir o incluso sobrevivir serán cada vez más escasos[3].
Mientras en las escuelas  de formación militar del Estado hace rato se viene hablando de la era posconflicto, en las Farc se forman nuevas células para continuar la agresión terrorista como la llamada ‘Compañía Marquetalia’, en la vereda El Porvenir del municipio de La Julia, conformada por bisoños terroristas reclutados mediante engaño o que han crecido en las filas de la organización narcoguerrillera, dispuestos, dicen, a morir antes que a renunciar a su ideal ‘revolucionario’[4], mientras sus cabecillas viven un exilio dorado en Venezuela, seguramente usufructuando la fortuna amasada con el narcotráfico.
Faiber, Willington 40, los cabecillas de esa célula terrorista, son jóvenes entre 20 o 30 años que no han conocido otro modo de vida distinto al del terrorismo, para ellos ese es el mundo real, han sido adoctrinados para que crean que lo que está por fuera es un engaño, una ilusión, de ahí que la sociedad colombiana sea el enemigo, porque vive de una manera diferente, y cabecillas como Alfonso Cano alimentan ese engaño mientras al resto del mundo le hablan de paz.

[1] EL ESPECTADOR. Las Farc, sólo palabras. Editorial. Miércoles 17 de agosto de 2011. En: http://www.elespectador.com/opinion/editorial/articulo-292296-farc-solo-palabras
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.
[4] EL ESPECTADOR. Las Farc desde adentro, modelo 2011. 30 de abril de 2011. En: http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-266188-farc-adentro-modelo-2011

Seguiremos liberando secuestrados

La estrategia de las Farc, avalada por la ex senadora Piedad Córdoba es muy clara y nadie debe caer en falsas expectativas.

Para empezar, nadie debe confundirse y creer que las Farc tienen alguna voluntad humanitaria por el hecho de liberar algunos secuestrados, primero por el hecho de nunca debieron secuestrarlos y segundo porque si de buena voluntad se tratara pues que los liberen a todos sin condición alguna, sin dilataciones ni mucho menos con pretensiones políticas, ni económicas, ni de ninguna clase.

Los que pasa es que el grupo terrorista apuesta, y lo ha hecho siempre con excelentes resultados, a la mala memoria de los colombianos y de la comunidad internacional, que olvidan el criminal acto inicial del secuestro y se entusiasman hasta las lagrimas con la liberación. Siempre las Farc han jugado el mismo juego y todas las veces les ha salido a pedir de boca.

Esta vez no es diferente, ofrecen liberar algunos secuestrados y ya van para tres meses sin hacerlo pero han sido tres meses en los que se han mantenido en los titulares de todos los medios de comunicación, no en protesta ni condena por el secuestro previo sino por la mera posibilidad de la liberación; seguramente cuando los liberen seguirán en dichos titulares por algunas semanas más y cuando noten que su permanencia decae ofrecerán algo nuevo, quizás otras liberaciones o quizás alguna propuesta de diálogo que por inviable será rechazada por el gobierno pero que pondrá de nuevo al grupo armado en las primeras páginas, tampoco esta vez por sus actos criminales sino por su buena voluntad de paz.

El punto más grave de todo eso es que hay quienes se prestan para el juego macabro y además validan las acciones tramposas porque también les aporta beneficios personales. Primero porque les da vigencia mediática útil para sus intereses políticos como es el caso de la ex senadora Piedad Córdova que no solo reconoce su pertenencia a las Farc cuando recientemente en declaraciones a los medios de comunicación afirma que “seguiremos liberando secuestrados”, es decir que ella hace parte de quienes los tienen privados de la libertad, otra cosa fuera que dijera que seguirá trabajando porque quienes los tienen secuestrados los dejen el libertad, y segundo porque en su afán de desvirtuar los argumentos del Procurador General que la inhabilito para ejercer cargos públicos por 18 años, por sus vínculos confirmados con el grupo terrorista, espera que la opinión le reconozca que esos vínculos son únicamente para liberar secuestrados.

Queda entonces claro que las liberaciones anunciadas, y las que vendrán posteriormente, dilatadas permanentemente, no son de ningún modo acciones humanitarias de las Farc ni de la señora Córdova sino estrategias mediáticas; las dos partes coinciden en todo, ambos van a seguir liberando secuestrados y en los intereses ambos reciben iguales beneficios, mantenerse en el tiempo en las primeras páginas y en los titulares de los medios de comunicación lo cual les tributa vigencia mediática que por la mala memoria colombiana cambiara los conceptos sobre el crimen del secuestro y solo existirá el humanismo de las liberaciones.

Cuando eso ocurra habrán pasado muchos meses, las Farc y Piedad Córdova serán vistos como los liberadores, como los campeones de la libertad, Piedad Córdova será postulada de nuevo para el premio nobel y las Farc reconocidas políticamente e internacionalmente, no como las secuestradoras que son sino como las salvaguardias de la libertad, dignas de ser retiradas de las listas de grupos terroristas y narcotraficantes internacionales y el gobierno colombiano presionado a aceptar las condiciones de grupo libertador como el único camino hacia la paz de Colombia.

MÁS HUMANISMO ALTRUISTA DE LAS FARC

atenado en vegalargaEl demencial terrorismo fariano cobró más vidas de inocentes pobladores civiles en Vegalarga, a media hora de Neiva, cuando de manera cobarde y salvaje hicieron detonar un vehículo de servicio público frente a la estación de Policía, lo grave y aberrante del caso es que el vehículo transportaba pasajeros.

Si esta semana se rechazaba el decapitamiento de dos soldados heridos por parte de los narcoterrorista, hoy hay que repudiar desde el fondo del alma el terrible hecho de utilizar un vehículo civil repleto de pasajeros para atentar contra una sede policial; al menos los terroristas islámicos tienen el coraje de ser ellos los que se sacrifiquen y no cobardemente utilizar a terceros inocentes para cometer estos actos de barbarie indescriptibles.

Hay que recordar los claros y obligatorios mandatos de la Convención de Ginebra de 1948 y su Protocolo II Adicional que obligan a cualquier actor armado, incluso en los casos de rebelión o desorden interno, a acatar el Derecho Internacional Humanitario y en especial a excluir de sus acciones a la población civil, algo que permanentemente las Farc y Eln dejan de lado para amparar crímenes de esta naturaleza como una muestra más de su humanismo altruista al decir de nuestras Cortes y las ONG’s que callan cualquier condena o rechazo a actos como el sucedido en Vegalarga, Departamento del Huila.

Pero  ya veremos a los mismos agitadores políticos, a los propagandistas y áulicos de las Farc, a los colectivos de abogados y a ciudadanos y ciudadanas por las Farc, justificando el criminal atentado, negando lo innegable, trasladando culpas o demandando al Estado en busca de indemnizaciones millonarias. El cobarde atentado narcoterrorista dejó ocho policías heridos, uno de ellos de gravedad, y un número aún no determinado de civiles muertos, pues en el lugar quedaron esparcidos “restos humanos irreconocibles”, como indicara Emma Constanza Sastoque, gobernadora del departamento del Huila.

Indigna que un abominable hecho como este apenas merezca la reseña de los medios de comunicación, que ni uno solo de los habituales columnistas de la prensa escrita se ocupe hoy de condenar vehementemente esa masacre, como si se ocupan cuando de resaltar cualquier error de un militar apenas este sucede. En su afán de deslegitimar la Política de Defensa y Seguridad Democrática, al Presidente Uribe y sus funcionarios, parece que realmente se estableció un pacto de silencio frente a la condena a las acciones criminales del narcoterrorismo, mientras se magnifican otros hechos como empeñarse en señalar que la Ley de Justicia y Paz fue establecida para favorecer a los cabecillas de las autodefensas ilegales.

Mientras España se ha movilizado cada vez que la ETA comete un atentado terrorista y ha logrado mediante esa acción aislar y derrotar política y socialmente a la banda criminal, en Colombia es aterrador el silencio frente a un hecho como este, los narcoterroristas del frente 17  ‘Angelino Godoy’, colocaron la carga explosiva en un vehículo de servicio público con pasajeros y lo hicieron detonar en los alrededores del comando de Policía, la carga explosiva fue camuflada en bultos de naranjas que llevaba la camioneta de servicio público de placas TBK 607, afiliada a la empresa Cootransvega, conducida por el ciudadano Ferley Mosquera, la única víctima fatal reconocida hasta el momento.

No es la primera vez que los narcoterroristas atentan contra Vegalarga, el pasado 14 de agosto, fue un ‘bulto bomba’ el que estalló en ese municipio, dejando a cuatro  militares heridos. Un bulto de plátanos y naranjas aparentemente indefenso terminó convertido en un engaño de las Farc y activado contra la población civil y la fuerza pública.

Indudablemente el atentado de ayer hace parte de la conmemoración que la banda criminal anunció para honrar la memoria del Mono Jojoy y lo hace al mejor estilo del bandolero muerto, atentando cobardemente contra la población civil y especialmente contra los más necesitados, los campesinos de Colombia, como lo han hecho a lo largo de su sangrienta historia.

Las Farc se burlan de los derechos humanos y del Derecho Humanitario, DIH, con lo han hecho en múltiples ocasiones su forma de lucha son las emboscadas y los campos minados, el utilizar a la población civil como escudo o mediante engaño como arma de ataque, hay que recordar que en varias ocasiones se han aprovechado de niñas y niños para que porten paquetes explosivos dirigidos a las instalaciones militares o de policía,  actuaciones todas a mansalva y de manera ruin, pero ello no ha servido de obstáculo para que nuestro poder judicial los considere luchadores altruistas como lo hizo en una triste sentencia de la Corte Suprema de Justicia que aún no ha sido explicada.

Hay que reaccionar socialmente, no se puede permitir que mediante el silencio medroso se permita que los bandoleros narcoterroristas sigan manteniendo una imagen de fuerza para alentar la lucha política jurídica y política que desde las instancias mismas del Estado libra el PC3 para destruir la democracia y los valores tradicionales de nuestro pueblo.

Un acto de hidalguía que merece reconocimiento

ejercito da la caraMuchos apostaban a un silencio o la inactividad del Ejército frente al caso de los niños de Tame, pero ha sido el Ejército el que ha puesto a los presuntos responsables a órdenes de la Justicia Ordinaria dada la naturaleza del crimen, algo que ninguna otra autoridad nacional ha hecho, como por ejemplo el magisterio o las iglesias, encargadas también de la protección de las niñas, niños y adolescentes en Colombia y victimarios también de esa población.

Duele y es motivo de reto para el Ejército Nacional recuperar la confianza que pudo afectarse por la actividad delincuencial de algunos de sus miembros. Desde el Comando General de las FF.MM., hasta el último soldado de la patria piden que caiga todo el peso de la ley sobre quienes pudieron burlar el honor y el deber militar. Tanta es la indignación que hasta los medios registran posibles agresiones de quienes nada tienen que ver con la noticia con respecto al Subteniente que aceptó los cargos formulados por la Fiscalía, pero que se sienten agraviados por la conducta punible desarrollada, en tanto manchan el honor de los soldados que luchan contra esa delincuencia organizada o común que hizo precisamente de los niños, niñas y adolescentes su prioridad.

Para el Ejército Nacional es motivo de preocupación cualquier hecho delictivo cometido contra el futuro de la patria, que es precisamente el objetivo de su acción protectora y de servicio; el Ejército se duele ante la generalización mediática que se hace de las conductas individuales de alguno de sus miembros, mientras de manera alterna se dan a conocer actividades similares cometidas por integrantes de gremios civiles, como es el caso de los maestros y lo sucedido en un Colegio de Bogotá.

En 2008 se denunciaron 410 abusos sexuales cometidos en colegios, de los cuales 202 fueron protagonizados por profesores y 228 por estudiantes.  Las estadísticas, reveladas por la senadora del Partido Verde Gilma Jiménez advierten que los centros educativos son el segundo lugar donde más se abusa a menores de edad, después de los propios hogares.  Estas son estadísticas de los casos que fueron registrados, pues la senadora Jiménez insiste en que el abuso a menores sigue siendo silencioso y ocultado. Por ejemplo, entre 2004 y 2009, en 18 secretarías de educación departamentales, incluyendo la de Bogotá, sólo hubo conocimiento de 260 casos de abuso.

Sin embargo los medios siguen insistiendo de manera pertinaz solamente en los casos que involucran a militares, 18 según la información pública, con el único interés de deslegitimar a la institución militar frente a la realidad del fenómeno delincuencial. En el afán político de quienes atacan al Ejército, las cifras de la violencia contra la niñez y la adolescencia colombianas pasan a segundo renglón y son minimizadas, lo que indica la protervidad de esas intenciones.

Intenciones que no son aceptadas por la opinión pública según el sondeo preliminar de la revista Semana, donde se muestra que la acción de los Comandantes de las Fuerzas Militares y del Ejército fueron de completo recibo por parte de la sociedad colombiana.

El Ejército Nacional en este caso y conforme a su tradición histórica, nada tiene que maquillar o esconder en tanto se cumplan los principios y garantías constitucionales y legales aplicables a todos los ciudadanos del país, como tampoco lo ha hecho cuando un poder judicial interesado políticamente atenta y agrede a la institución militar. Más que ninguna otra institución constitucional, el Ejército Nacional da muestras fehacientes de su transparencia y su compromiso con la civilidad.

Kirchner de verdad

Murió el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, uno de los primeros expositores de esa izquierda despótica y populista que asola, desde los años finales del siglo XX, a la América Latina. No es de extrañar entonces que por los actos fúnebres en su honor desfilarán las principales figuras de la izquierda recalcitrante latinoamericana, demostrando gran pesadumbre y dolor ante el féretro del camarada fallecido. Allí estaba la ex senadora bolivariana, Piedad Córdoba, a quien Kirchner no hace mucho había defendido públicamente de las acusaciones hechas en su contra por su amistad con los narcoterroristas de las FARC. Allí estaban los presidentes de Ecuador, Rafal Correa, y Bolivia, Evo Morales, presentado sus condolencias a la viuda, la presidenta Cristina Fernández. Allí se hicieron presentes las masas argentinas, tan proclives ellas a endiosar a personajes con pocos meritos, para manifestar su profundo dolor por el deceso del ex presidente.

Lo cierto es que Kirchner no fue ni el gran mandatario, ni el gran estadista, como hoy algunos pretenden presentar su memoria. Llegó al poder en 2003, cuando su país estaba aquejado por la terrible crisis económica de finales de los noventa. Durante su mandato, Argentina vivió un proceso de recuperación, con disminución de los índices de la pobreza y del desempleo, pero lejos de ser producto de una política sistemática y consciente de su gobierno, este proceso de recomposición fue favorecido por el alto precio internacional de los productos agrícolas exportados por el país (soja, trigo, etc.) y por un irresponsable endeudamiento que tarde que temprano generará graves consecuencias. Huelga decir que el gran tenedor de estos bonos de deuda no es otro que Hugo Chávez, quien además patrocinó financieramente –e ilegalmente, como no podría ser de otra forma– la  campaña presidencial de Cristina Fernández en 2007.

El programa político de Kirchner fue de corte populista, camuflado con las ropas de la socialdemocracia, caracterizado por un desmesurado gasto público, el apoyo al sindicalismo más sectario mediante subsidios oficiales y la presencia de ex guerrilleros montoneros en altos cargos de su administración, incluso al frente de la cartera de Defensa. Para cubrir sus grandes gastos, los Kirchner apelaron a medidas tan controvertidas como la toma del banco central argentino para asegurarse el control sobre la emisión del dinero público o la confiscación de las pensiones privadas para incorporarlas a las arcas estatales.

Asimismo, durante su gobierno y siguiendo el ejemplo del juez Garzón en España, Kirchner polarizó nuevamente al país con la reapertura los procesos contra los gobiernos militares, anulando las leyes de obediencia debida y punto final, y promoviendo nuevas leyes de Memoria Histórica con las cuales dio al traste con los procesos de reconciliación social, que si bien no eran perfectos, ya estaba lo suficientemente avanzados. Los beneficiarios, ‘organizaciones de victimas’ que se lucran y desangran al Estado por concepto de reparaciones tardías.

Otra de las características de los gobiernos Kirchner han sido los altos índices de inseguridad pública, los escándalos y la corrupción estatal. Entre 2003 y 2008, los Kirchner aumentaron enormemente su patrimonio y han perseguido con ahincó a los medios de comunicación que han denunciado este hecho en su contra. La principal víctima de esta persecución ha sido el Diario El Clarín, que ha sufrido intimidaciones por parte del Ejecutivo y acusaciones de haber sido cómplices de ‘las dictaduras militares’. Mas recientemente, los Kirchner demostraron su intención por nacionalizar todos los medios de comunicación, proceso que ya inició con las transmisiones televisivas del futbol profesional.

En el plano internacional, Kirchner fue muy amigo del comunismo del siglo XXI, esa tendencia populista tan cercana al narcoterrorismo farquiano y tan opuesta a las democracias liberales de la región. Gracias al apoyo de los déspotas bolivarianos, Kirchner logró la secretaria general de Unasur, espacio de integración de la izquierda sudamericana que ha sido tan ajeno a los intereses colombianos. Hace poco menos de tres meses, Kirchner sirvió de mediador para el restablecimiento de las relaciones entre Colombia y Venezuela, un acto de humillación para Colombia en el que se olvidaron las afrentas de Chávez contra nuestro país, incluido el refugio de narcoterroristas, en pos de la recuperación de un mercado comercial al debe.

Hablamos de Kirchner como ex presidente argentino, aunque lo cierto es que continuaba gobernando por intermedio de su esposa. Retomando al Rosendo Fraga, del diario La Nación, “la falta de Kirchner deja la sensación política de que falta el presidente y es como si se planteara el interrogante de cómo va a actuar el vicepresidente [puesto que] hasta el último momento él se encargó de hacer evidente que era quien ejercía realmente el poder y no su esposa”. A pesar de su muerte, solo hasta 2011 su gobierno populista abandonará la Casa Rosada. Luego, se abren las puertas para que Argentina retome el buen camino, con dirigentes más respetuosos de los principios democráticos y más lejanos del socialismo del Siglo XXI.

Los medios de comunicación se prestan a las campañas de desprestigio

justicia_dineroEl hallazgo de una fosa con los cuerpos de tres niños muertos, con signos de estrangulamiento, heridas de arma blanca y violación sexual, ha causado grande estupor entre la opinión publica nacional. Los menores de edad, dos niños de 6 y 9 años y una niña de 14, habían desaparecido días antes de su casa en Caño Temblador, zona rural de Tame, Arauca. Más allá del de por si deplorable asesinato de los tres niños, cometido con total sevicia e impiedad, una consternación mayor causa el señalamiento que se hace a miembros del Ejército Nacional como responsables de los brutales crímenes.

Lo que lleva al CTI de la Fiscalía, así como a la Procuraduría delegada para las Fuerzas Militares, a investigar a los soldados del Ejercito, es el descubrimiento de sangre en la dotación de campaña de siete de los sesenta soldados pertenecientes a una unidad militar destacada en la zona de los hechos. La hipótesis que manejan las autoridades es que la niña habría sido violada en presencia de sus dos hermanos (fue hallado semen en sus ropas) y, con el fin de no dejar testigos ni evidencias, los tres menores fueron posteriormente asesinados y sepultados.

Pese a que la presencia de sangre en las dotaciones militares fue revelada mediante la utilización del reactivo químico blue star’ y luces forenses, aún no se ha comprobado que la sangre sea humana y menos que pertenezca efectivamente a las victimas. No obstante, las evidencias y los testimonios recogidos, que deberían ser parte de la reserva del sumario, han sido filtrados a los medios de comunicación que se han apresurado a hacer del caso una pantomima mediática y ya han condenado públicamente, por adelantado y sin fallo judicial alguno, a los soldados investigados.

Esto se suma a varios episodios pasados en los cuales los periodistas, sin esperar fallos de las autoridades judiciales, emiten un juicio público condenatorio a miembros de las Fuerzas Militares para con ello enlodar el nombre y las actividades de las instituciones de defensa y seguridad. Lo que es peor, en los últimos años, las decisiones judiciales se toman influenciadas por presiones periodísticas, sin respetar el debido proceso a los acusados. Ya en el pasado, los medios hicieron un escándalo de los mal llamados ‘falsos positivos’, que llevaron a la destitución de 27 oficiales sin pruebas en su contra y sin un fallo judicial condenatorio. Con ello, se presentó ante la opinión pública la imagen de una Institución Militar dedicada a la violación sistemática de los derechos humanos.

Ahora, algunos de esos mismos medios de comunicación han afirmado que el caso de los niños asesinados se trata de un nuevo episodio de ‘falsos positivos’. Pero seamos claros, en muchos de los imaginarios ‘falsos positivos’ se trata en terroristas muertos en combate que, mediante maquinaciones maquiavélicas de abogados al servicio de la extrema izquierda y buscando los enormes réditos económicos que ello representa, fueron presentados como inocentes jóvenes y campesinos detenidos ilegalmente y luego muertos por parte de militares, para así demandar por cientos de millones de pesos al Estado colombiano. Una empresa muy lucrativa a la que los medios de comunicación, en su afán de sensacionalismo, han servido como idiotas útiles para publicitar tamaña farsa.

De comprobarse la participación de miembros del Ejército en estos los atroces crímenes de los tres niños, nada tiene que ver con el desarrollo de la legítima guerra que adelanta el Estado contra el narcoterrorismo. Pero ello debe ser fruto de un fallo que respete siempre el debido proceso judicial y no basado en titulares amarillistas de los medios de comunicación. En ese caso hipotético, seremos los primeros en condenar a los soldados que participaron en tan execrables hechos y que con ello mancillaron el honor de la Institución Militar.

Perspectivas electorales preocupantes

obama-brasilArranca la semana decisiva en materia electoral de los dos países más importantes de América: Estados Unidos y Brasil. Estos procesos electorales tendrán un importante impacto en las relaciones que Colombia mantiene con estos dos países con perspectivas ‘agridulces’ para los intereses de nuestro país.

En Estados Unidos, el lunes 2 de noviembre se estarán desarrollando las elecciones de medio término, coloquialmente llamadas de la mitaca, donde serán electos los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, así como varias gobernaciones y legislaciones estatales.  Todo parece indicar que, tras el dubitativo inicio del gobierno del Presidente Barack Obama, los Republicanos lograrán más de las 218 curules de la Cámara baja, con lo cual arrebataran al Partido Demócrata el control de la Cámara de Representantes, y muy probablemente, también del Senado. Esto puede ser analizado como una buena noticia para Colombia.

Lo cierto es que, hasta ahora, los congresistas demócratas se han mostrado bastante ajenos a la causa colombiana. De hecho, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, perteneciente al ala más izquierdista del Partido, ha sido la principal opositora de la ratificación del tratado de libre comercio con nuestro país. Los argumentos demócratas para objetar el acuerdo se basan en la, según ella, alta violación de derechos humanos y las pocas garantías ofrecidas para la actividad sindical en Colombia. Estas explicaciones, las hacen, claro, basados en el discurso comprado a la –todavía– senadora bolivariana, Piedad Córdoba, e Iván Cepeda, quienes han vendido internacionalmente la infausta idea de una política sistemática de violación de derechos humanos e impunidad por parte del Estado colombiano y sus fuerzas de seguridad. Los republicanos, mucho más objetivos y reflexivos, saben bien que estas son denuncias infundadas patrocinadas por el narcoterrorismo de izquierda, y apoyarán definitivamente un TLC que ayudará definitivamente al desarrollo económico colombiano.

Es de suponer, también, que los Republicanos se opondrán el desmantelamiento de  la asistencia antidrogas y antiterrorista para Colombia, pues saben bien, que está ha dado importantes resultados en la lucha contra los grupos narcoterroristas que inciden negativamente en la seguridad de todo el hemisferio. En la misma línea, es previsible un cambio de la actitud de Washington hacia Venezuela.  Hasta ahora, los demócratas, tanto los congresistas como los miembros del Ejecutivo con Obama a la cabeza, han sido bastante tolerantes con las medidas antidemocráticas de Hugo Chávez en Venezuela, así como se han mostrado indiferentes ante el probado apoyo que el régimen venezolano ha brindado a organizaciones narcoterroristas como las FARC o Eta y su escalada armamentista que tiende a desestabilizar la paz de la región.

Un Congreso con mayoría republicana, deberá exigir mayor supervisión sobre las actividades belicistas – terroristas del mandatario venezolano, que ahora también, ha estrechado relaciones con estados terroristas como Irán y Siria, y que ha anunciado su decisión de construir una planta nuclear en el país vecino. Se prevé que los republicanos promuevan sanciones contra el comunismo del siglo XXI, como la prohibición del comercio con un país que patrocina el narcoterrorismo internacional y empiecen a ver a Hugo Chávez, como lo que es, una amenaza par la seguridad hemisférica, incluidas la seguridad de EE.UU. y de Colombia.

En Brasil, por su parte, se desarrollará la segunda vuelta electoral para la presidencia, con una relativa ventaja de la candidata oficialista, Dilma Rousseff, sobre el candidato opositor del Partido Social Demócrata Brasileño, José Serra. La señora Rousseff, una antigua guerrillera de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, cuenta con todo el andamiaje electoral del Partido de los Trabajadores y promete un socialismo mucho más radical que la hasta política de centro izquierda desarrollado por Lula da Silva.

Entonces si para Colombia las perspectivas de las elecciones de midterm en Estados Unidos son buenas, no lo son así en lo que se refiere a las elecciones presidenciales con Brasil. De ganar Dilma Rousseff, lo más seguro es que haya un mayor acercamiento de Brasil con los regimenes comunistas de Venezuela y Bolivia, amigos estos de la guerrilla narcoterrorista de las FARC.  Es decir, la elección de Rousseff puede significar la alineación de Brasil y Venezuela, basada en los postulados ignominiosos del Foro de Sao Paulo de la captura del poder por parte de la izquierda radical latinoamericana, para desestabilizar el Estado de derecho y la democracia colombiana.

Una gran oportunidad en la ONU

CONTROL SOBRE LA CARRERA ARMAMENTISTA

CONTROL SOBRE LA CARRERA ARMAMENTISTA

Por séptima vez en la historia, Colombia ocupará el asiento rotatorio de América Latina y el Caribe en el Consejo de Seguridad de la ONU, organismo multilateral encargado de velar por la seguridad y la paz entre las naciones. El Consejo de Seguridad está compuesto por 5 miembros permanentes con privilegio de veto (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) y 10 naciones en calidad de no permanentes que son elegidas para un período de dos años.

En este momento, Brasil, Líbano, Nigeria, Gabón, Bosnia y Herzegovina, ocupan cinco de los puestos rotatorios durante el bienio 2010-2011; los otros cinco están siendo ocupados por México, Austria, Japón, Turquía y Uganda, hasta diciembre de este año. Colombia entrará a reemplazar a México a partir de enero de 2011. Junto a Colombia, fueron elegidos Alemania por Europa Occidental, India por Asia y Sudáfrica en representación de África, quedando pendiente para una segunda votación la designación de Canadá o Portugal.

La elección de Colombia fue abrumadora, alcanzando 186 de los 191 votos posibles. Sólo cinco países se abstuvieron de votar por Colombia, entre ellos, estamos seguros, estuvo Bolivia cuyo presidente, Evo Morales, ya había expresado que no compartía la elección de Colombia en representación de América Latina, pues es “el candidato de Estados Unidos”. En todo caso, la votación por Colombia representa un reconocimiento a la trayectoria y experiencia de nuestro país en materias de seguridad y búsqueda de la paz.

Y esto es así porque, pese a la amplia campaña de desprestigio internacional por parte de ciertos sectores de izquierda, precisamente muy ‘amigos’ de Evo Morales y Hugo Chávez, que presentan al Estado colombiano y a sus fuerzas de seguridad como instituciones criminales y mafiosas que violan sistemáticamente los derechos humanos y que tiene sembrados de fosas comunes el territorio nacional, lo cierto es que la comunidad internacional reconoce en Colombia un defensor infatigable de la democracia, que tiene a cuestas una vasta y valiosa experiencia en la búsqueda de la paz y la seguridad, toda vez que durante años ha debido hacer frente a grupos narcoterroristas que buscan desestabilizar la paz y la tranquilidad de los colombianos.

Desde el Consejo de Seguridad, Colombia será participe de la toma de las decisiones obligatorias en materia de seguridad para los Estados miembros de la ONU, especialmente todo lo referente a las discusiones sobre narcotráfico, terrorismo, desarme, misiones de paz y estabilización mundial. De particular relevancia para el país es el análisis de la política mundial de lucha contra el tráfico de drogas ilícitas, tema en el que la delegación colombiana, encabezada por el nuevo embajador ante la ONU Néstor Osorio, deberá defender el principio de corresponsabilidad, pues carece de todo sentido y justicia que, mientras nuestro país se enfrenta valerosamente contra los grupos narcotraficantes con grandes riesgos para la vida de militares, policías y ciudadanos del común, en muchos países desarrollados se estén flexibilizando los controles al consumo con el cual se financian las actividades criminales en Colombia.

Asimismo, serán discutidos los mecanismos que obliguen a todas las naciones a ser firmes en el combate contra cualquier grupo catalogado como terrorista, independientemente de las razones ideológicas de cada país, con lo cual, los países vecinos no podrán seguir sacando excusas para apoyar y dar refugio a los grupos narcoterroristas, sin someterse a un verdadero escrutinio y sanciones de la comunidad internacional. Finalmente, desde su tribuna en el Consejo de Seguridad Colombia ha de llamar la atención sobre el peligro que representa para la paz regional el armamentismo chavista, que no tiene otro objeto que respaldar militarmente el expansionismo político de su ‘revolución comunista’ y cuyo primer objetivo es nuestro país.

Es una ardua tarea la que le espera a la representación colombiana en el Consejo de Seguridad. En todo caso, la abrumadora elección de Colombia es un reconocimiento y una manifestación de apoyo de la comunidad internacional a la lucha valiente del Estado colombiano en defensa de las instituciones democráticas, del respeto de los derechos humanos y la consolidación de la paz y la seguridad.

Buenísimas relaciones

No causan extrañeza las recientes denuncias hechas desde España de los vínculos entre el gobierno de Hugo Chávez y la banda terrorista ETA. Y, aunque funcionarios venezolanos han estado prestos a desmentir las acusaciones, queda nuevamente de manifiesto la proximidad del socialismo del siglo XXI con el terrorismo internacional.  Según consta en el auto del juez español Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, fechada el día 4 de octubre de 2010, los etarras Carlos Besance Zugasti y Xavier Atristain Gorosabel admitieron haber recibido en Venezuela, entre julio y agosto de 2008, cursos de entrenamiento en métodos de encriptación, desmontaje, limpieza de armas y posiciones de tiro, entre otros, que fueron impartidos por Arturo Cubillas Montan y José Lorenzo Ayestarán. Los dos etarras, fueron detenidos en septiembre de 2010, por los delitos de integración de organización terrorista y tenencia de armas y explosivos. 

No es la primera vez que Arturo Cubillas Montan aparece relacionado con actividades terroristas internacionales. Este personaje ya había sido identificado por las autoridades españolas como un ex militante de ETA que llegó a Venezuela deportado desde Argelia en 1989 y se convirtió en el embajador de la banda terrorista vasca en el país sudamericano y en el enlace ETA – FARC. Lo significativo del caso es que Cubillas es, desde 2005, es jefe del Área de Seguridad del Ministerio de Agricultura y Tierras de Venezuela, y su esposa, Goizeder Odriozola, es jefe de prensa del Ministerio Popular y funcionaria de confianza del actual vicepresidente venezolano, Elías Jaua. Es decir, que el citado ‘embajador’ no sólo hace parte de la administración venezolana, sino que además tiene contactos con las altas esferas del poder bolivariano.

Ya en marzo de este mismo año, el también juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, abrió proceso penal contra Cubillas por conspiración para la comisión de atentados terroristas. Según el expediente, Cubillas gestionó en 2004, junto a Rodrigo Granda, una fallida reunión entre ‘Raúl Reyes’ y dirigentes del grupo terrorista vasco, donde se coordinaría la realización conjunta de asesinatos de personalidades colombianas en España. Además, este hombre gestionó y organizó, estos sí ‘exitosamente’, cursos de manejo de armas y explosivos impartidos por etarras a los narcoterroristas colombianos, en la zona selvática de Guasdualito, en el estado venezolano de Apure. Los asistentes a estos cursos fueron escoltados por un vehículo de militares venezolanos. Por este hecho, pesa actualmente sobre el funcionario venezolano una orden de captura de interpol, orden que ha sido flagrantemente incumplida por las Fuerzas de Seguridad de Venezuela.

Una prueba más de la conspiración terrorista que se lleva a cabo desde Venezuela para desestabilizar al Estado colombiano, en contubernio con una agrupación que lleva décadas haciendo lo propio con el Estado español. Desde el arribo de Hugo Chávez a Miraflores, Venezuela se convirtió en el patio de juegos de las Farc, y ahora sabemos que también lo ha sido de ETA. En las selvas del país vecino, tanto las Farc como ETA se desplazan con libertad, con el amparo de ciertas autoridades y funcionarios del gobierno, para recibir formación y adiestramiento, para el acopio de provisiones y material de guerra, y para preparar las acciones criminales que buscan perpetrar tanto en Colombia como en España.

Desde Miraflores se ha desmentido y descalificado las declaraciones de los etarras capturados, calificándolos de afirmaciones carentes de cualquier moral tendientes a desprestigiar la ‘revolución democrática chavista’ ante el mundo. Justificaciones estas que no ameritan ningún tipo de confianza, pues es bien sabido que la hipocresía y desvergüenza de Chávez no tienen límite. Al tiempo que ‘saludaba afectuosamente’ al Rey y al Presidente de España, brindaba entrenamiento a los terroristas de ETA; al tiempo que aboga por la paz de Colombia, da refugio y apoyo a los narcoterroristas de las Farc y del Eln; al tiempo que pronuncia sus intenciones pacificas, trabaja en el desarrollo conjunto de energía nuclear con Irán.

Que el gobierno de Hugo Chávez patrocina y colabora con terroristas no es nada nuevo. Pero es inconcebible que, a pesar de la muestras de indignación por parte de ciertos sectores de la sociedad civil, en España y en Colombia, siga primando un ‘buenísimo’ en las relaciones con el gobierno bolivariano. Ante las cada vez mas abrumadoras pruebas de las relaciones terroristas de Chávez, es inexplicable que estos nuestros gobiernos mantengan relaciones, sin ningún tipo de censura, con un país que entrena y protege a los terroristas que asesinan a sus ciudadanos.

Mano firme o mano vacilante

manipulacionLas buenas intenciones y el pragmatismo no siempre tienen la utilidad ni dan los resultados esperados, especialmente cuando las cosas no dependen de quien las ponga en práctica. El presidente Juan Manuel Santos tiene eso, sus intenciones son las mejores, nadie puede criticarlas. Y lo hace por pragmatismo, tiene utilidad por ser de buen recibo.

Invitar a los partidos y candidatos perdedores de las elecciones presidenciales a hacer parte de su gobierno (sin que fuera necesario porque esa clase de uniones se hacen cuando se está perdiendo y con el fin de capitalizar esos votos para ganarle al contrincante que lleva la delantera); restituir  tan candorosamente las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela y Ecuador, (desconociendo los probados vínculos de miembros de esos gobiernos con los grupos guerrilleros, los apoyos dados explícitamente como la petición de beligerancia hecha por Hugo Chávez, las negaciones constantes a reconocer sus actos como terroristas y a permitir que en su país existan cátedras universitarias y monumentos honoríficos en plazas públicas para los máximos cabecillas guerrilleros);   zanjar tan simplemente las disputas con las altas cortes, (desconociendo versiones testimoniales según las cuales las diferencias no eran institucionales sino ideológicas y personales) y mostrar indecisiones frente al combate a los grupos armados (amenazándolos con no dialogar si no cumplían ciertos requisitos históricamente inaceptables para ellos, pero sin manifestar su determinación a combatirlos hasta derrotarlos si no se plegaban a sus condiciones), son apenas unas muestras de lo dicho al comienzo.

Y la evidencia de que no tienen utilidad ni dan los resultados esperados, como también se dijo, está en que en tan solo el primer mes de su gobierno la “unidad” no ha proporcionado mayores frutos como en el caso de la propuesta de reforma a la justicia que no ha tenido el consenso esperado y que importantes miembros de uno de los partidos de la “unidad” deambulan  por el mundo pidiendo “presión” al gobierno nacional para que acepte diálogos de paz bajo las condiciones impuestas por los guerrilleros.

Asimismo, aunque las relaciones internacionales fueron distensionadas no lo fueron en igualdad de condiciones y en los términos dados favorecen casi en exclusiva a los demás países que como Venezuela necesitaba retirar de la comunidad mediática las evidencias de sus vínculos con grupos ilegales, (lo cual no ha cambiado) con miras a las elecciones venideras o como ecuador que solo quería conocer el contenido de los computadores de Raúl Reyes, mientras que Colombia no ha recibido ninguna clase de beneficio.

Con las Cortes, especialmente con la Suprema de justicia, a pesar de las múltiples reuniones y de los aparentes entendimientos, no han salido adelante temas de importancia trascendental como la elección del Fiscal General.

Pero lo más grave esta en cuando al manejo del orden público que en solo el primer mes del gobierno presentó graves alteraciones que han dejado varios atentados terroristas, cerca de 50 miembros de la fuerza pública asesinados y varios desaparecidos y un compromiso “solemne” de “unidad” entre los dos más importantes grupos armados existentes en el país con el único fin de fortalecerse no para hacer la paz sino para continuar su escala de violencia contra todos los colombianos.

Por todo eso es apenas lógico pedir del gobierno que tome más en serio y con mayor responsabilidad las determinaciones que sean del caso y de una vez por todas exponga las cartas con las cuales pretende sacar adelante al país y no siga dando contentillos a unos y otros que solo llevan a querer su parte del pastel pero sin tomar acciones determinantes contra las reales amenazas nacionales. Así como la mano firme de Uribe “resquebrajó” a las Farc, la mano vacilante  de Santos puede permitirles “renacer”, también en “unidad” con el Eln.


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